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El cielo sobre Tatooine

Un travelling por el cine más actual con flashbacks al clásico.

Cine íntegro (‘El año más violento’)

Si alguien dijera “¡Ey!, este viernes estrenan la nueva película de Chandor”, nadie se inmutaría, nadie movería ni un solo músculo de su cuerpo para mostrar alguna reacción de alegría o expectación. Como mucho una escueta pregunta ¿Quién es el tal Chandor?

Director y guionista norteamericano, J. C. Chandor (Jeffrey McDonald Chandor) ha estrenado su tercer largometraje, El año más violento. La odisea de un emprendedor neoyorquino de origen colombiano, Abel Morales (Oscar Isaac), decidido a cumplir su sueño de levantar un negocio de distribución de gasoil a hogares y empresas. La empresa empieza a ser próspera, pero debe lidiar con las envidias y amenazas de otros empresarios competidores locales del sector, y con las triquiñuelas de juego sucio de corruptos individuos establecidos en posiciones de poder.

La gran determinación de Morales es la de prosperar sin ser un gángster, sin recurrir a tácticas mafiosas o ilícitas. Alguien que intenta hacer lo correcto, o lo más correcto que le sea posible porque la mierda le salpica de una manera u otra, a la vez que aprenderá de su esposa (Jessica Chastain) que cuando se trata de dominar los números y cuentas, sean del propio hogar o la empresa, nadie mejor que una mujer.

Pese a que hay amenazas, acosos o robos de combustible, sus personajes no se ponen a disparar y matar como locos, tampoco es que al final Morales se ponga en plan justiciero y empiece a saldar deudas y eliminar enemigos a golpe de gatillo. Hay respeto, y dudas, sobre la utilización de las armas y la violencia para llegar al fin deseado. El título, que puede ser engañoso, se refiere al año 1981, en el que transcurre la acción, y parece ser que el más violento, con más crímenes, asesinatos y violaciones, estadísticamente en Nueva York, y en ese invierno cubierto de nieve por el que se deambula Morales.

El año mas violento 2014

(Vértigo Films)

Viendo a Oscar Isaac en A propósito de Llewyn Davis o aquí interpretando a Morales me hace pensar que, actualmente, es un actor sobradamente dotado para interpretar de manera convincente cualquier personaje. Su Morales nos hace pensar en el Corleone de Al Pacino, su mirada, su voluntad de mantenerse al margen del juego sucio de su “familia”; y nos recuerda a Treat Williams en El príncipe de la ciudad (un largometraje por el que siento una especial estima, dirigido por Sidney Lumet y estrenado en 1981, precisamente la fecha en la que se desarrolla El año más violento), un policía también neoyorquino obligado a implicarse en asuntos internos para descubrir corruptelas del departamento. Incluso sería un buen Rocky Balboa en un remake si se lo propusiera. Y viendo a Jessica Chastain llego al convencimiento absoluto de que esta actriz es incapaz de hacer una mala interpretación.

Y luego está el tal Chander, director que también elabora sus propios guiones, que se está posicionando como uno de los cineastas  más interesantes del momento. En su debut en Margin Call (2011) nos ofrecía, a parte de un reparto plagado de grandes actores, una historia sobre el mundo de los brókers y las finanzas, ambientado durante las 24 horas previas a la terrible crisis mundial de 2008, como si fuera un thriller, es más, como si se tratara de una película del subgénero de catástrofes o preapocalíptico. En su segundo largometraje, Cuando todo está perdido (All is Lost, 2013), y que no era una continuación de los efectos de la crisis de Margin Call, ponía a otro protagonista (Robert Redford) obcecado y al límite, en ese caso contra la mar y las fuerzas de la naturaleza a bordo de su velero. Un héroe atípico contra las circunstancias negativas, decidido a desafiarlas para cumplir su objetivo. Del mismo modo que Abel Morales.

El año más violento posee una de las direcciones, en esas carreras y persecuciones en barrios degradados de Nueva York, entre callejones o autopistas, que son dignas herederas del mejor cine policíaco, por intensas,  naturales y realistas, de William Friedkin, el de The French Connection o Vivir y morir en Los Angeles; o del citado Lumet. Es un tipo de cine que emociona por lo que contiene precisamente de cinematográfico. También una dirección de fotografía, de Bradford Young,  apagada, con más oscuros que claros, de tono vintage ochentero. La música, de Alex Ebert, empieza a sonar sólo en el momento preciso; y el guión es magnífico, contenido, grave, lacónico y prefiere dejar que sean los silencios los que digan más que las palabras, manteniendo la tensión y la intriga sin recurrir a los efectismos fáciles.

Probablemente uno de los mejores guiones y direcciones que ha dado el cine norteamericano entre este y el pasado año. Y un gran momento, al final, con Morales tapando con su pañuelo una pequeña fuga de gasoil de un tanque (significativo de lo que le importa, ante todo y todos, es su sueño). Notable película. Pero las películas del tal Chandor sigue sin verlas nadie.

Puntuación:

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1 comentario

  1. Dice ser Jorge youtube

    Después de ver el trailer en Youtube y leer la critica han aumentado las ganas de verla. Muy buena pinta.

    26 marzo 2015 | 10:00

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