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Colombia tendrá vicepresidenta, un hito histórico

Por Aida Pesquera

Por primera vez en la historia de Colombia una mujer será vicepresidenta. El segundo más alto cargo del poder ejecutivo ha sido siempre ostentado por hombres, y ahora, el 17 de junio tendremos la oportunidad de escoger entre dos mujeres. Muy diferentes entre sí, eso sí, pero las dos con una trayectoria política notoria. Ángela María Robledo, fórmula de Gustavo Petro, es una mujer feminista que ha sido elegida en dos ocasiones la mejor congresista mujer del país. En su trayectoria política se destaca la defensa de la inclusión social, la paz, la equidad de género, los derechos de las mujeres víctimas de violencia sexual y de las mujeres rurales. Con ella podríamos avanzar no sólo en políticas redistributivas que cierren la brecha de desigualdad para las mujeres, sino además en reconocer el trabajo de cuidado no remunerado realizado por las mujeres, que sostiene la economía, y si lo pagáramos, representaría un 19% del producto interno bruto (es decir más de lo que aportan las exportaciones), pero que actualmente la sociedad ni paga ni reconoce.

Foto de Vonecia Carswell, de Unsplash

Angela María ha sido una luchadora incansable de este reconocimiento y del reconocimiento de los derechos de las mujeres. Ella hace historia por haber llegado a la segunda vuelta junto con un candidato progresista, obteniendo la votación más alta en Colombia lograda con una agenda de izquierda: 4.851.254 votos.

La otra mujer opcionada a ser vicepresidenta es Marta Lucía Ramírez, fórmula de Iván Duque. Ella se presentó inicialmente como candidata a la presidencia, de línea conservadora, ha sido Ministra de Comercio Exterior, Embajadora de Colombia en Francia, Ministra de Defensa (única mujer en ocupar este cargo), y Congresista. Se presentó después de la consulta, como fórmula de Iván Duque que ganó con 7.569.693 votos en la primera vuelta. Votación superior a la de su actual contrincante pero no lo suficientemente alta como para ganar en primera vuelta como soñaba.

Marta Lucía, como parte de esta opción política, ha quedado unida a los sectores religiosos más retardatarios. Aunque ella ha mencionado reconocer los derechos de la población LGBTI, el sector cristiano con el que se ha aliado, posiblemente frenaría, entre otras, cualquier intento de reconocer a las mujeres en toda su diversidad. El acuerdo de paz con las FARC posiblemente se desdibujaría también.

Estas elecciones presidenciales han estado marcadas por importantes indicios de que la sociedad colombiana desea un cambio: por un lado, fallaron las maquinarias de los partidos tradicionales y cobró importancia el voto de opinión no suscrito a un partido político. Así lo ratificó el hecho de que Sergio Fajardo, cuya fórmula presidencial era otra competente mujer, Claudia López, quedó, con 4.589.696, a sólo 200.000 votos de pasar a segunda vuelta. Por otro lado, la abstención fue la más baja de la historia, con más de 19 millones de votos. Y además en la primera vuelta, de los 5 candidatos con más opciones, 4 habían escogido mujeres como fórmula vicepresidencial. Inusitado, si consideramos que en Colombia la participación de las mujeres en política es de las más reducidas de América Latina. Por ejemplo, tras las últimas elecciones al Congreso realizadas solo dos meses antes que las presidenciales, la representación de las mujeres en esa institución se mantuvo en un 20%, similar a la del periodo anterior; es decir 1 mujer por cada 5 hombres. Muy pobre, y muy lejos de otros países de América latina como Bolivia que cuenta con un 53% de mujeres en el Congreso, o de Cuba o Nicaragua.

En esas elecciones legislativas realizadas el 11 de marzo, no alcanzamos ni siquiera la poca ambiciosa cuota del 30% que establece la ley, y quedamos lejos del 51%, que es la proporción de mujeres en el país. Es verdad que la participación política de las mujeres en cargos de elección popular en Colombia ha venido aumentado, pero a un ritmo ridículamente lento; tan lento que si siguiéramos al mismo que el de los últimos 20 años, tardaríamos más 100 años en lograr la paridad en cargos de elección popular.

Todo parece indicar entonces que la ciudadanía en Colombia quiere un cambio… Veremos qué tipo de cambio es ese. En esta segunda vuelta podremos escoger entre dos mujeres con propuestas casi opuestas: Ángela Maria Robledo, con una agenda progresista, o Marta Lucía Ramírez con una conservadora.

En cualquier caso, lo cierto es que quizás lo sucedido en estas elecciones presidenciales nos permite vislumbrar que el ritmo al que las mujeres están logrando posicionarse en la política en el país, podría estar cambiando.

Aida Pesquera> es directora de Oxfam en Colombia. 

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