Se nos ve el plumero Se nos ve el plumero

"La libertad produce monstruos, pero la falta de libertad produce infinitamente más monstruos"

El PSOE se esconde. ¿Acochinado en tablas?

La derecha hace leña del juez caído («A moro muerto, gran lanzada») y homenajea a Fraga. El PSOE se esconde frente al Supremo y asiste al homenaje a Fraga en el Congreso.

Diputados de izquierdas (no del PSOE) se ausentan durante el homenaje a Fraga en el Congreso

¿A donde quieren ir a parar los socialistas, hundidos en el pozo más hondo de su reciente historia? ¿Si les queda tan poco por perder, por qué se quedaron en el hemiciclo, por ejemplo, durante el homenaje al ex ministro de Franco, que firmó penas de muerte sin juicio justo, mientras el resto de la izquierda se ausentó?

De Manuel Fraga recuerdo dos anécdotas personales poco edificantes. 1) Era ministro de propaganda del Dictador cuando nos molieron a palos en un homenaje a don Antonio Machado. 2) Era ministro de Gobernación de Arias Navarro cuando fui secuestrado y torturado con armas reglamentarias de la Dictadura. 

Ya se que está feo hablar mal de los fallecidos. Por eso, no dije nada del talante totalitario y de los modos fascistoides del fundador del PP en el día de las alabanzas. Lo que me sorpendió esta semana fue la actitud cobardica del PSOE: los únicos de la izquierda que asistieron (Guerra no aplaudió, ¡faltaría más!) al homenaje que el PP dió a Fraga en el Congreso de los Diputados.

En cambio, muchos socialistas y otras gentes de izquierdas han echado de menos a los líderes del PSOE en la manifestación improvisada esta mañana ante y contra el Tribunal Supremo o en la de la semana pasada por el caso de los crímenes del franquismo.

Ya tienen muy poco más que perder. Se han quedado en nada. Por eso mismo, no entiendo que los socialistas estén «acochinados en tablas» y no den la cara en asuntos que afectan a los principios del Estado de Derecho y a su propia identidad histórica.

Apenas aparecieron líderes representativos del PSOE (salvo Zerolo, que yo sepa) en la manifestación improvisada ayer ante y contra el Tribunal Supremo por la sentencia extravagante e insólita dictada contra el juez Baltasar Garzón.

Garzón en mi casa, poco después de la detención del dictador Pinochet

Comprendo que a ciertos socialistas no les resulte simpática la figura del juez Garzón, después de la investigación que hizo y rehizo de los crímenes del GAL en tiempos de gobiernos del PSOE. A mi tampoco me gustó que pidiera subvenciones a Botín con destino a la Universidad de Nueva York donde él estaba. Quienes le conocemos sabemos que el juez está lejos de ser perfecto. (Si quieres amigos o jueces perfectos te quedarás sin amigos y sin jueces).

Aunque yo apoyo a Garzón (viejo amigo), no se trata aquí de defender la personalidad de Garzón al completo sino de defender el Estado de Derecho y los principìos básicos de nuestro ordenamiento jurídico, a sea, de nuestra Democracia.

No estamos tanto por Garzón como contra el atropello del Estado de Derecho por parte del Tribunal Supremo. Y por eso echo de menos (y bien que lo lamento) a algunos líderes del PSOE en la mani de hoy.  Si siguen por ese camino tan huidizo, sin dar la cara cuando hace falta, por miedo a significarse, pronto podrán meterse todos los militantes socialistas en un taxi. Y por eso, también, me da tanto miedo el poder casi absoluto (merecido o no) que tiene hoy el PP (central, regional y local) sin apenas nadie enfrente para frenarle.

Me preocupa más la ausencia del PSOE en estas manifestaciones públicas que el jolgorio y la fiesta que la derecha y la extrema derecha están organizando con la caída del juez Garzón a quien los corruptos tanto temían. Basta con repasar los comentarios anónimos sobre este asunto en los blogs para comprobar lo crecidos que están los nostálgicos de Franco y algunos seguidores del PP. Y eso que este Gobierno de Rajoy/Saez de Santamaría se parece afortunadamente poco, por ahora, a aquel de Aznar/Cascos de tan triste y temible memoria.

Menos mal que aún nos queda el gran Forges intrepretanto nuestro miedo cotidiano («¡A ver si te van a oir en Las Salesas!», le dice Concha a Mariano, perdón a Vicente).

Y también nos queda -menos mal- Soledad Gallego-Díaz, con sus comentarios tan certeros en El País, para reconciliarnos con la buena prensa de toda la vida. Copio y pego a continuación su articulo de hoy:

Justicia a cualquier precio

SOLEDAD GALLEGO-DÍAZ (11 FEB 2012)

La justicia obtenida a cualquier precio termina no siendo justicia.

Eneko en 20 minutos

Lo afirma la sentencia del Tribunal Supremo que ha condenado al juez Baltasar Garzón a una pena de inhabilitación de 11 años y a su expulsión de la carrera judicial, y ciertamente muchos ciudadanos, en España y en Latinoamérica, pueden alimentar en estos momentos la misma convicción, aunque por motivos diferentes. Habrá que suponer que el Tribunal Supremo ha emitido su fallo sin que mediara animadversión personal ni enojo corporativo, pero lo cierto es que esta decisión ha acabado con uno de los pocos símbolos de la justicia en el que confiaba una parte notable de esos ciudadanos y que esa es una noticia pésima, con un precio muy alto.

No se trata de ignorar los graves hechos atribuidos a Garzón. Según la sentencia, el juez autorizó que se intervinieran las comunicaciones entre los imputados en una importante causa por corrupción y sus abogados, sin excepción alguna y sin mención expresa de su identidad, y lo hizo, afirma el Supremo, sin que existiera ni el menor indicio de que esos abogados estaban utilizando su condición de tales para la comisión de nuevos delitos. Su convicción de que los imputados continuaban ocultando su dinero, y su temor a ver cómo personajes poderosos y ricos conseguían escapar a la investigación, no es argumento suficiente para anular el secreto de las comunicaciones ni para deteriorar el derecho a la defensa.

Pero eso no es lo que se juzgaba realmente en el Supremo, sino si la decisión de Garzón podía ser explicada por una interpretación incorrecta de las normas del derecho. No, afirman los siete magistrados, no existe otra explicación que el empeño deliberado de actuar fuera de «los medios usualmente admitidos en derecho» ni otra razón que el anhelo del juez instructor de colocar el «proceso penal español al nivel de los sistemas totalitarios», un juicio de intenciones asombroso para tan alto tribunal.

Ahí, en la clara voluntad de apreciar prevaricación, es donde se abre un agujero por el que asoman muchas dudas: ¿esa misma decisión tomada por otro juez que no fuera Baltasar Garzón hubiera merecido valoración tan severa?, ¿qué sucede con los fiscales y con los otros jueces que compartieron su decisión?

Va a resultar muy difícil que los ciudadanos no asocien la condena de Garzón a su personalidad, a su historia y a su protagonismo internacional, insufrible para una parte importante de la corporación judicial, y que el descrédito que todo ello acarrea, dentro y fuera de España, no vaya a suponer un desgaste altísimo para la justicia española en su conjunto.

La expulsión de Garzón llega, además, en un momento de fuerte desánimo social. Los ciudadanos, aplastados por una crisis formidable, llevan meses conociendo casos de corrupción que no se traducen en delitos ni se sustancian en castigo alguno, personajes del mundo económico que reciben cantidades asombrosas por gestiones desastrosas, indultos llamativos para personas poderosas y dificultades sin cuento para acabar con el fraude fiscal, el desvío de fondos públicos y las trampas de todo tipo que no se podrían llevar a cabo sin ayuda de avispados asesores legales.

Todo ello, junto a noticias sobre algunos jueces corruptos que reciben castigos inexplicablemente ligeros por embolsarse dinero fácil. Nada de eso justifica, por supuesto, acabar con el derecho a la defensa (¿no debería revisarse el caso de los acusados de terrorismo?). Simplemente, resulta difícil aceptar que, entre tantas denuncias por prevaricación como se han presentado, solo haya habido un juez, Baltasar Garzón, que mereciera que le arranquen la toga. Queden tranquilos sus colegas del Supremo. Ya le han echado. Triunfó la justicia, a cualquier precio, deben pensar. Quede tranquilo Baltasar Garzón. Los ciudadanos no olvidaremos nunca la honda emoción que nos hizo sentir el 16 de octubre de 1998 cuando ordenó la detención del general Pinochet.

—-

Día de Accion de Gracias en 1998. Al fondo, Garzón entre el profesor Marichal y Ana Westley (la cocinera del pavo)

Eso mismo, Soledad. Sin caer en la resignación, siempre nos quedará la detención del genocida general Pinochet por orden de Garzón. ¡Ahí es nada!.

Por la cita de Pinochet, recuerdo hoy el pavo que nos comimos en mi casa el Día de Acción de Gracias en noviembre de 1998 con Baltasar Garzón y su esposa Rosario Molina, Juan Marichal y su esposa Solita Salinas, Joan y Angel Berenguer, Kathy y David White, Yolanda y Al Goodman y otros amigos y colegas. (Se entiende que la foto, por su mala calidad, la hice yo)

El dictador Pinochet llevaba apenas unas semanas detenido por orden del juez Garzón.

Es costumbre que uno de los comensales haga un brindis, a modo de oración laica, para conmemorar la comida fraternal de los peregrinos con los indios de Nueva Inglaterra.

En aquella ocasión, tomó la palabra mi maestro y amigo Juan Marichal, catedrático de la Universidad de Harvard, y nos emocionó a todos con un parlamento improvisado pro derechos humanos y contra los genocidas que comenten impunemente crímenes contra la humanidad; un bellísimo brindis que lamento mucho no haber grabado entonces.

Juan Marichal entre Garzón y yo

«Crimenes contra la humanidad en Argentina, en Chile, etc. que quedaban impunes… hasta ahora», dijo Marichal. A partir de la detención del dictador Pinochet, los genocidas sabrán que sus crímenes ya no quedarán impunes.

Y el maestro levantó su copa para invitarnos a todos a dar las gracias al juez Garzón, allí presente, quien se quedó emocionado y sin palabras.

Pase lo que pase, siempre nos quedará ese recuerdo de la detención de un criminal como el general Pinochet por orden de Garzón.

Recuerdo también las críticas que algunos colegas de la prensa extranjera le hicieron al juez español, más o menos en estos términos:

«Persigues a los dictadores de América Latina, por sus crímenes contra la humanidad, pero en España nadie se atreve a investigar y perseguir crímenes semejantes cometidos durante la Dictadura del general Franco. Los españoles veis la paja en el ojo ajeno y no la viga que tenéis en el vuestro. A eso se le puede llamar hipocresía o miedo». 

«Todo se andará», creo recordar que fue el resumen de la respuesta del juez Garzón.

Lo prometió y lo cumplió. Y ahí le tenemos ahora crucificado por perseguir también los crímenes del franquismo y la corrupción de políticos del PP.

Por muchos defectos que la derecha airee, exagere o invente de Baltasar Garzón (y los tiene), los demócratas estamos en deuda con este gran juez. Espero que el miedo no se extienda ahora entre los buenos jueces que siguen en activo ni entre los estudiantes de Derecho.

 

«Un veredicto escalofriante en España» (New York Times)

La «cacería» contra el juez Garzón ha sumido al Tribunal Supremo en el mayor ridículo de nuestra historia democrática. La prensa internacional de prestigio está tan escandalizada como buena parte de los demócratas españoles. Y tiene difícil remedio a corto plazo. El Tribunal Supremo ha cosechado el dudodo honor de partir a España en dos. Otra vez.Numerosos juristas de prestigio no han dudado en calificar la persecución contra Garzón de «cacería». Y, a mi juicio, no les falta razón. A los jueces de Supremo se les ha visto demasido el cartón: ¿vengazas, envidias, premeditación, deudas, ideología…? Quizás un poco de todo pues Garzón, que no es perfecto -y le conozco hace tiempo- ha pisado muchos callos a la derecha y a la izquierda, al servicio de la Justicia, y se ha ganado numerosos y poderosos enemigos (de ahí le viene buena parte de su grandeza).

El Gobierno del PP y portavoces de la derecha española lamentan la pésima imagen que, a su juicio, estamos dando de la justicia española algunos ciudadanos, los políticos de la oposición, los intelectuales, etc..

Parece como si el responsable del desaguisado actual y del hazmerreir mundial (¡menudo trabajo!) no hubiera sido el propio Tribunal Supremo con su «cacería» premeditada contra el juez Garzón, el instructor y único condenado, por ahora, del caso Gurtel, el mayor caso de corrupción de los políticos del PP.

Recuerdo ahora cuando un grupo de periodistas jóvenes nos reuniamos en semiclandestinidad bajo la lámpara checa de la Asociación de la Prensa de Madrid en Callao (que luego fue mi despacho en 20 minutos).

Miguel Angel Aguilar, con la agudeza y la retranca que le caracterizan, solía repetirnos que el dictador Francisco Franco se decía responsable «ante Dios, ante la Historia». Y Miguel Angel añadía «… y ante la prensa extranjera»    Y, afortunadamente, parecía verdad. La Dictadura franquista era extremadamente sensible a la prensa extranjera, o sea, al qué dirán.

Cuando escuché a la vicepresidenta del Gobierno y a la portavoz del Consejo General de Poder Judicial lamentar la imagen que estábamos dando de la Justicia española ante el mundo me entraron los mismos escalofríos que debió sentir el responsable del editorial que publicó anteayer el diario The New York Times (el segundo en una semana, despues del que provocó las iras de Jimenez Losantos) titulado

«Un veredicto escalofriante en España».

Lo copio y lo pego a continuación:

February 10, 2012

A Chilling Verdict in Spain

http://www.nytimes.com/2012/02/11/opinion/a-chilling-verdict-in-spain.html?ref=baltasargarzon

The enemies of Judge Baltasar Garzón have finally gotten their way.
Spain’s Supreme Court this week found the judge guilty of misapplying the
country’s wiretap law and suspended him from the courts for 11 years.
Judge Garzón has played an important role in Spain’s transition to
democracy, as a scourge of corrupt politicians left and right and a
powerful champion of international human rights law. His efforts to
prosecute the former Chilean dictator, Gen. Augusto Pinochet, and
investigate the horrors of the Spanish Civil War era, though unsuccessful,
advanced the principle that there can be neither amnesty nor impunity for
crimes against humanity.

Thursday’s ruling stemmed from prison wiretaps of conversations between
lawyers and their clients that the judge ordered in a 2008 case involving
bribes allegedly paid to local officials of the now-ruling Popular Party.
Judge Garzón was not alone in ordering those wiretaps, but he alone was
prosecuted, even while the public prosecutor argued that there were no
grounds for a criminal proceeding. Convicting a jurist over a court ruling
is an appalling attack on judicial independence. Two other cases against
him are pending — one involving his inquiry into mass killings during the
civil war and the Franco dictatorship, and another concerning allegations
of conflict of interest in a tax fraud case.

Judge Garzón is far from perfect, but the decision by the Spanish Supreme
Court to remove him from the bench is enormously damaging to the prospects
of fair and impartial justice. What investigating magistrate would not now
hesitate before pursuing politically sensitive cases? Will the Franco-era
crimes that scarred Spain for two generations remain forever
uninvestigated?

Judge Garzón cannot appeal in the Spanish court system. But he can
challenge this decision in Spain’s Constitutional Court and the European
Court of Human Rights in Strasbourg. We hope he does. As this week’s
miscarriage of justice plainly demonstrates, Spain still needs his help in
keeping its judiciary fearless and independent.

20minutos.es ha hecho este resumen:

Nuevo editorial de ‘The New York Times’

El diario norteamericano The New York Times dedicó este viernes un editorial a la condena a Garzón. El texto comienza afirmando que «los enemigos del juez Garzón se han salido con la suya«.

Aseguran que este fallo del Supremo es un «enormemente perjudicial para las perspectivas de la independencia judicial«, y recuerdan los dos procesos que tiene aún pendientes el juez: el cobro de unos cursos del Banco Santander en Nueva York, y la causa por la investigación de los crímenes del franquismo. Sobre esta última cuestión, el NYT se pregunta si permanecerán «sin ser investigados para siempre», dado los problemas a los que se ha enfrentado Garzón por intentar abrir una investigación sobre lo ocurrido en la dictadura de Franco.

Finalmente, destacan su esperanza de que el juez recurra la sentencia, a la vez que le definen como «lejos de ser perfecto». Sin embargo, aseguran que España le necesita «para mantener un poder judicial independiente y valiente».

¿Quién se atreverá a investigar al político corrupto?

El mundo al revés: «del cuello del ladrón cuelgan las cruces.» La sentencia para neutralizar al juez Garzón sienta una jurisprudencia muy peligrosa para el Estado de Derecho y extraordinariamente beneficiosa para políticos y jueces corruptos.

No por anunciada y premeditada deja esta sentencia de ser triste y desconcertante.
Al final, como tantas veces, el semanario El Jueves va a tener razón: El juez Garzón será el único condenado por el caso Gürtel.
El miedo guarda la viña y el Tribunal Supremo ha enviado a los jueces españoles el primer aviso.

¿Qué juez se atreverá, a partir de ahora, a investigar a los corruptos?

El mismo juez Garzón ha dicho que el fallo del TS «elimina la posibilidad de investigar la corrupción».

Desde que conocí la sentencia, me rondan por la cabeza estos versos, de autor desconocido, que me recitaba mi padre:

«En tiempos de las bárbaras naciones
de las cruces colgaban los ladrones
y hoy, en el siglo de las luces,
del cuello del ladrón cuelgan las cruces».

Hace tiempo que dejé de comparar y analizar los titulares sesgados de algunos diarios españoles. No han cambiado mucho. El sujeto y el verbo, así como la foto, determinan claramente el sesgo de la «cultura corporativa» de cada medio.

 

Con foto centrada de Garzón, El Mundo titula en primera, a toda página, con Garzón como sujeto:

Garzón expulsado por actuar como los jueces de los «regímenes totalitarios»

En cambio, para El País el sujeto es el Supremo. Con foto de los 7 jueces del TS, El País titula a toda página:

El Supremo acaba con Garzón

 

Por si acaso, recomiendo a los periodistas de investigación que pongan sus barbas a remojar.

Me produce escalofríos la frase del ex fiscal anticorrupción, Jiménez Villarejo, sobre el Tribunal Supremo:

«Una casta al servicio de la venganza»

 

 

 

 

“The idiots of the New York Times,” according to F.J. Losantos

Every time the extreme right remembers me, I am afraid. Jiménez Losantos, the standard bearer, did just that yesterday in his column in El Mundo. Vanity keeps me from ignoring it without refreshing his memory.


(At the petition of some “idiot” friends and colleagues of the foreign
press – from both conservative and progressive media- I copy and paste
below an English version of yesterday’s post. Aquí está es la versión de «Los bobos del NYT» de ayer en castellano)

—-

To attack Judge Garzon, who was supported last Sunday by one of the most prestigious newspapers of the world, Federico J. Losantos tries to discredit the New York Times as a gang of left wing idiots («bobos»). Come on! The New York Times? For Federico J. Losantos, the reporters and editorialists of the NYT are a handful of losers who know nothing about the press. The recklessness and shamelessness of FJL – products of his active ignorance- makes my hair stand on end.

I am copying and pasting the paragraph in question of his column “Liberal Comentaries” (liberal?) in the newspaper edited by Pedro Jota [Pedro J. Ramirez, Editor of El Mundo] last Monday:

“I’ve sometimes said that there is only one thing more idiotic than a progressive European and that is a progressive American. That grotesque editorial against Aznar titled A Chill in Spain (just for firing from RTVE a PSOE propagandist married to the editorial section of the NYT), the Progressive’s Bible, proved I have never been so right.”

The editorial of Sunday’s The New York Times on Garzón was reproduced entirely in this blog. You can review it here. The other editorial (“A chill in Spain”) cited by F.J.L. that the New York Times dedicated to my firing as correspondent of TVE [Spanish state controlled TV] in New York, following a televised pre-election interview that I did of Aznar in 1996, who was a candidate for the premiership of the Government was published in this blog on the 10th anniversary of Aznar’s victory (and of my firing). I copy and paste it below:

Editorial or The New York Times:

—————–

After 16 years (what memory!), Jiménez Losantos, the columnist of El Mundo now honors me by comparing me, if only in passing, to Judge Garzón, for the support that both of us have received from editorials in the New York Times. On the other hand, I must clarify that I have never belonged to the PSOE [Socialist Party], although now that this party is completely down and out, I may even feel like joining.

In spite of his good memory, Jiménez Losantos forgot to mention that dozens of editorials similar to that of the NYT, news stories, and articles about my firing from TVE were published in the leading newspapers of the democratic world (I still have almost a hundred now yellowed clippings) to the shame of the then new Spanish Prime Minister, José María Aznar, converted into a persecutor of freedom of the press.

I copy and paste a couple of them that I have on hand in this same blog (more “idiots” FJL would say of the  Financial Times or of The International Herald Tribune, to take one conservative and another progressive newspaper)

Editorial commentary of the  Financial Times:

Front page of The International Herald Tribune:

Fortunately, Bill Kovack, Curator of the Nieman Foundation for Journalism of Harvard University (where I was a student) surprised me by sending a letter to King Juan Carlos with a copy to Aznar (and to the editor of the NYT and other Nieman Fellows) and this provoked widespread global press coverage.

Letter from the Curator of the Nieman Foundation of Harvard University to the King of Spain:

—–

My children referred to the payment that a judge sentenced RTVE to pay me by declaring my firing wrongful as “the Aznar Fellowship.” Part of that compensation was used to give life to the daily 20 minutos, the most widely read general information newspaper in the history of Spain (and this magnificent web, www.20minutos.es , the third most widely read Spanish language [news ] website in the world.)

In any case, my firing is water over the dam and forms a part of the risks in the journalist trade. But I sincerely hope Federico J. Losantos forgets me. As I said at the beginning, when the extreme right talks about me, I get chills. Although, by calculating probabilities, I am no longer kidnap-able or torture-able but, trust me, I know what I am talking about when I say I am afraid.

“Los bobos del New York Times”, según Jiménez Losantos

Tengo miedo cada vez que la extrema derecha se acuerda de mí. Jiménez Losantos, su abanderado, lo hizo anteayer en su columna de El Mundo. Mi vanidad me impide pasarlo por alto sin refresacar su memoria.

Federico Jiménez Losantos

Para atacar al juez Garzón, apoyado el domingo por uno de los diarios más prestigiosos del mundo, Federico J. Losantos trata de desprestigiar al New York Times como a una cuadrilla de bobos progres. ¡Vamos! ¿El New York Times? Para Federico J. Losantos los redactores y editorialistas del NYT son cuatro mataos que no saben nada de prensa. El atrevimiento y la desvergüenza de FJL – propios de una ignorancia activa- me producen escalofríos.

Copio y pego el párrafo en cuestión de su columna “Comentarios liberales” (¿liberales?) en el diario de Pedro Jota del pasado lunes:

“Alguna vez he dicho que sólo hay algo más bobo que un progre europeo y es un progre norteamericano. Desde aquel grotesco editorial contra Aznar titulado A chill in Spain (por despedir de RTVE a un propagandista del PSOE esposado a la sección editorial del NYT), la Biblia Progre no me había dado tan estrepitosamente la razón.”

El editorial del New York Times del domingo sobre Garzón quedó recogido íntegramente en este blog. Pueden revisarlo si quieren. El otro editorial (“Un escalofrío en España”) citado por F.J.L que el New York Times dedicó a mi despido como corresponsal de TVE en Nueva York, tras la entrevista preelectoral que le hice a Aznar en 1996, como candidato a la presidencia del Gobierno, quedó recogido en este blog en el décimo aniversario de la victoria de Aznar (y de mi despido). Lo copio y pego a continuación:

Editorial de The New York Times:

 

 

 

 

 

————————-

Traducción oficial del editorial del NYT, aportada al juicio contra RTVE, que gané, por mi despido improcedente:

Un escalofrío en España

“José María Aznar ganó las elecciones como nuevo Primer Ministro de España el pasado mes de marzo, en parte por convencer a los votantes de que había modernizado completamente su partido de centro derecha, Partido Popular, limpiándolo de toda nostalgia por las prácticas anti-democráticas de la dictadura de Franco. Ahora tendrá que volver a convencerles tras el despido con mano dura del jefe de la corresponsalía de Televisión Española en Nueva York, José Martínez-Soler, y otros cuatro corresponsales.
El Gobierno Aznar dice que despidió al Sr. Martínez-Soler para ahorrar dinero. Pero más bien parece una represalia por una entrevista de la campaña en febrero en la cual el Sr. Martínez-Soler le sacó los colores al Sr. Aznar con una referencia puntual a la vieja guardia de la derecha del Partido Popular. Si la impresión de represalia perdura, tendrá un efecto escalofriante sobre otros periodistas que trabajan para la televisión estatal española.
El tema que el Sr. Martínez-Soler abordó era legítimo, por muy incómodo que fuera para el Sr. Aznar. La era de Franco pasó no hace tanto tiempo. Muchos que sirvieron al dictador mantuvieron posiciones de influencia en los mandos del partido conservador hasta bastante recientemente. Tampoco estaba el Sr. Martínez-Soler discriminando al candidato conservador dándole un tratamiento más duro que a los demás. Hizo preguntas igualmente incómodos a los rivales socialistas.
El Sr. Aznar tiene el derecho de hacer sus propios nombramientos para los más altos cargos de la política de emisión. Pero a los periodistas profesionales, si sus informes han de ser creíbles, necesitan estar libres de la presión política. Las libertades democráticas de España son demasiado preciosas, y ganadas demasiado recientemente, para ser tan pisoteadas y tan descuidadamente. El Sr. Aznar debe moverse rápidamente para deshacer el daño”.
——

Al cabo de 16 años (¡qué memoria!), me honra ahora el columnista de El Mundo comparándome, siquiera de pasada, con el juez Garzón por el apoyo que ambos hemos recibido en sendos editoriales del New York Times. Por otra parte, le aclararé que nunca he militado en el PSOE aunque, ahora que está completamente hundido, me dan ganas de apuntarme.

Pese a su buena memoria, Jiménez Losantos olvidó mencionar que docenas de editoriales semejantes al del NYT, crónicas y articulos sobre mi despido de TVE fueron publicados en los principales diarios del mundo democrático (conservo casi un centenar de recortes ya amarillentos) para vergüenza del entonces flamante presidente del Gobierno español, José María Aznar, convertido en perseguidor de la libertad de expresión.

Copio y pego un par de ellos que tengo a mano en este mismo blog (otros «bobos» que diría FJL del Financial Times o del International Herald Tribune, por tomar uno conservador y otro progresista)

Comentario editorial del Financial Times:

 

———————————

 

Traducción oficial aportada en el juicio:

Costumbres españolas

 

“El nuevo gobierno del Partido Popular de España puede estar moviéndose hacia una economía más abierta, pero no está haciendo mucho por la tolerancia política. Los cambios de plantilla en organismo estatales no se están limitando solo a los puestos mas altos. En la autoridad emisora RTVE, por ejemplo, llegan muy abajo dentro de la organización.
El Primer Ministro José María Aznar evidentemente no ha perdonado una entrevista de TVE que tuvo durante la campaña electoral en febrero.
Los partidos entonces tenían dificultades para llegar a un acuerdo sobre un entrevistador para los candidatos principales, pero finalmente acordaron quedarse con José Antonio Martínez Soler, un periodista presentador muy conocido, que acababa de ser enviado a Nueva York como corresponsal jefe en EE.UU. de la televisión estatal española.
Martínez Soler, 49 años, puede estar ahora dándose patadas por un lapsus de tacto durante la entrevista con Aznar, cuando se refirió a la vieja guardia del Partido Popular como “Parque Jurásico.”
Veterano miembro del programa prestigioso de la Fundación Nieman de Periodismo de la Universidad de Harvard, también habia chocado con la anterior administración socialista.

Antes de ello, poco después de la muerte de General Franco, como un jóven director de una revista, fue secuestrado, torturado y sujeto a una ejecución simulada, tras escribir un artículo sobre la paramilitar Guardia Civil. Esta vez solamente le han despedido de su trabajo como corresponsal.
Esto es progreso.”
——-

——–

Primera página del International Herald Tribune

 

——-

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Afortuadamente, Bill Kovack, director de la Fundación Nieman de Periodismo de la Universidad de Harvard (de la que soy antiguo alumno) me sorprendió al enviar una carta al rey Juan Carlos con copia a Aznar (y al director del NYT y a otros Nieman Fellows) y eso provocó tan amplia cobertura en la prensa a nivel mundial.

 

 

Carta del Curator de la Nieman Foundation de Harvard al Rey de España

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

———————————————-

Traducción oficial de la carta del Curator de la Nieman Foundation for Journalism de Harvard University al Rey de España, aportada al juicio contra la RTVE de Aznar.

Al Rey Juan Carlos

Madrid, España

Su Excelencia:

Le estoy escribiendo urgentemente para llamar su atención sobre un asunto grave de interferencia con la libertad de prensa y libertad de expresión que acaba de llegar a mi conocimiento. La decisión del nuevo gobierno del Primer Ministro José María Aznar de despedir a José Martínez-Soler como corresponsal de TVE es un golpe grave a la imagen de una sociedad civil que nutre los derechos de sus ciudadanos.

Periodistas por el mundo están bien familiarizados con el coraje y la integridad de José Martínez-Soler. Sabemos el precio que tuvo que pagar una vez por su devoción a los valores de los derechos humanos. Todos quedamos anonadados (pasmados, aturdidos) al oír las noticias de la decisión de despedirle de su trabajo como corresponsal en EE.UU. En solamente ocho meses había demostrado una rara habilidad para comunicar los sucesos en Estados Unidos a su audiencia en casa. Igualmente importante, nos ha ayudado conocer una nueva y emergente España. Un seminario que dirigió con otros “Fellows” de la Fundación Nieman de Harvard, anteriormente este año, fue de los más interesantes e inspiradores que hemos tenido en todo el año. La promoción entera de los “Fellows” Nieman se une a mí al expresar nuestra consternación por el comportamiento de la nueva dirección de TVE.

Este episodio lastimoso es especialmente desalentador en un momento de una mayor esperanza engendrado por el desarrollo de una Europa más integrada y unida a favor de los principios de los derechos humanos.

Respetuosamente pido que utilice su influencia para deshacer la decisión de silenciar la voz valiosa de José A. Martínez-Soler y establecer un precedente que guiará a los que respetan el valor del derecho de un pueblo a la voz y expresión libre mientras nos acercamos a otro milenio.

Respetuosamente suyo,

Bill Kovach

Curator (director o presidente)

Copia: Primer Ministro José María Aznar

Jorge Sanchez Gallo, TVE

————–

A la indemnización que el juez obligó a RTVE a pagarme, al declarar improcedente mi despido, se refirieron mis hijos como «la beca Aznar». Una parte de ella sirvió para dar vida a 20 minutos, el diario de información general más leído en la historia de España (y a esta magnífica web, www.20minutos.es, la tercera del mundo en castellano).

—–

En todo caso, mi despido ya es agua pasada y son gajes del oficio. Pero, sinceramente, prefiero que Federico J.Losantos se olvide de mi. Como dije al principio, cuando la extrema derecha habla de mi me dan escalofríos.  Afortunadamente, por cálculo de probabilidades, ya no soy secuestrable ni torturable, pero se de lo que hablo cuando digo miedo.

 

Pucheros de la nº 2 de Griñán ante la derrota de Chacón

Mirad los pucheros que hace Susana Díaz (la nº 2 de Griñan) al conocer la derrota de Carme Chacón en el 38 Congreso del PSOE. Una imagen vale más que mil palabras. Ahora correrá en auxilio del vencedor. La bisoñez tiene un precio.

Pucheros de Susana Díaz (la 2ª de Griñán) al conocer la derrota de Carme Chacón

«Venganzas políticas llevan a Garzón a juicio» (NYT)

«Perseguir al juez Garzón por indagar en los crímenes de la era de Franco es una ofensa a la justicia y a la historia», según el editorial del diario The New York Times que recoge hoy 20minutos.es.

Por su interés (y también para el archivo del blog) lo copio y lo pego a continuación:

OPINION   | February 05, 2012
Editorial:  Truth on Trial in Spain
Prosecuting Judge Baltasar Garz’on for digging into Franco-era crimes is an offense against justice and history.

Editorial

Truth on Trial in Spain

Published: February 4, 2012

Terrible crimes were committed during and after Spain’s 1936-39 civil war that no court has yet examined or judged. No one knows how many people were taken away, tortured and murdered. Now, one of Spain’s top investigating magistrates, Baltasar Garzón, is on trial for daring to open an inquiry into those atrocities.

Related News

Related in Opinion

Spain is now a vibrant democracy, but Judge Garzón’s trial, which opened last week, is a disturbing echo of the Franco era’s totalitarian thinking. He faces criminal charges that could suspend him from the bench for 20 years for defying an amnesty enacted in 1977 to smooth the transition to democracy. He rightly counters that under international law, there can be no amnesty for crimes against humanity and that unsolved disappearances — thousands of mass graves are unopened — constitute a continuing crime.

In 2008, Judge Garzón briefly began an official inquiry, ordering the opening of 19 mass graves and symbolically indicting Gen. Francisco Franco and several former officials, none still alive, for the disappearance of more than 100,000 people. An appellate court shut the inquiry down. The next year, two far-right groups brought criminal charges against the judge for defying the amnesty law. The government’s prosecutor argued that no crime had been committed, but the Supreme Court accepted the case.

Separately, Judge Garzón faces criminal charges for rulings in two other politically charged cases. We cannot judge the merits of these. But criminal prosecution of magistrates for their rulings is rare in Spain, and could chill judicial independence.

Judge Garzón became famous for his prosecutions of Basque terrorists, Argentine torturers, Chile’s former dictator, Gen. Augusto Pinochet, and Spanish politicians. His powerful enemies now see a chance to end his career.

Judge Garzón is undeniably flamboyant and at times overreaches, but prosecuting him for digging into Franco-era crimes is an offense against justice and history. The Spanish Supreme Court never should have accepted this case. Now it must acquit him.

A version of this editorial appeared in print on February 5, 2012, on page SR10 of the New York edition with the headline: Truth on Trial in Spain
—-

También copio y pego un artículo de opinión del diario The New York Times, publicado el pasado 26 de enero, sobre el juicio contra el juez Garzón:

Op-Ed Contributor

A Judge in the Dock

By DAN KAUFMAN

Political vendettas have put a heroic Spanish jurist, Baltasar Garz’on, on trial.

IN October 1998, British police officers arrested the Chilean general Augusto Pinochet while he was recuperating from back surgery at a London hospital. They were acting on an international warrant issued by the Spanish judge Baltasar Garzón seeking General Pinochet’s extradition to stand trial in Spain on charges of torture and murder. After a 17-month legal battle, General Pinochet was released on medical grounds, but Judge Garzón’s warrant paved the way for stripping the former dictator of immunity and prosecuting him in Chile.

Since the Pinochet arrest, Judge Garzón has indicted human-rights violators around the world. His actions helped make it possible to prosecute expatriate Rwandans for their role in the 1994 genocide and Chad’s former dictator, Hissène Habré, who was indicted for crimes against humanity by a Senegalese judge.

Yet Judge Garzón is now himself under legal attack for confronting Spain’s own dark history. He is on trial this week before the Spanish Supreme Court for daring to investigate crimes committed during the Spanish Civil War and the nearly four-decade dictatorship of Gen. Francisco Franco. The case against him is fueled by domestic political vendettas rather than substantive legal arguments and it could dramatically set back international efforts to hold human-rights violators accountable for their crimes.

In October 2008, in response to a petition from victims and relatives of those killed or tortured by Franco’s forces, Judge Garzón ordered the exhumation of 19 mass graves and charged Franco and his accomplices posthumously with the murder and disappearance of more than 114,000 people.

Shortly after Judge Garzón issued his edict, Spain’s chief prosecutor, Javier Zaragoza, challenged it, partly by claiming that it violated Spain’s sweeping 1977 amnesty law. This law, which the United Nations Human Rights Committee has urged Spain to repeal, was passed after Franco’s death in 1975 with the military’s support and forbade the prosecution of any crime “of a political nature” committed during the Franco years.

An appellate court ruled against Judge Garzón in late 2008 and the case appeared to be resolved. But several months after the ruling, two tiny far-right groups sued Judge Garzón for “prevarication” — knowingly overstepping his authority — in violating the amnesty law.

As international criticism grew, and supporters staged large protests backing Judge Garzón, the Supreme Court accepted two other spurious suits brought against him, despite the state prosecutor’s opposition to pursuing them.

Although Judge Garzón’s actions have always been controversial, they have been instrumental in the global fight against impunity. His pursuit of General Pinochet relied on universal jurisdiction, a legal principle asserting that heinous crimes like torture and genocide may be prosecuted in any country, regardless of who the victims or perpetrators were. Indeed, the current case against Judge Garzón shows just how necessary universal jurisdiction is when countries are unable to confront their own pasts.

Criminally charging judges for prevarication is extremely rare in Spain, and a conviction would disbar Judge Garzón for 20 years — effectively ending his career. The Supreme Court’s zeal to try him has little legal basis; rather, it reflects Spanish elites’ widespread unease with applying international legal principles to Spain’s conflicted history and a deep-seated animosity toward Judge Garzón that is as much personal as political.

While the Supreme Court has many justices appointed by the rightist Partido Popular (founded by one of Franco’s former ministers), Judge Garzón also has made powerful enemies on the left, because in the late 1980s he investigated government-backed death squads created to battle the Basque separatist group ETA. His findings helped bring down a Socialist government in 1996.

Judge Garzón’s prosecution has already had a chilling effect on worldwide efforts to hold human-rights violators accountable, and a conviction would be interpreted as an even stronger warning sign. According to Reed Brody of Human Rights Watch, the Haitian judge Carvès Jean is following Judge Garzón’s legal travails intently as he deliberates whether to indict Jean-Claude Duvalier for crimes against humanity or to adhere to Haiti’s statute of limitations, which would place those crimes off limits.

More disturbingly, due to Judge Garzón’s legal woes, the case brought by Franco’s victims and their families is now languishing. (The only exception is in Argentina, where a prominent human-rights lawyer, using universal jurisdiction, recently filed suit charging Franco with crimes against humanity.)

In his 2005 memoir, Judge Garzón wrote, “A system built on the corpses of those who are still awaiting justice so they can rest in peace is an illegitimate system and one that is condemned to eventually suffer the same fate.”

It would send a tragic and telling message to those victims — and others like them around the world — if the one person convicted for Franco’s crimes is the judge who dared to investigate them.

Dan Kaufman is a writer and musician.

Ahí queda.

Lo dicho: a los vengadores de la derecha y la izquierda les puede salir este tiro por la culata.

Pena y escalofrío ante el «Supremo hazmerreír»

A quienes urdieron la triple persecución del juez Garzón les puede salir el tiro por la culata. Tenemos memoria y el juicio nos la refresca.

Fotos de algunas víctimas del franquismo ante la puerta del Tribunal Supremo

Los testimonios escalofriantes de las víctimas del franquismo dejan en ridículo a 4 de los 7 jueces del Tribunal Supremo que han desoído las demandas de nulidad de Garzón y la opinión del mismísimo fiscal del Supremo, Luis Navajas, que considera la instrucción del extravagante juez Luciano Varela como «insólita» e «insostenible«.

Además, la cobertura que la prensa extranjera está dando de este juicio insólito pone de nuevo los focos sobre las heridas aún abiertas de la Dictadura.

Entre los observadores internacionales que siguen esta patomima de juicio está el Presidente de la Comisión Internacional de Juristas, Pedro Nikken a quien le llama la atención «la acumulación de procesos penales contra un mismo juez».  «Nunca había visto un proceso así», afirma este observador internacional, (…) «y es paradógico que le juzguen aquí por lo que le valió el aplauso del mundo«.

Forges en El Pais

La acumulación de tres procesos penales coincidentes en el tiempo y contra un mismo juez (quien investigó la corrupción del PP en la trama Gurtel)  no sólo llama la atención del señor Nikken. Levanta sospechas de confabulación entre mucha gente de bien con sentido común.

Ya se que expertos en estas materias, como el ex ministro Federico Trillo -el héroe de Perejil– negarán cualquier matiz conspiratorio en esta triple persecución y están en su derecho. Tampoco yo creo en las brujas «pero haberlas, haylas».

No trato de defender la escrupulosidad del juez Garzón con cuestiones técnicas a la hora de investigar crímenes (todos cometemos errores) pero sí su valor, persistencia y entereza para preseguir a presuntos criminales  ya sean de ETA, de la Mafia, del narcotráfico o del franquismo.  Solo quien se arriesga a fregar platos puede romper alguno.

A veces se le critican defectos de forma en la instrucción de sus investigaciones, pero de ahí a acusarle de delitos penales hay un abismo y este es el que se están saltando algunos jueces del Supremo.

¿Por qué se ha convertido Garzón en el juez que instruye las causas más sobresalientes y peligrosas de España y parte del extranjero?

No es fruto de la casualidad.

Peridis en El País

Conozco personalmente Baltasar Garzón desde hace muchos años y he seguido de cerca algunas de sus investigaciones. En mi opinión personal, su estrellato se debe a que, ya sea por temeridad, por valentía, por tenacidad, por sentido de la Justicia e, incluso, si quieren, por vanidad, el juez Garzón no se rinde facilmente sino que se arriesga a hacer la siguiente pregunta, esa pregunta que otros jueces (el miedo es libre) simplemente no se atreven a hacer.

Por su propia historia, Garzón tiene méritos de sobra en favor de la Justicia como para suponerle buena fe en la instrucción de los delitos que persigue.  En la única causa instruida por él que observo conflicto de intereses y sospecha de parcialidad es en la del GAL, que reabrió al dejar su puesto de secretario de Estado en el Gobierno de Felipe González.

Debió haberse apartado de ese caso por ir contra contra sus antiguos compañeros de Gobierno. Seguramente, lo que hizo contra el ex ministro Barrionuevo y otros fue legal pero a mi me pareció muy feo. En otros paises que conozco, Garzón habría sido rechazado como miembro del Jurado en un caso semejante. Y por aquello nadie en el Tribunbal Supremo afeó su conducta.

En cambio ahora, por lo que yo considero una nimiedad (ojo, no por unanimidad) se le acusa de tres graves delitos penales que, a juicio de grandes expertos, no tiene pies ni cabeza.

La mente que haya urdido los tres pleitos a la vez puede triunfar en la novela policiaca. Atacan a Garzón por tres ángulos para que no tenga escapatoria y lo basan en lo siguiente:

1.- ¿Es un mal juez instructor que no hace bien su trabajo?. Hace chapuzas como mandar grabar las conversaciones de los detenidos por la red de corrupción del caso Gurtel, ligada al PP, con sus abogados defensores. Muy discutible acusación, ya que se ha hecho en otros casos sin que se persiga al juez instructor por ello. Si Garzón hubiera cometido el error de incluir esas conversaciones en la instrucción, podría haber provocado, quizas, la anulación del caso. ¿Recuerdan lo que pasó con la corrupción política de la derecha en el caso Naseiro? Quedó anulado por fallos técnicos en la instrucción. ¿Nostalgia?

2.- ¿Su ambición y avaricia económica no tiene límites?. Se le acusa de prevaricar por pedir dinero a banqueros y empresarios para financiar una cátedra de la Universidad de Nuev York donde él daba clases. He leido varios artículos sobre lo que cobran los jueces por sus conferencias y clases… Ninguno fue jamás perseguido por ello.

3.- ¿Actúa guiado por su ideología izquierdista?. Le atacan por intentar investigar las denuncias recibidas por presuntos crímenes del franquismo.

Garzón ha declarado ante el Supremo:

«Hice lo que debía por las víctimas, por encima de ideologías».

Lo dicho: este juicio extravagante va a traer cola. Y a quienes quisieron rodear a Garzón por esos tres ángulos a la vez, sin dejarle escapatoria posible, les puede salir este último tiro por la culata.

Al tiempo.

 

 

 

La Justicia, boca abajo: culpables juzgan a inocentes

¿Dónde están «los grises»? Ayer me dio un ataque de nostalgia. Solo la Policía de azul rompía el decorado antifranquista por el centro de Madrid. Contra los crímenes del franquismo, éramos los miles de siempre: las mismas caras, con más arrugas, con menos pelo pero con más canas, mejores trenkas, viejas pancartas, gritos resucitados.

Manifestates contra los crímenes del franquismo sosteniendo las fotos de sus seres queridos víctimas de la Dictadura.

Otra diferencia: gritábamos sin miedo («Hay que juzgar al franquismo criminal»), sin buscar la salida rápida o el portal-burladero, por si venían «los grises» porra en mano.

No había «grises» pero tampoco había jóvenes. Apenas algunos nietos de represaliados por la Dictadura de Franco. Una señora mayor, sostenida por la foto de «su desaparecido» en la postguerra, me dijo que «es natural, los jóvenes no tienen memoria y nadie aprende en cabeza ajena».

Fue una manifestación pacífica, como corresponde a un país democrático, pero cargada de nostalgia y de ternura. También de rabia contenida por ver a la Justicia boca a bajo. Había unas parcantas, muy creativas, que lucían este mismo eslogan («La Justicia, boca abajo») pero escrito al revés, con las letras boca abajo.

De pronto me vi gritando, como todos, al son del megáfono.  Por mi mala memoria, solo recuerdo algunos de los más repetidos:

«Hay que juzgar al franquismo criminal»

«Corruptos y fascistas juzgan a Garzón»

«Justicia, reparación»

No a los juicios de la vergüenza»

«La corrupción, en la casa de Borbón»

«Garzón, amigo, el pueblo está contigo»

«Los crímenes del franquismo no prescriben»

«Tenemos memoria, queremos Justicia»

Contra Franco tampoco teníamos megáfonos. Ningún policia nos atacó. Con la Democracia han cambiado el Ejecutivo y el Legislativo, antes en manos del Dictador. Y tenemos una policía amiga, vestida de azul. Lo único que parece no haber cambiado apenas es la Justicia que sigue al revés. La Transición no ha llegado a la Justicia. Es curioso: los fiscales (que deben acusar) defienden al juez Garzón mientras los jueces del Tribunal Supremo se convierten en el hazmereir del mundo.

Decía Ramón Gómez de la Serna:

«La nostalgia es la sonrisa al trasluz»

Para mi, ayer, fue al revés, como la Justicia en España:

«Mi nostalgia fue una lágrima al trasluz».

 

r

 

Elogio de Guerra a Suárez en el país de la ingratitud

El hermano médico del ex presidente Suárez nos dijo ayer que «el estado mental y fisico de Adolfo se deteriora lentamente pero sin pausa». No reconoce a nadie y no pudo saber nada de los elogios recibidos ayer en el homenaje que le brindó la Universidad Europea de Madrid.

Hipólito Suárez y Alfonso Guerra en el homenaje al ex presidente Suárez de la Universidad Europea de Madrid

Lástima. Le llegan demasiado tarde «en el país donde -como dijo nuestro colega Manuel Campo Vidal«la ingratitud es la norma».

«Impactado y emocionado», el doctor Suárez nos regaló algunas anécdotas de la vida que compartió con su hermano en una pensión de estudiantes de la madrileña Calle Almirante en los años 50. «Adolfo ha tenido una vida dura, muy dura, pero en aquellos años yo creo que fue feliz», recuerda Hipólito.

«Siempre fue tolerante, generoso y muy activo y tenía muy claro, al terminar su carrera de abogado, que él sería presidente porque me lo dijo varias veces».

El ex videpresidente Alfonso Guerra también sumó recuerdos emocionados del ex presidente Suárez y negó todas las historias publicadas sobre la animadversión entre ellos.

-«Son falsas», dijo, «le he visto con frecuencia antes de su enfermendad y lamento mucho no haberle creído cuando le pregunté si iba a publicar sus memorias. Me respondió»:

-«No las publicaré porque estoy perdiendo la memoria. De verdad, Alfonso, estoy perdiendo la memoria».

No le creí y fue la última conversación que mantuvimos (el 10 de abril de 2002) antes de que se detectara su enfermedad.

Guerra tuvo palabras de elogio para la vida y la obra de Suárez, su adversario político, como «paradigma de la autoredención; un gran político que combinaba la reflexión con la decisión». Resumió su obra: como numerario de un régimen oprobioso, fue ascendiendo en el edificio que quería derribar, era un desclasado y nadie le comprendió cuando hizo el desmontaje de la vieja estructura del franquismo. Fue valeroso y generoso y no guardaba ningún rencor.

A continuación, Alfonso Guerra hizo una excelente reivindicación de la transición de la Dictadura a la Democracia como fruto de la presión desde abajo y de la liberación desde arriba. Y destacó el papel relevante de estos personajes clave: Adolfo Suárez, Felipe González, Fernando Abril Martorell, Santiago Carrillo, el cardenal Tarancón y, especialmente, el Rey.

Hubo un espiritu de acuerdo hasta la Constitución, en un tiempo marcado por la incertidumbre, la crisis, la violencia, la libertad y el consenso. La clave, a su juicio,  fue que «nadie quedó totalmente satisfecho pero nadie quedó fuera del juego democrático. Se hizo lo que convenía a los españoles (para que los nietos no sufran nunca más una guerra civil ni una dictadura) y se consiguió el punto medio: una transición ni muy rápida ni muy lenta. Y el fruto ha sido un periodo de paz desconocido en la historia de España».

Adolfo Suárez

Guerra recuerda muchos detalles porque los anota. («Lo importante son los detalles, que se olvidan»). Y nos contó su intercambio con Suárez en diciembre de 1981:

Guerra:

«¿Cuál fue el impulso que te llevó a dimitir como presidente del Gobierno?

Suárez:

«Al final, estaba sólo»

Tras un breve silencio, Alfonso Guerra, más poeta que político, nos suelta esta afirmación lapidaria:

«Líder y nada»

«La amistad es una conversación inconclusa entre dos soledades. Y me dijo que nos ayudaría a gobernar. Creo que Suárez no ha dejado ni un día de pensar en España».

Para teminar, Guerra nos dió una exclusiva: nos leyó las notas, no desveladas hasta ayer, que tomó el ujier que el 23-F llevó al golpista teniente coronel Antonio Tejero y al presidente del Gobierno en funciones Adolfo Suárez hasta  una salita del Congreso.

Este fue el relato literal del ujier leído por Guerra:

Suárez y Tejero en Portería General. Suárez me pregunta donde pueden hablar. Está en la puerta M 30.

-Presidente, aquí hay un cuarto.Yo entro detrás de ellos. Suárez está a mi izquierda, Tejero a mi derecha

—-
Suárez a Tejero: ¡Explique qué locura es esta!

Tejero: ¡Por España, todo por España!

Suárez: ¡Qué vergüenza para España! ¿Quién hay detrás de esto? ¿Con quién puedo hablar?

Tejero: No hay nada de que hablar. Solo debe salir.

Suárez: ¿Pero quién es el responsable?

Tejero: Todos, estamos todos.

Suárez: Como presidente le ordeno que deponga su actitud.

Tejero: Usted ya no es el presidente de nadie.

Suárez: Le ordeno…

Tejero: Yo solo recibo órdenes de mi general.

Suárez: ¿Qué general?

Tejero: Milans. No tengo nada más que hablar.

Suárez: Le insisto, soy el presidente.

Tejero: No me provoque.

Suárez: ¡Pare esto antes de que ocurra alguna tragedia, se lo ordeno!

Tejero: Usted se calla. Todo por España.

Suárez: Le ordeno

Tejero: Cállese, siéntese y usted (al ujier que escuchó la conversación y se la facilitó a Guerra) fuera.

—-

No hay grandes novedades en este diálogo porque todos hemos visto en televisión la actitud valerosa de Suárez durante el Golpe de Estado del 23-F pero es, según Guerra, «un detalle más de su compromiso con la libertad»

Antes que el diputado más veterano del Congreso (Guerra lo es desde las primeras elecciones libres en 1977), habló brevemente Belem Hoyo, la diputada más joven (PP de Valencia, 27 años). Y lo hizo para abrazar los valores de la transición: entendimiento, pacto y consenso, y cambiar el tono, la forma y el fondo de la política. «Adolfo Suárez», dijo, «buscó la concordia». Y terminó haciendo un guiño machadiano a Guerra:

«Ni el pasado ha muerto ni está el mañana ni el ayer escrito».

Lástima que Suárez no haya podido oir ni entender que los elogios tan merecidos de ayer iban dirigidos a él.

Un poco tarde, ingrata España.

Tres hurrras por el presidente Suárez.