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Receta para combatir el cambio climático desde las ciudades: objetivos ambiciosos y control más democrático de la energía

Por Laura Martín Murillo – Directora de la Fundación Renovables

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En los últimos años se ha hablado mucho de que la batalla más dura contra el cambio climático se estaba librando desde algunas ciudades. Durante la negociación del acuerdo de París, que se aprobó el año pasado, no se consiguió que ningún país, desde luego ninguno de los mayores emisores, pusiera sobre la mesa compromisos suficientes y acordes con su responsabilidad sobre el cambio climático. Así los países están ratificando un acuerdo que obliga a mantener la temperatura del planeta muy por debajo de los 2 grados, pero las reducciones de emisiones que se han propuesto los países y que presentaron en París, implican que aumentaremos la temperatura más allá de 4 grados, muy lejos de lo tolerable para las sociedades humanas.

En este contexto de falta de ambición generalizada, algunas ciudades empezaron a marcar un camino diferente, proponiéndose objetivos ambiciosos de reducción de emisiones y de uso de renovables en la ciudad. Esto es especialmente importante porque en las ciudades se genera el 70% del CO2 que causa el cambio climático.

Plantearse objetivos ambiciosos empuja a la excelencia y a la búsqueda de soluciones verdaderamente innovadoras y, además, ayuda a movilizar a toda clase de actores con un mismo objetivo: dialogar, participar y buscar soluciones conjuntamente. Muchas ciudades están poniéndose como objetivo ser 100% renovables en las próximas décadas trayendo esperanza al futuro climático del mundo y dinamizando diálogos importantísimos sobre la organización económica y social de sus ciudades, involucrando a un número creciente de ciudadanos y ciudadanas. Más allá de la renovación de las ciudades se está discutiendo el tejido económico de las mismas y la garantía de un servicio básico universal como la energía.

Como los proyectos necesitan financiación, en muchos casos la revolución renovable en las ciudades viene de la mano de la inversión directa de las autoridades locales, de la participación y el control público de los proyectos que puede ayudar a redistribuir los beneficios a nivel local. En muchos casos las hojas de ruta para la descarbonización de las ciudades van de la mano de la democratización del sistema energético y de una mayor participación social.  Existen ejemplos muy interesantes.

Uno pionero es Copenhague, ciudad que aprobó el objetivo de alcanzar el 100% renovable y convertirse en la primera capital neutra en carbono para el año 2025, un objetivo muy ambicioso. Pensemos que la Unión Europea, por ejemplo, solo se ha comprometido a reducir un 40% sus emisiones para 2030 y a producir un 40% de energía renovable para la misma fecha.

El parque eólico marino de Middelgrunde, enfrente de la ciudad, ha ayudado a recorrer gran parte de este camino. La energía eólica marina ya suministra energía suficiente para cubrir la mayor parte de las necesidades de electricidad de la ciudad. Estas instalaciones aportan a la red nacional  el 10% de las necesidades totales de electricidad. Pero además Middelgrunde es en buena parte propiedad de una cooperativa de ciudadanos que están haciendo suyo, y de todos, el sueño de una verdadera transición energética.

Los objetivos de Grenoble no son tan ambiciosos ni tan inmediatos. Esta ciudad se ha planteado reducir al 80% sus emisiones de CO2 para 2050. Además, cuenta con la ventaja de inscribirse en una Ley de Transición Energética nacional que tiene objetivos ambiciosos de entrada de renovables en el mix energético, de renovación de edificios o de una normativa específica para la promoción del autoconsumo que le sirve de marco para realizar la transición de la ciudad.

Para avanzar en esa dirección la ciudad quiere tomar un mejor control de las herramientas a su disposición. El área metropolitana de Grenoble tiene, desde hace poco tiempo, el nuevo papel de “autoridad organizativa de la distribución de la energía”. Para construir la transición energética de su territorio, Grenoble ha lanzado un esquema director de energía y una visión estratégica del aprovisionamiento y de la demanda energética del territorio y se plantea crear un “servicio público local de la energía”.

Todos conocemos Frankurt como uno de los centros económicos y financieros del mundo y por su amplia experiencia en política energética y de clima, integrada a través la Agencia de Energía y su Empresa Municipal de la Energía (Stadwerke). A pesar del creciente peso de su economía está reduciendo sus emisiones y es pionera en Alemania en proponerse el objetivo del 100% renovables reduciendo el consumo de energía a la mitad.

La participación ciudadana es una de las claves de su plan. Tras estos objetivos la ciudad ha unido a empresas, ciudadanos y movimientos sociales y ha generado un Consejo Director de la iniciativa con 30 personalidades provenientes de diferentes disciplinas, que ayuda a supervisar el proyecto.

Bristol también ha puesto en marcha un plan de apuesta por las renovables y el ahorro y la eficiencia a través de una empresa eléctrica municipal y un programa de energía social para las clases más desfavorecidas bajo el slogan low cost, low carbon. Desde el municipio se ofrecen novedosas formas de financiación para los proyectos de rehabilitación. Por otro lado, ha creado Bristol Energy,  una de las primeras comercializadoras públicas de energía renovable en el Reino Unido y lo ha hecho para luchar contra la pobreza energética..

La unión de la ciudadanía detrás del objetivo se garantiza con la Bristol Green Capital Partnership, una iniciativa que une a más de 850 organizaciones (empresas, ONGs, instituciones del sector público e individuos) con el objetivo de avanzar en la reducción de emisiones y mejorar la calidad de vida de la ciudad.

Para que España sea más activa en la reducción de emisiones vamos a necesitar que parte del cambio pase por sus ciudades y desde la Fundación Renovables estamos trabajando para que así sea. Nuestra propuesta de Ciudades con futuro. Necesidad y oportunidad de un sistema energético sostenible es una oferta a todos los ayuntamientos de España que quieran animarse a transformar su sistema energético, transformación que necesita ayuntamientos valientes en su lucha contra el cambio climático.

El próximo 10 de noviembre organizamos una jornada con el Ayuntamiento de Barcelona en la que las ciudades mencionadas en este artículo nos van a contar los desafíos a los que se están enfrentando y en la que el Ayuntamiento de esta ciudad presentará su plan por una Soberanía Energética.

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