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Un cuento corriente Un cuento corriente

Se llama a la Economía (más aún en estos tiempos de crisis) la "ciencia lúgubre". Aquí trato de mostrar que además es una de nuestras mejores herramientas para lograr un mundo mejor

El BCE no actúa por ahora, pero Draghi se saca de la chistera otro “whatever it takes”

La esperada reunión del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) ha servido, aparentemente, para dejar las cosas prácticamente igual a como estaban. Pese a las altas expectativas formadas en las últimas semanas y las cada vez más notorias voces que alertan de un creciente riesgo de deflación en la eurozona, el organismo presidido por Mario Draghi ha decidido mantener los tipos de interés oficiales en el 0,25%.

Mario Draghi, presidente del BCE

Mario Draghi, presidente del BCE

Periodistas y analistas quizás esperábamos una declaración de impacto o una medida contundente. Pues no. Una vez más, Supermario ha conseguido rebajar las expectativas (el BCE, pese a su juventud, es una institución centrada en mandar al mundo una imagen de seriedad, sobriedad y previsibilidad). Desde noviembre no se han tomado nuevas medidas y abril, visto lo visto, no iba a ser una excepción.

Sin embargo, creo que Draghi no ha decepcionado. Al contrario, ha dejado claro ante los mercados que no piensa permitir que la Eurozona entre en una deflación. Rememorando el ya famoso discurso del “do whatever it takes” [hacer todo lo que sea necesario] de julio de 2012 (con el que logró, casi de un plumazo, acabar con las dudas que hasta entonces existían sobre la viabilidad del euro), ha mandado el mensaje que esperaban los inversores internacionales: Hoy las bolsas han registrado una sesión de fuertes subidas y el Ibex está en máximos del año.

Pero ¿Qué ha dicho Draghi? Pues básicamente, que en el seno del BCE existe un consenso para actuar con medidas “no convencionales” si fuera necesario, y que efectivamente entráramos en un riesgo deflacionario.

¿Y qué son esas medidas “no convencionales”? Se tratan, por ejemplo, de tipos de interés aún más bajos (incluso ¿negativos?) y del llamado QE (quantitative easing, o facilidad cuantitativa en español): El BCE se dedicaría a comprar directamente activos (empleando miles de millones de euros) con el fin de reactivar la economía europea. Estas medidas ya han demostrado una eficacia moderada en países como Estados Unidos y Japón. En la Eurozona esta medida no parecía posible hasta hace bien poco debido al tradicional miedo de los alemanes a tener un banco central proclive a darle a la máquina de los billetes (hiperinflación de entreguerras mediante).

¿Qué activos compraría el BCE? Ante la prohibición explícita de los tratados de financiar directamente a los estados, la opción manejada por Draghi sería la de adquirir activos en los mercados de deuda privados. Aunque bancos internacionales como Credit Agricole han manifestado ya sus dudas acerca de la puesta en marcha concreta del QE, sí que tienen claro que “el BCE está por fin preparado intelectualmente para reaccionar al riesgo de baja inflación con acciones radicales y no convencionales”.

Quizás ahora no veamos nítidamente la importancia de este nuevo conejo de la chistera de Draghi, pero me temo que ha vuelto a dar un gran paso en la consolidación de una zona monetaria única. Una verdadera zona euro.

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