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¿Tienen tu casa o tu oficina el ‘síndrome del edificio enfermo’? ¡Combátelo así!

Hasta un 30% de los edificios modernos que nos rodean podrían causar malestar permanente a quienes residen o trabajan en ellos. Si eres asmático, alérgico o tienes problemas respiratorios de cualquier tipo, el riesgo de sufrir los síntomas de los que te hablaré a continuación aumenta considerablemente.

¿Qué es el síndrome del edificio enfermo?

En 1982, la Organización Mundial de la Salud definió el Síndrome del Edificio Enfermo como un conjunto de molestias y enfermedades ocasionadas por la mala ventilación, la descompensación de temperaturas, las cargas iónicas y electromagnéticas, las partículas en suspensión, los gases y vapores de origen químico y los bioaerosoles, entre otros agentes causantes que producen en al menos un 20% de los habitantes un conjunto de síntomas sin que sus causas estén bien definidas.

Ya sea debido a una mala ventilación o a puntos concretos que almacenan bacterias y contaminan el flujo de aire, la consecuencia es una situación constante de indisposición para las personas, que dependerá de su estado de salud o tendencia a sufrir complicaciones respiratorias.
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Los edificios enfermos más famosos de España son la Torre Agbar, la sede de la Caixa y la de Gas Natural, en Barcelona, y el edificio de Telefónica en Madrid

Casi siempre sucede en edificios con sistemas de ventilación cerrados, en los que el mismo aire circula una y otra vez por cada rincón de los mismos. Aquellos grandes edificios de oficinas en los que las ventanas no se abren y hay moqueta en el suelo por doquier son candidatos a padecerlo.
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Y si sus conductos de ventilación no son examinados y saneados a conciencia y de forma muy regular, se pueden formar colonias bacterianas en su interior que repartan partículas de moho hasta a la última nariz que se encuentre entre sus paredes.
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¿Cuáles son los síntomas más habituales?

Imagina que la calidad del aire es precaria y viene acompañada de partículas dañinas para tus vías respiratorias, como ácaros, moho y todo tipo de virus.

1. Lo primero que sentirás son síntomas nasales como irritación, aumento de la mucosidad y su coloración —esto sucede cuando aparecen las infecciones—, el combo de congestión y sequedad nasal y su inmediato compañero de fastidio: la tos.

2. De la nariz, a la garganta. Siguiendo esta línea sintomática, notarás inflamación, sequedad y molestias al tragar o hablar.

3. Lo más normal cuando esto pasa es que la irritación te suba a los ojos, provocando un cansancio mayor de lo habitual en los mismos. De ahí al escozor y el enrojecimiento, que sentirás aliviarse cuando pases unas horas fuera del inmueble.

4. Cuando la congestión y la irritación se apodere de tus zonas húmedas en contacto con el aire, se puede producir con facilidad un dolor de cabeza provocado por la mala oxigenación del cerebro y el ataque de los agentes patógenos. Además, puedes notar mareos o náuseas, y un cansancio mental más que justificado.

Lo peor… sucederá si tienes alergia, asma o dificultades habituales para respirar. En estos casos, la permanencia en espacios de este tipo te afectará más rápida e intensamente.

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¿Qué causas provocan el síndrome del edificio enfermo?

Estamos hablando de edificios cuyo aire disponible está viciado y no se filtra correctamente.

La acumulación de tóxicos de todo tipo es la causante de todas las molestias citadas anteriormente. Y pueden provenir de distintos tipos de focos.

Para empezar, los biológicos (como hongos, bacterias y ácaros), seguidos por los químicos (sobre todo el polvo, pero también multitud de agentes contaminantes como el formaldehído, el benceno y el tricoloroetileno, presentes en pegamentos, pinturas, lacas y productos de limpieza del hogar).

El propio dióxido de carbono que expelemos al respirar también se acumula y nos perjudica.

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¡Pero atención, no todo se queda en las vías respiratorias!

¿Has notado de qué forma te perjudica cuando sufres obras cerca de tu casa o tu lugar de trabajo? Ese malestar, dolor de cabeza, irritación o dificultades para concentrarte están totalmente fundamentados, puesto que los ruidos y vibraciones resultan muy molestos, hasta el punto de causar indisposiciones tras una exposición continuada.

De la misma forma, es necesario vigilar la ergonomía de los espacios, ya sea para trabajar o para descansar: no ayudan una mala iluminación o insonorización, la humedad excesiva o demasiado baja, ni un equipamiento poco adaptado a la comodidad y salud de nuestros cuerpos, además de los malos olores.

Lo mejor para descubrir si te encuentras en un edificio insalubre es prestar atención a cómo percibes tu propio malestar.

Si se circunscribe a la presencia en el edificio, empieza a sospechar.

Si ves que el sistema de ventilación es común a todo el edificio, que las tomas de aire no funcionan bien o están mal ubicadas, que hay un exceso de fibras y un aire cargado en todo el inmueble en general… preocúpate hasta el punto de realizar una pequeña encuesta entre aquellos otros habitantes del lugar.
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La Organización Mundial de la Salud considera con el síndrome de edificio enfermo a aquel en cuyo interior sufre la patología descrita al menos un 20% de sus habitantes.
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¿Y cómo combatimos este molesto trastorno?

La solución es, al igual que el origen del problema, estructural: será necesaria una importante reforma que garantice una salubridad aceptable del aire compartido.

Como te imaginas, en muchos casos dicha reforma resulta carísima o muy complicada por factores técnicos, por lo que hay una serie de medidas rápidas que es importante acatar cuanto antes para reducir el impacto del problema.

1. Lo más importante es limpiar los conductos de ventilación con ahínco y regularidad.

2. Si no se pueden abrir las ventanas o buscar nuevas formas de airear el espacio para que se renueve, cuenta con plantas para ayudarnos a llevar a cabo dicha labor.

La NASA estableció una decena de especies vegetales expertas en purificar el aire que respiramos, de las cuales hemos extraído 6 plantas (casi) mágicas que te ayudarán a mejorar tu entorno y tu salud:

3. En cuanto a las condiciones ambientales, respeta siempre una franja de humedad entre el 40% y el 60% y una temperatura entre 22º y 24º.

4. Y para asegurarnos de que no se acumulan tóxicos, opta por eliminar la moqueta y emplea siempre productos de limpieza ecológicos y sin ingredientes perjudiciales para tu salud:
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Si conoces a alguien que sufra estos síntomas en su casa o en su trabajo, comparte esta información para que empiecen a tomar medidas y dejen de sufrir cuanto antes la sintomatología derivada de un inmueble enfermizo.

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