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Este es tu altavoz

Al menos mira y sonríe

Por Paulino Lorenzo Tardón

A mí me enseñaron que cuando se entra en un sitio en el que hay personas se debe decir algo a modo de saludo. El sentarse al lado de una persona en un transporte público -o privado- es entrar en su sitio, es poco menos que estar pegados, lo que a mi parecer obliga aún más al saludo.

Cuando viajamos y el trayecto va ser largo, como viajar en autobuses o trenes que nos llevan a los pueblos de cercanías, es todavía como más obligado. Pues bien, observo que la gente no se dice nada. Cuando yo vivo esa situación y entro en el sitio de un viajero cualquiera, muchos a los que me dirijo, cuando ellos me ven, no contestan o como mucho notas que se sienten extrañados. Muchos pasajeros, sobre todo jóvenes, llevan los cascos puestos y no te oyen. Aunque te vean, muchos ni hacen gesto alguno. Por todo ello animo en esos casos a decir algo o al menos mirar y sonreír. Con una sonrisa has dicho todo y ello abre puertas en todos los ambientes.

 

7 comentarios

  1. Dice ser Evaristo López Murga

    ¿ESTÁ LIBRE ESTE ASIENTO, PAULINO?
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    …«Hola ¿qué tal, Paulino? ¿Cómo está usted? ¿Bien? Espero que no le moleste que me siente a su lado. No está ocupado ¿verdad? Gracias. ¡Mi espalda, ay! Da gusto sentarse al lado de alguien como usted. Joven, educado, instruido y sobre todo caballeroso con la gente. No esos niñatos que no son capaces de ceder su asiento a las personas mayores, a los tullidos, a las embarazadas. Da miedo pensar que esos macarras serán el futuro de este país. En fin.
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    …»Creo que mañana nos viene una ola de frío que se nos van a helar las asentadillas. Eso, al menos, es lo que dice el Telediario. Aunque ya sabe usted cómo son los de la 1 de TVE. Unos funcionarios públicos. Y los funcionarios siempre van a lo suyo. Da lo mismo que acierten o no. Si llueve, si sale el sol. Qué más les dará a ellos. Para ellos siempre hace buen tiempo. Claro, es lógico, ¡con el sueldo que ganan! ¡Y las condiciones laborales que disfrutan! Fíjese: trabajo vitalicio, 2 pagas extra al año, buen sueldo revisado periódicamente (sueldo, trienios, retribuciones complementarias), horario delicioso (35 horas semanales; tardes libres), no existen los despidos, vacaciones pagadas, 6 días anuales de asuntos propios, absentismo laboral, fines de semana libres, desayunos prolongados, faltas fácilmente justificables, no se sufre a ningún encargado kavrón, derechos laborales muy muy garantizados (jubilación, cotización en la Seguridad Social, igualdad salarial para hombres y mujeres, flexibilidad en el vestir, etc.)
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    …»Así es normal que mi chico quiera ser funcionario de mayor. Que yo muchas veces le digo: ‘Evaristo, hijo, ¿qué quieres ser de mayor?’ Y él: ‘funcionario, mama, funcionario’. Y entonces yo le insisto, no crea: ‘Sí, pero qué profesión, Evaristo, hijo’. Y él siempre lo mismo: ‘Funcionario, mama, funcionario’. Y de ahí no sale. Y es que los niños, aunque sean pequeños, no son tontos y ven la realidad. Saben que España está dividida en dos partes: quienes viven de la Administración pública y el resto. El resto somos nosotros, claro. Hoy trabajando, mañana en paro. Y cuando trabajamos, ya sabe usted: precariedad, microcontratos, sueldos bajísimos, miseria. Y da igual votar a unos que a otros. Todos son unos sinvergüenzas. Ninguno hace nada por la gente. Ni Psoe ni PP ni Ciudadanos ni el Podemos ése. Y es lo que decimos muchos. Pero si ustedes son los primeros interesados en repartir justamente el dinero público y crear empleo. ¿No ven que así los volveríamos a votar? Pues nada, oiga; es llegar a La Moncloa y olvidarse de la gente ¿no le parece?
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    …»Pero, dígame, ¿se llamaba usted?… ¡Ah, ya Paulino! ¡Paulino Lorenzo! Bonito nombre. Aunque no sé si lo de Lorenzo es, en su caso, el segundo nombre de pila o el primer apellido. Luego está lo de ‘Tardón’, ¡que ya es ocurrencia ya! Imagínese; viajar en este cercanías, que corre lo suyo, ya ve, y que le sigan llamando, allá donde vaya, Tardón. Claro, ‘Tardón’ con la ‘T’ bien alta y mayúscula. Ahí está la diferencia. Pero Tardón al fin y al cabo. Eso significa que su padre también sería Tardón con mayúscula. ¡Y a mucha honra, no se crea!
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    …»¿Qué hora será? ¿Tiene hora, Paulino? Se lo digo a usted porque sé que es guapo, educado, caballeroso con la gente. Y eso nos tranquiliza a las personas mayores. Su madre ya puede estar bien orgullosa de usted. Y también, claro está, su padre, el señor Tardón, al que me encantaría le mandara recuerdos de mi parte. Le decía lo de la hora porque me parece que este chisme se está parando y porque estos críos de aquí delante, con los auriculares puestos, no me van a oír. Todo el día enchufados a la radio. Y si les preguntas igualmente, pasa lo que usted dice, ponen cara de extrañados. De lerdos, diría yo.
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    …»¿Estamos parando, Paulino?… Lo que, lo que ya no estoy tan de acuerdo con usted, es en eso de mirar y sonreír a todo el mundo. Eso, y perdone que le diga, me parece un poco de marranos. Encima usted lo acentúa diciendo que ‘abre puertas en todos los ambientes’. ¿Qué puertas son ésas que abre? No será una metáfora ¿verdad? Y ‘en todos los ambientes’ ¿qué ambientes? Oiga, ¿usted no será un invertido? Y conste que a mí, a liberal, no me gana nadie. Pero hágase cargo. Aquí hay niños delante y si usted me metiera mano por haberle sonreído ¿Qué pensarían aquellos dos muchachos de allí? ¿Harían lo mismo?
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    …»Como mucho le podría dar un besito, ahora que llegamos. Un piquito, uno solo. Pero no se ilusione; soy demasiado mayor para usted. Aquí me bajo yo. Aquí. Espere, espere, que cojo las bolsas. Gracias. Tome, muchacho, su beso. Por sonreír y mirar tanto y ser tan educado. Así da gusto. Y déle saludos de mi parte a sus padres. A su padre el señor Tardón. Y a su madre, que no tengo el gusto de conocerla. ¡Y no tarde, Paulino, hijo, que ya es la hora de comer y los garbanzos en seguida se ponen duros! Adiós, adiós…»

    21 noviembre 2015 | 0:23

  2. Dice ser franco39

    hace 40 años la gente era mas amable, mas simpática, mas educada y mas abierta, la gente se saludaba, podía intercambiar algunas palabras, los jóvenes se levantaban para ceder el asiento a una persona mayor.

    ahora vivimos en una sociedad democrática embrutecida, donde impera la ley del mas fuerte y cuando se abren las puerta del tren de cercanías los jóvenes entran en estampida para cogerse los asientos y da gracias si en el que tu te sientas no apoyan los pies porque están cansados o son asi de mal educados.

    es cierto que ahora con la democracia la gente es mas cerrada y desconfiada por culpa de tanta delincuencia y tanto sinvergüenza y una forma de defenderse a falta de leyes y justicia y estado de derecho es encerrarte en uno mismo y no hablar o saludar a nadie para que no se tome confianzas contigo.

    22 noviembre 2015 | 15:34

  3. Dice ser juancarlos42

    Totalmente de acuerdo contigo franco39. Hoy en día lo que cuenta es la individualidad, antes existía algo que ahora no existe, quizás era otro tipo de honor, ahora la gente es más cínica, egoista y obtusa, algunos ni te saludan pero la murga te la dan…

    22 noviembre 2015 | 15:48

  4. Dice ser Daniel L.

    lo de siempre. nosotros somos supereducados y los que no saludan son los demás…

    23 noviembre 2015 | 8:57

  5. Dice ser Solohan

    Disculpe uste, pero es que a mí NO ME DA LA GANA DE IR SALUDANDO A TODO EL QUE ME ENCUENTRO, ni con todo el que se sienta a mi lado, ni en un ascensor y mucho menos en un autobús, me parece de una intromisión alucinante. Déjame con mi libro, déjame con mi música, no me recrimines que no te miro cuando llegas y cuando te vas, por que NO me importa.

    23 noviembre 2015 | 10:36

  6. Dice ser rufo

    Si, para que luego te contesten en catalán

    23 noviembre 2015 | 11:34

  7. Dice ser Luis

    Sinceramente, esa idea a mí me parece propia de pueblecito pequeño, donde se conoce todo el mundo. En las grandes ciudades, todo el mundo va a su bola; no es que no se salude en el transporte público, es que tampoco en un bar ni un restaurante.

    ¿Es eso malo? No lo creo. A muchos nos gusta el anonimato de vivir en una gran ciudad, que nadie te hable más de lo necesario ni nadie se ocupe de lo que haces o dejas de hacer.

    Yo no tengo el más mínimo interés en hablar con un desconocido, y prefiero con mucho que el desconocido tampoco me hable a mí.

    26 noviembre 2015 | 23:06

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