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El cielo sobre Tatooine

Un travelling por el cine más actual con flashbacks al clásico.

‘[Rec]4: Apocalipsis’: en el mar nadie puede oír tus gritos, Ángela

Rec4 Apocalipsis 2014

 

Vaya por delante que [Rec]4: Apocalipsis no me parece mala en absoluto. Tampoco buena. Y comparada con ese hito que supuso la primera, en 2007, difícilmente esta cuarta entrega habría generado la mitología cinéfila y fenómeno fan que suscitó aquella.

Es más como un epílogo alargado, el final-homenaje de una terrorífica aventura que emprendieron en su tiempo juntos Jaume Balagueró y Paco Plaza, bajo la producción de Filmax, y que dada su repercusión comercial se decidió liquidar en dos partes, cada una dirigida en solitario por ambos artífices de [Rec]. Paco Plaza hizo lo propio en la tercera, aumentando la dosis de humor y gore, intentando apartarse de los escenarios cerrados de ese inmueble del Eixample barcelonés para cambiarlos por los de los festejos y alegrías de una boda (de sangre); y ahora le tocaba el turno a Balagueró.

[Rec]4 Apocalipsis puede defenderse desde la simpatía que ha generado y rodeado toda la saga, por el reto de hacer una saga de terror patria con calidad, demostrar que podemos hacer películas con tan buena factura o más que los norteamericanos; pero ¿para qué nos vamos a engañar? Es más fácil que le caigan palos que elogios.

Balagueró, al igual que Plaza en la anterior [Rec]3: Génesis, prescinde del recurso del found footage y de la cámara en primera persona para rodar con la narrativa convencional. La situación pasa ahora a la de cuarentena rodeada de secretismos científicos en alta mar. Aislada en un barco encontramos a la reportera Ángela Vidal (Manuela Velasco) junto con otros supervivientes de las hecatombes anteriores (personaje secundario para enlazar con [Rec]3 incluido), vigilados por soldados mercenarios y tripulación (destinados a ser carne de cañón para la plaga). Más que a un “apocalipsis” deberán luchar por su supervivencia y escapatoria, con el enigma inicial añadido de si Ángela será finalmente la malvada o la heroína, en plan Ripley, de la función.

Rec4 Jaume Balaguero

GTRES

Queda atrás la notable presentación de personajes y el humor que había en la primera, las dosis de terror son igualmente mucho más reducidas, los giros de guión en ocasiones caprichosos (y el de algún personaje, aún más), las escenas de acción rodadas de esa manera que no permite saber qué demonios está sucediendo, la sensación de claustrofobia aceptable, la música demasiado atronadora y Manuela Velasco, bueno, ella simplemente es Ángela Vidal (Leticia Dolera se lo puso difícil en [Rec]3, pero el impacto de ésta fue tan menor…).

Balagueró podría rodar este tipo de historias con los ojos cerrados o con el piloto automático puesto, otra cosa es la dirección de actores que aquí descuida y es inevitable pensar que más de algún personaje “entrañable” de la película podría haber sido mucho antes pasto de los zombis/infectados/poseídos (que un poco de todo ha habido).

Va conectando líneas argumentales con la primera, segunda y tercera e introduce alguna novedad en la mitología de la saga, por eso de darles algo más de carnaza y vidilla a los fans de una franquicia que, por lo menos por parte de Balagueró, se da por cerrada. Con el tiempo seguro que alguien se animará a recuperar el universo [Rec]. Al fin y al cabo es ya la saga de terror más famosa del cine español. Mientras, de [Rec]4 me quedaré con una escena, protagonizada por un cocinero filipino y un mono.

Y una constatación más de lo duro que es esto de hacer de crítico de cine: duele hacer una crítica tirando a negativa cuando el director y la protagonista de caen la mar de bien. Les dejo los enlaces a las entrevistas que les hice en el Festival de Sitges a Jaume Balagueró y Manuela Velasco.

Puntuación:

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( Foto cabecera: Filmax )

 

 

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