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El cielo sobre Tatooine

Un travelling por el cine más actual con flashbacks al clásico.

‘Metro Manila’, drama y thriller en una joyita que no debería pasar desapercibida

Metro Manila

Hoy también toca crítica trascendente y solemne. Pero la película merece la pena.

En un remoto lugar del norte de Filipinas vive un joven matrimonio de campesinos. La belleza de los parajes que les rodean no hace justicia a las penurias que deben sufrir para sobrevivir con el esfuerzo de su trabajo. Unos granos de arroz que venderán después a duras penas y a un precio irrisorio. Los especuladores acechan inquebrantables al sufrimiento ajeno, aprovechándose de la situación para cambiar sus horas de trabajo por apenas unas míseras monedas.

Así que Oscar Ramirez (Jake Macapagal) y su esposa Mai (Althea Vega), que así se llama la pareja, deciden abandonar junto con sus dos pequeños hijos, niño y niña, el paraíso para buscar mejor fortuna en Manila, una enorme urbe de más de 12 millones de almas. Sus esperanzas les hacen soñar que en su nuevo hogar, cuando lo encuentren, podrán tener buenas oportunidades de trabajo, una vida mejor. Poco tardarán en tener la sensación de que allí, como en tantas otras partes, la vida de los demás realmente vale muy poco, por no decir nada.

Estafados y sin dinero, aún tendrán suerte. Mai, siempre callada y afligida, pero también dotada de belleza y buen cuerpo, consigue empleo como camarera en un club de noche, en el que más que servir copas su objetivo es danzar sensualmente o hacer que los clientes se sientan satisfechos para consumir más y más. Por su parte, Oscar entra a trabajar como agente de seguridad de una compañía de camiones blindados que transportan dinero, joyas y cargas valiosas. Un trabajo peligrosísimo para el que no está nada preparado, y un compañero (sospechosamente) demasiado amable y cuidadoso con él.

Metro Manila 2013El escenario es Filipinas, pero podría ser cualquier otro; y la mirada es la de un extranjero, la del director británico Sean Ellis, que llegó a destacar algo con Cashback, su tercer largometraje. En su país, asegura, sólo encontraba un “no” como respuesta para llevar a cabo un nuevo proyecto. De modo que se trasladó al país insular del sudeste asiático, prescindió de grandes equipos de rodaje y prefirió filmar en una cámara 5D Digital. Técnicamente los resultados son impecables, como la propia película.

Hecha con desgarro, pero sin victimismo. La carga de drama humano es intensa, el éxodo rural en Filipinas una realidad (en los últimos años ha potenciado la industria como principal fuente económica), la Fe católica extensa e inquebrantable, con la palabra “Dios” escrita por todas partes, en iglesias y grafitis,  aunque Él no esté allí para asistirnos. Pero Metro Manila nos introduce también paulatinamente en el terreno del thriller. Hay escasas escenas de acción, sólo las imprescindibles, y totalmente efectivas.

Estrenada entre nosotros directamente en DVD (aunque debía hacerlo en cines en noviembre pasado), ausente de la promoción que acompaña los largometrajes que se estrenan en la gran pantalla, y con el hándicap para muchos espectadores de que se trate de una película filipina (es británica), es sobre todo una buena película que no deberían dejar pasar desapercibida.

Las citas, con voz en off, que acompañan las primeras imágenes son rotundas: “Según un dicho filipino, sea corta o larga la procesión, siempre acaba en la iglesia. Yo prefiero la versión que aprendí en el ejército: el que nace para ser ahorcado nunca morirá ahogado”. La historia de Oscar y Mai tendrá su paralelismo con otra, narrada brevemente, la de un “paracaidista” cuyas imágenes abren y cierran la película, ilustrando de manera tajante el infortunio y el desgarro de los inocentes, el salto desesperado al vacío hacia una vida mejor que seguramente no existe. Y una vez más se cumple aquello de que la realidad supera la ficción. Todo está inspirado en hechos reales.

Puntuación:

Icono 7

 

 

 

2 comentarios

  1. Dice ser morlaco

    La ví tras verla muy recomendada en una página web y bueno está bien pero tampoco me apasionó. Mucho mejor que la mayoría de basura que pasan por las salas comerciales pero bueno tampoco me marcó. Aún así recomendada.

    26 septiembre 2014 | 15:10

  2. Dice ser Elestel

    Una buena película que tuve suerte de verla en la Seminci, cuyo final es de los que marcan, aunque flojee el ritmo a ratos.

    26 septiembre 2014 | 19:29

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