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Goldman Sachs is not an after shave Goldman Sachs is not an after shave

Tampoco Breton Woods es una marca de Whisky. Porque el periodismo internacional no es solo cosa de hombres, ocho mujeres ofrecen un punto de vista diferente sobre lo que pasa en el mundo.

Entradas etiquetadas como ‘Grecia’

Hacinados y abandonados en Lesbos

Varios refugiados, a su llegada a la isla de Lesbos en 2015 / Yannis Kolesidis

Mientras las instituciones europeas funcionan con servicios mínimos por vacaciones en pleno estío, la protección y la atención de los solicitantes de asilo se están deteriorando de forma dramática en la isla griega de Lesbos. Según denuncia Médicos Sin Fronteras, los “radicales” recortes en la prestación de servicios de salud en la isla, así como la reducción de la asistencia jurídica y el cierre de refugios está empeorando la situación de vulnerabildad de las personas que atienden.

“Sus condiciones de vida son difíciles y viven hacinadas. Al complicado sistema legal y al intenso sufrimiento personal se suman la honda sensación de pérdida del hogar, la familia y los amigos, y la violencia que muchos refugiados han padecido durante el viaje”, expone Louise Roland-Gosselin, responsable de Incidencia Política de MSF en Grecia.

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Exarchia, el barrio anarquista de Atenas que da ejemplo sobre cómo acoger refugiados

Grupo promotor / Khora

Grupo promotor / Khora

Hace algo más de un año tuvimos la oportunidad de visitar Exarchia, el barrio anarquista de Atenas pionero en la acogida de refugiados que se adelantó a cualquier Estado. Hemos vuelto para comprobar cómo gestiona el barrio la normalidad e impasividad con que esta Europa sigue tratando el drama de los migrantes y, cómo no, Exarchia sigue siendo un ejemplo con numerosos centros de acogida autogestionados en los que se esfuma el estigma de la caridad.

Paseamos con Nidzara Ahmetasevic, voluntaria del centro Khora Community y a la vez, una de los miembros de Are You Syriuos? el medio con la mejor información sobre la situación de los refugiados en toda la ruta hacia Europa a través de los Balcanes. A pesar del acuerdo con Turquía que supuso el cierre de las fronteras, cientos de refugiados siguen llegando cada día a las islas griegas y en pésima situación: muchos llegan ahora con partes del cuerpo literalmente congeladas. Espacios como Khora consiguen reconfortar parte del dolor que las familias sufren por llegar a una Europa en la que no acaban de encontrar la paz.

El edificio de la comunidad consta de 8 plantas que autogestionan tanto los vecinos del barrio como los refugiados recién llegados, de forma que al ser todos responsables se elimina el estigma que muchos sufren cuando ven que reciben sin parar sin “dar” nada a cambio. En el sótano del edificio se encuentra el almacén, donde se guardan sobre todo la ropa que ha sido donada y la comida. Allí se ha puesto también en marcha una “tienda gratis”, donde las personas pueden pasar un buen rato eligiendo lo que quieren y que se pueden llevar sin pagar nada, en vez de tener que agradecer cualquier cosa que les den, aunque no les guste o no se adapte a lo que necesitan.

Todo lo que se encuentra en Khora se ha producido con materiales reciclados de todo tipo. Para ello, hay una zona taller donde se construyen muebles, tanto para ellos como para otros asentamientos. Cualquiera puede usarlo y está dotado de herramientras para trabajar con madera y metal. Lee el resto de la entrada »

Una crisis pintada de blanco

Nevada en el campamento de refugiados de Moria, en la isla de Lesbos.

Las imágenes son, nunca mejor dicho, escalofríantes. Sería una perfecta postal navideña si no fuera por la triste realidad que se esconde tras la nieve que cae. La ola de frío que estos últimos días ha recorrido Europa como quien resigue una columna vertebral con el dedo, ha pintado de blanco campos de refugiados en Grecia y países vecinos.

“Los migrantes y refugiados atrapados en Grecia y los Balcanes sobreviven sin asistencia ni preparación para el invierno. Duermen bajo la nieve y la lluvia helada. Varios ya han muerto de hipotermia”, avisaba esta semana Médicos Sin Fronteras en un comunicado. Según la organización, la situación es especialmente preocupante para los que están atrapados en las islas griegas y viven en tiendas de campaña en campos hacinados.

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La muerte de Sócrates, la vergüenza de Europa

Opinión

En esta cárcel en una cueva en Atenas es donde supuestamente murió Sócrates / N. S. I.

Atenas acogió el primer sistema democrático del mundo entre el 508 a.C. y el 322 a.C. La muerte de Sócrates, por eso, puso en jaque los valores democráticos de la ciudad. El filósofo ateniense fue condenado a beberse un pote de cicuta en 399 a.C. por corromper la moral de los jóvenes y despreciar a los dioses.

Solo sé que no sé nada es la gran frase que resume el pensamiento de Sócrates, que puso en duda todo forma de conocimiento entendido hasta entonces para que se volviera a replantear. Es por eso, que no escribió ninguna obra porque creía que cada uno tenia que desarrollar sus propias ideas y todo lo que conocemos hoy de él es a través de sus discípulos, como Platón. Su forma de pensar le llevó a confrontarse con otros filósofos, artistas, pintores e incluso la clase dirigente ateniense porque puso en duda su conocimiento e ideas. Ello le costó la vida.

Más de 2.000 años después Grecia ha vuelto ser la piedra del zapato de la democracia. Esta vez de valores de la Unió Europea (UE) como la democracia, la solidaridad, la humanidad han caído como un castillo de naipes en Grecia. Primero, fue con la crisis económica que azotó el país y luego la de los refugiados.

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Refugiados sobreviven en casas ocupadas en Atenas

Primer post de diario en Atenas

Una voluntaria con un niño en la squad Segunda escuela en Atenas / N.S.I

Una voluntaria con un niño en la squad La Segunda en Atenas / N.S.I

Notara, la Segunda o Jasmín, la Quinta (estas últimas dos escuelas), el Hospital, el Hotel City Plaza o el Hotel Oniro. Estas son las seis Squads, casas ocupadas por refugiados, que existen en Atenas y donde la vida es dura. Principalmente, porque viven muchas personas hacinadas y las infraestructuras no están preparadas para ello.

En cada una de las escuelas, por ejemplo, viven alrededor de unas 400 personas, aunque no existe ningún censo oficial. De hecho, a menudo, se ven caras nuevas y otras desaparecen. Las primeras son personas que llegan desesperadas a Atenas, las otras, normalmente, gente que marcha en busca de un sitio mejor donde alojarse junto a su familia.

En la misma aula de una clase duermen varias familias, que separan estos espacios con telas o sábanas para mantener un poco de privacidad. Las personas duermen en colchones de futón o de espuma, incluso las mujeres embarazadas.

En el caso de las escuelas no había un espacio separado entre las duchas y los váteres. “En el mismo sitio donde otros hacen sus necesidades, yo tengo que lavar a mis hijos con agua fría”, relataba a este blog una madre de tres niños, el mayor de cuatro años.

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Desaparecidos

Shaker Kakaj durante una manifestación en la plaza Sintagma de Atenas con un cartel donde denuncia el presunto asesinato de su hijo / N.S.I.

Shaker Kakaj durante una manifestación en la plaza Sintagma de Atenas con un cartel donde denuncia el presunto asesinato de su hijo / N.S.I.

“Serbi Kakaj, 19 años. Ellos te mataron y ellos vendieron tus órganos… Público… Dónde está la justicia… Hay más como tu… Continuará”.  Con este mensaje  el sirio Shaker Kakaj acude a las continuas manifestaciones que hacen los refugiados en la plaza Sintagma en Atenas.

Pese que Kakaj huyó con su hijo Serbi de la guerra de Siria hacia Europa, según relata, su verdadero “infierno” empezó en Grecia. Asegura que el chico desapareció en este país europeo. En concreto el 11 de noviembre del 2015, una fecha que nunca olvidará.

A partir de ahí, afirma, empezó un periplo por Grecia para dar con el paradero de su hijo. Kakaj destaca que encontró a las personas que tenían al joven, pero se negó a desvelar quienes eren “por temor” a posibles repercusiones.

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Días eternos bajo el sol griego

Un niño refugiado en el puerto del Pireo. (EFE/Archivo)

Un niño refugiado en el puerto del Pireo. (EFE/Archivo)

Un cartel gigante cuelga de un edificio en una plaza de Atenas: ‘Welcome to Greece!!!’ reza el cartel que superpone la imagen de la bandera helena con el Partenón. En la misma plaza, a tan sólo unos metros, pasan las horas, los días, un grupo de refugiados. El mensaje no es para ellos, va dirigido a los turistas que este verano se dejarán caer por el país mediterráneo probablemente en alguna isla donde el tiempo se pare y los días se hagan demasiado cortos. Una imagen que resume sin quererlo la situación que vive Grecia desde hace tiempo, donde para unos los días se escurren entre sus toallas y para otros se eternizan.

Mientras Europa sigue sin avanzar hacia una solución duradera a la crisis de los refugiados en Grecia decenas de miles de personas “siguen malviviendo en viejos almacenes, en sucias y destartaladas tiendas de campaña o, simplemente, en la calle, durmiendo a la intemperie, bajo el implacable sol del verano griego”, denuncia Amnistía Internacional en una reciente campaña. Lee el resto de la entrada »

Diario de una refugiada: la vida a la espera en Alemania

Refugiados esperando a subir a un tren en Alemania / EFE

Refugiados esperando a subir a un tren en Alemania / EFE

Hanasay Sard escapó de Iraq el 26 de octubre del año pasado con su familia. Como miles de refugiados, transitó la ruta de los Balcanes, jugándose la vida en un barco que les transportó de Turquía a Grecia, soportando el rechazo, el frío, la desesperación y la espera. Pasaron más de un mes en Serbia . Cuando consiguieron entrar en la UE, tuvieron que pagar a las mafias, después de que la Unión Europea firmara con Turquía el acuerdo para devolver a los refugiados que intentaran llegar a Europa, porque eso supuso el cierre de la ruta. Nadie podía ya seguir el camino de forma organizada por los países de los Balcanes, sino por su propia cuenta y riesgo. Lee el resto de la entrada »

Sergi Cámara: “En Lesbos cada día llegaban unas 15 o 20 barcas de refugiados”

Chalecos salvavidas flotando en la playa de Skala Sikaminias (Lesbos). Más de 3.000 muertos en el mar en 2015 / SERGI CÁMARA

Chalecos salvavidas flotando en la playa de Skala Sikaminias (Lesbos). Más de 3.000 muertos en el mar en 2015 / SERGI CÁMARA

Sergi Cámara (Vic, 1970) es un documentalista independiente que ha fotografiado las migraciones en múltiples ocasiones y desde distintos países. En los últimos años y desde 2004 ha seguido de cerca el paso de los inmigrantes que intentan llegar a España por Melilla. En 2015 estuvo en Lesbos y en Kos, dos de las islas griegas que se han convertido en el punto de entrada a Europa de miles de refugiados sirios, y documentó gráficamente la ruta que siguen la mayoría por los Balcanes para seguir hacia el corazón de Europa: Alemania. Ahora algunas de estas imágenes se pueden ver en la exposición “Refugiados, la odisea hacia Europa”, en el Palau Robert de Barcelona. Cámara asegura que a los refugiados se les “quita su dignidad” cuando son obligados a cruzar fronteras como ilegales, cuando son maltratados por la policía o cuando deben quedarse a la intemperie a muy bajas temperaturas.

¿Cuál es el motivo que te llevó a ir a Grecia?
Al principio fue por un tema personal. Desde 2004 trabajo en el tema de Melilla y vi que había refugiados sirios que también llegaban a través de Melilla. Son los que no quieren cruzar por mar. A partir de ahí me empecé a interesar por los refugiados sirios y decidí ir a la isla de Kos, en Junio de 2015, para seguir mi trabajo personal. Al llegar ahí me empecé a dar cuenta de cuál era la ruta que seguían así que al cabo de unos meses volví y pude seguir su ruta por Macedonia, Serbia y Hungría.

¿También estuviste en Lesbos verdad?
Sí, ese fue el último viaje, en Noviembre.

Muchos periodistas que han estado en la primera línea señalan que choca mucho ver las dimensiones del drama, el número de refugiados que llegan a diario.
Sí, por ejemplo en la exposición hay una foto en la que se ven cuatro barcas viniendo. Cada día llegaban unas 15 o 20 barcas y el problema es que aunque algunos llegan bien otros llegan destrozados, algunos son víctimas de mafias durante su viaje y cuando tocan tierra se deshacen. Desde fotógrafos hasta voluntarios, todo el mundo intenta ayudar. Hay momentos que dejas la cámara para ayudar.

¿Cuánto puede durar el viaje?
Desde Lesbos se ve la costa turca, son unos nueve kilómetros, como de Tarifa a Tánger. A no ser que les estropee el motor y queden a la deriva, son unas tres horas. Una de las reclamaciones que hago es el pasaje seguro para los refugiados, que van por mar porque no pueden llegar por tierra puesto que hay un muro que les impide el paso terrestre.

Motasin, de 8 años, y su hermano Mutaz, de 11, corren tras pasar la frontera de Serbia con Hungría “ilegalmente”, junto con su madre Lama, en su camino hacia Alemania. / SERGI CÁMARA

Motasin, de 8 años, y su hermano Mutaz, de 11, corren tras pasar la frontera de Serbia con Hungría “ilegalmente”, junto con su madre Lama, en su camino hacia Alemania. / SERGI CÁMARA

¿Cuál fue tu experiencia con las ONGs sobre el terreno?
Al principio las organizaciones internacionales no estaban, no existían, a parte de Médicos Sin Fronteras, algunos de ACNUR pero que hacían más trabajo de control que de ayuda. Muchas veces ayudaba más la gente del pueblo de Lesbos y los voluntarios que las grandes organizaciones. Ahora sí que se han puesto más las pilas pero cuando yo estuve ahí, por ejemplo, tuve que llevar gente que bajaba de las barcas y que al llegar tenían que caminar siete u ocho kilómetros para ir al campo donde les registraban. Y claro había gente muy mayor que casi no podía ni andar y niños pequeños. También había voluntarios de distintas organizaciones, de Holanda, Noruega, Suecia… Mucha solidaridad. Ahora sí que han puesto autobuses y está más bien organizado.

Cuando decides hacer la ruta dejas Grecia y sigues el camino hacia los Balcanes. ¿Lo sigues con algún grupo concreto?
A menudo me quedaba en zonas fronterizas para hacer algunos trabajos pero sí que había grupos que ya había conocido y con los que me encontré más tarde en otro sitio. Por ejemplo en la exposición se ve un grupo con el que estuve: un matrimonio que esperaba un hijo, una madre con dos hijos y unos amigos, que cuando llegaron a la frontera de Serbia con Hungría tuvieron que cruzar ilegalmente la valla que Hungría había puesto con concertinas. También seguí un grupo al que otro grupo había señalado la ruta a seguir a través de Google Maps, señalando un punto en el que la valla estaba chafada y por lo tanto cruzar era seguro. Así consiguieron cruzar la frontera sin que la policía no les viera, pasando por este punto y por campos de maíz, escondiéndose para que nadie los viera. Una vez en Hungría la policía detuvo a todo el grupo y al cabo de dos días ya estaban yendo a Budapest.

¿Con los que tú pudiste hablar, tenían un destino claro?
Sí, la mayoría van a Alemania. Algunos porque tienen familia allí, otros no, pero casi todos van a Alemania. También hay algunos que van más al norte: a Dinamarca o a Suecia.

Mohamed y Raffa con sus hijos e hijas Masoud, Silva, Selma, Inois y Haula, son de la ciudad de Hasakah se dirigen hacia Alemania. / SERGI CÁMARA

En la línea de desmontar mitos, ¿Cuál es la visión de la gente de Lesbos, por ejemplo, sobre los refugiados?
La mayoría de la gente salía con sus barcas a rescatar a los refugiados, se tiraba al agua. Al final es el pueblo quien salva al pueblo. Un mito que intento desmontar con las fotografías es el de que solo llegan hombres solos que nos invadirán, que son terroristas, etc, decidí fotografiar algunas familias enteras al llegar a la isla. Sí que es verdad que al principio, en Agosto, hubo una primera ola de hombres jóvenes solos pero también es cierto que muchos huyen del servicio militar y desertan porque no quieren luchar.

¿De todos los momentos que recuerdas, con cuál te quedas?
Lo que más me chocó fue Lesbos. El agradecimiento de la gente. Recuerdo por ejemplo el abrazo de una mujer de unos ochenta años cuando les ayudé y les llevé hasta el campo de refugiados. Sin embargo también quiero enviar un mensaje: a esta gente se le roba la dignidad por el camino, cuando la dignidad está en la Carta de derechos fundamentales de la Unión Europea. Se le quita cuando son obligados a cruzar fronteras como ilegales, cuando son maltratados por la policía, cuando son obligados a aguantar a la intemperie a muy bajas temperaturas.

El horror de ser refugiado afgano en esta Europa

Freedom not Frontex, uno de los carteles en el CSM / Foto propia

Freedom not Frontex, uno de los carteles en el CSM / Foto propia

Es un lunes cualquiera de septiembre en Atenas. Se levantan, casi al unísono, de un lado los turistas y del otro, la crisis. Hace bastante calor. En el centro, se mezclan quienes van a trabajar, quienes buscan empleo y quienes desesperan, con una bonita marea de turistas calcada a la que vemos cada día en Barcelona, en París o en Praga.

Al norte de la Acrópolis, en el barrio de Exarchia, se despierta también Nassim, un afgano que lleva 14 años en la ciudad y trabaja en la secretaría del Centro Social de Migrantes (CSM). Es una entidad anarquista en un barrio anarquista y la primera en reaccionar a la llegada masiva de sirios, eritreos, iraquíes y afganos de este verano.

“Eran 2.000 personas por día”, cuenta Nassim, para añadir después que el primer campo de refugiados que se organizó en uno de los parques de la ciudad “lo hizo la gente, no el gobierno”. El tránsito de refugiados pasaba de largo por la capital helena: del puerto del Pireo, donde empezaron a llegar los ferries de islas como Lesbos o Kos cuando éstas no pudieron más, a la estación central de tren, desde donde proseguían el viaje. Pero entonces sucedió el corralito, el control de capitales al que el gobierno griego se vio obligado después de que los acreedores se negaran ampliar el programa del segundo rescate. Y la limitación de retirar un máximo de 60€ en efectivo de los cajeros por día obligó a los migrantes a parar más tiempo en Atenas.

El CSM empezó desde ese momento a organizarse para montar un campo de refugiados ante la pasiva mirada del gobierno de Syriza. “No han supuesto un gran cambio”, sentencia Nassim, visiblemente frustrado. Un mes después habían conseguido, con la ayuda de los vecinos, montar un campo digno de los mejores tiempos de la ONU. Tiendas, pasillos organizados, aseos y hasta cocina in situ 3 veces al día. El gobierno por fin despertó e inició el trámite para acoger a las personas que llegaban al Pireo con destino Alemania. Pero sorpresa: el campo era sólo para sirios. Ni afganos ni iraquíes podían entrar. La Unión Europea y el gobierno de Grecia no los consideran víctimas de países en guerra, a tenor de su inexistente mención en el reparto de cuotas. Lee el resto de la entrada »