Un último regalo que nos permiten hacer a nuestros animales y no a los seres humanos que más amamos

Nos permiten hacer por nuestros animales lo que no nos dejan hacer por los seres humanos que más amamos, por nuestros hijos, por nuestros padres, por nuestras parejas.

Mi perra es muy anciana. Tiene unos diecisiete o dieciocho años y un buen estado de salud teniendo en cuenta su edad. No tiene dolores, come con apetito, disfruta de sus paseos, amaga el juego con otros perros y es la primera que viene a recibirme, feliz como el primer día, cuando cruzo mi umbral.

Tiene un tumor en la pata y otro en la mandíbula, creciendo bajo control, probablemente también algo de demencia senil, y las fuerzas justas. Pero nada de eso le impide hacer una vida normal.

No me engaño, más pronto que tarde me tocará despedirme de la que ha sido mi compañera desde que tenía 27 años, y ya tengo 41. Me ha acompañado en la maternidad, cambios de trabajo, todo tipo de problemas y alegrías. Todo eso que significa vivir. Cuando tenga que decirla adiós para siempre será doloroso por mucho que haya querido mentalizarme de que ha tenido una vida larga y feliz que ya la ha hecho olvidar las penurias de sus primeros años en malas manos, en manos maltratadoras. Será muy duro, pero es un peaje que estoy dispuesta a pagar. Que ya he pagado en el pasado.

Os voy a confesar que hay algo que me consolará cuando llegue el momento, que me consuela ahora cuando lo pienso. Y es que podré mantener la promesa que le hice al adoptarla, que hice a todos mis animales: darle una buena muerte, igual que le he dado una buena vida. Cuando arañar unos días más ya no tenga sentido, cuando vivir le duela y no le aporte, cuando no haya razón para seguir peleando, la dejaré marchar de la manera más dulce que sea capaz, en nuestro hogar si las circunstancias lo permiten.

Sé que no tendré que verla sufrir esperando a que la muerte llegue sin invitación, no tendré que presenciar una larga agonía sin sentido, sé que tendré en mi mano liberarla y dejarla marchar dignamente ahorrándole padecimientos. No será una decisión fácil, aunque con frecuencia, al mismo tiempo, sí que lo sea. No quiero imaginar la impotencia y el dolor si no pudiera hacerlo, si no pudiera hacer ese último regalo.

Un regalo que nos permiten hacer a nuestros animales y que es imposible para con los seres humanos que más amamos, por nuestros hijos, por nuestros padres, por nuestras parejas.

He visto, en mi entorno, hijos, padres, parejas, que estuvieron meses, años, postrados, sin esperanza, esperando una muerte que no era lo suficientemente misericordiosa como para presentarse pronto. Misericordiosa sobre todo con ellos, pero también con los que les rodeaban, cuidaban y amaban.

He hablado con gente que estaba o estuvo en esas circunstancias, la del cuidador que sufre sabiendo que lo único que puede esperar es la muerte, que será tan bien recibida cuando cruce el umbral de esa casa como yo cuando entro en la mía por mis perras. Y todos ellos, daba igual su edad, su educación, sus creencias religiosas, sus opiniones políticas… todos ellos me daban la razón. Ojalá nos dejaran hacer por nuestros perros y gatos lo que no nos dejan hacer por aquellos a los que amamos, por nosotros mismos. Es inhumano, no es compasivo.

Yo no querría verme doliéndome o ausente de mí misma o ambas cosas, aguardando la liberación de la muerte y teniendo atados a mi alrededor a los míos. Yo querría para mí ese último regalo antes que verme encamada, hecha una llaga y ajena al mundo.

He hablado con mucha gente, daba igual su edad, su educación, sus creencias religiosas, sus opiniones políticas, y nadie querría prolongar su vida en esas circunstancias.

No, no nos permiten hacer por nosotros y los nuestros lo que nos dejan hacer por nuestros animales.

Injusto e inhumano.

(Miguel Ángel Dorado)

11 comentarios · Escribe aquí tu comentario

  1. Dice ser monse

    Totalmente d acuerdo en todo ,has puesto mis pensamientos en el articulo😢😢

    29 junio 2017 | 7:42

  2. Dice ser Fuente Q

    Totalmente de acuerdo

    29 junio 2017 | 8:55

  3. Dice ser Esko

    Que bien lo has expresado, mis pensamientos se han plasmado en tus palabras, gracias. Ni que decir tiene que estoy totalmente de acuerdo.

    29 junio 2017 | 11:32

  4. Dice ser pregunta

    Ah, ¿pero los animalistas amais a los seres humanos?

    29 junio 2017 | 11:44

  5. Dice ser Mariam

    Cuando llegue ese triste momento….(para los que..tenemos animales)…primero..que lo anestesien..dormidito..y cuando lo comprovemos..se le da el pinchazito..final….para que no sufra ..mas dolor.

    29 junio 2017 | 12:51

  6. Dice ser letraslibres

    HASTA SIEMPRE MI THAIS, MI AMOR

    Te echo de menos, mi querida perrita. Ya no podías seguir a mi lado porque ibas a sufrir demasiado y no quise ser egoísta. Tú sabías que te estabas yendo, que todos los esfuerzos para curarte fueron sólo un paliativo que te ayudó a pasar tus últimos tiempos con apetito y acompañarme en largos paseos.

    Nos despedimos antes de llevarte. Y tú supiste que era la despedida final en esta tierra. Te llevé en brazos, te canté, me llenaste de lametones y yo te cubrí de besos. Y llegó el momento… No te resististe, como otras veces. Tuve tu cabecita apoyada en mi brazo mientras Hari te la volvía para que no vieras que te pinchaban en la vena de tu bracito.

    Luego, entraste en coma. Te abracé, te hablé, mis lágrimas te mojaron y las llevaste contigo, mi amor, mi compañera de vida, mi todo…
    Tú sabes que te quise y te quiero. Y allá donde te encuentres, algún día iré a buscarte; cuando Dios me llame a su presencia, le preguntaré adónde puedo estar contigo, y con Coli y Tobi.

    También te presentaré a mis otros seres queridos humanos, a la minina… y de nuevo estaremos juntos amándonos por toda la eternidad.
    Hasta pronto, mi amor.

    29 junio 2017 | 13:59

  7. Dice ser zap

    Es lo malo de mitificar el concepto de la muerte, que nadie se atreve a tocarla, ni quieren hablar de ella.
    La muerte es tan natural como la vida, a veces hasta deseable.

    29 junio 2017 | 16:13

  8. Dice ser Loly

    Es el mas doloroso y el mayor acto de amor k se poede hacer

    01 julio 2017 | 10:09

  9. Dice ser Sacry

    Hace poco, mi hijo de 12años, , con los ojos empapados en lágrimas, y muy furioso, me preguntó.
    ¿ te gustaría que a ti, te hicieran lo mismo?…

    Si. Si soy tan mayor como nuestra wasat, mi cuerpo ya esta viejo, la operación, ya no lo soportaría…. Si hijo, es un sufrimiento con un sólo final…la muerte.

    Es una decisión dura, pero pensando en no hacer sufrir a ese ser tan especial.

    07 julio 2017 | 12:18

  10. Enthralling article! Grateful to you for sharing them! I trust you will keep having identical shows on share with everybody! I believe various individuals will be astounded to look at this article!

    10 noviembre 2018 | 7:23

  11. Dice ser Cursi recursi

    Y además completamente alejado de la realidad.
    Porque la muerte del ser humano y la del animal son cosas distintas. Como sus vidas. Como sus dignidades.
    Dedicado especialmente a todos los llorones cursis que vierten lágrimas al leer este tipo de cosas os cuento cómo acabó la vida de mi perra cuando ella se hizo muy muy viejecita y todas esas cosas.
    Con muchísimo cariño le pegué un tiro en el oído con una escopeta.
    Dejó de existir y de sufrir. Instantánea.
    Y santas y buenas y sin lágrimas y sin memeces y sin cursiladas.
    A disfrutar llorones!

    10 noviembre 2018 | 16:43

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