Las crónicas de César Palacios
Pese a que no estudió Periodismo (o quizás por eso, vete tú a saber), César Palacios es uno de esos periodistas de raza que ve una noticia antes que los demás y que tiene una especial habilidad para contarla.
Hemos trabajado juntos en muchos medios: Diario 16 de Burgos, Claro, El País... En Diario 16 de Burgos sacaba historias singulares con la facilidad con que otros reescriben teletipos.
-Han expoliado una ermita esta noche en las Merindades y se han llevado una virgen gótica -decía César una mañana, y al día siguiente lo reconocía el Gobierno Civil en una nota.
-Los plátanos del Paseo del Espolón tienen una enfermedad rara que los está secando -contaba otro día.
-El abad de Silos va a poner protección a los capiteles del claustro para que los turistas no los toquen y deterioren -comentaba otra mañana.
Por aquellos años (finales de los ochenta), las excavaciones de Atapuerca aún no eran el fenómeno mediático que hoy son, quizás porque todavía no habían proporcionado hallazgos espectaculares. En los medios no nos referíamos a ellas por la pedanía de Atapuerca, sino por Ibeas, que era el municipio al que pertenecía Atapuerca.
Un día contamos todos los medios que un cráneo recuperado casi íntegro, al que se había bautizado como "el hombre de Ibeas", había sido enviado a Madrid para hacerle análisis pormenorizados. Apenas una semana después llegó César, que se había buscado fuentes informativas en Madrid, con la historia completa del cráneo, con todo lo que habían revelado los análisis. La información salió titulada más o menos así: "El hombre de Ibeas era un mujer zurda que usaba mondadientes".
-¿Y lo de que era zurda y lo del mondadientes cómo se puede saber? -le interrogó escéptico uno de los jefes de la redacción antes de publicarlo.
-Por la dentadura. Por la trayectoria de las muescas que dejaban en sus dientes las ramitas que usaba para limpiárselos.
Ya escribía César entonces con la habilidad que ahora tiene. La que muestra en lo que ha contado hoy en su Crónica verde de 20 minutos bajo el título Chivatos con alas. La asombrosa capacidad imitadora de un loro acaba con el noviazgo de una pareja inglesa. Es de premio.

