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Entradas etiquetadas como ‘payasos de la tele’

En homenaje a Miliki

Por Rebeca Gata

“El recuerdo quedará marcado en la memoria”

Decimos adiós a una gran persona que marcó un antes y un después en las infancias de todos los niños que crecieron con él, aprendieron a reír, a disfrutar con él; las risas se apagaron para él pero no para todos los que crecieron riendo con él y por ello el recuerdo quedará marcado para siempre en la memoria de cada persona que disfrutó viendo a nuestro querido payaso de la tele. Por aquellos buenos momentos que pasamos todos, gracias Miliki, toda España siempre te tendrá en su memoria.

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Por Isabel (Madrid)

“La risa de mi abuelo a sus 80 años…”

Muchas veces he soñado darte las gracias por lo mucho que te debo. Gracias por esos maravillosos recuerdos que me evocan tus canciones. Cuando cierro los ojos puedo ver aquellas tardes mientras hacía los deberes frente al televisor, la risa de mi abuelo a sus ochenta años o las carcajadas de mi padre cuando llegaba cansado del trabajo, porque entonces, como ahora, a todos nos convertías un poquito en niños. Hoy esos recuerdos son presente y un presente muy hermoso cuando veo a mi hija de tres años cantar La gallina turuleca. Descanse en paz Emilio Aragón, gracias por lo que nos has regalado Miliki.

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Por David

“Mi politono, ‘Hola Don Pepito’, lo llevo desde que se pueden configurar en los celulares”

Para un servidor, ustedes -Gaby, Fofó y Miliki- no es hablar de los payasos de la tele, es asociarlo a parte de mi vida. Tanto por lo que fueron como por lo que representan: alegría, energía positiva, humanidad, amor, unión, motivación… No tuve la suerte de compartir mis tardes nocilleras con sus apariciones televisivas, pero gracias a las tecnologías los descubrí y los sigo disfrutando. Son muchas instantáneas en mi vida y seguirán, las que he compartido con sus canciones, sus vídeos y sus frases: he jugado con Susanita y su ratón, he ido de crucero en un barquito de cáscara de nuez, mi abuelo Pepe me “daba” con la escoba, no he llegado a campeón dándole al balón, me he mareado en el auto nuevo, plancho así y asá, luzco una barba de tres pelos y sin ir más lejos, mi politono, “Hola Don Pepito”, lo llevo desde que se pueden configurar los tonos en los celulares.

Imagínense el potencial y fuerza que tienen que la mayoría de veces que suena el móvil y estoy con desconocidos saco alguna sonrisa, es algo impagable, de lo más admirable, que un fragmento musical pueda activar esa respuesta biológica como es la risa y no una sola canción sino la mayoría. Felices en todos nuestros días. Más personas como los payasos -de la tele, de la radio, de la carpa, de lo que sea- necesitamos a nuestro alrededor que nos alegren el corazón y nos roben más risas; lo único que les puedo echar en cara es que nos hayan dejado cuando más les necesitamos porque tenemos mucha hambre y nos dejan las patas de alambre y estamos desplumados, ustedes ya saben, turulecos. Gente, os pido un favor, dejad de utilizar la palabra payaso como algo despectivo, es una “barbaridad muy bárbara”. Gracias.

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Por Belén García (Sant Feliu de Llobregat, Barcelona)

“Te crecimos”

Querido Miliki: Dicen que lo peor que le puede pasar a un director de pista de Circo es que le crezcan los enanos. Y es verdad, querido Miliki. Es verdad. Te crecimos, Miliki. Te crecimos. Nosotros éramos esos enanos a los que hacías reír desde su más tierna infancia, esos enanos a los que dedicaste la vida enseñándoles el mundo desde el punto de vista de la fantasía, de la inocencia, de la familia. Nos enseñaste que nada malo podía pasarnos con la familia, que el coche de papá era un bunker contra la tristeza, que había que ser educados como Don Pepito y Don José, a amar a los animales y, en resumen, a hacer olvidar a nuestros padres las dificultades a través de nuestra sonrisa. Pero te crecimos, Miliki. Los niños que éramos, tus enanos, crecimos, y con ello has visto cómo nuestros sueños e ilusiones se venían abajo. Cómo nos quitan la felicidad, la inocencia, cómo nos explotan, cómo nos quieren explotar en otro “circo” mucho más sórdido que es esta sociedad capitalista donde los “directores de pista” usan el látigo contra sus payasos.

Ay, Miliki… amigo mío… atrás quedaron los tiempos de pasear por el zoo junto a tu caballo de peluche cantando canciones, seguidos por los niños como un flautista de Hamelín que llevaba a los niños hacia un mundo mágico donde no existían ni el dolor ni la pena. Has visto a tus niños golpeados por la pobreza, sin poder arrancar una sonrisa, a su vez, a sus enanos… tus niños hoy golpeados por la policía por pedir sus derechos. Tus niños expulsados de sus casas. Tus niños, sin futuro, sin presente… pero sí con pasado, ¿verdad Miliki? Un pasado en el que tú les ponías una sonrisa en la cara.

Ay, Miliki… has hecho bien marchando, mi viejo amigo, con tu circo y tus canciones, para no tener que ver llorar a tus enanos. Te hemos crecido, Miliki. Nos han hecho crecer a base de golpes. ¿Cómo están ustedes? Tristes, Miliki, tristes… no podrás arreglar nuestro presente ni nuestro futuro, pero… nos has hecho felices en nuestro pasado, Miliki, y eso es muy importante porque ¿quién sabe si nuestros enanos podrán siquiera tener una infancia a la que llamar “feliz”? Ve en paz, Miliki… te llevas mucho amor, el de generaciones de enanos que crecieron, sí, pero no te olvidaron. Seguiremos luchando porque nuestros enanos tengan aunque sea una pequeña parte de tu circo, Miliki. Ve en paz, y ya que sube…”si ve usted a mi abuelo (a su abuelo yo le ví)”, salúdele de mi parte. Adiós, Don Pepito. Adiós, Don José.

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