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Juan Carlos Escudier

Archivo de julio, 2007

Lección de autobombo

Por lo general, las comparecencias presidenciales suelen ser de dos tipos: o las exige el guión, ya sea por catrástofe natural o componenda política, o se trata de vendernos el guión en sí y se las conoce como autobombo. La que ha hecho hoy Zapatero es de las segundas y, casualmente, coincidía con la publicación de las cifras del paro, que según ha explicado han bajado del 8% por primera vez en democracia. Hemos pasado del “España va bien” a “éste es un gran país”, que es la frase a la que ha cogido gusto nuestro primer ministro.

A Zapatero se le ve mucho más relajado desde que se ha vuelto implacable con ETA y torea el tema con dos pasos y un bajonazo. Por lo visto quiere extender su firmeza de carácter a los responsables del apagón de Barcelona, a los que promete dar un castigo ejemplar; y hasta se permite dar un ayudado por alto al Rey, que si está de vacaciones no es por molicie, como dice Anasagasti, porque el monarca desempeña “con gran dignidad” sus reales tareas.

Por resumir, la economía va de maravilla –“los datos son más optimistas que yo”-, nuestros servicios secretos son la envidia de la comunidad internacional de espías –la prueba es que detectamos a los garbanzos negros a la legua- y de Navarra no hablamos, o mejor dicho, sí hablamos pero para darle un rejonazo al PP y sugerir que Sanz puede ir descorchando el cava.

Zapatero ya había colocado a sus antecesores Almunia y Borrell en Europa. Le faltaba Felipe González, al que le ha buscado el mejor de los puestos posibles: embajador plenipotenciario en Iberoamérica para que vaya preparando los bicentenarios de la independencia de las colonias, que así de desprendidos somos. Se le nota feliz –al presidente- y con una insistencia tan grande en que completará la legislatura que a lo mejor nos da una sorpresa. Al tiempo.

Trabajar como un rey

El asunto más espinoso de la secuestrada viñeta de El Jueves sobre los Príncipes no era, desde luego, la práctica borbónica del Kamasutra, sino el interrogante que abría sobre las ocupaciones del heredero y, por elevación, de toda la Monarquía. ¿Trabaja el Rey? Y si lo hace, ¿a qué se dedica cuando no viaja oficialmente ni está ‘briboneando’ por aguas de Mallorca mes y medio al año?

Son preguntas difíciles de contestar porque la opacidad de la Casa Real es proverbial y sólo nos enteramos de refilón de algunas cacerías si hay osos de por medio y lo cuenta la prensa rusa. En principio, cabe suponer que el monarca y su heredero desempeñan con discreción servicios al país. En eso debe de consistir lo de trabajar como un rey.

Hay que reconocer que las actividades del portador de la Corona aumentaron con la llegada al poder de Zapatero, con quien rápidamente congenió, empujado por las pésimas relaciones que Don Juan Carlos mantuvo con Aznar. Las tensiones entre Moncloa y Zarzuela habían sido notables, hasta el punto de que el líder del PP redujo a la mínima expresión el papel de la Jefatura del Estado y, de paso, el de la primera dama, función que fue asumida con el garbo acostumbrado por Ana Botella. Por su parte, el Rey contraatacó fastidiando al presidente con sucesivos anuncios de bodas y bautizos en fechas señaladas, como el primer viaje presidencial a Estados Unidos, cuyo eco quedó amortiguado por el papel couché de la realeza.

La primera misión regia del nuevo periodo fue una visita privada a Bush en su rancho texano, con la que se pretendía evitar que la retirada de las tropas españolas de Irak afectara a las relaciones económicas y comerciales entre ambos países. Hemos tenido noticias de las gestiones del Rey ante Mohamed VI para resolver la crisis de la valla en Ceuta y Melilla; y hasta de su mediación para que Lagardère adjudicara a la española Indra unos sistemas de control de misiles, una petición expresa de Alberto Alcocer, el oficioso administrador del patrimonio real.

Éste es, por cierto, uno de los secretos mejor guardados. De los 8,3 millones que recibe de los Presupuestos no da cuentas a nadie. A diferencia de Suecia, donde el rey está obligado a hacer público el destino de sus inversiones, aquí se impuso la figura de los administradores, que si por algo se han caracterizado –Manuel Prado, Mario Conde o el propio Alcocer– es por su inclinación a terminar entre rejas.

Ayer declararon ante el juez Del Olmo los peligrosísimos dibujantes de El Jueves. Han dicho que eligieron a los Príncipes para su viñeta del ‘baby-cheque’ porque son muy populares. Nadie les ha pedido aún que rectifiquen su afirmación sobre la escasa afición al trabajo del heredero. Se ve que eso no es delito.

Flórez 007

Somos un país del primer mundo. Se ve los lunes en los restaurantes llenos y en las categorías profesionales de los poceros, que hoy son inspectores del alcantarillado. La constancia de que tenemos un Bond de Pinto no hace sino reafirmarlo, aunque Roberto Flórez, nuestro 007, nos ha salido rana y le ha ido con el cuento a los rusos, que para no estar en la guerra fría se han acodado en la tienda de los helados. Flórez, Roberto Flórez, era un viejo conocido en el gremio del espionaje. Esto es lo que publicaba en 2000 el diario La República de Perú de nuestro agente doble, cuando se descubrió que se dedicaba a espiar a Alejandro Toledo:

La dirección política de la agrupación Perú Posible expulsó de sus filas a un colaborador de nacionalidad española, al comprobar que se trataba de un agente que trabajaba para el Centro Superior de Información y de la Defensa (CESID), el servicio de inteligencia del Estado español.

El espía, Roberto Flórez García, trabajaba como adjunto del Agregado de Información de la Embajada de España en Lima, Juan Coll Real, funcionario del CESID destacado en dicha sede diplomática. Pero al mismo tiempo Flórez actuaba como ‘asesor’ de la cúpula del mencionado movimiento político.

La extraña presencia del funcionario español Roberto Flórez comenzó a llamar la atención de algunos miembros de seguridad de Perú Posible, cuando unos días antes del nueve de abril intensificó su asistencia a las reuniones de la dirigencia del grupo, olvidándose prácticamente de su trabajo en la embajada.

Sobre las actividades de Roberto Flórez, La República solicitó formalmente su versión a la Embajada de España, pero portavoces de la misma adelantaron que éste era un empleado civil enviado desde Madrid para trabajar junto al Agregado de Información, Juan Coll.

Su trabajo consistía en recabar “información abierta” para su Gobierno, es decir, información publicada por medios de prensa del país, así como efectuar entrevistas a políticos, representantes de organizaciones sindicales y especialistas en distintos temas peruanos de interés del Estado de su país. Funcionarios de la embajada hispana también indicaron extraoficialmente que desconocían que Roberto Flórez García estuviera noche y día en las reuniones de la dirigencia de Perú Posible, con lo cual dieron a entender que Flórez no informaba de sus actividades, y menos que reportaba a la legación la información que acopiaba.

Al ser informada la dirigencia de Perú Posible de que Roberto Flórez García trabajaba a las órdenes de un funcionario del servicio secreto de su país, y enterada la Embajada de España del entredicho, el funcionario fue obligado por sus jefes a retornar a Madrid y presentarse de inmediato en las oficinas del CESID para que hiciera su descargo.

La República supo extraoficialmente que el informe que envió la embajada sobre el cuestionado funcionario indicaba que éste se había “extralimitado en sus funciones”.

Dirigentes de la agrupación Perú Posible que trataron con el agente español recordaron que se presentó en febrero por intermedio de una periodista del equipo de campaña de Alejandro Toledo Manrique. Dijo que era experto en temas de comunicación, y mencionó que tenía un puesto de auxiliar de oficina en la Embajada de España, aunque no explicó al detalle qué actividad realizaba. (…)

Tras la primera vuelta del nueve de abril, y convertirse Toledo en principal oponente de Alberto Fujimori, el español Flórez consiguió atornillarse más en el aparato partidario de Perú Posible: tuvo libre participación en todos los temas que se discutían en el comando de campaña.

La presencia de Roberto Flórez García era tan significativa que llegó a intervenir en las reuniones de dirigentes como Carlos Ferrero Costa y Luis Solari Swayne, además del propio Alejandro Toledo. Hasta ese momento, sus superiores en la embajada de España parecían no haberse percatado de que un secretario auxiliar usaba el horario de oficina para estar en el interior de la principal fuerza política opositora del país.

A fines de abril, el periodista Gustavo Gorriti Ellenbogen, al incorporarse a Perú Posible como asesor de prensa para la segunda vuelta, preguntó por la extraña presencia de un funcionario español en el equipo de campaña de un partido de oposición. A Gorriti, reportero de investigación y autor de varios destapes de casos de corrupción, no le pareció normal que a Roberto Flórez se le permitiera participar en reuniones partidarias de trascendencia. Sobre todo, porque casi nadie conocía sus antecedentes. Al reportero le pareció más sospechosa la actividad del funcionario cuando en una conversación le preguntó por los periodistas españooles que vendrían al Perú para seguir las incidencias del proceso electoral, y no supo responder porque dijo no recordar los nombres de sus colegas españoles. “Sólo fueron necesarios cinco minutos para saber que ese señor no era un periodista”, dijo Gorriti a La Repoblica recordando su primer encuentro con Flórez. (…).

De acuerdo con fuentes diplomáticas de la Embajada de España, Roberto Flórez García fue obligado a abandonar Perú el viernes 19 de mayo. Antes de partir, sin embargo, fue sometido a un interrogatorio que duró hasta la madrugada. Le preguntaron reiteradamente sobre su presencia en la dirigencia de Perú Posible.

A su regreso, la primera tarea que debió cumplir Roberto Flórez en Madrid fue presentarse ante el buró del Centro Superior de Información y de la Defensa (CESID), donde le esperaba un expediente abierto con la opinión negativa de sus jefes en Lima. Se le acusa de haber violado el reglamento de dicha institución (…).

¿Tiene Blanco un tapado para el PSOE de Madrid?

Quien ríe el último ríe mejor, aunque el último nada tenga que ver con uno mismo. Eso es lo que deben de pensar los guerristas de Madrid, quienes dan por descontada la victoria del alcalde de Parla, Tomás Gómez, frente a su candidato, José Cepeda, en el congreso regional extraordinario de este fin de semana, pero le auguran una corta vida al frente de la secretaría general.

La versión que han comenzado a difundir es que Gómez no es el candidato definitivo de Ferraz para hacerse con las riendas de la agitada organización madrileña, sino un hombre de transición que dejará paso el próximo año, cuando se celebre el congreso ordinario, al tapado de Pepe Blanco, que no es otro que el diputado por Madrid Antonio Hernando, quien ha venido desempeñando las tareas de Organización en la gestora que se constituyó tras la destitución/cese de Rafael Simancas.

Hernando, un abogado experto en Migraciones, Derecho de Asilo y Extranjería, entró en el Grupo Parlamentario en sustitución de Joaquín Almunia, cuando éste fue nombrado comisario de Asuntos Económicos de la UE. Se ha críado a los pechos de Blanco y sigue siendo uno de sus principales colaboradores en la secretaría de Organización del PSOE. En este momento es vocal de la Comisión de Justicia y de Interior, y portavoz de la Comisión de Trabajo y Asuntos Sociales.

La baza de Hernando suena a ciencia-ficción, porque la dirección federal ha empezado a labrar el futuro de Gómez, a quien, tras su elección como líder de los socialistas madrileños, pretende convertir en el próximo presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias. No obstante, tratándose de Madrid, un campo de pruebas nucleares para el pacifista Zapatero, todo es posible.

Cuarto milenio

La desaparición de Jesús de Polanco –hasta El Mundo le ha puesto el “de” por eso de la cortesía funeraria- ha puesto en notorios aprietos al PP. ¿Cómo podrá ahora el editor desdecirse de sus afirmaciones sobre el ‘guerracivilismo’ de los populares para que éstos levanten su veto a los medios del Grupo Prisa? ¿Recurrirá Acebes a la ouija para que el difunto pueda rectificar con un aquí paz y después gloria? Éste es un caso para Iker Jiménez y su cuarto milenio.

Peligra el escaño del ‘diputado del Meyba’, que amenaza con girar otra visita a la piscina de Ramírez

No es que Joan Puig sea de los que dejan una huella profunda entre quienes le rodean o se haya ganado un lugar preferente en el Olimpo de los oradores, donde, por cierto, vendría a ser como Demóstenes pero sin las piedrecitas de río en la boca. Pero el de Esquerra puede presumir de tener ya un sitio en la historia. Las futuras generaciones le recordarán como ‘el diputado del Meyba’ y hasta es probable que se compongan romanzas de su asalto a la piscina más famosa que conocieron los tiempos: la del director de El Mundo, Pedro J. Ramírez, quien o se baña poco o lo hace con traje de neopreno o de buzo, porque no hay forma que se nos ponga moreno este hombre.

A Puig se le espera de nuevo por isla en agosto, y hasta es probable que se pase por la pileta de Ramírez, toda vez que salió bien parado del amendrentamiento judicial al que le sometió el rico editor y además el nuevo poder municipal le es favorable. Zaplana, que es colega de Ramírez, se cruzó el otro día con Puig por los pasillos del Congreso y auguró el encontronazo: “¿Qué? –le dijo- ¿Nos vemos en agosto otra vez por Mallorca?”.

Su lucha contra el estanque clorado de Ramírez ya le hubiera valido la reelección pero la política es ingrata y en Esquerra están de renovación y no respetan ningún mueble. Así que Puig se enfrenta a una posible laminación porque las bases republicanas son insensibles y les ha sabido mal que en Blanes (Gerona), donde el diputado también es concejal, Esquerra haya perdido la mitad de sus votos y de su representación. En definitiva, que de las dos actas de edil de 2003 ha pasado a una, y eso que uno era diputado -o sea él- que siempre viste mucho.

Claro que no sólo peligra su puesto. Joan Tardá, ese diputado grande que fuera de la tribuna es un oso amoroso y ante el micrófono una especie de grizzly pardo, tampoco tiene asegurada la continuidad. En Esquerra nunca les interesó mucho eso de la paridad, pero ahora quieren que el segundo puesto de la lista al Congreso por Barcelona la ocupe una mujer de la sociedad civil, posiblemente de la Universidad, y eso lo complica todo. El primero sería Joan Ridao, el tercero el actual portavoz, Agustí Cerdá, la punta de lanza de Esquerra en Valencia, y Tardá tendría que contentarse con el cuarto puesto. Las encuestas más optimistas no les aseguran cuatro escaños, así que digamos que Tardá lo tiene entre crudo y poco hecho.

Anticipando estas posibles bajas, el único aliciente sería la presencia de Jaume Renyer por Lérida. ¿Que quién es Renyer? Pues el dirigente que acompañó a Carod-Rovira a Perpignan a reunirse con ETA y le hizo de chófer. Habrá que conformarse.

Piqué vomita el último sapo

Lo de Pique, la verdad, no estaba pagado. Uno puede ganarse la vida como faquir y pasarse el día engullendo sables, pero en lo referente a tragar sapos hay límites que ningún organismo puede traspasar. El ex presidente del PP catalán había acabado prácticamente con todos los anfibios del Ampurdán y no ha podido aguantar que Acebes, que tiene tanto tacto como don de palabra, le sirviera en plato frío unas ancas de rana mientras le hacía la cama y le nombraba a su ‘equipo de campaña’ para las próximas generales. Y claro, el ex asalariado de Javier de la Rosa no ha podido más y le ha vomitado el cargo a Rajoy en la cara.

Nada se puede objetar al estómago de este hombre de Vilanova i la Geltrú, que ha soportado de todo, empezando por los insultos que durante años le ha dirigido la voz rota del singular Vidal Quadras sin que desde Génova le dijeran que estaba muy mal eso de poner a caer de un burro al supuesto líder regional, pasando por las jugarretas constantes que le ha gastado ese dúo dinámico formado por Acebes y Zaplana, a quienes Piqué siempre les ha parecido un peligroso independentista.

La campaña de los populares contra el Estatut ya le puso al borde de la huida, aunque entonces Rajoy le suplicó que continuase porque la dimisión no está prevista en un partido tan unido y chiripitifláutico. Según algunos conspicuos analistas, Rajoy se disponía a dar el definitivo giro al centro para afrontar las próximas elecciones, como parte de una estrategia de la que Piqué era una pieza fundamental. Se ve que, al dar el volantazo, el partido ha derrapado y se lo ha llevado por delante. Descanse en paz.

Del ‘factor G’ al ‘punto G’

La mejor definición de lo que ha ocurrido en Navarra –donde los socialistas empezaron dando mordisquitos en la oreja a Nafarroa Bai y, al final, le han comido hasta la moral- la dio este martes el líder del IU, Gaspar Llamazares. Lo de Navarra –dijo- es producto del ‘factor G’, esto es, de las elecciones generales, y si el PSOE le regala la presidencia de Navarra a UPN es porque piensa que pactar con el luciferino Zabaleta le restará votos en Argamasilla de Alba, además de dar argumentos a otra ‘g’, o sea Génova, la sede del PP, donde siguen muy pesados con una rendición que ya no se cree ni Ángel Acebes.

Desde que se ha vuelto “implacable” a Zapatero no hay quien le tosa. El presidente le tenía dicho a Fernando Puras -que a marear la perdiz no le gana ni un derviche danzante-, que se fuera olvidando de presidir Navarra salvo que quien se rindiera de verdad fuera NaBai, y aceptara comulgar con todas las ruedas de molino de La Mancha y alrededores. Y a eso se ha dedicado el candidato socialista, al que sólo le ha faltado ponerle tres padrenuestros y dos avemarías de penitencia a la pobre Uxue Barkos, la otra cara visible de la coalición demoníaca. A la diputada, que se olía la tostada desde hace semanas, no hubo manera de ganarle unos espárragos. “¿Te apuestas una comida a que, además de quitarte la alcaldía, tampoco van a querer gobernar con vosotros la comunidad?”, la reté. “Pues no me la apuesto”, contestó.

El objetivo del PSOE era tan evidente que Puras se ha convertido en el primer candidato que, negociando su investidura, se toma vacaciones, dice a la secretaria que no le pase llamadas y pide que le avisen cuando los chicos del pañuelo rojo acaben de cantar el Pobre de mí. Su hoja de ruta la escribió Zapatero y se ha limitado a seguirla al pie de la letra. “El PSN no es el PSC ni siquiera el Partido Socialista de Euskadi”, comentaba días atrás un miembro de la dirección federal del PSOE. Dicho en plata, que los compañeros navarros harían lo que se les mandase, que es abstenerse y dejar que gobierne UPN en minoría, porque convocar otras elecciones tampoco les viene bien, no vaya a ser que el electorado les haga pagar caro la tomadura de pelo.

Entre tanto, Miguel Sanz, que durante un tiempo pensó que se le acababa el chollo de ser presidente de Navarra, está feliz como una perdiz sin marear y ahora besa por donde pisa Zapatero, por no hablar del diputado Del Burgo, quien amenazó con comerse sus palabras sobre traiciones y otras zarandajas y sigue ingiriendo consonantes. Lo que para Llamazares era el ‘factor G’, para UPN es el ‘punto G’. Así da gusto.

Guerra quiere estar 35 años de diputado

En política se puede morir varias veces pero también es posible no morir nunca o, al menos, pretender mantener las constantes vitales todo el tiempo que sea posible y te dejen. Para practicar con garantías esta última forma de supervivencia es fundamental no destacar en exceso y saber elegir en cada momento los caballos ganadores. Precisamente, estos pura sangre son los llamados a la reencarnación. Pongamos el caso de Bono, un hombre que debió de nacer siendo presidente de Castilla-La Mancha, que se murió tratando de liderar el PSOE, que resucitó como ministro, que se murió de nuevo de españolismo y que ahora quiere transmutarse en presidente del Congreso si es Rajoy quien la diña en el 2008.

Lo normal es que los líderes sean los más expuestos a muertes políticas repentinas y que los segundos espadas traten de mantener su línea de la vida sin picos ni valles pronunciados por eso de que el que se mueve no sale en la foto. Un líder al que la política ha mandado al otro barrio buscará acomodo en otro cuerpo pero jamás tratará de pasar desapercibido, es decir, no querrá reencarnarse alguien de la segunda fila, por eso de que siempre se ve peor la película. Los ejemplos son abundantes, empezando por nuestros dos últimos ex presidentes, que se ganan la vida como gurús, una forma fina de llamar a los conseguidores en Latinoamérica o a quienes se llevan la pasta de algunos consejos de administración por saber llamar a las puertas adecuadas.

El caso de Alfonso Guerra no responde al esquema habitual. Al sevillano lo mató otro sevillano, Felipe González, y se reencarnó en líder de los críticos del PSOE, bien es verdad que sin dar nunca pasos al frente. Alguien como él debía de haber muerto en combate o en el altar del sacrificio, pero Guerra ha decidido que lo hará de aburrimiento y que abandonará la vida política cuando los bostezos le desencajen la mandíbula y paren su corazón.

Viene esto a cuento porque Guerra está decidido a repetir como diputado por Sevilla en las generales de 2008 y a sobrevivir incluso al guerrismo, que ese sí que está criando malvas. El ex vicepresidente ha optado por mantener las constantes vitales sin sobresaltos y nadie se lo pondrá difícil. Al acabar la próxima legislatura llevará 35 años de diputado. Este hombre, amante del teatro, siempre con su máscara a cuestas, se resiste a que sobre él caiga el telón.

El PSOE hace planes para el alcalde de Parla: quiere que presida la FEMP

No se trata solamente de que la dirección federal del PSOE reserve todas sus simpatías para el alcalde de Parla, Tomás Gómez, en su pugna por hacerse con la organización madrileña en el congreso extraordinario de finales de este mes. Es que, además, ya tienen planes para el zagal, del que se espera que sea capaz de reconstruir el partido con los restos del naufragio.

Casi con toda probabilidad, si Gómez vence y tomas las riendas del PSM, los socialistas le propondrán como presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias, cuya asamblea tendrá lugar el próximo mes de noviembre. El PSOE, que tras las pasadas elecciones ha ganado poder autonómico y municipal, confía en poder imponer de nuevo a su candidato, cuyos avales son incontestables: fue el alcalde más votado de los comicios.

El cargo daría más proyección pública al regidor, un gran desconocido fuera de su propio municipio. La decisión última corresponderá a Zapatero, que ya en el pasado eligió al hoy embajador en el Vaticano -entonces alcalde de La Coruña, Paco Vázquez, de entre una terna que le presentó el responsable municipal del partido, Álvaro Cuesta.

De momento, los efectos que Gómez ha causado en el seno del PSM han sido parecidos a los del alcohol: ese hombre rompe las familias. Le ha pasado al guerrismo, cuyo líder, José Acosta, se encontró con la sorpresa de que otro de los pilares de esta corriente, Juan Barranco, daba su apoyo público al de Parla.