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José Ángel Esteban. Señales de los rincones de la cultura. Y, por supuesto, hechos reales.

El mundo enorme del cuarto de estar

Dos días sin salir de casa. O dos años. La vida siempre en el cuarto de estar. ¿Qué se es en el cuarto de estar? Allí puede haber pateras en el parqué y colosos de cristal de araña, iluminaciones; alambradas laberínticas, trampas, dálmatas de encaje, manchas, mapas para la existencia de cada día; tesoros escondidos tal vez, rincones oscuros, fracasos, hombres florero, pulverizados de palabras, árboles de espejo, soldados colgados de la lámpara.

Es difícil de creer, pero existe. Todo, hecho de papel, impreso, dibujado, grabado; y luego triturado en finas tiras paralelas, tallarines impresos para ser colocados de nuevo sobre un marco, reconstruido hasta formar, entonces sí, un cuadro, una escultura diferente, un punto de vista sobre la vida interior, sobre el individuo cercano en su cuarto de estar, su fragilidad guillotinada y rediviva.

Es asombrosa la fuerza y la credibilidad y la delicadeza que pueden transmitir cada una de las piezas así fabricadas. La energía, la resistencia del papel, sus enormes posibilidades al ser manipulado, roto y reconstituido, idénticas a las que con él se representan: en una docena de esculturas planas, delicadas, profundas se fija el entorno más próximo de todos nosotros cuando, simplemente, estamos. Concha García es una artista y tiene las claves.

1 comentario

  1. Dice ser Jo

    El cuarto de estar en el cuarto de ser, como dicen por ahí dentro. La verdad es que esa alambrada roja me da mucho vértigo. Y no es que me preocupe que gire con pájaros bocabajo. Me asusta que por la izquierda, cuando el papel se acaba, la alambrada es eterna. Y por la derecha igual.

    21 Mayo 2007 | 2:39

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