Entradas etiquetadas como ‘cura’

Suspenden a un cura por predicar la palabra de Dios rapeando

Tal como su creencia exige, un cura católico en Kenia se dedicaba en cuerpo y alma a predicar el evangelio pero fue suspendido. ¡¡¡Malas personas!!! Al arzobispo de su diócesis no les gustó su método de predicar el evangelio o quizá debería decir: su ritmo demasiado moderno. ¿¿¿???

Paul Ogalo, sacerdote de la parroquia de Santa Mónica, muy cerca de Nairobi, fue apartado de su cargo tras hacerse viral un vídeo de una de sus misas. Su pecado: parecer un rapero de éxito más que un transmisor de la palabra de Dios. ¡¡¡Craso error!!! Lee el resto de la entrada »

Un cura multará a los novios que lleguen tarde a su boda

Harto de esperar a los novios, el cura de una pequeña parroquia del sureste de Inglaterra impondrá multas a quienes lleguen tarde a su boda. O-O

Diez minutos de retraso bastarán para que los novios paguen 100 libras (110 euros), decretó el cura John Corbyn, responsable de las pequeñas iglesias de Bearsted y Turnham en el condado de Kent. Este sacerdote no se anda con chiquitas y lleva lo de la puntualidad británica a rajatabla. Lee el resto de la entrada »

Un cura alardea en Facebook de su pasión por los coches caros y las mujeres

cura_audi¡Madre mía, cómo está el clero! La expresión da para título de comedia de los Coen, con Buscemi haciendo de cura desnortado, pero no pretendo dar una idea para una peli, sino sólo mostrar mi asombro por los desmanes de algunos sacerdotes. Periódicamente, se asoma a la actualidad la noticia de alguno con un comportamiento poco adecuado a su prédica. Por ejemplo, ya recogimos aquí las historias del que se gastó más de 80.000 dólares en botox y la del que se pegó un revolcón con una prostituta en un cementerio (¡cuánta perversión, padre!). Hoy, el mensajero de di*s que va a ocupar las líneas que vienen a continuación se ha ganado un post porque sus mundanales gustos podrían atentar contra dos de los tres votos religiosos, a saber: pobreza y castidad (el tercero es el de obediencia).

Hablamos del padre Jorge Manuel Guevara, párroco de la iglesia de Guadalupe, en la localidad mexicana de Morelia (Michoacán). El hombre ha sucumbido a la tentación de las redes sociales, a través de la que hace alarde de su pasión por los coches caros y las mujeres hermosas. Como casi cualquier hombre, pero con la salvedad de que parece un comportamiento poco apropiado si eres cura. El padre no tuvo el menor reparo en posar recostado sobre el capó de su Audi y subir la foto a Facebook con el mensaje “de Carnaval en mi coche. Saludos a todos”. Un vehículo valorado en unos 40.000 euros. ¿De dónde saca para tanto como destaca, padre? ¿Tanto da de sí el cepillo que pasa ante sus feligreses?

Además de pasearse en un coche no apto para el bolsillo de cualquiera, Guevara tampoco se ha cortado un pelo a la hora de alabar la figura de alguna mujer de su gusto. “Mmmmmm mamacita”, era el mensaje que acompañaba a la foto de una muchacha de aspecto agradable en otro post que subió a su muro de Facebook. El problema va más allá del piropo en sí, algo que debería medir un hombre que ha hecho el voto de castidad. Lo que de verdad me aturde es el tufo aspiracional que destila, como si estuviera deseando tener con la chica algo más que la foto.

En cualquier caso, esta declaración de intenciones a favor de la dolce vita no le ha salido gratis al padre Jorge. El arzobispo de Morelia, monseñor Alberto Suárez Inda, le ha destituido una vez enterado del revuelo que ha originado su mal entendido uso de las redes sociales. Monseñor considera que, como todo ser humano, los sacerdotes son pecadores e imperfectos, pero lamenta su alarde de frivolidad y entiende que el sacerdote no ha cumplido con su obligación de llevar “una vida coherente y ser ejemplo” para la feligresía michoacana. De este modo, por tener tentaciones y gustos demasiado terrenales, ¡you’re fired, padrecito!

Foto: FACEBOOK.

Sacerdote preso por tener relaciones con una prostituta en un cementerio

arthur-coyle1Todavía recuerdo el post del ‘cura del botox’, que se gastó la friolera de 85.000 dólares en operaciones de estética usando el cepillo de la parroquia, para tener una ‘cara celestial’. El protagonista de hoy es también un sacerdote, que invirtió mucho menos dinero en su ‘beneficio’ personal, pero que creo que supera con creces las andanzas del ‘multiarreglado’ William Blasingame.

Todo comenzó como una ‘noche de pasión’ y no precisamente de Semana Santa, y terminó con Arthur Coyle, un reconocido y admirado clérigo de la Archidiócesis de Boston, entre rejas. Tuvo el curioso deseo de tener relaciones sexuales con una prostituta en el cementerio de Lowell, Massachusetts. ¡¡¡Santa Madonna!!!

El lugar de los hechos

Cementerio de Lowell

El abate debió pensar que en un sitio tan tranquilo y discreto no sería descubierto. ¡¡¡Error!!! La policía de Lowell hace bien su trabajo y pilló a Coyle metiendo la nariz en el pastel (perdón por la metáfora, pero no he podido resistirme). Esposado y acompañado de la bella señorita, fue conducido a comisaría, donde pasó una noche en el calabozo y pagó una fianza de 500 dólares para poder salir de la cárcel. Ahora está a la espera de juicio por escándalo público y por haber solicitado los servicios de una meretriz (un delito en Massachusetts). ¿Será que los agentes del orden no entendieron lo que estaba haciendo? A lo mejor solo trataba de reconducir a la oveja descarriada. Eso sí, de una forma un poco rarita.

De momento, Coyle ha desaparecido de la vida pública y su Archidiócesis emitió un comunicado en el que indicaba su relevo inmediato del cargo eclesiástico que desempeñaba hasta la noche de autos, Prelado de Honor Superior, un puesto otorgado por el papa Benedicto XVI en diciembre de 2012, como premio a su gran labor pastoral.

Un cura inglés no pudo oficiar una boda porque estaba borracho

curaborrachoHabía un cura en mi pueblo que tenía la nariz muy colorada con excesiva frecuencia. Por lo visto, además del vino de consagrar, también solía regar su cuerpo con otras bebidas espirituosas, algo que me parece más que razonable pues, ¿acaso no se dedican los sacerdotes a las tareas del espíritu? El asunto es que la figura del clérigo que le da a la botella empieza a ser un clásico en el imaginario colectivo. Para fomentar esta imagen, ha puesto su granito de arena Brian Taylor, un clérigo británico amigo del pimple.

El reverendo Taylor tenía que oficiar una boda el pasado fin de semana, pero no pudo ejercer sus funciones debido a la tremenda cogorza que llevaba. Justo antes de empezar la ceremonia, Taylor perdió el equilibrio y se cayó, visiblemente ebrio. Los invitados al evento rompieron en risas, según comentaron a The Sun varios de ellos. Dado que el párroco parecía del todo incapaz de continuar con el ritual, algunos familiares de los novios lo llevaron a la sacristía, donde trataron de impedir que siguiera haciendo el ridículo. Sin embargo, no lo consiguieron del todo, ya que los invitados siguieron con las carcajadas mientras escuchaban algunos absurdos alegatos. “En el nombre del Señor, no estoy borracho. No hay nada mal en mí. Quiero oficiar la boda”, gritaba fuera de sí.

Al novio, Chris John, se le quedaron grabadas a fuego algunas imágenes y las relata con detalle. “Nunca olvidaré cuando vi al vicario haciendo zig-zag por la colina de la iglesia, con su túnica ondenado al viento. Luego llegó a la puerta, pero se cayó por un terraplén. El fotógrafo le preguntó si se encontraba bien y él reconoció que no del todo. Pasó junto a mí como Jack Sparrow, tropezó al cruzar la puerta y se desplomó delante de 96 personas”. El relato de los hechos me resulta cómico, pero si me pongo en la piel del novio, entiendo su desazón. ¡Vaya planazo!

Finalmente, la boda pudo celebrarse, ya que los amigos del novio fueron a buscar un cura al pueblo de al lado, a quien el reverendo Taylor le debe una bien gorda. Seguro que le recompensa invitándole a unas copas…

Un cura mexicano dispara agua bendita con una pistola de juguete

curapistolaaguaAhora que la salud obliga a Benedicto XVI a dejar a la Iglesia Católica huérfana de su liderazgo espiritual, bien harían en El Vaticano en buscar un personaje con carisma para ocupar el trono de San Pedro. Así, mi humilde y desinteresado consejo a los cardenales es que no busquen entre sus insignes prelados, sino que echen un vistazo más allá de las fronteras vaticanas. Es más, me atrevo a darles un nombre: Humberto Álvarez.

El padre Humberto, mexicano que lleva a cabo su labor pastoral en la Iglesia del Santo Cristo del Ojo de Agua de Saltillo, es un cura poco común. El hombre se ha propuesto que sus misas sean divertidas para atraer a los más jóvenes y no repara en detalles con tal de conseguirlo. Es célebre por decir misa ataviado con una casulla decorada con imágenes de superhéroes -sus preferidos son Superman y Batman, porque sus historias “nos hablan de actitudes de lucha y esfuerzo, de lograr vencer temores, encontrar la paz y el perdón”-. Comenzó con esta práctica hace meses, sin que su obispado le haya hecho ningún reproche. Sin embargo, reconoce que algunos de sus fieles le dieron la espalda. “Hubo un grupo que a mí me apoyaba y dejó de hacerlo por vestir con superhéroes, dijeron ‘padre, no estamos de acuerdo, no nos gusta que deje ver una caricatura en algo tan sagrado’ y se fueron”, confesó en la revista Zócalo. Ahora, ha dado un paso más. Sus unciones con agua bendita no son de cualquier manera, sino que las hace valiéndose de una pistola de agua.

El usar una pistola de juguete para disparar agua bendita se le ocurrió tras los primeros tiroteos del narco en Saltillo. Entonces, el miedo se instaló entre sus habitantes y el padre Humberto echó mano de la pistola de agua que le había regalado un niño. “Te quiero disparar, pero con bendiciones; recibe este signo del agua bendita”, les dijo a sus fieles. Sus curiosos métodos evangélicos han convertido a este sacerdote en una celebridad en Saltillo. Después de escuchar misa, los fieles le piden una foto y acuden en masa a que les dé su singular bendición.

Amigos, el padre Humberto es un fenómeno social y sólo por eso ya merece estar en la quiniela de candidatos a heredar el puesto que deja vacante Benedicto XVI. Es más, yo ya lo imagino en el balcón de San Pedro del Vaticano haciendo la bendición urbi et orbi mientras dispara agua.

La cara del cura del botox

La noticia la conocimos hace unos días: William Blasingame, un amable reverendo, tuvo (presuntamente) la genial idea de robar 84.537 dólares de la caja de la parroquia donde trabajaba. ¿Para qué? Pues se ve que el hombre, ahora jubilado, se veía mayor y quería darse un toque de frescura. ¿Cómo? Poniéndose un poquito de botox… y haciéndose algún retoque estético.

Él dice que es inocente, la acusación está ahí y el dinero no (por lo visto, durante tres años obtuvo dinero de las cuentas de donaciones de la parroquia St. Paul’s Memorial en Staten Island -Nueva York-, emitiendo los cheques a su nombre y, por tanto, dejando ‘para otro momento’ el mantenimiento de la iglesia y el apoyo a los feligreses en problemas). Lo que no conocíamos era su rostro, algo que gracias a la imagen de Chad Rachman publicada en Allure.com ha dejado de ser una incógnita. Y la foto debe ser después de algún retoque, porque la piel está estiradita y con brillo de cremitas caras (bueno, eso, o que está sudando el hombre).

PD: Independientemente de que haya robado o no (su abogado asegura que esto es una persecución o una “venganza” por parte de algún enemigo de Blasingame), lo único que sigo teniendo claro es que la Iglesia es un filón.

PD2: Si esto es verdad, espero no sea algo habitual.

PD3: Si otros se lo llevan crudo, no me extraña que la Iglesia necesite tanto dinero. Claro, ellos creen que recaudan mucho menos. En ese caso, la portada de El Jueves que pongo como imagen me parece más que acertada. Hay que buscar patrocinadores.

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Un cura está más protegido que un niño y un lince juntos

Lejos de posicionarme sobre la reforma de la Ley del Aborto, que no es mi papel, voy a demostrar que aquí los que realmente están protegidos son los curas. Ellos pueden meterse en todo, convocar manifestaciones y hasta confundir linces ibéricos con euroasiáticos. “Qué más da uno que otro, es un gato igual, cojones”, pensarían algunos. Lo importante era meter baza.

O sea, que los gatos viven mejor que los bebés… pero peor que los curas. ¿Por qué? Pues imitando el estilo que utilizan, podríamos decir lo siguiente:

– La Iglesia pide comida para África pero vive en la opulencia. No vende sus riquezas a pesar de que Jesucristo nunca habló de acumular fortunas.

– La Iglesia Católica permitió que el cardenal de Boston, que ayudó a curas que habían cometido abusos sexuales a no ser expulsados, oficiase una misa conmemorativa por el Papa.

– Un cura acusado de pederastia puede presentarse a un juicio como víctima.

– El Papa Benedicto XVI puede permitirse el lujo de atentar contra la salud pública al pedir en Camerún que no se use el preservativo, y lo hace bajo el argumento falso de que éste “no frena el Sida”.

– El Papa puede rehabilitar a un obispo que niega el Holocausto nazi (por mucho que luego intentasen arreglarlo dando marcha atrás).

– En cambio, el Papa puede criminalizar públicamente la investigación con células madre, que puede salvarnos la vida a muchos en un futuro.

– Un sacerdote puede llegar a tener 55.000 fotografías de pornografía infantil o ponerse de acuerdo con seis compañeros más para violar a una joven durante años. ¿Y si alguien denuncia algo? Nosotros no hemos visto nada.

¿Por qué todos estos datos? Lo único que pretendo es demostrarle a la Iglesia que los demás también podemos hacer cosas oportunistas y dañinas, contando sólo aquellos datos que nos interesan. De hecho, si nos quedásemos sólo con esto, concluiríamos que nadie vive tan bien como ellos, ¿no? Y sería injusto.

PD: Personalmente, no comparto algunos puntos de la reforma de la ley, pero no me gusta opinar porque creo que hay que verse en la situación. Juzgar es lo más fácil. Lo que no se puede es agitar desde la demagogia, utilizar siempre el mismo estilo podrido y desempeñar un papel que no te corresponde. El dinero que vale hacer una de tantas campañas, en mi opinión, podría aprovecharse mejor.

–> FOTO: Fede.

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