La pasta de malta, una aliada para nuestros gatos

No a todos les gusta, aunque por mí experiencia sí (en mayor o menor medida) a una mayoría. Pocos son los gatos que se niegan a tomarla, e incluso esos acceden si se les mezcla con una deliciosa latita de comida húmeda o se les unta en la pata (no soportan estar sucios y la lamerán para quitarla).

¿Por qué es tan necesario dar pasta de malta a nuestros gatos?
Pues porque es una buena manera de asegurarse que no tendrán bolas de pelo.

Los gatos se lamen para acicalarse (ya os comenté que no soportan no tener su pelaje impecable) y con su lengua rugosa ingieren pelo. Si expulsan esas bolas de pelo, pues perfecto, no pasa nada.

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Si no logran hacerlo, puede ser un gran problema. Pueden experimentar vómitos, estreñimiento, pérdida de apetito, de peso… En función de dónde haya quedado atascada los síntomas y el pronóstico pueden variar. Con frecuencia es preciso una intervención de urgencia para solventarlo.

Hay pienso y chuches especial para mantenerlas a control, pero nada como proporcionarles malta de manera regular. ¿Cada cuánto es de manera regular? En gatos de pelo corto un par de bolitas de pasta, del tamaño de una avellana, a la semana es lo recomendable. En las razas de pelo largo, es más fácil que se produzcan estos peligrosos atascos y conviene duplicar la dosis. También conviene incrementarla en época de muda y con gatos que sabemos propensos a tenerlas.

¿Y qué tiene eso que le damos a nuestros gatos?
Las composiciones varían dependiendo del fabricante, pero en esencia es extracto de malta con aceites vegetales, fibra, levadura y derivados lácteos.

Por cierto, una vez abierta, es buena idea guardar la malta en la nevera.

Dulce es una gata preciosa, lista y súper sociable que un día apareció en el jardín de una casa. Estaba preñada y faltaba muy poco para que tuviera sus cachorros.

¡Tuvo mucha suerte!. La familia que vivía en esa casa quiso ayudarla, aunque eran conscientes que no podían quedársela. La llevaron al vete para comprobar que estuviera bien.

Pronto conseguimos una casa de acogida. Dulce se adaptó muy bien… Y llegaron los gatetes. Ahora están, madre y gatitos,muy bien. Nos falta el final o finales felices para esta historia… Porque tanto Dulce como sus gatitos están en adopción. Buscamos para ellos familias responsables, que quieran darle un hogar para siempre. ¿Quieres llenar tu vida de purrrro amor gatuno?

Contacto: AGERAA, Asociación para la Gestión Ética y Responsable de Animales Abandonados. ageraaproyectohogar@gmail.com 670959688

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