Archivo de la categoría ‘Dietas milagro’

La dieta MILF y otras lindezas sexistas e ignominiosas

17 mayo 2013

MILF dietTras tener conocimiento del penúltimo desatino editorial ya no sólo dietético sino a mí parecer, también moral, no puedo por menos que acordarme del recién estrenado y vecino blog “Más de la mitad

Parecía que no se podía hacer peor en esto de las dietas a la hora de cosificar al género femenino que a resultas de la propuesta “dieta de los seis días para ser un pibón” y el Oh my God! de Venice Foulton (puedes consultarla aquí y aquí). Pero va y resulta que sí. Y se ha hecho con la propuesta dietética titulada así, directa y llánamente, como “dieta MILF”.

Es posible que no sepas el significado que en inglés tiene la expresión MILF, que viene de Mom I’d Like to Fuck o lo que en español sería, hablando el plata, “Madre que yo me follaría”. El término MILF tomó carta de naturalidad en la película de 1999 American Pie, obra culmen del 7º arte donde las haya (modo irónico activado) y vendría a definir a una clase de mujeres de cierta edad, más o menos indefinible, que pueden resultar sexualmente apetecibles. El término MILF es tan conocido en el mundo anglosajón y en determinadas circunstancias como para haber dado nombre a una extensísima categoría del porno en Internet. Así pues, poner “MILF” directamente en tu buscador te dirigirá de forma inmediata, y tras la primera entrada correspondiente a la Wikipedia, a más de dos mil millones de resultados de sexo explícito (y no es un decir).

Qué maravilla de dieta. Sinceramente, con la declaración de intenciones expresada de forma tan directa en el título créeme que no tengo ni pizca de ganas de dedicarle ni una sola línea a comentar sus contenidos dietéticos. Afortunadamente hay quien ya lo ha hecho por mí. Aprovecho la ocasión para presentarte un blog amigo, creado y alimentado por amigos; se trata de “comer o no comer”. En uno de sus post, en concreto en este podrás encontrar información detallada del espectacular curriculum de la autora de la “Dieta MILF” (Jessica Porter), toda una eminencia en el campo de la nutrición humana y la dietética, y de los estupendos y acertados consejos (modo sarcasmo hiperactivado) para convertirte en una mujer madura pero sexualmente deseable.

Pero hay más. Como decía al principio, esta entrada está en relación más que con los contenidos dietéticos con los más abyectos aspectos referentes materialismo sexual. Lo digo porque tiene narices que la autora de este panfleto dietético sea una mujer . En la primera entrada del blog que te hablaba antes, “Más de la mitad”, salieron a relucir cuestiones de machismo y esas cosas y me quedé con un comentario de una tal “susi” que dijo lo siguiente:

[…] mucha culpa del machismo la tienen las propias mujeres, no es cosa de unos cuantos hombres cavernícolas. De hecho, las personas más machistas q conozco son mujeres. A esas, q con su pan se lo coman

Pues eso, que tiene narices que sea una mujer la que eche piedras sobre el tejado de la respetabilidad femenina… pero claro el concepto de persona sin conocimiento tampoco conoce de género. Al Venice y a la Jessica estos les invitaba yo a perderse en una isla desierta.

Sin embargo, no se puede negar que el saberse deseado o deseada es un rasgo anhelado por todo el mundo (supongo). Pero una cosa es sentirse o saberse deseado, mejorar tu imagen, resultar más o menos agradable (o por lo menos no repulsivo) etc. (y que te lo digan de forma adecuada en su contexto tal y como comentaba Madre reciente el otro día en su blog) y otra muy diferente hacer un libro de autoayuda para convertirse en material follable. Me parece un salto cualitativo importante.

Pero como te decía en el título hay más lindezas al respecto de esta cosificación sexista. El ejemplo más significativo que he visto nunca lo tienes en este vídeo. Con el fin de publicitar una cerveza, no se les ha ocurrido mejor idea que ofrecer un plano del perfil del cuerpo de una mujer desnuda (sin que contenga imágenes explícitas) mientras a todas luces (pero sin verse) le están dando zambomba por delante y por detrás… al tiempo que una cerveza descansa en la curvatura de la espalda de ésa mujer. De tiempo en tiempo sale una mano por la parte de la derecha de la imagen y luego otra por la izquierda (y luego por abajo) que cogen la cerveza, le dan un trago y la vuelven a dejar… ya tenemos el eslogan fetén:

Cerveza Riquísima, para que la compartas con un amigo… o con dos.

Increíble. El anuncio me recuerda a esta parodia sobre creativos publicitarios… pero claro, en este caso sin parodia y en serio.

Volviendo al tema dietético, ya estoy temiendo el día que llegue a España esto de la dieta MILF y desbanque a la de la enzima prodigiosa. Si llega, recuerda que si quieres saber si una dieta milagro va a funcionar o no puedes hacerle antes la prueba del algodón.

 

Faseolamina: una zarandaja más en el universo de la pérdida de peso

14 mayo 2013

Quienes la comercian se refieren a ella con nombres diversos: faseolamina a secas; con “ph” al principio, phaseolamina, si quieres ir de erudito botánico; o acabado en “e”, phaseolamine, si te va más el rollo anglófono. La tontería en esencia es la misma.

Phaseolus_vulgaris_seed

El tema no es nada novedoso, hace tiempo ya que la faseolamina juega sus cartas en este inmenso negocio en el que algunos se empeñan en convertir el tablero del adelgazamiento. Unos objetivos en principio deseables si se aspira, además, a cambiar kilos por salud. Sin embargo, las estrategias que se proponen no son, a menudo, las más aconsejables. Así, mientras unos se dedican a proponer sencillas pero alambicadas soluciones en los consabidos libros de moda con dietas milagro, otros se afanan en sacar al mercado los más variopintos complementos alimenticios a los que pasándose por el arco del triunfo la legislación europea no dudan en atribuir asombrosas propiedades adelgazantes, reductoras, quema-grasas, etcétera. Algo que suene bien, que parezca serio y sobre todo que sirva para que la gente se trague el cuento.

¿Cómo se supone que funciona la faseolamina?

La teoría es impecable, atento. Cada vez que ingieres hidratos de carbono con los alimentos, más en concreto hidratos de carbono de cadena larga como el almidón, tu cuerpo los tiene que “trocear” con el fin de absorberlos y obtener la energía de ellos. En esta labor de troceado interviene una enzima denominada alfa-amilasa encargada de romper en fragmentos más pequeños las largas cadenas hidrocarbonadas. Pues bien, la faseolamina es un “ingrediente” que se supone inhibe la acción de esta enzima. Así, si los hidratos de carbono no se trocean, estos no se absorben y por tanto no sumarían calorías. Bonito, a qué sí.

¿Acaso alguien duda de que esto no funciona?

Si dudas haces bien. Y si lo niegas, mejor aun. Te digo esto porque en 2011, hace dos añazos, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) se pronunció de forma muy concreta al respecto de este elemento como facilitador de la pérdida de peso. Puedes consultar el informe al completo aquí. Por si no te lo quieres leer entero esta es una de sus conclusiones:

On the basis of the data presented, the Panel concludes that a cause and effect relationship has not been established between the consumption of phaseolamine and reduction in body weight.

Que traducido viene a ser algo así como:

En base a los datos presentados, el Grupo Especial concluye que no se puede establecer una relación de causa y efecto entre el consumo de faseolamina y la reducción en el peso corporal.

Y no fue hace dos, sino cuatro años cuándo el GREP-AEDN se pronunció en un documento de posicionamiento en referencia a la eficacia y seguridad de la faseolamina para perder peso. Sus conclusiones similares:

La actual bibliografía científica disponible no recoge suficientes estudios en humanos correctamente diseñados que demuestren la eficacia de la faseolamina como suplemento dietético para la pérdida de peso.

Y es que tal y cómo sucede con la mayor parte de este tipo de “ingredientes” los estudios que suelen decir cosas bonitas de ellos son de una pobre calidad científica (escasa muestra, cortos espacios de intervención, sin grupo control, sin “cegar” convenientemente…) y/o están además sufragados o promovidos por quienes los comercializan. ¿Qué resultados suponías que le iban a salir al fabricante en esos estudios que él hace sobre un producto que luego te va a vender? Pues eso, resultados bonitos.

Como tampoco podía ser de otra forma las alegaciones a que este producto es “natural” son frecuentes. La fasolamina se extrae de las alubias (Phaseolus vulgaris, de ahí su ocurrente nombre) y con eso ya basta para decir que es “natural” como si este adjetivo fuese sinónimo incontrovertido de algo beneficioso. Te recuerdo que la toxina botulínica, la cicuta y las Amanita phaloides, entre muchos otros elementos también entran en la categoría de “natural”.

A los fabricantes de productos con faseolamina les debe importar un carajo que no haya estudios de suficiente calidad como para asegurar su efectividad contra los kilos de más. Además, los documentos de la EFSA (con carácter de norma y de directa aplicación según la legislación que regula este tipo de alegaciones) les deben parecer a esos mismos fabricantes algo así como una gacetilla de tres al cuarto y se deben creer que los ciudadanos nos hemos caído de un guindo si creen que con expresiones tan grandilocuentes como vacías de contenido del estilo de “clínicamente probado”, 100% garantizado, “natural”, etcétera, nos pueden engañar tan ricamente.

Y por último, lo de siempre: mi grito entre teclas hacia las dormidas, ausentes o indiferentes autoridades sanitarias ante esta situación. Ya que la comercialización de este tipo de productos no es algo aislado y se hace por parte de sus promotores sin esconderse lo más mínimo. He aquí una relación de fabricantes o distribuidores tras una somera búsqueda en internet:

Nutricion Center y su yNC25 (“anunciado en televisión” declararan orgullosos)

Actafarma y su Excess Control 500 (No perderse la entrada de Jose Menuel López Nicolás al respecto en su blog SCIENTIA)

Soria Natural y su HC Block (de los pocos que además no incluyen en su composición otras zaranzajas sin fundamento como el picolinato de cromo)

Santiveri y su Dietabelt

Y así un largo etcétera de otras marcas menos conocidas. Marcas que muchas veces comercializan este tipo de productos a través de los supermercados (en el mío sin ir más lejos). Sí, de los supermercados. Porque para vender esto no hace falta hacerlo ni mucho menos en una farmacia… aunque algunos fabricantes así se empeñen. Supongo porque piensan que les dará más glamur, o vete a saber.

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Foto: Taragui Wikimedia Commons

El colmo en la recomendación de una dieta milagro: resucitar a los muertos

09 mayo 2013

Michel MontignacLa venta y promoción de dietas milagro ha caído en una espiral de contrasentidos que roza lo histriónico. Un buen compañero de profesión, Carlos Ferrando me hace llegar a través de twitter (@cfnutricion) este enlace, que contiene la enésima defensa de una dieta milagrosa más con rocambolescas teorías, nada novedosas, sobre el cómo adelgazar con éxito. Como digo nada nuevo y más si se tiene en cuenta que se trata del manido sistema de Michel Montignac. Un sistema dietético que tiene su lugar en el “Hall of fame” particular de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) enmarcada dentro de las dietas milagro más populares. Puedes consultarlo en este enlace genérico o en este otro más concreto.

Nada nuevo bajo el sol salvo por el pequeño detalle que en la entrada a la hago referencia se habla de la “dieta Montignac” y en concreto de su autor, Michel, como si estuviera vivo. Pero va a ser que no. Michel Montignac falleció en 2010 víctima, según diversos medios de comunicación, de un cáncer de próstata. Así lo pone de relieve también el que dice ser el sitio web oficial del Método Montignac

La cosa no dejaría de ser una mera anécdota si la página web en cuestión fuese antigua, es decir si se hubiera publicado con anterioridad a su muerte y no se hubiera revisado posteriormente, pero va a ser que tampoco. Según reza la información pública que se puede extraer de dicha página web, su publicación data del 5 de mayo de 2013. Bien, bien.

Recorte Montignac

Sea como fuere este asunto me ha traído a la cabeza un artículo que publiqué en la revista “Sabor de Aragón” a resultas de una entrevista que le hacían en un suplemento dominical en 2008 a Mr. Montignac cuando su método estaba bastante de moda, justo antes, qué casualidad, que el de Dukan saltara a la palestra. Voy a transcribir literalmente lo que en su día se publicó en aquel artículo, en respuesta a varias de las declaraciones del Sr. Montignac. La casualidad, ahora puedo decirlo, solo la casualidad quiso que titulara a aquel artículo “Mr. Montignac que está en los cielos”. Ya me dirás si identificas algunos latiguillos comunes a todos estos gurús de la dieta sencilla, fácil, segura y eficaz

Mr. Montignac,

Estando totalmente en desacuerdo con las declaraciones vertidas en una entrevista publicada en un suplemento dominical de nuestro país con motivo de la salida al mercado de su nuevo libro, me he decidido finalmente a contestarle, como si de una carta se tratara, desde este medio. […] Puede estar seguro que a mí no me mueve ningún interés comercial al contestarle, como lo hago, a algunas de las “perlas” entresacadas de la mencionada entrevista, todas ellas en relación a su particular forma de entender la nutrición. […] Cito textualmente en negrita sus propias palabras y le contesto a continuación:

En la población occidental, el consumo energético cotidiano ha disminuido cerca de un 50% desde los años 30 y un 35% desde los 60. Paralelamente, el problema de la obesidad se ha multiplicado por cuatro. ¿Entonces? Menos se come, más se engorda. Ésa es la gran paradoja. A menos calorías no se adelgaza más. Contestación: La gran paradoja es que aun existan personas que se crean la manipulación que usted hace de los datos estadísticos y no darse cuenta. Le cuento lo que sus datos sesgados quieren decir en realidad: Actualmente es cierto que se ingieren muchas más calorías que las que se gastan, cosa que  no ocurría en aquellos años en los que la cantidad total de calorías consumidas podía, dándole la razón, ser mayor; pero el gasto no es que “pudiera” ser mayor, es que era a buen seguro mucho mayor que el de hoy en día y por lo tanto, el balance final es que entonces se gastaba más de lo que se comía y hoy en día es justamente al revés. Es relativamente fácil liar la madeja con impresionantes cifras estadísticas, haciendo parecer lo que desde luego no es. A este efecto recuerdo la Única Verdad Estadística (si, si, con mayúsculas) que dice que: “de cada 10 personas que ven la televisión… 5 son la mitad” (Les Luthiers).

Casi todos los nutricionistas me lo han copiado [su método]. Contestación: Es curioso pero no conozco ningún diplomado universitario en Nutrición Humana y Dietética que lo haya hecho (y conozco más de dos). Es la típica frase de autobombo, imposible de ser demostrada que ayuda al aumento de sus ventas.

Soy un caso bastante excepcional, porque mi método ha demostrado su validez cuando ya han transcurrido 20 años.Contestación: Su caso no es nada excepcional. Personajes como usted han existido siempre y, tristemente, seguirán haciéndolo. Su método lo único que ha demostrado es ser realmente válido para sacarle dinero a la gente a la hora de comprar sus libritos. A este respecto me gustaría hacerle una pregunta: ¿De los 50  millones de ejemplares vendidos cual es, a día de hoy, las personas que mantienen un peso adecuado gracias a su método? En mi opinión, comprar el panfleto, tenerlo en una estantería del salón y haberlo intentado seguir durante tres meses es una cosa… y que la cosa funcione de manera sostenible a lo largo de los años es otra muy distinta.

Somos el único animal que se alimenta con la leche de otra especie [como ejemplo de un comportamiento aberrante]. Contestación: Total y completamente cierto en cuanto a la singularidad del hecho. Pero también somos la única especie animal que realiza obras de arte, que compone y escucha música, que va al cine y, pongamos por ejemplo, que come albóndigas con tomate… Y la razón de todo ello, incluido el famoso tema de la leche, es que somos capaces. ¿Ha visto usted alguna vez, Mr. Montignac, a un gato ordeñar una vaca? Sin embargo ponga un plato del líquido en cuestión delante de cualquiera de la especie animal que se le ocurra y mire a ver que pasa. No le digo ya si además tiene hambre. Si el resto de mamíferos no toma leche es porque no conocen la ganadería y aunque la conocieran, tendrían serios problemas para ordeñar las vacas, las cabras o las ovejas.

La leche de vaca es un riesgo para la osteoporosis y para la descalcificación infantil. Es la verdad. No soy un charlatán. Contestación: Ante semejante afirmación solo me cabe decirle que “Excusatio non petita, acusatio manifesta”, que viene a decir que, el que da explicaciones sin pedírselas algo tiene que ocultar. Es usted mismo es el que dice no ser un charlatán…

En fin, podría seguir hasta el aburrimiento comentando sus declaraciones, pero lo único que en definitivas cuentas creo que puede interesar al público en general es saber que ninguno de sus asombrosos descubrimientos en pos de la correcta alimentación ha sido jamás publicado por una revista científica, ni ha sido objeto de revisión por expertos… y la razón es que sus estudios clínicos no son fiables, al igual que sus estadísticas. De las pocas veces que los verdaderos entendidos en la materia se han pronunciado sobre sus teorías, me quedo con la que hizo el Dr. Grande Covián allá en su época, que dijo textualmente: “es un régimen basado en premisas falsas, como que la causa de un exceso de peso es, en todos los casos, un funcionamiento defectuoso del páncreas”.

Usted no es nutricionista ni profesional sanitario (por mucho que lo diga El Mundo), usted se dedica profesionalmente a la venta de su sedicioso método adelgazante. Hablando de este tema, supongo que estará al corriente de la ingente cantidad de publicidad que se inserta en no importa que revista o periódico buscando clientes que compren revolucionarios métodos para perder peso; que si el libro de los alimentos que adelgazan o el de las propiedades mágicas del vinagre o el de las 14 plantas adelgazantes o el de la alimentación según el grupo sanguíneo, etc. (la lista es interminable). La única diferencia de éstos con su método, es la estrategia de mercado que siguen. Usted invierte más y por supuesto “cosecha” más. Y cosecha más, no por que su método funcione mejor, sino simplemente por que hace más ruido.

Déjeme, por último, decirle una cosa, a usted, y a todo el mundo que trata de hacer fortuna con un problema de salud con tintes de epidemia: ¡Por favor dejen de engañar, dejen de jugar con las sentidas preocupaciones de una población afectada de un problema de salud!

Sé que estas palabras son como predicar en el desierto ya que ustedes (ahora sí, en plural) van a seguir estando ahí ofertando soluciones por unos pocos euros diciendo a la gente lo que quiere oír… pero eso y la solución real están bastante alejadas.

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Foto: http://www1.ilmortodelmese.com/2010/08/michel-montignac-1944-2010.html

Una iniciativa ¿valida? contra la magufería del adelgazamiento y demás

06 mayo 2013

Perder kg en semanas_AlaskanLibrarian

Han sido muchas las veces que escrito en este blog denunciando productos y procedimientos milagro para perder peso, de aquellos que lo único que te adelgazan de verdad es la cartera, la esperanza, la confianza y el amor propio. Al mismo tiempo, también he apelado en todas esas entradas a nuestras Autoridades Sanitarias, a su responsabilidad en el permitir y no sancionar tanto los productos o servicios en sí como su publicidad.

La noticia que hoy os traigo es que al parecer hay una cierta iniciativa gubernamental para tratar de atajar esta especie de casa de tócame Roque que es en realidad la cuestión de la pérdida de los kilos de más y otras cuestiones relacionadas con la salud imagen. La posibilidad de regular el putiferio de los productos milagro viene gestándose desde hace aproximadamente un mes tras un informe elaborado por el Consejo Audiovisual de Andalucía (CAA). Una de las cosas más curiosas es que quién en el panorama nacional ha tomado la iniciativa es el Ministerio de Industria [¿esto… qué?] Sí, el Ministerio de Industria que tiene bajo su tutela al SETSI (Secretaría de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información). A mí me parece cuando menos llamativo que el Ministerios de Sanidad se inhiba de estas cuestiones; al menos yo no he leído nada relacionado con él en el marco de esta noticia.

Al parecer ya les han parado los pies a determinados anunciantes de productos milagro en determinadas cadenas de televisión. Entre ellos y relacionados con el adelgazamiento están por ejemplo el té chino del doctor Ming, los parches adelgazantes Hollywood Patch y la alcachofa de Laón entre los más tristemente ya conocidos. Bien, está bien. O mejor, está regulín-regulán.

Hay tres o cuatro cosillas que me mosquean y no me gustan de este tema:

La primera, que los requerimientos cese de la publicidad de estos productos por parte de la SETSI en el panorama Nacional o del Consejo Audiovisual de Andalucía, no implican sanción por haber incumplido la legislación. Es decir, en estas circunstancias, los sinvergüenzas que se dedican a comercializar este tipo de productos pueden llegar a valorar el lanzar un producto milagro a todas luces fraudulento y que saben que más tarde o temprano te van a obligar retirar (o no) sabiendo que, si venden algo, todo serán beneficios. Las sanciones deben de ser solo para ti o para mí cuando nos saltamos un semáforo en rojo (con o sin riesgo). De esas no te libra nadie. Pero puedes salir en la tele o en la radio proponiendo cualquier barbaridad que, si eso, ya te pedirán amablemente que lo retires y a partir de ahí a otra cosa mariposa.

Segunda. Al parecer todo lo que he leído a este respecto alude a la televisión. En la radio yo sigo oyendo barbaridades importantes y nadie ha comunicado que se haya requerido a ninguna radio la retirada de las decenas de productos milagro que en ellas se anuncian. Además lo hacen infringiendo de forma flagrante la legislación en materia de publicidad, utilizando el testimonio de supuestos médicos, asegurando remedios o curaciones fuera de toda duda, etc. Supongo que lo de poder mediar en Internet sería ya como de risa, ¿no?

Tercero. Estos productos (tés chinos, alcachofas, parches y demás) se siguen publicitando. ¿Cómo, qué, que se siguen publicitando? Si, como lo oyes, al parecer lo que estaba mal hecho no era el producto en sí, sino la forma de venderlo. Lo digo porque las actuales publicidades de estos productos siguen siendo tan vergonzosas como antes. Con independencia de que ahora sí cumplan la legislación vigente (cosa que dudo y pongo en entredicho)

Cuarto. Está bien la iniciativa, desde luego es mejor que no hacer nada, pero es que hay tanta tontería por ahí suelta que esto se me asemeja más a matar moscas a cañonazos que a otra cosa. Además, ¿por qué centrarse en los que salen en TV y no ir directamente a las farmacias, herbolarios, herbodietéticas y dar caña ahí a los engañabobos?

Quinto y último, ¿dónde siguen estando nuestras autoridades sanitarias? Lo digo porque a mí, que soy muy raro, ya lo sabes, me parece que son estas las que debieran mediar en el momento que la salud pública esté en juego… Que además haya o no una estafa casi me parece secundario.

Me despido, al tiempo que mientras le doy a la tecla para terminar esta entrada veo en en la tele a una adivina con su bola de cristal en ristre y Tarot por medio sugiriéndome que llame a un 806 para que ella me solucione todo lo que me preocupa. Mira que es irónica la vida.

Qué mal vamos.

Los productos para perder peso a base de pimiento valen eso mismo

02 mayo 2013

¿Te acuerdas de aquella entrada sobre la “dieta de la alcachofa”? Bien, pues esta entrada va de lo mismo, pero en vez de pastillitas y ampollitas con extracto de alcachofa y té verde esta vez abordaré una nueva moda: las pastillitas con extracto de pimiento y, de nuevo también con té verde.

Capsicum_annuum,_paprika

Nueva a medias, porque el tema del té verde lleva bastante tiempo coleando y dando guerra en lo que al perder peso se refiere, eliminar las grasas y demás super-efectos. La parte verdaderamente nueva es la del pimiento. Al menos yo me acabo de desayunar con la propuesta que hacen algunos como elemento favorecedor de la pérdida de kilos.

Bueno a lo mejor es que me he perdido algo y no es un tema tan novedoso como presagio ya que una somera búsqueda en Internet con los términos weight loss (pérdida de peso) y “capsicum” (el género botánico que da nombre al pimiento) arroja la friolera de más de 790.000 resultados. Es decir, el tema parece que está pegando fuerte. O mejor dicho, deben de estar intentando que pegue fuerte, que no es lo mismo.

Mi inquietud por este tema responde al sobresalto que el otro día supuso recibir un correo electrónico con una publicidad (la puedes ver tal cual aquí) referente a las maravillas de un producto que combina el extracto de Capsicum annuum (el pimiento en general) y el de Camellia sinensis (el té también en general), Y digo sobresalto porque las alegaciones que este fabricante español hace de su producto, el Capslim (“Cap” de capsicum y “Slim” de esbelto o delgado en inglés; está claro que no se han matado pensando una denominación comercial) son de todo menos creíbles y ciertas. Veamos qué se dice textualmente de este prodigio de la suple-complementación en materia de obesidad y metabolismo:

  • El concentrado de Pimiento (Capsicum annuum L.) estimula el gasto energético e impide la acumulación de grasa en el organismo. [¡caramba!]
  • El concentrado de Té Verde (Camellia sinensis L.) muestra una gran capacidad antioxidante y de drenaje y, junto con la cafeína, potencia el consumo de energía incrementando la oxidación de las grasas [¡Qué bueno! ¿no?].
  • La acción conjunta de todos los ingredientes de Capslim estimula el efecto termogénico (manera natural del organismo de incrementar el metabolismo energético aumentando el consumo de energía y disminuyendo la acumulación de grasa en el organismo. [vaya, vaya]

Cierto es que no son “reclamos” precisamente novedosos, todos los productos milagro hacen declaraciones semejantes, cuando no idénticas, sobre sus propiedades.

¿Por qué digo que este tipo de productos son “productos milagro”?

Es sencillo por que no hay una suficiente evidencia científica que avale estos grandilocuentes efectos. De hecho la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (la conocida EFSA) fue preguntada de forma bien concreta si se le pueden atribuir a cualquiera de estos dos elementos (el pimiento y el té verde) algunas de las declaraciones que se hacen en la publicidad cuando se venden en el marco de la pérdida de peso. Su respuesta fue contundente: no.

Dichas preguntas y respuestas las puedes encontrar a aquí para el Capsicum Annuum y aquí para la Camellia sinensis.

Más en concreto con respecto a la efectividad del extracto de pimiento la EFSA dice lo siguiente:

EFSA pimiento

En la valoración de las pruebas, el grupo de revisión [el de la EFSA] tuvo en cuenta que el único estudio de intervención en humanos del que se pueden extraer conclusiones para la fundamentación científica de la alegación no encontró ningún efecto del consumo de capsaicina en el mantenimiento del peso corporal después de la pérdida de peso. [se base o no este mantenimiento en el aumento de la termogénesis, el incremento del gasto energético o la “perdida” de calorías]

Así pues, no se puede establecer una relación causa-efecto entre el consumo de capsaicina y el mantenimiento del peso corporal después de la pérdida de peso. Y por tanto las propiedades que se pretendían atribuir al extracto de pimiento, tales como que este es beneficioso y/o necesario para la oxidación de las grasas y el efecto “quema-grasa”, lo que facilitaría la pérdida de peso es falso [o, al menos aun no se ha podido probar de momento]

En cuanto a las maravillas del té verde la opinión de la EFSA también es bastante clara. Sobre el efecto de este para aumentar la beta-oxidación de los ácidos grasos buscando una reducción del tejido adiposo:

EFSA te verde

En base a los datos presentados, el grupo de revisión [el de la EFSA] concluye que no se puede establecer una relación causa-efecto entre el consumo de catequinas de té verde y un aumento de la beta-oxidación de los ácidos grasos ácidos que conduzca a una reducción de la masa grasa corporal.

Sobre su efecto para ayudar a mantener o alcanzar un peso normal, más de lo mismo:

No se puede establecer una relación causa-efecto entre el consumo de catequinas de té verde y que se facilite el mantener un peso adecuado o que ayude a alcanzarlo.

Me parece que, una vez más, ha quedado bastante claro no solo cómo se hacen alegaciones absolutamente falaces y engañosas, sino que se hacen con total impunidad cuando a mi juicio contravienen la legislación europea que específicamente regula estas cuestiones sobre qué se puede decir o no de un determinado alimento o complemento alimenticio. Me refiero al REGLAMENTO (CE) 1924/2006 y más en concreto a lo especificado en su artículo 13. ¿Qué hacen nuestras autoridades sanitarias?

Por último, no quiero despedirme sin comentar el sinsentido que tiene en la mayor parte de los casos el decir por ejemplo que este concentrado se ha obtenido del “pimiento”, así y a las bravas, sin especificar, por ejemplo qué clase de pimiento se ha utilizado. Lo digo porque la especie Capsicum annuus abarca una cantidad de variedades y especies “sinónimas” francamente asombrosa. ¿Crees que es lo mismo el concentrado de un pimiento morrón que el de otro de Padrón; el de uno rojo que el de otro verde; el de una variedad que sea picante que la de otra que no lo sea…? Te comento esto porque la especie es para todos la misma. Sin embargo, a los fabricantes les da igual, anuncian concentrado de Capsicum annuum sea el que sea y se quedan tan anchos. Para que te hagas una idea, se conocen infinidad de variedades de pimiento que responden a la misma especie mencionada o a otras especies que son “sinónimas”, ¿quieres verlas?

  • Capsicum abyssinicum A.Rich.
  • Capsicum angulosum Mill.
  • Capsicum annuum var. abbreviata Fingerh.
  • Capsicum annuum var. abbreviatum Fingerh.
  • Capsicum annuum var. acuminatum Fingerh.
  • Capsicum annuum var. aviculare (Dierb.) D’Arcy & Eschbaugh
  • Capsicum annuum f. chlorocarpum Kuntze
  • Capsicum annuum var. conicum (G.Mey.) Voss
  • Capsicum annuum var. conoides (Mill.) Irish
  • Capsicum annuum var. cordiforme Edwall
  • Capsicum annuum f. erectum Makino
  • Capsicum annuum var. fasciculatum (Sturtev.) Irish
  • Capsicum annuum var. frutescens (L.) Kuntze
  • Capsicum annuum var. globiferum (G.Mey.) Voss
  • Capsicum annuum var. grossum (Willd.) Sendtn.
  • Capsicum annuum f. leucocarpum Kuntze
  • Capsicum annuum var. longum (DC.) Sendtn.
  • Capsicum annuum f. luteum Kuntze
  • Capsicum annuum subsp. microcarpon Dierb.
  • Capsicum annuum var. minimum (Mill.) Heiser
  • Capsicum annuum var. minus (Fingerh.) Shinners
  • Capsicum annuum var. minus Dunal
  • Capsicum annuum f. nigrum Makino
  • Capsicum annuum var. oblongoconicum (Dunal) Cufod.
  • Capsicum annuum var. parvoacuminatum Makino
  • Capsicum annuum f. pendulum Makino
  • Capsicum annuum f. violaceum Kuntze
  • Capsicum axi Vell.
  • Capsicum baccatum Rodschied nom. illeg.
  • Capsicum baccatum Buch.-Ham. ex Wall. nom. inval.
  • Capsicum bauhinii Dunal
  • Capsicum caerulescens Besser
  • Capsicum cerasiforme Mill.
  • Capsicum cerasiforme Willd. nom. illeg.
  • Capsicum ceratocarpum Fingerh.
  • Capsicum cereolum Bertol.
  • Capsicum comarim Vell.
  • Capsicum conicum G.Mey.
  • Capsicum conicum Lam.
  • Capsicum conoide Mill.
  • Capsicum conoides Roem. & Schult.
  • Capsicum conoideum Mill.
  • Capsicum conoideum var. chordale Fingerh.
  • Capsicum conoideum var. oblongoconicum Dunal
  • Capsicum conoideum var. sulcatum Fingerh.
  • Capsicum cordiforme Mill.
  • Capsicum crispum Dunal
  • Capsicum cydoniforme Roem. & Schult.
  • Capsicum dulce Dunal
  • Capsicum fasciculatum Sturtev.
  • Capsicum fastigiatum Blume
  • Capsicum frutescens L.
  • Capsicum frutescens var. cerasiforme (Mill.) L.H.Bailey
  • Capsicum frutescens var. conoides (Mill.) L.H.Bailey
  • Capsicum frutescens var. fasciculatum (Sturtev.) L.H.Bailey
  • Capsicum frutescens var. frutescens
  • Capsicum frutescens var. glabriusculum (Dunal) M.R.Almeida
  • Capsicum frutescens var. grossum (Mill.) L.H.Bailey
  • Capsicum frutescens var. lanicaule Greenm.
  • Capsicum frutescens var. longum(Sendtn.)
  • Capsicum frutescens var. minus Fingerh.
  • Capsicum frutescens var. queenslandicum Domin
  • Capsicum globiferum G.Mey.
  • Capsicum globosum Besser
  • Capsicum grossum L.
  • Capsicum indicum auct.
  • Capsicum indicum var. aviculare Dierb.
  • Capsicum indicum var. conoideum (Mill.) Dierb.
  • Capsicum indicum subsp. elaeocarpon Dierb.
  • Capsicum indicum var. aviculare Dierb.
  • Capsicum indicum var. conoideum (Mill.) Dierb.
  • Capsicum indicum subsp. elaeocarpon Dierb.
  • Capsicum indicum var. ribesium Dierb.
  • Capsicum longum DC.
  • Capsicum milleri Roem. & Schult.
  • Capsicum minimum Mill.
  • Capsicum odoratum Steud.
  • Capsicum odoriferum Vell.
  • Capsicum oliviforme Mill.
  • Capsicum ovatum DC.
  • Capsicum petenense Standl.
  • Capsicum pomiferum Mart. ex Steud.
  • Capsicum purpureum Vahl ex Hornem.
  • Capsicum purpureum Roxb.
  • Capsicum pyramidale Mill.
  • Capsicum quitense Willd. ex Roem. & Schult.
  • Capsicum silvestre Vell.
  • Capsicum sphaerium Willd.
  • Capsicum tetragonum Mill.
  • Capsicum tomatiforme Fingerh. ex Steud.
  • Capsicum torulosum Hornem.
  • Capsicum tournefortii Besser
  • Capsicum ustulatum Paxton
  • Capsicum violaceum Desf. nom. illeg.
  • Piper indicum Garsault

Como para que alguien te diga “con extracto de pimiento” así, sin más y tu te quedes tan ancho. Que no te tomen el pelo. Yo de momento hoy voy a comer un suculento plato de trigo con arroz salvaje y salteado con verduritas, entre ellas pimientos de tres colores (por si acaso). Recuerda come comida. #slurpslurp

Trigo verduras soja

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Foto: Rasbak vía Wikimedioa Commons

 

“Nutrición-área 51″: A la caza de las calorías negativas

17 abril 2013

Libro calorías negativasUno de los más habituales mitos en la inmensa galaxia de la pérdida de peso es el concepto de “calorías negativas”, una entidad –energética- que lleva bastantes años planeando sobre nuestras cabezas y que de tiempo en tiempo sale a colación entre quienes creen haber encontrado la piedra filosofal del adelgazamiento.

A pesar de lo ridículo del planteamiento (conseguir adelgazar con alimentos que sean fuente de calorías negativas) lo más gracioso es que en el fondo del asunto hay una brizna de verdad. Lo que, sin embargo, como seguro te imaginas no hace que el planteamiento completo sea cierto.

¿Qué se supone que son las calorías negativas?

Este planteamiento sostiene que hay algunos alimentos que gracias a su particular composición requieren el aporte de más energía para masticarlos y digerirlos que la que finalmente terminan por aportar. Así, el balance energético entre las calorías gastadas en su procesamiento y las contenidas en el alimento resulta en forma de “calorías negativas”. Y de aquí su posible efecto a la hora de ayudar a perder grasa. En resumen, que se supone que se queman calorías al comer y que cuanto más comes, más peso pierdes.

La lista de alimentos capaces de obrar este prodigio es relativamente corta y no esperes encontrar entre ellos, el chuletón de Ávila, el cocido montañés, el chocolate o las torrijas. El estilo de alimento con estas características calorías negativas sería el típico del pepino, la berza, los rábanos, la lechuga… y el rey de todos ellos, el apio.

Si bien esta parte parece bastante cierta (hay algunos alimentos que aportan tan pocas calorías que en los procesos de masticación, digestión, absorción y excreción se gastan más) parece bastante difícil, por no decir imposible que alguien consiga mantener un adecuado estado de salud incluyendo una lista cerrada solo con estos alimentos. Además, ¿te vas a comer el apio o la lechuga sin aliñar, la col sin cocinar? Imagino que no. Lo digo por que hay que tener en cuenta que el balance sale tanto más negativo cuanto menos cocinado esté el alimento. La aplicación de las diversas técnicas culinarias, ablanda las estructuras vegetales, hace más disponible algunos nutrientes y, en resumen aumenta la digestibilidad, necesitando menos energía para procesarlos. Es decir, si aun no has desistido de probar esta estrategia dietética con calorías negativas, has de saber que habrás de comer todo crudo y sin aliñar (además recuerda que es el aceite el alimento con más calorías del mundo).

El efecto de las calorías negativas más allá de los alimentos

Pero aun hay más detrás del concepto de las calorías negativas. Si recuerdas esta entrada hay algunas personas que se empeñan en hacer un mal uso de la calculadora y que sin tener muy claro el concepto de “caloría” afirman que tomar bebidas muy frías (casi heladas, sin olvidar la posibilidad de chupar hielo), incluida la cerveza facilita un balance negativo de energía al tener que calentar nuestro cuerpo esas bebidas. Como ese calor no deja de ser una energía que nosotros “gastamos” al final el balance resultaría negativo o no tan positivo. Bueno, como ya comenté se trata de un mal uso de las unidades. Si alguien quisiera llegar a un balance cero (y digo cero, no negativo) entre las calorías que ingresa con los alimentos (supongamos 2.500 kcal) y el consumo de agua helada, debería tragar 67,5 litros al día; y si se quiere “compensar” un exceso calórico de tan solo 500 kcal habría que beber “solo” 13,5 litros.

Otros incluso afirman que en la cuestión de las calorías negativas también interviene lo que nos cuesta obtener el alimento, y por ejemplo, afirman que el esfuerzo de sacar la escasa carne de un cangrejo (rompiendo sus pinzas, urgando, etc.) con tan magro resultado es un elemento a tener en cuenta y que por tanto también los cangrejos (nécoras, centollos, cangrejos de río, bogavante, buey de mar, etc.) habrían de considerarse alimentos con calorías negativas. Claro, y siguiendo con esta argumentación, no habíamos caído antes, podríamos considerar que en vez de ir a la carnicería o a la pescadería o a la panadería a por sus alimentos característicos, podríamos salir al campo a cazar (con las manos, que requiere más esfuerzo) ir al mar a pescar (andando, si vives en Madrid sería un puntazo para sumar calorías negativas con ese pescado que consiguieras) o al campo a recolectar lo que podamos… respectivamente. Así sí que se sumarían un montón de calorías negativas y no con la tontería de los cangrejos.

En resumen, un concepto bonito teóricamente que ha dado para muchos debates e incluso para escribir libros con este tema. Pero la realidad nos dice que no es nada práctico. (Curiosidad: El concepto de producto o elemento “quema grasa” fue acuñado a principios de los años 90 precisamente en el libro que tienes enlazado y que es imagen de esta entrada)

La única parte positiva de este asunto es que los supuestos alimentos con calorías negativas tienen un perfil nutricional bastante saludable y que por tanto no está mal el animar a que la población incorpore más de este tipo de productos (fundamentalmente vegetales) en su alimentación. Pero (siempre hay un “pero” en la nutrición-área 51) no todo el monte es orégano ya que es preciso comentar el “efecto halo” que tienen este tipo de alimentos entre la población general, y que se comentará en una próxima edición de esta subsección.

Puedes consultar otro post de “Nutrición-área 51″ en esta entrada.

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Esta entrada participa en la III Edición del Carnaval de la Nutrición, organizado por el blog Scientia

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Sobre la publicidad ¿ilícita? de tratamientos y productos adelgazantes

02 abril 2013

Banderas rojas en la pérdida de pesoYa he comentado en alguna entrada lo poco adecuado que me parecen algunas estrategias publicitarias cuando promocionan los servicios de un determinado remedio adelgazante aludiendo al peso perdido por pacientes (reales o ficticios) o cuando se da una cifra sobre el ritmo de la pérdida de kilos.

Realmente la cosa me empieza a preocupar porque igual no estoy haciendo una correcta interpretación de los textos legales o no los aplico correctamente.

El caso es que llegados este punto del año y como ya habrás comprobado se disparan las “soluciones”, tratamientos, dietas, productos que tratan de captar la atención de aquel público que quiere adelgazar. En estas circunstancias lo más frecuente es que la publicidad aluda al peso perdido por otros usuarios satisfechos, y también que se asegure una determinada pérdida de peso en un concreto espacio de tiempo. Y en mi opinión esta práctica contraviene la actual legislación.

Vamos a ver si no me equivoco. Por un lado tenemos el Real Decreto 1907/1996, sobre publicidad y promoción comercial de productos, actividades o servicios con pretendida finalidad sanitaria. En su artículo 4 este RD dice textualmente lo siguiente:

[…] queda prohibida cualquier clase de publicidad o promoción directa o indirecta, masiva o individualizada, de productos, materiales, sustancias, energías o métodos con pretendida finalidad sanitaria en los siguientes casos:

[…]

Que sugieran propiedades específicas adelgazantes o contra la obesidad.

[…]

Que pretendan aportar testimonios de profesionales sanitarios, de personas famosas o conocidas por el público o de pacientes reales o supuestos, como medio de inducción al consumo.

Todo esto viene a colación porque me llama poderosamente la atención el ver en la televisión y con una frecuencia importante este anuncio de una conocida franquicia. Te invito a que lo veas.

Antes y después_ jackiebese

Como habrás comprobado, el grueso del anuncio se hace descansar en la garantía de la pérdida de peso que da el centro en sí y para ello se apoya únicamente en el testimonio de un supuesto paciente (que no digo que no sea real) que dice haber perdido un montón de kilos, y su imagen (el conocido como “antes y después”). Y de verdad que no lo entiendo. Por favor si hay alguien que me pueda sacar del error e indicarme porqué a esta publicidad no se le ha de aplicar la mencionada legislación que me lo diga. Yo no lo entiendo.

Y por otro lado tenemos el Real Decreto 1430/1997, por el que se aprueba la reglamentación técnico-sanitaria específica de los productos alimenticios destinados a ser utilizados en dietas de bajo valor energético para reducción de peso. Está claro que el mencionado anuncio no entra dentro de esta legislación, pero sí que lo será, imagino, a todos aquellos productos alimenticios destinados a ser empleados en dietas de bajo valor energético para la reducción de peso. Pues bien, en el caso de este RD se dice lo siguiente en su artículo 4 en relación con la publicidad que pueden y no hacer:

El etiquetado, la publicidad y la presentación de los productos alimenticios destinados a ser utilizados en dietas de bajo valor energético para reducción de peso no contendrá ninguna referencia al ritmo o a la magnitud de la pérdida de peso a que puede llevar su consumo.

Por todo ello me choca que se hagan publicidades como esta de aquí en la que en base a los kilos que cada uno quiera perder se le sugiere una determinada pauta de los distintos productos de la marca. O como esta otra de aquí, en la que además de tratarse de un suplemento sobre el que se hace descansar un ritmo de adelgazamiento muy concreto (“se logra perder en 21 días hasta 3 tallas”) cuenta con un apartado de testimonios o casos reales, en el que se detallan los kilos perdidos en el tiempo que se siguió el “tratamiento”

Lo que acabas de leer son solo unos pocos ejemplos, los hay a decenas. Por eso digo que siendo tan frecuentes y tan flagrantes estas transgresiones a lo mejor peor resulta que estoy haciendo una incorrecta interpretación de la legislación. Así que si alguien quiere sacarme del error se lo agradecería, de verdad.

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Foto 1: Federal Trade Commission

Foto 2: jackiebese

Clasificación de las mejores (y peores) dietas según los especialistas

15 marzo 2013

Libros de dietasCon una oferta tendente a infinito, el conocer la bondad (y maldad) de una dieta particular no es una cuestión menor. Más al contrario, es una cuestión bastante presente en nuestras vidas a juzgar por las conversaciones casuales, en el ascensor, con los amigos, los compañeros de trabajo, etcétera y sin olvidar con la vecina del quinto, paradigma de interlocutor tipo con quien hablar de estas cosas. En principio, para cada cual, la que sigue en ese momento es la buena, la válida, la que defenderá a capa y espada. ¡A ver si no! para eso le han lavado a uno el cerebro a conciencia y se ha dejado una pasta, así que “la mía tiene que ser la buena”.

Pero ¿Qué piensan los profesionales de la salud y de la nutrición de tan variopinto arcoíris dietético? Porque lo que tampoco se puede negar es que las hay para todos los gustos, colores y, como no, sabores. ¿Alguien ha hecho una clasificación de las mejores (y peores) dietas, al menos de las más frecuentes? Y lo más importante, ¿alguien ha hecho esa clasificación sin ser parte interesada y siendo un reconocido profesional de la materia? Pues estamos de enhorabuena, se ha hecho y además muy recientemente. Te cuento.

El otro día un blog amigo muy recomendable, “¡A tu salud!”, conducido por el Doctor en Medicina Joan Quiles se hizo eco de un ranking con estas características.

Antes de meterme en materia y de ofrecerte algunas de las conclusiones déjame que te cuente de quién fue esta iniciativa y cómo se hizo. Pues fue U.S. News &World Report, una revista norteamericana que ya ha hecho algunos ranking célebres y que para esta ocasión solicitó la opinión de un escogido elenco de 22 expertos (nutricionistas, especialistas en la diabetes, en la salud cardiovascular, en la pérdida de peso, en el comportamiento…) a los que se preguntó su parecer sobre nada más y nada menos que 29 dietas. Sí, sé que hay más, muchas más, pero se centraron en las más célebres. 29, que ya son. Puedes consultar todas las dietas escogidas en este enlace.

Así, se solicitó que dieran su opinión y que valoraran estos planteamientos dietéticos con respecto a siete características: pérdida de peso a corto plazo; a largo plazo; su adecuación frente a la diabetes; frente a la salud cardiovascular; su facilidad para ser seguidas; su riqueza nutricional y; los posibles riesgos para la salud. Cada uno de estos aspectos fue valorado con una puntuación de entre 1 y 5 puntos.

Bien, seguro que ya estás hiperventilando, ¿cuál es la clasificación de marras? Bueno, te dejo que lo consultes tu mismo en este enlace (clasificación o bien pulsar en la imagen) y yo te hago un breve extracto y comentario sobre las mejor y también las peor paradas:

Mejores dietas

Las mejores dietas considerando todas las características fueron, por este orden:

1. En el primer puesto la dieta “DASH” (Dietary Approaches to Stop Hypertension), de la que ya te hablé en esta entrada. Muy en resumen se trata de un plan dietético diseñado para hacer frente originalmente a la hipertensión. Pero con el tiempo se descubrieron muchas de sus múltiples ventajas. Ya sé que no te suena, es que se trata de un plan dietético serio, digamos que algo así como la antítesis de las dietas milagro ya que está vinculado al entorno médico-sanitario. Pero que eso no te corte para hacerte su más ferviente seguidor. La dieta “DASH” mola.

2. La dieta “TLC” (Therapeutic Lifestyle Changes) que tampoco te suena, me imagino. No me extraña, también es de las serias, de las que proponen las autoridades sanitarias o centros de investigación, en concreto está planificada por el National Institutes of Health. También está alejada de los planteamientos más “comerciales”, no dudes en hacerte fiel a ella.

3. En un apretado y empatado tercer puesto hay nada más y nada menos que tres sistemas dietéticos: la dieta de la Clínica Mayo (la buena, no la apócrifa que ha tenido más renombre que la auténtica), la dieta mediterránea y la dieta o sistema conocida como Weight Watchers.

Y ya está. Sí, ya está. A juicio de los expertos estas cinco dietas serían verdaderamente las más recomendables. Me llamó la atención, he de reconocerlo, que en esta relación estuviera una con un marcado carácter comercial, la de los weight watchers. Todas las demás, no serían ya tan excelentes y con una gradación como la que puedes comprobar en el enlace relativo a la clasificación, van perdiendo credibilidad para los expertos.

Ya me conoces y sabes que soy incapaz de dejar de mencionar las peor clasificadas. También he de reconocer que esta clasificación me ha dejado un buen sabor de boca. Seguro que ya te las imaginas, las peor paradas, me refiero. ¿Te lo digo? Venga va.

El último lugar de estas dietas es compartido en un empate difícil de dirimir entre dos dietas. Las menos recomendables de entre otros 27 planteamientos dietéticos a juicio  de estos expertos norteamericanos han sido:

La dieta Dukan y la conocida como Paleodieta. La primera una vieja conocida de este blog y la segunda con no pocos seguidores a juzgar por los frecuentes  comentarios en el mismo, y sobre la que se me ha preguntado insistentemente en no pocas ocasiones mi parecer…

Peores dietas

¿Hace falta decir más?

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Foto: Eat. Sleep. Move.

¿Quién es el responsable de agitar el avispero de las dietas milagro?

05 marzo 2013

Hornet question_ Kratka PhotographyMe lo tomo con buen humor aunque sinceramente no encuentro demasiados argumentos para hacerlo así.

A principios de mayo del año pasado publiqué una entrada titulada “El secreto de las dietas y productos milagro: Decir lo que queremos oír” en la que empezaba por destacar la rítmica aparición de uno de los hitos anuales en lo que a dietética se refiere, es decir el resurgir de remedios adelgazantes a mediados de la primavera. “La operación bikini” la llaman algunos, algo que sin duda se ha convertido en todo un clásico sólidamente establecido. Pero la de este año, aunque la esperaba más tarde o más temprano (siempre llega) me ha pillado a contrapié. Lo reconozco. A contrapié sí, y con la bufanda colgando, las botas de agua y el cuello del abrigo subido. El caso es que ya me están empezando a pitar los oídos con nuevas dietas cómodas, fáciles, eficaces, supersencillas y placenteras. Las he encontrado ya en suplementos dominicales y a través de las preguntas de conocidos que han oído hablar de ellas antes que yo.

Como hice señalar en su día, no sé si el Corte Inglés tiene algo que ver ya que también la semana pasada cayó en mis manos el primero de los catálogos con su primaveral propuesta para estar a la moda.

¿He dicho antes “nuevas” dietas? Perdón, lo cierto es que no, salvo una honrosa excepción, todas las “novedades” que llevo oídas son más viejas que el NO-DO y la mayor parte de ellas consisten en un refrito de postulados más o menos conocidos, algunos incluso se podrían catalogar a estas alturas de vintage. Dietas vintage, eso es.

El primero en abrir la caja de los truenos fue mi amigo y vecino de blog Alfred López (Ya está el listo que todo lo sabe) al preguntarme si conocía “la dieta de la enzima prodigiosa” a la que le reconozco tanta originalidad como desatino en sus planteamientos; esta es la que me sorprendió por su novedad (era la primera vez que la oía mencionar). El caso es que al parecer no sé si él o un conocido suyo la oyó mencionar en la última edición de Gran Hermano (indudable foro, como todos sabéis, de pensamientos profundos y ciencia en estado puro).

nemo_dori_vanee$$aa

Al poco tiempo el bueno de Alfred me volvió a preguntar si conocía la “dieta exenta de gluten”, pero no desde un punto de vista terapéutico como tratamiento dietético para un celiaco, sino para todo el mundo, para ganar en salud general, detener el envejecimiento y cómo no, también para adelgazar. Es decir para lograr todas esas promesas tan grandilocuentes como huecas cuando se le atribuyen a una dieta milagro (Nota: No se me malinterprete, la dieta exenta de gluten es un tratamiento válido –de hecho es el único- para el abordaje de la enfermedad celiaca). Claro que sí la conozco, le confesé, de hecho uno de sus últimos resurgimientos fue hace dos o tres años cuando Novak Djokovic fue el punto en el que diversos medios de comunicación hicieron palanca para su difusión. Parece que tengamos memoria de pez, ya sabes al estilo de Dori en “Buscando a Nemo” de Disney-Pixar.

Y ya la guinda esta semana la puso un artículo en el “Magazine” de El Mundo con el seductor titular de “Así se adelgaza ahora”. Al parecer, en este artículo se nos trata de vender como actuales, modernas y novedosas dos estrategias dietéticas que en realidad son a las que más se les puede aplicar el calificativo de dietas vintage. Se trata de “la dieta rápida” (en resumen ponerse hasta las trancas durante 5 días a la semana y semi ayunar los otros 2) y la “dieta alcalina”, ya sabéis esa gilimemez de catalogar y consumir alimentos en base a su pH para “depurar” el organismo. Algo tan “bonito” como inútil.

En fin, el caso es que hoy no tengo demasiadas ganas de ahondar en cada uno de estos planteamientos dietéticos, pero sí de hacerme eco de una inquietud que me trasladó el bueno de Alfred López: ¿Qué responsabilidad tienen los periodistas, los tertulianos o las personas que no son profesionales de la dietética a la hora de decir que una determinada dieta adelgazante está o se va poner de moda esta temporada? ¿Qué argumentos tienen para, sin una especial preparación, provocar que cualquier ciudadano termine siendo víctima de ellas? Y como víctima entiéndase, seguro en el plano económico y, posiblemente en el de la salud.

Sí, ya sé que los artículos, al menos el del “Magazine”, cuentan con todo el rigor periodístico al plasmar opiniones tanto a favor como en contra de cada uno de los métodos, pero cuando la necesidad, o mejor dicho, cuando la desesperación por adelgazar aprieta, las opiniones en contra corren el riesgo de ser obviadas con mucha probabilidad. Y para demostrarlo podría citar algunos de los comentarios vertidos en este blog en los que algunos lectores manifiestan que les da igual que un sistema adelgazante sea más o menos dañino, que lo que quieren es perder mucho (peso) en poco (tiempo). Y además, ¿es que acaso quienes proponen y defienden no son también médicos y/o afines? (modo sarcástico: ON)

Lo dicho, me gustaría saber de quién parte la idea de promocionar una u otra dieta un año y al año siguiente otra.

¿Hasta que punto se pueden (o deben) conciliar los intereses económicos de los medios y de los autores de las dietas más disparatadas? ¿No debería exigirse a algunos periodistas un poco más de responsabilidad social?

Me despido con una frase de José Luis Sampedro que ilustra bastante bien mi parecer en este terreno:

[...] la prensa empieza a bombardearnos con novedades científicas, no siempre con rigor. Muchas veces buscando impactar o, como suelo decir, con más intención de deslumbrar que de iluminar.” (La ciencia y la vida –Pág. 170-)

Si quieres puedes encontrar un resumen de las principales características de las dietas milagro en esta entrada: ¿Cómo sé si una dieta es “dieta-milagro”?

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Foto avispa: Kratka Photography

Foto Dori: vanee$$aa:) en desmotivaciones.es

El porqué de que no me gusten las dietas por fases

12 febrero 2013

Alimentos prohibidos fase 1 south beach_ afsheenAdemás del carácter hiperproteico de las dietas de moda actuales hay otra característica que las suele definir, no sé si a todas ellas, pero sí a una buena parte: el hecho de estar organizadas en fases o etapas.

Fases, hitos, etapas o periodos en los que las indicaciones a seguir son cambiantes. Me explico, antes podías hacer esto y ahora no, se ha de hacer de otra forma. Antes podías comer así y ahora lo has de hacer asá. Ejemplos de estas condiciones cambiantes a medida que se avanza por la dieta de moda los tenemos a patadas en aquellos métodos que hacen furor actualmente: el método Dukan, el sistema Pronokal©, el método Kot©, la dieta South Beach, la de los 31 días, y tantas otras ya sean hitos comerciales o te las aconseje un profesional (un sacacuartos profesional, se entiende).

Digo lo de “sacacuartos profesional” porque no deja de ser curioso que ninguna de las recomendaciones coherentes emitidas por las más importantes instituciones a la hora de promover un adelgazamiento saludable incluya “las fases”. Tampoco conozco ningún plan docente de ninguna universidad española en la que se incluyan fases cambiantes para promover el adelgazamiento con salud (me refiero a universidades que impartan el Grado de Nutrición Humana y Dietética). Es más, considero que dentro de las claves para desenmascarar dietas milagro o de moda debería figurar además el estar organizada en fases, como rasgo definitorio.

En líneas generales las buenas recomendaciones se centran en hacer las cosas bien, desde el principio y hasta el final, sin cambios. O mejor dicho, sin final.

Me da la sensación que el hecho de hacerlo así, por fases, se trata más de fidelizar al incauto que de otra cosa. Es decir, se trata, y para ello me baso en lo que algunos sistemas no tienen mayores tapujos en esconder, en conseguir pérdidas de peso meteóricas con el fin de crear en el paciente-impaciente una cierta confianza en que el método funciona, y qué mejor prueba para hacerlo que prometer-conseguir pérdidas de cerca de cuatro o más kilos en las primeras semanas, mientras dure la primera o las primeras fases. Pero hay una pregunta que muchas veces obviamos…

¿comer como se suele proponer comer en las primeras fases es saludable?

Supongamos que la respuesta sea afirmativa, entonces, si es saludable ¿para qué cambiar a una nueva fase con nuevas y distintas directrices? En este caso no faltará quién diga que se cambia, no porque no sea saludable sino para aportar una mayor variedad a la pauta alimenticia y para así hacerla más placentera, no tan restrictiva (las primeras fases suelen ser restrictivas hasta parecer tacañas en el plano alimenticio). Entonces, hay una pregunta que nos queda dentro de esta rama de posibilidades ¿es que acaso no se puede comer de forma saludable y disfrutar al tiempo que se adelgaza?  Ya he mencionado alguna vez que las mejores dietas no son las que están cuajadas de restricciones sino más al contrario, de buenas sugerencias, y lo sigo manteniendo.

Supongamos por el contrario que la respuesta es negativa, que no es saludable prolongar en el tiempo esa “fase” inicial, y de ahí el cambio de fase, entonces, ¿para qué se promueve el hacerla? La única respuesta que me queda es la que ya he aportado, la de la fidelización, hacer perder mucho peso en poco tiempo para convencer al paciente-impaciente.

Claro, con el tiempo, a medida que la mano se abre y se va avanzando dentro de las fases más permisivas del sistema en cuestión resulta que la pérdida de peso se ralentiza hasta el punto de hacerse inexistente. En muchos casos, estando tan abiertas las posibilidades, no siendo tan restrictivas y tan férreas como al principio, se empieza a hacer difícil el distinguir esa fase de nuestro anterior patrón dietético previo a la dieta. Es entonces cuando ya no se sabe si se está a dieta o no ¿la habré acabado? Y cuando con mayor probabilidad la pérdida de peso no es que se ralentice, sino que se revierta su tendencia y se empiece incluso a ganar.

¿Por qué no me gustan las dietas por fases? Porque incluso los pacientes-impacientes se dan cuenta del proceso, aunque sea de forma inconsciente. Han contrastado en sus propias carnes que se puede perder una cantidad de kilos considerable en un tiempo record mientras estemos dispuestos a seguir un patrón alimenticio draconiano. ¿Qué más queremos? ¿Que luego los volvemos a recuperar? pues nada, se vuelven a poner en práctica ésas fases, o cambiamos de método, por ejemplo, por aquel que esté de moda en ese momento y así, se perpetúa el eterno ciclo dieta-engorde-dieta-engorde. Sin olvidar que en ningún momento estamos haciendo lo que deberíamos.

Comprueba cuales son los peligros más claros de seguir un tratamiento inadecuado para la obesidad según el Documento de Consenso FESNAD-SEEDO sobre Recomendaciones nutricionales basadas en la evidencia para la prevención y el tratamiento del sobrepeso y la obesidad en adultos.

¿Que por qué no  me gustan las dietas o sistemas adelgazantes por fases? Por que son intrínsecamente contra educadores.

Riesgos tratamiento inadecuado obesidad_Fesnad_Seedo

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Foto 1: afsheen