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“Apología del gordo”: Carta-respuesta a Juan Manuel de Prada

Buda feliz

Los motivos de este escrito se remontan a hace dos semanas cuando se publicó un artículo firmado por Juan Manuel de Prada en el suplemento dominical XLSemanal titulado, tal cual, “Apología del gordo” que se puede leer íntegro en este enlace.

En él, el autor hace una pueril defensa de su ponderal circunstancia, la gordura, atribuyendo a esta característica una serie de elevados valores morales y de carácter en virtud de, según parece, una relación causa y efecto entre el ser “gordo” y poseer una juiciosa ética. Hecho que por lo que se lee le hace levitar dos palmos por encima de los demás.

Los demás, los que no pertenecen a su casta, la de los “gordos”, somos, según de Prada, una especie de masa aborregada por las modas que, o bien somos víctimas propiciatorias de la liposucción, o bien solo sabemos circunscribir nuestra existencia a través de las periódicas vistas a “esos manicomios con olor a sobaquina llamados gimnasios”. No contento con esa clasificación, absurda dicotomía de la naturaleza humana en virtud de su peso en la que al parecer no hay sitio para los grises, aventura de forma gratuita y bastante mezquina que quienes al gimnasio acuden regularmente con el fin de rebajar unos centímetros de su perímetro abdominal, además, “le ponen los cuernos a su mujer con una monitora machuna e inflada de anabolizantes”… y remata la jugada con una frase lapidaria, su conclusión pues, a resultas de esta (su) realidad, no puede ser otra:

Ser gordo, en fin, se ha convertido en un acto de distinción y aristocracia

Así, Juan Manuel, haciéndote pasar por un moderno intelectual, guía espiritual del populacho inconsciente (no sé dónde acabaríamos sin tus escritos) terminas, quieras o no, por poner en alza las trasnochadas y decimonónicas teorías del positivismo criminológico, aquellas de Cesare Lombroso y Raffaele Garofalo, quienes de alguna forma hacían descansar en la fisionomía del sujeto, si acaso no una causa directa de su inclinación al delito, desde luego sí un libro abierto sobre el que leer su carácter o, por ceñirme a tu bodrio satinado, el valor de su moralidad y humor.

… es una evidencia que todos los mandamases de la Unión Europea, esos tiranos disfrazados de eficientes burócratas, son flacos como anchoas; y también que los escritores más revirados y consumidos por los celos se preocupan mucho de mantener la línea. A los gordos, en cambio, nos asiste la virtud de la apacibilidad; y tenemos un aplomo, una forma de llenar el traje y de repantigarnos en el sofá que transmite confianza, empaque, sosiego y majestuosidad.

Como se puede contrastar, mejoras conforme sumas líneas a tu apología. Solo te faltaba haber mencionado que Hitler era delgado, al igual que Himmler… y qué decir de Goebbels, escurridizos flacuchos de carácter tiránico, avinagrado e incluso sádico como bien todos conocemos. Más aún, por si acaso tu absurda teoría falla (los gordos son gente simpática de generosa inteligencia, y los delgados ásperos y de escasos valores morales) aportas tus retorcidas explicaciones ante las posibles excepciones insistiendo una vez más… ¿en la auto complacencia?:

No negaré que haya gordos histéricos y culebrillas, acomplejados y cagapoquitos; pero estos gordos indignos no son sino flacos que viven prisioneros dentro del cuerpo del gordo, flacos disfrazados de gordo a los que conviene encerrar de inmediato en un manicomio con olor a sobaquina, para que se froten la cebolleta con una monitora machuna e inflada de anabolizantes, mientras recuperan su verdadero ser.

De_PradaDicho de otra forma, para ti los gordos chungos en realidad no son otra cosa que flacos cautivos en un cuerpo que no les pertenece… De otro modo no se podría explicar el carácter de determinadas personas que teniendo sobrepeso se comporten de forma mezquina. Déjame decirte pues tocayo, en confianza, que si solo por tu argumentario hubiérase de juzgarte, en mi opinión tú mismo… sí, tú, eres la viva representación de la radiografía de un silbido. Para que me entiendas: por cómo te expresas y solo por ello, aparentas ser un flacucho que te cagas. Siguiéndote la corriente y en el ejemplo que te negaste mencionar, tu caso sería similar al de Göring. Supongo que a estas alturas ya te estarás dando cuenta de la absurdez de tu escrito.

No obstante lo dicho, quiero que sepas que he tratado de comprenderte, algo que en cualquier caso no llegaría a justificarte. Leía el otro día a Luis Jiménez un buen compañero en esto de la divulgación dietética alimentaria, que es preciso coincidir en que sobre las personas aquejadas de obesidad planea un estigma demoledor. Sobre los “gordos” (como tú dices) se hace descansar una torcida imagen, verdaderamente negativa en su resultado, fruto de los prejuicios que la población general les traslada: las personas “gordas” pasan por ser torpes, estúpidas, zafias, cortas de miras y de luces, toscas, necias, vagas, adocenadas… sea como fuere, dignas al parecer solo de mofa y desprecio. Y yo estoy al cien por cien de acuerdo con ese colega: ésa es la injusta imagen que tienen asociada algunas personas cuando, además, se les hace culpables solo a ellos de su crasa circunstancia. Me consta que tú también te has dado cuenta de este ilógico ultraje tal y como has puesto de manifiesto en otro artículo y, de rebote, ahora vas y pagas el agravio con la misma moneda, con la misma injusticia. Pero en tu caso esta forma de actuar es doblemente perversa ya que dándote cuenta de la insustancial ofensa, dando por cierta tu elevada posición y empleando una plataforma pública de amplia difusión y prestigio, aprovechas estas circunstancias para pagar ojo por ojo, diente por diente. El resultado, por tanto, es paradójico. Vomitas críticas sobre aquellos que no son como tú aduciendo una elevada benevolencia fruto de tu genuina condición ponderal y, al mismo tiempo, utilizas los mismos procesos (i)lógicos que el objeto criticado utiliza habitualmente contra las personas en tu condición. Y todo ello como te decía sin dar la posibilidad a los matices de grises. O se es un gordo afable, bonachón, inteligente, aristocrático como tú… o se es una especie de forzudo narcisista, un Hommo croassanis de moral distraída con menos luces que una vespa.

A mí Juan Manuel, qué quieres que te diga, tu escrito, además de no ser el primero en esta línea auto justificativa y autocomplaciente fruto de tu cosecha, me da la sensación que responde a un profundo complejo. Pero no seré yo quien asegure tal diagnóstico, a fin de cuentas, solo soy un ciudadano que no tiene más idea de psicología que aquella que pertenece a la culturilla popular media.

Creo, ya termino, que tus escritos (los del dominical) tratan de ser complejos y, no pudiendo alcanzar la coherencia, se quedan en confusos. En este caso, añado porque me toca… lo profesional, peligrosamente confuso. Digo así porque que a día de hoy haya una persona ilustrada y premiada como tú lo eres haciendo una defensa moral del sobrepeso y la obesidad me parece una grave imprudencia habida cuenta de los muy contrastados riesgos que sobre la salud tienen asociadas tales circunstancias. Déjame decirte que además, en este caso sí que hay verdaderas evidencias de lo que te cuento. Me refiero a esas otras evidencias distintas de las que tú esgrimes de forma torticera en tu artículo.

Por ejemplo, tal y como menciona la propia Organización Mundial de la Salud al hablar de los importantes riesgos sobre la salud de la obesidad, destacan:

  • las enfermedades cardiovasculares (principalmente cardiopatía y accidente cerebrovascular), que en 2012 fueron la causa principal de defunción;
  • la diabetes; y
  • los trastornos del aparato locomotor (en especial la osteoartritis, una enfermedad degenerativa de las articulaciones muy discapacitante)

Como es fácil de comprobar, no se trata de un mensaje aislado. En Estados Unidos, el reconocido Centro para el Control y Prevención de las Enfermedades menciona reconoce que la obesidad supone un incremento del riesgo para sufrir determinadas situaciones patológicas, entre ellas (aunque hay más): enfermedad coronaria del corazón, derrame cerebral e hipertensión arterial, diabetes tipo 2, cánceres, tales como endometrio, de mama y cáncer de colon, colesterol total alto o niveles altos de triglicéridos, enfermedades del hígado y la vesícula biliar, apnea del sueño y problemas respiratorios, la degeneración del cartílago y el hueso subyacente dentro de una articulación (artrosis), complicaciones de salud reproductiva, como la infertilidad y problemas de salud mental.

En nuestro continente el Consejo Europeo de Información sobre la Alimentación (EUFIC) advierte de las consecuencias de la obesidad en similares términos.

Para terminar, es preciso recordar que según una muy reciente publicación en The Lancet en el que se aborda de forma extensiva el problema de obesidad en el mundo con una meticulosidad encomiable, se vuelve a poner de relieve el efecto tanto del exceso de peso como del perímetro de la cintura a la hora de convertirse en riesgos para la salud… con todo el impacto que esto puede tener en la calidad de vida las personas, la salud pública y no nos olvidemos sobre la economía.

Por todo lo dicho, me parece muy peligrosa, desacertada e inconveniente tu apología de la obesidad, Juan Manuel, máxime cuando además se basa en argumentos falaces y contrarios a la verdadera evidencia.

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Posdata: Juan Manuel, sería ridículo pretender competir contigo en tu terreno, el de las palabras, la expresión escrita y demás, pero como última sugerencia te invito a que cuando quieras decir obeso, digas eso, obeso… y no gordo. No solo porque el DRAE le reconoce una acepción, aunque anticuada, claramente negativa, sino porque su uso popular sigue teniendo un clara inclinación peyorativa tal y como se recoge en este recomendable post de un buen compañero Julio Basulto.

Imagen:  Lavoview vía freedigitalphotos.net y De Prada vía Wikimedia Commons

Dieta neutropénica: más sombras que luces en el ámbito hospitalario

Bacteria (2)No te confundas, más allá de las “dietas” al uso, las adelgazantes, existen otro tipo de dietas terapéuticas que se pautan en función de las circunstancias patológicas de un determinado paciente. Esta área o rama de la nutrición y dietética es poco conocida por parte de la población general (no así por los profesionales sanitarios) y recibe el nombre de dietoterapia.

A su vez, una de las dietas más conocidas en este terreno, y circunscrita principalmente al ámbito hospitalario, es la conocida como dieta neutropénica. Pero que sea conocida, y muchas veces puesta en práctica, no quiere decir que a la luz del actual conocimiento tenga un especial sentido su utilización. Pero antes de hablar de su utilidad, vayamos por partes y veamos en qué consiste esto de la neutropenia.

La neutropenia, tal y como corresponde a su etimología, alude a la situación patológica caracterizada por la disminución de determinados glóbulos blancos de nuestra sangre, en concreto de los denominados como neutrófilos. Como me imagino sabrás, se trata de un corpúsculo celular de cuyas funciones destaca el “defender” al organismo de posibles infecciones. A pesar de ser una circunstancia poco frecuente, la neutropenia se ha descrito con relativa frecuencia en pacientes sometidos a quimioterapia con el fin de tratar un cáncer, pacientes en tratamiento para un trasplante, inmunodeprimidos…

Así desde hace varias décadas se viene planteando una dieta “limpia” o “baja en bacterias” que minimice la posibilidad de infecciones en este tipo de pacientes con motivo precisamente de sus “bajas defensas”. A esta dieta se la denomina dieta neutropénica… aunque en mi opinión debiera llamarse de forma más propia, para su mejor comprensión como dieta para situaciones de neutropenia.

¿En qué consiste?

Pues la verdad es que aquí viene gran parte del problema porque no existen unos estándares uniformes para la administración de una dieta neutropénica y sus variantes son muchas, incluso dentro del mismo centro hospitalario donde distintos profesionales defienden esquemas dietéticos diferentes con el mismo fin.

El caso es que, como digo, no existe una definición estándar de dieta neutropénica. Ni tan siquiera qué características fundamentales se le atribuyen o qué alimentos concretos han de ser restringidos, cómo prepararlos, con qué criterio se deben implantar ni qué limitaciones presenta. Así, solo en lo que respecta a la inclusión/exclusión de alimentos los estudios realizados con el fin de recopilar las distintas prácticas que se utilizan en los hospitales para poner de manifiesto qué se hace en cada uno de ellos cuando se propone una dieta neutropénica han puesto de relieve una amplia gama de definiciones y de prácticas. De lo poco que tienen en común coincide la prohibición de frutas y verduras frescas crudas. Pero algunos centros también restringen con muy poca coincidencia entre ellos los zumos recién exprimidos, las frutas desecadas, el yogur, los quesos, las especias crudas, la miel, los embutidos, los frutos secos, las carnes, pescados y mariscos poco cocinados o los huevos cocidos.

¿Pero funciona o al menos alguna lo hace?

Teniendo en cuenta el fin último de la dieta neutropénica, es decir, disminuir las posibles infecciones en pacientes inicialmente predispuestos a estas… parece que no. O por lo menos hasta la fecha no hay una evidencia clara.

Tal y como señala esta revisión, varios estudios han puesto de manifiesto la inconsistencia en la aplicación de dietas neutropénicas en pacientes con neutropenia diagnosticada por causas diversas. Así, en general tras revisar más de una docena de estudios se concluye que los datos de todas las publicaciones al respecto de esta cuestión no proporcionan pruebas sólidas de que un patrón dietético restrictivo “bajo en microbios” (o dieta neutropénica) proteja a los pacientes con neutropenia frente a infecciones bacterianas mejor que una dieta más o menos “libre”.

En resumen: la evidencia de la que se dispone en la actualidad no contempla a los alimentos como una causa directa de las infecciones bacterianas en pacientes neutropénicos. Así, en virtud de la revisión anteriormente mencionada, habida cuenta de la amplia variabilidad de criterios para pautarlas y sus protocolos, se sugiere que mientras no se pueda probar esta causa y efecto, la conocida como dieta neutropénica no sea empleada, al menos, en los pacientes de cáncer.

En su lugar, conociéndose como se conocen pautas seguras y bien establecidas al respecto de la manipulación de alimentos orientadas a prevenir el contagio de gérmenes de transmisión alimentaria entre la población en general se recomienda que estas directrices sustituyan la utilización de la dieta neutropénica, sean las que sean las características que en cada caso la definan.

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Nota: este post se ha realizado como respuesta a la pregunta que un buen seguidor en Facebook, Roger López Carratala, me ha hecho llegar.

Imagen: cuteimage vía freedigitalphotos.net

Quién es quién entre los desórdenes de la conducta alimentaria

Sin el ánimo de hacer una descripción detallada al respecto de lo que se conoce como desórdenes o trastornos de la conducta alimentaria, creo que vendría bien hacer un repaso a la importante cantidad de términos que suelen estar implicados en estas situaciones. De todas formas, antes de empezar, es preciso aclarar que no todos los que en este post se van a citar tienen el mismo grado de reconocimiento y aceptación por parte de la comunidad sanitaria. Si bien unos cuantos son asumidos como verdaderos trastornos y por tanto tienen una clínica bien definida que sirve para su diagnóstico; otros términos no gozan de ese estatus y, bien o mal, es la población general y algunos profesionales sanitarios los que con más frecuencia alude a ellos.

De cada uno se podría hacer un tratado al respecto de las causas, factores desencadenantes y facilitadores, tratamiento, etcétera. Sin embargo, mi intención con este post consiste únicamente en mencionarlos y definirlos brevemente para que cada uno tenga claro qué es qué cuando se oye hablar de ellos. Vamos a ello:

Anorexia (anorexia nervosa)

anorexia

No creo que haga demasiada falta definirla, pero por si acaso, la anorexia es un trastorno de la conducta alimentaria que consiste en la reducción deliberada de la ingesta de alimentos con motivos puramente estéticos fruto de una distorsión de la imagen propia. Sus complicaciones pueden ser muy severas, asociadas a la desnutrición, hasta el punto de poner en riesgo la vida del paciente. La anorexia se diagnostica según la Sociedad Americana de Psiquiatría de acuerdo a los siguientes criterios:

  • Peso inferior al 15% del correspondiente a la edad y la altura, así como la no ganancia de peso durante el desarrollo/crecimiento,
  • Marcado temor a aumentar de peso a pesar de la insuficiencia ponderal persistente,
  • Alteración en la percepción de la propia figura,
  • En mujeres, falta de tres períodos consecutivos, sin otro motivo que lo explique; y en el caso de los varones trastornos de la función sexual.

Una variante poco académica de la anorexia como tal es la conocida como anorexia atlética, un trastorno frecuente en deportistas de disciplinas cuyos practicantes, normalmente, son de bajo peso (gimnasia rítmica, patinadores… por ejemplo)

Bulimia (bulimia nervosa)

Se trata de un trastorno alimentario caracterizado por la ingesta compulsiva de alimentos coincidente al mismo tiempo con conductas “purgativas” tales como vómitos auto inducidos, uso de laxantes, o ejercicios extenuantes. A diferencia de la alimentación compulsiva como tal, y que veremos más adelante, la bulimia no necesariamente implica obesidad del paciente. Es más, una persona con bulimia puede incluso aparentar delgadez extrema. Los criterios diagnósticos para la bulimia según la según la Sociedad Americana de Psiquiatría son:

  • Episodios reiterados de atracones caracterizados por la elevada ingesta de alimentos en un corto espacio de tiempo,
  • Sensación de falta de control sobre la ingesta del alimento (sensación de no poder dejar de comer),
  • Uso recurrente de conductas compensatorias anormales para prevenir el aumento de peso, tales como vómitos auto inducidos, abuso de laxantes, diuréticos, enemas, ejercicio físico intenso, etcétera,
  • Autopercepción influida principalmente por la figura y el peso.

 Trastorno alimentario compulsivo o Binge eating

Un tema que ya se abordó en un post anterior. Con este término se entra en un terreno complicado ya que algunos autores consideran este trastorno alimentario compulsivo como una variante de la bulimia. Otros se empeñan en diferenciarlo de aquella y argumentan que en el caso de pacientes con bulimia sus comidas son por lo general más abundantes, más desequilibradas e incluso que la cantidad de las calorías consumidas son menores… todo ello con respecto al patrón típico de personas con trastorno alimentario compulsivo. En mi opinión, la principal diferencia, de haber alguna, radica en la presencia de conductas compensatorias posteriores y en la obsesiva preocupación por la propia imagen, circunstancias que no tienen por qué coincidir en los casos de binge eating y sí en los de bulimia.

Trastorno del comedor nocturno

Este trastorno con nombre de súpervillano de la Marvel es, en mi opinión, una variante del anterior pero con algunas características propias: Implica hiperfagia por la noche asociado a un estado de ánimo depresivo que se agudiza precisamente en ese momento de la jornada, es decir, por la noche . Habitualmente implica falta de apetito por las mañanas y excesos nocturnos hasta completar más del 50% de las calorías ingesta diaria de calorías más tarde de las 19:00 y además suele estar asociado a cierto insomnio.

Trastorno del sueño relacionado con la alimentación

Puede parecer lo mismo que el caso anterior, pero no. En esta ocasión se trata de un trastorno del sueño (parasomnia) y consiste en la presencia recurrente de episodios de ingestas (de mayor o menor volumen) tras haberse despertado en mitad de la noche de un sueño ya conciliado y, esto es importante, habitualmente con amnesia. Es decir, que el paciente suele no acordarse de lo acontecido. Otra circunstancia característica es que las personas en esta situación pueden incluso ingerir artículos que no son comestibles con el consiguiente riesgo, inmediato, para su salud.

Trastorno alimentario-emocional

Este sería el caso de aquellas personas que comen como reacción ante distintas circunstancias o estados de ánimo, normalmente estrés o aburrimiento. La comida, piensan, les ayuda a aliviar la tensión acumulada o a mejorar su estado anímico. El aburrimiento es un estado emocional frente al que la cantidad de alimento consumida es claramente mayor que frente a otros estados de ánimo. Además, en estos casos suelen abundar alimentos claramente negativos, tales como dulces, bebidas alcohólicas, aperitivos salados, “refrescos”… es decir y en general, comida basura.

Pregorexia (pregorexia nervosa)

Se trata de un término relativamente novedoso y aberrante que se dio a conocer allá por 2005 descrito como aquel comportamiento de algunas mujeres embarazadas que se preocupan por controlar de forma enfermiza su peso tratando de no ganar ni un solo kilo. Son frecuentes las dietas extremadamente bajas en calorías y la actividad física intensa. En cualquier caso siempre “soluciones” destinadas a prevenir el aumento de peso. Ni que decir tiene los riesgos asociados de esta práctica tanto para la salud de la madre como para la del feto. Podría ser clasificado como la anorexia, pero parece que hay ciertas diferencias: a pesar de que los motivos pueden ser los mismos (mantener la figura delgada) según algunos autores, los orígenes psicológicos son diferentes.

Vigorexia

O el trastorno de Adonis. Se trata de un trastorno que genera comportamientos obsesivos al respecto de obtener una figura ideal, arquetípica, pero no a partir de la delgadez, como sería el caso de la anorexia, sino a través de la masa muscular. Fue descrita por vez primera por Pope et al., 1997 y sus rasgos más destacados son:

  • Insatisfacción inicial con la apariencia física,
  • Entrenamiento físico intensivo,
  • Dieta rigurosa y estricta así como el control del peso corporal,
  • Inclusión en no pocas ocasiones de sustancias anabolizantes anabólicos,
  • Cierta dificultad o alejamiento en las relaciones interpersonales.

Ortorexia

Otro de los trastornos no tipificados en la literatura médica y que ya se trató con más profundidad en otro artículo anterior. Se trata de un trastorno caracterizado por una excesiva preocupación por la salud a través de la alimentación con la aceptación en la mayor parte de los casos de conceptos erróneos o distorsionados sobre nutrición. Desde un punto de vista etimológico consiste en el “apetito lo correcto” o comer lo correcto. Este tipo de pacientes pueden excluir alimentos de su dieta por considerarlos poco “puros” (ante la posibilidad de haber estado expuestos a herbicidas, pesticidas o sustancias artificiales) y suelen preocuparse de forma excesiva por las técnicas culinarias, por los materiales utilizados en la cocina, etcétera. Esta obsesión les lleva a una pérdida de las relaciones sociales y afectivas, en resumen a una insatisfacción que, a su vez, favorece que se vuelquen aún más en esa preocupación obsesiva por la comida. Originalmente, los pacientes pretenden mejorar su salud, tratar una enfermedad o perder peso… pero al final el asunto alimentario se les va de las manos, convirtiendo la dieta en el eje de sus vidas.

Sea como fuere te recomiendo que si te has visto reflejado en alguno de estos perfiles o conoces a alguien que “encaja” en ellos en mayor o menos medida, que te pongas en manos, lo primero, de un profesional médico especializado en estas cuestiones. Si bien el dietista-nutricionista puede formar parte del equipo multidisplinar en el tratamiento de estos pacientes, sin lugar a dudas los profesionales de referencia son el personal médico y los psicólogos. En cualquier caso, siempre profesionales especializado en estas materias.

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Imagen: vía Wikimedia Commons

Si yo hiciera unas guías de alimentación saludable… (9): mi propuesta (por fin)

Bien, tras ocho capítulos sobre cómo haría un servidor un icono que representara todo aquello que a mi juicio habría que transmitir a la población general con el fin de reconducir y aconsejar sobre sus hábitos alimentarios he aquí el resultado.

Antes de que continúes hacia abajo y descubras el “pastel” he de dejar patente que está claro que jamás de los jamases me ganaré honradamente la vida como diseñador gráfico. He de reconocer que tras cerca de tres horas delante del powerpoint he sido incapaz de generar una imagen visualmente más atractiva que esta que me ha salido… mis sinceras disculpas.

La parte positiva consiste en considerar que desde mi punto de vista la imagen sí que recoge los conceptos que quería transmitir. En esencia se explica de la siguiente forma:

Por así decirlo hay dos caminos que dentro del contexto alimentario conducen hacia la construcción de unos hábitos dietéticos más o menos adecuados. En cualquier caso se parte, siempre, de alimentos “de verdad”, aquellos que de forma típica se adquieren en un mercado. A partir de ahí, bien crudos (en especial frutas, verduras y hortalizas) o bien cocinados (los mismos alimentos y el resto) se llega “al plato”. Cierto es que no es imprescindible hacer la compra en un mercado típico, pero sea donde sea que se haga (ultramarinos, tienda al detalle, supermercado, hiper…), la norma básica para hacerlo del modo más conveniente viene a ser la misma: comprar alimentos básicos que se puedan… bien comer crudos solos o en combinación con otros alimentos… o bien cocinarlos (no recalentarlos, he dicho cocinarlos)

A partir de ambos caminos, se llega “al plato”, muy similar a otros que ya conocemos. En ellos destaca por encima de todas las cosas la especialmente elevada proporción de alimentos de origen vegetal “fresco” (aunque se cocinen) y, por otra parte los otros dos grupos, uno cuya principal característica es el aporte de proteínas, y el otro con un aporte destacado de hidratos de carbono a partir de alimentos con un origen basado primordialmente en los cereales integrales. Ambos grupos, los últimos, en una cantidad netamente inferior al primero.

Por razones obvias y ya comentadas en otros capítulos no hay hueco para los alimentos superfluos, ni para las bebidas alcohólicas, ni tampoco para otros mensajes diferentes del estrictamente dietético. No es porque estén “prohibidos”, es porque si estamos hablando de salud, esos productos no pintan nada de nada.

Pues bien, aquí lo tienes.

Mi icoino de alimentación saludable

Una propuesta decente

Como os decía no es que esté especialmente contento del icono en sí (solo de su mensaje) por eso, para aquellos que estéis interesados, os hago una propuesta:

Si entre los lectores hay alguien con ganas, tiempo y con unas especiales habilidades o recursos para mejorar el aspecto gráfico del tema (que como se puede apreciar es muy fácil) le animo a que se ponga manos a la obra. Para ello os podéis poner en contacto conmigo a partir de Twitter (@juan_revenga), Facebook… o bien usar el link de “contacto” (arriba a la izquierda de este blog) y mandarme un correo. Una vez establecido contacto, cruzaremos los correos y me hacéis llegar vuestras propuestas. Me comprometo a publicar todas, siempre y cuando el mensaje quede más o menos intacto. Una advertencia, si en el icono se utilizan fotografías estas han de estar bajo licencia “Creative Commons” con atribución de autoría para poderse publicar. Ni que decir tiene que las propuestas “a mano alzada” y talentosas serán especialmente bien consideradas. Espero vuestras propuestas.

Los porqués de este icono, la inclusión, proporción de los grupos de alimentos y la ausencia de otros mensajes se pueden encontrar en los capítulos anteriores:

La dieta del grupo sanguíneo: tan útil como la del color de ojos

Jeringa

Como ya he dicho a menudo, las diferentes dietas milagro que en la actualidad gozan de una mayor o menor presencia en la población general distan mucho de ser novedosas. Algunas, las más clásicas, conviven sin apenas variaciones desde tiempo casi inmemorial entre nosotros. Entre estas, las más típicas serían por ejemplo, la dieta de la alcachofa, la de la sopa de col (con amplio seguimiento en el mundo anglosajón), la del sirope (de arce)… y, por supuesto, la del grupo sanguíneo. Cierto es que estas dietas “clásicas” alternan periodos de esplendor con otros de aletargamiento, pero a fin de cuentas siempre están ahí para poder echar mano de ellas cuando la absurda necesidad por encontrar una solución mágica, rápida… pero también ineficaz, aprieta. Otras, menos clásicas en su apariencia, no suelen consistir en otra cosa más que en un lavado de cara de otras dietas anteriormente olvidadas a las que se le cambia el nombre, se le pone una imagen diferente y se las recicla… uno de los ejemplos más típicos de este caso sería la dieta Dukan… una dieta hiperproteica como cualquier otra anterior pero con el sello de calidad de un médico francés. Es decir, más de lo ya conocido (y olvidado en cierta medida) pero con otro nombre y merchandaising para que parezca algo nuevo.

Bueno, a pesar del rutilante éxito del ya casi extinto método Dukan (quién lo hubiera dicho hace un par de años, ¿eh?) el post de hoy está dedicado a una de las clásicas, una de esas que apenas sufren modificaciones a lo largo del devenir de los años. Me refiero a la dieta del grupo sanguíneo.

¿En qué consiste la dieta del grupo sanguíneo?

Este sistema dietético es aquel que postula que nuestra salud se va a ver influida de forma importante en virtud de nuestro patrón alimenticio (algo con lo que no cabe sino estar de acuerdo) pero que a su vez habrá de ser diferente en base al grupo sanguíneo de cada persona. Es decir, la dieta del grupo sanguíneo postula que con el fin de obtener un máximo beneficio sobre la salud, incluido el adelgazar, cada persona debería comer de forma diferente en base a los diferentes grupos sanguíneos básicos A, B, AB y 0. No tengo la menor intención de entrar a definir que es lo que deberían comer y evitar las personas en función de su grupo sanguíneo, para eso ya están las páginas que defienden su utilidad… Quién mejor que el hijo del fundador de esta propuesta dietética (y principal impulsor actual de la misma) para que nos explique en qué consiste la dieta ideal de las personas con el grupo A, con el grupo B, con el grupo AB… y con el 0. Así pues, hablando como es el caso de una “dieta generacional” en el sentido de que es el hijo el que defiende las propuestas originales del padre, creo preciso hacer un poco de historia.

La historia de la dieta del grupo sanguíneo

SangrePara conocer el germen de este planteamiento es preciso retrotraerse hasta principios del siglo XX cuando Karl Landsteiner descubrió y tipificó los grupos sanguíneos que hoy conocemos como A y B, y su distinta expresión fenotípica en virtud de los 4 serotipos que todo el mundo conoce: A, B, AB y 0.

A partir de este conocimiento con importantes implicaciones en el terreno de las transfusiones un tal James D’Adamo (el padre) se inventó allá por la década de los años ’50 una película que, carente de todo rigor científico, tenía cierta lógica interna a la luz de la ciencia de aquellos años. En resumen, el argumento de esa película viene a decir que la existencia de los distintos grupos sanguíneos no serían otra cosa que el fruto de la evolución y que surgieron como respuesta al distinto entorno alimentario en el que vivieron nuestros antepasados. Así, según el inventor (que gran adjetivo) de esta teoría el grupo 0 se consideraría el fenotipo “ancestral” o primigenio, grupo a partir del cual evolucionaron el resto (algo bastante cuestionable de entrada ya que todo apunta a que realmente fue el grupo A ese serotipo “ancestral”). En este caso pues el grupo 0 sería el cazador-luchador y le correspondería comer cosas que se hacían bajo este perfil (y evitar el resto), el grupo A sería el recolector-agricultor (ídem que anterior), el grupo B el ganadero (ídem que anteriores) y el grupo AB, el más evolucionado, sería una mezcla de los dos anteriores y podría beneficiarse, más o menos, de una dieta mixta.

La verdad sobre la dieta del grupo sanguíneo

A pesar de lo bonita de esta historieta y de lo coherente que pudiera resultar a primera vista y en aquellos años, se trata de una patraña como la copa de un pino a la luz de evidencia más actual.

Aunque jamás de los jamases sus defensores (primero el padre y luego el hijo, Peter) han podido demostrar fehacientemente su eficacia (lo que le va bien a las personas de un grupo sanguíneo le va mal a otro y viceversa) este método ha gozado de tiempo en tiempo de cierta relevancia entre la población general, nunca entre la comunidad sanitaria. Precisamente por su elevado impacto popular se han publicado algunos artículos que dejan más que clara su escasa validez. El primero de ellos una revisión sistemática de todo aquello que pudiera aportar cierta luz sobre el tema: Blood type diets lack supporting evidence: a systematic review (Ausencia de pruebas que apoyen la evidencia del grupo sanguíneo) que deja poco margen para la duda ya en su título… y concluye que:

En la actualidad no existe ninguna evidencia que otorgue validez a los supuestos beneficios sobre la salud de las dietas basadas en el grupo sanguíneo. Para validar sus afirmaciones, se requerirían estudios que compararan los resultados de salud entre aquellos participantes que siguieran una dieta en base a su grupo sanguíneo concreto (grupo de intervención) y aquellos otros participantes que continuaran con una dieta estándar (grupo control) con el mismo grupo sanguíneo.

Y claro… a pesar de lo que ha llovido desde los años ’50 y como esto no se ha hecho… no hay pruebas de que funcione.

Otro de los artículos, más reciente, de 2014: ABO genotype, ‘blood-type’ diet and cardiometabolic risk factors (Los genotipos A, B y 0; las dietas en base al grupo sanguíneo y los factores de riesgo cardiometabólico) concluye que:

Seguir determinadas propuestas dietéticas según el patrón de las conocidas como dietas del grupo sanguíneo está asociado con algunos beneficios sobre los factores de riesgo cardiometabólico. Sin embargo, estas asociaciones son independientes del genotipo A, B, AB o 0 de los individuos. Por tanto, estos hallazgos no apoyan la hipótesis de las dietas basadas en los grupos sanguíneos.

Alerta fraude

¿Qué quiere decir esto? Pues muy sencillo, que alguna de las cuatro propuestas típicas que se incluyen dentro del planteamiento dietético “del grupo sanguíneo” parece ser beneficioso para la salud cardiovascular, pero que el efecto de dicha dieta, es independientemente beneficioso del grupo sanguíneo del individuo. Es decir, imaginemos que alguien propone tres dietas diferentes en virtud del color de ojos: marrones, verdes o azules. La primera dieta podría estar caracterizada (por decir algo) por la riqueza de dulces, bollería y refrescos; la segunda por la presencia de grasas trans, sal y la ausencia de fibra… y la tercera, para los de ojos azules, por verduras, frutas y hortalizas. Lo que nos está queriendo decir este estudio es que, efectivamente, hay una dieta dentro del planteamiento “come en virtud del color de tus ojos” que es más beneficiosa que el resto (la dieta para ojos azules) pero que esta es beneficiosa con independencia del color de ojos.

¿Y cuál es la dieta que según la teoría de “come según tu grupo sanguíneo” es más beneficiosa… pero para todo el mundo? Pues sin lugar a dudas aquella que supuestamente está indicada, solo, para personas con grupo sanguíneo A. Es decir, la que enfatiza un amplio consumo frutas y verduras, al tiempo que un bajo consumo de productos cárnicos. Algo que no tendría que extrañar a nadie ya que este patrón es similar al que recomiendan todas las instituciones sanitarias serias con el fin de reducir el riesgo de las enfermedades cardiovasculares.

La puntilla adelgazante

Además de lo dicho, suficientemente contundente y de rabiosa actualidad, en 2007 el Ministerio de Sanidad Español realizó una revisión de las dietas milagro más frecuentes en nuestro entorno en la que la dieta del grupo sanguíneo era una de las incluidas. Así, en un trabajo firmado por la Organización Médica Colegial, el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad, la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición y la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética se afirma de esta dieta que:

No existe una relación comprobada desde el punto de vista científico entre el tipo de sangre y la utilización de tejido graso. La prohibición de alimentos hace que la dieta esté asociada con sensaciones de hambre y sufrimiento, e induce a la pérdida de masa libre de grasa, en vez de masa grasa.

Por su parte el portal de Internet MedLine (un servicio de la Biblioteca Nacional de Medicina de EE.UU) incluye esta estrategia adelgazante dentro de las consideradas dietas milagro o de moda.

A pesar de lo dicho, todo apunta a que los libros que promueven esta solemne tontería a partir de diversos autores, además del original, seguirán siendo un éxito editorial. Es lo que tienen los clásicos… que mucha gente es fiel a ellos .

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Nota: agradezco a Luis Jiménez (@centinel5051) y a Julio Basulto (@JulioBasulto_DN) sus aportaciones para la realización de este post

Imágenes: gameanna, dream designs, Stuart Miles vía freedigitalphotos.net

Día Mundial del agua (22 de marzo)

Día mundial del agua UN

Muy a colación del post de ayer sobre la importancia de no desperdiciar como habitualmente lo hacemos los recursos alimenticios, este próximo domingo día 22 se celebra conmemora el Día Mundial del Agua 2015. Esta efeméride, que reconozco no conocía hasta la edición de este año, está promovida e impulsada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) desde el año 1993. Cada año desde entonces se elige un lema para hacer llegara a la población la importancia de este preciado y limitado recurso. Este año el lema escogido ha sido “Agua y desarrollo sostenible” con el fin de hacer ver cómo el tema dela agua afecta a múltiples áreas de nuestra vida y cómo hemos de considerarla con el fin de alcanzar un futuro mejor. Puedes consultar los lemas de años anteriores en este enlace.

Este lema tiene a su vez siete contenidos transversales: El agua es salud; el agua es naturaleza; el agua es urbanización; el agua es industria; el agua es energía; el agua son los alimentos y el agua es igualdad… puedes consultarlos y ampliar cada uno de estos contenidos en este enlace. Al mismo tiempo, en este enlace puedes consultar la síntesis de las principales conclusiones y recomendaciones de la ONU al respecto del agua.

Pero además, sumándose a esta iniciativa de forma destacada la International Conferation of Dietetic Association (ICDA) ha decidido apoyar esta campaña y ha desarrollado una serie de materiales formativos, educativos y divulgativos utilizando para ello los mensajes centrales que la ONU y la FAO han puesto a disposición de todo el mundo. En esta ocasión la Fundación Española de dietistas-Nutricionistas (FEDN) junto con el Consejo General de Dietistas-Nutricionistas, han sido los encargados de elaborar dichos materiales para Confederación Internacional de Asociaciones de Dietética. La razón para que así se haya hecho, además del contrastado buen hacer de la FEDN, es que precisamente en 2016 España asumirá y organizará en la ciudad de Granada la celebración del 17º Congreso internacional de la ICDA de la mano precisamente de la FEDN… cuyo lema, no es por casualidad, es “Hacia una alimentación sostenible”.

Paréntesis a un lado, creo que te puede resultar sumamente interesante consultar los materiales que se han elaborado a propósito del Día Mundial del Agua 2015 y que tienes a tu disposición en esta página web de la que ya te hable en otro post.

Así, por ejemplo puedes consultar esta estupenda presentación divulgativa y formativa al respecto del agua y su importancia como recurso. De ella, me gustaría entresacar algunos de los muchos datos relevantes que aporta:

  • Los productos de origen animal requieren una mayor cantidad de agua por kilo de alimento listo para el consumo en comparación con las frutas y hortalizas… y por tanto una alimentación con menor contenido de proteína de origen animal necesitaría menos cantidad de agua para sostenerse (tal y como te comenté en la entrada “Una dieta saludable también lo es para el planeta (y al contrario igual)
  • 2 litros de agua son a menudo suficientes para beber a diario, pero se gastan unos 3.000 litros para producir las necesidades de alimentos diarias de una persona.
  • Con una disminución del 50% en las pérdidas de alimentos y desechos a nivel mundial se ahorrarían 1.350 km3 al año de agua. Casi cuatro veces la precipitación anual de España.
  • El aumento de la producción de alimentos usando menos agua es uno de los grandes desafíos para las próximas décadas.

Por último, y tal y como se sugiere desde la plataforma solidaria “Alimentacción” (@Alimentaccion), utilicemos para manifestar nuestras opiniones al respecto de este día y difundir los mensajes que queramos el hastag #WaterIs (que viene de Water + Sustainability). Para ponérnoslo más fácil, en este enlace nos han preparado ya un montón de atractivas imágenes y de frases lapidarias para difundir en redes sociales este domingo 22 aquello que es importante que se sepa sobre el agua. Yo me quedo con: “Son suficientes 2L/día de agua para beber, pero se gastan 3.000 L para producir los alimentos diarios de una persona (#WaterIs @UN_Water)”

Día mundial del agua FEDN

Tiramos comida a punta de pala… de retroexcavadora

Señores, esto es una vergüenza. Una puta vergüenza. Somos unos pijos, elitistas, desalmados, insolidarios, despreocupados, irracionales, crueles y… encima quejicas. Yo el primero.

El tema no por conocido deja de ser grave… más al contrario, precisamente por lo mucho que lo sabemos desde hace tiempo, es más y más grave a cada día que pasa.

Carne podrida

Trabajaba el otro día de noche delante del ordenador con la televisión encendida, como tantas otras veces, con la pantalla tonta de locuaz acompañante cuando empezó el programa de Comando Actualidad sobre el desperdicio de la comida. Habitualmente soy capaz de mantener un ojo y las manos sobre el teclado, mientras con el otro ojo sigo, más o menos, algunos programas. El otro día fue imposible, lo que estaba viendo me dejó absorto. Y creo que no es para menos.

A todo lo largo y ancho de eso que se llama casi de forma burlona cadena alimentaria se produce un desperdicio y expolio de recursos que no tiene nombre… y nosotros, nuestros dirigentes (nacionales, europeos, supranacionales…) tenemos la culpa. Mientras otras personas, me importa un carajo que estén en países más o menos lejanos, se mueren de hambre y sufren importantes carencias nutricionales. Y aquí, no solo tiramos la comida sino que cuando lo hacemos, además, impedimos que esas personas tengan acceso a esa comida despreciada. Solomillos, pulpo, langostinos, lomos, rodaballos… son enviados desde las grandes superficies de distribución para la fabricación de pienso para mascotas una vez que su fecha de caducidad ha superado el segundo menos uno. O tirar al mar capturas que, por la regulación que sea, no puede llegar a puerto y ser vendida y, entonces, se arroja por la borda, muerta, en alta mar. O aquello de las raciones pantagruélicas en la restauración… raciones desmesuradas que, con independencia del comensal, se sirven con uniforme y absurda indiferencia… somos ricos o qué… más vale que sobre que no que falte. Por no hablar de nuestra responsabilidad más destacada a la hora de comprar alimentos como si no hubiera mañana, haciendo acopio de víveres por encima de nuestras posibilidades de consumo y como si el holocausto nuclear estuviera a la vuelta de la esquina.

Como digo una vergüenza que no sé muy bien qué solución tiene. Fácil desde luego no será. Desde luego me parece que ese arreglo ha de abarcar distintas esferas. De entrada nosotros mismos, como individuos particulares, hemos de adquirir más criterio a la hora de comprar y de gestionar nuestros recursos, pedir lo justo en los restaurantes (aunque luego sean los responsables los que lo terminen tirando). Al mismo tiempo sería preciso que nuestros dirigentes, esos políticos de corbata o coleta, tanto da, se pongan en serio para poner freno a este silencioso crimen contra la humanidad. En realidad, esos países donde los niños mueren de hambre no están tan lejos geográficamente hablando. El punto más alejado de la Tierra de otro dado cualquiera está tan solo a unos 20.000 km más o menos; y eso, hoy en día, no es una distancia insalvable. El problema es que la lejanía entre donde está la comida y donde esta falta no es geográfica, es conceptual y moral… y esa distancia sí que me parece que, también a día de hoy, es más difícil de recortar.

Si no lo has hecho, te sugiero que veas el programa en cuestión. La comida no se tira, de Comando Actualidad… dura una hora.

Además, es posible que te interese consultar:

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Imagen: Mister GC vía freedigitalphotos.net

Si yo hiciera unas guías de alimentación saludable… (8): el formato gráfico

Para una mejor comprensión de este post, sugiero que empieces por echar un vistazo a estas otras entradas:

Entre las más conocidas de todas las herramientas gráficas por las que en nuestro entorno se conocen las guías alimentarias, la que gana por goleada es, sin lugar a dudas, “la pirámide”. Las razones principales para que así sea son que en España es la que domina desde hace años de forma oficial…; y que además ha sido la más extendida durante dos décadas en muchos otros países. Detrás de “la pirámide”, a varios cuerpos de ventaja pero entrando con bastante fuerza desde hace unos cinco años, está “el plato”. Compartiendo cierto protagonismo con “el plato” figura también “el círculo” o “la rueda”, así mismo redondos como “el plato” pero con diferencias significativas con este y de las que daré cuenta más adelante. Más atrás figuran otros iconos más… folclóricos (de veras que no sé cómo calificarlos) y que con más pena que gloria pasan casi desapercibidos fuera de las fronteras del país al que pertenecen.

Las pirámides

Irish foodpyramid

Es sin la menor duda la herramienta gráfica más popular entre las guías alimentarias. Así, entre los países que la utilizan, con no pocas variaciones entre ellas, figuran Austria, Bélgica, Finlandia, Grecia (mira, esta también contiene vino, lo descubro ahora), Irlanda, Letonia, España, Alemania (tridimensional y complicada donde las haya) y Suiza (puedes ver cada una de ellas siguiendo los correspondientes enlaces.

Los círculos o ruedas (que no platos)

Es otro de los formatos habituales. En esencia se trata de aportar un mensaje similar al de la pirámide pero a partir de un círculo divido en sectores más o menos amplios por grupos de alimentos, como si fuera una tarta. Entre los países de nuestro entorno que han optado por este tipo de herramientas figuran Portugal, Suecia… España en su tiempo también tuvo una rueda como herramienta básica y más conocida dentro del conocido como programa EDALNU en las décadas de los años 60 y principios de los 80.

Los platos

Plato Pais VascoSin embargo, desde hace poco más de cinco años, una nueva herramienta ha comenzado a tener cierta relevancia y desde mi punto de vista es, de las conocidas, la más práctica. Se trata de “los platos” y su principal diferencia con el resto consiste en no dar cabida a ciertos productos menos recomendables. Productos que sí tienen cabida tanto en la pirámide (cúspide) o en los círculos o ruedas (en un sector normalmente más o menos estrecho). Desde mi punto de vista, esta es una gran ventaja y con ello quiero decir que cuando termine por aportar mi propia herramienta, por descontado, esta será, de algún modo, en forma de plato.

Sin embargo, tanto los distintos “platos” existentes como las diversas “pirámides” conocidas tienen un denominador común… el mensaje que se puede encontrar en su interior es bastante variopinto. Algo que se puede contrastar a simple vista entre “los platos” más conocidos: “Choose My Plate” del Departamento de Agricultura de los EEUU (USDA); el “Healthy Eating Plate” de la escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard (HSPH) y el “Eat Well Plate” del Reino Unido. En realidad, este último es una mezcla de “rueda” y “plato” ya que sí que incluye alimentos superfluos… algo que no es, sinceramente, de mi agrado.

En este terreno también hay que hacer destacar que “el plato” como herramienta se ha elegido como propuesta de diversas sociedades e instituciones aunque muchos, injustamente, no estén disfrutando de su merecida atención y difusión. Por ejemplo, sin ser en mi opinión perfecto, el “Plato Ideal” editado hace tres años por la SEEN y la SEEDO está a años luz, por delante, de la pirámide actual de la SENC (y de la que está por venir, me temo) y sin embargo no ha gozado de la más mínima difusión o aceptación (quizá lo segundo tenga que ver con lo primero). Otro de los “platos” olvidados, y bastante reciente, es el del Gobierno Vasco que tiene dos versiones la “conceptual” (que me gusta más) y la detallada (en la que se incorporan bajo el mismo concepto indicaciones a los alimentos superfluos). Digo olvidado, ya que por lo que me confirman algunos compañeros del País Vasco, apenas se conoce.

Otros formatos gráficos

Pilón República-dominicana

El icono de las guías alimentarias ha sufrido curiosas interpretaciones a lo largo de los años y en distintos países. Hemos conocido “la casa húngara”; la ya dejada atrás, “escalera francesa”; “la olla de Paraguay” y otros países; “el trompo de Venezuela”; el “pilón de la República Dominicana”, la también superada pirámide ‘vertical’ de los EEUU, etcétera.

En resumen, vista la amplia variación de formatos gráficos posibles, sus ventajas e inconvenientes, ni que decir tiene que en “mis guías” el plato será el icono elegido… pero habrá más.

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Aloe vera y limón para limpiar el colon y adelgazar en personas de cerebro deshabitado

WC-MomiaMi buen amigo y vecino Alfred López (@yelqtls) me hace llegar a través de Facebook su inquietud al respecto, una vez más, de otra típica propuesta buenrrollista y desustanciada para perder peso y “limpiar el colon”. Su desasosiego, no me extraña, parte de contrastar el éxito viral de este escrito, en el que se propone algo que para los que llevamos más de dos telediarios en el ajo, no es precisamente novedoso. Se trata de seguir supuestos tratamientos quemagrasa, adelgazantes y purificantes a partir de consumir zumo de limón y Aloe vera… auténticos clásicos, tanto lo del limón y como lo del Aloe, en el mundillo alternativo de la charlatanería nutricional.

Parece mentira que a día de hoy el texto en cuestión se haya compartido a través de Facebook más de 110.000 veces (y subiendo) y tenga más de 700 comentarios, la mayoría haciendo palmas a la propuesta. Un caso con el que es difícil no establecer algunas conexiones con el asunto del raspamanzanas. Ni que decir tiene que su contenido está cuajado de propuestas sin la más mínima justificación, que suenan bonito, que nos gustarían que fuesen verdad… pero que no tienen ni pies ni cabeza. Aquí lo tienes íntegro para que lo puedas contrastar:

Limpieza del colon y pérdida de peso con tan solo 1 vaso de Aloe Vera y Limón al día

El aloe vera y el limón tienen propiedades depurativas naturales que ayudan al organismo a eliminar los residuos y toxinas. También los dos son excelentes “quemagrasas”.

Al ingerir limón y aloe vera se metabolizan mejor los ácidos grasos, provocando que el tejido adiposo se elimine de forma natural. El aloe vera también regula y estabiliza los niveles de la glucosa en la sangre.  El aloe vera es un laxante natural que favorece la movilidad intestinal y una limpieza profunda del colon, lo que provoca una mejor digestión de los alimentos, la eliminación de las toxinas y con ello se consigue un mejor equilibrio en el organismo. Se debe tener pendiente que limpiar el colon es una de las formas principales con las que las personas pueden perder peso de forma natural.

Las formas básicas de ir adelgazando gracias al aloe vera, es consumir esta planta a través de jugos y licuados que nos permitan beneficiarnos de sus virtudes y propiedades depurativas y quemagrasas.

Se extrae el zumo de 1 limón, 1 cucharada de Gel de Aloe Vera y se vierten en 1 vaso de agua. Para extraer el gel del aloe se abre la hoja con un cuchillo y se retira el gel con una cuchara. Luego se llevan todos los ingredientes al fuego y se va moviendo hasta que todo quede bien mezclado y que el Aloe se licue. Para endulzar se añade 1 cucharada de miel y se bebe tibio. ¡LISTO! ¡Muy sencillo y rápido de preparar!

Este jugo se deberá consumir solo por 10 días consecutivos, cada mañana en ayunas. Después de tomarlo no se debe ingerir nada hasta luego de 1 hora. De esta forma se consigue que el organismo elimine las toxinas y se depure, y que se inicie el día de la mejor manera posible con un cuerpo purificado y con los intestinos limpios. Además de ser muy potente este jugo es muy agradable al paladar.

Sobre la “limpieza de colon”

La estrategia de la “limpieza de colon”, más allá de tener sus aplicaciones legítimas en el mundo sanitario, es una propuesta que causa furor dentro de determinadas corrientes alternativas. Ni que decir tiene que vaciar (por aquello de “limpiar”) el colon de una persona le hará perder peso, que no adelgazar, al igual que vaciar (por aquello de “limpiar”) por ejemplo sus cuencas oculares o su cráneo… si puntualmente se eliminan las heces de su hábitat natural, el colon, es evidente que se pesará menos que con ellas… lo mismo que si se quitan los ojos o el encéfalo de sus lugares anatómicos propios. Pero esto y adelgazar, como es fácilmente comprensible, no tiene nada que ver.

Como decía, la “limpieza de colon” tiene una aplicación práctica reconocida en el mundo de la sanidad y consiste, en esencia y por resumir, en la preparación de un paciente para pruebas diagnósticas e intervenciones en la que es preciso “limpiar” el campo de intervención para tener una mejor visibilidad. Me refiero principalmente a colonoscopia, endoscopia, hemorroideictomía… En estos casos, además de seguir una dieta total (no ingerir nada) durante un cierto tiempo, al paciente se le suele aplicar un enema para, precisamente, “limpiar” la zona que posteriormente va a ser observada o intervenida.

Más allá de esta fundada utilidad y de sus protocolos, hay quien en el entorno alternativo propone hacerse una de estas limpiezas con enemas de composición diversa. Una de las más habituales es la conocida como “sal epsom” (con “m” y sin tener nada que ver con las impresoras, en realidad, sulfato de magnesio). El caso es que esta sal, en este mundillo, puede ser utilizada bien por vía oral como anal (para enemas) con distintos propósitos… y también con algunos resultados… fatales derivados de su utilización.

Pero este no es el caso de la propuesta de hoy, la supuesta limpieza y adelgazamiento se hace por vía oral y los protagonistas son el Aloe vera y el limón.

El Aloe vera, su efectividad y toxicidad

Aloe Vera

A pesar de lo mucho que en el entorno de la charlatanería se hace defensa del Aloe vera y sus supuestos beneficios depurativos y sanadores, la ciencia no solo no ha encontrado nada serio al respecto sino que ha manifestado que de lo que habitualmente se dice de él en este sentido es una tontería mayúscula.

Así, la Autoridad Europea Alimentaria de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha emitido su opinión científica al respecto de la consulta sobre varias de sus propiedades. En este enlace puedes encontrar su posicionamiento sobre sus capacidades detoxificantes, depurativas, coadyuvante en la “limpieza” o “purificación”, eliminación de metales pesados, mantenimiento de la función intestinal, etcétera. Su conclusión: nada de nada; no hay una relación contrastada de causa y efecto entre su consumo y las citadas propiedades.

Pero es que más allá de sus presuntos y falaces beneficios, el consumo de extractos de Aloe vera no está libre de peligrosos riesgos… y estos sí que están contrastados, tal y como se puede comprobar en este enlace.

En resumen: deja las cacas donde están, estas no tienen nada que ver con el adelgazamiento ni con la eliminación de grasas… y donde están, están bien siempre que no coincida alguna patología asociada. Es lamentable que los mensajes en sentido contrario tengan el impacto que tienen entre la población general… está claro que el tema de las cacas no mola, así por deporte, pero su lugar es el que es y el hecho de “eliminarlas” ya está metabólicamente previsto más allá de absurdeces purificadoras.

Y sobre el limón, qué decir… el único “limón” con propiedades antigrasa lo encontramos en el Fairy con el mismo aroma… y punto. Bajar a la altura de estos señores para rebatir sus planteamientos cítrico-fito-eco-molones, me parece más absurdo aún que sus planteamientos.

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Imagen: Marco Torresinmarkuso vía freedigitalphotos.net

Alergias alimentarias: afectan a 17 millones de europeos y abundan los diagnósticos inútiles (fraudulentos)

AlergiasNo viene nada de mal el volver sobre algunos de los temas que son redundantes en el blog y, si es el caso (que lo es) aportar nuevos y mejores datos.

El tema de las alergias alimentarias es una cuestión que afecta a más de 17 millones de europeos. Además de los propios afectados, hay un cierto número importante de población que vive en cierta medida preocupada por la cuestión de las alergias sin estar en principio diagnosticada y que se pregunta si su problema de salud (el que sea), su malestar, o su falta de confort se debe, en última instancia, a algún tipo de alergia alimentaria.

Precisamente por estas cuestiones, la Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica (EAACI) ha lanzado una campaña de concienciación sobre alergia alimentaria y la anafilaxia con el fin de ayudar a que la población comprenda mejor cómo se sienten las personas en esta situación, el profundo impacto en la calidad de vida que les generan, la gravedad que pueden llegar a tener, lo costosas que pueden llegar a ser para toda la sociedad y lo importante que es el diagnóstico precoz y el manejo de esta situación. Es más, como datos relevante, la EAACI advierte que: en los últimos 10 años, los ingresos hospitalarios de niños por reacciones alérgicas graves se han multiplicado por siete; y que entre el 6 y el 8 % de los niños menores de tres años presenta algún tipo de alergia alimentaria.

Frente a esta situación la misma EAACI considera como principales estrategias de futuro que tanto los profesionales sanitarios como la población reciban la formación correspondiente con el fin de realizar un diagnóstico y tratamiento precisos. Para ello destaca que:

  • Se sabe que más de 120 alimentos producen alergias alimentarias y, de ellos, los más frecuentes son: la leche, el huevo, el trigo, los cacahuetes, los frutos secos, el pescado y el marisco.
  • La alergia alimentaria es la principal causa de la anafilaxia en la población y afecta, en particular, a los niños.
  • Son pocas las personas conscientes de que una reacción alérgica severa, como la anafilaxia, puede provocar la muerte.
  • Las etiquetas de alimentos en las que se indica “puede contener” determinados ingredientes resultan útiles a la hora de reducir la ingestión accidental de alérgenos.
  • Los pacientes con alergias tratadas incorrectamente ocasionan la mayor parte de los elevados gastos sanitarios relacionados con este tema.
  • Diversos estudios demuestran que, a lo largo de la vida, los pacientes con alergia alimentaria tienen una peor calidad de vida que aquellos con enfermedades que, a veces, se consideran más graves, como la diabetes.

El diagnóstico chungo

Con frecuencia, son muchos los síntomas o incluso enfermedades que son erróneamente atribuidos a una alergia alimentaria. Así, no son pocos los pacientes que, estando insatisfechos con las respuestas que reciben de los profesionales sanitarios, recurren con frecuencia a métodos de diagnóstico alternativos. Entre ésos métodos “alternativos” y no eficaces más utilizados figuran los siguientes, tal y como advierte la EAACI:

  • Pruebas “citotóxicas”: Estas pruebas se basan en la incubación de células sanguíneas junto a una serie de extractos de alimentos y miden con fines diagnósticos el cambio en el tamaño celular o la respuesta inflamatoria. Entre este tipo de pruebas las más populares son el AlcatTM y el NOVO ImmogenicsTM. Sin embargo, no existen estudios científicamente válidos que muestren su utilidad a la hora de establecer una alergia a los alimentos.
  • Detección de IgG específica contra los alimentos: Otras empresas comercializan también kits de detección de IgG a un gran número de productos alimenticios con el fin de diagnosticar las alergias alimentarias. En realidad, los resultados positivos sólo demuestran el contacto con la comida, pero no han sido capaces de discriminar la alergia de la tolerancia, y no se recomiendan por parte de ninguna de las organizaciones científicas especializadas en alergia.
  • En el apartado más alternativo o magufo de todos figuran pruebas basadas en la kinesiología, la provocación subcutánea y sublingual, la prueba DRIA, la biorresonancia y la electroacupuntura o prueba electrotérmica. Todas ellas son técnicas in vivo que no tienen ninguna credibilidad científica.

Lo que dice la ciencia y puedes confiar

En sentido contrario a todas las pruebas antedichas, la mejor prueba hasta el momento para detectar alergias alimentarias consiste en, después de una evaluación adecuada por parte de un alergológico (como Dios manda), en la exposición alimentaria “doblemente cegada” y controlada con placebo, que se debe realizarse bajo la supervisión de profesionales de la salud con experiencia en estas cuestiones.

Dicho de una forma clara para que se me entienda: ni kits que se compran por correo; ni envió de muestras (sangre, saliva…) a supuestos “laboratorios”; ni consultas en farmacias o herbodietéticas o herbolarios; ni pruebas en dudosos cuchitriles de más que dudosa apariencia, etcétera.

La alergia alimentaria es algo serio, ponte en manos de profesionales cualificados y no de vendedores de humo… por mucho que huela bien dicho humo.

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Imagen: David Castillo Dominici vía freedigitalphotos.net