BLOGS

La arrogancia de la ignorancia. Un título redondo, como las manzanas

quimicaG

Creo que voy con retraso ya que no fue hasta este viernes pasado cuando me enteré del que para muchos es ya “el famoso vídeo de las manzanas con plástico”. Este vídeo, compartido y dispersado de forma viral por las redes sociales como solo este tipo de documentos alarmistas consigue, contiene el experimento y reflexiones de un ciudadano que extrae, raspando con un cuchillo la superficie de la piel de una manzana, una “sospechosa” sustancia blanquecina en forma de polvo. Su protagonista, desconoce de qué se trata y a pesar de que la primera respuesta que le viene a la cabeza es que la sustancia desconocida sea cera (lo que realmente es) este descarta esta posibilidad de forma inmediata en base a contrastar que no arde cuando le aplica una llama y a que le huele a plástico. A partir de aquí, las conclusiones son de lo más disparatadas… como a él le huele a plástico, ha de ser plástico y que al parecer está ahí puesto para envenenarnos mientras las autoridades sanitarias (al parecer conocedoras del hecho) no hacen nada. Conspiranoia pura y dura generada a partir de la ignorancia del protagonista del vídeo que no duda además en aportar conclusiones alarmistas.

El vídeo en cuestión es este:

La cosa ha tomado tal importancia que ya hay quien afortunadamente ha salido a la palestra contratacando con las mismas armas, es decir, con otro vídeo pero en esta ocasión con mucha más lógica y racionalidad para explicar las sandeces que en el vídeo original se expresan. En este segundo vídeo, Mauricio Schwarz (@elnocturno), reflexiona sobre las razones que le pueden mover a alguien para realizar un vídeo tan absurdo como el anterior y termina aportando dos claves para su éxito. Por un lado, la parte más evidente, aquella que refiere al fácil impacto que tienen determinadas “noticias” en nuestros miedos más primitivos, entre ellos la posibilidad de morirnos o enfermar con algo que hacemos todos los días y que además no podemos dejar de hacer: comer. Y por el otro, lo más preocupante, lo que el propio Mauricio cataloga como la arrogancia de la ignorancia. Veamos, el vídeo original tiene dos premisas claras; la primera: el protagonista reconoce que no sabe qué es lo que sale de la manzana cuando la raspa (descartando al mismo tiempo la verdadera respuesta a partir de un experimento casero con una importante cantidad de sesgos) y; la segunda: elucubrar y dar por sentado una serie de conspiraciones que terminan, según él, por situar una sustancia venenosa en las manzanas.

No te pierdas el vídeo de Mauricio Schwarz, enormemente didáctico y divertido.

Como decía, lo más alarmante de esta situación es que hay gente que además de creerse los razonamientos del primer vídeo, provocan el efecto bola de nieve dándole difusión reforzando su credibilidad en lugar de la mofa que es, lo que en buena lógica, a mí me sugirió cuando lo vi por primera vez. Es decir, la peligrosa arrogancia de la ignorancia. Una fea característica para algo que no tiene porque ser intrísecamente malo; ya que tal y como comenta Schwarz, el reconocer que no se sabe algo debería de ser el primer paso para la adquisición del conocimiento. A día de hoy hay muchísimas fuentes confiables a las que poder recurrir antes que arrancarse a divagar y calumniar.

Si te ha gustado este post quizá te interese consultar:

————————————-

Notas: No te pierdas el artículo a este respecto de El comidista (@mikeliturriaga).

Mi agradecimiento de hoy para Regina Aragonés (@ReginaAragones) incansable fuente de ideas para este blog (y que siga). Besos guapa.

Imagen: El retorno de los charlatanes

Nueva “Guía Alimentaria” (pirámide SENC) en construcción: cambiar para que nada cambie

Empiezo poniéndome el casco y las protecciones, aunque ya adelanto que si este post fuera bien entendido, con la sana crítica constructiva como principal objetivo (con éste fue escrito) no debiera hacer falta. Espero y deseo que los implicados quieran encajar mis comentarios en su verdadera dimensión.

Resumo fugazmente el contexto para todos aquellos que no estén al corriente y luego me extiendo para justificar mis opiniones. Resulta que hace muy pocos días hemos sido conocedores de que se está realizando una revisión de la conocida como “Pirámide de la alimentación saludable”. Lo primero que pasó por mi cabeza al enterarme, fue un enorme “por fin”, con suspiro incluido, mientras dirigía mi vista hacia el cielo (como si este hubiera desempeñado o fuera a desempeñar algún papel).

Al poco de leer la primera noticia que me dio para ir tirando del hilo y llegar al trasfondo de la “nueva” pirámide, ese celestial “por fin” del que hablaba se fue transformando en una desagradable sensación del tipo “tierra trágame” acompañada de no poca incredulidad, hasta terminar en un angustioso “mátame camión”. (Le quito hierro al asunto a la hora de contarlo porque lo prefiero así a expresarme según me pide el cuerpo).

Los antecedentes

Hacia mediados del pasado siglo XX se fueron popularizando las conocidas como “guías alimentarias” que a partir de la utilización de iconos y representaciones gráficas más o menos accesibles se pretendía hacer llegar a la población una serie de consejos básicos sobre el qué comer con el fin de poder establecer un patrón de alimentación más o menos saludable. Con el paso de los años las distintas guías publicadas por diversos países fueron objeto de una serie de cambios con el fin de adaptar el mejor conocimiento de las cuestiones nutricionales al avance de los tiempos, a la vez que se trataba de hacer llegar a partir de mejores herramientas y representaciones más sencillas de interpretar por parte del ciudadano de a pie. Con independencia de los contenidos, hemos vistos guías en forma de rombo, de rueda, etcétera

En este proceso merece la pena detenernos en el año 1992 ya que fue entonces cuando el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (la USDA) publicó la primera “pirámide” que supuso un hito importante que pronto fue reinterpretada por muchos otros países y adaptada a sus necesidades y particularidades. De aquella “pirámide”, deriva nuestra actual “pirámide de la alimentación saludable” (al menos en su forma) y que ahora, y después de otras modificaciones, vuelve a replantearse.

Pirámides USA

Se hace preciso prestar atención al caso de la USDA y observar el destacado interés que en Estados Unidos ha supuesto cada renovación de los contenidos con el fin de hacer estos mensajes más claros y directos, y lo menos controvertidos posibles. En mi opinión está claro que más allá del éxito de las transformaciones acaecidas desde la primera pirámide USDA, cada nueva propuesta ha supuesto un claro esfuerzo por mejorar la herramienta. La primera gran renovación la vimos en 2005 (my pyramid) cuando los estratos de la pirámide que contenían alimentos pasaron de estar en posición horizontal o paralela al suelo a dividir la pirámide desde la cúspide y hacia su base en posición más o menos vertical. En mi caso reconozco que no me gustó ya que el icono, ese tipo de representación, complicaba la comprensión de los contenidos. Es probable que por ello durara tan poco, y así en 2010 la USDA publicaba una nueva (de verdad) herramienta apartando por completo el concepto de pirámide y optando por la sencillez al presentar my plate. Una herramienta que, más allá de los contenidos a mí me resulta mucho más difícil de malinterpretar, más clara. Posteriormente y tal y como mencioné en esta entrada la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard (HSPH, que también editó su propia pirámide tiempo atrás) publicó una nueva guía eligiendo, en mi opinión con acierto, la fórmula “del plato”… y además con unos contenidos difícilmente mejorables.

La pirámide española

Me he referido a las modificaciones más recientes de las guías alimentarias en EE.UU porque en España este tema ha evolucionado de forma muy diferente. En España y finales de siglo XX nuestras autoridades sanitarias tomaron las pirámides de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) como referente a la hora de dirigir a la población un mensaje sobre alimentación saludable. Así, desde la primera pirámide publicada por la SENC de la que yo tengo constancia, allá por 1995, hasta la actualmente vigente (la publicada en 2004) los contenidos generales de la famosa pirámide apenas han sufrido cambios de relevancia, salvo la de subir o bajar el aceite de oliva, cambiar el vino a derecha e izquierda de la imagen, o adicionar, además del vino, la cerveza en la guía. Cambios de escaso calado que a mi modo de ver responden poco a cuestiones nutricionales y más a… otras cuestiones (que cada uno haga volar su imaginación). Es decir, desde hace 20 años el grueso de del mensaje de la pirámide de la SENC sigue igual a pesar de que las cosas desde la perspectiva de la nutrición comunitaria han cambiado bastante. Una especie de “Atrapado en el tiempo” nutricional.

piramide-senc

Y lo que es peor, tienen pinta de seguir igual ya que la presentación de la “nueva” pirámide va por el mismo camino… o peor. Digo así porque el mensaje estrictamente dietético sigue exactamente igual (alimentos ricos en hidratos de carbono en la base; un segundo escalón con frutas y verduras más el aceite de oliva; el tercero ocupado por alimentos más o menos proteicos -carnes pescados, legumbres y frutos secos- y lácteos bajos en grasa; un cuarto escalón con carnes grasas y derivados cárnicos y; por último snacks y alimentos especialmente ricos en azúcares). Lo-mis-mo-de-siem-pre; sin olvidar a nuestros queridos wine & beer omnipresentes por estos lares.

Como si el mensaje, la herramienta, no fuera lo suficientemente farragosa de interpretar con tanto ítem presente, al mismo tiempo la “nueva” pirámide parece que se va a ver “enriquecida” con otros conceptos que, a los pies de la misma, van a informar al ciudadano de la importancia del “equilibrio emocional” (como lo oyes), el peso del “balance energético”, “la sostenibilidad” y la práctica de “tecnologías culinarias saludables”. Según parece, en este último aspecto se va a hacer referencia más a la posible interacción entre los distintos materiales de cocina y los alimentos (como ves un tema de rabiosa actualidad y de una urgentísima importancia en materia salud pública) que a la conveniencia de hacer más o menos fritos y rebozados.

No me iré sin hacer aportaciones en positivo

En mi opinión, si tuviera la ocasión de plantear mis modificaciones ante el replanteamiento de una guía alimentaria dirigida a los españoles, las haría de la siguiente forma:

  • [eliminado]
  • Acto seguido propondría el cambio de la fórmula de la “pirámide”. A día de hoy y con la pre-presentación de la “nueva” que se ha hecho, supondrá un galimatías de aun peor comprensión que la anterior. Los mensajes debieran ser pocos, claros, directos y sencillos… sin tener que estar delante de la pirámide media hora para desentrañar sus secretos. En este sentido, más allá de sesudos científicos y médicos, brindaría una oportunidad a los profesionales del marketing… y todo ello con un objetivo claro en mente: pureza de ideas.
  • Daría un mayor peso que el que se le da en la representación visual de la “nueva” pirámide a las frutas, verduras y hortalizas. La mayor parte de todas las recomendaciones que realizan otros países ya han cambiado el chip, desterrando de ese lugar preminente a las fuentes alimentarias ricas en hidratos de carbono (arroces, pastas, derivados del trigo, etcétera). Y no, no me malinterpreten, no estoy ni muchísimo menos en su contra; lo que digo es que a día de hoy y habida cuenta del actual patrón de consumo todas la principales estrategias ha de ir encaminadas a fomentar el aumento de los alimentos de origen vegetal fresco y a disminuir el de los alimentos ricos en hidratos de carbono. Y no se trata solo de cambiar tendencias de consumo, también la evidencia científica está detrás de este mensaje. Fíjense por ejemplo en “my plate” de la USDA o en el “plato de alimentación saludable” de la HSPH. ¡Pero si hasta la pirámide de la dieta mediterránea ya ha avanzado en ese sentido!
  • Quitaría, y sin mirar atrás, cualquier alusión a las bebidas alcohólicas. Si quieren, pueden apoyarse en la opinión de la OMS. A día de hoy y sin contar la otra pirámide patria (la de la dieta mediterránea) ¿alguien me puede decir una sola guía dietética oficial que en la actualidad contenga alusión alguna a los beneficios sobre un determinado consumo de bebidas alcohólicas? Pues eso.

Lo cierto es que lo voy a dejar aquí… habría muchas más mejoras que hacer y al mismo tiempo dar muchas razones que las justificaran, pero creo que por hoy es suficiente. Prometo que la semana que viene dedicaré un post en exclusiva a proponer mejoras y justificarlas.

Solo me queda reiterar mi voluntad de ayuda ya que yo sí que creo que las cosas se pueden hacer mucho mejor con el fin de beneficiar a los actores principales de estas cuestiones, los ciudadanos. Quizá, abrir la mano para que otros profesionales, con otra formación que no sea la estrictamente médica, y que al mismo tiempo aporte una “sangre” y perspectivas nuevas a este asunto sea una sugerencia que podría ayudar mucho en esa tarea a la que ustedes llaman consenso, y que a mí, me cuesta mucho encontrar en este tipo de trabajos.

—————————————-

Nota: El contenido original de este artículo ha sido modificado porque la información que contenía no había sido verificada ni contrastada convenientemente. Falta íntegro el epígrafe titulado “Circunstacias kafkianas (las de siempre por otra parte)”

Lamento las molestias ocasionadas.

Nota 2: Ruego muy encarecidamente que los lectores pongan en contexto los contenidos de este artículo con la visualización de dos vídeos ambos pertenecientes a la Sesión Científica Extraordinaria “Guías Alimentarias, Equilibrio Nutricional y Balance Energético” en el marco de la Real Academia Nacional de Medicina: El primero de ellos es la intervención del Prof. Javier Aranceta Bartrina que dura poco más de media hora y sugiero prestar atención a los minutos 00:26 y 33:50. El segundo corresponde a la intervención del Dr. José María Ordovás que dura algo más de 50 minutos y también sugiero prestar especial atención a los minutos 00:26 y 1:05

Imagen: Pirámide SENC 2004.

“Fuente de Omega-3”… entre el pitorreo de la industria y la legislación

Ya he comentado mil y una veces que la actual legislación al respecto de las declaraciones nutricionales en los alimentos tiene más agujeros que una flauta. Desde un punto de vista conceptual porque, aunque estuviera bien hecha, fomenta el auge de una muy mala práctica en el consumidor medio, me refiero al nutricionismo, un tema sobre el que no voy a entrar en detalle ya que ya lo hice en su día y por eso te invito a que sigas el anterior enlace. Y desde un punto de vista más concreto, porque le da alas a la industria para hacer, legalmente o no (eso que lo decidan los juristas) lo que les sale por el forro… generando como decía una serie de conceptos erróneos en la población general que para nada están alineados con una sana perspectiva de las cuestiones nutricionales. Vamos a concretarlo con el omega-3.

Chimichurri 3El otro día pasó por mi Time Line de Twitter una fotografía de una salsa, un aderezo, en concreto un chimichurri, que declaraba entre otras cosas, ser una fuente de ácidos grasos omega-3. Raro. Doblemente raro por que por un lado los ingredientes que normalmente caracterizan los productos de este tipo no son en principio fuentes de omega-3. Y por el otro porque aunque lo fueran, las cantidades que se suelen emplear en el normal uso de este tipo de productos tampoco dan para tirar cohetes con ningún tipo de aporte (y de omega-3 menos ya no es un nutriente que se prodigue demasiado en muchos alimentos).

La primera traba puede ser artificiosamente salvable poniendo algún ingrediente que, aunque extravagante, sea rico en omega-3… y ¿que hay más rico en omega-3 que el propio omega-3?; tanto como el 0,07 % del producto contiene este tipo de ácidos grasos añadidos y, se aclara en la etiqueta que es procedente de algas. Chimichurri con algas… o algui-churri (ahí queda la idea).

¿Se salva la segunda traba con esta estrategia? dependerá de tres elementos: de la cantidad de omega-3 que nos quede en el producto final, de las Cantidades Diarias Orientativas que estén establecidas para los omega-3 y de lo que diga las autoridades sanitarias al respecto de con qué cantidad presente de omega-3 en un alimento se puede decir que es fuente de estos ácidos grasos.

Chimichurri 2

¿Cuál es la Cantidad Diaria Orientativa de Omega-3?

Siendo estos omega-3 de los tipos considerados DHA y EPA y alegando el producto: “Los ácidos eicosapentaenoico y docosahexaenoico contribuyen al funcionamiento normal del corazón”, la Comisión Europea considera a partir del Reglamento 432/2012 que para obtener un beneficio de su ingesta habría que hacer un consumo diario como mínimo de 250 miligramos de DHA/EPA (tal y como se cita en la etiqueta). Todo ello teniendo en cuenta que también según la EFSA la ingesta diaria recomendada de DHA/EPA es de 2 gramos, es decir 2.000 miligramos.

¿Qué cantidad queda de omega-3 en el producto final?

Dando por válidos los valores de la información nutricional del producto: 100 gramos de salsa contienen 70 miligramos de omega-3; y 15 gramos de salsa (la ración estándar que propone el fabricante) 10,4 miligramos.

¿Qué cantidad de omega-3 permite decir en un alimento que es fuente de ellos?

Aquí es donde, hay que reconocerlo, la cosa se lía gracias a las autoridades sanitarias y la legislación. La primera indicación que da la EFSA al respecto de cuándo se puede decir que un alimento sea fuente de omega-3, es que ha de contener en 100 gramos o 100 mililitros de producto al menos un 15% de la ingesta diaria recomendada, cifrada como ya has visto en 2.000 mg… Como es fácil de observar, el 15% de 2.000 mg son 300 mg. ¿Tiene esta salsa 300 mg por cada 100 gramos de producto? No, tiene 70 miligramos (que son cuatro veces menos que los consabidos 300 mg) y por ración mucho menos, 10,4 mg; lo que implica 29 veces menos.

Ahora es cuando viene la bofetada al consumidor

Pero, dicho lo dicho, la EFSA también incluye que el producto puede alegar ser fuente de omega-3 siempre que el 15% de la cantidad diaria recomendada se encuentre en 100 kilocalorías de producto. Opinión que se encuentra recogida en el Reglamento 116/2010, que modifica en relación a los ácidos grasos el Reglamento 1924/2006 (ver el apartado 6). Y entonces se lía la cosa. Veamos.

La salsa aporta 32 kcal por 100 gramos, luego para conseguir 100 kcal con el chimichurri habrá que consumir 312 gramos de la misma. Resulta que entonces 312 gramos de salsa (que aportan sus 100 kcal) contendrán 218 miligramos de omega-3. ¿Llega a los 300 miligramos? Tampoco, se acerca de forma considerable, pero no. Ni tan siquiera a los 250 miligramos que indica el Reglamento 432/2012

En resumen; tomando la cifra más beneficiosa marcada por la legislación (para que un producto pueda llevar esta declaración, se informará al consumidor de que el efecto beneficioso se obtiene con una ingesta diaria de 250 mg de EPA yDHA) y pretendiendo obtener el consabido beneficio, habría que usar más de 24 raciones de este chimichurri. Si cada una de ellas es de 15 gramos (insisto tal y como sugiere el fabricante) estas 24 raciones implicaría tomar más de 360 gramos de salsa.

Texto chimichurri

A mí que me perdonen, no sé si esto es legal o no. Para mí desde luego, tal y como yo interpreto los datos, no. Si finalmente no lo es, serán los juristas quienes tendrán que interpretarlo, lo que desde luego creo que es inapelable es que se trata de una tomadura de pelo a la racionalidad. En especial si sabemos que una racioncita de sardinas rebozadas, otra de salmón a la plancha o una de bonito con tomate, alcanzan, de forma individual y redondeando, entre los 4.000 y 6.000 miligramos de omega-3. Estas cosas y similares, pero no otras, son fuente de omega tres… coñe.

Otra vuelta de tuerca

Lo siento por Salsas JR que con esta entrada ya son dos la que dedico a alguno de sus productos. La primera a partir de la mayonesa con estevia como reclamo salutífero (lo sigo sin entender) y luego la de hoy. No dudo de sus buenas intenciones (bueno, un poco sí) pero me parece que están demasiado volcados en las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables sacando un poco los pies del tiesto (y me refiero a la más estricta racionalidad, no a su legalidad). Pero de verdad, poner una alegación referente a que tomar chimichurri puede beneficiar el normal funcionamiento del corazón a partir de su extemporánea inclusión de una cantidad ineficaz de omega-3… pues me parece ridículo. Igual luego va y el producto es excelente, reconozco que no lo he probado, pero una cosa no quita la otra (esta vez, como la otra, tampoco creo que me manden una cesta degustación).

No obstante, por si quieren seguir por esta, en mi opinión, ridícula senda, les propongo muy en serio que sigan engalanando su producto con otras declaraciones nutricionales buenrollistas que se han dejado en el tintero. Por ejemplo, además de “sin gluten” que ya la incluyen (y no me parece mal), a la vista de su lista de ingredientes y sin haber de momento una concreta legislación que lo regule, podrían ponerle también “sin lactosa” (es gratis). Ya con el RE 1924/2006 en la mano podrían legalmente incluir también “bajo en grasa”; y además “sin grasas saturadas”. Ya sé que no se olvidan de los azúcares ya que han incluído el “sin azúcares añadidos” (pero con estevia, eso sí) pero también podrían decir de su producto que es “de bajo contenido en azúcares”. Del tema de la sal y de la fibra mejor “pasamos palabra”. Voy con más: les sugiero que además analicen el contenido en minerales o vitaminas de su salsa, probablemente aparezca alguno con el que seguro puedan rascar alguna alegación del tipo “fuente de, o alto contenido en…” lo que sea; y si es que no (cosa que dudaría), siempre pueden añadírselos (como se suele hacer en los cereales de desayuno o con los Bollycaos)… es algo que no cuesta demasiado y siempre queda chuli ponerlo en la información nutricional. Además, después de su inclusión, por ejemplo de hierro, podrían hacer una alegación saludable del tipo, “este ferri-churri ayuda a la normal función cognitiva“. Si al final les queda espacio en la etiqueta entre tanta medalla y parabien podrían poner que, además, está muy rico o que es “natural” (aunque tenga estabilizantes E-415 y E-466) recuerden que estas expresones son gratis total.

————————————-

Nota: En esta página de la AECOSAN podrá encontrar quien quiera la mayor parte de la legislación actualizada relativa a las declaraciones nutricionales y saludables en los alimentos.

Quiero agraceder a Ana Isabel Gutierrez (@Fasmida) el hacerme llegar este prodigio salsero, suyas son las imágenes.

Concretar la cantidad de cafeína en tu café no es complicado… es lo siguiente

Three_Card_Monte

El post de la semana pasada sobre el uso, y en especial abuso, de la cafeína generó cierta polémica ya que de alguna manera algunas personas entendieron que estaba haciendo una campaña anti café. No fue mi intención. Más al contrario traté de poner sobre aviso a los lectores de una creciente moda relativa al uso de la cafeína pura en polvo (nada que ver con el café como tal) con vete-a-saber qué intención. También es cierto que el citado post pudo generar una cierta alarma entre quienes, sabedores del contenido en cafeína del café, tienen el hábito de consumirlo.

Pues bien, con el fin de poner un punto racional y ordenar todas estas cuestiones hoy veremos cuánta cafeína se puede incorporar con el consumo de esta bebida y su potencial (o no) riesgo.

Cantidades seguras de cafeína (venga de donde venga)

De entrada, me parece indispensable conocer la muy reciente opinión de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) al respecto de la incorporación de cafeína en la dieta (sea cual sea su origen en los alimentos) por parte de la población general. Así, en este documento que aún está caliente, la EFSA nos hace llegar estas conclusiones provisionales sobre el informe que tiene en redacción sobre la mesa:

  • Las dosis únicas de hasta 200 mg de cafeína no plantea problemas de seguridad para los adultos (18-65 años) incluso cuando se incorpora a menos de dos horas antes del ejercicio intenso. Así mismo la ingesta diaria de hasta 400 mg no plantea problemas de seguridad en los adultos.
  • Resulta poco probable que la cafeína interactúe de forma negativa con otros constituyentes de “bebidas energéticas” – tales como la taurina, la glucuronolactona – o el alcohol.
  • En mujeres embarazadas, la ingesta de hasta 200 mg al día de cafeína tampoco plantea problemas de seguridad para el feto.
  • Para los niños (3-10 años) y adolescentes (10-18 años), la ingesta diaria de 3 mg por kg de peso corporal se consideran seguros.
  • Las dosis únicas de 100 mg pueden, en los adultos, aumentar el tiempo en el que se tarda en conciliar el sueño así como acortar el tiempo de sueño.

Con estos datos en mente es hora de conocer cuánta cafeína se ingresa cuando se consumen distintas bebidas.

La cafeína en el café

Si hay una bebida en la que se hace especialmente difícil concretar de forma precisa la cantidad de cafeína es sin lugar a dudas el café. El problema es que esa cantidad final de cafeína en nuestra taza va a depender de forma importante de dos elementos: por un lado la variedad de los granos de café y, por el otro, de las infinitas formas que hay de prepararlo (con cafetera italiana o moka; cafetera de filtro o goteo; cafetera de émbolo; café turco; café expreso; cafetera de vacío; café instantáneo, etcétera)

Tipos de caféEn cuanto a la primera variable, el tipo de café, se puede resumir que hay dos grandes tipos de especies botánicas con las que se elaboran los distintos tipos de café: Coffea arabica y Coffea robusta que aun pertenecientes a la misma familia (Rubiaceae) tienen notables diferencias, entre ellas la cantidad de cafeína que contienen sus semillas, más del doble en las especies de robusta que en las de arabica. Entre otras de las diferencias es preciso destacar que el cultivo de robusta es mucho más agradecido que el de arabica… lo que implica que, de normal, los preparados de café con el primero de los orígenes (robusta) sea mucho más frecuente y abundante. En sentido contrario el café de origen arábica es considerado de mucha más calidad, ya no por su mucho menor contenido en cafeína si no por sus cualidades organolépticas intrínsecas, de normal, más fragantes y aromáticas… por tanto el café con este origen es considerado de una calidad (y precio) superior. Esta es una de las características que, no sé porqué, no suele estar reflejada en los envases de café cuando uno compra en cualquiera de sus versiones este producto.

Sobre la preparación, y en centrándome en los principales métodos, para una misma variedad y una misma cantidad parece que el café tipo moka (cafetera italiana) es el que más cafeína extrae, seguido del tipo expreso y acabando en el de tipo americano (cafetera de filtro o por goteo).

Así pues, como comprenderás y habida cuenta de la importante cantidad de variables que intervienen en la concentración de cafeína bien por su origen o bien por el método de elección con el que se elabore el café es francamente difícil concretar la cantidad de cafeína que contiene un café. Todo ello a pesar que en innumerables páginas y recursos bibliográficos se aportan este tipo de datos. Al final, tal y como ocurría con el tema de las tablas de composición de alimentos, resulta bastante controvertido el pretender ofrecer una información invariable y certera sobre este tema.

No obstante hay quien lo intenta y, por si es de tu interés aquí te dejo una serie de recursos en los que se brinda información sobre la cantidad de cafeína en los distintos formatos de café (y otras bebidas). Resulta curioso contrastar que en ninguna de las fuentes consultadas se habla del origen del café (arabica o robusta) siendo que es esta variable constituye uno de los elementos que más diversidad ofrece sobre el contenido en cafeína.

Contenido de cafeína (International Coffe Organization –en español-)

Consumo de cafeína (J.J. Barone, H.R. Roberts. Caffeine ConsumptionFood Chemistry and Toxicology, vol. 34, pp. 119-129)

Contenido en cafeína en alimentos y bebidas de uso habitual (FDA)

Cuánta cafeína hay en… (web caffeineinformer.com)

Calcula tu consumo de cafeína (OCU)

Conoce el contenido de cafeína de algunos alimentos (Vitónica)

Contenido en cafeína de distintos alimentos y fármacos (Center of science in the public interest)

Contenido en cafeína del café, el té, los refrescos y otras bebidas (Clínica Mayo)

Contenido en cafeína de distintas bebidas y productos (blog “cafeína”)

Si has llegado hasta aquí…

Si tu interés, paciencia o el café que te estás tomando han dado como para que llegues leyendo hasta aquí, me parece justo el retratarme y que conozcas que si un servidor tuviera que responder de forma (más o menos) concisa sobre la cantidad de cafeína que hay en un café solo típico de cafetería diría que… para un café solo “normal” de unos 50 ml en una cafetería al uso y usando café robusta, yo apostaría por una cantidad de cafeína de 60 a 100 mg y si es de arabica de entre 20 a 40 mg. Por eso digo que me hace tanta gracia la gente que sin demasiado margen para la duda afirma que… “pues un café, tiene tantos miligramos de cafeína“.

Antes de despedirme creo interesante mencionar que por mucha cafeína que contenga un café “normal”, difícilmente se alcanzarán los 200 mg de cafeína, límite que de momento la EFSA ha mostrado como seguro en dosis única para la población general adulta, tal y como mencionaba en la primera parte de este post.

————————————-

Imagen: ZioDave vía Wimedia Commons y Iamnee vía freedigitalphotos.com

¿Tendrá el género masculino (obeso) mayores problemas reproductivos en el futuro?

Lunes pollasExiste cierta evidencia basada en la observación que sostiene que aquellos varones con mayores índices de masa corporal y mayor perímetro de cintura tienen una peor calidad de esperma. Las deducciones, aunque sean así a vuela pluma, no parecen muy complicadas: la cifra absoluta y el porcentaje de obesos en el mundo está en constante aumento y, si esto continúa en este sentido y el “fluido vital” de los varones obesos es cada vez menos eficaz en su única función conocida… ¿habrá un momento en que estos no se reproduzcan o que su éxito sea menor en estas lides que el de aquellos varones que no padecen obesidad?

Bromas (que no tanto) a parte, este estudio The relationship between male BMI and waist circumference on semen quality: data from the LIFE study (Relaciones del IMC y el perímetro de cintura masculino con la calidad del semen: datos del estudio LIFE) pone de relieve lo que te cuento:

Al examinar los parámetros de calidad del semen, el volumen eyaculado mostró una disminución lineal a medida que aumentaba el IMC y el perímetro de la cintura [a más IMC y a más perímetro de la cintura, menos semen]. Al mismo tiempo, el recuento de espermatozoides se asoció de forma negativa al perímetro de la cintura [a medida que este aumentaba, menos espermatozoides se constataban]. […] El porcentaje de hombres que presentaban un volumen anormal de esperma, que tenían una menor concentración de espermatozoides y un menor conteo total de estos, aumentaba a medida que aumentaba el volumen corporal […]

No sé si en este momento el decir “blanco y en botella” es una expresión adecuada… pero seguro que me entiendes.

En cualquier caso, ya se han hecho otros estudios en esta línea y, aunque de resultados variables, los más recientes apuntan hacia resultados similares a los comentados. En sentido contrario a lo dicho, este artículo, con metaanálisis incluido, no encontró asociación alguna entre el IMC y los parámetros de calidad del semen… la contrario que este otro, más reciente y también con metaanalísis, que sí:

El sobrepeso y la obesidad se asociaron con un aumento de la prevalencia de la azoospermia y la oligozoospermia […]

Sea como fuere, si las cuestiones del esperma no te interesan demasiado, pero el tamaño de tu “herramienta” sí, has de saber que perder peso, en especial perímetro de la cintura (barriga) puede ayudar a que esta luzca mayor (no a que aumente su tamaño) es decir, que parezca mayor. La razón, facil de comprender, la encontramos al saber que un vientre más o menos prominente invade en cierta medida la base del pene, y hace que el órgano parezca más pequeño. Así, perder grasa abdominal, podría ayudar a lucirla mejor.

Como ves, tanto en este sentido, como en el horizontal, no hay mayores ventajas de estar por encima de tu peso.

——————————————–

Nota: esta entrada, como la del lunes anterior (#lunesTetas) se ha realizado a colación de la iniciativa #lunesPollas convocada a través del portal Naukas (@Naukas_com). A este paso, el lunes que viene toca #InglesBrasileñas.

Imagen:  Ambro vía freedigitalphotos.net

Piensa en los factores que condicionan la obesidad: apuesto a que te dejas los más importantes

Habitualmente para los objetivos de un post como el de hoy bastaría con compartir la información de la que he sido conocedor en las redes sociales (típicamente Twitter o Facebook)…. pero no, hoy no, ya que la información, desde mi punto de vista se merece la mayor de las visibilidades.

marionnestle

El caso es que el otro día un buen compañero dietista-nutricionista, Alex Pérez Caballero (@elPiscolabis) realizó en su blog una entrevista a una persona a la que pocos tenemos acceso, aunque solo sea por la distancia. La dificultad, me refiero, es por la figura objeto de la entrevista, una de las personas más influyentes, independientes, formadas, con mayor claridad de ideas y con menos pelos en la lengua que se pueden encontrar en el panorama de la divulgación nutricional y alimentaria. Me refiero a Marion Nestle (para los despistados, nada que ver con la homónima multinacional). Desde aquí mi enhorabuena y reconocimiento al bueno de Alex por haber aprovechado la oportunidad de acercarnos, en primera persona, las opiniones de este monstruo de la divulgación.

No voy a realizar una mayor glosa de la persona de Marion Nestle, no porque no la merezca sino porque para eso ya está la introducción del post de Alex en El Piscolabis.

Lo que sí que quiero es recomendarte de forma muy encarecida que leas dicha entrevista de cabo a rabo. Además, también me gustaría destacar algunas de las afiladas y oportunas respuestas de esta mujer.

[…]

Pregunta: La obesidad tiene un origen multifactorial: sedentarismo, alimentación, descanso, genética,… ¿Cuál crees que es el factor o factores más importantes a abordar? ¿Crees que hay otros motivos que pueden provocar obesidad?

Respuesta: Te has dejado los factores más importantes: el marketing alimentario y un entorno de oferta alimentaria que empuja a la gente a comer más cantidad y más a menudo. Por eso  son tan importantes las intervenciones públicas y políticas.

P: Coca-Cola ha emprendido una línea de acción en la lucha contra la obesidad. […] ¿Qué opinas sobre esta estrategia de venta a la que se van sumando otras compañías del sector alimentario? […]

R: El objetivo principal de las compañías de bebidas azucaradas es vender el máximo de producto posible al máximo de gente posible. Una manera de pasar por encima de la normativa es dar la apariencia de que hacen las cosas bien. Tienen una gran experiencia en marketing y ganan premios por sus iniciativas publicitarias y las estrategias que mencionas.

[…]

P: En materia de alimentación y nutrición, ¿qué crees que es más peligroso?, ¿el exceso de información (con el desinterés y confusión que a veces puede generar) o la ignorancia?

R: Ni una ni la otra. El verdadero problema es que la mayor parte de la información alimentaria procede de grupos con intereses comerciales para vender productos. Las agencias independientes no tienen recursos suficientes para hacer llegar mensajes más adecuados a la población.

[…]

Como se puede apreciar se trata de una persona que habla claro, que no se anda por las ramas y que no tiene problemas para señalar con el dedo a quien ella considera que se ha de señalar.

Tal y como comenté en esta entrada, también otras personalidades con un importante peso específico han levantado su voz para decir, sin ambages, que gran parte de la culpa de nuestra obesa situación es de la industria y de las malas prácticas que se derivan de las relaciones de esta con las administraciones públicas. Me refiero a Margaret Chan, directora general de la OMS… su opinión se puede sintetizar en una de sus magnificas frases que lo dice todo:

Son pocos los gobiernos que han priorizado las cuestiones de salud frente a los grandes negocios [en referencia a los negocios que establecen estos gobiernos con la industria alimentaria]

Así que olvídate en cierta medida de las cuestiones metabólicas, genéticas y demás. Tal y como has leído, Marion Nestle no solo opina en la misma línea que la directora general de la OMS sino que, además, atribuye a estas acciones de la industria y a su connivencia con las administraciones las causas de mayor peso en las grandes cifras de la obesidad.

En mi opinión es más que posible que no le falte razón. Es difícil, por no decir imposible (o yo al menos no lo conozco) atribuir un porcentaje concreto a la influencia de cada uno de los factores que han intervenido en la actual epidemia de obesidad. Pero sin duda alguna, el entorno, es decir, el ambiente en el que vivimos modulado como está por las campañas publicitarias de tantos alimentos insanos; unido a la inacción, cuando no a la complicidad de las administraciones sanitarias con las industrias que los producen, son con muy poco margen para la duda un factor causal muy, pero que muy importante. Mientras este marco no cambie, de poco servirá poner el foco de atención en otro lado mientras se finge que nos les preocupa el tema.

Ahora, el cómo provocar ese cambio es el gran problema. Parte de las claves creo que también las apuntó Marion Nestle: soluciones políticas e iniciativas públicas que faciliten a las personas el tomar decisiones más saludables y dirigidas a una población más formada, con mayor accesibilidad a determinados alimentos (y quizá no tanta a otros).

Si te ha gustado esta entrada quizá te interese consultar:

——————————————–

Imagen: http://elpiscolabis.com/2015/01/05/marion-nestle-y-food-politics/

La cafeína es como “la fuerza”, también tiene un reverso tenebroso

Café solo

La cafeína es la sustancia más famosa dentro de la familia de sustancias psicoactivas más consumidas en todo el mundo, las metilxantinas… y de largo. Baste saber que según algunas fuentes cada día se consumen cerca 1.600 millones de tazas de café. Al día, repito. Y eso contando solo con el café, ya que si para contabilizar la cantidad de cafeína (o sustancias análogas) se considera también el consumo de té, mate, cacao y refrescos de cola… imagina la cantidad de “cafeína” que este saldo reportaría.

Antes de continuar, prefiero aclarar que las denominadas como teofilina, teobromina y mateína… presentes de forma natural en las bebidas o alimentos respectivos té, cacao y mate, son también metilxantinas (sustancias de la misma familia química que la cafeína y que guardan un parentesco químico y de efectos fisiológicos muy próximos)

Metidos ya en materia es preciso recordar una de las máximas de las toxicología, atribuida a Paracelso, que sostiene, más o menos, que “todo es veneno, nada es sin veneno. Sólo la dosis hace el veneno” (el original de esta frase, en alemán, queda mucho más contundente, es cierto, aunque la mayoría por estos lares no tengamos ni idea de qué quiere decir: “Alle Dinge sind Gift und nichts ist ohne Gift; allein die Dosis macht, dass ein Ding kein Gift ist”.

Con este punto de partida es preciso coincidir que hasta aquellos elementos que consideramos intrínsecamente salutíferos, como por ejemplo el agua, pueden tener efectos negativos si nos pasamos con su consumo. ¿Beber mucha agua puede resultar perjudicial? No lo dudes… y no poco perjudicial, tienes algunos ejemplos en este enlace y en este otro.

Y la cafeína no va a ser una excepción. De hecho sobre esta sustancia se reparten halagos y pestes casi a partes iguales. Aunque también es cierto que de un tiempo a esta parte se ha producido una especie de redención nutricional sobre el café… así algunos estudios relacionan sus potenciales beneficios con el contenido en cafeína, pero otros en alguna otra de los cientos de sustancias con actividad biológica que suelen estar presentes en el café y que acompañan a la cafeína. Eso, claro está cuando no se consuma café descafeinado, en cuyo caso, esos potenciales efectos no podrán estar relacionados con la cafeína y sí con alguna otra de esas sustancias.

¿Qué es la cafeína y que efectos conocidos tiene?

Según la base de datos de encabezados de terminología médica, describe la cafeína como:

Una metilxantina natural presente en algunas bebidas y que también se utiliza como agente farmacológico. El efecto más notable de ella es el de estimular del sistema nervioso central, aumentando el estado de alerta y la agitación. También relaja el músculo liso, estimula el músculo cardíaco, estimula la diuresis, y parece ser útil en el tratamiento de algunos tipos de dolor de cabeza. También se han observado algunos efectos celulares [no sistémicos] de la cafeína, pero no están del todo claros en base a su perfil farmacológico. Entre los efectos más importantes descritos figuran la inhibición de ciertas enzimas (como las fosfodiesterasas de nucleótidos cíclicos), funcionar como un antagonista para los receptores de adenosina, y modular el metabolismo del calcio dentro del panorama intracelular.

 Darth_Vader

El problema de dominar “la fuerza”

Sea como fuere, al parecer existe una tendencia en alza entre determinados sectores de la población general que en base a una lectura incompleta, descontextualizada o directamente errónea de lo que actualmente se sabe a ciencia cierta sobre la cafeína, se han lanzado a consumir la cafeína en estado puro. No me preguntes sobre cuáles son esos pretendidos beneficios, ya que en estas cuestiones prefiero mirar para otro lado. El caso es que la administración sanitaria estadounidense (la conocida como FDA) ha salido a la palestra para alertar de los peligros que tiene el consumo de cafeína pura (ver en este enlace):

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) advierte que se está vendiendo cafeína pura en polvo directamente a los consumidores y recomienda no adquirir estos productos. En particular, a la FDA le preocupa la cafeína pura en polvo que se vende en bolsa al por mayor en internet. La FDA tiene conocimiento del fallecimiento de al menos un adolescente que consumió estos productos.

En esencia, estos productos son 100 por ciento cafeína. Una sola cucharadita de cafeína pura equivale, aproximadamente, a 25 tazas de café.

La cafeína pura es un estimulante poderoso y una pequeña cantidad puede causar una sobredosis accidental. […]

Los síntomas de una sobredosis de cafeína pueden incluir pulso acelerado o peligrosamente errático, convulsiones y la muerte. Vómito, diarrea, estupor y desorientación son también síntomas que acarrea la toxicidad de la cafeína. Y es probable que estos síntomas sean mucho más intensos que los que ocasionan tomar demasiado café, té u otra bebida con cafeína. […]

La FDA recomienda a los consumidores no adquirir cafeína pura en polvo.

Es casi imposible medir con exactitud la cafeína pura en polvo con los medidores comunes de la cocina y es fácil que uno consuma una cantidad mortífera.

Así pues, aunque algunos estudios hayan podido hacer descansar un potencial beneficio en el consumo de cafeína a partir de la ingesta racional de alimentos, esto no quiere decir, ni mucho menos, que más sea mejor. Está bien que te guste, como a mí, el café tan negro como Darth Vader… pero una cosa es eso y la otra pasarse cuatro galaxias con la cafeína.

Déjate de rumores y consulta con un profesional sanitario de reconocido prestigio antes de lanzarte a realizar cosas raras.

——————————————–

Nota: quiero agradecer a Julio Basulto (@JulioBasulto_DN) y Miguel Lurueña (@gominolasdpetro) sus aportaciones para la realización de este post.

Imagen: samuiblue vía freedigitalphotos.net y The Conmunity – Pop Culture Geek vía Wikimedia Commons

Recochineo con lo “natural” y una distopía ecológica (vídeo dos en uno)

Utopía natural

La distorsión de la palabra “natural” ha alcanzado el paroxismo dentro de la publicidad de alimentos. Todos sabemos que hay muchas otras palabras que podrían perfectamente pertenecer a este poco selecto club… llamémosle el club de las palabras nutricionalmente prostituidas. Sin embargo, pocas tienen el nivel que ha alcanzado “natural”, término que en mi opinión merece ostentar, sin duda alguna, el cargo de madame-presidenta de este burdel publi-alimentario.

Qué así sea es fácil de comprender ya que no existe absolutamente ningún tipo de legislación que limite su uso. De esta forma se le puede decir “natural” a lo que uno quiera… sí, sí, a lo que cualquiera quiera. Todo alimento sobre el que se pretenda puede lucir o alegar que es “natural” si su fabricante así lo desea. Y nadie le puede pedir cuentas por así hacerlo. Por muy descontextualizado que sea su uso. Así que, naturalmente, no te creas nada de aquel alimento que luce en su envase o tiene a gala en la publi ser “natural”. Es más ¿sabes qué? los productos verdaderamente naturales no suelen necesitar anunciarlo… y no lo dicen (¿te imaginas que en la publi de un avión se alegase que es capaz de volar? Pues eso. Por eso yo desconfío de quienes lo esgrimen. Y cuanto más lo gritan mayor suele ser mi sordera.

Da igual lo cierta que sea esta realidad, una buena parte de los consumidores lo saben perfectamente y la industria sabe que lo sabemos… pero como digo da igual, lo siguen utilizando de forma indiscriminada, como si no fuéramos conscientes. O peor aún (me temo) lo emplean sin la menor de las justificaciones, sabiendo que no nos lo creemos pero aun y todo porque les reporta sus ansiados beneficios en el punto de venta: frente a dos similares ignominias alimenticias industriales, aquella con el marchamo “natural” se vende mucho mejor, así que… ¿qué razón podría haber para no utilizarla? Como ves, ninguna.

El clarificador vídeo que hoy te traigo representa una sátira de lo que te cuento. Vale que es estadounidense, pero da igual… tanto el concepto como las circunstancias legales que le afectan (ninguna) son los mismos que por estos lares. Subtitulado gracias al genial Guillermo Peris (@waltzing_piglet) conchabado al efecto con la no menos recomendable Rosa Porcel (@bioamara); en él y en tono de humor, un publicitario nos cuenta “el secreto” en el uso del término “natural” y de los beneficios que su empleo en no importa qué producto alimenticio puede aportar a su productor. Te dejo con él, es simplemente soberbio… si no fuera por una pequeña pega… que te contaré después.

No defrauda, a qué no. Mi parte favorita es en la que el publicitario justifica el uso de “natural” en los alimentos transgénicos ya que de ellos se puede decir que son… “200 % naturales”. Insuperable.

La pega, no sé si coincidirás conmigo es que este pequeño corto está realizado por una plataforma para la promoción de alimentos ecológicos… dando a entender que los que obtienen este sello sí que son verdaderamente “naturales” en lo que constituye un alambicado ejercicio de retorcida manipulación publicitaria. Contrainteligencia marketiniana… o algo así.

Y es que no… se mire por donde se mire una “hamburguesa” de algas y chucrut (por decir algo) envasada al vacío y termosellada tiene muy poco de “natural”. Hay centenares de ejemplos sobre este tema… pero muy en resumen la cuestión se sintetiza en que “ecológico” no es, ni de lejos, “natural”. Se trata más bien solo de un sello que garantiza una forma de producción particular que en su más íntima filosofía tiene más agujeros que una flauta.

Aunque bien pensado, quién soy yo para opinar así, sí como hemos comprobado, a estas alturas “natural” puede ser cualquier cosa. Naturalmente y con un par.

Si te ha gustado esta entrada, quizá te interese consultar:

————————————-

Nota: mi más sentido agradecimiento, una vez más, a Miguel Justribó (@migueljustribo)

Imagen: renjith krishnan vía freedigitalphotos.net

Nutrición-área 51: comer almendras no hace aumentar el tamaño de los senos

senos gordos

Ni las almendras, ni los aguacates, ni la alfalfa, ni el fenogreco, ni la soja, ni la miga de pan… ni demás tonterías. Sí ya sé que Internet y la “sabiduría popular” están cuajadas de este tipo de recomendaciones para aumentar el tamaño de tan admirados atributos femeninos.

Además, este tipo de mitos no conocen de fronteras y los podemos encontrar en no importa qué cultura o país y es que, al parecer, el tema del tamaño de las tetas es una cuestión universal y en todas las latitudes se pueden encontrar tonterías nutricionales, que con mayor o menor diversidad, ofrecen soluciones fraudulentas para “de forma natural” favorecer el aumento de las lolas… de su volumen, no de su número.

Para ser sincero, he de confesar que he buscado un asidero en la ciencia que respaldara mis palabras, pero no lo he encontrado. He buscado en las bases de datos científicas más habituales cualquier referencia a estudios, artículos y demás que hubieran puesto en tela de juicio este tipo de leyendas y, para mi sorpresa, no he encontrado ninguno. Parte de la culpa, supongo, es que ni Penthouse, ni PlayBoy, ni Hustler, ni, en otro orden de revistas, los semanarios dominicales o Saber Vivir están indexadas en tales fuentes bibliográficas. Así que, en buena lid, solo se puede afirmar que, bajo el prisma de la ciencia, no hay pruebas de que comer lo-que-sea influya en el tamaño de los senos. No las hay de que no los aumenten y claro, tampoco las hay de que sí.

fcupcookies

A pesar de que son cientos de miles las sugerencias que Internet ofrece tras buscar remedios naturales para este menester. En el colmo de los despropósitos alimentarios, en Japón, hay un productor que ha comercializado unas galletas que aseguran un aumento de los senos con su consumo, se llaman F·cup cookies.

En la mayor parte de los casos, sea el que sea el alimento que se proponga para el efecto en cuestión, las explicaciones que se ofrecen para alcanzar este prodigio se centran en:

  • La riqueza en aminoácidos del alimento (como si este fuera un elemento determinante y no hubiera decenas de alimentos –que no se citan- con igual a mayor cantidad de aminoácidos)
  • Su contenido en algunos fitonutrientes, como flavonoides (mismo comentario que anterior)
  • Su riqueza en vitaminas y minerales (mismo comentario que anterior)
  • Pero muy especialmente, en la mayor parte de alimentos que se mencionan se hace referencia a su contenido en fitoestrógenos (moléculas de origen vegetal análogas de los estrógenos y que ejercerían su efecto como agonistas).

Este último caso sería el de las mencionadas galletas japonesas crece-tetas a partir de su contenido en Miroestrol obtenido de una planta, Pueraria candollei mirifica, cuyos extractos han pasado de caracterizar una cremita con los mismos pretendidos fines a incluirlos por lo que se ve ahora en unas galletas en plan absurda nutricosmética.

Lo más significativo es que a pesar de que evidentemente los estrógenos tienen mucho que decir en el tamaño de los senos (y de ahí el resultado de algunos tratamientos hormonales que persiguen –o no- este efecto) no se ha demostrado en ningún caso el efecto de los fitoestrógenos. Y conste además que volvemos a lo de antes… son numerosos los alimentos que portan este tipo de elementos como para hacer una lista positiva dejando otros tantos en el tintero.

De todas formas, para todas aquellas mujeres que ansíen un aumento en el tamaño de sus pechos quizá les interese saber esta curiosa asociación: al parecer en las mujeres que se han sometido a una intervención quirúrgica con este fin hay una considerable mayor tasa de conductas suicidas. Así se puso de relieve en este artículo, aunque como puedes comprobar no es el único que observó tal asociación. Por ello, los autores recomiendan un abordaje multidisciplinar (incluyendo profesionales sanitarios especializados en salud mental) en aquellas mujeres que acuden a su médico con el deseo de aumentar su talla de pecho, en especial si tienen antecedentes psicopatológicos.

No es del estudio, pero añadiría que ya sean mujeres u hombres… los que promuevan y divulguen chorradas como lo de las almendras y los senos, o similares, también deberían hacérselo mirar. Eso, o pagar sus mentiras con alguna forma de penitencia dolorosa.

——————————————

Nota: Esta entrada se ha realizado a colación de la iniciativa #lunesTetas convocada por Arturo Quirantes (@elprofedefisica) a través del portal Naukas (@Naukas_com)

Imagen:  marin vía freedigitalphotos.net

Fexaramina: ¿futura píldora adelgazante?

Ratón de laboratorio

A parte de con roscones nos desayunamos en este 2015 con una noticia de impacto referente a un nuevo estudio cuyos resultados apuntan la posibilidad de una novedosa línea de acción farmacológica en el tratamiento de la obesidad. El estudio, publicado en Nature Medicine, ha evaluado en ratones los beneficios metabólicos de la fexaramina, un compuesto químico recientemente identificado y patentado por Thomson Pharma. Puedes acceder a las noticias de los medios de comunicación en este enlace y en este otro.

Así, según el trabajo publicado (Intestinal FXR agonism promotes adipose tissue browning and reduces obesity and insulin resistance) en los ratones tratados con fexaramina se redujo la ganancia de peso inducida por la dieta, así como la inflamación y la producción de glucosa en el hígado. Además, se contrastó en ellos un aumento de la termogénesis a partir de la transformación de tejido adiposo blanco en tejido adiposo pardo (o marrón). Vamos a ver si me sale esto de explicar su mecanismo de una forma más o menos sencilla.

¿Cómo funciona la fexaramina?

FexaraminaUna vez administrada la fexaramina trabajaría como un agonista de los receptores FXR celulares. Para que me entiendas, un agonista en realidad es una sustancia capaz de unirse a un receptor celular y provocar en dicha célula una respuesta similar a la que se produciría si ese mismo receptor celular fuese activado por una sustancia fisiológica.

Tal y como puedes interpretar, en este caso la clave son esos receptores FXR (receptor X fernesoide) así como las acciones que estos llevan a cabo una vez que son activados. En condiciones normales estos receptores presentes en la membrana nuclear de las células son activados por ácidos biliares y su activación desencadena la expresión o represión de determinados genes especialmente relacionados con el metabolismo de las grasas y del colesterol. En este sentido, la presencia de fexaramina, como agonista que es de estos receptores provocaría ese mismo tipo de respuestas ya mencionadas.

En condiciones normales, sin fexaramina, los receptores FXR son especialmente activados tras la ingesta de alimentos lo que muy en resumen conduce a un mayor uso de las grasas como sustrato energético. La utilidad de la fexaramina se pone de relieve cuando, sin haber comido, se pueden replicar este mismo tipo de respuestas típicas de haber comido… y por tanto sin el aporte de las calorías.

De todas formas esto que te cuento es bastante sobre el papel ya que sobre el funcionamiento de los receptores FXR, las moléculas que sobre este actúan, los agonistas, los antagonistas y sus posibles efectos existe todavía bastante incertidumbre.

Las pegas

Sin embargo hay aún varias pegas e incertidumbres con respecto a su uso futuro como un tratamiento contra la obesidad.

Receptor FXR

En primer lugar hay que felicitar al equipo de investigación porque la activación de los receptores FXR mediante agonistas era ya un tema bastante investigado, pero hasta la fecha, todas las drogas propuestas activaban todos los receptores FXR del organismo con independencia de su localización. Aunque los receptores FXR están presentes en las células del intestino, también los encontramos en otras células con otras localizaciones, en especial el hígado y los riñones. La activación sistémica de todos los receptores FXR era una de las pegas de este tratamiento a causa de sus efectos secundarios no deseados. Sin embargo, la fenxaramina, y por eso lo de la enhorabuena, solo activa de forma selectiva los receptores FXR presentes en las células del intestino evitando así los mencionados efectos secundarios.

Ahora bien, la primera pega que le veo yo a la fexaramina como futuro tratamiento es que tal y como reconocen los autores del estudio, su uso no parece modificar el apetito. En mi opinión esta es una cuestión importante ya que “la pulsión” hacia los alimentos es crucial para abordar el tema de la obesidad. No sé hasta que punto puede ser efectivo una pastilla que desencadene procesos metabólicos similares al haber comido (y que pueden ser beneficiosos en la lucha contra la obesidad y el síndrome metabólico) si al mismo tiempo el individuo sigue manteniendo el mismo apetito o la misma “pulsión” hacia la comida.

La segunda pega también es importante. No es lo mismo decir que la pastilla evita la ganancia de peso en una dieta “x”, que decir que la pastilla adelgaza. Y es que, lo creas o no… y a pesar de los que puedan apuntar los medios de comunicación, el estudio no observó ninguna pérdida de peso en los ratones que usaron la fexaramina.

La tercera pega es más conceptual. No todos, pero sí la mayor parte de los tratamientos farmacológicos o quirúrgicos ya estén actualmente en aplicación, en desuso (por sus efectos secundarios) o en investigación contra la obesidad, están centrados en ofrecer una “solución” más o menos rápida (cirugía bariátrica, anfetaminas, los que se centran en la mal absorción, etcétera) mientras se puentean las causas originales y… qué quieres que te diga, a mí esa solución me parece pan para hoy y hambre para mañana. O bien por que no todo el mundo se puede pagar el tratamiento que sea en cuestión; o bien porque aun en aplicación la mayor parte de estos tratamientos tiene importantes efectos secundarios indeseables, o bien (y fundamentalmente) porque no se hace frente a las verdaderas causas, insisto, todas estas “soluciones” dudo mucho que puedan, ninguna de ellas, establecerse como la “solución definitiva” para la obesidad y sus enfermedades asociadas.

Afortunadamente y a pesar de los iniciales inconvenientes los propios autores del estudio ya han dicho que ni en el mejor de los casos se podrá hablar de “pastilla mágica” y que de terminar siendo útil, al final, la fexaramina será…

una ayuda más dentro de un plan para adelgazar. Es decir, el medicamento no permitiría dejar de lado el gimnasio y la actividad física ni seguir una dieta razonable.

Acabando ya, entre las incertidumbres está la propia naturaleza del estudio. Es uno de los primeros (por no decir el primero) de los ensayos realizados en ratones. Hay que ser cautos ya que como la experiencia nos ha puesto de relieve en innumerables ocasiones, la realidad observada en estos roedores no siempre es reproducible posteriormente en otros animales o en humanos. O si lo son, habrá que tener en cuenta los posibles efectos secundarios. Por ello y aun apostando por el mejor de los futuros, aun queda un larguísimo camino por recorrer antes de lanzar las campanas al vuelo.

Por último, es preciso tener presente que la mayor parte de los autores de este estudio “son co-inventores de las moléculas y los métodos de uso FXR, y pueden tener ciertos derechos derivados de su uso”. Algo que podría revelar un posible conflicto de intereses.

——————————————–

Nota: Quiero agradecer a Guillermo Peris (@waltzing_piglet ) y a Julio Basulto (@JulioBasulto_DN ) sus aportaciones para este artículo, así como remitir al lector a consultar la opinión del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS Choices, @NHSNewsUK ) al respecto del artículo científico y su impacto en los medios de comunicación.

Imagen: Bigplankton y Emw vía Wikimedia Commons; y http://pubchem.ncbi.nlm.nih.gov/