Distribución de carne en mal estado en China y la “Fast Food Nation”

28 julio 2014

Fast food nationSupongo que la noticia de la semana pasada en China a colación de la comercialización de carne podrida no te habrá dejado indiferente. De hecho nuestra susceptibilidad por estos temas ha subido bastantes enteros en los últimos tiempos y como tal supone una tendencia que va a seguir en alza tal y como señalé hace poco en este post (me refiero a la creciente preocupación, no al fraude, esperemos). Quizá no sea tanto que nuestra sensibilidad haya aumentado sino que en la actualidad la facilidad en la comunicación, en la llamada era de la información, nos hace llegar hasta nuestros oídos con mucha más celeridad y precisión este tipo de noticias alarmantes. La cuestión es que el hecho en sí es preocupante con independencia de quién se entere. Antes solo se alarmaban unos pocos y ahora se alarman muchos dado el impacto de los hechos en sí y lo vulnerables que nos hacen sentir cuando conocemos incidentes de este estilo. No es para menos, estamos hablando de lo que comemos y del resultado que sabemos bien puede tener sobre nuestra salud.

Por si acaso no te enteraste te lo resumo: hace unos pocos días un medio de comunicación de este país denunció publicamente de que la compañía alimentaria Husi de Shanghái procesaba y distribuía a sus clientes carne en mal estado, un importante problema agravado por una actividad fraudulenta en toda regla cuando se conoció que además se alteraban (en beneficio de esta empresa) las fechas de caducidad. Es decir, no se trata de un “error” en el procesado, de un incidente… no, se trata de mala baba en toda regla. Merece la pena destacar que no es solo una cuestión de “chinos” ya que la tal compañía Husi es a la vez una filial del grupo OSI de Estados Unidos.

El escándalo subió unos cuantos enteros cuando se supo que este productor/distribuidor proveía de carne y materias primas a grandes multinacionales de la conocida como fast food o cadenas de comida rápida, léase, McDonalds, KFC, Pizza Hut.

De este lamentable hecho yo sacaría dos lecturas. En primer lugar, ser conscientes que, de nuevo, son este tipo de cadenas de “restaurantes” y ese tipo de productos en donde se termina por materializar ese eslabón, el último, en el que el consumidor acaba por tomar contacto con esos alimentos corrompidos. Ya no estamos hablando de la mayor o menor idoneidad nutricional en el uso de este tipo de “restaurantes” y productos procesados, suponiendo que las materias primas estuvieran en un estado higiénico aceptable… es que además, no lo están; y el punto de distribución, de tu bandeja a tu boca, vuelve a ser ese tipo de productos y ese tipo de “restaurantes” que los distribuyen al comensal. Esto a su vez merece dos reflexiones: ¿acaso estas multinacionales de la comida rápida no tienen sus propios controles de calidad? Se supone que en este tipo de establecimientos se ha de hacer un control sanitario de las materias primas recibidas y, o bien se lo saltan a la torera, o bien los realizan y se saltan a la torera sus resultados. Y además, vuelve a poner de manifiesto que es precisamente en los productos más procesados (tal y como te comenté en esta y en esta otra entrada) en donde al consumidor se le pueden meter más goles. Parece que este tipo de productos (ya los adquieras en las típicas bandejas de tu supermercado o bien en este tipo de “restaurantes”) tienen todos los números para convertirse en una especie de vertedero de los alimentos de origen animal.

Tras la polémica, ya te lo puedes imaginar, las grandes cadenas implicadas han salido a la palestra pública para decir a voz en grito que ya han retirado de la venta aquellos productos procedentes de la factoría en la que ha saltado el escándalo. Ya podemos dormir tranquilos.

La segunda de las lecturas que vienen a mi cabeza es que este tipo de polémicas no son precisamente nuevas en este tipo de industria. Para nada. La actualidad trajo a mi memoria la (profética en este caso) película Fast Food Nation (“El país de la comida rápida”) de 2006 dirigida por Richard Linklater y basada en el libro homónimo de Eric Schlosser. En ella se entrelazan varias tramas, varias denuncias sociales para ser más concreto, pero el hilo conductor parte del encargo que recibe un directivo de una de estas cadenas de comida rápida (una hamburguesería) para desentrañar el problema que ha supuesto el encontrar en unos análisis una carga de E. coli, muy por encima de la permitida en el buque insignia de sus hamburguesas, la Big One. Lo que hay que descubrir en la película es el origen de esa mierda (tal cual, porque de eso se trata, se expresa uno de los dirigentes de la multinacional) en esas hamburguesas. Todo ello aderezado en la película con una importante denuncia social enmarcada en la inmigración ilegal, las precarias condiciones laborales de estas personas, el uso de drogas, etcétera. Todo un poema, tristemente real, a tenor de las habituales circunstancias. Este es su trailer.

El caso es que al final no he podido por menos que acordarme del fragmento de la peli en el que aparece Bruce Willis (Harry Rydell en la película) encarnando a un socarrón (por no decir cabronazo) intermediario entre la carne de los mataderos y de salas de despiece, y las multinacionales que finalmente comercializan ésa carne de dudosa salubridad. El muy cabronazo, ahora sí, mientras disfruta a dos carrillos de una espléndida Big One, con todo el carisma que un actor yanqui de pro lo puede hacer cerveza en ristre, le comenta al directivo encargado de encontrar el origen de la contaminación fecal (lo siento por el enlace en italiano, no lo he encontrado ni doblado ni en versión original):

Con sinceridad [aun suponiendo que efectivamente la carne esté contaminada] no sé dónde puede estar el problema. Se supone que la carne ha de ser cocinada… ¿no? Pues cocínala y asunto arreglado. [Además] No vamos a acabar a con la industria automovilística de Detroit porque cada año mueran más de 40.000 personas en accidentes de coche, ¿no? Así que, [no te des demasiado mal], todo el mundo tiene que comer un poco de mierda de vez en cuando.

Te lo traduzco… ¿que tu hamburguesa congelada (antes de cocinarse) contiene además de carne, caca de vaca? ¿Que tu hamburguesa congelada (antes de cocinarse) se cae al suelo y juegan al hockey con ella? No te preocupes, ésta habrá de pasar por la “higienizante” acción de la parrilla o del horno o de cualquier otra fuente de calor y asunto resuelto. Otra cosa será el día que este tipo de establecimientos se dediquen a hacer promociones de steak tartar… ahí la cosa cambiaría de forma importante. Ahora que caigo… no me importaría ver “disfrutar” a uno de los directivos de estas multinacionales delante de una cámara de esta sabrosa especialidad preparada con la carne de sus hamburguesas (tomada al azar, claro).

A mí de momento, y como ya vengo haciendo, no me pillarán en uno de estos “restaurantes”, ni comprando este tipo de productos en el supermercado salvo por causa de fuerza mayor. No me gusta demasiado la idea de no saber qué estoy comiendo y menos cuando una de las alternativas es tan escatológica. Ya sea cruda o a la plancha. Yo lo llamo principio de precaución.

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Perder peso en pareja y por los hijos, un maravilloso ejemplo del que tomar nota

25 julio 2014

Adelgazar en parejaLo veo a menudo en mi consulta. Muchas veces vienen en pareja, a veces solo él y otras solo ella; son jóvenes y aun no tienen hijos (la mayor parte de las veces). Acuden a recibir asesoramiento para perder peso, para mejorar su forma de alimentarse… en general para renovar sus hábitos de vida y escoger aquellos más beneficiosos. Y lo hacen, y esta es la madre del cordero, con una motivación que destaca sobre otras posibles: el ser un buen ejemplo para los hijos que planifican tener. He de decir que son los casos en los que la tasa de éxito (lograr cambiar esos hábitos) suele ser más alta. Mejoran ellos y son buen ejemplo (miel sobre hojuelas)

Hoy te traigo un ejemplo de estos, es un poco extremo, todo hay que decirlo, porque también extrema era su situación: él se llama Robert y pesaba cerca de 150kg, y ella Jessica y rondaba los 130. Tenían unos pésimos hábitos de vida, tanto en lo que respecta a la alimentación como a la actividad física… hasta que decidieron hacer borrón y cuenta nueva… y vaya si lo hicieron, gracias en parte a sus hijos.

Cambiaron radicalmente su forma de comer, dejaron a un lado las largas sesiones de sofá y empezaron a practicar deporte con asiduidad, además, los ratos de ocio en familia empezaron a ser un ocio activo, con excursiones, senderismo, etcétera.

¿Sabes lo mejor? Que son felices, que se encuentran mucho mejor consigo mismos en especial por ser ahora un mejor modelo para sus cuatro hijos… y además porque en estos apenas dos años desde que empezaron a implementar los cambios él ha perdido 72 kilos y ella 54… que se dice pronto.

Ojalá muchas personas tomen nota de su ejemplo y vean en su caso un espejo en el que reflejarse y con el que motivarse.

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Dieta sin gluten: imprudente recomendación dietética para la población general

24 julio 2014

Pan y bolleríaYa he comentado alguna vez la simpleza de la recomendación de seguir una dieta exenta de gluten para obtener, vaya a saber usted qué beneficios por parte de la población general no celiaca. Como siempre en estos casos no faltan las recomendaciones de manos de algunos famosos y celebrities que argumentan con su éxito (profesional, deportivo, etcétera) los beneficios de este planteamiento dietético que debiera estar reservado para aquellas personas con celiaquía.

El caso es que hoy saco a colación este tema porque lejos de ir a menos parece que la tendencia va a más, por eso y porque el otro día me tropecé con este fenomenal artículo que deja las cosas más que claras. Para quien quiera verlo, claro, porque para el resto ya sé que será difícil de convencerlos. Pero bueno, por intentarlo que no quede.

El título del trabajo que te hablo es prácticamente el mismo que el del post: Gluten-Free Diet: Imprudent Dietary Advice for the General Population?. En interrogante, eso es cierto, desconozco el  porqué de plantearlo así si en su interior se dejan las cosas bastante claras.

Sea como fuere, ya te lo he contado a grandes trazos:

A pesar de las frecuentes afirmaciones con las que se hacen descansar una serie de propiedades saludables sobre una alimentación exenta de gluten, no existe ninguna evidencia experimental publicada que apoye dichas afirmaciones en la población general. De hecho, hay datos que sugieran que el propio gluten podría aportar algunos beneficios para la salud, y que su eliminación en individuos sanos no está justificada por ningún motivo. Es más, es necesario tomar conciencia de algunos de los potenciales peligros que se asumen al adoptar una dieta sin gluten en el caso de personas sin trastornos relacionados con el gluten.

Así pues, las dietas sin gluten están claramente indicadas para pacientes con enfermedad celíaca o para aquellas personas con sensibilidad al gluten. Así, su retirada de la dieta podría beneficiar a personas con patologías autoinmunes crónicas como por ejemplo, la psoriasis, la artritis reumatoide y la diabetes tipo 1. Las dietas libres de gluten, bien planificadas (para lo que suele ser preciso la contribución de un profesional cualificado, en especial un dietista-nutricinista) pueden estar perfectamente equilibradas si se tiene cuidado en la elección de los alimentos. Esto no implica que una dieta libre de gluten, por su mera definición, sea una dieta más saludable.

Además, los resultados de varios estudios con pacientes celiacos sugieren que una dieta exenta de gluten mal planificada puede, en realidad, empeorar algunos descriptores de salud, entre ellos el Índice de Masa Corporal cuando estos pacientes cuentan ya con sobrepeso u obesidad.

Por último, una de las proteínas más características del gluten, la gliadina, podría contribuir con su presencia en la dieta al control de la presión arterial y a la normal función del sistema inmune. Y más allá, hay cierta evidencia que sugiere que una dieta libre de gluten puede afectar negativamente a la salud intestinal en aquellas personas sin enfermedad celíaca o sin sensibilidad al gluten.

En cualquier caso, el estudio termina afirmando que son necesarios más estudios para aclarar los efectos de salud de gluten, y las probables consecuencias de eliminar aquellos cereales que lo contengan.

Al parecer, según las actuales tendencias, hay algo de glamuroso en eso de recomendar dietas sin gluten y la verdad es que no sé dónde radica ése glamur… que se lo pregunten, entre otros, a un celiaco

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Imagen:  amenic181 vía freedigitalphotos.net

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Actualización: con el post ya escrito, pero no publicado, cuando comentaba su próxima aparición, un usuario de Twitter, Xabier Ochotorena (@ochoto) nos hizo notar a Pablo Zumaquero (@pzjarana) y a un servidor (@juan_revenga) que el estudio en cuestión tiene como primer autor a GA. Gaesser presidente del Grain Foods Foundation Scientific Advisory Board (Consejo Consultivo Científico de la Fundación sobre Alimentos basados en Cereales) y que así se hace constar en la declaración de posibles conflictos de intereses del mencionado artículo. Creo que si en otras ocasiones he cuestionado que determinadas personas implicadas directameente en un asunto escriban artículos científicos sobre esas materias en las que son “parte”, es justo que ahora también lo haga constar.

Las 10 tendencias de futuro más inmediatas en alimentación

23 julio 2014

No descubro nada si digo que la cuestión alimentaria se está volviendo especialmente sofisticada en nuestro entorno, los consumidores demandan cada vez más pijadas que tengan más de aquello o menos de eso otro y con todo ello articular una alimentación cada más tecnificada con una industria cada vez más encantada con este tipo de tendencias, y que no cesa de ofrecer nuevos productos. Sea como fuere algunas empresas de análisis de mercados (como Euromonitor) se han tomado la molestia de analizar las tendencias más punteras en materia de alimentación para un futuro próximo… implican a consumidores y a industria ¿quieres saber cuáles son?

Trending topic

1. Proteínas al poder

No podía ser de otra forma y es una tendencia que viene pegando fuerte desde hace una serie de años y que sin embargo no muestra de momento ningún signo de debilidad. Así, casi cualquier producto alimenticio manufacturado que se precie procura hacer algún tipo de alegación en este sentido en su envase o etiqueta: con proteínas de alto valor biológico, rico en proteínas, fuente de… etcétera.

2. “Natural” sigue en alza, pero además el alimento ha de ser funcional

Algo curioso a mi modo de ver ya que expresa cierta contradicción. Los analistas concluyen que la expresión “natural” es un potente reclamo y al mismo tiempo un importante argumento de compra para los consumidores. Pero ya no vale con eso, al mismo tiempo el alimento ha de expresar una funcionalidad: “naturalmente funcional” o algo así… aunque para ello haya que quitarle, por ejemplo, el gluten o la lactosa a algo que la contenga. ¿Leche “natural” sin lactosa? Como digo, me parece una tendencia (absurda) que puede sonar muy rara.

3. Reducción de productos cárnicos

Sí, ya sé que esta tendencia podría albergar una cierta contradicción con la primera, pero así es. En cualquier caso se trata de un auge de lo que se ha dado en llamar flexitarianismo, que se podría traducir como un omnivorismo de baja intensidad con los productos animales y de especial significación con los alimentos de origen vegetal… o como un vegetarianismo, pero flexible. Mi vecina de blog lo explicó fenomenal hace ya bastante tiempo en esta entrada. Pues hale, que sepas que está de moda. (He de reconocer que este tipo de planteamientos dietéticos me parecen bastante adecuados)

4. Más vegetales en la dieta, se imporne el flexitarianismo

Una tendencia en clara relación con la anterior. De hecho si adoptamos “flexitarianismo” como tendencia… la nº 3 y la nº 4 podrían estar perfectamente agrupadas en una sola. Esto como tendencia del consumidor, pero la industria, para darle “salida” a esa demanda de los consumidores parece que tiene ya previsto el lanzamiento de diversos productos que faciliten esa incorporación de más vegetales en la dieta cotidiana, por ejemplo, panes que con una ración incorporen también una ración de vegetales, “harina” de brócoli, yogures vegetales, etcétera.

5. Guerra abierta a los azúcares

Algo que ya conocemos pero que tiene un curioso matiz: se criminaliza su presencia en los alimentos sólidos, pero se observan con mucha mayor indulgencia en las bebidas carbonatadas o refrescos. En este sentido los edulcorantes que se han denominado falsamente como “naturales” (por ejemplo la estevia) son los preferidos por parte del consumidor (haciendo buena la tendencia nº 2, máxime cuando además de “natural” se le atribuyen ciertos beneficios). Y como esto lo sabe la industria… en breve veremos aún más productos en el mercado con este tipo de edulcorantes en vez de azúcares simples.

6. Mayor preocupación por el bienestar y la salud de los mercados emergentes

No podía de ser de otra forma, mientras en occidente la preocupación por la salud a través de los alimentos es superlativa (ya esté mal o bien encauzada, ese es otro debate) no lo era así en entornos más deprimidos que poco a poco van escalando peldaños en esa hipotética pirámide alimentaria de Maslow.

7. Los zumos prensados en frío serán “lo más de lo más”

Ya lo estamos viviendo, serán “lo más de lo más”… chupisaludable, tecnobeneficioso, naturoguay y nutribeneficioso… cualquier cosa de estas antes que animarse de verdad a comer más vegetales como indica, sin embargo, la tendencia nº 4. te sugiero que visites este artículo de Mikel Iturriaga (@mikeliturriaga)

8. Los probióticos conquistarán el hemisferio sur

Colonizado con mayor o menor éxito “el norte” estaba claro que su territorio de expansión quedaba obligado a los otros países. Algo que no deja de estar en relación con la tendencia nº 6

9. Búsqueda de la “integralidad” real

Según este estudio de tendencias, los consumidores se van a preocupar y van a demandar más productos integrales reales que, sin engaños por parte del productor, estén elaborados con una cantidad importante de cereales integrales, más allá de que por tener un ingrediente integral en su composición (normalmente en pequeña cantidad) se le pueda atribuir a ese alimento la característica de “integral”.

10. Mayor preocupación por el fraude alimentario en especial cuando tenga implicaciones sobre la salud y el bienestar

Los más recientes escándalos alimentarios, bien de contaminación, bien de etiquetado… o de lo que sea, no ha dejado insensible a una importante masa de consumidores que cada día más va a mostrar su preocupación por estas cuestiones.

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Barbacoas y cáncer: ¿cuánto hay de cierto?

22 julio 2014

Barbacoa

El verano es uno de los momentos del año en el que más barbacoas y alimentos preparados a la brasa se suelen hacer. No obstante sobre esta particular forma de preparar los alimentos descansa una metafórica espada de Damocles al respecto del riesgo que tiene su consumo en relación con el aumento del cáncer. Los elementos que principalmente se encuentran detrás de esta posible relación tienen nombre y apellidos y se llaman: aminas heterocíclicas e hidrocarburos aromáticos policíclicos.

¿Qué son las aminas heterocíclicas y los hidrocarburos aromáticos policíclicos?

Se trata de dos familias de compuestos químicos que se forman con especial facilidad cuando se exponen las proteínas de no importa qué alimento, aunque lo más probable es la de aquellos típicamente proteicos (carnes y pescados de cualquier tipo) a altas temperaturas, en especial por tanto cuando se cocina a la plancha, a la brasa o directamente sobre la llama. Su formación depende por tanto de la forma de cocinar, del tipo de alimento que en cada momento empleamos, del tiempo y de la temperatura alcanzadas.

¿Por qué se dice que son cancerígenos?

En esencia porque en modelos animales su consumo se ha asociado a diversos efectos adversos para la salud, en concreto promoviendo daños en el material genético y por consiguiente aumentando el riesgo de desarrollar un cáncer. Tal es así que la mayor parte de colectivos sanitarios recomiendan disminuir en lo posible su exposición. No obstante, también parece más o menos claro que hay una cierta susceptibilidad interpersonal en la forma que estas sustancias pueden afectarnos que depende de diversas variantes genéticas (vuelta otra vez a la nutrigenética y nutrigenómica).

Sin embargo, a partir de los estudios poblacionales no se ha terminado por establecer una conexión definitiva entre la exposición a aminas heterocíclicas y a hidrocarburos aromáticos policíclicos presentes en los alimentos cocinados a la brasa y el cáncer en los seres humanos. De todas formas, otros estudios más detallados en los que se ha previsto la participación de diversos elementos confusores que pudieran alterar los resultados finales han encontrado que un consumo elevado de carnes asadas, fritas o a la barbacoa estaba asociado a un mayor riesgo de padecer distintos tipo de cáncer, más en concreto de colon, páncreas y próstata.

¿Cómo se puede prevenir la presencia de estas sustancias en los alimentos?

Según este interesante artículo reducir la formación de este tipo de sustancias se podría lograr:

  • Evitando exponer la carne directamente a la llama, la brasa o a una superficie caliente de metal, además de reduciendo el tiempo de los alimentos en esas circunstancias.
  • Dando vueltas a los alimentos de forma continua sobre la fuente de calor, en contraposición a dejar el alimento sobre dicha fuente de calor sin voltearla con frecuencia.
  • Eliminando antes de comer aquellas partes del alimento carbonizadas y ennegrecidas.
  • Adobando la carne con marinadas ricas en elementos antioxidantes tales como hierbas aromáticas, especias y algunas bebidas fermentadas (vino y cerveza de forma típica). Algunas investigaciones apuntan a que este tipo de recursos culinarios reducirían la formación de estas sustancias.

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Tallas XXXS: la banalización de la salud femenina a través de la ropa

21 julio 2014

cinturaAl parecer una nueva tendencia amenaza con implantarse en el terreno de la moda a partir de poner a disposición de las usuarias ropa de una talla especialmente pequeña. En inglés se le denomina vanity sizing aunque este concepto se estrenó para poner de manifiesto otra tendencia relacionada con el tamaño de la ropa consistente en la práctica de algunos fabricantes de ropa que con el tiempo hacen modelos cada vez más grandes manteniendo el mismo número de talla. Por ejemplo, una misma talla de pantalón, pongamos la 40, con el paso del tiempo termina siendo un modelo más grande a pesar de conservar esa misma cifra nominal, la 40. Por decirlo de algún modo, como cada vez somos más grandes y a la gente no le gusta eso de “ir sumando tallas”, pues se aumenta el tamaño de las prendas pero se mantiene el mismo número de talla. Así, nos da la sensación de que “seguimos en nuestra talla”.

Pero esto es algo diferente. Se trata de poner en el mercado tallas cada vez más pequeñas, hasta llegar a la XXXS estadounidense (que se correspondería con una talla 26 española) y suponer que haya entre las consumidoras adultas de nuestro entorno una demanda relativamente alta. En realidad esta polémica surge cuando la conocida marca de ropa en aquel país, la popular J.Crew , ha dado a conocer que tiene la intención de comercializar este tipo de tallas justificando esta decisión en alcanzar a las consumidoras asiáticas que cuentan con un morfotipo más pequeño.

Como es fácil de prever no han faltado las críticas viendo en este tipo de campañas una invitación, otra más, más o menos solapada al seguimiento de estrategias dietéticas extremadamente restrictivas y el consiguiente riesgo de incurrir en diversos trastornos de la conducta alimentaria, más en concreto de anorexia nerviosa.

Resulta llamativo, pero conocido, que de nuevo este tipo de estrategias se dirijan exclusivamente al público femenino siendo que esta empresa también comercializa ropa para hombres ¿acaso los consumidores varones asiáticos no tienen también un morfotipo más pequeño que la media de los estadounidenses?

Al final, el famoso aforismo de Fatima Mernissi aludiendo al esclavismo al que se ve sometida la figura femenina en nuestro medio: “Nosotras tenemos el burka. Vosotras tenéis la talla 38”, se queda tristemente pequeño, muy pequeño si de una 38, pasamos a una 26.

No es una cuestión exclusiva de los fabricantes de moda, ni de las televisiones, ni de otros medios de comunicación, ni de la educación que se recibe en el colegio, ni de la que se ofrece en casa, ni de las autoridades sanitarias… no: es una cuestión de todos. Y todo pinta que las circunstancias evolucionan en contra de lo que sería deseable

En este blog se ha abordado este tipo de cuestiones en otras entradas. Quizá te interese consultar:

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Sales sin sodio (y con poco “salero”): ¿para hipertensos?

18 julio 2014

sal a paladasEn no pocas ocasiones se relaciona la hipertensión o el aumento de su riesgo con el consumo de una cantidad de sodio importante en la dieta. Sin embargo, sobre el papel del sodio en la hipertensión planean no pocas controversias al respecto de la cuantificación es esa relación. A priori, parece que hay personas cuya hipertensión es más “sodio dependiente” que en otras. En las primeras, una reducción de este elemento en la dieta podría aportar un beneficio considerable, sin embargo, en las otras, no tanto. No faltan datos para apoyar esta posibilidad afirmando que tan apenas un tercio de los pacientes hipertensos se podrían beneficiar de una dieta hiposódica, frente a los dos tercios restantes que no verían modificada dicha hipertensión por la mencionada reducción de sodio. De hecho las actuales perspectivas apuntan más hacia un balance entre el exceso de sodio y el déficit de potasio, ambos juntos, como una situación de incremento del riesgo, más que al propio exceso de sodio.

Sea como fuere, la mayor parte de los más recientes consensos terminan concluyendo que en nuestro actual patrón dietético terminamos por introducir una cantidad considerablemente alta de sodio en nuestra dieta y que sin ser necesaria una drástica restricción, conviene reducir su consumo dado, como digo, nuestros actuales hábitos.

Gran parte del problema, ya te lo conté en esta entrada, es que en cierta medida las fuentes dietéticas de sodio en nuestra dieta escapan a nuestro control directo. Esto es así debido a su vez a las (malas) elecciones alimentarias que caracterizan el actual patrón de consumo de alimentos, cuajadas en exceso de alimentos procesados que incorporan a su vez una cantidad de sodio elevada a partir de sus ingredientes.

Sin embargo, otro de los puntos típicos para controlar la cantidad de sodio en la dieta lo encontramos en manos del propio consumidor cuando se dispone a preparar o ingerir los alimentos, mediante el uso del salero. Para ellos, desde hace no poco tiempo existen una serie de “sustitutos” o “sucedáneos” de la sal de mesa en los que la cantidad de sodio se ha reducido de forma más o menos considerable.

La presentación más habitual consiste en sustituir parte del cloruro sódico (compuesto que caracteriza el 99% del 99% de la mayoría de las sales típicas sea cual sea su denominación) por cloruro potásico… otra “sal” que sustituye sodio por potasio. Miel sobre hojuelas que diría aquel… quitamos sodio y ponemos potasio, el primero baja y el segundo sube. De hecho algunos estudios han mostrado una disminución de la mortalidad causada por las enfermedades cardiovasculares cuando se sustituyó la sal de mesa común por sal enriquecida en potasio… ¿se trataba de eso, no? Pues sí, pero no.

Se trata de un “sí” con tres matices a tener en cuenta

  • Por un lado, el cloruro potásico no “sala” tanto los alimentos en el sentido que el comensal está esperando que lo haga, o al menos no tanto como el cloruro sódico (la sal de toda la vida). Así pues, la mayor parte de los preparados que se venden como “sustitutos de la sal” sustituyen una cantidad más o menos importante de cloruro sódico con cloruro potásico (u otras sales… de calcio, magnesio, etc.). Parte del problema es que estas sales no salan tanto como la propia sal de mesa y por tanto, para la misma cantidad, para el mismo gesto (el de agitar el salero encima del plato) el resultado no es el mismo. Así, el usuario tiende a echar más cantidad de este sustituto que de la propia sal de mesa hasta que obtiene un resultado similar al paladar. Una especie de “para este viaje no hacían falta alforjas”.
  • Por otro lado, está la cuestión de su uso en la cocina, antes que en la propia mesa, sabiendo que el uso del cloruro de potasio deja un importante retrogusto amargo cuando se calienta… un hecho que acompaña a la mayor parte de preparaciones culinarias.
  • Y por último, es preciso tener en cuenta cada caso en particular a la hora de incrementar de forma significativa el potasio en la dieta a partir de este tipo de estrategias. Hay pacientes que bien por su particular fisiopatología, bien por el tipo de fármacos que usan, deben observar una especial atención a la cantidad de potasio que incorporan con su alimentación. Así, siendo imprescindible la consulta con el médico, a la hora de tomar este tipo de decisiones, deberían prestar especial atención aquellas personas con diabetes, aquellos con algún tipo de alteración renal, los que padezcan obstrucción o dificultad en el flujo urinario, así como los usuarios de diuréticos (que propician una retención del potasio) o de inhibidores de la enzima conversora de angiotensina.

En resumen

Si bien el uso de sustitutos de la sal de mesa podría ser de utilidad para determinadas personas, su empleo debiera estar circunscrito a un adecuado asesoramiento previo por parte de un profesional de la salud cualificado: siempre teniendo en cuenta las posibles circunstancias del paciente; la posible influencia de un tratamiento farmacológico… y sobre todo no sin antes haber gestionado un cambio en los patrones dietéticos en el que primen los alimentos menos procesados, más “naturales” frente a los más procesados, con especial presencia de aquellos de origen vegetal fresco.

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Foodinterest: una aplicación para foodies, cocinillas, gourmets y gourmands en tu móvil, PC y tablet

17 julio 2014

FoodinterestHace poco tiempo que vio la luz Foodinterest, una nueva red social especialmente dirigida hacia ese particular concepto de personas denominadas foodies cuya naturaleza, a veces controvertida, abordé en esta entrada. En este caso la red social en cuestión no hace mayores distingos sobre este tipo de perfiles y destaca por su posicionamiento hacia todo aquello que redunda en el comer (dentro y fuera de casa), desde el tema de las consabidas recetas, hasta la crítica de establecimientos en los que hayamos tenido la fortuna (o condena) de conocer. Así pues, ofrece una experiencia en su uso completamente diferente e innovadora al estar totalmente centrada en las cuestiones del buen yantar. Los usuarios podrán descubrir, compartir y hacer partícipes a sus seguidores de aquellos restaurantes, productos y recetas que consideren, tamizando sus aportaciones en virtud de su idoneidad y preferencias gastronómicas.

Según la nota de prensa de sus promotores, una de las principales virtudes de esta aplicación reside en ofrecer la localización de restaurantes y establecimientos hosteleros en cualquier parte de España, pudiendo etiquetar, por ejemplo sus servicios en base a su precio. De esta manera, el usuario y potencial comensal puede saber de antemano qué platos existen en cada restaurante, su precio y las opiniones del resto de usuarios que hayan acudido a ese establecimiento.

También los “cocineros del día a día” (ellos y ellas) tienen cabida pudiendo compartir sus recetas favoritas en esta comunidad. En el apartado de recetas se encuentra la opción de cambiar el número de comensales para obtener automáticamente las cantidades actualizadas de los ingredientes. Una funcionalidad muy interesante para singles, parejas o, todo lo contrario, grandes grupos de personas. Las recetas cuentan con un “temporizador” que avisa cuando finaliza cada paso, con lo que no hay necesidad de estar pendiente y, además, permite a los más implicados confirmar que la receta está correcta y añadir sus aportaciones en cada uno de los pasos.

La aplicación para dispositivos móviles y tablets de Foodinterest ya está disponible en la app store (y próximamente lo estará en Google Play). Con ella, el usuario podrá disfrutar de más funcionalidades que en la web, tales como etiquetar platos de restaurantes por ubicación y escanear los códigos de barras de sus productos de alimentación favoritos para acceder a la información, promociones y recetas de los mismos.

Lo cierto es que no se trata de una red social al uso y por eso quizá le está costando en cierta medida despegar; ahora bien, no será sino con el interés de los potenciales interesados en estas cuestiones cuando empiece, espero que pronto a coger más brío. De momento, si la pruebas y te gusta este es mi perfil en ella para que le eches un vistazo

Dicho lo dicho, las (presuntas) diferencias entre gourmets y gourmads las dejaremos para otro día, o para un debate dentro de la propia Foodinterest… aunque si queréis podéis ir abriendo el debate en los comentarios a partir de ya.

 

“Refrescos” gratis, y no agua: la última (y lamentable) moda importada de los USA

16 julio 2014

BurgerKing_Rellena gratis 4Sí, lo reconozco lo de “la última” no es para tanto, hay establecimientos que ya llevan un tiempo promocionando este tipo de ofertas, pero lo cierto es que la implantación de este tipo de promociones está cogiendo cada vez más fuerza. Me refiero ya no solo a lo de “refrescos” gratis, sino también al “come todo lo que quieras/puedas por un módico precio” o lo que habitualmente se entiende por buffet o “barra libre” de lo que sea.

Antes de seguir aclararé que por “refrescos” y entre comillas me refiero a esa clase de bebidas que popularmente reciben tal clasificación, pero que de “refrescos”, como tal, nada de nada, por fríos que estos estén, tal y como señalaba el otros día Julio Basulto (@JulioBasulto_DN) en est post… así pues, hablemos de bebidas azucaradas o edulcoradas, y no de “refrescos”.

Bien, sea como fuere, la última campaña de Burger King haciendo promoción de esta oferta está pegando fuerte, ha invertido no poca publicidad en ella y por eso merece una especial atención. Pero no es la única, por ejemplo, el otro día cuando mostré mi indignación sorpresa al hacerme eco de ella en las redes sociales no faltaron (de hecho fueron bastantes) los que me pusieron al corriente de otros establecimientos en los que este tipo de prácticas estaban ya en funcionamiento. Así, a bote pronto y sin hacer una exhaustiva búsqueda en el mercado, me informaron de que Foster’s Hollywood, Domino’s pizza e IKEA (en su web no he encontrado esta promoción pero es una oferta existente según me han confirmado en atención al cliente) también la han llevado a la práctica (actualmente, la mayoría de ellos, o en algún momento reciente otros).

Siendo así, Gemma Tendero (@gemmatendero_dn) tuvo la brillante idea de preguntarse si esta promoción del tipo “rellena tu vaso gratis” traducida nutricionalmente como “suma todas las calorías que quieras que nosotros no te las cobramosse hacía también extensiva al agua. Así pues, me pareció buena idea empezar con una rueda de consultas en las que se trasladaba esta duda a todos aquellos “restaurantes” que ofrecían esta promoción.

Y empecé por Burger King. Lo hice así por la aparente facilidad para contactar con la multinacional a partir del correo electrónico. Bueno, por eso y porque son los que más “ruido” están haciendo ahora mismo y porque son de los que más visibilidad pública tienen como “restaurante”.

Aquí tienes el correo que les dirigí (disculpas por la calidad, pero creo que da para entenderse).

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Y va y resulta que no han contestado… y no será porque no lo recibieran, ya que a escasos minutos de mi envío recibí este acuse de recibo. Han pasado 4 días laborables y nada de nada. Al final he de dar la razón a mis amigos Guillermo (@waltzing_piglet) y Rosa (@bioamara): estos no han contestado.

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Además, también han hecho oídos sordos a través de otros canales ya que tras mi consulta vía correo electrónico les mencioné en Twitter haciéndoles partícipes (de nuevo) de mi consulta.

En lo que respecta a Foster’s Hollywood mis pesquisas han dado peor resultado si cabe. En parte por la escasa nula efectividad de los recursos que esta multinacional pone a disposición de los consumidores para trasladarle dudas o preguntas: no hay correo electrónico y sí únicamente una servicio pantomima de atención telefónica. Al final, vía Twitter esta empresa contestó que:

Está incluido el refill de refrescos pagando solo el primero. Es válida para refrescos de máquina. No es válida para vaso de agua, jarras de sangría, tinto de verano, botellas de vino, combinados o licores y café.

Tras intentar continuar la conversación de porqué esta política con excluir el agua en la promoción, de si están al tanto de los aspectos negativos de las “calorías vacías” y demás… prefirieron seguir la adecuada política de Burger King: no responder.

Por su parte, mis indagaciones con IKEA fueron una delicia, tanto en las formas como en el contenido de sus respuestas. En este sentido he de decir que jamás fui atendido con tanta amabilidad y eficacia en un servicio telefónico de atención al consumidor como lo fui por el de IKEA. En resumen, les trasladé de palabra las mismas preguntas que se reflejaban en mi escrito a Burger King. Como la respuesta a la primera pregunta fue afirmativa: sí que se puede rellenar el vaso de agua con agua (con o sin hielo) tantas veces se quiera en sus servicios de restauración las demás preguntas carecían, hasta cierto punto, de valor. Sigo sin estar de acuerdo con eso de “suma todas las calorías que quieras que nosotros no te las cobramos” pero al menos, además de esa opción está la de no sumar, hidratarte y que no te lo cobren.

El tema en cuestión

Nos llevamos las manos a la cabeza cuando oímos de las malas prácticas y circunstancias (las del mercado, entorno…) que se llevan a cabo en los Estados Unidos como paradigma de país desarrollado con unas tasas de sobrepeso y obesidad desorbitadas. Sin embargo, adoptamos esas mismas circunstancias con entusiasmo a la menor oportunidad. Mientras, nuestras autoridades sanitarias no realizan el menor gesto para regular este tipo de prácticas nada beneficiosas.

No sé (bueno, en realidad sí que lo sé) hasta qué punto lo del “come y bebe por poco dinero hasta que revientes te hartes” es una medida plausible desde el punto vista de las cifras de venta de estos establecimientos; pero de lo que no me cabe la menor duda es que mientras esa especie de buffet libre solo se haga extensiva a los productos menos recomendables, las políticas de estas multinacionales quedan al descubierto. En cualquier caso también he de decir que cualquier propuesta tendente a hacer consumos “XL”, sea con los productos que sea, me parece desacertada. Al menos en nuestro entorno, invitar a comer más de la cuenta no es precisamente ni beneficioso ni necesario. Si acaso más al contrario. Es una cuestión de Salud Pública y este tipo de empresas con este tipo de promociones han decidido mirar hacia otro lado y cubrir “otras” demandas y necesidades de los consumidores.

De todas formas, ¿tanto les costaría poner el agua dentro de este tipo de promociones? No creo que sea una cuestión de logística… tampoco de precio (salvo que el agua sea más cara que los dichosos “refrescos”). Tiene que haber algo más y no nos lo cuentan.

A cada día que pasa queda más claro que nuestro entorno promueve cada vez con más ahínco circunstancias incompatibles con un patrón de vida saludable; así, muchas empresas se empeñan en reforzarlas; y las autoridades sanitarias miran también para otro lado o llevan a la práctica campañas que solo sirven para cubrir el expediente y poder decir que ellos ya ponen de su parte. Sin embargo, hacer eso y nada, es lo mismo. Y mira que sería sencillo.

Para terminar y en especial para esa clase de empresas y sus agencias de comunicación les dejo esta saga de post al respecto del consumo de “refrescos” que aportan un mensaje para nada refrescante. En resumen: con sus promociones están haciendo un flaco servicio a los intereses de Salud Pública de los consumidores de nuestro entorno (y por lo que se ve, les da igual)

David de Jorge, la edificante historia de un cocinero y su peso

15 julio 2014

 

Hablaba el otro día del tema del balón intragástrico, de las oportunidades bien entendidas que ofrece y de las elevadas expectativas que en ocasiones algunos se hacen con respecto a sus posibilidades, muchas veces por parte de sus promotores. Hay ejemplos de éxito, y este que hoy os traigo lo es, al menos de momento y esperemos, de verdad, que este sea sine die.

Estamos hablando de obesidad con todas las letras, sin tonterías (como supongo el propio protagonista diría). No de eso de que me sobran 3 ó 4 kilos; sí de obesidad mórbida… y de sus propuestas resolutivas, en especial cuando la persona es una de las partes fundamentales ya que solo con su implicación es posible el éxito perseguido.

Es la historia de un gran tío, David de Jorge (@robinfood), documentada en vídeo, en el reportaje “El peso y el espejo”. Tanto en lo que respecta a su proyección profesional como cocinero (sobre todo al principio del documental), las relaciones con su círculo más próximo (familiar y profesional), como por supuesto en lo que atañe al abordaje de ese importante problema de obesidad.

Aquí tienes hora y poco de un excelente ejemplo de cómo afrontar esta clase de problemas, cogiendo el toro por los cuernos y sin hacer descansar todo el peso de la “solución” en terceros. Más al contrario, se trata de sentirse la pieza principal del cambio; pieza que puede y se va a beneficiar de la ayuda de otras. En este caso la utilización del balón intragástrico no fue sino un engranaje más dentro de una estrategia general bien planificada de pérdida de peso, previa a una operación de cirugía bariátrica.

La generosa actitud de David al compartir su vivencia espero que sea motivo de ejemplo para aquellos que en algún momento han valorado la posibilidad de afrontar, en serio, su obesidad ayudados (nunca mejor dicho) de los actuales recursos de la medicina… y de la dietética.

 

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Nota: La camaredería con la que me refiero a David se debe a que tuve el placer de compartir las ondas de RNE durante dos veranos en una sección de la versión estival del programa No es un día cualquiera junto al genial Carles Mesa (@CarlesMesa)… para que luego digan que no es posible un encuentro entre gastronomía y dietética… ¡pero si es imprescindible!

Quiero agradecer a Itziar Elizondo Goienetxea, quien vía Facebook me ha hecho llegar este vídeo