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El nutricionista de la general El nutricionista de la general

"El hombre es el único animal que come sin tener hambre, que bebe sin tener sed, y que habla sin tener nada que decir". Mark Twain

Alimentos en el recuerdo: huevo pasado por agua

No sé muy bien cuantos años tenía, supongo que más de cuatro pero tampoco muchos más. Sin embargo, el resto de los elementos están más o menos claros en mi memoria. Siempre era domingo por la tarde-noche (creo); al menos en mi memoria todos esos días eran domingo. En la tele, la mía en blanco y negro, ponían “Las calles de San Francisco” (me refiero a la de Karl Malden y Michael Douglas) o bien “Hawái 5-0”, la clásica, claro (por dios que gran tema)… posiblemente una serie sustituyó a la otra, pero no recuerdo bien. Lo que sí que tengo claro era el plato que tenía delante en todas esas ocasiones.

Se trataba de un plato de diseño infantil (con patitos blancos sobre fondo azul a modo de cenefa); en el centro del mismo había una huevera de plata que sostenía el alimento para el cual estaba destinado dicho menaje. Alrededor cuatro o cinco tiras finitas de pan tostado… para untar; y también una cucharilla… para rascar lo que se escapara en el uso del pan.

Aquella era en esencia mis cenas de domingo, y luego la de mis hermanos cuando éramos niños: huevo pasado por agua. Un “invento” que a la luz de las actuales circunstancias parece proscrito, hasta insano es posible que algunos argumentaran, a la luz de, por ejemplo, de unas salchichas que no son tal sino, al parecer, proteínas y fósforo. Qué huevos.

serie del huevo pasado por agua.jpgBueno, el caso es que con la entrada de hoy quiero poner en alza una de esas cenas infantiles que según parece y en virtud de las modestas pesquisas realizadas en mi entorno más cercano (familia a parte) están en claro retroceso y casi postergadas al olvido. En su lugar, las cenas de nuestros hijos, están cuajadas de elementos mucho más modernos, donde va a parar, que aquellas soluciones arcaicas y rudimentarias con las que al parecer se complicaban la vida las madres de hace cuarenta años cuando no había tantos recursos maravillosos… y es que, no me extraña, la presentación y consumo de huevos pasados por agua está lleno de inconvenientes. Veamos:

De entrada su accesibilidad, ya que la materia prima es especialmente difícil de conseguir y cara. Los huevos a día de hoy no se encuentran en cualquier lado y además cuando se consiguen su precio es altísimo: entre 10 y 15 céntimos por unidad.

Hay que continuar con las dificultades técnicas de su elaboración, no accesibles a todo el mundo: se necesita un cazo más o menos pequeño y agua.

Y finalizamos con el tiempo: casi nadie dispone a día de hoy de 3 o 4 minutos para preparar el plato principal de la cena de un niño (o la de un adulto).

Como se puede contrastar, todo son dificultades que hacen del huevo pasado por agua un lujo al que pocas familias puedan acceder y que por lo tanto, en su lugar, tienen que recurrir a una cena a base de salchichas de Frankfurt que tan amablemente pone a su disposición la industria alimentaria, sabedora ella de sus dificultades. Dificultades económicas, de tiempo y nutricionales ya que, ya se sabe, donde estén unas grasas (y carnes) procesadas que se quiten los huevos.

Volviendo sobre Karl Malden (aquel maravilloso y narigudo secundario) y mis huevos pasados por agua, recuerdo con especial júbilo la broma que entonces hacía tras acabar con mi cena y que mis hijas reproducen, tal cual, a día de hoy. Me refiero a eso de una vez que se había dado cuenta del huevo, darle la vuelta sobre la huevera y simular que no lo habías tocado… que aún no se había empezado a cenar aunque alrededor del plato se acumularan los delatores trocitos de cáscara por donde se abre el huevo para empezar a comerlo. Al final, se le decía a mamá o papá… “que síiiiii, que ya me lo he comido” mientras se clavaba la cucharilla en lo alto del huevo ya consumido.

En fin, espero que esta sencilla propuesta sirva para iluminar de alguna forma las cenas cotidianas de los más pequeños (o no tanto) en esta época cuajada de dificultades para comer de forma saludable. (Es broma)

Si te ha gustado esta entrada ya te estás aplicando sobre los huevos pasados por agua, dejando de lado las “cómodas” propuestasde la industria alimentaria y, si quieres, puedes consultar:

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Foto: @juan_revenga que muestran una de las originales hueveras en las que hace cuarenta años se cenaba uno los huevos pasados por agua y que son las mismas que hoy utilizan en casa mis hijas (Ya sé que te lo he dicho de palabra, pero que quede por escrito… gracias mamá)

Leer determinados blogs puede salvarte la vida (y leer otros ponerla en peligro)

Pocas bromas, o mejor ninguna, con la noticia de un luctuoso acontecimiento fruto de una irracional y poco recomendable, pero frecuente, carrera en pos del adelgazamiento exprés. Del rápido, del milagroso, del cómodo… del peligroso. Me refiero en concreto a eso de comprar pastillas que prometen perder peso, eliminar la grasa y todas esas cosas que molan mucho… sobre el papel o mejor dicho sobre la pantalla del ordenador.

Eloise_Aimee_Parry1

Este es el relato, el homenaje si se prefiere, ya que así fue publicado en la página web de la policía local, de una madre que hace apenas una semana vio morir a su hija de 21 años que había comprado e ingerido unas pastillas adelgazantes:

Un homenaje a Eloise Aimee Parry, escrito por su madre Fiona Parry:

La mañana del domingo amaneció clara y fresca. Ya a la hora de comer se levantó bastante viento, las fuertes ráfagas parecían anunciar una próxima tormenta. Sin embargo, el cielo era de un azul brillante, casi sin nubes, lleno de promesas.

En aquel momento no sabía que ‘Ella’ [diminutivo de Eloise] había comprado unas pastillas adelgazantes en Internet. Estas pastillas contenían una sustancia conocida como DNP (2,4-dinitrofenol) que no es apta para el consumo humano debido a su toxicidad. Había tomado una cantidad de “pastillas adelgazantes” por encima de las que el envase recomendaba tomar y no tenía modo alguno de saber lo peligrosas que podían llegara ser. ¿Cuántos de nosotros hemos pensado “Si una pastilla funciona… tomar una o dos más no le puede hacer daño a nadie”?

Cuando comenzó a sentirse mal fue por su propio pie al hospital donde la ingresaron inmediatamente en urgencias. Mi hija relató sin miedo y perfectamente lúcida las pastillas que había tomado. En aquel momento todavía parecía encontrarse más o menos bien. Pero estas sensaciones cambiaron de forma súbita cuando se conoció el informe de toxicología poniendo de manifiesto la verdadera gravedad de la situación. El producto se había dispersado por todos los sistemas, no había antídoto, y menos aun sabiendo que mi hija se había tomado ocho comprimidos, siendo que dos ya constituían una dosis letal.

A medida que el estado de salud de Eloise se deterioraba, el personal de urgencias hacía todo lo posible para estabilizarla. Conforme la sustancia se diseminaba por su organismo el metabolismo de ‘Ella’ se disparaba; y aunque en el hospital se hacía todo lo posible por frenarlo… era una lucha en vano contra un enemigo que cada vez se hacía más fuerte. Mi hija se estaba literalmente “quemando” desde el interior. Cuando dejó de respirar, le aplicaron respiración asistida y siguieron luchando por salvarla. Pero cuando su corazón se detuvo no pudieron reanimarla ya. Mi hija reventó. Tomó tanto DNP que las consecuencias fueron inevitables. En esas condiciones el personal sanitario jamás tuvo la menor posibilidad de salvarla. Mi hija se carbonizó y reventó.

En el exterior, el viento había parado y llovía mansamente.

Alrededor de las 15:00 del domingo 12 de abril de 2015, mi hija, Eloise Aimee, murió de una sobredosis.    

Nunca tuvo la intención de quitarse la vida. Nunca supo realmente lo peligrosas que eran las pastillas que tomaba. La mayor parte de nosotros no creemos posible que una pastilla adelgazante pueda matar.

El DNP no es una pastilla milagrosa para adelgazar. El DNP es un tóxico letal. Es similar a TNT en su estructura. El TNT es un explosivo. El DNP hace que el metabolismo se dispare hasta hacerlo explotar hasta el punto de jugarnos la vida.

Esta sobrecogedora historia podría haber tenido otro final… o directamente no haberse producida jamás si esta pobre chica hubiera tenido la suerte (o el interés) de formarse una opinión contrastada al respecto de los peligros que tenía el hacer lo que finalmente hizo.

La cuestión de la información

2,4-Dinitrophenol

2,4-Dinitrophenol (o DNP, el “quemagrasas” de mierda)

Entre muchas de las características con las que se puede definir nuestro tiempo, se podría decir con poco género de dudas que vivimos en la era de la información. Pero esta particularidad, virtuosa en ciertas ocasiones, se torna defecto y peligro cuando el volumen de la información es de tal magnitud que impide o dificulta el trillado de la misma. Tenemos mucho acceso a mucha información… pero tanto a la buena como a la mala y en ciertas ocasiones se hace difícil el poder discernir la una de la otra. Máxime cuando en el caso de la mala información suele haber intereses solapados (o no tan solapados, los crematísticos suelen ser los más habituales) de forma que esta, la información inconveniente, en realidad se nos presenta especialmente atractiva y resplandeciente… más incluso que aquella que es válida.

Traigo todo esto a colación porque un reciente estudio ha puesto de relieve el importante y beneficioso papel que pueden desempeñar algunos blogs. Me refiero a las ventajas que tendría el seguir fuentes de información más o menos contrastada y por lo tanto más o menos válida, a la hora de acercarse o mantener uno estilo de alimentación saludable. Así, el estudio Exploring Women’s Beliefs and Perceptions About Healthy Eating Blogs: A Qualitative Study (Averiguando las creencias y percepciones de las mujeres sobre los blogs de alimentación saludable: un estudio cualitativo) puso de relieve, entre otras muchas que:

Esta muestra de 33 mujeres valoró de forma positiva la credibilidad de aquellos blogs de alimentación saludable conducidos por dietistas-nutricionistas colegiados, así como la posibilidad de contacto con estos profesionales y que este tipo de medios posibilitan. Este tipo de blogs podrían proporcionar un interesante punto de partida con apoyo empírico, para el diseño de intervenciones dirigidas a la prevención de las enfermedades crónicas relacionadas con los estilos de alimentación.

El estudio en sí tiene muchas lagunas: la muestra es muy pequeña, además de unas determinadas características socioeconómicas y no otras, el análisis se hace a partir de tan solo 4 blogs, etcétera. Pero desde luego me parece un interesante punto de partida para poner de relieve la labor que pueden estar realizando muchos de los blogs escritos por personas con criterio cualificado.

Estoy convencido que si en el caso de Eloise Aimee Parry hubiera habido una mayor presencia de blogs confiables en su idioma que advirtieran de lo peligroso de su conducta, la probabilidad de acabar como acabó hubiera sido mucho menor. Una pena en cualquier caso y que en mi situación invita a apretar los dientes y a estar más convencido aun más si cabe de mí trabajo.

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Nota: MI agradecimiento por las aportaciones para realizar este pos a Miguel Lurueña (@gominolasdpetro) y a Eduard Baladía (@EBaladia y @EvidNutrition)

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Imagen: Eloise Aimee Parry, foto tomada de la página web West Mericia Police con fines educativos y Wikimedia Commons

Si los libros de nutrición y dietética fuesen personas…

Lee libros

Acudir a una librería y buscar un libro de divulgación en materia de nutrición y dietética es un deporte de riesgo. Pero a diferencia de este último tipo de prácticas que solo es realizado por una minoría, los hechos nos confirman que este otro “deporte”, el de hacerse con un “libro de dietas”, es una práctica especialmente extendida… a ver, que levante la mano aquel que no tenga en su casa algún ejemplar de este tipo. Creo que es necesario coincidir y reconocer que quien más quien menos está dando asilo en su librería al menos a uno, cuando no a varios, libros de este tipo. No pasa nada… o sí que pasa, pero nos pasa a todos.

Afortunadamente de un tiempo a esta parte el siniestro panorama de enfrentarse a la sección de “dietas” de una librería ha cambiado de forma sensible, y si bien hasta hace unos años era raro encontrar cualquier otra cosa que no fuera basura “dietética” editada al son de las modas del estilo a la dieta del grupo sanguíneo, el método Dukan, la dieta Montignac, la enzima prodigiosa, las recetas anticáncer, etcétera; a día de hoy existe una oferta mucho más imperecedera, adecuada y, en resumidas cuentas, válida en este terreno.

Empezaba a decir en el título que si los libros sobre nutrición y dietética más populares, los más accesibles y divulgativos fueran personas sería interesante poder asistir a la zapatiesta que se montaría cada noche cuando los libros se quedan solos en la oscuridad de la librería (un poco en plan Toy Story, seguro que me entiendes)… Discusiones más o menos eruditas, o más o menos subidas de tono, acalorados debates e incluso con la posibilidad de que estos volúmenes de contenidos tan dispares llegaran a las manos… mejor dicho, a las hojas y a las tapas, ya que de puro divergentes, sus postulados son a todas luces francamente irreconciliables.

Existe una perversión solapada en toda sección de cualquier librería que albergue libros sobre alimentación y dietética. Esta se pone de relieve nada más entrar y preguntar por su ubicación; para ello el usuario suele dirigirse al empleado de turno: “¿Por favor, los libros de dietas?”. Una vez entre ellos la mayoría se pueden identificar en base a dos criterios no excluyentes (es más, buena parte de ellos recogen ambos criterios). Por un lado los que proponen largas minutas alimenticias con indefectibles listados de alimentos permitidos y prohibidos en virtud de sus infantiloides planteamientos y; por el otro, los que prometen un adelgazamiento eficaz, seguro y placentero o, también con frecuencia, una salud de superhombre con el fin de terminar muriéndose uno (esto lo digo yo) con la salud por las nubes. En cualquier caso siempre buen rollo, grandilocuentes promesas de éxito seguro, de revolucionarios métodos, de millones de lectores satisfechos, de obtener incluso un placer supremo en la tarea del adelgazar. Para este tipo de libros, clásicos donde los haya por muy reciente que sea su edición, el adelgazamiento se ejecuta con la alegría de quien impone una orden desahucio a unos kilos okupas que están en casa ajena. Todo muy fácil, placentero, a la última y requeteguay.

La universidad de Harvard recomienda vender así los libros de dietas milagro

Expertos británicos recomiendan un método revolucionario para vender libros de dietas milagro (simulación)

Sin embargo y como decía más arriba, a día de hoy la oferta milagrosa de hace unos años en estas secciones ha variado en un interesante sentido. Ya no solo hay ejemplares buenrollistas que con el fin de explotar las necesidades de una población ávida de soluciones simplistas hace su agosto todo el año en las estanterías de la sección de “dietas”. No, ahora compartiendo ese espacio… o mejor dicho, robándoselo a otros ejemplares de planteamientos absurdos, se pueden encontrar otras obras de mayor enjundia que, en líneas generales, tienen en la sana divulgación su principal leitmotiv. Me refiero a autores como por ejemplo Julio Basulto, Carlos González, Luis Jiménez, José Miguel Mulet, Antonio Palomar, etcétera… y los que seguro que me dejo en el tintero y los que espero vengan.

Porque… ya que estamos de tendencias, confío que esta se quede, me refiero a que cada vez más autores pongan en alza el racionalismo dietético (sin dejar de lado amplias connotaciones hedónicas del asunto) y se lancen a escribir y divulgar todo eso que llevaban profesionalmente bueno dentro de sí. Y es que tal y como propuso de forma especialmente clarividente Luis Jiménez, un buena meta no sé si para este año pero desde luego sí para los 5 próximos, sería convertir el área de “dietética y nutrición” de las librerías en una zona llena de libros dignos y rigurosos.

Al final, mi deseo es que en base a los procesos de selección natural esta nueva forma de hacer divulgación en materia de nutrición y dietética desplace, si no hasta la extinción (eso sería demasiado utópico) sí hasta un rincón, a los anteriores libros “de dietas” y de “adelgazamiento”.

Libros dietéticaSi yo fuera mi libro, me sentiría muy pero que muy incómodo al rozar mis tapas con determinados compañeros de estantería, y al mismo tiempo estaría encantado de rozarlas con las de esos otros que de un tiempo a esta parte están colonizando un espacio anteriormente acotado para la charlatanería y la magufería. Por tanto, no sé si sería demasiado pedir que en las librerías se nos pusiera en espacios diferentes, propongo por ejemplo que se cree la sección de “Dietochorradas y sacacuartos” a la que vayan a parar todos esos libros, clásicos o no, del tipo “Yo sí que como de Patricia Pérez”; “La terapia Gerson”; “El Método Gabriel”; “Es fácil perder peso”… y que en la sección que ya existe “Nutrición y dietética” se mantenga y se queden estas nuevas obras mucho más comprometidas con la realidad y cuyos propósitos originales son otros completamente diferentes.

Espero que este post sirva para animar a que cada vez más gente con criterio, independientemente de su título, se anime a publicar obras con un valor añadido diferente del que hasta la fecha ha sido más fácil encontrar.

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Imagen: https://twitter.com/darksilvara/status/590937662162395136

Qué decir del kéfir

KéfirNo sé muy bien porqué pero en las últimas semanas me han llegado varias consultas al respecto de un alimento que se conoce como kéfir de agua. Será cosas de las modas, pero en este caso no puedo dejar de sorprenderme porque no es el típico producto comercial a la venta sino que cada uno se elabora el suyo como así sucede también en la mayor parte de los casos del kéfir más tradicional (el elaborado con leche). Sé que hay productores/distribuidores de este tipo de productos pero creo que llegaremos a un acuerdo si coincidimos en que, en relación al kéfir, lo más típico es el consumidor que se lo elabora él mismo.

¿Qué es el kéfir?

El kéfir sin más, o el que de alguna forma más conoce la población general, es el resultado de la modificación de la leche mediante una fermentación controlada. Para los que por primera vez sepan de su existencia, se podría decir que es un alimento similar en su concepto al yogur pero en cuya elaboración han participado una serie de microrganismos diferentes a este. Al igual que para que un alimento tenga la consideración de yogur tiene que estar fermentado por una serie de bacterias típicas, en el caso del kéfir más clásico los microrganismos típicos consisten en una combinación de bacterias y levaduras.

En el marco de la culturilla popular las más típicas de unas y otras serían Lactobacillus acidophilus y Saccharomyces kéfir aunque la variedad tanto de bacterias como de levaduras presentes puede ser bastante amplia.

Sin embargo, según la norma del codex alimentarius para las leches fermentadas los cultivos para la elaboración de kéfir son:

Cultivo preparado a partir de gránulos de kefir, ‘Lactobacillus kefiri’, especies del género ‘Leuconostoc’, ‘Lactococcus’ y ‘Acetobacter’ que crecen en una estrecha relación específica. Los gránulos de kefir constituyen tanto levaduras fermentadoras de lactosa (‘Kluyveromyces marxianus’) como levaduras fermentadoras sin lactosa (‘Saccharomyces unisporus’, ‘Saccharomyces cerevisiae’ y ‘Saccharomyces exiguus’)

Una de las características más destacadas es que su elaboración incluye dos tipos de fermentaciones, la digámosle clásica que sería la láctica (similar a la que acontece en el caso del yogur y los quesos) y además como novedad poco frecuente, una fermentación alcohólica. Razón por la cuál este tipo de productos pueden presentar una cierta cantidad de alcohol, no despreciable, en su composición.

He de expresar mi sorpresa cuando en el anterior documento mencionado del codex alimentarius al hacer referencia a la composición de las leches fermentadas, solo concede la posibilidad de la presencia de alcohol en el caso del alimento conocido como klumys… curioso cuando la levadura responsable de esa fermentación alcohólica puede estar presente tanto en este producto como en el kéfir.

 ¿Qué es el kéfir de agua?

Kéfir de agua

Dentro del universo alimentario se ha dado en llamar kéfir de agua a un producto que evidentemente prescinde de la leche para su elaboración (y que por razones obvias no va a ser considerado como lácteo) pero que incluye la adición de los “gránulos” (también llamados tíbicos) de microrganismos mencionados (u otros) en un agua azucarada y aromatizada o no con distintos jugos de frutas. Así pues, en este caso, el elemento que utilizan las bacterias y levaduras de los gránulos para realizar la fermentación serían esos azúcares añadidos, es decir, la sacarosa. En internet tienes cientos de páginas que muestran como elaborarlo (como el tradicional) y yo, sinceramente, no tengo mayores criterios para recomendarte uno u otro porque no soy precisamente que se diga un especialista en este tipo de alimentos.

En este caso, caben pocas dudas a la hora de catalogar esta bebida como una bebida alcohólica suave. Según este trabajo que describe las propiedades bromatológicas del conocido como kéfir de agua las especies microbianas más típicas encontradas son Lactobacillus casei / paracaseiLactobacillus harbinensisLactobacillus hilgardii, Bifidobacterium psychraerophilum / crudilactisSaccharomyces cerevisiae, y Dekkera bruxellensis.

Una de las cuestiones que no se deben olvidar, repito, es que en buena parte de las referencias encontradas cuando del kéfir de agua se trata, es que en buena parte de las ocasiones se hace referencia a ella como licor de kéfir, cerveza de frutas, etcétera… es decir, uno de los más que posibles elementos de su composición es el alcohol… en cantidades de entre 2-3%. Una cifra para tener muy en cuenta entre colectivos concretos como lo podrían ser las mujeres embarazadas, niños, etcétera.

Sus maravillosos beneficios… ¿son maravillosos?

Es bastante frecuente que los promotores de cualquier tipo de kéfir, hagan descansar en él auténticos prodigios salutíferos en su consumo. Por ejemplo, ya se trate del kéfir tradicional o del de agua, las alegaciones del tipo… mejora los estados de anemia, el colesterol, los procesos digestivos, la psoriasis, la presión arterial, mejora del sistema inmune… e incluso se llega a proponer como remedio adelgazante entre cientos de otras maravillosas propiedades.

A este respecto solo cabe coincidir en que quien estas cosas promueve no cuenta, actualmente, con el respaldo de la ciencia para resultar creíble. Ojo… que no digo que no, pero lo que sí que afirmo es que no hay estudios serios que respalden este tipo de afirmaciones… No las hay al respecto del consumo de yogures, cuya industria se ha gastado una pasta, sin éxito, para poder atribuirles cientos de propiedades… como para que ahora venga un alimento “menor” a asegurarnos sin ningún género de dudas todas esas cosas… y muchas más. Va a ser que no. Y menos sin pruebas concluyentes que lo respalden.

Así pues, me parece estupendo que haya cientos… miles de personas que consuman kéfir, tradicional o de agua. La inclusión de cualquiera de ellos podría formar parte sin lugar a dudas de una dieta adecuada en su conjunto, pero eso sí, sin tenerle que atribuir facultades casi, casi milagrosas. Pero que no nos quepa duda: esa dieta no será adecuada por la presencia inexcusable del kéfir… ni dejará de serlo por su ausencia.

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Imagen: Webaware y Simon A. Eugster vía Wikimedia Commons

¿Es tan beneficioso para la salud el consumo moderado de bebidas alcohólicas?

BebercioCerrábamos la semana pasada con la noticia de un bastante posible nuevo etiquetado para las bebidas alcohólicas a medio plazo. Y comenzamos esta con un tema bastante relacionado: la absurdez de atribuir al consumo moderado de alcohol, sin dudas, cualquier beneficio sobre la salud.

He querido dejar un tiempo más que prudencial para hacerme eco de esta noticia que al parecer, tal y como ha demostrado el tiempo, ha sido atada, amordazada y, en definitivas cuentas, olvidada por el paso del tiempo. Claro, como no promociona el consumo de alcohol (ni “moderado” aunque sea)… no interesa.

Tal y como se puede contrastar se trata de una reunión en el Hospital Regional Carlos Haya en la que una serie de expertos desmitifican de forma rotunda aquello de que el consumo de bebidas alcohólicas puede reportar beneficio alguno sobre la salud. Estos expertos lo hacen además sin pelos en la lengua:

El alcohol no presenta ningún aspecto positivo para la salud […]. Un buen vino tomado de manera moderada es menos malo que otras bebidas alcohólicas, pero eso no significa que posea efectos cardioprotectores […]

El alcohol es una sustancia tóxica, adictiva y cancerígena, que mata a 130.000 personas en Europa cada año. Hay 242 enfermedades relacionadas con el consumo de alcohol […]

Las bebidas alcohólicas cuentan con una buena imagen en la sociedad y son bien aceptadas, pero se estigmatiza al alcohólico […]

Cuanto menos alcohol se beba, mejor.

Con estas contundentes palabras se expresó el jefe de la unidad de conductas adictivas del Hospital Clinic de Barcelona, Antoni Gual. A partir de aquí es irremediable hacer la consabida pregunta ¿están estas palabras respaldadas por la ciencia?

Pues lo cierto es que a pesar de haberme desojado buscando la referencia que se cita en el artículo señalado referente a que la prestigiosa revista The Lancet haya hecho una reciente publicación en este sentido… el caso es que no la he encontrado. Al menos como reciente. Pero sí que he encontrado otros estudios interesantes que no creo que deban pasarse por alto, a pesar de que nunca han tenido el impacto mediático de otros estudios de muy inferior calidad que, poniendo el consumo de alcohol en un pedestal, han disfrutado de los fuegos artificiales y el buenrollismo con el que casi no importa qué medio los suele acoger.

Por ejemplo y sin alejarnos de The Lancet, tenemos este de aquí Drug harms in the UK: a multicriteria decision analysis que nos viene a decir que el alcohol es sin lugar a dudas y teniendo en cuenta todos los aspectos (físicos, sociales y psicológicos) la droga más dañina por encima, y no poco, de otras sustancias, otras drogas, consideradas como “duras” (y puedes pensar en la que quieras… el consumo de alcohol le gana en daño general). Pensaras que el anterior estudio descontextualiza el “consumo moderado” y esas cosas, bueno, puede ser cierto, pero aun no he acabado.

Este otro interesante estudio publicado en el British Medical Journal hace apenas dos meses aclara bastante las cosas y deja pocas dudas:

Las asociaciones benéficas entre un bajo consumo de alcohol y la mortalidad por cualquier causa pueden ser atribuibles en buena parte a una selección inadecuada de los grupos de referencia y un inadecuado manejo de los posibles factores de confusión. Cuando se compara la población abstemia (no bebedores) con otros grupos de población que sí bebe el posible beneficio del consumo de bebidas alcohólicas solo se pone de manifiesto en el grupo de mujeres de más de 65 años. En el resto de grupos clasificados por edad y sexo no se ha encontrado beneficio alguno para la salud a partir del consumo de ninguna medida de alcohol. En cualquier caso y además de mínimas, todas las posibles asociaciones protectoras podrían explicarse a partir de sesgos en la selección de la muestra.

En un editorial adjunto a este artículo se explicaba, no sin razón, que incluso si el alcohol resultara tener un efecto protector contra una cierta patología, este también aumentaría el riesgo de contraer otros problemas de salud (cuestión que ya puse de manifiesto en su día en esta entrada).

Vino ¡salud a raudales!... o no

Vino ¡salud a raudales!… o no

En mi opinión estamos de nuevo ante la misma historia anteriormente repetida (o en la actualidad) con no importa casi que alimento, producto o nutriente. Es decir, por la razón que sea en un momento concreto se pone en alza el consumo de un determinado alimento (bien por intereses comerciales poco loables o bien por las limitaciones de la ciencia en un momento dado) o por el contrario se criminaliza. En cualquier caso, de esta forma se tiende a crear una sensación de que ese mensaje forma parte de una especie de Ley universal, al estilo de la Ley de gravitación universal. Luego, con el paso de tiempo, los avances en el conocimiento científico (recuerda “la maleta de Asimov”) no solo pueden llegar a cuestionar los planteamientos anteriores sino que en no pocas ocasiones llegan a contradecirlos de forma bastante contundente (recuerda el caso del huevo).

Creo que este caso, el del alcohol… sea cual sea su matriz alimentaria que lo vehiculice (desde el whisky al pacharán pasando por el vino y la cerveza) a cada día que pasa se añade un mayor contenido a la literatura científica de forma que en este caso se apunta a que beber alcohol es más dañino que lo contrario… que es lo que se ha venido afirmando en los últimos años.

En cualquier caso y suponiendo que yo esté equivocado, en lo que creo que no hay confusión alguna es al respecto de que con el tema del alcohol, a día de hoy, las cosas no están nada claras. Así, en este sentido, estando la salud en juego, yo me quedo con la frase final de este estudio que sostiene lo que a mi juicio debiera marcar la línea de intervención en la promoción de las bebidas alcohólicas a través de la salud.

Lo más probable es que cualquier promoción de alcohol por razones de salud termine ocasionando mucho más mal que bien.

No estaría mal que nuestras autoridades sanitarias tomaran nota de este “principio”. Estoy convencido que será una lucha encarnizada en la que los sectores implicados pondrán todo de su parte para que el paradigma salutífero del consumo moderado de alcohol no pierda comba.

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Imagen: photostock vía freedigitalphotos.net

 

Etiquetado europeo de bebidas alcohólicas: información nutricional y advertencias cada vez más cerca

Pava con cava

Los movimientos pro defensa del consumidor de la Unión Europea están realizando una importante presión para que el etiquetado de las bebidas alcohólicas incluya más información que la hasta ahora contenida en ellas. Propuestas que se están encontrando, para no variar, con una considerable resistencia por parte de la industria implicada a la que esta medida no le gusta ni un poquito.

Hasta ahora la poca información obligatoria que contienen alude al grado alcohólico y a la presencia de algunos alérgenos potenciales. Esta iniciativa se veía venir ya de lejos cuando en el RE 1169/2011 (del que te hablé en esta entrada) se advierte que para 2014 la Comisión europea debía presentar un informe al respecto de la idoneidad de incluir esta información en el etiquetado de las bebidas alcohólicas (artículo 16)

A esta nada remota posibilidad (la de incluir en su etiquetado un listado de ingredientes y una información nutricional en la que se incorpore el valor calórico del producto) se suma la de incluir advertencias al respecto de la idoneidad de su consumo en por parte de mujeres embrazadas, menores y aquellas personas que vayan a conducir.

(En esencia la coalición de organizaciones que están haciendo más presión al gobierno de Bruselas son la European Alcohol Policy Alliance (Eurocare), la European Public Health Alliance (EPHA), la European Association for the Study of the Liver (EASL), la European Liver Patients Association (ELPA), la United European Gastroenterology (UEG), la Association of European Cancer Leagues (ECL), el Standing Committee of European Doctors (CPME), el Royal College of Physicians (UK), el British Medical Association, la Scottish Health Action on Alcohol Problems SHAAP, y el Alcohol Action Ireland).

Todos ellos se alegran de que hace apenas un mes el Parlamento Europeo diera un primer paso a la hora de aprobar una solicitud dirigida a la Comisión Europea para que elabore un marco legal que regule un nuevo etiquetado con más información antes de que finalice 2016. La solicitud para regular la información en el etiquetado de las bebidas alcohólicas salió adelante con el voto de 63 de los 68 miembros del comité sobre medio ambiente, salud pública y seguridad alimentaria.

Ciudadanos celebrando el posible nuevo etiquetado en las bebidas alcohólicas

Así de contentos se pusieron los bodegueros al conocer la posibilidad del nuevo etiquetado (simulación)

No se ponen de acuerdo ni desde dentro del sector

Lo más gracioso del tema es que dentro del propio sector de bebidas alcohólicas hay fuertes enfrentamientos con una industria, la cervecera, que está encantada de que se compare el valor calórico de su producto con el del vino y no digamos ya con otras bebidas espirituosas ya que saben que la información, muy probablemente, se ofrecerá a los consumidores, siempre, por cada 100mL de producto. En esas circunstancias, más o menos, al whisky le corresponderán unas 245 kcal, al vino unas 85 kcal y la cerveza sacará pecho y (meterá barriga) con tan solo unas 45.

Por su parte la industria de los licores ha contratacado afirmando (y no le falta ni pizca de razón) que las cantidades de consumo estándar de unas y otras bebidas es muy diferente ya que “nadie” que bebe cerveza bebe 100mL de cerveza… bebe más; y nadie que bebe whiky bebe tampoco 100mL de esta bebida por ración. Este sector por tanto aboga por una información en la que se contemplen las raciones típicas de todas las bebidas y no por 100mL.

En mi opinión los “licoreros” lo tienen difícil ya que esa forma de presentar la información por la que abogan, a pesar de ser la típica en Estados Unidos (calorías por ración estándar) no se usa en la Unión Europea, salvo de forma voluntaria por cada uno de los fabricantes de los distintos alimentos tal y como recoge el RE 1169/2011.

Mi opinión

Por mi parte solo puedo decir que me consta que el ambiente está muy revuelto. Me ha llegado información de que una de las estructuras que representa al sector en España, la Federación de Industrias de la Alimentación y Bebidas (FIAB), está tentando la opinión de los distintos gobiernos autonómicos para, imagino, ver con cuantos aliados cuenta a la hora de hacer presión en un sentido u otro. En este terreno el subsector más afectado es el del vino que no quiere las etiquetas ni en pintura.

En mi opinión este tipo de medidas son necesarias en el momento que igualan a las bebidas alcohólicas con el resto de alimentos; nunca me he explicado por qué las bebidas alcohólicas estaban exentas de aportar una información que era de obligado cumplimiento para el resto de alimentos (salvo contadas excepciones).

Esto por un lado y por el otro, los mensajes de advertencia, quizá sensibilicen a una población, la europea, que tiene, un serio problema derivado del consumo de bebidas alcohólicas. De hecho de todas las regiones de la OMS, Europa es la región del mundo en la que más se consumen este tipo de bebidas. Un hecho que tiene importantes consecuencias en forma de graves problemas de salud pública. Por ejemplo, es preciso conocer que los costos sociales atribuibles al abuso del alcohol en 2010 se estimaron en cerca de 155.800.000.000 € en Europa en 2010, de los cuales una buena parte (82,9 mil millones de euros) son asumidos por los sistema de salud. Es decir, los problemas derivados del consumo de alcohol cuestan a la sociedad europea el equivalente al 2 a 3% de su PIB.

Seguiremos al corriente de esta parece que cercana posibilidad.

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Imagen: imagerymajestic vía freedigitalphotos.net

‘Cocina2′, mi último descubrimiento en programas de cocina y gastronomía

cocinados

Se llaman Sergio y Javier, y son los hermanos Torres, dos reconocidos cocineros aunque hasta hace unas pocas semanas yo no sabía de ellos. Lo cierto es que los he “conocido” a partir de la emisión de la segunda temporada del programa “Cocina2” en La 1 de TVE. Ambos son hermanos gemelos y están actualmente al mando de las cocinas del Restaurante “Dos Cielos” en Barcelona.

Este es Sergio presentando el espacio (en su difusión en el canal Fox Life)

Y este Javier

Sea como fuere, la historia es que tienen un programa de cocina que actualmente se emite los martes por la noche (muy por la noche, más bien de madrugada) después de MasterChef. Una pena, ya que al parecer los programas que más me interesan suelen tener unos horarios francamente incómodos.

De formato relativamente breve, estos dos hermanos recorren diversas zonas de la geografía española para presentarnos sus productos más genuinos y autóctonos… algo que recuerda no poco al programa de Imanol Arias y Juan Echanove “Un país para comérselo”. Pero la gran diferencia con aquel es que en este caso los dos cocineros ahondan en la cultura culinaria más tradicional para, con no poco criterio y partiendo de ese punto, presentarnos un par de recetas “diferentes”… Al menos a primera vista, se trata de propuestas arriesgadas que precisamente por lo típico de esos ingredientes clave, a los meros aficionados a la cuestión gastronómica nos cuesta imaginarnos otras recetas diferentes de las tradicionales. Por ejemplo… ¿a alguien se le pasa por la cabeza presentar un plato a base de angulas auténticas fuera de la consabida receta de ajo, aceite, guindilla y cazuela de barro? Es difícil. Pues ahí está la gracia del programa máxime cuando sendas propuestas aparecen bastante lógicas y razonadas.

Pues bien, con este punto de partida y con la sincera simpatía que promueven estos dos gemelos se establece un reto entre ellos cuyo meollo es precisamente ese… ver quién de los dos hace la mejor reinterpretación o receta alternativa con el producto o productos estrella de cada región.

El guion me parece francamente entretenido, a la par que las cuestiones culinarias se tienen bastante en cuenta, no se trata de un programa de “recetas” al uso, pero sí desde luego que se aportan muy buenas ideas con resultados bastante interesantes (o al menos eso parece mientras no los podamos probar). Una vez cada uno de ellos ha terminado su plato se lo dan a probar a un “jurado popular” que consiste en aquellas personas (tres o cuatro por lo general), conocedoras del producto como pocas, que han participado en la obtención del ingrediente estrella o en su venta. Al final, es ese jurado el que tiene que emitir su veredicto al respecto de cuál de los dos platos les gusta más… teniendo en cuenta el respeto por el producto, lo tradicional de las recetas típicas… Y a la vez todo muy informal, cercano, pero al mismo tiempo con una cuidada y bonita fotografía y puesta en escena.

De verdad que hace tiempo que no encontraba un programa de cocina tan original… aunque de lo que cabe muy poca duda que el resultado se debe en su mayor parte al buen rollete que transmiten estos dos hermanos. Yo que tú no me lo perdería, si la hora te desencaja los planes de dormir, siempre puedes hacer como yo que desde hace un par de semanas me lo grabo.

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El Departamento de Salud norteamericano escucha tus sugerencias para elaborar sus guías de alimentación

Lo que hoy os traigo constituye para mí toda una primicia: El departamento de salud norteamericano abre a todo el mundo la posibilidad de opinar (y tener en cuenta) al respecto del informe que os hice llegar el pasado martes titulado “Nuevas directrices dietéticas norteamericanas, mucho de nuevo… bueno y también cuestionable.

Antes de continuar he de reconocer mi error. Al publicar aquella entrada, di por sentado que aquel informe del  Comité asesor para las Guías Alimentarias de 2015 y sus recomendaciones era cosa hecha, es decir, di por válido que el informe en cuestión era el definitivo sobre el que se iban a asentar las guías en cuestión. Pero no, se trata de un informe previo sobre el que posteriormente trabajará el Departamento de Agricultura (USDA) para, al final de 2015, ofrecer las guías en cuestión. En resumen, lo de la entrada del otro día era un informe de un comité de expertos que se enviaba para usarse de modo consultivo por los que finalmente elaborarán las guías definitivas.

Gobierno usa

Bueno, disculpas aparte, el caso es que además de este informe realizado por expertos, quienes van a terminar por fijar las mencionadas guías han decidido abrir un periodo consultivo dirigido a la población general para que esta haga sus comentarios, mejoras, propuestas, etcétera al informe en cuestión… ¿te imaginas que…?

¿Te imaginas que nuestro ministerio de sanidad diera la oportunidad de que sus ciudadanos aportaran sus sugerencias para elaborar unas guías de alimentación? Sería insólito… y por lo que hasta la fecha se conoce tan probable como la existencia de los unicornios rosas. Así pues olé por los norteamericanos (al menos en a lo que este caso respecta).

¿Les preguntamos a los españoles su opinión para hacer unas guías oficiales de alimentación?

Bill: ¿Crees que alguna vez veremos este tipo de consultas en España?

Así se pone de manifiesto en este enlace y, si al final te decides habrás de usar este formulario para enviar tus aportaciones, sabiendo que:

  1. La posibilidad para hacerlas llegar finaliza el 8 de mayo.
  2. Habrás de usar 250 palabras o menos por cada una de tus aportaciones… aunque existe la posibilidad de acompañarlas de adjuntos.
  3. No se puede tardar más de 20 minutos en completar las aportaciones (se sugiere realizarlas aparte y luego copiar-pegar las mismas en el formulario).

Además de la consulta popular en sí, me ha llamado bastante la atención que no es preciso ser ciudadano norteamericano para realizar las aportaciones… están abiertos a los comentarios desde cualquier parte del mundo. Sorprendente. Maravilloso y sorprendente.

Bien, ¿quién se anima a decirles que vistas las recomendaciones originales del informe en cuestión parece que se depositan demasiadas confianzas en la industria alimentaria para que esta proponga soluciones y reformule sus productos para mejorar su perfil nutricional? La base de la alimentación saludable… ¿no estaba centrada principalmente en alimentos “naturales”… qué pinta entonces tanta industria y tanta reformulación?

Lo prometido es deuda

Además de lo dicho, es hora de hacer públicas las sugerencias de un par de lectoras que me tomaron la palabra cuando ofrecí la posibilidad de hacerme llegar su interpretación de “mis” guías alimentarias en la saga de post “si yo hiciera unas guías alimentarias”. Como seguro que recuerdas, mi propuesta fue esta… y estas han sido las aportaciones de…

Beatriz Sánchez Fernández:

Guía Beatriz Sánchez Fernández

Y esta la de Noelia Torrado Cuenda:

Guía Noelia Torrado Cuenda

Os dejo a vosotros que, si queréis, hagáis los correspondientes comentarios en relación a su interpretación de “mis” guías.

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Nota: mi agradecimiento a Susana Córdoba (@Nutridietas)  por su aportación para la elaboración de este post.

#SanidadDesnutrida, una iniciativa con la que todos salimos ganando

JusticiaIba a empezar diciendo que el fin último de este post se justifica en una reivindicación profesional, la del dietista-nutricionista, pero no sería cierto. El fin último es trasladar a la ciudadanía la oportunidad de que esta reivindique, junto con nosotros, la oportunidad de contar en eso que se llama Sanidad Pública con los mejores profesionales sanitarios posibles en el ámbito de la nutrición humana y dietética. Y claro, eso incluye que el Sistema Sanitario Público, cuente con ellos, con los dietistas-nutricionistas; un hecho que hasta la fecha no se ha producido a pesar de ser considerados como profesionales sanitarios de pleno derecho según se recoge en la Ley de Ordenación de Profesiones Sanitarias ya en el año 2003. Un hecho que además choca frontalmente con lo que sucede en otros países del mismo entorno ya que en la mayoría de esos países a los que me refiero la sanidad pública cuenta con este tipo de profesionales. En todos menos aquí. Ya sabemos que Spain is different, again.

La situación de esta profesión en España es rocambolesca: la carrera universitaria tiene oficialmente reconocido su estatus desde 1998, está reconocida su utilidad en virtud de la Ley anteriormente mencionada, pero en la práctica se pasa olímpicamente de su figura… cuando además su utilidad está más que contrastada en virtud de lo que sucede en otros países.

Por eso, desde la plataforma Dietética sin patrocinadores (de la que ya te hablé en este post) se ha organizado una manifestación popular con el fin de demandar públicamente esta situación injusta e irregular. Esta tendrá lugar el próximo 10 de mayo, domingo, a las 12:00 frente a la sede del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Tienes la convocatoria en este enlace.

El caso es que las autoridades nuestros dirigentes saben perfectamente qué es un dietista-nutricionista, qué puede ofrecer, qué demanda y qué beneficios se obtendrían al darle empleo en la Sanidad Pública. Tengo pruebas, mira. En el año 2010 el Senado solicitó la comparecencia del representante del colectivo de dietistas-nutricionistas en esta cámara en el marco del estudio que se estaba llevando a cabo sobre las necesidades de recursos humanos en el sistema nacional de salud. Y allá que fue el entonces presidente de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas D. Giuseppe Russolillo (hoy transformada en Fundación Española de Dietistas-Nutricionistas) y habló a la Cámara Alta al respecto de la utilidad y beneficios de la incorporación de este profesional a la sanidad pública en diversos entornos. Tienes un resumen de su discurso en este enlace, que se basó en su mayor parte en el artículo Incorporación del dietista-nutricionista en el Sistema Nacional de Salud (SNS): Declaración de Postura de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas.

Lo más “gracioso” del tema es que, tras haber valorado la comparecencia, en las conclusiones de aquel informe que realizó el Senado se podía leer lo siguiente:

Con la inclusión de las prestaciones sanitarias de un dietista-nutricionista en el Sistema Nacional de Salud mejoraría de la calidad de vida, se reducirían las enfermedades relacionadas con la nutrición, mejoraría la relación coste-efectividad, y se reducirían, asimismo, las listas de espera y asistencia sanitaria pública para toda la población española en condiciones de igualdad efectiva, lo que es especialmente importante en una población donde los índices de obesidad están creciendo de forma alarmante, en especial en niños y adolescentes.

Esto es, repito lo que concluyó el Senado en su informe allá en el año 2010… y aquí estamos los profesionales… sin plazas; los ciudadanos… sin la posibilidad de disfrutar de un mejor servicio y; los ciudadanos de nuevo… palmando dinero público a partir de una peor relación coste-efectividad de entre los posibles recursos.

¿Lo quieres más claro? Acércate y acompáñanos…

DSP

Además tendrás la posibilidad, seguro, de poder hablar con muchos de nosotros… estaremos encantados de conocerte. Las redes sociales también son muy importantes para nosotros, por eso, te invitamos a que uses a discreción la etiqueta #SanidadDesnutrida con la que se aglutinan nuestras, vuestras… reivindicaciones en este sentido

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Imagen: Stuart Miles vía freedigitalphotos.net

Sugerencias de la OMS para restringir la publi de alimentos dirigida a los niños

Comida basura

Si hay una necesidad sobre la que parece que hay pocas dudas al respecto de las estrategias de marketing que sigue la industria alimentaria en general, es la de reducir la presión que ejercen los distintos productores sobre la población infantil. Y no es para menos, para ponerte en situación te sugiero que eches un vistazo al inmenso documental “Más allá del peso” o a este revelador post, ahí tienes algunos ejemplos de a qué tipo de presión me refiero.

Consciente de esta situación la OMS ha elaborado un documento con las normas que sería conveniente observar a la hora de dirigir no importa qué campaña de marketing al público infantil. La verdad es que es como para ponerlo en un pedestal. Tanto que es el típico documento que nuestras autoridades se pasarán a buen seguro por el arco del triunfo y que jamás veremos cumplirse (tiempo al tiempo y ojalá me equivoque). Lamentablemente.

En resumen y para no aburrirte, ya que lo gordo está precisamente en el contenido del documento, la OMS ha lanzado una herramienta para ayudar a los distintos países a reducir la promoción de alimentos con demasiada grasa, azúcar y sal dirigida a niños, tal y como pone de manifiesto en su web. Voy a dejar a un lado las razones que han movido a la OMS para realizar este trabajo ya que, en relación con la prevención obesidad infantil, además de conocidas las puedes obtener en el enlace anterior. Vamos al lío.

El documento en cuestión es este y la parte importante, donde está el meollo, está contenida en la tabla del anexo, es decir en la tabla de la página 11 y siguientes. Dicha tabla contiene 17 categorías de alimentos y la OMS sugiere que solo aquellos alimentos que dentro de su categoría cumplan con determinadas características nutricionales deberían poder anunciarse “para los niños”. O dicho de otra forma… si un determinado producto no cumple dichas características su fabricante debería tener prohibido realizar campañas de marketing y comercialización con los niños como publico objetivo. En concreto ésas características refieren exclusivamente al contenido de: grasa total; de grasas saturadas; de azúcares totales; de azúcares añadidos (es decir que no formen parte del alimento de forma consustancial y a diferencia del ítem anterior); de edulcorantes distintos del propio azúcar; de sal; y de calorías.

Es decir, si la composición de un determinado producto excede un determinado valor de alguna de las categorías mencionadas en 100g de producto… ese producto no debería tener permitido anunciarse. Seguro que te mueres por conocer las categorías y las recomendaciones de la OMS. Vamos a verlas:

Categoría 1. Chocolate y productos de confitería, barritas energéticas, y postres y aderezos “dulces”: No deberían poder anunciarse ninguno con independencia de su contenido en los ítems anteriormente señalados.

Categoría 2. Bollería, galletas dulces y pasteles; otros productos de pastelería dulces y las mezclas para su elaboración: No deberían poder anunciarse ninguno con independencia de su contenido en los ítems anteriormente señalados.

Categoría 3: Aperitivos salados (palomitas de maíz y maíz; frutos secos; galletitas y pretzels salados; otros aperitivos a base de arroz, maíz, o patata): Solo deberían anunciarse aquellos elaborados con cero azúcares añadidos y con un máximo de 0,1g de sal por cada 100g de producto.

Categoría 4. Bebidas (este ítem se subdivide a su vez en cuatro apartados):

  • Zumos: No deberían poder anunciarse ninguno con independencia de su contenido en los ítems anteriormente señalados.
  • Bebidas lácteas: Solo deberían anunciarse aquellos que aportaran menos de 2,5g de grasas totales; con cero azúcares añadidos y con cero edulcorantes.
  • Bebidas energéticas: No deberían poder anunciarse ninguna con independencia de su contenido en los ítems anteriormente señalados.
  • Otras bebidas (Colas, limonadas, naranjadas, otros refrescos, bebidas azucaradas, aguas minerales y aguas “con sabores”… con azúcares añadidos o con edulcorantes: Solo deberían anunciarse aquellos que tengan cero azúcares añadidos y cero edulcorantes.

Categoría 5. Helados: No deberían poder anunciarse ninguno con independencia de su contenido en los ítems anteriormente señalados.

Categoría 6. Cereales de desayuno: Solo deberían anunciarse aquellos que aportaran menos de 10g de grasas totales; menos de 15g azúcares totales; y menos de 1,6g de sal.

Categoría 7. Yogures, leches fermentadas, cremas y alimentos similares: Solo deberían anunciarse aquellos que aportaran menos de 2,5g de grasas totales; menos de 2,0g de grasas saturadas; menos de 10g de azúcares totales y; menos de 0,2g de sal.

Categoría 8. Quesos: Solo deberían anunciarse aquellos que aportaran menos de 20g de grasas totales; y menos de 1,3g de sal.

Categoría 9. Comidas y platos precocinados o listos para comer: Solo deberían anunciarse aquellos que aportaran menos de 10g de grasas totales; menos de 4g de grasas saturadas; menos de 10g de azúcares totales; menos de 1g de sal; y menos de 225 kcal/100g.

Categoría 10. Mantequilla y otras grasas y aceites: Solo deberían anunciarse aquellos que aportaran menos de 20g de grasas saturadas; y menos de 1,3g de sal.

Categoría 11. Pan y otros productos afines: Solo deberían anunciarse aquellos que aportaran menos de 10g de grasas totales; menos de 10g de azúcares totales; y menos de 1,2g de sal.

Categoría 12. Pasta fresca o seca, arroz y otros cerales: Solo deberían anunciarse aquellos que aportaran menos de 10g de grasas totales; menos de 10g de azúcares totales; y menos de 1,2g de sal (lo mismo que en el caso de la categoría anterior)

Categoría 13. Carne fresca y congelada, carne de aves, pescados y similares, huevos: Tienen libertad para anunciarse sin restricciones al respecto de su composición nutricional.

Categoría 14. Carnes procesadas, aves y pescados procesados: Solo deberían anunciarse aquellos que aportaran menos de 20g de grasas totales; y menos de 1,7g de sal.

Categoría 15. Fruta, verduras y hortalizas frescas o congeladas: Tienen libertad para anunciarse sin restricciones al respecto de su composición nutricional.

Categoría 16. Frutas, verduras y hortalizas procesadas: Solo deberían anunciarse aquellos que aportaran menos de 5g de grasas totales; menos de 10g de azúcares totales; cero azúcares añadidos y; menos de 1g de sal.

Categoría 17. Salsas y aderezos, incluyendo los productos para dippear/untar: Solo deberían anunciarse aquellos que aportaran menos de 10g de grasas totales; cero azúcares añadidos y; menos de 1g de sal.

Aplausos

Con un par de…

Hay que reconocer que la OMS los tiene bien puestos… eso y que no le va a hacer caso ni Dios… o a medias. Lo digo porque tengo bastante claro lo que va a suceder en nuestro país, algo que, no es por casualidad, no es lo mismo que ocurre, actualmente, en otros países en los que estas medidas ya se están aplicando. ¿Quieres ejemplos? No creo que te sorprenda, en especial los países escandinavos (Noruega, Dinamarca…) donde estas condiciones o similares no solo se están haciendo cumplir, sino que además han servido de inspiración a la OMS para elaborar esta herramienta.

Tampoco es por casualidad que los únicos grupos de alimentos que tienen “libertad” para anunciarse con independencia de su composición son solo los alimentos frescos (aunque se comercialicen congelados). Y otro de los aspectos llamativos es que el grupo de la bollería, el de la confitería, el de los zumos, el de las bebidas energéticas y el de los helados NO deberían anunciarse fuese cual fuese su composición… Y el de las bebidas azucaradas o con edulcorantes solo podrían hacerlo mientras no llevaran ni azúcar ni edulcorantes (me da que en la OMS además están de cachondeo). En resumen, a tomar por… con esos alimentos en lo que se refiere a su publicidad dirigida a los niños.

Y añado… si los alimentos no recomendados son los que son, y los que quedan tienen las limitaciones que tienen, (salvo los frescos, que no tienen ninguna) ve tomando nota porque lo que no es bueno para tus hijos tampoco lo es para ti… Y si de mí dependiera, estas normas no solo las aplicaría a la publicidad dirigida a los niños sino que las haría extensiva a toda la publicidad de los alimentos. ¿Acaso hay algo que justifique el no hacerlo?

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Imagenes:  Iamnee y Ambro vía freedigitalphotos.net