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Mayonesa, regla y las (esquivas) menotoxinas

Dolor de regla

Desconozco hasta que punto estarás al corriente de este mito, hay mucha gente que sabe de él, pero al mismo tiempo hay mucha otra a la que le resulta desconocido. En estos últimos casos, la sorpresa al conocerlo (por lo extravagante de su mismo enunciado) avanza la idea de su escasa verosimilitud. El mito alude a que las mujeres en edad fértil, cuando están menstruando (con la regla, periodo, etcétera) han de abstenerse de tratar de elaborar una mayonesa ya que esta se cortará, es decir, no emulsionará como debe y, por tanto, hará inútil su intención de comer ese día, por ejemplo, ensaladilla rusa.

Cuando el otro día salió este tema de rebote en una conversación de twitter contrasté que había personas “con carrera” que no habían oído en su vida oído de la cuestión y me llamó la atención. Es más, se especuló con que el mito tuviera una localización geográfica determinada y no estuviera generalmente extendido. Sin embargo, curioso que es uno, me dio por investigar la cuestión y llegué a hacer asombrosos descubrimientos, o cuando menos curiosos, a colación de esta simpleza que tiene mucha más enjundia que la que uno pudiera sospechar así a botepronto.

Origen y extensión del mito

Ingredientes_mayonesaUna cosa que nos tiene que quedar clara es que según diversas fuentes consultadas el mito de que las mujeres no puedan hacer mayonesa mientras están con el periodo abarca diferentes culturas y localizaciones. No está por tanto circunscrito a determinadas regiones españolas, ni tan siquiera se trata de una tipical-spanish-chorrada ya que su difusión trasciende a nuestras fronteras y es de dominio popular en muchos otros países: se conoce en el Reino Unido, los países del norte de Europa, Estados Unidos, países del norte de África y de Oriente Medio etcétera. En concreto, la obra The Curse: A Cultural History of Menstruation (La Maldición -“la regla” también en su acepción más coloquial-: Historia Cultural de la Menstruación) alude a que el origen del mito de la mayonesa se encuentra en Francia (supongo, aunque no comparto, porque los autores de la obra hacen descansar el origen de esta sublime salsa en suelo francés) destacando que en aquel país se desaconsejaba a las mujeres con la regla que hicieran mayonesa ya que sería una labor por completo infructuosa. Además, dentro de las absurdas prohibiciones en toda regla y en lo que concierne a los alimentos, las mujeres en esta condición también estaban advertidas de no manejar sidra o cerveza ya que estas terminarían en una defectuosa fermentación, agriándose; y tampoco debían encargarse de elaborar salmueras o salazones ya que sus acciones serían en balde, ni amasar pan ya que no “subiría”. Al mismo tiempo tampoco podían realizar labores de jardinería u horticultura ya que, se suponía, las plantas que estas mujeres tocaran en tal circunstancia morirían o no crecerían.

¿Ciencia detrás del mito?

Lo cierto es que sí ya que hubo quien pretendió dotar de una explicación científica a las negativas consecuencias de emprender estas labores domésticas (hacer mayonesa, sidra, salazones, trasplantar vegetales…) mientras se estaba con la regla. Primero demostrando la veracidad del hecho (que efectivamente no se podían hacer) y segundo aportando las pruebas materiales que respaldaban la teoría. Y además, no fueron unos cualquiera los que en principio se encargaron de ello (lo que siempre nos puede servir para poner el llamado criterio de autoridad en su sitio). Te cuento.

Corrían los alegres años 20 del pasado siglo cuando Béla Schick, un reputado médico que hizo importantes avances en el tratamiento de la escarlatina, tuberculosis, desnutrición infantil… abrió la metafórica caja de pandora de la “toxicidad de la menstruación” para dotarla de una explicación científica. Este hombre ha pasado a la posteridad por idear la denominada Prueba de Schick para determinar la susceptibilidad a la difteria, contribuyendo a su erradicación. A lo que íbamos… Schick “demostró” con ayuda de una de sus enfermeras, que si le entregaba un ramo de flores cuando ella estaba con el periodo, el ramo se marchitaba en mucho menor tiempo que cuando no lo tenía.

El segundo científico fue David Macht, otro renombrado médico de la época, que también realizó sus propios experimentos para demostrar la toxicidad menstrual de la mujeres y, más allá de hacerla descansar solo en la sangre, también postuló que la saliva, la orina, el sudor, la leche y las lágrimas de las mujeres con la regla eran capaces de inhibir el crecimiento vegetal. Lástima que apenas queden registros escritos de sus hallazgos y metodología (al menos yo no los he podido localizar).

La comunidad científica alentada (cuando no mosqueada) por los resultados de estas dos eminencias de la época trataron de reproducir los experimentos de estos dos médicos allá por 1934 y en condiciones controladas. Sin embargo, no fue posible. No obstante, la cosa no quedó aquí.

Cosas que se supone no pueden hacer las mujeres con la regla

Cosas que se supone no pueden hacer las mujeres con la regla

Los experimentos de Schick hicieron que este médico postulara la existencia de una sustancia o bacteria en la sangre menstrual causante de los resultados obtenidos. Schick llamó a este elemento o familia de elementos menotoxinas, y aunque las buscaron, las menotoxinas no aparecieron por ninguna parte… Hasta 1950 cuando dos investigadores George Van S. y Olive Watkins Smith afirmaron haber dado con ellas cuando observaron que la inyección de sangre menstrual en ratas inmaduras causaba su muerte en menos de un día. Bravo, habían descubierto, como más tarde reconocieron, el típico efecto de rechazo y que nada tenía que ver con las supuestas menotoxinas.

Otros nombres propios ligados a la existencia de las menotoxinas y al intento de dotar a la teoría de la menstruación tóxica de un agente causal, fueron sin duda alguna los de los antropólogos Ashley Montagu y Clellan S. Ford. Que si bien no son los padres del término (fue Schick), sí que se encargaron de dotarlo de una cierta popularidad.

Sea como fuere, esta cuestión que causó una cierta expectación en la primera mitad de siglo XX fue más o menos olvidada hasta que en la década de los 70 fue retomada por una médico británica, Helen Evans Reid. Esta formuló un llamamiento dirigido a la comunidad científica para tratar de aislar o descartar la existencia de estas sustancias. Aunque inicialmente hubo personal investigador que se sumó a su propuesta (tanto defensores como detractores de la existencia de las menotoxinas) el caso es que hasta la fecha de hoy no se ha realizado ningún estudio que con la suficiente calidad ponga las cosa en claro. La razón probablemente, no me extraña, es que este tema suscita poco interés entre los científicos e investigadores dada la escasa credibilidad de la teoría.

Y es que, digan lo que digan, a mí me parece que esta historia de las menotoxinas es un cuento ligado de forma especialmente intensa a prejuicios culturales y religiosos que se pierden en el albor de los tiempos. Y en lo que se refiere a la mayonesa, yo además también cuento con una cierta experiencia observadora.

Además de los enlaces citados en el texto, si quieres profundizar más en el tema te sugiero algunas lecturas:

Menstruation is just blood and tissue you ended up not using (Post Scientific American)

Studies on the phytotoxic index ii. Menstrual toxin (“menotoxin”) (Artículo 1934)

Allergy due to menotoxin of pregnancy ( Artículo 1936)

Blood Magic: The Anthropology of Menstruation (Libro 1988)

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Nota: Mi agradecimiento a Guillermo Peris (@waltzing_piglet ), Abraham Vergara (@LBPA) y Laura Morrón (@lauramorron) por, queriendo o no, saberme espolear. También a Piamonte () por sus aportaciones en la traaducción.

Imágenes: Jason Terk vía Wikimedia Commons; marin fredigitalphotos.net;

Luces y sombras de la nueva legislación sobre la información alimentaria facilitada al consumidor

Lupa comida

Los consumidores tenemos desde el pasado sábado alguna garantía más a la hora de enfrentarnos a la adquisición de productos alimenticios. Además, da igual donde nos hagamos con ellos ya que el Reglamento Europeo 1169/2011 Sobre la información alimentaria facilitada al consumidor contiene elementos que han de aplicarse tanto por parte del sector de la hostelería, como por la industria alimentaria, así como por la restauración colectiva. Son varios los elementos que se han incorporado, algunos los que se han modificado con respecto a la anterior legislación vigente y otros, qué pena, que siguen sin estar. En palabras de nuestra Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición, AECOSAN “el propósito del Reglamento es perseguir un alto nivel de protección de la salud de los consumidores y garantizar su derecho a la información para que los consumidores tomen decisiones con conocimiento de causa”. Ya veremos en qué se traduce tanto buen propósito.

¿Qué hay de nuevo?

Desde mi punto de vista una de las principales novedades es la obligación de identificar el origen de las grasas en la lista de los ingredientes. Te lo conté en esta entrada y significa que el recurrente y cansino subterfugio de las “grasas vegetales” como ingredientes desaparecerá o, si está presente, habrá de detallar el origen y proporción de esas grasas vegetales. Aunque tal y como parece a juzgar por la curiosa adaptación que de este nuevo elemento han hecho algunos fabricantes, es muy posible que el consumidor medio siga in albis (tienes más información en la anterior entrada mencionada)

Al mismo tiempo, este RE obligará a partir de ahora a incluir un etiquetado nutricional en la mayor parte de los alimentos transformados, algo que no era necesario salvo que en su su presentación se hiciera algún tipo de alegación de salud o declaración nutricional… que entonces sí era obligada. Pues ahora todos los alimentos transformados, salvo contadas excepciones, deberán incluir ese etiquetado nutricional. Entre los productos que están exentos de incluirlas (salvo que hagan una declaración nutricional) figuran: productos sin transformar que incluyen un solo ingrediente o una sola categoría de ingredientes; productos transformados cuya única transformación ha consistido en ser curados y que incluyen un solo ingrediente o una sola categoría de ingredientes; agua destinada al consumo humano, incluida aquella cuyos únicos ingredientes añadidos son el anhídrido carbónico o los aromas; una planta aromática, una especia o mezclas de ellas; sal y sucedáneos de la sal; edulcorantes de mesa; extractos de café y extractos de achicoria, granos de café enteros o molidos y granos de café descafeinado enteros o molidos; infusiones de hierbas y frutas, té, té descafeinado, té instantáneo o soluble, o extracto de té, té instantáneo o soluble o extracto de té descafeinados, que no contengan más ingredientes añadidos que aromas que no modifiquen el valor nutricional del té y; las bebidas alcohólicas que contengan más del 1,2%.

Otra destacada novedad reside en la alusión a los posibles 14 alérgenos más comunes presentes en los alimentos envasados que deberán aparecer en la lista de ingredientes de forma destacada mediante una composición tipográfica que la diferencie claramente del resto de la lista de ingredientes (por ejemplo, mediante el tipo de letra, estilo o color de fondo). En ausencia de una lista de ingredientes, deberá incluirse la mención “contiene”, seguida de la sustancia o producto que figura en el anexo II del RE.

Entre las principales novedades, está la primera alusión a los nanometariales. De este modo el RE incluye la definición de “nanomaterial artificial” (artículo 2, apartado 1 a) y obliga a etiquetar todos los ingredientes presentes en forma de nanomateriales artificiales.

Fuera de la comercialización propiamente dicha de alimentos dirigida al consumidor final, merece especial atención la obligación de los distintos servicios de restauración colectiva de tener a disposición de los clientes la información de los productos utilizados (por ejemplo en un restaurante o comedor social). Así, en este terreno, los operadores de empresas alimentarias garantizarán que la información relativa a los alimentos no envasados destinados a ser suministrados al consumidor final o a las colectividades se comunique al operador de empresa alimentaria que vaya a recibir el alimento para que, cuando así se requiera, se pueda facilitar al consumidor final la información alimentaria obligatoria.

Interesante, por último en este apartado, la obligatoriedad de los establecimientos de poner a disposición de los consumidores determinada información cuando el producto comercializado vaya sin envasar, a granel o se envase en el momento de su venta a petición del consumidor (por ejemplo, en la venta de pan).

¿Qué hay de viejo… pero arreglado?

La procedencia o país de origen de los alimentos. Hasta ahora, solo era obligatorio para la carne fresca de vacuno, las frutas y las verduras, la miel, el aceite de oliva y en los casos en los que no hacerlo puede suponer un engaño al consumidor. Sin embargo, a partir de ahora también lo será para la carne fresca de cerdo, ovino, caprino y aves de corral. No obstante, este aspecto estará sujeto a las disposiciones de aplicación que la Comisión Europea adopte dos años después de la entrada en vigor de la nueva regulación.

Importante es la modificación al alza relativa al tamaño de la letra en la que se incluye la información nutricional. Así, esta norma, establece un tamaño mínimo de fuente para la información obligatoria de 1,2 mm; salvo que la superficie máxima de un envase sea inferior a 80 cm², en cuyo caso el tamaño mínimo se reduce a 0,9 mm. Si además dicha superficie es menor de 25 cm², la información nutricional no será obligatoria. En los envases en los que la superficie más grande sea inferior a 10 cm ² (por ejemplo en un paquete de chicles), no es necesario incorporar ni la información nutricional, ni la lista de ingredientes. No obstante, el nombre del alimento, la presencia de posibles alérgenos, la cantidad neta y la fecha de duración mínima se deberán indicar siempre, independientemente del tamaño del paquete.

Tanto la indicación de la caducidad de los productos y la fecha de primera congelación (de tratarse de este tipo de productos) también sufre modificaciones aportando más garantías que las derivadas de anteriores normativas tal y como te comenté en esta entrada.

¿Qué no aparece o falta?

Este Reglamento Europeo aporta muchos avances pero se han dejado en el tintero algunas cuestiones interesantes de las que… o bien se ha pasado de largo o bien se ha emplazado a la Comisión Europea para dar la correspondiente respuesta en dos o tres años.

Para mí, la principal ausencia alude a las grasas trans que, de momento, no es obligado aportar información al respecto de su presencia en un determinado alimento. Así, se aplaza hasta 2016 la decisión sobre la obligatoriedad de incluir este tipo de grasas en el etiquetado en base a un informe que habrá de elaborar la Comisión Europea. De momento no hay obligación. Una lástima, el tema me parece tan de cajón… que no sé qué tienen que debatir… a no ser que el debate responda a presiones de la industria.

Otra de las cuestiones por resolver es la referente a las Cantidades Diarias Recomendadas (CDR) que seguirán presentes, cumpliendo una serie de normas pero que, seguirán siendo, al menos de momento, del tipo café para todos. Y es que, a mi juicio no tiene ningún sentido que siempre, con independencia del alimento que se trate, estas cantidades estén referidas a una dieta estándar de 2000 kcal para un adulto. Un absurdo que se pone de manifiesto en aquellos alimentos típicamente destinados al consumo de los más pequeños (cereales de desayuno, galletas, determinados productos para untar…). De nuevo se emplaza a la Comisión Europea para que en el plazo de tres años tome una decisión al respecto de qué hacer con este tipo de información.

En definitiva, además de incluir importantes mejoras para mantener informado a los consumidores, este texto legal cumple a la perfección con el estereotipo que tienen este tipo de escritos a la hora de interpretarse: es bastante lioso. Y ello se pone de manifiesto con las habituales referencias cruzadas a artículos o apartados, excepciones según… lo que sea, cuestiones todas ellas que hacen al lector ir constantemente arriba y abajo para identificar su último significado. Tal es así que la propia Comisión elaboró un documento de preguntas y respuestas con el que tratar de dar respuesta a algunas (no todas) de las más habituales controversias. Lo puedes consultar en este enlace.

De igual modo, la Federación Española de Industrias de la Alimentación y Bebidas (FIAB) ha editado una guía en la que se interpretan varias de las implicaciones últimas de este poco amable Reglamento Europeo 1169/2011. La puedes consultar en este enlace.

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Imagen: amenic181 vía freedigitalphotos.net

Huevos arrugados (de gallina)

Huevo arrugado

No, el artículo de hoy no va de una receta más o menos tradicional… El caso es que el otro día al comprar una docena de huevos en el supermercado me encontré con que dos de ellos tenían una apariencia francamente llamativa: su cáscara estaba grotescamente arrugada (como puedes apreciar en la foto). Ya me había encontrado en otras ocasiones con ejemplares similares, pero nunca tan arrugados o con tantas “imperfecciones”.

La primera sospecha, así de repente nada más verlos, fue que estaban “malos”, pero… antes de dirigirme de nuevo al establecimiento en donde los compré decidí hacer algunas averiguaciones. ¿Cuál es la causa de las rugosidades en algunos huevos… y más allá de esta, se pueden comer?

La causa de los huevos con la cáscara arrugada

La primera cuestión que hay que dejar clara es que según el manual Optimum Egg Quality (Coutts and Wilson, 2007) la presencia de rugosidades en la cáscara de los huevos se considera un defecto de su calidad, al menos en lo visual, que no suele implicar un defecto en su valor nutricional o seguridad. Puedes consultar los contenidos en línea del mencionado manual en este enlace; en él se recopilan 15 posibles defectos de la cáscara de los huevos y 9 taras internas.

Lo cierto es que las mencionadas rugosidades pueden obedecer a causas diversas, entre ellas, según este manual las más frecuentes son: falta de madurez o defectos en la función de la glándula cascarógena sita en el útero de la gallina; enfermedades de la gallina como la relativamente frecuente bronquitis infecciosa de estas aves; gallinas sometidas a estrés y; hacinamiento. Según otras fuentes, además, la presencia de rugosidades puede favorecerse también en las gallinas ponedoras de huevos XL (grandes) y portadores de dos yemas. Pero además también puede responder a otras causas, como por ejemplo: un uso excesivo de antibióticos; deficiencia de cobre en la dieta de las gallinas ponedoras; así como un exceso de calcio. Tienes una tabla con las posibles anormalidades en las cáscaras en este enlace (en concreto, el defecto que se aborda en este artículo viene reflejado en el primer caso por la izquierda de la segunda fila de la tabla).

Defectos cáscara huevos

¿Son aptos para el consumo?

Huevo arrugado abiertoBuena parte de las fuentes consultadas sostienen que cerca de un 2% de los huevos comercializados suelen presentar este tipo de defectos y que ello no impide su normal consumo, siendo más frecuentes entre gallinas “primerizas” o, al contrario, en gallinas de una cierta edad al final de su vida productiva. Tal y como sucede con los huevos “normales”, su idoneidad para el consumo también dependerá de que la cáscara esté intacta, es decir, que esté rota, circunstancia que aumenta de forma importante la posible contaminación del interior, en cuyo caso, rugoso o liso, deberían desecharse.

Tal y como se puede apreciar en la foto, en mi caso, los huevos en cuestión eran tamaño XL especialmente grandes, pero con una yema cada uno de ellos (una de ellas se rompió al cascarlo).

Cómo se “fabrica” un huevo

No sé a ti, pero más allá del milagro de la vida y todo eso, la producción de los huevos por parte de las gallinas ponedoras siempre me ha llamado bastante la atención, y más teniendo en cuenta la velocidad de esa producción (un huevo cada 24-26 horas). Como el saber no ocupa lugar, dicen, y por si te apetece contar con un vistazo rápido sobre esta cuestión, te resumo aquí como es el proceso de formación de los huevos de la mano de la web del huevo (para un mejor seguimiento del proceso descrito conviene ayudarse de la imagen de la página 29):

La gallina produce un huevo cada 24-26 horas, independientemente de que estos sean o no fecundados por un gallo. De hecho, en las granjas de producción de huevos solo hay gallinas ponedoras y no hay gallos, por lo que los huevos que se comercializan no están fecundados y, por tanto, no se pueden incubar para que nazcan pollitos […]

La gallina inicia la puesta de huevos hacia las 20 semanas de vida, tras un período de crecimiento y desarrollo adecuados que le permiten alcanzar la madurez sexual. El aparato reproductor de la hembra está formado por ovario y oviducto, resultando funcionales únicamente los izquierdos.

El ovario de la gallina contiene más de 4000 óvulos microscópicos. De ellos, solo un reducido número llegará a desarrollarse y constituir una yema. La yema se desarrolla a partir de un óvulo rodeado por una membrana folicular muy vascularizada. La ovulación es el momento en el que la yema de mayor tamaño se libera del ovario, mediante la ruptura de la membrana folicular, y es depositada en el infundíbulo, primera estructura del oviducto.

El oviducto se presenta como un tubo de unos 60 a 70 cm de largo y con cinco secciones: infundíbulo, magno, istmo, útero o glándula cascarógena y cloaca. El infundíbulo es la entrada del oviducto, el lugar donde la yema o vitelo es capturada tras la ovulación. Tiene forma de embudo y la yema lo atraviesa en unos 15-30 minutos. Aquí se forman las dos capas más externas de la membrana vitelina, que representan 2/3 partes del total y juegan un papel muy importante en la protección de la yema, evitando la entrada de agua desde la clara. Además, el infundíbulo es el lugar donde se puede producir la posible fertilización del huevo.

El magno es la sección más larga del oviducto y presenta distintos tipo de células que sintetizan las proteínas que se irán depositando durante las 3 horas y 30 minutos que tarda este proceso. El magno, complementariamente con el útero, es responsable de las propiedades fisicoquímicas de la clara y de la situación de la yema. Cuando el huevo sale del magno, el albumen presenta un aspecto gelatinoso denso ya que solo contiene un 50% del agua, alrededor de 15 g. El proceso de hidratación y estructuración del albumen acaba en el útero; es decir, su función es determinante en la calidad interna del huevo.

Al llegar al istmo el albumen empieza a rodearse de las dos membranas testáceas. En el útero o glándula cascarógena se produce una rotación del huevo dando lugar a la torsión de las fibras proteicas del albumen denso, formándose las chalazas, que sostienen centrada la yema. Por lo tanto, el útero, complementariamente al magno, es el responsable de las propiedades fisicoquímicas de la clara y de la situación de la yema. El huevo permanece en el útero de 18 a 22 horas y se produce la formación de la cáscara.

Una vez formado el huevo se producirá la expulsión a través de la cloaca o vagina. El huevo sale con fuerza gracias a las contracciones de la musculatura lisa que rodea a la mucosa. En algunas gallinas, 1 hora antes de la ovoposición, el huevo gira 180 ºC y sale primero la parte roma.

La puesta de huevos suele producirse entre las 7 y las 11 de la mañana. La ovulación puede iniciarse de 15 a 30 minutos después de que haya sido puesto el huevo anterior.

Formación del huevo

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Imágenes: @juan_revenga; http://www.alltech.com/sites/default/files/alltech-egg-shell-quality-poster.pdf y http://www.huevo.org.es/default.asp bajo licencia Creative Commons

Dime qué comes… y te diré qué pienso de ti (según yo coma)

Existe una especie de deporte nacional que consiste en criticar, normalmente con aire censurador, las elecciones alimentarias de terceras personas cuando estas no coinciden con las propias. En realidad, para tu tranquilidad, has de saber que no es tanto una costumbre patria sino un hábito internacional (ya sabes, aquello de mal de muchos consuelo…)

Los hábitos dietéticos de una persona o comunidad suelen ser, muy a menudo objeto de crítica por parte de aquellos que no los comparten. De hecho, pocas veces podemos ser testigos de una mayor exhibición de prejuicios que cuando determinadas personas prejuzgan e incluso desprecian a terceros en sola referencia a su patrón dietético.

Y, aunque sea muy típico, no está bien eso de tener prejuicios o prejuzgar. Lo digo porque al menos en el caso de los prejuicios dietéticos sobre cómo comen otras personas, se suelen verter opiniones basadas en un dogmatismo indocumentado, pero sobre todo de una forma contundente, sin dobleces, despreciando el modo y manera que otros tienen de alimentarse y se hace así, a menudo, sin conocer suficientemente esas otras opciones dietéticas y sus posibilidades reales.

Te cuento todo esto, porque el otro día descubrí en Twitter una simplificación humorística de cómo es apreciado un determinado colectivo en base a su forma de comer y en función también de quién sea, o mejor dicho, de cómo coma el que opina. Se trata del siguiente cuadro que en buena medida me parece que retrata de forma bastante adecuada nuestra realidad (lo cual no quiere decir que esté de acuerdo). La viñeta es obra de Eduardo Salles @sallesino y su Cinismo ilustrado con sus tiras y viñetas que bien merecen un vistazo.

 

 

De cualquier forma hay un aspecto que me estoy encontrando últimamente bastante a menudo y que aborda subliminalmente este algoritmo. Como se puede contrastar en la imagen se representan tres patrones dietéticos: el vegetariano, el vegano y el carnívoro. Dentro de este universo los vegetarianos serían aquellas personas que solo comen alimentos de origen vegetal con contadas excepciones sobre productos de origen animal, normalmente y dependiendo de los casos, huevos y lácteos, aunque puede haber otros productos presentes, como por ejemplo la miel. Los veganos serían aquellas personas que no hacen excepciones y no aceptan en su dieta ningún producto de origen animal, venga de donde venga. Ambas opciones, bien planificadas, pueden ser perfectamente válidas y compatibles con un adecuado estado de salud siempre y cuando se adopten algunas precauciones: además de esa adecuada planificación, la de incorporar por el medio que sea una fuente apreciable de vitamina B12.

Sin embargo, con lo que no estoy de acuerdo es con la propuesta que del término “carnívoro” hacen algunos cuando lo contraponen al de seguir un patrón dietético vegetariano, y no digamos vegano. Y es que no, en el ámbito dietético y de la nutrición humana el concepto contrario de vegetariano es omnívoro… y no carnívoro. Algo que se puede leer debajo de “carnívoro” en la viñeta y de lo cual me alegro.

Sobre esta cuestión terminológica y práctica, asumido en sus últimas consecuencias el patrón carnívoro, sí que dudo mucho que pueda ser saludable a largo plazo. Si bien supongo que también se podría recurrir a la suplementación (como los veganos y vegetarianos harían con la B12) en el caso del carnívoro auténtico, me da que la cantidad de suplementos sería bastante más elevada. Empezaríamos por la fibra (los alimentos de origen animal carecen de fibra) y seguiríamos con algunas vitaminas y sustancias de carácter antioxidante. Si bien las últimas no son consideradas nutrientes esenciales, sí que su consumo está bastante asociado con el mantenimiento de un adecuado estado de salud, prevención de enfermedades, etcétera. Y claro, la fuente de todos estos nutrientes es eminentemente vegetal.

Además, si bien un vegetariano o vegano si que se niegan (por los motivos que sea) a consumir productos de origen animal, un carnívoro humano, es decir, un omnívoro, no se niega a comer productos de origen vegetal, simplemente come carne y otras cosas. O a la inversa.

Ya nos contarás qué te ha parecido.

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Agua de mar hexagonal o cómo embaucar a costa del autismo

Como el autismo es provocado en gran manera por la gran condensación de metales pesados como el mercurio, que desestructuran el agua, crearemos un agua estructurada bioinformada con el código de adn original y añadiremos serotonina y melatonina mediante vibraciones, junto con algunas otras frecuencias y códigos numéricos de sanación.

Stop fraude

Reconozco que jamás en mi vida he visto un mayor número de memeces en tan poco texto. Se trata por lo que a mí respecta de un vergonzoso y fraudulento record que utiliza la angustia de las familias que cuentan con alguno de sus miembros dentro de los denominados trastornos del espectro autista. Digo fraudulento y no hilarante, porque como supongo, el remedio propuesto tendrá un coste a pesar de que no hay el más mínimo asidero para este planteamiento sanador.

Al parecer esta empresa, VedimCuántica, que tan agradecida se siente por el supuesto encargo que le ha hecho “una asociación de padres de niñ@s autistas” (cuyo nombre o página web se cuidan mucho de mencionar) para que les dote de algún supuesto remedio, ha decidido ponerse la ciencia por montera (algo que se le debe dar muy bien a juzgar por la línea de productos que comercializa) y explotar la debilidad de los familiares de este colectivo.

  • ¿El autismo es provocado por la condensación de metales pesados como el mercurio? ¿Condensación… qué condensación es esa… en los cristales de las ventanas, en nuestras retinas…?
  • ¿Esa condensación que no sabemos dónde se produce… desestructura el agua? además, ¿qué agua… la de nuestros acuíferos, la de nuestros cuerpos…? ¿la del mar acaso no?
  • ¿Qué es eso de “crear” un agua… estructurada… bioninformada? ¿agua bioinformada? Espera, espera… ¿agua con adn? Esto es una sinvergonzonería que aumenta a medida que se añaden palabras… una a una.
  • ¿Añadir serotonina y melatonina por vibraciones? ¿qué forma de adicionar nada es ésa? y lo último ¿qué es eso de añadir al mismo tiempo frecuencias y códigos numéricos de sanación? ¿al agua?

Aunque no le encuentro el chiste por ninguna parte, lo más gracioso es que, como se puede comprobar, esta basura de terapia alternativa aúna conceptos absurdos que ya existían por separado, y de los que sobre algunos de ellos ya se ha dado cuenta en este blog. Me refiero por ejemplo a lo del agua hexagonal, las maravillosas propiedades del agua de mar y lo de las frecuencias o energías de sanación.

Me imagino lo ridículo que es para estos señores de VidimCuántica que yo deje aquí pruebas de lo complicado que es a día de hoy para la comunidad científica establecer tanto las causas de los trastornos del espectro autista, así como contrastar la validez de las muy diversas terapias y tratamientos que a menudo se plantean en este marco. No obstante, para el resto de lectores diré que el origen de las causas de este tipo de trastornos permanece en buena parte desconocido destacando que al parecer podría haber tanto elementos genéticos (heredados y no) como de estilo de vida que lo pudieran condicionar. Así, tal y como reconoce y sintetiza el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC nortamericano):

No se conocen todas las causas de los Transtornos del Espectro Autista (TEA). Sin embargo, sí que se sabe que probablemente sean diversos los orígenes que hay detrás de los, a su vez, múltiples tipos de TEA; e incluyen factores ambientales, biológicos y genéticos.

De hecho, este mismo organismo advierte al respecto de las terapias alternativas (entre ellas esta que hoy se menciona):

Para aliviar los síntomas de los TEA, algunos padres y profesionales de la salud utilizan tratamientos que están fuera de lo que normalmente recomiendan los médicos [médicos estándar se entiende, porque de todo hay en la viña del señor]. […] Estos tratamientos son muy controvertidos. Sin embargo, la realidad actual muestra que hasta un tercio de los padres de niños con TEA pueden haber intentado alguno de estos tratamientos alternativos, y hasta un 10% pueden haber empleado un tratamiento potencialmente peligroso. Así pues, antes de iniciar un tratamiento de este tipo, obsérvelo con ojo crítico, y coméntelo con su médico.

Creo que si nuestras autoridades no intervienen en cosas como estas es como para irse a vivir a una isla desierta. Y es que peligroso o no (eso estaría por ver), de lo que no cabe la menor duda es que, en mi opinión, se trata de un fraude con todas las letras.

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Nota: Agradezco a Candela Atienza ‏() el hacerme llegar esta… cosa.

Imagen:  Stuart Miles vía freedigitalphotos.net

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Dos conceptos para el término ‘detox': el válido y el absurdo

zumo de apio

Han sido varias las ocasiones en las que se ha tratado en este blog el concepto depurativo, detoxificante o dicho de forma más chic: ‘detox’, que es al parecer como mola referirse a él cuando de una dieta al uso se trata. Aquí tienes alguna de esas entradas:

Tal y como sabrás si visitas con frecuencia este blog me gusta adelantarme en cierta medida a los acontecimientos y al parecer no debo de ser el único. Si bien dediqué hace bien poco un post al tema de los recurrentes problemas y latiguillos gastro-navideños, acabo de conocer este interesante artículo publicado en The Guardian en el que de alguna forma se pone de relieve la estúpida tendencia que se nos avecina (como todo los años) al recomendar algún tipo de dieta en esta línea de la que te hablo: dietas detox para después de las Navidades.

En dicho artículo se toma entre otras la opinión de una de las personas más reconocidas en su ámbito a la hora de poner en tela de juicio remedios y tratamientos alternativos. Me refiero a Edzard Ernst un profesional médico e investigador especializado en el estudio de la medicina complementaria y alternativa con miles de publicaciones en su haber. Sabes que no soy partidario de usar el argumento de autoridad pero, créeme que la opinión de este señor, aunque mera opinión cuando se toma su palabra en un medio periodístico, es una garantía importante (al menos para mí).

Bueno, el caso es que se le pregunta al respecto de la utilidad del concepto “detox” y su respuesta no pudo ser más contundente, y a mi juicio también convincente:

Que quede claro, existen dos tipos de desintoxicación: una es respetable y la otra no. la respetable se circunscribe al tratamiento médico de aquellas personas con algún tipo de adicción a las drogas […].

El otro concepto es el que mantienen “secuestrado” algunos empresarios, curanderos y charlatanes a la hora de vender un tratamiento falso que supuestamente libera de toxinas el cuerpo de quienes se supone las han acumulado. Si el nivel de toxinas se elevara por encima de un valor tal que tu cuerpo no pudiera eliminarlas, lo más probable es que se falleciera en un periodo de tiempo más o menos corto, y que se necesitara de una intervención médica urgente. En un cuerpo sano, los riñones, el hígado, la piel, incluso los pulmones mantienen el cuerpo desintoxicado mientras hablamos. No existe el modo de mejorar algo que ya funciona correctamente en un organismo sano, y desde luego los tratamientos “detox” tampoco lo consiguen.

El mismo artículo de The Guardian rescata el parecer al respecto de las dietas detox de manos de otra especialista una dietista-nutricionista del St. George’s Hospital, Catherine Collins, quien sin andarse por las ramas afirma que:

La idea de que nuestro hígado necesita alguna manera de ser “limpiado” es ridículo [por ejemplo después de algún tipo de exceso gastronómico o alcohólico]

[…]La mejor forma de llevar una vida “desintoxicante” es no fumar, hacer ejercicio y disfrutar de una dieta sana y equilibrada como lo es por ejemplo, la dieta mediterránea. […] Si se renuncia al Jack Daniels y se pasa a comer durante dos semanas apio y pepinos en lugar de bollería, lo más probable es que uno se sienta mejor. Eso pasa así porque ese estilo dietético es simplemente mejor, no porque se esté “desintoxicando” nada.

La explicación a tanta majadería desintoxicante subyace según algunos especialistas en psicología con los que coincido, en la necesidad por parte del ciudadano de a pie de encontrar aquello que le gustaría que existiese… aunque la realidad demuestre que no existe. Es decir, oír y comprar aquello que nos gustaría que existiera y que nos proponen algunos aprovechando esa “necesidad”. Algo para lo que, tristemente, no faltan candidatos. Es decir, lo que te conté hace ya tiempo en esta entrada.

Aunque buena parte de la población sabe en su fuero interno que estas cosas “no funcionan” se permiten en cierta medida ya que su existencia realiza una especie de efecto balsámico sobre la conciencia del ciudadano medio. Sin embargo, el bueno de Edzard Ernst es bastante menos condescendiente con este tipo de planteamientos ya que sin ambages afirma que:

Cualquier persona que promocione un tratamiento de desintoxicación se está beneficiando de una alegación que es falsa y, por definición, se trata de un sinvergüenza.

Bravo.

Así pues, ante la duda de si estarás intoxicado o no, lo mejor que puedes hacer tal y como dice mi colega Virginia Sánchez (@virginut) es ponerte en contacto con el Instituto Nacional de Toxicología, antes que hacer de marioneta para quienes promocionan, alientan, distribuyen y comercian algún tipo de fraudulenta estrategia dietética del tipo ‘detox’.

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Nota: Mi agradecimiento a la Dra. Valdez (@tu_endocrino) por haberme hecho llegar el artículo de The Guardian.

Imagen: phasinphoto vía freedigitalphotos.net

Nutrición-área 51: Estimulación eléctrica del estómago en el tratamiento de la obesidad

EstómagoSi estás atento a las noticias es probable que te haya llamado la atención la existencia de un novedoso tratamiento para la obesidad a medio camino entre la cirugía bariátrica y los conocidos marcapasos para el corazón. Este dispositivo trabajaría mediante la estimulación eléctrica (o inhibición, según convenga) de la musculatura del estómago con el fin de ocasionar una pérdida de peso.

La técnica, mínimamente invasiva, consiste en implantar en la pared interna del estómago un dispositivo electro estimulador a modo de “marcapasos” normalmente por vía laparoscópica. En esencia, este aparato emitiría pequeñas descargas eléctricas de baja intensidad; con esta alteración eléctrica se trataría, por ejemplo, de retrasar el vaciado gástrico una vez que se haya comido y de esta forma sentirse lleno durante más tiempo y por tanto con una menor tendencia hacia la comida, como se desprende de este estado.

El origen de esta técnica aplicada al tratamiento de la obesidad fue más o menos accidental cuando se estaba estudiando la estimulación eléctrica del estómago para tratar pacientes aquejados de gastroparesia (enfermedad que reduce la capacidad del estómago para vaciar su contenido pero no implica su bloqueo u obstrucción) a finales de los años 80. En poco tiempo alguien tuvo la feliz idea y propuso que si en vez de estimular su vaciado se pudiera inhibir temporalmente, esta podría ser una estrategia que pudiera ayudar a pacientes con exceso de peso. Así, a mediados de los años 90 se realizaron bastantes investigaciones con modelos animales para contrastar las posibilidades de esta alternativa y los resultados fueron francamente esperanzadores: controlando el vaciado gástrico normal y fisiológico mediante la estimulación del eléctrica del estómago de los animales (muchos de ellos mamíferos superiores) estos conseguían reducir su ingesta y de ahí el peso.

De esta forma, en poco tiempo teníamos ya los primeros estudios con humanos que testaron este dispositivo en el tratamiento de la obesidad y lo cierto es que con resultados en principio también bastante optimistas, al menos en el medio-corto plazo (1 año de intervención).

Uno de los aspectos que mas incertidumbre genera es que en gran medida se desconocen los mecanismos precisos por los que este tipo de intervención funciona. El caso es que, si se me permite la expresión, a base de toquitear y jugar con los estímulos eléctricos (con diversa intensidad, voltaje, frecuencia etcétera) se persigue inducir la distensión del estómago, reducir su “acomodación”, así como inhibir su peristaltismo… lo que conlleva tanto por separado como en suma a un retraso en el vaciamiento gástrico y a un aumento de la saciedad.

Sin embrago, a pesar de las recientes noticias al respecto de estudios que han logrado exitosos resultados, lo cierto es que todavía no se pueden echar las campanas al vuelo alegremente… te cuento. De entrada, al parecer hay distintos procedimientos de estimulación eléctrica y no todos obtienen los mismos resultados. Desde el descubrimiento de esta técnica, se han realizado muchos estudios experimentales con animales, así como no pocos ensayos clínicos en seres humanos. A pesar de ello, parece que el número de ensayos realizados con suficiente calidad es bastante limitado, tal y como reconoce esta revisión sistemática al respecto, la primera realizada hasta la fecha sobre este tema. Así, en sus conclusiones, después de haber analizado la metodología, muestra y resultados de más de 30 estudios con humanos, concluye que aunque la gastro-estimulación constituye una prometedora técnica para el abordaje de la obesidad, a fecha de hoy (la revisión mencionada es de septiembre de 2014) se requiere una mayor evidencia y resultados más claros, así como una estandarización de los ensayos para establecer sin dudas el efecto a largo plazo de esta estrategia terapéutica en la obesidad. De hecho, las pérdidas de peso contrastadas con este sistema son menores que las observadas con la cirugía bariátrica, aunque mayores eso sí, que las obtenidas mediante técnicas de modificación del comportamiento no invasivas.

Sea como fuere y tal y como reconocía la Asociación Mexicana de Cirugía Endocóspica en 2009:

A pesar de que la estimulación gástrica eléctrica es una alternativa disponible desde hace años en el tratamiento de la obesidad, esta no ha ganado mucha popularidad probablemente por su alto costo y baja efectividad a largo plazo, comparado con otras alternativas quirúrgicas. Una más de sus limitaciones es la necesidad de contar con una fuente de energía que obliga a conectar los cables a una batería de tamaño mediano que se ubica fuera del estómago.

Para que esta técnica termine siendo más aceptada en el tratamiento de la obesidad en orden a su eficacia y seguridad, la utilización de un “marcapasos gástrico” debería ser un recurso adaptado de forma individual a cada paciente. Actualmente su principal inconveniente es que los electrodos se colocan “en cualquier lugar” en el estómago de los pacientes. Para una correcta hipótesis en cuanto a su eficacia sería necesario que la ubicación del marcapasos gástrico variara de un paciente a otro en virtud de sus concretas necesidades, así como poder modificar la sensibilidad de estos dispositivos a los estímulos eléctricos. Al mismo tiempo, sería imprescindible que para su éxito como estrategia en el tratamiento de la obesidad se incluyera una herramienta que monitorizara la actividad del marcapasos gástrico con el fin de mejorar su facilidad de uso y que tanto los pacientes como los profesionales sanitarios tuvieran una cierta capacidad de interacción inalámbrica con el dispositivo. En relación con el propio aparato, este debería poder ser implantado sin tener que someter al paciente a anestesia general y, además, tener la posibilidad de controlar su funcionamiento sin recurrir a “cables” que lo conecten desde el exterior (tal y como ahora ocurre), por ejemplo, con un teléfono o dispositivo móvil.

De todas formas, funcione o no, a mí esta solución me sigue pareciendo “hacer trampas”, y me explico. Tanto este tratamiento como todos aquellos en los que está implicada cualquier tipo de cirugía bariátrica me parecen solo una forma de puentear la causa original del problema. No digo que en determinados casos puntuales estas soluciones no pudieran ser válidas o tenidas en cuenta, pero con las actuales cifras de obesidad en el mundo veo francamente difícil que esta sea “la solución”. Este tipo de recursos, en mi opinión solo deberían estar disponibles para pacientes muy concretos ya que, además, su coste relativamente elevado hace que solo una reducida élite social pueda ¿beneficiarse? de su aplicación. Con sinceridad, me niego a contemplar un futuro más o menos lejano en la que, si no todos, si al menos una gran parte de la población porte su marcapasos gástrico. No creo que el problema de global de incidencia de obesidad tenga la solución en manos de esta u otro tipo de estrategias similares. Ni lo veo, ni lo quiero.

Dejando la seriedad a un lado, tanto hablar de marcapasos y tal (no lo he podido avitar) me ha llevado a esta asociación de temas.

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Imagen: samarttiw vía freedigitalphotos.net

Encontraron un auténtico “quema grasas” y acabaron literalmente incinerados (o enterrados)

La mayor parte de las veces que se alude a remedios adelgazantes “alternativos” por no decir de moda o milagro, se suele hacer referencia a la simpleza de los mismos, al fraude inherente que en ellos subyace y, evidentemente a su inutilidad. Pocas veces se comenta los riesgos que entrañan algunos de ellos. Y no me refiero al aumento de la probabilidad de un riesgo a largo plazo y tal, en esta ocasión, en la que hoy acerco hasta el blog, me refiero a un perjuicio real y palpable que se traduce en fallecidos ipso facto… no es broma.

Así, la agencia Reuters se hizo eco el otro día de la creciente utilización de una sustancia en el Reino Unido que obtenida a través de canales alternativos, sirve en teoría para adelgazar ya que es un potente “quema grasas” (esa absurda y recurrente denominación de tantos y tantos productos que se venden con la pérdida de peso como reclamo). La noticia en sí surgió a raíz de esta publicación en la que se dan más detalles. El caso es que su creciente uso se ha traducido en una serie de luctuosos acontecimientos que han provocado el fallecimiento de no menos de 5 personas en los último años y numerosos afectados.

2,4-Dinitrophenol

Se trata de una potente droga sintética que responde al nombre de 2,4-dinitrofenol (más conocido como DNP) y de la que incluso la Wikipedia da cuenta. Esta fuente solo indica que al parecer su uso se circunscribió en el tratamiento de la obesidad allá en la década de los años 30 del pasado siglo cuando ya entonces se prohibió por los importantes peligros que sobre la entrañaba. En realidad, esta sustancia se usaba anteriormente en la fabricación de colorantes, conservantes de la madera, explosivos y pesticidas (como ves una joyita para meterse entre pecho y espalda).

No quiero agobiar con detalles demasiado técnicos, pero para el que le interese diré que esta sustancia actúa en las mitocondrias alterando la forma normal de obtención de energía a partir de las grasas. En realidad lo que se impide es la fosforilación oxidativa del ADP (o adenosín difosfato) y por tanto su transformación en ATP (o adenosín trifosfato, verdadera molécula que funciona como pila energética) por parte de la célula. Este hecho deriva, muy en resumen, en la obtención de una gran cantidad de energía que no puede ser almacenada como debería en “las pilas” (en el ATP) a causa de esta sustancia. De esta forma se genera un exceso de energía en el interior celular que se disipa en forma de calor. Como consecuencia, la tasa metabólica, la glucólisis (ruptura de la molécula de glucosa que resulta en la obtención de más energía) y la lipólisis (ídem que anterior pero con los ácidos grasos) se aumentan y se reducen las reservas de grasa. De forma muy sintética, se aprovechan las grasas para obtener en principio energía metabólica (ATP) pero en realidad solo se consigue generar calor; no se obtiene ATP, y entonces se utilizan más grasas para sintetizarlo, entrándo en un peligrosísimo ciclo de retroalimentación positiva. Al final la gente termina auto asándose desde dentro. Es decir… esto sí que es un auténtico quema-grasa de ensueño para mucha gente. De ensueño sí, siempre que no se consideren sus graves efectos secundarios que es lo que al parecer ha ocurrido con no pocas personas que, como decía, fallecieron tras usar el 2,4-dinitrofenol.

Sus efectos son tan conocidos y peligrosos cuando se utiliza con este adelgazante propósito que ya en 1938 la FDA nortemericana prohibió su utilización. Como curiosidad, diré que el anterior artículo menciona que esta sustancia era distribuida entre los soldados rusos de la II Guerra Mundial para que se mantuvieran calientes (¡con esa clase de jefes rusos “amigos” quién necesitaba alemanes para que les tirotearan!)

Bueno, a lo que íbamos. Ya ves que se trata de una peligrosa sustancia de la que jamás te hablarán de su negra realidad aquellos que la ponen en circulación (nunca en los canales sanitarios legales). Te lo puedes imaginar: “la pastilla maravillosa que te hace adelgazar sin hacer nada más que tomarla”. Paso olímpicamente de poner enlaces en las que se puede, al menos en apariencia, encontrar y comprar esta sustancia, pero haberlos los hay a patadas. Y que no te engañen, según diversos especialistas no hay una dosis segura.

Siento desilusionar a todos aquellos que tan frecuentemente me preguntan si de verdad, de verdad no hay una pastilla mágica que te haga adelgazar per se. Mi respuesta es siempre la misma, la pastilla esa existe, pero los efectos secundarios de su uso trascienden en varios órdenes de magnitud el problema que se pretende atajar. De la misma forma que también existen sistemas para ser feliz forever… por ejemplo con la heroína, la cocaína y demás (modo ironico). Creo que ya me entiendes.

Al loro pues con el DNP que por lo que se ve, además de peligroso y seductor, se está poniendo “de moda”.

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Imagen: vía Wikimedia Commons

Cigarrillos y aceite de oliva virgen extra… y otros maridajes insólitos

Cigarrillos y aceite de olivaHay ocasiones en la que la racionalidad no da crédito a la realidad. Me refiero a cuando por ejemplo entras en un estanco y observas uno de los productos que tienen a la venta: cigarrillos. Sí, ya sé que eso es bastante normal en este tipo de establecimientos pero el hecho se torna un tanto surrealista en el momento que compruebas que hay un oferta de una marca de cigarrillos que promociona su venta regalando una mono dosis de Aceite de Oliva Virgen Extra (AOVE).

Así pues, AOVE… ni regalices, ni mecheros, ni caramelos de menta, ni molonas pitilleras… Pero tampoco alcayatas, friegasuelos, laca para el pelo, seda dental, grapas ni bujías… regalan Aceite de Oliva Virgen Extra con la compra de una caja de cigarrillos. Desconozco la razón pero así es tal y como se puede contrastar en la imagen que twitteé acto seguido de comprobar esta más que intrigante asociación.

A partir de este mensaje se generó una especie de debate-propuesta de explicación al respecto de este extraño maridaje promocional. Por ejemplo Guillermo Peris argumentaba si es posible que con la distribución conjunta de ambos elementos se pudiera promover en el comprador una especie de “efecto halo” en el que las se asociaran las características de uno de los elementos hacia el otro. Es posible… pero en cualquier caso contra argumenté que ese posible efecto halo también podría entenderse como una carretera de doble sentido (en vez de único) o un arma de doble filo. Por su parte, otros compañeros de esta red social formulaban una explicación a modo de hipótesis al respecto de que el AOVE estuviera ahí como si de un antídoto se tratara (tabaco malo como punto de partida incontestable frente a los beneficios del AOVE), algo que no tuvo demasiada acogida desde el punto de vista real… quién sabe si como idea peregrina de quienes perpetraron esta curiosa unión comercial (peregrina sí, pero bastante probable como podrás comprobar más adelante)

Cigarrillos y aceite de oliva 2

Otros sin embargo, Abraham V ‏@LBPA, argumentaron que porqué no, es decir, que si los fumadores también desayunan, en este caso el AOVE también les podría venir bien desde un punto de vista eminentemente práctico… lo que nos lleva al principio: porqué AOVE y no alcayatas o cualquier otro elemento que no se distinga por su especial utilidad entre los fumadores y los que no lo son (al fin y al cabo los fumadores también tienen derecho a tener cuadros colgados en sus casas).

La respuesta que más me gustó fue la de Juan Flores ‏@JJFloresMederos  quien con más cuajo que otra cosa terminó respondiendo que estaba claro… que si alguien fuma, las demás cosas “le resbalan”.

No sé, yo sigo sin salir de mi asombro al respecto de esta extraña asociación comercial tabaco-olivarera y sin poderle atribuir una explicación convincente más allá del mero hecho del agasajo en sí, aunque en este sentido, es verdad, creo que esta promoción no contraviene la conocida como ley antitabaco a la hora de obsequiar a los clientes con un bien que no supere en un 5% el valor de la cajetilla (art. 9). Supongo… ya que aunque desconozco el precio de la cajetilla en cuestión estimo, así a botepronto, que 20 ml de AOVE pueden tener un valor aproximado de 0,08€, y el 5% del precio de una cajetilla más o menos barata, por lo que sé, ronda los 0,22€).

Al final de esa misma jornada la empresa que suministra el aceite en cuestión se sumó a las explicaciones de este curioso matrimonio y… sí, no te lo pierdas, aludía al efecto antídoto. Según ellos:

se trata de un cliente [el de los cigarrillos] no una promoción interna [de la almazara], ya que eligen fumar qué mejor formula que contrarestarlo con un buen

Explicación del porqué AOVE más cigarrillos

Resulta increíble pero cierto. Me gustaría saber qué pruebas tiene esta empresa para otorgar a su AOVE, o a cualquier otro aceite un efecto paliativo de las consecuencias derivadas del hábito tabáquico. Llegado el caso de que se encontrara tal asociación, el efecto en sí sería similar al de poner una torunda de algodón con betadine en la punta de una bala. Ridículo (como ridícula fue la respuesta). Prefería quedarme con la opción de ser un mero regalo y punto… y no con explicaciones descontextualizadas y buenrollistas.

Sin embargo, no es esta la única extraña asociación promocional. En mi memoria retengo la promoción de un anís (bebida alcohólica) que regalaba ositos o moras de gominola con su compra (prometo que lo vi, y creo que hice foto en su día… pero ¡no la encuentro!). En este caso y hasta que se demuestre lo contrario tampoco hay efecto antídoto de ninguno de los dos elementos frente al otro. También recuerdo otra promoción de venta de 4 bollos industriales con agujero y el regalo en el mismo pack de otra bollería industrial de nombre “effective”, con un claro (y falso) marchamo “saludable”… en este caso, supongo, con el fin de generar en el cliente una especie de torticero efecto de “compensación”.

Y tú… ¿se te ocurre alguna explicación al respecto de la unión en el punto de venta de cigarrillos y aceite de oliva?… Es más, ¿hay alguna otra asociación promocional que te haya llamado la atención y que quieras compartir con nosotros? y ya para terminar, ¿qué se ha de hacer cuando la realidad se tiñe con matices netamente surrealistas?

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Imágenes:

¿A qué sabe el brócoli?

BrócoliEl título del post de hoy, en realidad, lo he sacado de uno de los eslóganes del estudio Idefics (¿tienen los estudios científicos eslogan?) que se llevó a cabo entre 2006 y 2012 en el marco de la Unión Europea con el fin de evaluar y describir el estado de salud, los hábitos alimentarios y de estilo de vida de los niños europeos. Si estás interesado en el Estudio Idefics, puedes encontrar más información en este enlace… ya te adelanto que es bastante interesante

Pues bien, en uno de los trípticos del mencionado estudio se hacía llegar el mensaje de que los niños no comen muchas veces verdura y que amenudo argumentan su rechazo diciendo que “no les gusta”… aunque lo más probable es que no la hayan probado antes. Por tanto, sin tener a priori mayores argumentos para poder decir que no la comen por este motivo. Y para ello, para tomar como ejemplo una de esas verduras que lo niños no han probado, eligieron el brócoli -What does broccoli taste like?- ya que parece ser uno de esos productos frente al cual los más pequeños muestran el mayor de sus rechazos (será algunos niños, porque desde luego mis hijas se lo comen que da gusto).

Sea como fuere, el caso es que al hablar de brócoli hay que saber que estamos ante uno de esos alimentos de temporada típicamente invernal y que además, en España, disfrutamos del que producimos, es decir, en nuestro caso es también un producto de cercanía. Al menos cuando está en su momento, que es ahora. Te diré más, según datos facilitados desde la Asociación de Productores y Exportadores de Frutas y Hortalizas de la Región de Murcia España es el mayor exportador de coles (brócoli, coliflor y coles) de la Unión Europea, con una cuota de exportación de casi el 50% del mercado intracomunitario, y un volumen total de 399.578 Tm en la campaña 2013-14.

Un poco de botánica y de nutrición

Hablando de brócoli nos referimos a la especie de la familia de las Brasicáceas o crucíferas que responde a la especie Brassica oleracea var. italica. En este caso, salvo la raíz prácticamente toda la planta es aprovechada, desde los tallos que forman esos típicos ramilletes de forma arbustiva que sostienen unas muy abundantes cabezas florales (lo más típico), hasta las hojas más pequeñas.

Conociéndome como ya me conoces seguro que sabes que soy especialmente propenso a promocionar el consumo de alimentos de origen vegetal. Esto es así porque en ellos destaca una importante cantidad de fibra, algunas vitaminas y no pocos minerales, y todo ello con un contenido energético francamente contenido por no decir casi ridículo (por lo pequeño, claro). Sin embargo, en este caso y tal y como sucede con una buena parte de las especies comestibles de esta familia botánica, además en el brócoli destacan una serie de propiedades nutricionales poco habituales en otras verduras u hortalizas. Me refiero por ejemplo a su excepcional aporte de sustancias de carácter antioxidante y su contenido en compuestos sulfurados. Son precisamente estos últimos los que de algún modo contribuyen al único defectillo que puede tener el uso doméstico de este producto en la cocina y en el más estricto sentido práctico, me refiero evidentemente al especial aroma que tiene su cocción (similar al que acontece con el resto de especies de crucíferas: coles de Bruselas, coliflor, berza, etcétera). De todas formas y para mí, incondicional seguidor del brócoli y todos sus botánicos familiares, esto no es más que peccata minuta.

Un mucho de cocina

Las posibilidades culinarias del brócoli son amplísimas y se presta a una importante combinación de ingredientes y presentaciones, ya sea como actor principal o secundario en una receta, o como participante en una sabrosa guarnición. A modo de muestra puedes echar un vistazo a las recetas que nos proponen desde la Asociación Más Brócoli, con preparaciones más o menos rápidas, para incorporar esta hortaliza en ensaladas, en purés o cremas, en platos más o menos sencillos o sofisticados, etcétera.

En cuanto a los niños y la relación con esta o cualquier otra verdura (o alimento) lo sigo teniendo igual de claro que cuando comentaba la jugada de las preferencias alimentarias de los niños en este post: Come con ellos en todas las ocasiones que puedas. Así, haz de tu comida un ejemplo de lo que ellos podrían comer. Que resulta que comen según lo que tú consideras que está bien… pues estupendo; que no lo hacen, pues también estupendo. No presiones, no premies y no castigues. La mejor guía sobre cuánto tiene comer un niño sano es… ese mismo niño. Su apetito ha de ser la guía. Tú preocúpate porque la oferta de alimentos sea más o menos saludable. Ten en cuenta que según diversos estudios y recomendaciones el presentar el mismo alimento a un niño en ocasiones sucesivas (sin agobiar) y con preparaciones diferentes incrementa en gran medida las posibilidades de que el niño lo termine por aceptar con disfrute, sabiendo que ése rango de exposición al consabido alimento es especialmente amplio: de 11 a… ¡90 veces! Así pues, en este sentido la paciente constancia ha de constituir la mejor de las estrategias, así como el convencimiento de las cosas bien hechas.

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Nota 1: Este jueves 4 de diciembre a las 18:00 un servidor participará en una #Twittervista (= entrevista en twitter en tiempo real) con este tema concreto del brócoli como centro de la misma, aunque cualquier otra cuestión nutricional, dietética y culinaria será también bien recibida.

Nota 2: En las redes sociales, la Asociación Más Brócoli anima en Facebook a que los usuarios compartan bajo el lema “Y tú, ¿cómo disfrutas del brócoli?” sus experiencias escritas o fotografiadas en relación a esta hortaliza y a etiquetar anécdotas saludables vinculadas a la hortaliza con el hashtag #ilovebrócoli en otras plataformas como Twitter e Instagram. El ganador de dicha promoción podrá compartir mantel con un acompañante en uno de los restaurantes que cuente con la distinción de la Estrella Michelin de su ámbito geográfico.

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Imagen: Toa55 vía freedigitalphotos.net