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Cómo elegir las bombillas según su tipo, duración y color

La vida útil de una bombilla es una de las características básicas que distingue a unas tecnologías de otras a la hora de renovar la iluminación de tu hogar.

Es importantísimo que conozcas tanto la proyección de uso de cada una en el tiempo, como los motivos adyacentes para apostar por unas u otras en función, por ejemplo, su impacto ecológico el tono de color que ofrece.

Solo así sabrás qué tipo de bombilla se adapta mejor a cada uno de tus espacios.

 

Bombillas incandescentes

La teoría dice que su vida útil es de apenas 1.200 horas, lo que significa que, con 4 horas de uso al día, si compramos una en enero, estaríamos comprando otra en noviembre del mismo año.

Además, son frágiles ante golpes y movimientos bruscos —se funden con relativa facilidad— y muy poco eficientes, ya que la mayoría de energía es consumida en forma de calor.

Este tipo de luz se ha ido retirando paulatinamente en la Unión Europea como consecuencia de la directiva de eficiencia energética Ecodesign 2009/125/CE del Parlamento Europeo.

 

Bombillas de bajo consumo o fluocompactas

Cuando se presentaron al mundo en los años 80 supusieron un boom. Ofrecían una clara reducción del consumo eléctrico (hasta un 80% menos) y, encima, eran más duraderas.

Su vida útil alcanza las 10.000 horas, pero aun así, siguen mostrándose muy sensibles a cambios de temperatura y humedad. Estas bombillas tardan un poco en encenderse y en alcanzar su funcionamiento normal y máxima luminosidad.Una cosa muy a tener en cuenta es que los encendidos y apagados frecuentes reducen sus ciclos de vida útil (por ello, no están indicadas para zonas de paso, como pasillos, sino de larga estancia, como salones).

Pero lo más preocupante es que las bombillas de bajo consumo contienen mercurio (Hg). Este elemento químico es altamente contaminante para nuestra naturaleza y demasiado abundante ya en muchos de los pescados que comemos cada día, como el salmón, pez que tiende a acumularlo cuando se alimenta de él.

Los tubos fluorescentes tienen un funcionamiento similar, pero difieren en forma y casquillo, siendo útiles para iluminar grandes superficies como cocinas, garajes, oficinas, etc.

 

Bombillas LED

Presumen de ser las más longevas (entre 30.000 y 50.000 horas de uso o más).

Sus materiales son, además, muy duraderos y bastante resistentes ante agresiones externas que harían dejar de funcionar a las bombillas tradicionales.

Solo presentan cierta sensibilidad a las altas temperaturas, pero se encienden en el momento y no sufren por encendidos y apagados frecuentes.

Como ya sabes, además, son más eficientes y carecen de elementos agresivos con nuestro medio ambiente.

Si bien su precio era su mayor inconveniente tras su lanzamiento, la tecnología LED se ha ido abaratando mucho hasta que hoy en día podemos encontrar unidades por menos de un euro.

Bombillas halógenas ECO

Dan una luz muy natural de encendido instantáneo, emiten calor y su vida útil es de un 2.000 a 5.000 horas, consumiendo un 30% menos que las incandescentes.

 

¿Cuáles son los factores a tener en cuenta al comprar una bombilla?

Ahora que ya conoces la teoría detrás de cada tecnología, veamos qué características concretas distinguen unos de otros modelos al compararlos en la ferretería.

Debes fijarte siempre en estos elementos:

 

1. El casquillo

Su letra indica el tipo de rosca y el número indica el diámetro.

Son muy típicos el E27 (bastante grueso), el E14 (más fino) y los GU10 y GU5.3 (para uso en focos empotrables con y sin transformador).

 

2. Tono de luz

Los grados Kelvin nos indican el tipo de color que tendrá la luz de nuestra bombilla.

En función del número podremos obtener tres tipos de luz: blanco cálido, blanco puro y blanco frío. Cada color suele tener una aplicación más o menos práctica.

El blanco frío es idóneo para colocar en lugares donde se necesita una luz blanca y que de la máxima luz posible como puede ser el garaje, trastero…

El blanco puro está indicado para usar en cuartos de baño, cocina o lugar de trabajo.

Por último, la luz con tono amarillo, blanco cálido, es indicada para habitaciones, sala de estar, etc. ya que ofrece un tipo de luz más de ambiente.

Blanco cálido: 2.800 – 3.300K

Blanco puro: 4.000- 5.000K

Blanco frío: 5.000 – 6.500K

La percepción personal es importante para la especificación de la temperatura de color. Sobre gustos no hay nada escrito, y cada uno optará por el tono de luz que más le guste para cada estancia.
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3. Forma de la bombilla

Otro punto que últimamente está recibiendo una gran variedad de novedades en el mercado.

Aporta un punto estético importante. Existen opciones como la bombilla en globo, la de tipo vela, la esférica, la tradicional y otras en espiral o tubo, por ejemplo.

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4. Potencia lumínica

Expresada en lúmenes (lm), es la cantidad de luz que emite una bombilla. A mayor cantidad de lúmenes, más intensidad de luz. Para que te hagas una idea, en un día medio podemos esperar que nuestro querido amigo el Sol nos ilumine con una intensidad entre 32.000 y 100.000 luxes.

Otra medida es la iluminación media (luxes o lx) que requiere cada espacio. Para hacernos una idea, podemos guiarnos de forma aproximada por la siguiente lista:

– Salones 300 lx.

– Dormitorios 150lx.

– Cocina 200lx.

– Baños 200lx.

– Despachos 500lx.

– Restaurantes 150lx.

Como un lux no es más que un lumen por metro cuadrado de superficie, podríamos pensar que con la lista anterior y el dato de la superficie de nuestra habitación podemos determinar rápidamente los lúmenes que necesitamos…

Pero ¡un momento! Ten antes en cuenta que no es lo mismo situar nuestra bombilla a 10 metros de altura que a 2, o ponerla aislada o detrás de una pantalla de lámpara.
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5. Consumo

Se mide en vatios (W). A menos vatios, mayor ahorro en la factura.

6. Durabilidad

Se trata del número de horas de emisión de luz que tiene una bombilla. Como te decía más arriba, la que tiene mayor vida útil es la bombilla LED (entre 30.000 y 50.000 horas, según tipo y modelo), seguidas de las fluocompactas (cerca de las 10.000 horas) y las halógenas (de 2.000 a 5.000 horas).

7. Rapidez de encendido

Es el tiempo que tarda una bombilla en alcanzar su máximo rendimiento (en encenderse completamente). Las halógenas y led se encienden instantáneamente; las fluocompactas tardan de 20 hasta 60 segundos.

8. Cantidad de ciclos de vida útil

Es la cantidad de veces que se puede apagar y encender una bombilla. La tecnología LED resiste mejor los encendidos y apagados sin reducir su rendimiento.

9. Ángulo de apertura

El haz de luz de la bombilla. A menor ángulo, más focalizada estará la luz en un punto concreto. Por ejemplo, 40 grados bastarían para enfocar una vitrina, un cuadro o cualquier objeto. Para iluminar habitaciones completas se aconseja un ángulo de 120 grados de apertura. Otra muestra: los focos empotrables llevan una bombilla halógena de 36 grados.
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2 comentarios

  1. Dice ser Manuel Sanchez

    dice esta informacion ………Como un lux no es más que un lumen por metro cuadrado de superficie……..
    No creo que esto sea lo correcto, me parece demasido poco, pues una habitacion de 15m2 con 15 lx seria no ver nada.
    Tambien dice que la cocina con 200lx, sigo pensando lo mismo insuficiente.
    Espero aclaracion
    Un saludo

    10 marzo 2018 | 9:24

  2. Dice ser Diego

    Se refiere a multiplicar esos valores (la cocina por ejemplo, 200lx) por los metros cuadrados de dicha cocina: 200 x 10 m2 por ejemplo = 2000 lumens

    10 marzo 2018 | 11:53

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