Elogio del inodoro por el Día Mundial del Retrete

Vamos un poco retrasados en la celebración porque su día fue el pasado 19 de noviembre, pero las entradas en este blog llegan los martes. No es cosa baladí, ni escatológica, hablar de estos temas en un blog serio como este. La posesión de una zona saludable para evacuar, que  para ciertas personas es un lujo con múltiples y sofisticados componentes añadidos, es una necesidad para otras en forma de un simple retrete, así se llamó en mi pueblo monegrino hasta que nos modernizamos con la televisión. Tan complicada está la cosa hoy día que incluso ni siquiera es de uso familiar, sino colectivo, en algunas zonas rurales y grandes urbes del mundo proporciona ‘servicio’ –cabría preguntarse por qué en España llamamos así al retrete o cuarto de baño, aseo o excusado- a todo un edificio o barrio.

Como siempre hacemos aquí, nos apetece introducir el tema con un poco de historia; si lo prefieren con una serie de anécdotas mal hilvanadas. Mientras la especie humana fue nómada, el campo fue su lugar de expansión intestinal. Pero llegó el Neolítico y se hizo sedentario. Suponemos que las deposiciones en calles y sitios públicos estropearon el tránsito cotidiano, y además eran acumulativas. Por eso se empezaron a construir letrinas, retretes, wáteres o inodoros, con diferentes versiones en cada lugar y país. Dicen que las primeras estancias para deposiciones controladas estuvieron en el valle del Indo, o en Chipre, y que fueron los romanos quienes proporcionaron latrinae, estancias compartidas entre los ciudadanos; se dice que en Roma había unas 144 en el siglo IV, si bien las domus de los ricos patricios disponían de algo parecido a unos baños, lavatrina, convenientemente alejados del atrio.

Pero llegaron tiempos malos y en Europa, pongamos que por la Edad Media, se perdieron esos limpios usos y cada uno se las arreglaba como podía. Los arroyuelos de agua sucias procedentes de las viviendas y establecimientos preindustriales eran comunes en las urbes; en ocasiones el “agua va” regaba a los transeúntes. Hubo que esperar a finales del siglo XVI para que se fabricase un aparato especial, “el Áyax” para la reina Isabel I de Inglaterra, aunque las malas lenguas de aquellos tiempos aseguran que no lo utilizaba mucho, sería por las burlas que tuvo que soportar su inventor. Porque lo de evacuar siempre ha preocupado a la especie humana. No sabemos si el invento de Sir John Harrington sería conocido por don Francisco de Quevedo y Villegas, que unos años más tarde escribía Gracias y desgracias del ojo del culo, una composición plena de aforismos más o menos irreverentes, que acaba con una serie de desgracias del escatológico protagonista. Hay que ver en qué se ocupaban algunos de nuestros más ilustres creadores del Siglo de Oro de las letras españolas. ¡Eran otros tiempos!

Letrinas romanas en Ostia (dominio publico)

No fue hasta 1755 cuando un relojero inglés le puso al wáter un sifón que evitase las emanaciones de olores. Nació el inodoro, que tardó bastante en hacerse famoso; nunca universal pues en muchos lugares carecen de este invento con función de retrete, con o sin sifón que lo haga inodoro. Con o sin depósito de agua, porque lo de tirar de la cadena fue otro acontecimiento que con el tiempo se ha convertido en el gran consumidor del agua domiciliaria. Afortunadamente, la capacidad del depósito evacuador va menguando y se permiten descargas diferenciadas. Ahora se construyen muy sofisticados, algunos incorporan diseños de postín y hasta grifitos de donde sale agua limpiadora y toberas que expulsan el aire caliente que seca el lugar. A pesar del tiempo transcurrido, el retrete no es un bien universal, con todos los riesgos sanitarios y de salud ambiental que este déficit ocasiona.

Por eso se entenderá que la ONU se empeñe en dedicar un Día Mundial al Retrete. No va descaminada pues se calcula que más de 4.000 millones de personas carecen de servicios de saneamiento gestionados de forma segura. El empeño de la ONU va en garantizar disponibilidad de agua y saneamiento para todos con el horizonte del año 2030, aquí al hito lo hemos titulado cima. En el año 2017 el portal de iagua incluyó para la fecha una serie de entradas que no debe perderse quien tenga un mínimo interés por entender el derecho universal al saneamiento. Allí se recogen deseos y pretensiones que pueden parecer sorprendentes para los que miramos el mundo desde la terraza de los ricos. Por ejemplo: el Gobierno de la India pretendía en 2019 acabar con la práctica de unos 600 millones de ciudadanos que todavía defecan en campo abierto o donde les viene bien, por carecer de instalaciones sanitarias. Parece que no lo han logrado. De este asunto trataba la película india made in Bollywood estrenada en 2017 Toilet: A Love Story. La recién casada protagonista deja la casa de su marido al descubrir que esta no tiene baño. Ocurren más asuntos, como la reivindicación del protagonista de que cambien las cosas. Aseguran los críticos que la película no destaca por su calidad, pero sí por la naturaleza del mensaje. Dicen que está basada en una historia real. Para la gente curiosa existe una síntesis en Ecos de Asia, donde han traducido su título y dice Sin retrete no hay amor. Va bien para esta entrada, como aquella noticia que hablaba que en este gran país superpoblado se había facilitado una aplicación para móvil que te situaba el inodoro más cercano. The New York Times recogía en un artículo de hace unos tres años que el eslogan de la campaña era ocurrente: “Cuando la naturaleza llama, utiliza tu celular”.

Sobre el tema del saneamiento hay mucho que hablar. UNICEF lleva varios años llamando la atención sobre el hecho de que escuelas con agua suponen infancias con futuro. Hace un tiempo cifraba en que casi dos tercios de las escuelas de 60 países del mundo pobre carecían de letrinas o sistemas de alcantarillado adecuado. Alertaba de que en muchos lugares en donde no hay letrinas las chicas abandonan la escuela por no ver preservada su intimidad, con todo lo que esto supone en la transformación social.

La ONU ha ligado saneamiento al cambio climático en el día mundial de 2020; no es necesario ahondar en la relación porque es más que evidente. Si alguien quiere más información puede mirar aquí. Para quienes no tengan tiempo queremos traer textualmente algo que allí se dice: “a nivel mundial, el 80% de las aguas residuales generadas por la sociedad regresa al ecosistema sin ser tratada ni reutilizada. Las aguas residuales y los lodos de los inodoros contienen agua, nutrientes y energía valiosos. Los sistemas de saneamiento sostenible también hacen un uso productivo de los desechos para impulsar la agricultura de manera segura y reducir y capturar las emisiones para obtener energía más verde”. Algo que parece que se desconoce hasta en muchos países ricos, si bien se va avanzando algo en el proceso.

Pero el inodoro también está sujeto a paradojas. En muchos sitios donde su uso es cotidiano, bastantes veces al día por cada persona, no lo utiliza bien demasiada gente. Se lanzan a los inodoros desechos no orgánicos como toallitas de limpieza, bastoncitos, tiritas, plásticos de tipos diversos, etc. Así se le resta su estilo de sanitaria sencillez universal, a la vez que se contaminan las aguas, se atoran las redes de saneamiento y las depuradoras, disminuye la biodiversidad de los ríos y los ayuntamientos deben dedicar sumas importantes de dinero y muchos recursos para devolver a los cauces las aguas tras una exigente depuración que acerque su calidad a la que tenían en el lugar de abastecimiento. Si Usted desea añadirse a nuestro elogio piense en lo que lanza al inodoro; nos referimos a los añadidos no relacionados con su función básica: evacuar las deposiciones. No caigan en la trampa de creer que la greguería de Ramón Gómez de la Serna “La taza del inodoro, demasiada taza para tan poco chocolate”, quería decir que hay que llenarla con más cosas.

Al final de la historia, disponer de un retrete en casa y en la escuela salva vidas, y de paso le echa una mano a la maltratada salud de los acuíferos y el resto del Planeta.

(GTRES)

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

  1. Dice ser chollosdiario

    La verdad que es muy complicado que sea el día del inodoro y que no haya nadie que indique un buen limpiador no?, también se tienen que limpiar de vez en cuando.

    25 noviembre 2020 | 12:35 am

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