La convivencia comprometida entre alimentos, planeta y salud

El título quiere expresar que de aquí en adelante solamente deben nutrirnos las dietas que sean saludables, organizadas en un contexto de sistemas alimentarios sostenibles. Lo argumenta con sugerencias que vamos a desgranar más adelante la EAT-Lancet, una plataforma científica global para la transformación del sistema alimentario (#foodcanfixit, si se quiere ir de forma rápida). Lo traemos a este blog, que piensa y siente con el horizonte 2030 y avanza hacia 2050, porque en su último informe EAT-Lancet afirma con rotundidad: “La transformación a dietas saludables para asegurar el 2050 requerirá cambios sustanciales en la dieta. El consumo mundial de frutas, vegetales, legumbres, nueces y semillas, deberá duplicarse, y el consumo de la carne roja y el azúcar habrá de reducirse más del 50%. Una dieta rica en alimentos de origen vegetal y con menos cantidad de origen animal confiere una buena salud y notables beneficios ambientales”.

(GTRES)

Cabría preguntarse si el planeta Tierra como tal se alimenta. En primer lugar habríamos de acotar en todo o en parte qué entendemos por Planeta, o planeta, que nunca sé cómo escribirlo aunque Fundéu me ilumina a menudo. Existir sí existe, al menos se oye cada vez más, hasta se le ha dedicado la Hora del Planeta, que se celebra más o menos en abril. Un sencillo apagado de luz sirve a algunos para recordarlo, para llamar la atención sobre su biodiversidad, sobre la amenaza de los incendios, sobre la vida en aguas marinas o dulces. Si tantas criaturas habitan en él será que se alimenta, o alimenta a otros que para el caso casi es lo mismo; eso sí, en esta tarea le echa una considerable ayuda el sol con su benefactora energía y aire con sus componentes. Aparte de constatar su existencia se puede hablar de su salud, pasada o futuro, ahora mismo está cargada de un padecimiento progresivo de achaques. Sabemos con certeza que sufre una calentura desordenada que se llama cambio climático. Se conocen los síntomas de estos desarreglos pero no se encuentra el antídoto totalmente eficaz, o no se aplica correctamente ni con la urgencia necesaria. La Comisión científica del IPCC (Intergobernmental Panel on Climate Change, por sus siglas en inglés) ha recomendado un tratamiento basado en una serie de intervenciones para que su temperatura no suba más allá de 1,5 ºC. Además asegura que con ese límite no solo se mejorarían las condiciones de habitabilidad de toda la biodiversidad en su conjunto, sino que también se protegería la salud de la gente y se podría garantizar una producción de alimentos básicos, algunos de los cuales se encuentran sometidos a vaivenes comerciales y especulativos que dañan la salud de la biodiversidad y, en consecuencia, la planetaria. Por diferentes lugares se escucha, cada vez con más insistencia y apoyado en argumentos sólidos que algo habrá que hacer y pronto.

Así pues, la propuesta de transformación EAT-Lancet comporta enormes beneficios en la salud personal y colectiva, reduce los impactos ambientales de la ganadería extensiva y aseguraría que el sistema alimentario no colapsase, ni en los ámbitos limitados ni a escala planetaria, en una población que crece con impulsos varios. De no ser así, echaremos por tierra buena parte de los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) que tanto tiempo y esfuerzos costó concertar. Claro que la correlación simple entre alimentación, planeta y salud no visibiliza todo pero solamente hace falta revisar el enunciado de los 17 ODS para encontrar enlaces, más o menos definidos, con todos ellos. Pensemos sin ir más lejos en hambre cero (ODS 2), salud y bienestar (ODS 3), energía asequible y no contaminante (ODS 7), agua limpia y saneamiento (ODS 6), producción y consumo responsables (ODS 12), acción por el clima (ODS 13); en fin todos en el marco de multitud de alianzas para lograr los objetivos que mejoren la salud del planeta y de sus habitantes tomando como escusa la producción de alimentos.

Claro que por ahí andan las grandes compañías –dicen que entre 10 principales, cuyos nombres conocen bien los consumidores aunque se hayan refugiado en sus marcas, controlan casi todo lo que se come y se bebe en el mundo- les importa poco la correlación planeta/alimentos/salud. Más bien se centran en obtener beneficios, cuantos más mejor. Hay una infografía que compuso Oxfam hace unos años que no tiene desperdicio. En las imágenes que hay colgadas en Internet es fácil de encontrarla. Allí están enlazados una buena parte de los productos alimenticios manufacturados. Si los retirásemos de las grandes superficies se quedarían vacías las estanterías. Por cierto, la web impulsada por Oxfam sobre la alimentación humana Behind the brands, merece una atenta mirada. Sus análisis no se basan en conjeturas. Atienden a grandes temas vitales para la salud del planeta y de las personas en base a su alimentación: su transparencia a nivel corporativo, la importancia de las mujeres trabajadoras agrícolas y pequeñas productoras o las condiciones laborales de los trabajadores de granjas en la cadena de suministro; también cuáles son y qué hacen los agricultores a pequeña escala que cultivan los productos básicos, si se lleva a cabo un uso sostenible del suelo y cómo es el tenencia de la tierra cultivable, qué utilización se hace del agua y cómo se regula el acceso a los recursos hídricos. Sin olvidar los relacionados con el clima, tanto en las estrategias implantadas para la reducción de los GEI como en la ayuda a los agricultores a adaptarse al cambio climático.

En síntesis, todo esto es una interacción entre planeta, salud colectiva y alimentación. Por cierto, si tienen interés se puede navegar en la Web citada para conocer cómo se las arregla cada marca, hay también un cuadro de mandos de cómo crece la industria alimentaria; se puede acceder al problema que a cada cual interese y conocer al detalle cómo está su solución en este momento.

Así, de pronto y sin tiempo para pensarlo mucho: ¿Cómo opinan que llegará buena parte de la población mundial en su relación alimentos/planeta/salud a la nuestra idealizada Cima 2030?

(GTRES)

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