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Nostalgia DIY: 5 juegos para crear con tus hijos y disfrutarlos en tu casa

¡Abran juego, señoritas y señoritos!

Es viernes, y toca emplear la colosal maña que caracteriza a todo lector de este blog manitas a menesteres más distraídos.

Y si algo me gusta de promover el uso de las manos para crear, reparar y reinventar, es que lo compartamos con los más pequeños y no pierdan el contacto con el mundo táctil en beneficio de las pantallas.
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Por eso hoy vamos a descubrir cinco juegos de mesa —quien dice mesa dice jardín, playa, coche y lo que les eches— que puedes fabricar y disfrutar con los príncipes de la casa.

Así que intentadlo en vuestras casas y dejadlos especialmente al alcance de los niños… ¡Este es el material con que se construyen los papis molones y los sustitutos de la tablet!
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1. Conecta 4

Probablemente, el juego de mesa al que más has jugado con tus hermanos. Te enseñó a no despistarte ni un momento. Desarrolló tu visión periférica y tu malicia 360º a la hora de distraer a tu adversario.
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Pues mira, esta lección imprescindible para hijos, sobrinos y nietos se puede recrear con tus propias manos, materiales más nobles (como la madera) y tus (o sus) colores favoritos, igual que ha hecho Lovely Indeed.
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¿Te imaginas cambiar aquel chasqueante sonido del plástico al caer ficha sobre ficha, por un más medieval impacto de circunferencias de madera maciza, o de canicas de cristal?

Tú eliges. Solo tienes que enfrentar dos tableros de contrachapado, agujerear las columnas de círculos en ambas caras, y crear con tiras de madera los carriles para que no se mezclen al caer.
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El resto es pegamento, decoración
, y horas de enseñar a los más pequeños a mirar para un lado y dar el pase de la muerte para otro, como Michael Laudrup.
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2. El cuentacuentos

Una de las habilidades que más se han apreciado y apreciarán en el mundo laboral, social y personal es el storytelling. Y si quieres ayudar a tu hijo a convertirse en una persona capaz de construir historias con agilidad, este es vuestro juego.

Hace años que se pusieron de moda los dados en que distintas imágenes nos proponen elementos con los que vertebrar una narración espontánea.

¿El objetivo? Estimular la creatividad, explorar caminos nuevos y desentumecer las neuronas.

Pero nadie dijo que el dado sea imprescindible en la ecuación.
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Podéis dar un paseo por el campo, el río o la playa y recoger una colección de piedras que decorar con los objetos e ideas que más os estimulen (como los chicos de Crafting Connections). Y mejor aún, como en el caso anterior, ir renovándolas periódicamente para añadir nuevas posibilidades al discurso.

 

3. Un dominó con frutas

Y cuando digo frutas, digo prendas de ropa, medios de transporte, deportes, y cualquier listado para estimular la imaginación del pequeño jugón.
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Solo tienes que imprimir o dibujar las piezas y recortarlas como si de un dominó con puntos se tratase (El invernadero creativo te ofrece su propia plantilla, pero te animo a crear la tuya personalizada con vuestros gustos).

Una versión para trabajar la memoria sería recortarlos por la mitad y mezclarlos boca abajo, para después ir levantando de dos en dos y por turnos, como en nuestro amado Memory.
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4. Un Mikado muy, muy lowcost

Continuamos este listado evocador con un juego que desafió nuestro buen pulso cuando aún no sabíamos lo que era la coordinación.
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Solo necesitarás un buen puñado de pinchos de madera para brochetas, pintura de distintos colores y toda la paciencia del mundo para jugar con ellos, tal y como predica The craftables.

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Recuerda: remueves los palos y los arrojas sobre la mesa como si fuese una bolsa de espagueti condenada a la cazuela.

Cada jugador tiene un color/diseño, y tendrá que ir extrayéndolos del montón uno a uno y por turnos, sin mover el resto. Se puede ayudar con sus propios palillos en la otra mano. En cuanto mueve un palillo, cambia el turno y le toca al rival. El juego termina cuando se hayan recogido todos los palillos o cuando se haya desintegrado la perseverancia del último jugador.
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Y para el final, mi juego favorito de toda la infancia. Reloaded.
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5. ¿Quién es quién?

¿Tiene el pelo largo? ¿Lleva gafas?

Si jugar al Quién es quién era todo un acontecimiento cuando se trataba de descubrir a Paul, Eric o Joe… imagínate cuando lo recrees con contrachapado, bisagras y fotos de tus amigos y familiares, igual que las mentes de Almost makes perfect.
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Este sencillo y resultón DIY garantizará la diversión para pequeños y adquirirá nuevas dimensiones de la risa para mayores, que no solo tendrán que guiarse por el aspecto exterior, sino que podrán inquirirse por cuestiones más personales.

Un plus para infantes en edades más tempranas: puede servir para ayudarles a reconocer los rostros de la familia y el círculo más íntimo.
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Y si quieres personalizarlo a sus gustos, puedes incluir a Peppa Pig, Bob Esponja o Chiquetete. Lo mejor para que el juego no se quede viejo nunca es ir sustituyendo a los protagonistas cada cierto tiempo y actualizándolos con sus nuevos intereses.
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¿Qué te parecen todos estos juegos do it yourself? ¿Cuál es el que más te apetece reeditar con tus propias manos y presentar a la siguiente generación de la casa?

¿Se te ocurre otro que replicar en formato manualidad?
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