La película entre la maldición y la lluvia radioactiva

Hay maldiciones para dar y tomar, desde la que afectó a los que entraron en la tumba de Tutankamón hasta el destino fatal de muchos miembros de la familia Kennedy. Leyenda o realidad, no seré yo quién lo ponga en duda, y más cuando ni el cine se libra de ellas.

El conquistador de Mongolia

IMDB

Entre las películas que han sufrido circunstancias raras, aparece en lugar preminente El exorcista (William Friedkin, 1973). Nueve personas relacionados con el rodaje no lograron verla estrenar, entre ellos dos actores.

Poltergeist: Fenómenos extraños (Steven Spielberg, 1982) y su saga también estuvo rodeada de muertes y asesinatos, como la pequeña protagonista Heather O’Rourke y la que hacía de su hermana en la trama, Dominique Dunne, estrangulada por su novio.

De la que vamos a hablar hoy es de El conquistador de Mongolia (Dick Powell, 1956), cinta que hubiera pasado sin pena ni gloria de no ser por las extrañas circunstancias posteriores. La película es de escasa calidad artística y además fue una ruina en lo económico pues no pudo recuperar los 6 millones de dólares que costó. Como curiosidad el papel protagonista estuvo muy cerca de ser para Marlon Brando pero finalmente recayó en John Wayne.

Sin embargo se hizo famosa por la tragedia que envolvió a gran parte de los que habían participado en su rodaje. Un total de 92 (41% de 220) desarrollaron un cáncer durante los siguientes 30 años y 42 fallecieron por ello, entre ellos el propio John Wayne, aunque muchos años después.

John Wayne El conquistador de Mongolia

¿Vosotros veis a John Wayne más brillante? (IMDb)

La razón parece más que evidente ya que el rodaje de la película sobre el gran Kan se realizó en una zona de experimentos nucleares del ejército norteamericano. El desierto situado en el estado de Utah, había recibido abundante lluvia radiactiva de varias pruebas atómicas (hacían explotar bombas en el aire) que se habían realizado pocos meses antes de comenzar el rodaje. No debemos olvidar que eran los años 50, que tras el fin de la Segunda Guerra Mundial había dado comienzo la Era Atómica.

En 1980 en la revista People, apareció un artículo de un científico titulado “Por favor, Dios, no dejes que hayamos matado a John Wayne”

Pese a que la Comisión de Energía Atómica había asegurado que la zona era completamente segura, todo hace ver que no fue así, e incluso hay quien asegura que el propio John Wayne disponía de un contador Geiger para medir la radiactividad que sonaba tato que pensaban que estaba roto, cualquiera sabe…

Pero no le bastó el desierto al multimillonario productor Howard Hughes. La necesidad de rodar escenas extras una vez concluido el periodo en el desierto, le llevó a traer a los estudios nada más y nada menos que unas 60 toneladas de arena de aquel “desierto radiactivo” para las nuevas tomas… ¿No querías caldo? ¡toma dos tazas!

John Wayne El conquistador de Mongolia

Ilustración de John Wayne y Susan Hayward por Slug Signorino (The Straightdope)

Se armó un gran revuelo tras un artículo de un científico de la Agencia Nuclear de Defensa del Pentágono publicado en la revista People en 1980 que se titulaba: “Por favor, Dios, no dejes que hayamos matado a John Wayne. La película se la llamó radiactiva RKO

Realmente muchos de los afectados murieron muchos años después, lo que hace que algunos expertos duden en ser la radioactividad del desierto la causa real de las muertes, y más cuando el cáncer sigue siendo una de las principales causas de muerte.

La maldición afectó a la mayoría de los actores protagonistas. El propio John Wayne falleció en 1979 de cáncer de estómago. La pareja protagonista de Wayne en la trama, Susan Hayward, falleció de un tumor en la cabeza en 1975. El otro protagonista, el mexicano Pedro Armendáriz, sufrió un cáncer en la cadera y se suicidó en 1963 cuando sabía que no tenía solución. Lee Van Cleef murió en 1989 de un ataque cardíaco, aunque había desarrollado cáncer de garganta. Agnes Moorehead falleció en 1974 de cáncer en el útero y John Hoyt de pulmón en 1991. Tampoco se libró de la maldición radioactiva el director del filme, Dick Powell, falleció por un linfoma en 1963 ¿Demasiadas casualidades?

Aunque no es lo más determinante de nuestro artículo, la cinta narra la vida de Temujin, que pasaría a la historia como el gran Gengis Kan. Es el periodo inicial de la vida del gran mongol y “señor de todos los océanos“, que se debe enfrentar a las amenazas de rivales de otros clanes tras la muerte de su padre. Temujin unificó a todos los mongoles y se lanzó a principios del siglo XIII a la conquista de Asia.

En solo 25 años logró conquistar un enorme territorio de unos 30.000 km2 y que abarcaba desde el Mediterráneo hasta el Pacífico, formado en la actualidad por una treintena de países. Sus descendientes continuaron las conquistas llegando a dominar toda China, la actual Rusia y llegando hasta Persia.

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