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Le reducen la paga de 4.000 a 800 euros y se queja por vivir como un campesino

Nicolette es una adolescente de 15 años que vive en Beverly Hills, uno de los barrios de clase alta en Los Ángeles (EE UU), y recibe 4.000 euros de asignación mensual, para todo lo que pueda necesitar. O-O

Pero como todo tiene un límite, su madre se cansó y le redujo la paga a 800 euros al mes, lo que desató la ira de la muchacha, que incluso acudió a un programa de televisión a denunciar el ‘estado de precariedad’ en el que le había dejado su mamá. “Cría cuervos y te sacarán los ojos“. Lee el resto de la entrada »

Una niña filipina de tres años ‘resucita’ durante su entierro

ninafilipina¿No os ocurre con frecuencia que un susto suele ser el preámbulo de una alegría? Por ejemplo, te llevas un disgusto enorme cuando ella te dice “ojo, que tengo una falta”, pero la alegría es infinita cuando unos días después te aclara que todo ha sido “una falsa alarma”. Pues ese efecto susto-alegría inmensa lo acaba de vivir una familia del sur de Filipinas, cuando una niña de tres años que había sido dada por muerta, ‘resucitó’ dentro del propio ataúd durante la ceremonia de su entierro. ¡Bien por la criatura!

La historia tiene tintes dramáticos. La pequeña padeció durante unos días una fiebre altísima y un día perdió el conocimiento. Sus padres la llevaron de inmediato al hospital, donde los médicos que intentaban reanimarla decidieron certificar su fallecimiento una vez que no eran capaces de encontrarle el pulso. Este terrible error médico sumió en la más absoluta de las tristezas a la familia de la pequeña, a la que iban a enterrar un par de días después.

Sin embargo, lo que era una tragedia sin paliativos dio un giro de 180 grados para convertirse en una historia con final feliz. Para darle el último adiós a la niña, un familiar decidió levantar la tapa del féretro y observó que la niña se movía. Su primera reacción fue la de llevarse un susto de aúpa. Pero segundos después reaccionó y alertó al resto de asistentes al funeral. Al parecer, justo en ese momento la pequeña estaba despertando del coma en el que había entrado cuando los doctores decidieron darla por muerta (?).

La alegría desproporcionada, gigantesca, inmensa, inconmensurable, inabarcable, infinita… que se llevó la familia compensa de largo la tremenda desolación de la durísima experiencia vivida, pero no tanto como para pensar que al médico que firmó el acta de defunción (¿se dice así?) no se le vaya a caer el pelo, puesto que el caso ya está en manos de la justicia filipina.

Foto: YouTube.

Descubre la forma más rápida de recoger el pelo de una niña

recogido_peloHay algunos padres que con tal de perder el menor tiempo posible en atender algunas necesidades de sus hijos, han desarrollado tales habilidades, que incluso comparten sus ‘inventos’ (apoyados en la ley del mínimo esfuerzo) en las redes sociales para que otros progenitores puedan aplicarlos. Un gesto de compañerismo digno de valorar.

Si ya me pareció estupendo el vídeo de la niña al que le realizaban una cola de caballo con una aspiradora en menos de cinco segundos (goma de pelo incluida), ahora os traigo otro ejemplo de ingenio aplicado al recogido de una buena melena.

Otro espabilado padre aprovecha las ganas de jugar de su hija para crear un moño perfecto sin apenas tocarla. ¿Complicado? Cuando veáis cómo lo hace seguro que sonreís y pensáis, ¿por qué no se me habrá ocurrido a mí? Por lo menos tendréis la posibilidad de poder copiarlo. Ahora sólo queda practicar y que vuestra retoña se preste a ser la protagonista del ‘experimento’.

(Foto: captura de Youtube / videosbestinternet)

Una niña pide un día libre para su padre y le consigue una semana de vacaciones

cartagoogleLo que no consiga la ternura, no lo consigue nada. Bueno, tal vez el dinero en cantidades ingentes, pero no quiero ponerme prosaico. El caso es que la ternura es una poderosa arma de seducción, como acaba de demostrar una niña estadounidense, Katie, cuyo padre no le dedica todo el tiempo que a ella le gustaría porque tiene demasiado trabajo en Google. Por este motivo, Katie se atrevió a enviar una carta manuscrita por ella misma a la compañía de Larry Page que podríamos traducir así:

“Querido trabajador de Google,
¿Podría asegurarse de que cuando papá vaya a trabajar, consiga un día libre, por favor? Podría cogerse libre el miércoles, porque papá sólo tiene libres los sábados.
De: Katie
PD: ¡Es el cumpleaños de papá!
PD: Es verano, ya sabes.”

El ‘Google worker’ destinatario de la carta es Daniel Shiplacoff, jefe del padre de Katie, quien, conmovido por las palabras de la criatura, no dudó en atender sus deseos. Shiplacoff no se limitó a conceder algún día libre a su empleado, sino que tuvo el detalle de responder a la niña con otra carta:

“Querida Katie,

Gracias por tu carta y tu solicitud.

Tu padre ha estado trabajando duro diseñando muchas cosas bonitas y encantadoras para Google y millones de personas en todo el mundo.
Con motivo de su cumpleaños, y reconociendo la importancia de tomarse algunos miércoles libres durante el verano, vamos a darle toda la primera semana de julio como vacaciones.

Disfruta!
Daniel Shiplacoff”

No voy a gastar una línea más hablando de la semana de vacaciones que le concede Google a su empleado (¡qué derroche, por di*s!), sino que me voy a centrar en el gesto de la joven Katie. ¡Cuánta devoción por su papá! Ya se le pasará cuando alcance la edad del pavo, pero mientras tiene derecho a disfrutar de un poquito de cariño paterno, ¿no? Por otro lado, esta historia casi acaba con un mito de mi infancia, y me explico. Yo, que he visto la filmografía completa de Clint Eastwood, sé que hay otros métodos de persuasión no tan delicados y casi siempre exitosos, pero ahora creo que no son tan efectivos como la ternura de una niña…

FUENTE: THE BLAZE.

‘Epic fail’: Gasta varios miles de euros en ropa para niña y da a luz a un niño

Esta noticia podría incluirse dentro del ranking mundial de errores de bulto, que seguro que alguna mente avispada ha confeccionado en Internet, pero que he sido incapaz de encontrar. Una pena, porque me hubiera gustado dejaros el enlace.

Sarah Sharples / Caters News

Sarah Sharples / Caters News Agency

Sarah Sharples, una madre primeriza británica de 25 años, es la protagonista de esta historia, que la caprichosa cigüeña quiso que diera un giro inesperado. Aunque más bien diría que la culpa fue suya al confiar en el ‘ojo clínico’ de su ginecólogo, que aseguró sin ningún género de duda que su retoño iba a ser una niña. ¡¡¡Error!!!

Una ecografía puede contener alguna ‘sopresilla’, y en este caso, ocultaba el miembro viril de Joseph (así han llamado al niño). Lo más curioso del caso es que, en pruebas sucesivas, los médicos siguieron erre que erre: “Vais a tener una niña preciosa”, dijeron a la pareja. Entusiasmados por la buena nueva, el matrimonio gastó 3.500 euros en ropita para la infanta y otras cosas, como la decoración personalizada para el cuarto del bebé (en rosa, por supuesto).

El ‘premio gordo’ llegó el día del parto, cuando la ‘pequeña princesa’ resultó ser un varón. “¿Un niño? Todas las ecografías confirmaron lo contrario. ¿Qué hago ahora con toda la ropa rosa?“, fueron las primeras palabras de Sarah al ver a su hijo. Después del shock inicial, la joven pidió explicaciones al equipo de ginecólogos y estos indicaron que es “un error que puede producirse si el pene se mantiene oculto en todas las pruebas” (tenía ganas de liarla parda).

Ahora, la pareja está realizando las adaptaciones necesarias para que Joseph, que hasta el día de su nacimiento se iba a llamar Lily-Mae, tenga un cuarto de niño y ropita azul. De momento ya lo han decorado con motivos de Monsters SA. El problema es que aún tienen muchas cosas para niña que no pueden devolver, principalmente los regalos de los familiares. Yo los guardaría por si piensan ir a por la parejita o por si el retoño tiene ‘otros gustos’ en un futuro. ¿Os imagináis? Sería de traca.habitacion

¡Llevan a comisaría a una niña de cinco años por no pagar el comedor!

Andamos escandalizados por las tasas de comedor que proliferan en España, pero más allá de los Pirineos las cosas no están mucho mejor. De hecho, en algunos casos están mucho peor. Por ejemplo, en la región francesa de Aquitania, al sur del país galo. En pleno rifi-rafe entre Hollande y Depardieu por la nueva tasa impositiva para altas rentas, casi ha pasado desapercibida una noticia que a mí me parece desoladora.

comedornina
La policía de Ustaritz, un pequeño municipio casi fronterizo con Irún, irrumpió en el comedor de un colegio y sacó del mismo a una niña de cinco años ¡porque sus padres no habían abonado una deuda de 170 euros por ese servicio! El asunto puede parecer lógico. Me explico. Si no has pagado un servicio, no tienes derecho a disfrutarlo. Sin embargo, los modos no parecen los más idóneos. ¡¡Y eso que aún no os he dicho que la niña acabó en comisaría!! Sí, amigos. Por lo visto, tras sacarla del comedor del colegio, los policías encargados de tan peliaguda misión, fueron a la casa de la pequeña en horario laboral y, al comprobar que sus padres no estaban allí, no tuvieron mejor ocurrencia que trasladarla a las dependencias policiales.

El trauma, como podéis imaginar, fue morrocotudo. La pequeña, que se llama Leah, pensó que sus padres habían muerto o, como mal menor, que estaban entre rejas, según declaraciones del papá de la criatura al diario Sud Ouest. El hombre, que ya ha abonado parte del impago, no salía de su asombro. “El problema financiero es menor y estoy listo para resolverlo”, aseguró mientras exigía depurar responsabilidades: “¿Quién dio la orden de sacar a mi hija del comedor y llevarla a comisaría?”.

La indignación ha llegado también a la escuela, donde el director del centro, que desconocía la ‘operación’ ha elevado una protesta al Ayuntamiento porque “no aceptamos que se use a los niños como rehenes”.

De momento, ningún responsable del Consistorio ni de la policía ha accedido a dar su versión de los hechos. Mientras, la pobre Leah acude cada día a clase hecha un lío. Ya no sabe quiénes son los buenos y quiénes los malos de esta película casi de terror…

Breves: Riley, de cinco años: “las empresas nos engañan para comprar cosas rosas”

El feminismo mundial ya tiene una nueva heroína. Se trata de esta aviesa niña de cinco años, quien con un léxico y un razonamiento impropio de su edad muestra ante una cámara su indignación por un cliché demasiado extendido: el color rosa es de niñas. Riley, en un alegato que ya firmarían algunos adultos, lamenta que “todas las niñas compren princesas y todos los niños compren superhéroes” y va más allá, aún. Está convencida de que, en una maniobra de marketing que no le gusta nada, las empresas “nos engañan para comprarlo todo en ese color (en referencia al rosa)”. Aquí os dejo el vídeo, que amenaza con convertirse en un fenómeno mundial.

Tendrá que pagar 100.000 dólares a su ex marido por darle una hija fea

¡Esto no nos lo habían enseñado en los cuentos infantiles! El amor no es, ni de lejos, tan bonito como algunos nos quieren hacer creer. Hemos visto recientemente a hombres que subastan a sus esposas en Internet o a multimillonarios que no encuentran pareja ni pa’trás. Sin embargo, la historia que riza el rizo es la de un chino que denunció a su mujer tras darle una hija fea. Como lo leéis: el detonante fue TENER UNA NIÑA FEA. Para que luego nos cuenten la milonga de que la belleza está en el interior…

La ex señora Feng, antes y después de sus operaciones de estética. (ideasynoticias.com)

La ex señora Feng, antes y después de sus operaciones de estética. (ideasynoticias.com)

El señor Feng no pudo superar jamás el desasosiego de ser papá de una criatura poco agraciada. Atormentado por ello, se separó de su esposa e interpuso una demanda contra ella por “infidelidad”, alegando que la niña fea recién nacida no se parecía a ninguno de sus progenitores. Así, sin pruebas de paternidad ni leches, suena un poco a excusa. Más parece que estaba hartito de su doña y buscaba cualquier motivo para alejarse de ella.

Durante el proceso, Feng afirmó que se casó “por amor, pero en cuanto nació nuestra primera hija, apareció un problema. Es tan fea que me asustó“. Ante una evidencia que saltaba a la vista y presionada por el abogado de su marido, la demandada confesó que no había infidelidad alguna y que la niña era clavadita a ella, que si ahora tenía un aspecto agradable era porque había invertido unos 100.000 dólares en cirugía estética. De niña era el patito feo del colegio y no se había convertido en cisne por gracia de la naturaleza, sino por el arte de un cirujano plástico.

Como castigo por haber engañado a su marido (al no contarle lo de sus operaciones), el juez condenó a la ya ex señora Feng a abonarle 100.000 dólares (unos 93.000 euros), una sentencia ejemplar que satisfizo al demandante. Que digo yo que hay que ser muy cretino -poned vosotros el adjetivo- para denunciar a tu esposa por traer al mundo una niña que atormenta a los espejos… Pero también podemos sacar un par de moralejas.
Moraleja 1: NO ENGAÑÉIS
. Tarde o temprano la verdad se abre camino y os puede costar 100.000 dólares.
Moraleja 2: Ser guap@ es mucho mejor que ser fe@. ¿Estáis de acuerdo?

“Mamá, córtame el pelo ya, que creen que soy una niña”

Ser feo tiene sus ventajas. La experiencia me ha demostrado que los guapos solo se encuentran con problemas a su paso: automáticamente les etiquetan como tontos, muchas veces solo los quieren por su físico, se ven obligados a cuidarse y a machacarse en el gimnasio… lo suyo sí es tener un examen cada día y no lo de Torres e Higuaín.

No sé si sois guapos (o si tenéis amigos que lo son), pero ese martirio del que os hablo comienza en la más tierna infancia. Existe la costumbre de, a los niños guapos, dejarles el pelito largo, en plan “Hola, me llamo Yahel y tengo diez años”. Pero claro, con el cuerpecito aún por desarrollar, el niño, y esto de pequeño molesta mucho, tiene que aguantar comentarios del estilo: “Ay… pero qué niña más guapa, ¡madre!” o “¿cómo te llamas, preciosa?” y eso molesta. En cambio, como decían en un monólogo de El club de la comedia, a un niño feo jamás le dejarán el pelo largo, porque en lugar de Brad Pitt en una portada de la Súper Pop parecería Santiago Segura en una escena de El día de la bestia.

Después de estos párrafos de introducción seguro que entendéis por qué el pequeño Rean Carter, de cinco años, le ha pedido a su madre que le corte el pelo de una santa vez. Al pobre Rean no le han cortado el pelo nunca en sus cinco años de vida, como si fuera una chiquilla a la que esperan hacerle un peinado excepcional en su comunión, y eso ha provocado que al jovencito lo tomen por jovencita demasiado a menudo, algo que le toca la moral (a esas edades no te toca ninguna otra cosa porque no pueden decir tacos) al crío.

Actualmente la hermosa cabellera del pequeño Rean le llega a la altura de la cintura (45 centímetros de largo), pero le trae más disgustos que alegrías. No piensa lo mismo su madre, Leeanne Smith que desde un primer momento se negó a cortar esos “encantadores rizos de oro” a su pequeño y que ya ha confesado a la prensa británica “haber llorado” ante la idea de que Rean pierda su melena.

En el colegio le obligaron a hacerse coleta y los niños, que son crueles como Bart y Nelson de Los Simpsons, apartaban al pobre Rean de los juegos porque “parecía una niña”, según recogen los diarios ingleses.

Ahora bien, la batalla en casa de los Carter no ha acabado todavía. Primero, porque el niño quiere que el barbero meta a fondo la tijera mientras mamá prefiere que le corten lo menos posible y segundo porque al hermano de Rean, Regan (efectivamente, no se calentaron mucho la cabeza con los nombres en esta familia), tampoco le han cortado el pelo de momento, aunque tiene solamente dos años.

Por si os interesa… el pequeño Rean vive en Sunderland, como mi primo Miguel Ángel, y se cortará la melena en las vacaciones de Semana Santa. Lo digo por si aún no tenéis decidido a dónde ir de vacaciones y os apetece pasaros por allí para ver tamaño espectáculo (y saludar a mi primo, que os pilla de paso).

PD: La historia tiene también su parte tierna, porque Leeanne prepara una subasta del pelo de Rean para donar lo recaudado a una institución benéfica.

Una niña de 5 años estrella el coche de su madre y llama al 911 para pedir ayuda

Quiero que conste en acta que mi intención era seguir con los vídeos estúpidos hoy. Tenía preparado uno de un hombre que corta un parquímetro con una motosierra delante de la agente policía que le estaba multando. No obstante, desde que conocí la historia de Ameleah Kegley supe que mis planes se iban al traste.

Ameleah Kegley es una niña de 5 años residente en Mansfield, Ohio. El otro día, el autobús escolar la dejó en la puerta de su casa y la pequeña se extrañó de que su madre no estuviera esperándola. No obstante, entró con tranquilidad a casa y esperó. Esperó. Esperó… así tres horas, hasta que decidió que era el momento de coger las riendas de la situación, cogió las llaves del coche de su madre y se montó para ir a buscarla (¿a dónde? Solo ella lo sabe). Metió la llave, encendió la calefacción y las luces y arrancó. Bueno, no arrancó del todo, de modo que el coche se fue hacia atrás y se estrelló en el jardín del vecino sin herir a nadie.

Hasta aquí podría haber sido una historia curiosa, un nuevo momento de niños conductores, pero hay más. Ameleah entró a casa y, consciente de la que había formado, llamó al 911, donde una joven de 20 años que responde al nombre de Evelyn Saunders cogió la llamada, según publica la prensa estadounidense.

Nuestra niñita le contó que el coche de su madre había tenido un accidente y que necesitaba que fuera la policía porque no sabía dónde estaba mamá. “Estoy viendo la televisión, no sé quién sacó el coche”, dijo nuestra mentirosa profesional (para que luego digan que los niños siempre dicen la verdad… ahora solo podemos creer lo que nos digan los borrachos).

Para entonces Evelyn, como buena madre que es, ya intuía lo que había pasado. Aún así, mantuvo a la cría al teléfono para confirmarlo. En el rato que estuvieron hablando la pobre pidió que volvieran a poner el coche en su sitio porque su mamá le iba a echar la bronca, que todo estaba oscuro y que la echaba de menos (¡pobre!).

Entonces llegó un policía que la encontró de pie en la puerta hablando por teléfono y que le preguntó por su madre. Ameleah le contó que había llegado del colegio, pero nadie la esperaba, de modo que se puso a jugar con sus dos gatos, pero ya tenía hambre.

Era difícil que su madre la recogiera porque estaba ingresada en el hospital por una enfermedad que no ha sido revelada. Según cuentan, la madre (Christina Hunter, de 31 años) pidió al padre (Aaron Kegley, 26) que recogiera a la pequeña, pero Aaron no recibió el mensaje. Aún no han averiguado si el padre hizo caso omiso o si la madre jamás llamó.

PD: Lo mejor de todo es que cada vez que Evelyn le preguntaba a la pequeña que cómo había llegado el coche hasta allí ella respondía “no lo sé”… Al final confesó, la pobre.