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Una joven diseña una camiseta a su novio para espantar al resto de mujeres

leon_fraseHay muchos casos de novios y novias posesivos pero el de esta muchacha británica es digno de mención. Temerosa de que su chico se desmadrara más de la cuenta en sus vacaciones en Ibiza ideó un plan infalible: lucir durante todos los días de asueto una camiseta con imágenes de la pareja. Y por si esto no fuera suficiente, una frase impresa que no deja lugar a dudas: “I love my girlfriend Abbie and I hate all the girls in Ibiza, so please stay away from me” (“Amo a mi novia Abbie y odio a todas las chicas de Ibiza, así que por favor no os acerquéis“). ¡¡¡Sin tocar!!!

Además, también exigió al muchacho que le mandara cada día una foto mostrando que llevaba la prenda Abbie Bartlett, así se llama la ‘joven protectora’, indicó en un medio local que todo era una broma porque ella confía mucho en Leon Connolly (el novio). “Nunca imaginé que un juego de pareja iba a tener una repercusión mundial“, comentó.

La 'posesiva Abbey'

La ‘posesiva Abbie’

Esta chica no debía conocer el poder de las redes sociales, ya que pocas horas después de colgar la imagen de su pareja ya era la comidilla de la Red. De hecho, le han salido decenas de imitadoras.

Abbie ha querido dejar muy claro que todo era una ocurrencia. “Nos conocimos cuando éramos muy jóvenes y hemos estado juntos desde entonces. Confío en él completamente, así que no me importa que se vaya con sus amigos de vacaciones, porque yo también lo he hecho“, añadió. Quizá, la próxima vez cuide un poco más lo que publica si no quiere ser víctima de la ‘lengua afilada’ de algunos internautas.

(Fotos: Abbie Bartlett / Facebook)

Una niña pide un día libre para su padre y le consigue una semana de vacaciones

cartagoogleLo que no consiga la ternura, no lo consigue nada. Bueno, tal vez el dinero en cantidades ingentes, pero no quiero ponerme prosaico. El caso es que la ternura es una poderosa arma de seducción, como acaba de demostrar una niña estadounidense, Katie, cuyo padre no le dedica todo el tiempo que a ella le gustaría porque tiene demasiado trabajo en Google. Por este motivo, Katie se atrevió a enviar una carta manuscrita por ella misma a la compañía de Larry Page que podríamos traducir así:

“Querido trabajador de Google,
¿Podría asegurarse de que cuando papá vaya a trabajar, consiga un día libre, por favor? Podría cogerse libre el miércoles, porque papá sólo tiene libres los sábados.
De: Katie
PD: ¡Es el cumpleaños de papá!
PD: Es verano, ya sabes.”

El ‘Google worker’ destinatario de la carta es Daniel Shiplacoff, jefe del padre de Katie, quien, conmovido por las palabras de la criatura, no dudó en atender sus deseos. Shiplacoff no se limitó a conceder algún día libre a su empleado, sino que tuvo el detalle de responder a la niña con otra carta:

“Querida Katie,

Gracias por tu carta y tu solicitud.

Tu padre ha estado trabajando duro diseñando muchas cosas bonitas y encantadoras para Google y millones de personas en todo el mundo.
Con motivo de su cumpleaños, y reconociendo la importancia de tomarse algunos miércoles libres durante el verano, vamos a darle toda la primera semana de julio como vacaciones.

Disfruta!
Daniel Shiplacoff”

No voy a gastar una línea más hablando de la semana de vacaciones que le concede Google a su empleado (¡qué derroche, por di*s!), sino que me voy a centrar en el gesto de la joven Katie. ¡Cuánta devoción por su papá! Ya se le pasará cuando alcance la edad del pavo, pero mientras tiene derecho a disfrutar de un poquito de cariño paterno, ¿no? Por otro lado, esta historia casi acaba con un mito de mi infancia, y me explico. Yo, que he visto la filmografía completa de Clint Eastwood, sé que hay otros métodos de persuasión no tan delicados y casi siempre exitosos, pero ahora creo que no son tan efectivos como la ternura de una niña…

FUENTE: THE BLAZE.

Llevan 17 años sin salir de vacaciones por cuidar de una paloma

El amor que alguna personas demuestran por los animales es infinito. Si buscamos por el mundo, encontraremos muchos Noé, que de una forma altruista, lo dan todo por sus mascotas. En mi tour por Austria, además de un conductor extraviado por culpa de la ingesta de medicamentos y alcohol, me he topado con una pareja de ancianos que merece un reconocimiento. Valga este post como homenaje.

Bertl e Irmi Reiterer (de 84 y 77 años de edad) llevan los últimos 17 años de su vida dedicados casi en exclusiva al cuidado de una paloma que hallaron malherida en una cuneta. “Encontramos a Susi (nombre del ave) al lado de la carretera donde había sido evidentemente golpeada por un coche y se había roto un ala. Le dimos algo de comida, la llevamos al veterinario y luego la cobijamos en el garaje de casa”, aseguró Irmi.

Los Reiterer aseguran orgullosos que Susi ha cambiado sus rutinas. Tal es su devoción por ella que ni siquiera salen de vacaciones desde el día que llegó a sus vidas. Hasta tal punto que apenas si disfrutan de una de sus posesiones más queridas: “Tenemos una cabaña en una zona de esquí a la que sólo podemos ir en el día, para volver a cuidar a Susi”.

A Bertl se le ilumina la cara cada vez que menciona a su mascota. “Susi es un caso muy inusual”, comenta el Señor Reiterer. “Las palomas pueden vivir hasta 20 años, pero en la naturaleza ningún pájaro se las arregla para sobrevivir tanto tiempo. Obviamente, dónde está, con un montón de buena comida y fuera del alcance de depredadores, tiene una gran oportunidad de llegar a una edad aún más avanzada”.

La imagen que ilustra el post es enternecedora y a mí Bertl me recuerda a Paco Rabal en Los santos inocentes y Susi, obviamente, a la “milana bonita”, aunque el pájaro de los Reiterer tendrá, seguro, un final menos cruel.

Lo más raro que ha pasado durante la semana (30 julio-5 agosto)

Como dicen en Antes del Amanecer, creer en la reencarnación puede justificar que seamos tan dispersos. A mí la explicación me viene de perlas, porque a poco que me hayáis seguido durante estos años, habréis descubierto que pierdo el hilo dentro de cada párrafo (por eso lo de los múltiples paréntesis y los continuos puntos supensivos). Ahora que si hay algo que demuestre lo disperso que soy es el post dominguero en el que resumimos todas las locuras que han pasado durante la semana y no hemos contado.

1. Abandonan a su hija en el aeropuerto para irse de vacaciones

¡Cuánto daño ha hecho Solo en casa! Desde que salió esa película mucha gente ha creído que no pasa nada por irte de vacaciones sin tu hijo, que él se las puede apañar solo y que es posible disfrutar mientras él se queda en casa. Quizás por eso un matrimonio polaco abandonó a su hija en el aeropuerto después de comprobar que tenía el pasaporte caducado. Ambos volaban a Grecia y llamaron a la abuela para que se hiciera cargo de la criatura, pero como no iba a llegar antes de que despegara el avión, dejaron a su hija en un mostrador y se marcharon. La encontraron, llorando, los de seguridad, y los padres se enfrentan a cinco años de cárcel.

2. Multa en Italia por decir “no tienes huevos”

Muchos divorcios y muchas noches borrosas en España empiezan con un “no hay huevos a…”. Pues bien, ojito si vais a Italia porque han multado a un tipo que le dijo a su primo: “No tienes cojones” (sic), según recoge la prensa local. Según el juez, la expresión “además de vulgar, es injuriosa”, porque insinúa que el insultado es peor por carecer de testículos. Aún no han dirimido el importe de la multa, pero como dice mi amigo Pablo, “si hacen eso en España… rescatamos a Bankia”. Vamos, solo con la canción de Los Mojinos Escozíos nos sacamos un pico.

3. Toda la infancia metida en un jarrón

Como regalo de boda, su madre le dio una lámpara-jarrón de vidrio que recogía toda su infancia. “¿Cómo es posible esto?”, os preguntaréis. Básicamente porque su madre, cada vez que le iba a lavar unos pantalones, vaciaba los bolsillos y guardaba el contenido de estos en un jarrón, que a la postre ha terminado siendo un regalo de bodas lleno de sentimientos, recuerdos… y objetos inservibles.

4. Le conceden el divorcio porque su marido huele mal

Como decía una pegatina en la que salía Bart Simpson duchándose: “Una vez al año no hace daño” (¿por qué demonios conservo estos recuerdos de escaso valor?). Algo que no parece haber entendido Zhang, un taiwanés de 47 años del que su mujer se ha divorciado porque huele peor que mal. Parece ser que hay perfumes hechos con esencia de vertedero que te pondrías antes de pasar una noche con este señor. Los hijos del matrimonio confirmaron que su padre se lavaba unas dos veces por semana, que el calor del verano y el sudor no era tampoco un inconveniente y que cuando le pedían que se duchara respondía: “¿Huele mal? Pues usad perfume”.

5. El pequeño erizo

Porque sé que muchos de vosotros no os quedáis tranquilos si no os pongo un vídeo de bichejos, creo que es el momento de que descubráis cómo es un erizo cuando cumple su séptimo día de vida. Cabe en la mano, duerme como un lirón, tiene la piel de abajo blandurria y parece que sueña con ovejas con espinas.

PD: Y alegrad esa cara, que si no os van a confundir con los saltadores de trampolín de los Juegos (gracias, @dutx12).

Las peores fotos de familia que hay

BecConsejo: “Todo pasa, sí, pero todo queda”

Rebuscando en los cajones a veces nos encontramos con gratos recuerdos que son, a su vez, ingratas sorpresas. Suelen tener forma de fotografías que te trasladan a momentos (generalmente) felices, pero que jamás enseñarías a nadie, ya sea por las pintas, las caras, el peinado, o por lo que hace tu hermana pequeña al fondo mientras tú te vistes de comunión.

Sin embargo, gracias a dutx12 descubrí que hay una página, Awkwardfamilyphotos que recoge muchas de esas instantáneas. Para que veáis que soy un tipo generoso, os he hecho una selección para el Top 10 de hoy. Son de lo bueno lo mejor, espero que lo disfrutéis tanto como yo.

Si ya conocíais la página o habíais visto las fotos, disculpadme. Tenéis que entender que no me podía resistir a enseñarlas…

10. Di “patata”

Quizás el mundo ahí fuera esté ardiendo, es posible que detrás de ti las llamas avancen de forma incontrolada, pero si toca foto familiar no hay manera de escaquarse: “A ver, todos juntitos… una sonrisita… ays, un poco más a la derecha, que aún se ve la manguera en el suelo”. La foto puede quedar perfecta y no hace falta tirar flash. Detrás arde una casa, sí, ¿pero qué más da? ¿Alguien se ha fijado en eso?

9. Doce segundos de felicidad

El título de la foto, en la web, es “siente la magia”, y no podía ser más apropiado. Estás en Disney, rodeado de muñequitos que sonríen constantemente, el paraíso hecho miniciudad, tú llevas unas orejas de Mickey y una camiseta del ratón más famoso de los dibujos animados, estás junto a toda la familia… ¿qué más se le puede pedir? Es tanta la felicidad que te encoge el corazón, te retuerce las tripas y… y claro, te impide sonreir.

8. Como si fuera de la familia

En las fotos familiares siempre suele haber alguien que tiene un mal día. Yo solo tengo una, con mis primos, y hay uno que la jodió. Se pasó llorando parte de la sesión y en la imagen final se ve al crío llorando con la mano de la madre de fondo, porque el niño no se quería poner. Ese niño, obviamente, era yo, pero en mi defensa debo decir que tenía muy pocos años, no estaba tan talludito como la chica que se aleja e intenta tirar de su padre (¿o es su padre quien la aparta?) en esta imagen.

7. ¿Tú no te disfrazas?

Si no quieres hacer el ridículo, dos consejos: ni te emborraches, ni tengas hijos. De lo contrario podrás verte en la situación de nuestro apuesto protagonista. Imagino que su hija (es niña, ¿verdad?) iba disfrazada de conejo y preguntaría a mamá que “por qué papá no se disfraza”. No hay disfraz y hay que contentar a la criatura, de modo que uno coge lo primero que encuentra por casa, en este caso un rotulador, y se pinta círculos por todo el cuerpo. “¿De qué vas, papi?”, preguntaría ella. “De Juegos Olímpicos”…

6. No señales

Quizás la pequeña se vio demasiado rubia para esa foto de familia, quizás esperaba a que inventaran el Photoshop para que le quitaran ese fondo cutre, quizás sus padres le decían eso de “no señales, que está feo” y por eso se vio obligada a tomar una drástica decisión que, afortunadamente, estropeaba una foto para olvidar: se metió el dedo en la nariz. Probablemente sus padres no, pero estoy seguro de que sus hermanos le estarán eternamente agradecidos.

5. Papá Noel se portó mal

¿Qué le puedes pedir a Papá Noel si los duendes le han dado un puñetazo en la cara y le han dejado un ojo morado? Es evidente que no inspira confianza un tipo que antes de traerte regalos se mete en trifulcas por un quítame allá esos juguetes. Aún así, los niños parecen felices en la instantánea, y eso que más que una foto de Feliz Navidad parece una prueba de vida para que los padres paguen un rescate.

4. Por si llueve

Hay abuelas que se hacen la permanente antes de ir a los parques de atracciones y luego no quieren mojarse el pelo. Sin embargo, cuando sus hijos y sus nietos deciden montarse en una atracción de agua ella quiere demostrar que no es menos que nadie y que, aunque no lleve su gorro de color gris que le cubre el pelo cuando se baña en la piscina comunitaria, es una mujer con recursos que ha sabido sacar adelante a toda la familia. Porque las bolsas de plástico no tienen que ser de un solo uso (y menos ahora que las cobran, dirá ella)…

3. Me da miedo la sangre

Una fotografía llena de detalles y que admite múltiples interpretaciones. Como no sabemos la realidad, lanzaré unas cuantas preguntas al aire, a ver qué os parece: ¿fue el niño que sonríe el que extrajo de mamá al niño que llora? ¿Era su hermano el encargado, pero como le daba miedo tuvo que delegar? ¿Venían dos y el pequeño niño de la camiseta con el dinosaurio se comió a la otra criatura? ¿El de la camiseta verde se ha tirado un cuesco? Muchas preguntas y muy pocas respuestas.

2. Tenemos invitado

Uno de los mayores problemas de los huéspedes cuando se quedan en tu casa es que no entienden que el “siéntete como en tu casa” es más bien “si quieres una cerveza puedes cogerla, pero no te pasees en calzoncillos por la casa”. Por eso, porque cada uno entiende la frase como quiere y luego hay mucha gente que no se lo cree cuando se lo cuentas, es necesario hacer una foto que inmortalice el momento. Una de dos: o se estaba vistiendo, o se estaba desnudando. No sé cuál de las opciones es peor…

1. Cara de velocidad

A mí los parques de atracciones ni fu ni fa, pero la velocidad tampoco me apasiona, pero entiendo que hay gente a la que le vuelve loca montarse en los cachivaches que te llevan a toda pastilla. Claro que es algo que no siempre se tolera bien: entre el desayuno, que no siempre sienta bien, la emoción, que a veces es incontrolable, y el sol, que a veces te quema la cara… pasa lo que pasa.

PD: Luego inventaron las cámaras digitales y nos jodieron fastidiaron el invento.

Las vacaciones más raras que puedes tener

BecConsejo: “No vale cualquier cosa”

Lo anuncié en Facebook: llega septiembre y durante todo el mes recopilaremos historias raras, pero raras de verdad, Cada día os voy a presentar un listado de diez asuntos extraños sobre una misma materia y el primer tema (que quizás se repita más adelante) son las vacaciones.

Muchos ven cómo las vacaciones van enfilando la recta final. Para otros es un recuerdo difuso y lejano, un espejismo que jamás ocurrió. Sin embargo, tengo una buena noticia para todos: “¡EL AÑO QUE VIENE HAY MÁS!” (es la versión de mi clásico ¡Ya es casi viernes! de cada lunes) y como yo siempre pienso en vosotros os propongo diez destinos becarios para vuestras Beccaciones de 2012.

10. Paquete de supervivencia

Ya hemos hablado alguna vez de este lugar. En el Rancho Bernardo Inn puedes reservar una habitación por 13 euros, pese a que es un hotel de lujo. Claro que para ello tienes que hospedarte como un miserias: te toca llevarte linternas, sacos de dormir, un colchón hinchable, papel higiénico… porque mientras vas por la mañana al Spa y te dejas un dineral, por la noche te toca dormir en una tienda de campaña.

9. Nadando con cerdos

Nadar con delfines está muy bien, pero ya está muy visto. Ahora lo último es nadar con cerdos, y eso es algo que se puede conseguir en las Bahamas (y en cualquier playa, según cómo sean tus amigos). Poder bañarte con cerdos en aguas cristalinas es algo que no está al alcance de todos, pero que tiene que ser obligatoriamente una experiencia inolvidable. Una playa llena de cerdos, vamos.

8. En un avión

Si te gustaría montar en avión pero te dan miedo las alturas, una buena opción para ti es el Jumbo Stay, un hotel sueco que es también un avión (y de los grandes), pero que está anclado al suelo, de modo que marearte no te vas a marear. Fue el primer hotel dentro de un aeroplano y después de pasar un par de noches ahí siempre podrás decir que tú no tienes problemas para conciliar el sueño en los aviones.

7. En una tubería

Con el calor que hace en verano… ¿no te parece que dormir en un tubo de hormigón podría ser la solución? Si crees que sí, tu hotel es el Das Park Hotel, que está en Austria y tiene tres habitaciones dentro de tres grandes tuberías de hormigón. Tiene lo suficiente como para hacerte cómoda la estancia: una lámpara, un enchufe para cargar el móvil (o lo que se tercie), wifi, una cama apañada… y una especie de ventana. Váter y ducha no hay, pero bueno, estás dentro de una tubería al más puro estilo Mario Bros.

6. En el espacio

Los locos de Space Adventure te ofrecen algo que difícilmente podrás hacer más de una vez (si es que te alcanza para esa primera ocasión, claro). Puedes volar alrededor de la Tierra, cerca de la luna… vamos, un viaje espacial de más de una semana a más de 27.000 kilómetros por horas. A cambio, solo tienes que entrenar durante meses y pagar más de 70 millones de euros por un asiento en la nave.

5. Bajo el agua

Cada vez hay más hoteles que te ofrecen vacaciones submarinas y, aunque también tienes la opción de vivir en un búnker bajo el agua con una bicicleta estática que tienes que montar para que te dé electricidad, me voy a quedar con la versión cara. Por más de 400 euros y después de bucear más de seis metros puedes disfrutar de la tranquilidad que te da vivir bajo el agua, sin vecinos, con cafetera y pizzas a domicilio.

4. En un árbol

Si te dicen que siempre estás en las nubes, o de pequeño te gustaba escalar árboles, el Hotel Ariau Amazon Towers es tu sitio. Con habitaciones en las copas de los árboles de la selva, en Brasil, es el lugar ideal si nunca has pasado tus vacaciones a 20 metros de altura. Las habitaciones son una pasada, aunque no es nada aconsejable si tienes mucho vértigo. Más que nada porque algún día puede ser que te toque tirar de casco y mosquetón para salir de la cama.

3. En una cápsula

Si tienes claustrofobia no te lo recomiendo, pero es de esos sitios que en Asia causa furor porque ocupa poco espacio y es muy útil. Usado fundamentalmente para echar la siesta, si no te mueves mucho durmiendo los Capsule hotel u hoteles cápsula pueden ser tu sitio. Una cama, una televisión y una puerta (o ventana, porque con ese tamaño…) de cristal que te indica que no estás solo en este mundo. Es lo más cerca que vas a estar de vivir en Minority Report o El quinto elemento.

2. En silencio

A veces hay que pararse y pensar, llevamos una vida con mucho estrés y no nos paramos a disfrutar de las pequeñas cosas. Por eso, si no eres muy hablador, puedes plantearte hacer uno de los viajes que te ofrece la International Dhamma Hermitage en Chaiya, Tailandia: diez días rodeado de monjes ejerciendo un voto de silencio… es decir, calladito, que estás más guapo.

1. En una cárcel

¿Eres un ladrón y jamás te han pillado? ¿Quieres delinquir pero te da miedo no saber cómo te tratarán en la cárcel? Pues te recomiendo la prisión de Karostas, que ejerce la función de hotel para quienes quieren dormir en una prisión de máxima seguridad. Comerás comida de preso, te hablarán guardias, dormirás en una cama metálica… todas las comodidades de un reo al alcance de tu mano. Bueno… siempre y cuando estés dispuesto a viajar a la ciudad de Liepaja, en Letonia, que es donde se encuentra el edificio.

PD: ¿A cuál de todos te irías?