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Creía que había perdido su anillo… y su perro lo vomitó cinco años después

dog_tuckerHe visto digestiones pesadas, pero como esta, muy pocas. Un mujer de Wisconsin (EE UU) estaba convencida que había perdido su anillo de bodas hace cinco años, hasta que su mascota vomitó de una forma anormal.

Lois Matykowski, la dueña del can, estaba comiendo tranquilamente un helado en el porche de su casa, cuando notó que Tucker, su perro mestizo de diez años, había ‘robado’ y engullido el polo que estaba guardando para su nieta. “Se tragó incluso el palo“, indicó la señora Matykowski en un medio local.

Tucker es famoso en el vecindario por comer todo lo que encuentra a su paso. De hecho es conocido como ‘Food thief‘ (‘Ladrón de comida‘) por su habilidad para zampar sin levantar sospechas.

El anillo desaparecido.

El anillo desaparecido.

Su último banquete parece que no le sentó muy bien, y unas horas después, regurgitó todo lo que había devorado. Las molestias se prolongaron durante dos días. ¿Qué tenía ese animal en su tripa? El caso es que cuando la dueña fue a limpiar su última vomitona, se encontró una grata sorpresa: su alianza de diamantes. ¡¡¡Vaya premio gordo!!!

Según el veterinario, el palito del helado funcionó como una especie de palanca y despegó el anillo de las paredes del estómago. La señora Matykowski no se puede quejar, el aparato digestivo de su mascota funcionó como una perfecta caja fuerte.

(Fotos: capturas de Youtube / NewsBeatsNow)

Un loro bocazas delata a su dueño en un control de alcoholemia

Una noche de juerga y descontrol etílico le ha salido muy caro a Guillermo Reyes, un mexicano de 49 años que fue traicionado por su mascota: un loro con la lengua muy larga.

(Foto: DP de Ciudad de México)

(Foto: DP de Ciudad de México)

Después de varias horas dándole al ‘alpiste’ como si no hubiera día siguiente, el señor Reyes se quedó sin suministros. Sin importarle lo más mínimo la seguridad del resto de conductores, cogió su coche y se dirigió a la tienda de licores más cercana. Eso sí, no se olvidó de su ave (con problemas de estrés si se queda sola) y situó cuidadosamente la jaula del pájaro en el asiento trasero.

Tras recorrer unas pocas manzanas, se dio de bruces con un control de alcoholemia. ¡Horror! Debió de pensar Don Guillermo. ¿Y ahora qué hago? El iluso intentó guardar la compostura ante los agentes y pareció que casi los tenía convencidos. Pero en ese momento llegó la hora del ‘chivato alado’, que sin compasión comenzó a decir: “¡Está borracho, está borracho!” Lo habían dejado con el culo al aire.

Los policías, ante la insistencia del ave, obligaron a Reyes a pasar la prueba. El hombre, que debía llevar más copas encima que un ‘guiri’ en San Fermín, se negó en rotundo a realizar el test, así que los agentes no tuvieron más remedio que detenerlo.

El resultado de la ‘operación lorito’ lo va a recordar toda su vida el señor Reyes ya que le ha costado un par de semanas en prisión y la retira del carné de conducir durante dos años. Seguro que la siguiente vez que viaje con su amada mascota, le pone un bozal en el pico para que no cante ‘la Traviata‘.

‘Marimokkori’, una mascota nipona con un curioso detalle en la entrepierna

marimokkori-hokkaidoLa fijación que tienen en la cultura japonesa por el miembro viril es de todos conocida. Incluso celebran la fiesta de Kanamara Matsuri (festival del falo de metal), que rinde honor a la fertilidad y se celebra cada primavera en la ciudad de Kawasaki (Honshu). Pues en la isla vecina de Hokkaido, esta casi adoración por el pene se ve reflejada en uno de sus símbolos más reconocidos: ‘Marimokkori‘ ¿Y quién se esconde tras este curioso nombre?

Después de investigar un poco, he descubierto que este personaje es casi tan famoso como Hello Kitty o Super Mario Bros. Su nombre proviene de la unión de dos palabras: ‘Marimo’, un alga verde que cubre el fondo de varios lagos de Hokkaido; y de ‘mokkori’, que significa ‘erección’. Resumiendo, el tierno Marimokkori es un protista con un ‘paquete’ de enormes proporciones. Además, según la creencia local, da buena suerte acariciar de arriba a abajo su ‘bultito’. marimokkori-llavero

Tal es el fenómeno creado alrededor suyo, que hay todo tipo de productos con la imagen del alga verde. Gorras, peluches, camisetas y hasta un pequeño llavero musical, que si tiras de su entrepierna, suena una pegadiza melodía. Seguro que este último triunfaba en muchas despedidas de soltera.

Por último, también se fabrican bebidas energéticas etiquetadas con su figura (vestida como Superman) y que supuestamente incluyen el extracto de este alga protegida. Entre sus propiedades, como no podía ser de otra forma, dar vigor y resistencia a quién las consume. Fíjese usted que cosas.

Un argentino dice haber sido sodomizado por su perro en el jardín de casa

Foto: Malingering (Flickr)

Foto: Malingering (Flickr)

Vaya por delante que soy amante de la naturaleza y que siento un gran cariño por los animales. No tanto por los domésticos como por los que viven en la selva o el monte, pero eso es otra historia. Esta introducción sólo sirve para justificarme antes de alertaros sobre vuestras mascotas. Vigilad que no sean unos depravados sexuales, que hay animalitos muy salidos… Aunque luego plantearemos dudas razonables sobre el suceso que os voy a contar.

En la ciudad argentina de Concordia, un joven ingresó en el hospital con severas lesiones en sus partes íntimas y un desgarro en el ano. Hasta aquí, podría tratarse de una práctica sexual que se le fue de las manos. Ahora llega lo escabroso. Resulta que el caballero aseguró que tales lesiones se las causó su perro. ¡¡Su perro!! Según relató la ‘víctima’, le entraron unas ganas terribles de orinar, pero como el baño de su casa estaba ocupado, decidió evacuar en el jardín. Allí, su mascota lo abordó por detrás. Sin palabras bonitas, sin un beso cariñoso, ni nada. Aquí te pillo, aquí te mato.

Ante lo asombroso del relato, la fiscalía de la región ha abierto una investigación. ¿Pretenden condenar al can? La historia no está nada clara, ya que hay sospechas de que el asaltado podría haber tenido un encuentro con un joven de la misma edad o algún vecino y que, avergonzado (¿por qué?), habría preferido ‘incriminar’ al cánido.

Pero, ¿realmente fue un perro y no otro adolescente con el que comparte inquietudes sexuales? Si es así, ¿fue abuso o sexo consentido? ¿El dueño estaba tan enamorado de su mascota que la sedujo? ¿Lo abordó sin posibilidad de que el hombre se resistiera? Dudas, dudas y más dudas…

Jugad a Sherlock Holmes y decidme cómo resolveríais el caso, ¡por favor!

PS. He decidido ocultar la identidad del perro de la foto porque él no es el ‘acusado’.