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Tres años de guerra en Sudán del Sur sin visos de terminar

ejército sudán del sur

Pixabay

El conflicto en Sudán del Sur estalló en diciembre de 2013, cuando el presidente Salva Kiir, de la etnia dinka, denunció un intento de golpe de Estado por parte de su vicepresidente Riek Machar, perteneciente a la etnia nuer.

Al menos 50.000 personas han muerto en la guerra de Sudán del Sur. Además, según ACNUR hay 1.8 millones de desplazados internos y más de 260.000 refugiados en otros países, lo que ha marcado a este joven Estado, que se independizó de Sudán en 2011 tras un referendo, después de una larga lucha armada de liberación.

En Sudán del Sur se ha declarado oficialmente la hambruna en dos condados: Leer y Mayendit. Esto representa que ya existen personas que han empezado a morir de hambre en el país, que se halla en su peor catástrofe de este tipo desde que estalló la violencia hace más de tres años. Además, 5 millones de personas en todo el país, más del 40% de la población, depende de la ayuda alimentaria, y la cifra podría aumentar hasta 5,5 millones en el pico de la estación seca en julio.
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Secuestros de niños para hacer la guerra en África

PistolaTodos de niños hemos “jugado a la guerra”, ya sea a través de un videojuego, con pistolas de juguete… pero la cosa cambia cuando el juego se convierte en realidad. Cada día hay niños y niñas que ven su futuro truncado porque pierden su infancia para convertirse en soldados. Al igual que otros menores afectados por conflictos en todo el mundo, son víctimas inocentes de las atrocidades de la guerra. Para ellos la guerra no es divertida. Los niños soldado son menores privados de sus derechos más básicos.

En los últimos meses varios países africanos, entre ellos Sudán del Sur, Costa de Marfil, Camerún y Nigeria, se han visto envueltos en secuestros de grupos de niños. El problema más grave está en Nigeria, donde han asesinado centenares de niños. Se va a cumplir un año del secuestro de Chibok, en el que desaparecieron más de 200 niñas. Naciones Unidas cifra en más de 300.000 los niños soldados que hay en el mundo. Y en determinados países africanos, cuando reina la inestabilidad, el secuestro de grupos de niños se ha convertido en una herramienta de negociación y poder.

Desde Boko Haram, que se atribuyó la autoridad de este secuestro, se lucha contra la “educación occidental”. Conocido como el secuestro de Chibok, en las redes sociales se reclama de forma constante bajo el hashtag #BringBackOurGirls.

La ciudad de Baga ha sido la última en recibir un gran ataque de esta organización. Ocurrió el pasado mes de enero. Murieron más de mil personas y desaparecieron unas 500, la mayoría de ellas niñas y mujeres. En este caso, han liberado a las mujeres de más edad. Entre los muertos, se contaban mayoría hombres, sobre todo jóvenes.

Boko HaramAdemás de los ya mencionados, en Nigeria recuerdan al menos cuatro ataques a escuelas en los dos últimos años que han dejado centenares de muertos. Entre julio y septiembre de 2013 las ciudades de Yobe y Gujba vieron morir a 86 niños. Hace poco más de un año ocurrió el suceso de Buni Yadi, en el que fallecieron a manos de Boko Haram 59 niños. El norte de Nigeria es el territorio conquistado por el terror de Boko Haram, aunque sus ataque se extienden a otras zonas y países.

También en enero, Boko Haram propició el secuestro de 89 niños en Camerún, en un punto cercano a las fronteras con Chad y Nigeria, provocando la movilización de militares chadianos y cameruneses hasta la región fronteriza nigeriana.

Si en Nigeria se suceden los secuestros y los ataques a grupos de menores de edad, por desgracia no es el único país en el que se han vivido sucesos similares en los últimos meses.

Hace unas semanas, en Sudán del Sur, desaparecieron “cientos de niños”, según ha denunciado UNICEF. En un primer momento, se habló de 89 desaparecidos, todos menores de edad, en Wau, en el oeste del estado petrolero del país más joven de África. Salva Kirr, cuestionado presidente del país, acusó a los terroristas de Boko Haram de haber perpetrado un secuestro en su país. Sin embargo, desde UNICEF apuntan a una milicia progubernamental dirigida por un señor de la guerra, Johnson Olony. La oficina para la infancia de la ONU ha desmentido en un comunicado al presidente del país. Olony es el líder del South Sudan Democratic Movement/Army (SSDM/SSDA) desde febrero de 2012. En 2013 participó en las conversaciones de paz y aceptó las propuestas del presidente Salva Kirr, por lo que se le considera cercano al mismo.

En Costa de Marfil, al menos 21 niños han sido secuestrados desde diciembre, y la mayoría han sido encontrados muertos y mutilados en una ola de asesinatos rituales que algunos residentes temen esté relacionada con las próximas elecciones.

En Abiyán, la capital comercial de Costa de Marfil, han sido raptados al menos tres niños. El director general de la policía del país, Brindou Mbia, dijo que las fuerzas de seguridad estaban en alerta máxima debido a los secuestros, pero no quiso especular sobre quién estaba detrás de las muertes. Se cree que la mayoría de los secuestros están vinculados con asesinatos rituales por parte de empresarios y políticos que usarían los cuerpos en ceremonias para pedir más poder y dinero. En 2010 se registraron múltiples incidentes similares antes de los comicios.

Estos son algunos de los países que últimamente se han visto envueltos en secuestros infantiles en grupo, entre los que destaca, de forma muy significativa, Nigeria. La captura de niños en grupo se ha convertido en una extravagante forma de llamar la atención, de ganar poder y tener un elemento de negociación valioso. En muchas ocasiones, tanto niños como niñas, han sido utilizados para fines bélicos.

Violencia en el país más joven, Sudán del Sur

Los combates estallaron en Juba, la capital de Sudán del Sur, y se han diseminado a otras partes del país. Los enfrentamientos que, según Naciones Unidas, se han cobrado la vida de aproximadamente 1.000 personas y alrededor de 400.000 desplazados comenzaron en el momento en el que el presidente Salva Kiir acusó al exvicepresidente Riek Machar de intentar derrocarlo el pasado 15 de diciembre mediante un golpe de Estado.

Nichole Sobecki (AFP)

Kir acusó a Machar de intentar llevar a cabo el golpe cuando militares disidentes atacaron el Ministerio de Defensa y la sede del partido gobernante, el Movimiento para la Liberación de Sudán (MPLS). Varios combates se desataron en el país, lo que hizo que las fuerzas gubernamentales lanzaran una ofensiva para capturar a Machar.

La dimensión étnica del conflicto es especialmente alarmante en un país con dos grandes tribus, el presidente sursudanés pertenece al clan dinka y su principal rival político, Riek Mashar, a la tribu lou  nuer. Ambos bandos están negociando una salida a la crisis en Addis Abeba bajo la mediación de la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo (IGAD), pero por ahora no han sido capaces de llegar a un acuerdo sobre un alto el fuego.

Unos 78.000 sursudaneses han huido de su país hacia Uganda, Etiopía y Kenia así como hacia Sudán para escapar de la violencia que estalló hace casi un mes. Más de la mitad de ellos, según el portavoz de ACNUR, Adrian Edwards, se han trasladado a la región de Nilo Occidental, en Uganda.  “Muchos hombres están llevando a sus familias a la frontera ugandesa y les están dejando allí antes de volver a su país”, ha explicado, al tiempo que ha indicado que “los refugiados con los que hemos hablado hablan de asesinatos, casas quemadas y tiroteos”.

El país más joven del mundo, declaró su independencia en julio de 2011, es rico en petróleo y tiene alguna de las tierras más fértiles de África, pero es tan subdesarrollado que cuenta apenas con 60 kilómetros de carreteras asfaltadas y no tiene red eléctrica. Más del 70 % de sus ciudadanos tiene menos de 30 años lo que significa que solo han conocido la guerra y menos de una cuarta parte de la población sabe leer y escribir.