Claro que las mujeres son idiotasAl fin y al cabo Dios las creó a imagen y semejanza de los hombres George Elliot

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Se masturba en el trabajo (Parte 2)

“¿Pero dónde te tocas? ¿En el lavabo?”, le pregunta María.

Paula insiste: “¿No tienes miedo a que alguien te vea?

Nuria, la más moderna del grupo, añade: “Yo oí a un tío cascándosela en mi oficina, pero de ahí a hacerlo yo… Va un trecho”.

Y Sonia, muy correcta y orgullosa, como casi siempre, nos suelta: “No. Lo hago en mi despacho, y espero a las 10 de la mañana“.

Argumenta, riéndose, que “es el momento idóneo: los jefes aún no han llegado, la secretaria sale a desayunar y la recepcionista está haciendo recados. Así nadie me puede ver”.

Es lista y precavida, la niña. Y parece feliz. También creo que es muy morbosa. ¿Y si hay cámaras?

Lo cierto, según me explicó después, más relajada, es que no practica sexo con su marido.

Sólo lo hacen cuatro veces al mes, los sábados . “Entre semana estamos cansados. Que si trabajar, poner la lavadora, hacer la compra, la comida y la cena, barrer, fregar, poner el lavaplatos… Es agotador”, dice.

Pues menos mal, y eso sólo llevan tres años casados. Lo que yo creo que le parece agotador es hacerlo con su marido.

Si se le pusiera delante el médico de Anatomía de Grey otro gallo cantaría…

Se masturba en el trabajo (Parte 1)

Sonia es casi perfecta. Economista, trabaja en una prestigiosa empresa. Es rubia, ojos verdes, está (in)felizmente casada…

Su voz es tan dulce que insulta cuando dice lo que dice, sentencias tan reales como crueles. Y con su imagen de Virgen María desmonta a cualquiera.

Es una de mis mejores amigas. Ayer cenamos todas, las cinco, en nuestro restaurante japonés favorito.

Todo transcurría tranquilo hasta que entre sushis, niguiris y makis lo soltó: “Me hago pajas en mi despacho”.

Me la imaginé dándole al manubrio. Se me atragantó el wasabi y la soja. Los palillos casi se me doblan del susto.

No puede ser. Ella es como los padres, que nunca follan. “Sonia, tú no te haces pajas, tú te tocas”, le dijo María.

Sonia clavó sus ojos verdes en todas y cada una de nosotras, se atusó el pelo, se puso más tiesa que un palo e insistió: “Ni dedetes, ni tocarme. Me hago pajas en mi despacho mientras miro vídeos del médico guaperas de Anatomia de Grey en el youtube. Ya os pasaré los enlaces”. Nos reímos.

Allí empezó una acalorada, y nunca mejor dicho, ronda de preguntas.