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Trabajo del año: ocho dólares a la hora por pegar a un informático

Noticia de largo alcance para los departamentos de Recursos Humanos de las multinacionales. Un programador informático estadounidense acaba de dar con la tecla para poner fin a la procrastinación en el trabajo. Aquellos que pierden el tiempo sentados delante del ordenador, tienen las horas contadas.

El método es sencillo, directo y produce resultados de inmediato. Lo ha ‘inventado’ Maneesh Sethi, un informático que un buen día se dio cuenta de que perdía demasiado tiempo enganchado a las redes sociales. Para optimizar sus horas de trabajo y evitar la tentación de Facebook, contrató a una joven para que le abofeteara cada vez que entrase en el portal de Mark Zuckerberg.

En época de precariedad laboral, el trabajo de la joven ‘atizadora’, de nombre Karen, no está nada mal. No se necesita una cualificación especial, salvo soltar la mano con gracia. A cambio, recibe un salario más que digno de 8 dólares a la hora, unos 1.400 dólares al mes.

Además, el desempeño de Karen debe ser brillante, ya que el señor Sethi está entusiasmado con ella. En una entrevista a The Sun, afirma con rubor que esta medida le ha ayudado a mejorar su productividad. “Estoy avergonzado. Según mis cálculos, antes perdía casi 20 horas de trabajo semanales navegando por Facebook”, declaró. En su propio blog, confiesa que “tras haber trabajado casi siempre solo delante del ordenador, me encontré con que la mayoría de mi tiempo era improductivo. Y pensé ‘esto es estúpido, ¿por qué estoy perdiendo el tiempo sin hacer nada?'”.

A la vista de los resultados -Sethi asegura que ha cuadruplicado su producción diaria-, la solución parece brillante. Ahora bien, yo tengo algunas dudas. La más importante es saber cuánto tiempo más está dispuesto el señor Sethi a recibir mamporros de su empleada. ¿Se cansará algún día de ejercer de ‘punching ball’?

PS. Si alguna multinacional se siente tentada de utilizar este método, le ruego me tenga en cuenta para el papel de atizador. Creo que puedo ser su hombre.

El espantapájaros humano

A ver cómo cuento esta historia sin herir sensibilidades. Es complicado, porque es una noticia hilarante e indignante a partes iguales. Según se mire puede verse como el trabajo ideal o un sucedáneo de empleo. A mí me parece lo segundo.

Foto: Peter Pearson

Foto: Peter Pearson

Resulta que en Inglaterra, una licenciatura tampoco te garantiza un futuro laboral asociado a tu formación. El ejemplo es Jamie Fox, un licenciado en Inglés y Música por la Universidad de Bangor que se gana la vida como espantapájaros humano. Todos los trabajos son dignos y tal, pero… ¿espantapájaros? ¿Eso no era cosas de peleles o de personajes de “El mago de Oz”?

Jamie, de 22 años, se gana la vida asuntando pájaros, sobre todo perdices, en un campo de Norfolk, al este de Inglaterra. El método es bastante sencillo. Se sienta durante horas a ver la vida pasar, con su soledad, un libro, un ukelele (antes usaba un viejo acordeón) y un cencerro como compañeros de aventura. De vez en cuando, si una bandada de perdices se aproxima por el campo que cuida, de unas 4 hectáreas, hace sonar su instrumento musical hasta que los pájaros se alejan.

Gana el salario mínimo en el Reino Unido
Así, día tras día, en una rutina que, asombroso, ha despertado la envidia de algunos de sus amigos, según confiesa el propio Jamie. “Estoy sentado en el campo leyendo un libro, algunos de ellos (por sus amigos) sueñan con mi situación”. Vale que el trabajo no parece muy estresante, pero tampoco parece tan atractivo, ¿no? Menos aún si tenemos en cuenta que su sueldo son 250 libras a la semana (unos 300 euros), justo el salario mínimo del Reino Unido y un tercio del salario medio en el país de Oasis (sí, soy fan de Liam Gallagher, no me lapidéis por ello).

Jamie es consciente de que no está ante el trabajo de su vida, pero asegura que está satisfecho, porque le permite ahorrar algo de dinero para hacer un viaje por Nueva Zelanda, su siguiente reto mientras piensa lo que hace con su futuro, como cualquier joven licenciado en España… (envidia sana). Más caradura tiene su patrón, que le paga el salario mínimo a pesar de reconocer que “Jamie está haciendo un gran trabajo”, ya que el campo está mucho mejor cuidado que cuando usaba los tradicionales espantapájaros de paja. ¡Qué menos que una subida de sueldo, entonces!

Os dejo este enlace para que veáis algunas fotos del espantapájaros humano. Y no estoy siendo socarrón.

Ella tiene el mejor trabajo del mundo

Sé que muchos pensáis que tengo el mejor trabajo del mundo. Me siento delante de un ordenador y me llevo una millonada por escribir tontunas en Internet. No os falta razón: en mi casa nunca faltan las mujeres, mi nevera siempre rebosa alcohol, me muevo en vehículos carísimos y veo a todo el mundo desde arriba… pero no os engañéis, porque si en mi casa nunca faltan las mujeres es porque mi madre y mi tía siempre andan por ahí, el frigorífico rebosa alcohol porque se me reventó una caja de bombones de licor, mi vehículo caro es un autobús público (ve tú a comprar un bus, verás el dinero que te piden) y lo de mirar por arriba a la gente es porque vivo en un décimo.

Espero que esto os sirva para comprobar que muchas cosas son más apariencia que realidad. Ni yo tengo el mejor trabajo del mundo ni lo tenía el pobre Ben Southall, que ganó un concurso para promocionar una isla paradisíaca y después de una picadura de medusa estuvo más muerto que vivo. Ni hablar del peluquín (no perdamos esta expresión, por favor), el mejor trabajo del mundo lo tiene la china Zhang Yumo, que en 2010 fue elegida por una web de viajes como “probadora de colchones” y aún conserva el puesto, por el que se embolsa 1.500 euros al mes, más o menos (por ese trabajo no está mal, ¿eh?).

Muchos diréis… si la historia viene de 2010, ¿por qué nos la cuentas ahora, Bec? Pues muy sencillo: yo hasta ahora había oído que pagaban a gente por probar colchones, pero… ¿por pegarse la vida padre en hoteles? ¿Durante dos años? ¿Sin ser miembro de la cúpula directiva de una gran empresa? Uff, esto sí me sorprende. Bueno, a mí y a la agencia Reuters, que le ha hecho un señor reportaje estos días (cuyas fotos podréis ver en el enlace, porque la que yo incluyo es de 2010 por cuestiones monetarias).

Quizás penséis que lo de Zhang es una suerte. No os lo negaré. Sin embargo, fue una de las tres elegidas tras las pruebas a las que se presentaron 7.800 candidatos, y eso se lo tuvo que ganar. Eso sí, no me preguntéis qué piden para este empleo. Supongo que las preguntas de la entrevista serán algo así:

– ¿Le gusta viajar?
– ¿Tiene usted el sueño ligero?
– ¿Ronca?
– Diga un número del 7.800.
– Perfecto, ya le llamaremos.

En estos dos años, además de ganarse sus cuartos, ha dormido ya en 200 hoteles por la cara, según la prensa china. Ella cuenta, muy seria, que su trabajo es interpretar a diferentes tipos de viajeros para ver cómo los hoteles se ajustan a sus necesidades (una milonga, vamos). De hecho, en las fotos del reportaje aparece muy concentrada, repasando la habitación como si fuera una gobernanta mala malísima (que las hay) y escribiendo sus conclusiones en el iPad (ahora ya no tiene el portátil que vemos en la imagen).

Ojo, que puede ser. En todas las profesiones hay gente motivadísima. Los hay que se acaban de sacar la carrera de periodismo y quieren entrevistar a Obama, de modo que no me extrañaría que esta muchacha viva con tal pasión su trabajo que se dedique a palpar las sábanas y a escudriñar si las botellas del minibar están correctamente alineadas, o si la curvatura de las cortinas es la correcta. Ahora bien, no nos engañemos… lo normal es que la chiquilla llegue, se tumbe, duerma, diga… “pues se duerme bien (o mal, o regular)”, y después haga un informe con lo que le ha parecido el hotel. Un informe como el que haríamos vosotros o yo mismo (sí, incluso yo, que para eso hescribo tam vien).

Sin embargo, como Zhang se lo ha currado (suponemos) es ella se pasa la vida durmiendo en los hoteles, comiendo en los hoteles, haciendo vida en los hoteles… y cobrando por ello. ¿Y mientras tanto nosotros qué hacemos? Pues envidiarla un poco… y reírnos mientras la vemos sentada de rodillas haciéndole fotos a las zapatillas del baño. Eso es lo que nos queda.

PD: Venga, busquemos los mejores trabajos del mundo. ¿Cuáles sugerís?

Lo más raro que ha pasado durante la semana (24-30 octubre)

Adiós, semana. Adiós, mes. Ha sido un gusto disfrutar del calor y el frío en 30 días, pero es el momento de despedirse hasta el año que viene, como pasa con los amores de verano. No obstante, siempre nos quedará Lo más raro de la semana,con todas aquellas cosas extrañas que no han tenido hueco en el blog hasta ahora. Empezamos.

Lo primero que quiero decir, antes de contar las historietas de hoy, es que si tenéis jardín le echéis un ojo de vez en cuando, porque si os despistáis unos alces fogosos os pueden montar una orgía, tal y como ocurrió en Suecia (¡gracias, David!). Ahora sí, empezamos.

1. Guardó un mes el cadáver de su esposo por si resucitaba

Vivimos tiempos difíciles. Tiempos en los que la gente ve Más allá de la vida y teme encontrarse con acreedores fallecidos en acto de servicio. Quizás por eso, en Colombia, una mujer (Alba Yacué) escondió durante un mes el cadáver de su marido (Lucio Chacué) con la esperanza de que pudiera resucitar.

Parece una historia truculenta interesada por las fechas en las que estamos, pero no. Según cuenta la prensa colombiana, fue el propio marido quien le pidió que si moría guardara su cuerpo un mes porque confiaba en resucitar. La mujer le dio su palabra y cumplió lo prometido supongo que dando gracias de que no le pidiera buscar las bolas de dragón.

Los vecinos se preguntaban qué había pasado con el cadáver. Lo cierto es que el pobre Lucio estaba en la cama de matrimonio envuelto en una sábana, muerto, aunque eso no lo sabríamos aún si no llega a ser porque las autoridades allanaron la casa de Alba.

2. Perdió sus deberes y ahora son un éxito en YouTube

La historia bonita de la semana la protagonizó la pequeña Kylie John, de 8 años, quien perdió una memoria USB en cuyo interior se encontraban sus deberes. Kylie había hecho una presentación en la que cantaba animando a la gente a reciclar y a hacer de este mundo un lugar mejor (Un futuro lleno de amor, vamos, como la canción que cantaban Seedorf, Roberto Carlos y compañía cuando estaban en el Real Madrid).

Pues bien, Darryl Lahteenmaa encontró el objeto mientras paseaba a su perro y, como es un poco cotilla, echó un vistazo a su contenido. Vio la canción y le gustó tanto que una niña se preocupara de esa manera por su entorno que decidió darle un empujoncito “reciclándola”. Así pues, con la ayuda de la cantante Sarah Giardino, hicieron un apaño que dio como resultado un éxito en YouTube, según recoge la prensa internacional.

Ahora es la envidia de sus compañeros, así que, consejo Homer: si queréis ser famosos, perded vuestros deberes.

3. Quitando el protagonismo a las estrellas

Siempre que veo a los muchachos encargados de limpiar las pistas en los estadios me acuerdo de la película El aguador. Es increíble cómo pasan desapercibidos, pese a que ellos también están trabajando. Ahora me diréis que su trabajo lo puede hacer cualquiera y el de los deportistas de élite no. Bueno, tal vez llevéis razón, pero… ¿no hay nada que vosotros sepáis hacer mejor que ellos? Pues en uno de los partidos que enfrentaban a Rangers y Cardinals en la final de béisbol, uno de esos chicos decidió que era su momento… y se llevó una ovación. (Gracias, María)

4. Destroza el parquímetro con una motosierra

Cuánto daño han hecho la zona azul y los anuncios de motosierras de Pepe Domingo Castaño. Solo de esta forma se entiende la reacción (quizás un tanto exagerada, para qué engañarnos) de un señor a quien una agente iba a multar en Brooklyn porque había excedido el tiempo de aparcamiento. El hombre, ni corto ni perezoso (una expresión que se está perdiendo, por eso la uso), saca una motosierra y se cepilla el parquímetro, ante la atónita mirada (otra expresión en desuso) de los viandantes (también en desuso, por cerrar el círculo). Demasiado fuerte para ser real, ¿verdad? Pues sí, es parte de la promoción de una película… pero muchos medios picaron.

PD: Por cierto, mucho cuidado con lo que hacéis en presencia de vuestros hijos (gracias, Sara).

Esta gente también necesita un trabajo

BecConsejo: “Ayuda en lo que puedas y se merezcan”

Seguro que a estas alturas de la película ya conocéis al requetefamoso Ted Williams, ese vagabundo de la voz de oro que ha conseguido un trabajo tras triunfar en YouTube.

Eso me hizo pensar… mucho. No voy a negar que me dolió bastante, porque sabéis que no estoy muy acostumbrado. No obstante, cogí papel, lápiz, YouTube y Bloc de notas y empecé a repasar… ¿qué otra gente que haya visto yo en este portal de vídeos merece un señor trabajo, ni más ni menos que como Ted? Me salieron unos cuantos, pero tuve que descartar para no buscarme demasiados líos.

Gracias a Callejeros he hecho un recopilatorio que yo creo que es bastante digno. Si tenéis alguien a quien añadir, me decís.

1. Un disco y un concierto en Las Ventas

Eso es lo que pido para los artistas de esta particular Luna Mora, por su sentimiento, su esfuerzo y su voz rota (ríete tú de Joaquín Sabina). El estribillo es pegadizo (mejor que el de Farina, vamos, dónde va a parar), el tío es un artista de la guitarra (vale, tocándola no, pero se la pasa por todo el cuerpo para aporrearla) y, qué demonios, mejor que esté cantando a que esté por ahí en la calle.

2. Chófer del Rey

Le gusta la música, da conversación, tiene estilo bailando (malo, pero estilo) y, sobre todo, sabe controlarse. Pensad que aunque reconoce que bebe, tiene claro que no debe pasarse: “Alcohol ná más, sin drogas ni ná, pa qué”. Nuestro monarca necesita a un tipo dicharachero al volante, alguien de confianza. ¿Cómo? ¿Que no te pondrías en sus manos? No me lo puedo ni de creer.

3. Guías turísticas

Vale, aquí no me he esforzado mucho, pero me lo han dejado a huevo: son apasionadas, les gusta lo que hacen, se explican divinamente y le ponen un punto extra de emoción a todo lo que lleva su sello. Si pueden hacerse cargo de todo “un imperio romano”, ¿qué problema les puede suponer dar unos cuantos paseos por Madrid diciendo: “Puerta de Alcalá, blablabla, el oso y el madroño, blablabla?”.

4. Guardia de seguridad

Conoce todos los trucos de la profesión y sabe de sobra cómo solucionar un imprevisto como, por ejemplo, que no haya “pasta para comer”. Puede trabajar de incógnito e incluso adentrarse dentro de alguna organización porque no tiene miedo a nada. Por si fuera poco, es capaz de hacer uso de la fuerza si fuera preciso (Dios no lo quiera).

5. Para un roto y un descosido

Podríamos haberle dado un trabajo cualquiera, pero lo habríamos desaprovechado. Este hombre nos vale como navaja suiza, como hombre de confianza. Pensad que por su experiencia puede ser banquero, taxista, abogado (los cinco derechos se los sabe -casi- al dedillo), juez (y parte), policía de narcóticos (o narcótico, directamente), boxeador (o ponemotes, que lo de “orejudo” ha estado bien), humorista o modelo (no en vano, viste de Emidio Tucci).

PD: Lo de los balones de oro a Messi y Mourinho yo tampoco lo entiendo.

Prohibido ver fotos guarras en el curro

Primero lo vi en Boing Boing vía @pfernandezd (aprovecho para hacerle un #FollowFriday), luego en Sky News y en algún que otro medio yanqui.

Os explico lo que veis en la imagen superior. Resulta que Martin Lakos estaba tratando de explicar la coyuntura económica en directo para la televisión pero su amigo David Kiely estaba otra cosa. Centrémonos en David (al fondo de la imagen, viendo la foto de una chica en ropa interior).

David es un banquero con futuro incierto, que intenta vaguear durante su jornada laboral. Bueno, quizás no, tal vez fue casualidad y justo su compañero de enfrente le dice: “Oye, has visto las fotos de Miranda Kerr en GQ? ¡¡¡Ay omá qué rica!!!”.

Ahí es donde llega el error de David. David (pronunciado Deivid, por supuesto), eligió el momento menos oportuno para ver las fotos de Miranda: la conexión en directo de su compañero Martin. Claro, ahora el vídeo se ha difundido como la espuma y el empleado de Macquarie es el hazmerreír en la Red.

El pobre es que no tiene escapatoria, porque en el vídeo se ve como, después de ver la imagen, se acuerda de que están grabando, se gira y piensa: “Oh, oh…”.

Su asiento estaba libre en las sucesivas conexiones de Martin. Claro, resulta que en la política del uso de Internet de la empresa no está ver fotos de Miranda Kerr, ni aunque hayan llegado a tu correo, como parece que fue el caso. Hay que ser fuerte, resistir la tentación… y abrir las fotos cuando no esté la tele grabando y no haya un jefe mirándote.

En cualquier caso, es mejor no ver fotos guarras mientras uno está en el curro, porque uno nunca sabe si te están grabando o si tu jefe ha salido del despacho y está pasando justo por detrás de ti.

La imagen de la discordia, a partir del 1:30 del vídeo:

PD: No os preocupéis. Por echar un vistazo al blog del becario no creo que os digan nada…

Hoy hace un año

Le llaman borracho por el ‘walkie’ mientras le graban en Cuatro

¡Que se te ve la hucha!

El presentador de Intereconomía seguirá siendo objeto de mofa

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