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Un obispo se disfraza de indigente para dar una lección de compasión a sus feligreses

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Dicen que la primera impresión es la que queda. Tomando esta afirmación como premisa, o me imagino que una parecida, David Musselman, un obispo de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días de la ciudad de Taylorsville, en Salt Lake (EE UU), cambió su rostro y su fisonomía (sus familiares fueron incapaces de reconocerlo), con la única finalidad de dar a su parroquia una clase acelerada de lo que significa la compasión. ¡Olé por las buenas acciones!

Aprovechando un día tan señalado como Acción de Gracias, Musselman se presentó en su iglesia ataviado con ropa andrajosa y un aspecto de haber pasado en la calle muchos años. El pastor recibió reacciones para todos los gustos: cinco personas pidieron que saliera inmediatamente del edificio, otras dos le dieron una limosna y la mayoría bajó la cabeza evitando cruzar ni una mirada con él.

Muchos desviaron su camino casi como un desprecio“, cuenta en una entrevista a un canal local de televisión. “Me acerqué a ellos para decir: ‘Feliz Día de Acción de Gracias’. Ni les pedí dinero, ni alimentos, parecía un ser invisible“, añadió sorprendido. ¿Qué esperaba? Uno piensa que su ‘rebaño’ no le va a fallar. Que las enseñanzas de cada domingo son para aplicarlas todos los días. Hasta que se tiene una ración de realidad.

Al final de la misa, Musselman se acercó al altar y reveló su verdadera identidad quitándose su disfraz. El religioso no esperaba que los feligreses fueran a reaccionar con tanto estupor. Del asombro inicial, se pasó a la vergüenza casi general. “Me empecé a sentir muy mal porque no le había dicho ni ‘hola’. Él estaba tan sucio.“, indicó una parroquiana a un medio online. ¡Ay las apariencias!

(Foto: David Musselman / FACEBOOK)

¿Qué ha sido del ‘vagabundo de la voz de oro’ un año después?

Nos pasamos la vida buscando que nos pasen grandes cosas para que luego la gran mayoría de nuestros grandes recuerdos sean fruto del azar, de la casualidad, del estar en el momento justo en el lugar indicado. A Ted Williams, el que fuera conocido como vagabundo de la voz de oro, le pasó un poco eso. Estuvo muchos días en el lugar indicado… solo tuvo que esperar a que llegara el momento justo.

Después de recibir multitud de ofertas de empleo a raíz de un vídeo colgado en YouTube empezaron a pasar muchas cosas y todo el mundo se sentía libre para opinar sobre él. Vio a su madre después de 20 años, dijeron que había dejado la rehabilitación, que iba a hacer un reality, que iba a salir en una película, que había pagado el precio de la fama intantánea… pero, ¿qué sabemos de Ted ahora? ¿Cómo está un año después de saltar a la fama?

Los muchachos de Entertainment Tonight se dieron un paseo por su casa para ver cómo le iba la vida y, ya que estaban allí, grabaron un vídeo de su nueva realidad. No digo yo que su vida sea perfecta, pero todo parece indicar que ha mejorado sustancialmente. Vemos el vídeo (aunque esté en inglés) y lo comentamos.

Ted tiene poco que ver con el hombre perdido y desaliñado de hace un año. En una casa bastante apañada, le vemos cómo ahora lleva nuevo peinado, usa gafas y tiene ropa nueva. Para empezar, ha conseguido rehabilitarse después de un tratamiento de tres meses, aunque no ha sido fácil. Veíamos, hace justo un año, como se disponía a entrar, entre lágrimas, en la clínica de desintoxicación. Parece mentira (aunque es una gran noticia) que la cosa haya cambiado tanto.

En el vídeo él también admite que aún le resulta difícil de creer que hace un año estuviera viviendo “bajo un puente, fumando crack” y ahora tenga chimenea, un televisor plano y un vestidor en el que acumula montones de ropa y que le sirve también de estudio de grabación.

Poco después de saltar a la fama la policía se personó en un hotel en el que Ted había protagonizado un altercado junto a una de sus hijas. Había sido difícil de digerir, de la noche a la mañana, que su madre, su exmujer y gran parte de sus nueve hijos entraban en su vida. No obstante, teniendo en cuenta que durante sus años de mendicidad había sido acusado de posesión de drogas, robo y falsificación, esto eran minucias.

La rehabilitación lo curó todo. Ahora ha puesto voz a anuncios y ha publicado un libro llamado A Golden Voice (Una voz de oro). También tiene estabilidad emocional, gracias a su novia (Kathy), estabilidad laboral (que en estos tiempos es una bendición), gracias a su trabajo en una radio y ha vencido a sus demonios: tanto a la droga como a su pasado, porque hemos podido verle nuevamente en el sitio donde empezó todo, pero como un hombre nuevo.

Tiene una vida normal, vamos, lo que la mayoría de gente quiere aunque no lo diga.

PD: Consejo optimista del viernes… la suerte está ahí fuera, ¿vamos a buscarla?

Esta gente también necesita un trabajo

BecConsejo: “Ayuda en lo que puedas y se merezcan”

Seguro que a estas alturas de la película ya conocéis al requetefamoso Ted Williams, ese vagabundo de la voz de oro que ha conseguido un trabajo tras triunfar en YouTube.

Eso me hizo pensar… mucho. No voy a negar que me dolió bastante, porque sabéis que no estoy muy acostumbrado. No obstante, cogí papel, lápiz, YouTube y Bloc de notas y empecé a repasar… ¿qué otra gente que haya visto yo en este portal de vídeos merece un señor trabajo, ni más ni menos que como Ted? Me salieron unos cuantos, pero tuve que descartar para no buscarme demasiados líos.

Gracias a Callejeros he hecho un recopilatorio que yo creo que es bastante digno. Si tenéis alguien a quien añadir, me decís.

1. Un disco y un concierto en Las Ventas

Eso es lo que pido para los artistas de esta particular Luna Mora, por su sentimiento, su esfuerzo y su voz rota (ríete tú de Joaquín Sabina). El estribillo es pegadizo (mejor que el de Farina, vamos, dónde va a parar), el tío es un artista de la guitarra (vale, tocándola no, pero se la pasa por todo el cuerpo para aporrearla) y, qué demonios, mejor que esté cantando a que esté por ahí en la calle.

2. Chófer del Rey

Le gusta la música, da conversación, tiene estilo bailando (malo, pero estilo) y, sobre todo, sabe controlarse. Pensad que aunque reconoce que bebe, tiene claro que no debe pasarse: “Alcohol ná más, sin drogas ni ná, pa qué”. Nuestro monarca necesita a un tipo dicharachero al volante, alguien de confianza. ¿Cómo? ¿Que no te pondrías en sus manos? No me lo puedo ni de creer.

3. Guías turísticas

Vale, aquí no me he esforzado mucho, pero me lo han dejado a huevo: son apasionadas, les gusta lo que hacen, se explican divinamente y le ponen un punto extra de emoción a todo lo que lleva su sello. Si pueden hacerse cargo de todo “un imperio romano”, ¿qué problema les puede suponer dar unos cuantos paseos por Madrid diciendo: “Puerta de Alcalá, blablabla, el oso y el madroño, blablabla?”.

4. Guardia de seguridad

Conoce todos los trucos de la profesión y sabe de sobra cómo solucionar un imprevisto como, por ejemplo, que no haya “pasta para comer”. Puede trabajar de incógnito e incluso adentrarse dentro de alguna organización porque no tiene miedo a nada. Por si fuera poco, es capaz de hacer uso de la fuerza si fuera preciso (Dios no lo quiera).

5. Para un roto y un descosido

Podríamos haberle dado un trabajo cualquiera, pero lo habríamos desaprovechado. Este hombre nos vale como navaja suiza, como hombre de confianza. Pensad que por su experiencia puede ser banquero, taxista, abogado (los cinco derechos se los sabe -casi- al dedillo), juez (y parte), policía de narcóticos (o narcótico, directamente), boxeador (o ponemotes, que lo de “orejudo” ha estado bien), humorista o modelo (no en vano, viste de Emidio Tucci).

PD: Lo de los balones de oro a Messi y Mourinho yo tampoco lo entiendo.