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Una mujer de 34 años se hace pasar por una niña de 15… y acaba en la cárcel

Fuente: Daily Mail.

Fuente: Daily Mail.

La moza de la foto se llama Charity Anne Johnson y su historia genera en mí sensaciones dispares. No sé si admirarla por el éxito del engaño urdido o indignarme con ella por el engaño en sí. A ver si tomo una decisión a medida que escriba el post. Resulta que esta señorita de quien la policía sospecha que tiene 34 años de edad, se ha estado haciendo pasar durante ocho meses por Charite Stevens, ¡¡una muchacha de 15 años!! ¡Y ha colado!

Si sólo fuera una adolescente que se ha inventado una identidad para hacer una trastada, merecería un tirón de orejas. Sin embargo, no sólo se ha procurado una vida que no le pertenece, sino que se ha aprovechado de ello para abusar de la generosidad de una mujer que la acogió como a una hija y que le garantizó un bienestar que no creo que se haya ganado. Por eso, Charity pasa ahora sus días entre rejas mientras un juzgado texano decide qué hacer con ella.

La patraña de Charity comenzó en octubre de 2013, cuando decidió inscribirse como Charite Stevens en la New Life Christian School de Longview, Texas. Inventó que había nacido el 24 de noviembre de 1997, que tenía 15 años y que era estudiante de décimo grado. La cosa fue a mayores meses después, cuando nuestra inquieta protagonista conoció a la que ha sido su benefactora, Tamica Lincoln. Charity le contó que era huérfana, que había sufrido abusos por parte de su padre y que necesitaba un sitio en el que quedarse. Tamica quedó conmovida por la historia y no dudó en ofrecerle su ayuda. “Simpaticé con ella, la invité a quedarse en mi casa y la acogí como a una hija. Le arreglé el pelo, le compré ropa y zapatos…”. Todo para descubrir, poco después, que era víctima de un cruel engaño.

Preocupada porque Charite no tenía allegados de ningún tipo, Tamica publicó una foto de su ‘hija adoptiva’ en Facebook para ver si alguien podía ayudarle a encontrar familiares. Sin embargo, para su sorpresa, recibió cuatro mensajes que le alertaban de que en realidad la persona de la foto no era quien decía ser. Preocupada, se puso a indagar en el pasado de su ‘ahijada’ y descubrió que Charite en realidad se llamaba Charity, que había trabajado en un McDonalds y que tenía 34 palos.

Con esta información, Tamica acudió a la policía, ante quien Charity volvió a ocultar su verdadera identidad. Charity está encerrada en la cárcel de Gregg County mientras se celebra el juicio en el que se decidirá qué castigo imponerle. Y volvemos a la duda existencial del principio. ¿Qué hacemos con esta muchacha? ¿Le damos una palmadita por haberse hecho pasar por una niña 20 años más joven sin que nadie haya sospechado nada? ¿Le metemos un puro por estafadora? Yo, de natural condescendiente, lo dejaría en una reprimenda y una expulsión inmediata de la casa de su benefactora, que salga a buscarse la vida por su cuenta, que ya es mayorcita… ¿o no?

Regala pasteles rellenos de semen a compañeros que le hacen ‘bullying’

cupcakePor lo visto, en EE UU la venganza es un plato que no sólo se sirve frío, sino también asqueroso. Harta del acoso escolar al que era sometida por sus compañeros de clase, una adolescente del Centennial High School de Bakersfield, California, decidió tomarse la justicia por su mano de una manera sucia y original. La chica les obsequió con cupcakes rellenos de -y enumero, según mi criterio, de menor a mayor grado de sustancia asquerosa- alimentos caducados, pastillas, vello púbico y fluidos corporales entre los que se encuentra el semen. ¡Puaj! Esto… ¡puaj, carajo!

Tras probar el regalito, algunos de los agraciados con los pasteles le preguntaron a la cocinera por qué tenían un sabor tan poco agradable, a lo que la muchacha, que estaba ansiosa por ello, no tardó en explicarles que todo se debía a los ingredientes utilizados. La duda que me asalta es ¿cómo demonios consiguió la muchacha el semen para tantos pastelitos? ¿Fue a un banco de donantes de esperma? No me lo explico, porque no quiero recurrir a hablar de una ordinariez que empieza por bu y termina por kake, que es la sugerencia que algunas de las personas que he consultado me han hecho.

El incidente tardó poco en llegar a oídos de los responsables del centro educativo, que pusieron el caso en manos de la policía. Por lo visto, todos los pastelitos han sido comidos o destruidos, por lo que dicen que no se puede hacer ninguna prueba para saber qué ingredientes llevaban. ¿Todos? Me da que quieren pasar del asunto, que no hay ningún Horatio o, ni siquiera, ningún Grissom entre los policías de Bakersfield (sí, Horatio me gusta más que Grissom). Aun así, uno de los agentes que lleva el caso, Joe Grubbs, asegura que la muchacha mintió y que “los cupcakes estaban hechos a base de mayonesa, salsa de barbacoa y salsa de soja, entre otras ingredientes típicos que puedes encontrar en cualquier cocina”. Ah, pero como no se puede hacer ninguna investigación… seguiremos pensando que había fluidos corporales en ellos.

Tiene pinta de que el asunto va a quedar en una suspensión para la joven vengativa y una buena reprimenda para los que le hacen bullying (poco me parece para estos últimos). Además, como medida preventiva, el centro ha prohibido el acceso a sus instalaciones con alimentos de fuera, así que ya no podrán llevar el bocata de casa para el recreo. Y todo por un asunto frío y asqueroso: la venganza.

(FOTO: Flickr)

 

Pide a sus alumnos que escriban una carta de suicidio como tarea

Foto: FLICKR / FonnaTasha

Foto: FLICKR / FonnaTasha

Las ideas de algunos educadores hay veces que se pasan de castaño oscuro en su afán de dar una formación completa a sus estudiantes. A una profesora de una elitista escuela de Nueva York se le ha ocurrido que la mejor forma de que sus chicos aprendieran el significado de suicidio era escribir sobre ello. Así que les mandó como tarea la redacción de una carta para despedirse de este mundo. Un curioso trabajo para unos adolescentes de 14 años el pensar en las razones que podían llevarles a quitarse la vida.

Lógicamente, esta tarea no nació de la nada. Antes, los alumnos de esta innovadora profesora de lengua inglesa habían tenido que leer la novela ‘La vida secreta de las abejas‘, que relata la historia de la suicida May Boatwright. La reacción de la asociación de padres al enterarse de la noticia no se hizo esperar. Un portavoz de la misma comentó que “la tarea es una barbaridad. Pagamos mucho dinero para que nuestros hijos tengan buena formación y ahora les piden escribir sobre esta (…)” (no indico el calificativo utilizado). Según ha informado un medio local, la matrícula media en este colegio cuesta 40.000 dólares (30.000 euros) al año. Por tanto, parece sensato que algunos padres se hayan puesto de uñas si no han sido puntualmente informados.

En respuesta al revuelo mediático que se ha montado, el director de la York Preparatory School, Ronald Stewart, ha indicado que “van a tener que eliminar un montón de novelas de su plan de estudios si no se pueden tratar ciertos temas tabús como el suicidio“. Además anadió que “todas las tareas que se piden a los alumnos cuentan con la aprobación de la asociación de padres del centro“. En cuanto a si van a tomar alguna medida disciplinaria contra la profesora, Stewart indicó que “ha cumplido escrupulosamente todas las normas marcadas por el claustro docente“.

¿Qué pensáis vosotros si a vuestros hijos les mandan una tarea de este tipo en el colegio? ¿Tendríais la misma reacción? ¿Está preparado un chaval de 14 años para escribir sobre un tema tan sensible?

Un niño de siete años, esposado y detenido tras una pelea en el colegio

Sabes que el mundo ha entrado en una espiral de autodestrucción cuando descubres que hay agentes de la ley que le dan a una disputa infantil el carácter de un delito. Vimos semanas atrás que en Francia llevaron a comisaría a una niña porque sus padres no estaban al día en los pagos del comedor del colegio, pero eso se queda en nada con lo que acaba de acontecer en Nueva York, donde un niño fue detenido por pegar y robar cinco dólares a un compañero.

policia_newyorkWilson Reyes es un chaval de siete años que estudia en la Escuela Pública del Bronx, el barrio conflictivo por antonomasia, según nos ha enseñado el cine. Un día, se metió en una pelea de patio de recreo tras ser acusado de adueñarse de cinco dólares que se le habían caído del bolsillo a uno de los muchachos de su clase.

Pero el asunto no se quedó en una simple pelea y una visita, con su posterior castigo, al director del colegio, sino que fue mucho más allá. Dos agentes de la policía neoyorquina esposaron a Wilson y lo llevaron a comisaría, donde fue sometido a un interrogatorio de, asombraos, ¡10 horas!, según la madre del niño, Francisca Méndez.

Cuando la señora Méndez tuvo conocimiento del incidente, acudió presta a la comisaría, donde se encontró a su hijo llorando y con la muñeca izquierda esposada a una barra de acero atornillada a una pared. “Estamos traumatizados. Mi hijo lloraba y gritaba ‘¡mami, yo no fui!’. Jamás imaginé que la policía pudiera hacerle esto a un niño”, declaró, indignada, la mamá de Wilson al NY Post (¡OJO A LA FOTO!). Fuentes de la policía de NY se han apresurado a desmentir que el niño estuviera 10 horas en comisaría y aseguran que ‘sólo’ estuvo allí entre las 15.00 y las 19.45 horas. Además, aseguran que “fue tratado como cualquier otro joven sospechoso. Respondimos a una denuncia al 911 por robo y asalto. El chaval fue acusado de robo con violencia y fue llevado a la comisaría y custodiado en la sala de menores”.

De momento, la familia de Wilson ya ha puesto una demanda contra la ciudad y la policía de Nueva York por valor de ¡250 millones de dólares! (se les ha ido de las manos el asunto) porque el muchacho fue “verbal, física y emocionalmente abusado, intimidado, humillado, avergonzado y difamado”, según el abogado de la familia, Jack Yankowitz. “Es incomprensible, ¿qué hizo la policía? Todo esto suena muy estúpido. Lo estaban interrogando como si fuera un criminal sin escrúpulos”, añadió. A favor de la demanda juega, además, que poco después otro compañero del muchacho confesó ser el autor del hurto.

Así, lo que debió quedar en un castigo del director y una regañina de los padres, amenaza con convertirse en un juicio con una posible indemnización desproporcionada. ¡El mundo está loco!

FOTO: Inventorchris (Flickr).

Expulsada del colegio por teñirse de pelirroja

Hasta el momento hemos visto a gente expulsada de centros educativos por abrazarse y por cantar canciones con letras pecaminosas. En el apartado “expulsados por los pelos” también tenemos a un muchacho que no pudo volver al instituto por su corte de pelo y a otro que mandaron a su casa porque se negaba a cortárselo. Pero lo de hoy es nuevo para mí.

Fern Burke tiene 14 años y hasta hace poco tenía el pelo oscuro. Digo tenía porque un día decidió que estaba cansada de ese color y, como hace tanta gente en estos tiempos, se cambió el color de pelo: sus cabellos oscuros se volvieron rojizos (un claro caso @pequeniag) y su profesora decidió expulsarla hasta que su pelo tuviera el color de siempre.

Según Tracey Burke, la madre de Fern, la joven fue expulsada del Middleton Technology School de Rochdale (Reino Unido) porque su pelo tenía un color “antinatural”, algo prohibido en las normas del centro, aunque madre e hija se niegan a usar tinte negro para que la chiquilla sea readmitida.

Fern aprovechó el verano para teñirse, pero al volver a las clases una profesora llamó a Tracey y le dijo que el cabello de su hija era demasiado brillante, algo inaceptable. Después de eso, accedió a echarse tinte castaño, pero eso tampoco convenció a los profesores, que dijeron que no era lo suficientemente “natural”, según recoge la prensa británica.

Tracey insiste en que su hija siempre quiso teñirse y que aprovechó el verano para hacerlo, teniendo en cuenta que después de las vacaciones el color de pelo se había oscurecido bastante, algo que fue claramente insuficiente para los docentes del centro, como habréis comprobado cinco párrafos después.

La verdad es que no sé qué es peor, si prohibir que los alumnos se cambien el color de pelo o que la madre, sabiendo que está prohibido en el colegio (así mismo lo reconoció ella), permita el cambio en su hija. A mí esta norma me parece una bobada, pero si no estás de acuerdo con ella o quieres ir en su contra igual es mejor hacerlo de otra forma en vez de pasártela por…

PD: El viernes se acerca. Preparad vuestros oídos.

Expulsan del colegio a un niño de 6 años por cantar ‘Sexy and I know it’

Ser niño en el colegio es duro y la música de hoy en día no lo hace más fácil. Cuando yo era pequeño lo más transgresor que podías cantar era eso de Me duele la cara de ser tan guapo y Devuélveme a mi chica, pero ahora tenemos cosas como el reggaeton y Michel Teló que nos llevan a momentos extraños en el patio de colegio en los que una chiquilla puede estar gritando “Yo soy tu gatita, tu gatita…” o varios niños preparan una pelea mientras susurran Ai se eu te pego.

Pues en este contexto ha sido expulsado un niño de 6 años en un colegio de Colorado (Estados Unidos) cuyo delito fue cantar Sexy and I know it, de LMFAO.

A ver, que yo soy el primero que prohibiría este tipo de música antes de las dos de la madrugada, pero hombre, igual escuchar cómo D’Avonte Meadows, una criaturilla de seis años, le canta a una amiga “I’m sexy and I know it” (“Soy sexy y lo sé”) no es motivo suficiente para expulsarlo tres días, ¿no?

No piensan lo mismo en su colegio, donde consideraron que este acto infantil era “acoso sexual” y decidieron que no expulsarlo conllevaría efectos negativos con el resto de compañeros. Viene a ser una forma de dar ejemplo, vamos. Igual así consiguen que en los colegios vuelvan a cantar canciones de Perales y salimos todos ganando.

El niño explicaba a la televisión estadounidense que él “solo estaba cantando la canción”. Es evidente que si D’Avonte ignora de dónde vienen los niños… mucho menos tendrá alguna intención oculta recitando la letra.

La madre del crío, Stephanie Meadows, no da crédito a lo que ha pasado y dice que comprendería que a su hijo lo acusaran de acoso sexual si estuviera acariciando a su compañera, si observara su falda o intentara mirar dentro de su camisa (recuerdo que tienen seis años, por si acaso a alguien se le ha olvidado), pero que el hecho de que miren a su hijo como un pervertido por cantar una canción no le parece justo.

Según contaba Stephanie, el mes pasado D’Avonte se metió en otro lío por la misma canción, cuando le dijo a la misma chica algo así como “mueve su culito”… otro trozo de la conmovedora obra de LMFAO. La madre del chiquillo ha prometido una conversación con la criatura para averiguar si él conoce el significado de lo que canta. Probablemente no, pero no estaría de más borrar la MTV de su televisión, porque lo mismo ahora solo ve videoclips, pero cualquier día se topa con Embarazada a los 16 y ya tenemos lío.

Ya veréis como al final D’Avonte termina cantando reggaeton.

PD: ¿Pasaría lo mismo en España con La madre de Jose, de El canto del loco?

PD2: ¿Recordáis qué canciones cantabais cuando teníais seis años? Yo era muy de “Algo se muere en el alma cuando un amigo se va”.


Expulsado del colegio por abrazar a su mejor amiga

[Dale al play antes de leer, no seas cobarde]

Nos quejamos de los adolescentes igual que ellos se quejan de los niños. “A mí con su edad no se me ocurriría hacer eso, ni hablarle sí a los mayores, ni…”, decimos. Afortunadamente las autoridades pertinentes están intentando tomar medidas con algunos comportamientos se pasan de castaño oscuro.

Sin ir más lejos, os cuento el escandaloso caso de Nick Martínez, un chaval de 14 que ha sido expulsado de su colegio (público) en Estados Unidos por dar un abrazo a su mejor amiga. No puedo estar más de acuerdo con quien haya tomado la decisión: ¿qué será lo próximo, que el muchacho confiese que tiene sentimientos? ¿Que le diga a alguien “te quiero”? No, no, no, hay que evitar a toda costa que los jóvenes se toquen, que ya hemos visto muchas películas X y sabemos cómo terminan los abrazos. ¿Cómo? ¿Que ahí no hay abrazos? Bueno, no hablemos de ese tema que me pongo nervioso.

Os cuento la historia. Nick, entre clase y clase, dio un abrazo a su amiga (que no ha sido identificada, como es lógico… bastante han mancillado ya su honor) y lo vio el director. El problema es que en su colegio están “prohibidos los abrazos” (sí, pasa en algunos sitios) y, aunque el propio director reconoció que era un abrazo inocente, castigó al chaval.

Me río yo de Flipe, Quimi y Zack Morris. Me río de El Rulas de Médico de Familia y de Malcolm. Ninguna de sus trastadas se asemejan a la locura de este chaval, por más que su madre, Nancy Crescente, no lo quiera ver. Nancy asegura que fue un abrazo mutuo y su hijo, que ignoraba esa ley, dice que muchos amigos se abrazan pero a él le pillaron. Nada ablandó el corazón del director, quien confirmó que no conocer la ley no te exime de la responsabilidad de cumplirla.

Desde el colegio dicen que no van a cambiar la política de “tolerancia cero” con los abrazos y la madre teme que en el expediente de su hijo figure que es problemático. Al niño, supongo, lo que más le preocupa a estas alturas es que cuando vuelva la normalidad los compañeros le hayan rebautizado como el abracitos o que cuando se acerque a su amiga (la abrazada) les griten eso de “que se besen, que se besen”.

Ahora en serio… ¿te pueden amonestar por dar un abrazo a alguien? Y si ven a una pareja besándose… ¿les condenan a la silla eléctrica? No sé, llevo un rato pensando y no termino de ver el problema a que dos amigos se den un abrazo consentido y de mutuo acuerdo. Será que como el mundo acaba el 11/11/11 me estoy viniendo abajo.

PD: El sábado vi por la Gran Vía al que hacía de Lucas en Médico de familia. Sí, aquel que le gustaba a María (Isabel Aboy) y que se quedaba en silla de ruedas… ¿no os acordáis? Bueno, pues este post va para él, porque ha sido parte de mi inspiración hoy.

PD2: Estoy releyendo el post después de haberle dado al play y me estoy poniendo triste y todo, jajaja.

Lo más raro que ha pasado durante la semana (24-30 octubre)

Adiós, semana. Adiós, mes. Ha sido un gusto disfrutar del calor y el frío en 30 días, pero es el momento de despedirse hasta el año que viene, como pasa con los amores de verano. No obstante, siempre nos quedará Lo más raro de la semana,con todas aquellas cosas extrañas que no han tenido hueco en el blog hasta ahora. Empezamos.

Lo primero que quiero decir, antes de contar las historietas de hoy, es que si tenéis jardín le echéis un ojo de vez en cuando, porque si os despistáis unos alces fogosos os pueden montar una orgía, tal y como ocurrió en Suecia (¡gracias, David!). Ahora sí, empezamos.

1. Guardó un mes el cadáver de su esposo por si resucitaba

Vivimos tiempos difíciles. Tiempos en los que la gente ve Más allá de la vida y teme encontrarse con acreedores fallecidos en acto de servicio. Quizás por eso, en Colombia, una mujer (Alba Yacué) escondió durante un mes el cadáver de su marido (Lucio Chacué) con la esperanza de que pudiera resucitar.

Parece una historia truculenta interesada por las fechas en las que estamos, pero no. Según cuenta la prensa colombiana, fue el propio marido quien le pidió que si moría guardara su cuerpo un mes porque confiaba en resucitar. La mujer le dio su palabra y cumplió lo prometido supongo que dando gracias de que no le pidiera buscar las bolas de dragón.

Los vecinos se preguntaban qué había pasado con el cadáver. Lo cierto es que el pobre Lucio estaba en la cama de matrimonio envuelto en una sábana, muerto, aunque eso no lo sabríamos aún si no llega a ser porque las autoridades allanaron la casa de Alba.

2. Perdió sus deberes y ahora son un éxito en YouTube

La historia bonita de la semana la protagonizó la pequeña Kylie John, de 8 años, quien perdió una memoria USB en cuyo interior se encontraban sus deberes. Kylie había hecho una presentación en la que cantaba animando a la gente a reciclar y a hacer de este mundo un lugar mejor (Un futuro lleno de amor, vamos, como la canción que cantaban Seedorf, Roberto Carlos y compañía cuando estaban en el Real Madrid).

Pues bien, Darryl Lahteenmaa encontró el objeto mientras paseaba a su perro y, como es un poco cotilla, echó un vistazo a su contenido. Vio la canción y le gustó tanto que una niña se preocupara de esa manera por su entorno que decidió darle un empujoncito “reciclándola”. Así pues, con la ayuda de la cantante Sarah Giardino, hicieron un apaño que dio como resultado un éxito en YouTube, según recoge la prensa internacional.

Ahora es la envidia de sus compañeros, así que, consejo Homer: si queréis ser famosos, perded vuestros deberes.

3. Quitando el protagonismo a las estrellas

Siempre que veo a los muchachos encargados de limpiar las pistas en los estadios me acuerdo de la película El aguador. Es increíble cómo pasan desapercibidos, pese a que ellos también están trabajando. Ahora me diréis que su trabajo lo puede hacer cualquiera y el de los deportistas de élite no. Bueno, tal vez llevéis razón, pero… ¿no hay nada que vosotros sepáis hacer mejor que ellos? Pues en uno de los partidos que enfrentaban a Rangers y Cardinals en la final de béisbol, uno de esos chicos decidió que era su momento… y se llevó una ovación. (Gracias, María)

4. Destroza el parquímetro con una motosierra

Cuánto daño han hecho la zona azul y los anuncios de motosierras de Pepe Domingo Castaño. Solo de esta forma se entiende la reacción (quizás un tanto exagerada, para qué engañarnos) de un señor a quien una agente iba a multar en Brooklyn porque había excedido el tiempo de aparcamiento. El hombre, ni corto ni perezoso (una expresión que se está perdiendo, por eso la uso), saca una motosierra y se cepilla el parquímetro, ante la atónita mirada (otra expresión en desuso) de los viandantes (también en desuso, por cerrar el círculo). Demasiado fuerte para ser real, ¿verdad? Pues sí, es parte de la promoción de una película… pero muchos medios picaron.

PD: Por cierto, mucho cuidado con lo que hacéis en presencia de vuestros hijos (gracias, Sara).

La infanta Sofía y la bomba de destrucción

BecConsejo: “El cole parecía horrible… pero era lo menos malo que nos podía pasar”

Empieza el cole para todos, incluso para las infantitas. Leonor lo lleva más o menos bien, no es su primera vez en el cole de mayores, pero Sofía… ay Sofía. A la peque le pasa lo que a la mayoría de los niños, lo que a todos nos ha pasado alguna vez (y eso que no había decenas de cámaras esperándonos en la puerta): estaba acojonada temerosa de su debut en las aulas.

Si a nosotros nos hubieran esperado las cámaras, es posible que alguna vez nos hubieran pillado una cara similar a la que tenía la pobre:

Es miedo, sí, pero un miedo racional, dentro de los límites. No obstante, el gran problema no es que tenga recelos, sino que la cosa no mejora. El colegio, a priori, no le gusta (ni mucho ni poco, no le gusta y ya), y ni la alegría de su hermana le consuela.

En cualquier caso, eso también lo podemos entender. Lo que nos debería preocupar es la mirada de la pequeña infanta en algunas imágenes, en las que parece que está pensando: “Voy a sabotear la monarquía desde dentro”, “voy a acabar con todos vosotros, becarios” o “hasta aquí podíamos llegar, éste es mi primer y último día de colegio”.

¿Que a qué cara me refiero? Pues a la que podéis ver a la derecha de vuestras pantallas, a la mirada de falsa tranquilidad y connivencia, a esos ojos perdidos, a…

¡¡¡Ostras, ya sé a quién me recuerda!!!

Sí, tiene la misma mirada de Lucía, la niña que dijo en La Sexta aquello de que su mayor deseo siempre había sido “que el colegio fuera decstruido por una bomba de decstrucción“.

Se ve que Sofía avisó a Leonor de sus intenciones y Leo, que es más madura (cosas de la edad) le dijo que aquello era una locura, que el abuelo se lo iba a tomar fatal, que si mira la que le lió a Tejero el 23-F, que por una cosa así no es que saque a los tanques, es que se trae a las tropas de la ISAF… pero a Sofía ya no hay quien la pare, ella tiene una idea clara… y la mirada que le lanzó a su hermana lo dice todo.

Ojo a las clases de tecnología en ese colegio. Que no dejen a su alcance papel de aluminio y aguarrás, por lo que pueda pasar.

PD: Gracias a @MirenM, que tiene ideas locas y yo me aprovecho de ello.

PD2: Un poquito de humor antes de comentar, muchachada. Esto es un post, no es una noticia, no intento ser riguroso, no quiero faltarle al respeto a las infantitas (uso el diminutivo con todo el cariño del mundo, que conste)…

PD3: Por cierto, ¿recordáis la carrera de los autos locos en Vigo de la que os hablé hace unos meses? Es el día 19 de septiembre… ¡lo digo por si os apetece pasaros!

Deja el colegio porque no cabe en el bus

BecConsejo: “No te conformes”

Es una de ésas historias rocambolescas que uno no termina de entender. Elisany Silva es una adolescente brasileña de 14 años que ha dejado de ir al colegio porque no cabe (literalmente) en el autobús escolar. Así de simple.

Debéis saber que Elisany mide 2,06 metros (bastante por encima de la media) y que como consecuencia de su altura sufre dolores de cabeza y musculares. No en vano, no es sólo que mida 2,06 metros, es que además no está previsto que pare de crecer.

(Vídeo: Atlas)

Según publica la prensa internacional, los médicos sospechan que tiene un tumor en su glándula pituitaria, de modo que su altura sería consecuencia de esto.

Elisany dice que querría ser como sus hermanas, con una estatura normal (por si sois más delicados y no os gusta la palabra “normal”, usamos “estatura media”) pero que entiende que no puede ser así. Consciente de su fisionomía, admite que podría ser jugadora de baloncesto o modelo, si bien le motiva más la segunda opción (debutará en las pasarelas a finales de septiembre, Dios mediante).

Lo del baloncesto es lo clásico que le dicen a todo el mundo que es un poco más alto de la media, pero que para Elisany (residente en Bragança, una zona pobre de Brasil) debe ser ya un chascarrillo de mal gusto.

En cualquier caso, es una salida que está ahí y que han tomado otras personas con características similares a ella, como Marvadene Anderson, una jamaicana que con 16 años mide 2,11 metros, una barbaridad para su edad.

No sé si estará harta del: “Uy, con lo alta que eres seguro que vales para el baloncesto”, pero seguramente habrá oído miles de veces eso de “¿qué tiempo hace por ahí arriba?”, “el yogur te llega caducado” y chistecillos de este estilo que a los altos, más que gracia, lo que les causa es indigestión. Ellos ya saben que son altos y es probable que ese chiste que le haces ya se lo hayan hecho cosa así de un millón de veces. (“Y dale con lo de alto…”)

PD: ¿Hay alguna frase hecha de este estilo que os digan mucho y que os toque os moleste especialmente?

Hoy hace un año

Vuelta al cole en helicóptero

Un español en Caraca

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