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Dos niños cavan un túnel para escapar de su colegio y comprar un deportivo

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Dos niños de cinco años (¡¡¡Ojo al dato!!!) cavaron a golpe de pala de plástico un túnel para escaparse de su colegio en los Urales (Rusia) y comprar un automóvil Jaguar. No era suficiente con una fuga estilo ‘Chapo Guzmán‘, que además querían poner pies en polvorosa en un fastuoso coche deportivo.

Los dos chavales abandonaron su colegio en Magnitogorsk por un pequeño túnel que habían horadado por debajo del establecimiento durante varios días con palas para niños (una huida que habría firmado ‘El Gran X‘ de La gran evasión), según indica el diario Komsomolskaya Pravda. Lee el resto de la entrada »

Lo más raro que ha pasado durante la semana (6-12 agosto)

Entenderéis que os cuente las cosas raras a semana vencida, porque entre el estrés que nos deja la derrota del baloncesto, la ola de calor y esas pequeñas tragedias cotidianas no hay quien saque diez minutos de resuello para recopilar frikismo. En fin, lo importante es que todos estamos bien y nos podemos sentar a disfrutar de estas chorradas que nos da la vida. Ya sabéis, lo que vais a leer son cinco historias locas que no hemos podido contar entre semana, pero que deberíais conocer.

1. Organiza un funeral para su coche

Hay gente que le coge mucho cariño a su coche. Y cuando digo mucho… es mucho. No obstante, los hay que ahí han pasado numerosas aventuras y algún que otro escarceo amoroso. Normal que al final lo sientas como de la familia. Ahora bien, no sé si hay que llegar al extremo de Harry Ettling, que le ha organizado un funeral a su Honda Civic del 82. Para darle las gracias por sus 273.000 kilómetros de servicio, el vecindario despidió al pequeño Bluey (por más que de azul le quedaba ya bien poco) con una marcha funeraria llena de fanfarria. Estas cosas solo pasan en Nueva York.

2. Conducía semidesnuda para sorprender a su novio

Como decía una profesora mía de literatura: “En el amor ya está todo inventado”. Por eso es mejor no ponerse a innovar y las sorpresas darlas a la forma tradicional (con bombones, con un viaje o con una colonia), porque puede ser que nos vengamos arriba y nos pase lo que a Mandy Ramnsey, una profesora de 35 años que fue detenida en Florida (Estados Unidos) mientras conducía en top less (a toda pastilla y huyendo de la Policía) para darle una sorpresa a su novio, según contó ella misma. En su huida se saltó un Stop y se llevó un árbol por delante. Además, explicó que no se había parado porque conducía sin la parte de arriba (como si no fuese culpa suya) y tuvo que pagar 4.000 euros de fianza. Al final la sorpresa se la dio… vaya si se la dio.

3. Una sirena que vive en una piscina

Todos tenemos algún sueño de pequeño que no hemos llegado a cumplir. Yo no he llegado a jugar en el Real Madrid, mi amigo Jorge no ha logrado ser astronauta y mi primo Serafín no ha conseguido que su nombre se vuelva a poner de moda, por más que insiste en que “todo vuelve y esto está al caer”. Sin embargo, Pauline Long, una estadounidense de 56 años, sí ha conseguido el suyo. Ella, desde pequeña, quería ser una sirena, y ahora lo ha conseguido. Pauline y otras 23 mujeres están pasando el verano en piscinas públicas disfrazadas de sirenas, cumpliendo un sueño de la niñez y sin haber perdido la cabeza (esta vez la mujer no se cree un ser del mar): “Si no lo haces de niño, ¿por qué no puedes de mayor? ¿Quién te dice que no puedes?”, cuenta la señora.

4. Quería dar de comer palomas a los niños pobres

No sé qué haría yo sin mi corresponsal transatlántica, Gaby. Ella fue quien me contó que habían capturado a un preso que había escapado de una cárcel vestido de mujer y ella fue quien me resolvió la duda que me embargó cuando leí en la prensa argentina que un político de Córdoba había propuesto alimentar a los niños pobres con palomas (sí, las ratas del aire). Le escribí apurado preguntándole si estábamos locos de remate y me confirmó que el tipo había sido destituido de su cargo. La idea, del señor Oscar de Allende, se la aplicaría yo a él: si tan buen alimento le parecen las palomas… ¿por qué no se las empezamos a incluir a él en el menú?

5.  ¿Qué te apuestas a que aún quepo?

Sabéis que, en la medida de lo posible, me gusta cerrar el post con un vídeo alegre, una cosa simpática que nos alegre el día, que nos deje buen sabor de boca, que si nos viene un rato malo nos venga a la cabeza y pensemos: “¡Qué demonios!”. El vídeo de hoy lo protagoniza un señor, que bien podría ser luchador de sumo, y su flotador. No lo intenten en casa, y mucho menos sin agua, pero… ¿alguna vez os habéis preguntado si todavía cabéis en un flotador?


PD: Y… ¡ya es casi viernes!

Esto no lo arregla ni Supernanny

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Tengo dudas. Hasta justo antes de arrancarme a escribir no sabía si tirar por este tema o por los montajes que ha dado de sí el policía del espray pimienta. Como lo del espray es un tema complicado y puede herir sensibilidades, al final he optado por niños traviesos, que al fin y al cabo suelen ser una apuesta segura. Arrancamos…

Yo fui un niño travieso, ya lo sabéis. Quizás no un gamberro, pero sí travieso. En mi historial cuento con un suicidio colectivo de juguetes que saltaron con mi ayuda por el balcón (entonces no existía Toy Story y no me sentía culpable) y con un bote de jabón que vacié en la bañera al grito de “espumita, espumita”. No tenía canas, eran otros tiempos.

Sin embargo, nunca la lié de forma tan parda como estos dos muchachos que vais a ver a continuación. Cuenta la leyenda (la prensa internacional, pero bueno, con el paso será leyenda) que la madre de estas dos criaturas fue al baño. No me preguntéis por qué, seguramente no queréis olerlo saberlo, pero mamá tardó más de la cuenta hablando con Roca (el váter, no aquel de la corruptela marbellí). Quién sabe, a lo mejor llevaban tiempo sin verse o se quieren mucho. El caso es que cuando salió parecía que un muñeco de nieve había regurgitado dejando sus entrañas por todo el comedor (perdón por ser tan gráfico, es ella misma quien sugiere esto, más o menos, al final del vídeo).

Si alguna vez tenéis una bolsa de harina de dos kilos y no sabéis qué hacer con ella, os recomiendo que busquéis a dos niños, de uno y tres años como los del vídeo, se la entreguéis y digáis: “Pequeños, haced lo que sabéis”. El resultado se aproximará, casi con toda seguridad, a esto:

No se salva nada. Bueno, el techo, porque no llegan, claro. Durante la batalla resultaron heridas las paredes, los cuadros, el sofá, una lámpara, el televisor, la ventana, el suelo, peluches… se hizo lo que se pudo, pero lamentablemente no hubo supervivientes. Los dos niños acabaron con todas las fuerzas enemigas y también con la paciencia y la cordura de su madre, que no pensaba que a la salida del baño el panorama pudiera ser así.

Supongo que hay varias soluciones, aunque no sé cuál es la mejor.

  • Podemos llamar a Supernanny y que se ponga manos a la obra. En unos seis o siete años a lo mejor mete en vereda a los niños.
  • Podemos llamar al encantador de perros. Quién sabe, a lo mejor los críos aprenden a hacer cosas interesantes con la harina… como mínimo, aprenderán a distinguir al macho alfa, que ya es algo.
  • Podemos llamar a Risto Mejide. Educarlos no los educará, pero a estos niños se les van a quitar las ganas de hacer este tipo de travesuras.
  • Podemos llamar a Trolly. Él se encargará de que la próxima vez la casa salte por los aires. Y a lo mejor le contrata una ADSL, que el trolly éste es muy suyo.

Así podría seguir hasta la extremaunción extenuación, pero como seguramente tenéis mejores cosas que hacer, os cuento que el vídeo va ya por el millón de visitas y que el momento del niño enseñando la bolsa vacía a la madre es realmente espectacular.

PD: ¿Os lo creéis o pensáis que la madre lo ha preparado todo para conseguir este viral?

PD2: Me da que mi sobrino va a dejar a la altura del betún todos mis récords de trastadas. ¡Es puro nervio!


¿Pagarías 15.000 euros por una casa de muñecas?

[Uy, qué raro se hace esto de empezar sin BecConsejo] Como suponéis, la historia tiene algo de truco, al más puro estilo becario. Os cuento…

Llevo unos días viendo series y todas están llenas de millonarios: ricos en Revenge, ricos en Royal Pains, ricos en Ringer… ¡hasta he visto ricos en Hope! Quizás es por eso por lo que ya ni siquiera me sorprende que alguien se gaste 15.000 euros en una casa de muñecas… en la que pueden vivir sus hijos.

Sí, muchachos, sí. Mientras nosotros estamos aquí pensando cómo pagamos el alquiler y si algún día nos podremos comprar una vivienda, hay gente que puede permitirse pagar ese dineral en una casa liliputiense. Más aún; hay una empresa que se puede permitir fabricarlas y venderlas.

Vi la imagen de refilón en la prensa británica y desde entonces no me la puedo quitar de la cabeza. Dos muchachitos vestidos para ir a la iglesia saliendo de una casa victoriana en miniatura… ays, no me sorprende que se llamen Lilliputplayhomes.

Son casas de juguete que se construyen en menos de diez horas y en las que vuestros hijos (o vosotros mismos si tenéis siete años y algún desalmado os ha dejado entrar a este blog) pueden jugar tranquilamente.

Ahí lo tenéis, nuestro sueño de infancia convertido en realidad. Estamos nosotros con ocho años rodeados de nuestros amigos entrando a nuestra propia casa y subiendo a la planta de arriba para escupir desde el balcón a los desconocidos. Alguien grita de fondo: “Esto es vida” mientras simula fumar un cigarrillo de chocolate y te da una moneda de euro de chocolate.

Y por si sois de los que dudáis a la hora de comprar una vivienda, tenéis donde elegir. Si sois tan asquerosamente ricos que os podéis permitir un capricho de este calibre (sí, hablo desde la más repugnante envidia, jeje) podéis elegir desde un teatro a un castillo, de un supermercado a un viejo parque de bomberos.

Supongo que si un niño me viera desde el balcón de su mansión victoriana cuando yo tenía ocho años se descojonaría de mí echaría una risas a mi costa. Yo estaría jugando a lo mismo que él, pero los protagonistas de mi historia serían muñecos en una caja de zapatos pintada con rotuladores y él… el actor principal en un escenario de 15.000 euros.

Claro, así yo he terminado siendo el becario más vilipendiado de los medios de comunicación españoles y él podría terminar heredando News Corporation… aunque visto así no sé quién saldría perdiendo ahora mismo.

La historia no es nueva, lo sé, pero cuando vi que un comprador había montado una calle entera de casitas de juguete me dije que os tenía que hablar de esto.

PD: ¿Os gustaría comprar una (si os sobrara el dinero) o creéis que esto no curte el carácter de los niños?

Una niña presiona a su ‘novio’ para que se casen, pero él no cede

BecConsejo: “Que no te tengas que arrepentir”

Cuando era pequeño, pasé seis años enamorado de la misma chica. Como soy muy lanzado, se lo dije más de diez años después, cuando ya no me gustaba. Sí, amigos, yo siempre tuve claro (desde bien pequeño) que lo que quería era “un carro, una casa y una buena mujer”. Bueno, eso y jugar en el Madrid, puesto a pedir imposibles…

No obstante, no todos los niños piensan como yo; de lo contrario terminarían entrando de becarios en 20 minutos y, no os ofendáis, pero aquí no caben más becarios.

Un ejemplo de alguien que no piensa como yo lo encontramos en uno de los niños que reina en YouTube ahora mismo. Es un jovencito que discute con su ¿novia? porque ella se quiere casar con él y él dice que no (claro, teme ver reducida su independencia y perderse el partido que juega a la salida del cole, yo le entiendo). Lo mejor del asunto, obviando que ambos tienen menos de siete años, es que el muchacho termina llorando del disgusto que se lleva.

Dicen los comentarios del vídeo que cuando el muchacho crezca probablemente volverá a llorar porque desperdició la ocasión de enrollarse con una chica. Hombre, tal y como está el mercado… tampoco es una opción que podamos descartar.

El vídeo está en inglés, pero si no lo entendéis, con unos conocimientos básicos aplicados a este vídeo (“I don’t want to marry you!” = “No quiero casarme contigo” | “Yes, you are” = “Sí, lo harás”) probablemente no tendréis demasiado problema en coger la trama.

Y no, no quiero excusas. Mi abuela veía películas enteras sin voz y cogía las tramas. Llegabas y le decías: “Abuela, ¿qué ves?”, y ella respondía… “Una película, se conoce que el hombre del bigote se ha acostado con la mujer del otro, que se conoce que es su hermano”. Tenía una gran intuición para entender de qué iban (y otras veces se lo inventaba, claro).

Volviendo al vídeo, por si no lo habéis entendido, la discusión discurre más o menos por los siguientes derroteros: ella se quiere casar, él no, ella insiste en que le da igual su opinión, que se casarán y punto (chico, ahí ella lleva razón, te queda mucho por aprender) y le dice que él no le da miedo.

Decía yo de pequeño que “un carro, una casa y una buena mujer”, todo ello a los 21 años. Llevo cinco de retraso… ¡me parece que me tengo que dar prisa y casarme cuanto antes!

PD: ¿Y vosotros? ¿Cómo érais de pequeños?

Una idea genial de ‘El Hormiguero’

BecConsejo: “Los niños siempre dicen la verdad… hasta cuando tú no quieres”

No es un secreto que me gusta El Hormiguero, porque soy partidario de apoyar todos los programas que transmiten buen rollo y éste es uno de ellos. Por eso me alegro enormemente de que hayan recuperado una de mis secciones (no sé si llega a ser una sección, pero bueno, sino… minisección) favoritas: las frases de niños.

Supongo que es porque son graciosas, pero también porque mi padre me recuerda de vez en cuando que yo también fui un niño así. Una de las anécdotas que me suele echar en cara de manera más recurrente pasó cuando yo tenía unos cuatro o cinco años y estaba comprando con mis padres en un centro comercial.

Mi madre se entretuvo un poco mirando plantas y mi padre, que estaba a unos metros, refunfuñó y dijo algo así como: “Como no se dé prisa tu madre nos vamos a ir tú y yo solos”… lo que no esperaba es que yo, según oí eso, me fui corriendo y se lo conté a mi madre (al menos, eso dice mi padre). Era un chivato de pequeño y soy un censor de mayor, no tengo remedio…

Fui un poco trasto de pequeño, mi madre siempre me lo dice. Se queja (con la boca pequeña, pero se queja) de que tenía que salir corriendo detrás de mí porque poco después de aprender a andar me dio por correr (mal, según mi padre, que siempre me ha dicho que no sé correr). Aunque me frenaba en seco en los bordillos justo antes de cruzar una carretera, mi madre no las tenía todas consigo y al final terminaba corriendo detrás… era como un pilla-pilla improvisado.

El caso es que esa inocencia de los niños siempre consigue arrancarme una sonrisa. Por eso me alegro de que El Hormiguero haya recuperado las frases de los peques.

PD: ¿Y vosotros, cómo érais de pequeños?

Los niños pueden ser un filón

Ayyyyy, los niños. Esos bichejos encantadores que corretean de pequeños y de mayores se dedican a complicarse la vida y a arruinar la de sus padres. Ay, los niños.

Últimamente anda por la Red una supuesta obra de fin de curso en la que unos polluelines interpretan Scarface. Es gracioso, la verdad, pero tiene toda la pinta de ser más falsa que la cara de la Esteban un billete de tres euros.

Sinceramente, pese a su presunta falsedad, prefiero a estos niños que a muchos actores de algunas de nuestras series (sé de lo que hablo, ayer vi Karabudjan).

Y no sólo prefiero a esos niños, prefiero también a los niños no actores, porque son sinceros y no tienen problemas en admitir que son héroes, pero que incluso los héroes también tienen que ir al baño de vez en cuando.

¿Por qué si el chiquillo estaba haciendo sus cosas no lo va a decir? ¡Si además es de lo más limpio! Amigos, si tenéis hijos os recomiendo que les enseñéis a bailar, o a cantar, o a decir cosas graciosas, porque eso, el día de mañana, os puede sacar de pobres. Basta con recordar el gran papel de David after Dentist y su grandioso “¿Esto es la vida real?”.

Aunque si os ponéis las pilas, desde muy pequeños podéis sacar partido a vuestra camada. Lo más fácil, una cámara, un poco de música, y…

PD: Ya sabes: vive de tus padres hasta que puedas vivir de tus hijos…

PD2: Gracias a @SunnyFreckles, que me pasó uno de los enlaces bailones hace tiempo.

Hoy hace un año…

¿Policía? Necesito ayuda en mates

¿Pedo? de la Rosa

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Los niños con ‘superpoderes’ y el extraño caso de Rayito

Cuando tenía cinco años quería ser futbolista del Real Madrid. Iba a heredar el 8 de Míchel, estaba convencido. Si hubiese venido alguien del futuro diciéndome: “Hola, soy Bec. No sólo no vas a jugar en el Madrid, vas a ser becario y borrarás comentarios“, no le habría creído.

Es más, con mi carácter un tanto irreverente por aquel entonces, le habría endiñado un golpe en sus partes (y ahora me dolería, claro).

Pero hay niños que nacen con estrella. Messi y Cristiano Ronaldo dijeron que serían los mejores del mundo y lo consiguieron. Acertaron con su vocación. No son los únicos…

Hace un tiempo recibí un correo de Mª Carmen (alguna vez os hablé de ella) con el vídeo de un niño de siete años bailando break. Parecía un superhéroe: tan joven, con tanto talento y sin dudas al respecto de su vocación. Sé que no es nuevo, pero merece la pena echarle un vistazo. Flipad:

Pues bien, en el mundo de la música hay una niña que también tiene a todo el mundo revolucionado. Se llama Charice Pempengco y, aunque ya tiene 17 años, lleva unos pocos correteando por escenarios de todo el mundo y haciendo lo que mejor sabe: cantar. Otra que tampoco tiene dudas sobre su vocación:

Y en último lugar tenemos a Sungha Jung, una pequeña estrella de YouTube al que la propia Red ha visto crecer. Parece que nació con una guitarra cosida en la mano (os dejo un vídeo suyo de hace dos años y otro actual):

¿Habéis llegado hasta aquí? Genial, porque ahora os cuento de lo que va realmente el post. Este post es una excusa para recordar a Rayito. Los más jóvenes, no le recordaréis, pero Rayito ganó el Bravo, bravísimo con 11 años. Todo el mundo hablaba maravillas de él pero… pero… pero siendo un guitarrista flamenco, acabó como veréis a continuación. Os dejo su evolución en tres vídeos:

PD: No, Rayito. Esto no se hace. Ponte en contacto conmigo porque le tenemos que dar una solución. No puede ser que en un vídeo me hables de Caracol y Camarón y en otro me cantes… lo que sea que cantas.

PD2: Recuerdo que le entrevistaron cuando se fue a Estados Unidos (tenía 15 años). Si me llegan a decir que iba a acabar así cojo un hacha y me cargo la tele. Sin contemplaciones.

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No son niños… son héroes

A veces, cuando estoy leyendo una noticia, se me queda cara de tonto (más de lo habitual). La mirada medio perdida en el texto, una sonrisilla infantil y la boca entreabierta.

Suele pasarme con personas como Kayla Dick o Andre Givens, personas desconocidas, héroes en pequeño formato a quienes no les pesa la responsabilidad.

Andre Givens tiene sólo cuatro años y puede presumir ante sus amigos del colegio de tener una medalla a la valentía colgada en su habitación. Andre salvó la vida de su madre Alisia llamando al 911 y pidiendo, entre lágrimas, “ayuda”.

Aunque si esto os parece increíble, veréis lo que fue capaz de hacer Kayla Dick. Ella tiene seis años y su madre, que es diabética, sufrió una crisis que la dejó literalmente K.O.

Kayla, lejos de perder los nervios, tuvo el aplomo suficiente como para llamar al 911, dar su dirección, su número de teléfono, la edad de su madre, su historial médico y el nombre del médico de cabecera de mami.

Cuando llegaron los médicos a casa de Kayla y vieron que su madre respiraba, aunque estaba inconsciente, se quedaron atónitos al ver lo que había hecho la niña.

Por si fuera poco todo lo que había hecho hasta el momento, Kayla sacó al perro fuera de la casa para que no molestara a su madre y se dedicó a hacer sándwiches de crema de cacahuete y a poner azúcar en las bebidas “para ayudar a reanimar a su madre”.

Admito que yo soy un poco abuelo cebolleta y que siempre digo que las generaciones que vienen son malas. Acostumbro a asegurar que los niños de hoy en día son peores de lo que era mi generación y que mi quinta, ya de por sí, es peor que las anteriores.

A lo mejor me equivoco. O quizás estos ejemplos son la excepción a la norma…

(FOTOS THE STAR PHOENIX y CHANNEL 8)

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Pon nota al becario en su debut

Era mi primera gran oportunidad y me he ido con la sensación de haberlo hecho de pena (Sara, al menos tú, anímame, por favor) y harto de los niños, de los números y de Papa Noel, por ser un Gordo Navideño. ¡Qué pesados, por Dios! Dice siempre ‘Madrileñodecasta’ que para torturar a sus becarios va a usar los vídeos de mis monos de plástico. ¡Ni hablar, hombre! Pon un vídeo de niños de San Ildefonso cantando números.

No tengo nada en contra de los chavales, que al fin y al cabo hacen su trabajo (y mejor que yo, por cierto), pero es que son muy pesados.

Además, me he perdido casi todos los premios. Especial rabia me ha dado cuando me he quedado casi una hora escuchándoles… y nada. Justo al subir, han cantado un quinto.

En resumen, que los únicos momentos en los que he podido respirar han sido cuando dos de las niñas han aprovechado para beber agua.

¿Por cierto… soy yo el único que ha oído a una de las pequeñajas decir: “¡Cuánta gente!”?

Será que me ha pillado justo al lado del altavoz. De las pocas exclusivas que he podido cazar. Aún así, me gustaría saber con qué sabor de boca os he dejado.

PD: Si tuvieras que evaluar mi cobertura informativa en el sorteo de cero a diez, ¿qué nota me pondrías?

PD2: Como veis en la foto, no a todos les han molestado los niños. De hecho, los hay que son capaces de quedarse dormidos pese al escándalo.

PD3: A modo de recordatorio os dejo la que hasta el momento es la mejor entrevista de mi vida (a base de tópicos).