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Llama a emergencias para quejarse por un huevo roto, pero literal

Estoy bien, estoy bien, solo necesito un consejo. Tengo una docena de huevos en la nevera, y uno de ellos está roto“. ¿Lo qué? ¡¡¡Me quedo muerta!!!

Así es como comenzó una llamada al Servicio de Emergencias de East Midlands, en el Reino Unido, que sin duda fue una de las más ridículas de todos los tiempos o casi. Lee el resto de la entrada »

Llama al 911 para que se lleven a su acompañante ¡porque ronca fuerte!

ronquidoAtención, señores y señoras roncadores y roncadoras. Sirva la historia de hoy como aviso de que no se fíen de la persona con la que se metan en la cama. Los hay con muy malas pulgas, que no toleran los resoplidos de los demás y que están dispuestos a remover cielo y tierra con tal de deshacerse del ‘molesto roncador‘.

La historia ha pasado en un pueblo de Wisconsin, al norte de Estados Unidos, donde un caballero que responde por Benjamin Todd Duddles llamó al 911 (equivalente al 112 en España) para que el Servicio de emergencias se llevara a su compañera de cama. ¿El motivo? Que “ronca como un tren”. ¡Tócate los pies, Maribel! ¿Caballero, por qué en vez de agarrar el teléfono no practicó usted el remedio casero del chasquido con la boca para que su compañera dejara de roncar?

La conversación con la telefonista del Servicio de emergencias bordeó lo surrealista. Procedo a reproducirla, traducida del inglés:

-Caballero indignado porque su acompañante ronca (en adelante CIPSAR): “Me pregunto si podrían enviar un oficial a mi casa para llevarse a alguien.”
-Telefonista: “¿A quién quiere que se lleven?”
-CIPSAR: “Ummm. Una chica. Está durmiendo en mi cama.”
-Telefonista: “¿Está ella en su cama ahora mismo?”
-CIPSAR: “Está roncando como un tren.”
-Telefonista: “¿Es su ronquido lo que estoy oyendo?”
-CIPSAR: “Sí, está roncando como un tren.”

Después de este diálogo, dos policías se presentaron en el domicilio del señor Duddles, al que encontraron con una cogorza de aúpa y le preguntaron por el incidente. En primera instancia, aseguró que “no estoy seguro” de cómo la mujer había llegado a su apartamento. Posteriormente, cambió su versión de los hechos: “bebimos juntos, tuvimos relaciones y ella se quedó dormida. Como hacía ruido y no podía despertarla llamé a la policía”, confesó.

Los agentes se quedaron perplejos, corroboraron que la mujer estaba médicamente sana y le aconsejaron a Duddles que se fuera a dormir al sofá y hablara con su acompañante a la mañana siguiente. Por cierto, que decidieron no poner una denuncia. Bastante tiene con la borrachera que lleva, no haber podido dormir y la resaca de mañana, pensarían…

Wisconsin man calls 911 to report snoring woman por WISN

¿Policía? Es que no me dan un zumo

Ya sabéis que el 911 es mi número favorito. El niño que no sabía matemáticas, la mujer del arroz con pocas gambas… y ahora, el señor del zumo.

Como se puede ver en este vídeo de la CNN, Raibin Osman, un ciudadano de Oregón (Estados Unidos), llamó al famoso número de emergencias para quejarse de que el dependiente del McDonalds al que acudió le trató de forma grosera, negándose a darle el zumo de naranja que había pedido.

Embedded video from CNN Video

El resto os lo podéis imaginar. Y es que cuando tomas una decisión tan arriesgada, no te queda otra que apechugar. El pobre Raibin se pasó todo el Memorial Day (fiesta nacional estadounidense que se celebró el pasado 25 de mayo) en la cárcel por hacer uso indebido del teléfono de emergencias.

PD: Tampoco hay que cebarse con el chico. Está claro que para él era una emergencia, lo que pasa es que no midió. Bastaría con explicarle la diferencia entre su emergencia y una emergencia real. Es una cuestión meramente cognitiva.

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No son niños… son héroes

A veces, cuando estoy leyendo una noticia, se me queda cara de tonto (más de lo habitual). La mirada medio perdida en el texto, una sonrisilla infantil y la boca entreabierta.

Suele pasarme con personas como Kayla Dick o Andre Givens, personas desconocidas, héroes en pequeño formato a quienes no les pesa la responsabilidad.

Andre Givens tiene sólo cuatro años y puede presumir ante sus amigos del colegio de tener una medalla a la valentía colgada en su habitación. Andre salvó la vida de su madre Alisia llamando al 911 y pidiendo, entre lágrimas, “ayuda”.

Aunque si esto os parece increíble, veréis lo que fue capaz de hacer Kayla Dick. Ella tiene seis años y su madre, que es diabética, sufrió una crisis que la dejó literalmente K.O.

Kayla, lejos de perder los nervios, tuvo el aplomo suficiente como para llamar al 911, dar su dirección, su número de teléfono, la edad de su madre, su historial médico y el nombre del médico de cabecera de mami.

Cuando llegaron los médicos a casa de Kayla y vieron que su madre respiraba, aunque estaba inconsciente, se quedaron atónitos al ver lo que había hecho la niña.

Por si fuera poco todo lo que había hecho hasta el momento, Kayla sacó al perro fuera de la casa para que no molestara a su madre y se dedicó a hacer sándwiches de crema de cacahuete y a poner azúcar en las bebidas “para ayudar a reanimar a su madre”.

Admito que yo soy un poco abuelo cebolleta y que siempre digo que las generaciones que vienen son malas. Acostumbro a asegurar que los niños de hoy en día son peores de lo que era mi generación y que mi quinta, ya de por sí, es peor que las anteriores.

A lo mejor me equivoco. O quizás estos ejemplos son la excepción a la norma…

(FOTOS THE STAR PHOENIX y CHANNEL 8)

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“¿Policía? A mi arroz le faltan gambas”

Cliente insatisfecha con su arroz frito

“¿Qué tiene que ocurrir para que un oficial de policía venga hasta aquí?”

El ‘911 para todo’ se ha puesto de moda en Estados Unidos. Si hace unos días os contaba que un niño de cuatro años había llamado para que un agente le ayudase con una resta que le habían mandado en el cole, hoy el turno es para una mujer de Texas que, indignada con la ausencia de gambas en su arroz frito, decidió poner el caso en manos de la autoridad. Escuchad.

La mujer estaba empeñada en que no le habían puesto el extra de gambas que había pedido, pero en el restaurante lo tienen muy claro: “A la comida no le pasaba nada. Unos clientes salen contentos y otros no”.

PD: Al final la Policía fue al lugar del suceso (siempre han luchado por un justo reparto de la gamba), pero la mujer ya se había ido. Tanto follón, ‘pa ná’.

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“¿Policía? Necesito ayuda en mates”

Veo en Entertonement, vía Menéame, que un niño de cuatro años llamó al 911 para que un agente le ayudase con una resta que le habían mandado en el cole.

Blank

Operador: 911, emergencias.

Chico: Sí, necesito ayuda.

Operador: ¿Cuál es el problema?

Muchacho: Mis mates.

Operador: ¿Su boca? (en español no tiene mucho sentido, en inglés, por la pronunciación, sí)

Chico: No, mis matemáticas. Tengo que hacerlo. ¿Me podría ayudar?

Operador: Claro. ¿Dónde vives?

Chico: No, mis matemáticas.

Operador: Sí, lo sé. ¿Pero dónde vive?

Chico: No, quiero que me ayude por teléfono.

Operador: No puedo hacer eso. Puedo enviar a alguien que te ayude.

Chico: Vale.

Operador: ¿Con qué clase de matemáticas necesita ayuda?

Chico: Con una resta.

Operador: ¡Ah!, tú tienes que hacer restas.

Muchacho: Eso es.

Operador: Bueno, ¿y cuál es el problema?

Chico: Usted tiene que ayudarme con mis matemáticas.

Operador: Muy bien. Dime qué es.

Chico: Bien. Tengo 16 y quito 8, cuánto es?

Operador: Dime, ¿cuánto crees tú que es?

Chico: No sé… uno.

Operador: No. ¿Qué edad tienes?

Chico: Sólo cuatro.

Operador: ¡Cuatro!

Muchacho: Sí.

Operador: ¿Qué tal si vamos con otro problema?

Chico: … Aquí está. Si a 5 le quito 5.

Operador: ¿Cuánto cree usted que es?

Chico: Cinco.

La madre interrumpe: Johnny, ¿qué crees que estás haciendo?

Chico: El policía me está ayudando con mis matemáticas.

La madre: ¿Qué te dije del teléfono?

Operador: Es la madre…

Chico: Dijiste que si necesitaba ayuda llamase a alguien…

La madre: ¡Pero no me refería a la Policía!

PD: No sé cómo acabarían esos deberes, pero dos cosas quedan claras: el niño no tiene ni puta idea de restas y apunta a crack mediático.