Entradas etiquetadas como ‘millonario’

Un millonario descubre que es estéril tras 20 años de matrimonio y tres hijos

El empresario Richard Mason, cofundador de la compañía MoneySupermarket.com, descubrió gracias a un examen médico donde le diagnosticaron fibrosis quística, que es estéril desde nacimiento, por lo que no es el padre biológico de los tres hijos que tuvo con su exesposa. ¡¡¡Menudo regalo de reyes!!!

Las pruebas de ADN confirmaron que no existe un vínculo entre el sorprendido caballero y sus vástagos, así que piensa que su expareja mantuvo una relación amorosa con otro hombre a principios de los años noventa. Lee el resto de la entrada »

Un obsesionado con el oro luce 13 kilos en joyas allá donde va

Un empresario vietnamita ha estado atrayendo la atención de propios y extraños en las redes sociales asiáticas por su obsesión con el oro. ¡¡¡Auric Goldfinger en versión extremo oriente!!!

Tran Ngoc Phuc, de 36 años, luce un total de 13 kilos de oro donde quiera que va y siempre está acompañado por cinco guardaespaldas que guardan celosamente este ‘tesoro humano‘. Lee el resto de la entrada »

Ofrece 100 millones de euros al hombre que se case con su hija lesbiana

Gigi y Cecil Chao. Fuente: South China Morning Post.

Gigi y Cecil Chao. Fuente: South China Morning Post.

¿Queréis convertiros en millonarios y ser dueños de un yate de 52 metros de eslora, como Di Caprio en El lobo de Wall Street? Pues no hace falta que seáis unos genios de las finanzas ni necesitaréis toneladas de drogas para soportar el estrés, aunque, eso sí, tendréis que tener una habilidad muy especial: talento, belleza, simpatía, sensibilidad y capacidad de persuasión para convencer a una lesbiana de que se case con vosotros. ¿Os creéis capaces de ello? Pues haced una escapada a Hong Kong en busca de Gigi Chao, una mujer de 33 años hija de un millonario que ofrece, ¡¡atención!!, unos CIEN MILLONES DE EUROS al hombre que logre el “sí, quiero” de su primogénita.

No es la primera vez que Cecil Chao, el padre de la señorita, sale en los medios de comunicación por este motivo. De hecho, hace algo más de un año hizo pública su primera oferta para el caballero que conquistase a su hija lesbiana. Entonces, el premio ascendía a unos 50 millones de euros, dotación que ha duplicado ante el sonoro fracaso de su propuesta. Entonces, más de 20.000 candidatos trataron de enamorar a Gigi, que repartió calabazas por doquier. Es más, la chica tiene clarísima su identidad sexual. Desde hace nueve años comparte vida con otra señora, Sean Eav, y ha asegurado que “ni siquiera mil millones de dólares conseguirán que encuentre atractivo a un hombre”. Ya sabéis, es un reto complicadísimo.

Esta última tentativa del señor Chao por proporcionarle un esposo no ha sentado nada bien a su hija, quien le ha pedido a su progenitor “que no vuelva a usar la palabra ‘dote'”, pues le parece anacrónica y de mal gusto, amén del malestar que le provoca a su pareja el hecho de que quiera casarla con un hombre… El señor Chao se defiende asegurando que no quiere “intervenir en la vida de mi hija, sólo espero que ella tenga un buen matrimonio e hijos que hereden mi negocio”. Su negocio es la inmobiliaria Cheuk Nang, de la que Gigi es directora ejecutiva. Gigi es una celebridad en Hong Kong, pues además de salir en la prensa por estos arrebatos paternales, también es una conocida activista por los derechos de los homosexuales, bisexuales y transexuales de la metrópoli.

A pesar de esta última salida de pata de banco de su padre, Gigi no quiere más conflictos. “Sé que me quiere, sólo que es de otra época y no entiende mi lucha a favor de la comunidad homosexual”. Pues tienes razón, bonita, no la entiende… ni parece querer entenderla. Además, Gigi debería explicarle bien este curioso amor paterno-filial a Sacha Baron Cohen, que ya está pensando en hacer una película sobre tu historia.

Un multimillonario gasta una fortuna en citas… ¡y sigue a dos velas!

Se llama Larry Greenfield y de él podemos decir que tiene el dudoso honor de ser el hombre rico menos codiciado del mundo. Eso al menos se puede concluir después de saber que ha invertido unos 60.000 euros en contratar los servicios de diferentes agencias matrimoniales… ¡¡y sigue soltero!! ¡Hay que ser ‘loser’!

Larry Greenfield.

Larry Greenfield.

Greenfield, un judío de 47 años que hizo fortuna como ‘trader’ (me han dicho que poner profesiones en inglés queda bien…), busca una mujer también “judía, delgada, atractiva, inteligente, con sentido del humor, que sea de Nueva York y, lo más importante, que no sea una ‘hembra alfa’“, según su ficha de ‘hombre soltero busca…”.

Mr. Greenfield, desde el cariño, ¡lo lleva usted claro! Una mujer atractiva, inteligente y con sentido del humor que se deje someter bajo el yugo de su masculinidad… ¡Ja! Porque, además, no es que sea un adonis tipo Brad Pitt, ni siquiera un galán como Arturo Fernández. De hecho, su asesora para romances, Maureen Tara Nelson, asegura que “su problema es que él es un ‘6’ y busca mujeres que sean un ’10’“. Pero no solo eso, la señora Nelson se ceba con su cliente y hurga en su herida: “Él (iluso, esto es de mi propia cosecha) piensa que al ser rico puede conseguir a cualquier mujer hermosa, pero se da cuenta de que las mujeres hermosas en Nueva York son exitosas y no quieren estar con un hombre que las mantenga”.

Así, el consejo de la casamentera Nelson para este sucedáneo de ‘macho alfa’ (¿acaso se cree Clint Eastwood?) es que rebaje su nivel de pretensiones si quiere poner fin a su vida solitaria. Yo le doy otra solución: que gaste su dinero en crear un reality tipo “Millonario busca esposa”. Si no, solo le quedará la opción de extorsionar a Cupido.

El millonario que se hizo mileurista es en realidad un impostor

Estoy harto de la prima de riesgo y de las cacerías. Harto de vivir cada día sintiéndome parte culpable de esta crisis en la que nos hemos visto dentro sin saber muy bien cómo. Por eso cada día intento, con vosotros, buscar la cara B de la situación, intentar echarnos unas risas o encontrar un resquicio de solidaridad. Por eso a veces me la clavan, como ha hecho el protagonista de hoy, el impresentable el sinvergüenza de Karl Rabeder. Y por eso, cuando me pasa, me molesta.

Es probable que no le recordéis. Karl, un millonario cualquiera, saltó a la fama hace tres años cuando dijo que vendía todas sus propiedades para hacerse mileurista y ser feliz. En noviembre os conté que todo le iba sobre ruedas, que estaba experimentando la verdadera felicidad. Pues bien, resulta que es mentira, este tipo tiene de solidario lo mismo que Homer Simpson de científico.

Resulta que nuestro millonetis de 49 años había contratado los servicios de tres agencias publicitarias para que difundieran por el mundo su falso mensaje de paz y amor. Se dedicó a decir que había donado al Tercer Mundo todo lo recaudado tras vender sus pertenencias y se hizo un montón de platós para contarlo. ¡SI INCLUSO ESCRIBIÓ UN LIBRO! Sí, muchachos, Solo la gente que no tiene nada lo puede dar todo… vivir para ver.

¿Y por qué? ¿Qué ganaba este personaje? ¿Publicidad? Bueno, sí, en parte publicidad, pero la historia va más allá. Su rollo benéfico incluía una subasta de su vivienda a través de pequeñas participaciones. Una rifa, vamos. Pues bien, usó la rifa para ganar 2,2 millones de euros por una propiedad que no valía ni 500.000 y donó solo un 0,7% (15.000 euros) a obras de caridad. Lo justo para sustentar su mentira de forma más o menos creíble.

Al contrario de lo que nos había vendido Karl, no estaba harto de la vida de lujo. Lo que estaba era arruinado y necesitaba dinero como el comer para saldar todas sus deudas. Se había prejubilado a los 42 años y se había comprado una casita en el sur de Francia. En ésas llegó la crisis y tuvo que empezar a vender propiedades, incluso la casita de Francia, en la que perdió bastante dinero.

Ahora la prensa austriaca recuerda que cuando encontraron su casa en los Alpes comprobaron que no estaba equipada para vivir en invierno y que tenía registrada una dirección de Viena como vivienda habitual. Lo dice la misma prensa austriaca que dio por buena la información durante estos años y lo dice amparándose en datos que tenía desde hace mucho, muchísimo, demasiado tiempo. Todo muy triste.

PD: Ya sabéis, el consejo de siempre… si es demasiado bueno para ser verdad, seguramente es mentira.

El millonario que vendió sus propiedades y se hizo mileurista para ser feliz

Nos pasamos la vida queriendo ser millonarios sin pensar más allá del momento “somos ricos”. Yo, que a menudo le doy vueltas al tema y soy muy agorero, suelo decir que no quiero ser millonario porque al final tener dinero te reporta una serie de preocupaciones e inquietudes que los pobres no tenemos.

Pues bien, parece que no soy el único. No sé si os acordáis de Karl Rabeder, un austriaco de 49 años otrora millonario que decidió vender todas sus propiedades hace dos años en busca de una vida más austera. ¿Le recordáis? Bueno, os refrescaré la historia ahora que ha llegado el momento de hacer balance de estos dos años de vida mileurista, después de 47 lleno de lujos.

¿Qué diríais, que se ha arrepentido de su vida monacal o que está satisfecho? No sé, pensad que vendió su negocio, su mansión de lujo en los Alpes, sus limusinas y deportivos, su avión privado… y donó todo al Tercer Mundo. ¿Cómo estaríais en su lugar? Os dejo una pausa dramática para que lo penséis y sigo en el siguiente párrafo.

¿Ya? Vale, pues Karl dice que ahora es inmensamente feliz, que ahora disfruta todo lo que no disfrutaba cuando tenía el dinero por castigo. Lo hace con un razonamiento fácil sustentado en los casi 900 euros que cobra cada mes: “Si escribes las cosas que te hacen realmente feliz y lo que cuestan, te darás cuenta de por qué digo que solo ahora soy feliz”, asegura a la prensa austriaca.

Visto así, es evidente que con un poquito de dinero te sobra. Cuenta Karl que está comprando una casita modesta mientras aprovecha para disfrutar del “sol, el amor y el aire fresco”, cosas que le hacen feliz y son gratis. Hombre, yo echaría en falta una televisión para ver el Real Madrid y un portátil con conexión a Internet para escribir el blog, pero estoy de acuerdo con todo lo demás (aunque claro, a mí me pagan con bocadillos, como quien dice).

“Tener solo un poco de dinero me hace más feliz”, dice Karl, que no quiere ver fotos de cuando era millonario porque le traen malos recuerdos. ¿Y vosotros? ¿Creéis que soportaríais las necesidades y las exigencias que requiere ser millonario? ¿Tenéis un plan por si alguna vez os toca la lotería?

PD: Os confieso que yo sí tengo un plan. Lo tramé con @dramospas una tarde y consistía en largos períodos vacacionales en Nueva York, pero sin que cantara mucho que era millonario.

PD2: La foto es de cuando aún era rico.