Entradas etiquetadas como ‘justicia’

Pierde su capacidad de hablar tras fingir estar mudo durante 12 años

Un presunto asesino que había evitado ser arrestado durante una década, cambiando de identidad y fingiendo ser mudo, ha perdido realmente su capacidad de hablar, según informaron recientemente varios medios chinos. O-O

El individuo, identificado solo por su apellido Zheng, había sido acusado de asesinar al tío de su esposa, en una disputa por un alquiler de 500 yuanes (65 euros), en 2005. Durante una acalorada discusión,  presuntamente apuñaló al Sr. Cao, y huyó de su casa en Hangzhou. Lee el resto de la entrada »

Una mujer puede pasar seis años en prisión por limpiar poco su casa

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Un hombre de Sonnino, Latina (Italia) denunció a su esposa en un juzgado por no realizar bien las tareas del hogar, por lo que la mujer puede pasar en prisión entre dos y seis años si se demuestra que ha forzado a su marido a vivir en condiciones de “higiene penosas”. o-O

El caballero alega que la limpieza de la casa no llega al mínimo exigible, lo que ha generado un clima de convivencia imposible. “Ella prefiere tirar a la basura toda la comida que compro y casi nunca ha cocinado algo que realmente se pueda comer“, comenta el esposo en la denuncia. Lee el resto de la entrada »

4,7 millones de dólares de indemnización para un yemení que se llama como Bin Laden

osama_salehEstados Unidos es un país fascinante, se mire por donde se mire. Y entre las muchas cosas que asombran de él, ocupa un lugar de privilegio la leyenda de “el país de las oportunidades”. Si eres una persona con suerte y talento, la fortuna te espera en USA. ¡Qué diablos, en ocasiones también te aguarda aunque no tengas ninguna habilidad especial! Ya se encarga de ello la peculiar manera en que sus jueces dictan justicia. Desde que más de un fumador empedernido llenó sus arcas ganando pleitos a las tabacaleras americanas (Philip Morris está en todas las condenas, ¡qué tíos!), cualquiera que haya sido víctima de una injusticia tiene opciones de convertirse en millonario de la noche a la mañana.

Es lo que le ha ocurrido a Osama Saleh, un yemení que vive en Nueva York, al que un juez ha decidido que deben indemnizar con 4,7 millones de dólares. ¡¡4,7 millones de dólares!! ¿Cuánto espacio ocupa toda esa pasta en billetes de 100? El motivo de la indemnización es que Saleh ha sido víctima de abusos psicológicos y físicos por su raza. Por su origen musulmán y por compartir nombre de pila con Bin Laden, ha sufrido los insultos de James Robinson, compañero de trabajo en la tieda de ropa Pretty Girl. “Ser llamado ‘terrorista’ y ‘Bin Laden’ es una calumnia contra mí”, dice Saleh. La gota que colmó el vaso llegó un día en el que, además de las ofensas verbales, el tal Robinson le agredió físicamente. Como consecuencia de los golpes, nuestro protagonista sufrió una fractura de pómulo y acarrea desde entonces problemas para masticar y de oído. ¿Este Robinson no será descendiente de Sugar Ray, no?

Saleh puso los hechos en conocimiento de los jefes de su centro de trabajo, pero no le hicieron demasiado caso. Más bien, casi se comportaron como cómplices del agresor. De hecho, Victor Lavy, vice presidente de Pretty Girl, se permitió frivolizar: “que te llamen Bin Laden no es gran cosa. Es sólo un nombre, no un mal nombre”. O_O’. Ante la indiferencia de sus jefes, Saleh decidió poner una denuncia en la corte de Brooklyn. En el juicio, el tal Robinson reconoció abiertamente que odia a los árabes por ser “sucios” y que Saleh debería volver a Yemen. Ante tan patética autodefensa del principal acusado y la evidencia de los hechos, el juez dio la razón a Saleh y fijó una indemnización de 4,7 millones de dólares.

Como Robinson no tiene músculo financiero (del otro seguro que sí) para hacer frente a la sanción, será la empresa la que tenga que aflojar la pasta, por tener su dirección conocimiento de la situación y no hacer nada por evitarla. Ahora, con molestias en el oído y dificultades para masticar, lo que no se le cae de la cara a Saleh es la sonrisa. Tenía un salario de 7,15 dólares/hora, que equivale a unos 15.000 dólares anuales, así que, grosso modo, se ha ahorrado unos 300 años de trabajo para ganar el dineral que le ha procurado la justicia estadounidense. ¡El país de las oportunidades!

Fuente: NY Dailynews.

Condenado a llevar un cartel en el que se llama “idiota” por amenazar a un policía

condenacartelidiotaCon más frecuencia de la deseada, algún juez nos sorprende con sentencias que rayan el esperpento. No hace falta una búsqueda muy exhaustiva para encontrar decenas de casos rocambolescos. Por citar dos de ellos, recordemos al hombre que fue condenado a 50 años de prisión por robar unas costillas de cerdo y al que estuvo una semana a la sombra por ser víctima de una terrible diarrea.

El enésimo ejemplo de sentencia friki curiosa nos llega esta vez desde un juzgado de la ciudad estadounidense de Cleveland, Ohio. Su señoría el chistoso juez Pinkey Carr (permitidme el apodo) decidió condenar al escarnio público a un ciudadano que cometió una infracción menor. Richard Demeron amenazó por teléfono a varios agentes de la policía y, por ello, tendrá que pasar tres horas al día durante una semana con un cartel colgado del cuello en el que se puede leer: “Pido disculpas al oficial Simone y al resto de agentes de la policía por ser un idiota y llamar al 911 amenazándoles con matarles. Lo siento y no volverá a ocurrir”.

El hombre reconoce que se encontraba borracho durante el incidente y ahora cumple religiosamente con la sanción, en la que se ve obligado a reconocer en público que es idiota. ¿Por qué tanta mala uva, señor juez? ¿No podría mutar esta pena por otra de servicio real a la comunidad? No sé, algo así como ayudar a limpiar las calles, ayudar a cruzar pasos de peatones a personas que lo necesiten… Cualquier cosa que sirva para algo y que no implique una humillación per se.

Por lo visto, no es la primera vez que su señoría el juez Carr impone un castigo de este estilo. El año pasado, obligó al autoinsulto a una señora que circuló por la acera para adelantar a un autobús escolar. La mujer también se reconocía como una idiota por hacer esa maniobra.

He hecho una rápida consulta entre mis compañeros para pulsar su opinión sobre los poco ortodoxos métodos del juez Carr y los resultados han sido variopintos. Algunos creen que es una forma como otra cualquiera de ejemplarizar, los hay que creen que sus decisiones son muy poco severas y que “los condenados pueden darse con un canto en los dientes” (sic, aunque no citaré al autor de la frase) y, los más, aseguran que es una manera de llamar la atención y que contribuye al descrédito de la Justicia. ¿Qué opináis vosotros?

Podría ir a la cárcel por su risa

risa_schiavelliEn EE UU, el país de las oportunidades, hay demasiada gente chiflada. Cada semana tenemos noticias de varios sucesos absurdos perpetrados por sujetos que no parecen en sus cabales. Muchos de ellos, además, tienen como cómplice a la Justicia. Es el caso de Daniel O’Hanian, un caballero neoyorquino que ha denunciado a uno de sus vecinos ¡¡¡por reírse demasiado alto!!!

Robert Schiavelli, un orondo señor de 42 años que vive con su madre y está aquejado de diversos problemas neurológicos, recibió hace unos días una citación de la Corte de Long Island por molestar con sus carcajadas a un vecino durante los días 12 y 13 de febrero. Ahora, se enfrenta a una posible condena de 30 días de cárcel o 500 $ de multa. ¿Algo desproporcionado, no? Aunque bien es cierto que, visto el vídeo, la risa del denunciado es de las que sacan de quicio.

En su defensa, Schiavelli asegura que su risa no es más que un mecanismo de defensa ante el acoso al que se ve sometido por el denunciante. “¿Qué otra cosa puedes hacer cuando un hombre te grita que eres un ‘retarded’ (retrasado)?”, afirma con resignación en el New York Post.

Por lo visto, la citación judicial sólo es un capítulo más de la disputa entre Schiavelli y O’Hanian, que se prolonga desde hace aproximadamente un año. Vamos, el típico enfrentamiento entre vecinos porque uno de ellos pone la tele a un volumen elevado y el otro no abre las ventanas cuando cocina y el rellano huele a fritanga.

Según la esposa de O’Hanian, Virginia, la Policía encontró causa para la denuncia; mientras que Andrew Campanelli, abogado de Schiavelli, confía en que el juez pase del asunto, ya que considera la citación como algo absurdo. Habrá que estar atentos, por si sienta jurisprudencia…

Un juez británico salva de la cárcel a un ladrón “por valiente”

Después de lo del diputado Hernando y el juez Pedraz está el panorama jurídico (¿o judicial?) español algo revuelto. ¡Pero no solo en España! En otros rincones del mundo también se dan historias curiosas relacionadas con la Justicia, por eso de que las leyes admiten interpretaciones diversas. La que me ha valido para el post de hoy tampoco es baladí.

El juez Peter Bowers en el Daily Mirror

El juez Peter Bowers en el Daily Mirror

En el Reino Unido, el país en el que los magistrados completan su look con una ridícula peluca desde el siglo XVII (corregidme si me equivoco, que aún estoy en fase de aprendizaje), el juez Peter Bowers se ha hecho célebre por sus irreverentes sentencias. Meses atrás dejó en la calle a un hombre que había violado su libertad condicional pocos días después de serle concedida y que contaba con más de 80 delitos en su hoja de servicios.

Su último hit tiene un guiño social que a mí, personalmente, me ha conquistado. Bowers era el encargado de juzgar a Richard Rochford, acusado de robo. Rochford había desvalijado tres casas y la fiscalía pedía dos años y medio de prisión para expiar su delito. Parecía cantado que el ladrón daría con sus huesos en la cárcel. Pero nada está garantizado con el juez Bowers de por medio. Con el sorprendente argumento de que “hace falta una gran coraje para entrar a robar en la casa de alguien”, el juez Bowers empezó la explicación de la sentencia, que condenaba al delincuente a 200 horas de trabajo para la comunidad y la obligación de someterse a un tratamiento para curarse de su adicción a las drogas. Así que el ladrón no irá a la cárcel, al menos por ahora.

Mientras en la sala se armaba un ligero revuelo, Bowers continuaba ‘piropeando’ a Rochman. “Yo no habría tenido el valor. Usted, sin embargo, FUE CAPAZ DE HACERLO”, expuso a la vez que entendía que el acto delictivo se había producido porque el ladrón estaba “impulsado por la desesperación y las drogas”. Además, el juez Bowers instó a cambios en el sistema de penas por según qué tipo de delitos: “Pienso que la prisión pocas veces le hace bien a alguien. Si lo hubiera mandado a la cárcel, solo serviría para que nos sintiéramos un poco mejor con un ladrón menos en las calles”, aseguró.

La sentencia dictada por Bowers, o más bien sus declaraciones, han soliviantado a parte de la sociedad británica. Hasta el Primer Ministro, David Cameron, opinó sobre el asunto. “El robo es un crimen despreciable y odioso”, exclamó mientras confirmaba que la Oficina de Quejas Judiciales intervendría en el caso.

¿Alguno de vosotros sabe cómo se dice en inglés “pijo ácrata”?