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De los zombis en biquini al hombre con búnker antizombi

BecConsejo: “Primero desconfía”

¿Estamos preparados para un ataque de hordas zombis? ¿Existe ese peligro realmente? ¿Alguien ha visto algún muerto viviente? Además de todas las películas y series de no muertos, lo cierto es que el género zombi es una fuente inagotable de noticias. Algunas os sonarán y otras no: a continuación os resucito diez noticias que parecían muertas.

10. “¡Policía! ¡Hay zombis en biquini!”

Un vecino de Connecticut llamó a la Policía el pasado mes de junio con un susto de muerte porque había visto en su calle a quince zombis en biquini. He de reconocer que la posibilidad de un apocalipsis en el que las chicas caminan en biquini a cámara lenta me seduce a mí también, pero lamentablemente estas jóvenes estaban haciéndose fotos para un calendario de muertos vivientes (a mí no me habléis de gustos raros, porque yo tengo este blog y es de todo menos normal). Aunque no estaban muertas, sino de parranda, la Policía les pidió que trasladaran el chiringuito a otro lado… y así lo hicieron.

9. Una guía de supervivencia

Supongo que a estas alturas ya lo sabéis, pero… ¿sois conscientes de que hay una guía de supervivencia para resistir un ataque zombi? Sí, ya tiene algún tiempo, Max Brooks decidió publicar un manual llamado Zombi, guía de supervivencia. Protección completa contra los muertos vivientes donde te da consejos de qué armas usar y cómo actuar ante un posible/probable/insólito ataque de muertos vivientes.

8. Problemas para los zombis homosexuales

Los hay que piensan que los zombis tienen más intereses y aficiones que comer cerebros de gente viva y lo plasman en su arte. No obstante, esas obras no siempre son bien acogidas. Uno de los ejemplos es la película L.A. Zombie, donde se ve cómo zombis homosexuales practican necrofilia, que fue censurada en el Festival Internacional de Cine de Melbourne en 2010, porque decían que su contenido era inclasificable.

7. Un anuncio desafortunado

A veces basta con echar una ojeada para saber cuándo algo se podría haber hecho mejor, cuándo “sonaba mejor en mi cabeza que en voz alta”, cuando podrías haber tomado una decisión más afortunada, cuando… cuando no tendrías que haber puesto un anuncio de una serie sobre zombis junto a una funeraria. Claro, haciendo eso no se sabe si te has despistado (en el mejor de los casos), querías hacer un chascarrillo o quieres alertar a la población del peligro que supone tener una funeraria tan cerca de casa en caso de que a los muertos les dé por levantarse y venir a comernos el cerebro.

6. Los zombis toman las ciudades

No fue un simulacro, sino una chanza, pero lo cierto es que da algo de miedito ver cómo cientos de personas vivas se disfrazan de muertos vivientes y comienzan a caminar despacio por Nueva York, Londres, Roma, Madrid… te planteas: ¿y si esto pasa alguna vez, y si son miles de no muertos los que vienen a por mi cerebro? ¿Pensaré lo suficiente como para atraerles? ¿Seré una ameba y mi ignorancia me salvará? Os aconsejo que, por si las moscas, vayáis buscando refugio (el de Dani, que veréis al final del post, ya está pillado).

5. EE UU tiene un plan contra los zombis

Por si acaso lo de Max Brooks no os convence, deberíais saber que Estados Unidos publicó una guía de supervivencia en un apocalipsis zombi. La cosa es seria (bueno, un poco, pero tampoco tanto) porque la publicación corría a cargo del Centro para la prevención y control de enfermedades en Estados Unidos, que vienen a ser los muchachos que aconsejan y preparan a la población sobre cómo actuar cuando hay huracanes y tragedias humanitarias. La web se colapsó y fue de lo más comentado en Twitter… es un tema que interesa, no cabe duda.

4. ¿Zombis en Gales?

Mientras vosotros estáis aquí sentados, en Gales la Policía trabaja a destajo para poner freno a los fenómenos paranormales. Claro, como la chica de Entre Fantasmas, la de Tru Calling y los de Supernatural están en Estados Unidos… En los últimos tiempos, han tenido que investigar dos alertas por zombis (y dos por vampiros, once por brujas, veinte de ovnis… pero eso hoy no es el tema), aunque por el momento ninguno de ellos ha sido registrado como un “incidente real” por la Policía. Bueno, eso teniendo en cuenta que uno de los dos avisos de zombis era un personaje de una película que se proyectaba en una localidad galesa. Nos están conquistando por Gales y nos dicen que llueve.

3. Señales del apocalipsis


Para unos será obra de unos graciosos, para otros unos avanzados a su tiempo, lo cierto es que hace meses manipularon señales luminosas de tráfico para allí donde decían “modere su velocidad” y cosas por el estilo dijeran “Peligro zombis”. Es algo que pasó en 2009 en varias zonas de Estados Unidos y que se ha vuelto a producir este año (y no solo con motivo de la grabación de The Walking Dead)… el fin está cerca.

2. Un récord de no muertos

Para quienes creéis que solo vemos zombis fuera de España, os advierto de que no es así. Sin ir más lejos, nosotros tenemos un récord de muertos vivientes: 697 zombis bailando simultáneamente la coreografía de Thriller, la canción de Michael Jackson. El récord se consiguió en 2009 y batió la marca anterior, que estaba fijada en 242 bailarines. Está bien, aquí además de los fans de los no muertos estaban mezclados los seguidores de Jacko… pero oye, es un récord, ¿no?

1. Un refugio antizombi

Para acabar… la joya de la corona. Supongo que a estas alturas, a poco que hayas leído el blog, conocerás a Dani, que está construyendo un búnker antizombis en una urbanización de Cànoves, en Cataluña. Le entrevistamos (vosotros y un servidor) y nos contó cómo, con horas de trabajo, lo tiene casi todo listo para cuando vengan los muertos vivientes: un almacén, zonas defensivas, un vehículo preparado especialmente para el momento, una prisión, comida para hartarse, compuertas… Sí, sé que muchos pensáis que tenéis la solución ante un posible ataque (huir por patas al búnker), pero lamento informaros de que no cabemos todos, así que será mejor ir preparando más refugios por lo que pueda pasar.

PD: Creo que no me dejo nada…

Adictos a comer cristales, jabones, sofás…

BecConsejo: “Controla tus vicios”

Fumar es un hábito perjudicial, también lo es beber alcohol si no se hace con extrema moderación. Igualmente es peligroso engancharse a las máquinas tragaperras, al bingo, o a las drogas. Pero poco se ha escrito de los riesgos que conlleva comer sofás, pastillas de jabón, papel higiénico… ¿dónde queda toda esa gente? Pues, de momento, han encontrado un hueco en el programa My strange addiction y, secundariamente, en el blog del becario. Ahora, juntos, recopilamos los diez casos más llamativos que han pasado por ese programa de extrañas adicciones.

10. Chuparse el pulgar

No es dañina, pero es una adicción. Chuparse el pulgar es algo que se ve feo socialmente cuando una persona (personita) tiene cinco años. ¿Qué pasa entonces si vemos chuparse el dedo gordo compulsivamente a una joven de 24 años? Pues eso le sucede a Rhonda, quien no conseguía quitarse el vicio de chupar el pulgar de su mano mientras sostenía un trocito de manta que tenía cuando era niña. Chupaba su dedo desde que tenía 12 años (según cuenta ella), cuando sus padres se divorciaron. En el programa advirtieron de los riesgos que implica chuparse el dedo, teniendo en cuenta la cantidad de bacterias que hay en la mano. Finalmente, después de mucho esfuerzo, parece que ha dejado de hacerlo.

9. Hablar con la almohada

 

Algunos se toman muy en serio lo de consultar las decisiones con la almohada: Tamara es una de esas personas. A los cuatro años empezó a llevar una almohada con ella, como Linus, el niño de Snoopy, lleva una manta. Lo lógico es que con el tiempo abandonara es hábito, pero no ha ocurrido así y ahora ella no puede vivir sin la “comodidad” que le da llevar la almohada a todas partes con quien habla, desayuna y hace lo que se tercie. De las 168 horas que tiene la semana, ella pasa 125 con su inseparable acompañante.

8. Arrancarse el pelo

Haley se arranca el pelo de forma compulsiva, algo que se conoce como tricotilomanía y que, por lo visto, es una adicción relativamente habitual (solamente en Estados Unidos siete millones de personas sufren este trastorno). Además, la joven Haley se come los folículos de su pelo, algo menos frecuente, y suele pasar unas dos o tres horas diarias en el baño dedicada a este quehacer.

7. Muñecos

El problema de April Brucker no es dañino para la salud, pero representa un obstáculo a la hora de establecer vínculos afectivos con la gente. Allá donde va, un muñeco ventrílocuo la acompaña. Esta mujer que cuenta con la fuerza de José Luis Moreno y Mari Carmen juntos, trabaja ahora de ventrílocua (como no puede ser de otra manera). Su pasión la lleva a límites insospechados: va a todos lados con los títeres poniendo vocecillas y dejó a su prometido cuando éste le dijo que o se quedaba con él o con los siete muñecos.

6. Comer cristal

John naranja escribe fino, John rockabilly come cristal. Estas cosas yo las había oído en el circo, pero jamás pensé que alguien como John, un tipo que va a la moda, fuera capaz de comerse 100 vasos y 250 bombillas en los últimos cuatro años. Su prometida está preocupada por el extraño y arriesgado hábito de Johnny, pero a él, por el momento, le pierden los cristales.

5. Su disfraz

Lauren es una hermosa joven que, al parecer, habría preferido ser un animal. Así se explicaría su obsesión por llevar orejas de animal, garras de animal, cola de animal… por ir, en resumen, disfrazada de zorro a todas partes. Coincidiréis conmigo que, al margen de lo que la gente se pueda reír o no de ti, en invierno puede tener su encanto ir así de abrigada, pero en verano a ver quién es el valiente que le pide que se quite el disfraz para darle un abrazo.

4. Dormir con el secador

Es de las manías más raras y a la vez de las más peligrosas que hay en este Top 10. Lori Broady, que ya debe tener 32 años, dice que tiene que dormir con el secador encendido todas las noches. El instrumento en cuestión tiene que estar sobre su cama, aunque en la misma duerma su hija. La mujer se ha quemado varias veces, pero dice que el riesgo es “insignificante en comparación con la tranquilidad” que le da dormir con él. No hace falta ser muy avispado par averiguar que liga poco.

3. Comer sofás

Adele pasó por las páginas del blog hace unos meses, en abril. Por si no la recordáis, os refresco la memoria y os cuento que nuestra joven protagonista tiene 30 años, cinco hijos y se come los cojines del sofá de manera demasiado habitual. En los últimos años se ha comido ocho sofás y cinco sillas, si bien lo malo no es que destroce su mobiliario, sino que esta extraña costumbre está destrozando su sistema digestivo.

2. Comer jabón

Seguramente también os suena la historia de Tempesst Henderson, esa adolescente de 19 años que devoraba de forma compulsiva pastillas de jabón y detergente. A ritmo de cinco pastillas por semana, Tempestt se dedica a lamer las burbujas de jabón en la ducha y asegura que se siente más limpia. Los médicos, sin embargo, no comparten su teoría e intentan convencerla de su enfermedad. Todo vino de un desengaño amoroso, cuando su novio la abandonó para irse a la universidad.

1. Comer papel higiénico

Reservamos el primer puesto a Kesha, porque ella fue quien abrió la veda, ella fue nuestra primera protagonista. En enero, esta mujer que entonces tenía 34 años, confesaba que era adicta a comer papel higiénico. Lleva rollos en el coche para ir picoteando y en su armario es un producto que nunca falta, como el agua. Allá donde va, papel que lleva: cuando se acuesta, cuando se va al cine a ver una película, cuando queda con alguien… es obvio que muy sano no es.

PD: ¿Tenéis algún vicio confesable? El mío es (o al menos era) el chocolate con leche.

Las alergias más extrañas que existen

BecConsejo: “Cuida la salud”

Mucha gente tiene alergia al polvo, a la penicilina o al polen. Eso entra dentro de lo normal, de lo previsible. Sin embargo, los hay que no tienen tanta suerte, porque como bien nos contaba hace unos años el doctor Antonio Nieto se puede ser alérgico “a casi todo, incluso a la piel de iguana”. ¿No os lo creéis? Veréis, veréis…

10. El cerdo que no quiere barro

Unos dicen que es por miedo, otros que por alergia… lo cierto es que hay un cerdo en Bendale (Reino Unido) que en 2008 no pisaba el barro sin sus botitas verdes porque no quería tocarlo. Uno de los cerdos más famosos del mundo es Cinderella (Cenicienta) propiedad de Andrew y Debbie Keeble; un gorrino con botas de lo más pulcro.

9. A su esposa

Darren Young, un conductor de autobús de Sprotbrough, Reino Unido, alcanzó a la fama (si se puede considerar fama) después de que la prensa internacional asegurara que era alérgico a su esposa. La verdad es que era alérgico a un componente que se usa de forma habitual en las cremas (su mujer las utiliza) y su cuerpo se hincha como un globo cuando entra en contacto con él. Afortunadamente se lo tomaba a broma: “Sue (la mujer) no necesita el dolor de cabeza como excusa en la cama. Me dice que ha usado una loción corporal que puede matarme…”.

8. A la vida moderna

Debbie Bird es de esas personas que dicen lo de “antes se vivía mejor que ahora… no había tanta tecnología”. Lo que ocurre es que Debbie tiene motivos para decirlo: cocinar alimentos en un microondas, hablar con alguien a través de un teléfono móvil o conducir un coche son verdaderos suplicios para ella. Dicen que es alérgica a la vida moderna, pero la verdad es que es demasiado sensible a los campos electromagnéticos que crean, eso sí, los artilugios que ahroa usamos casi a diario. Su casa es casi un búnker: paredes, ventanas y cama protegidas, todo para que la reacción alérgica que sufre su piel no se produzca.

7. A algunos besos

Laura Kukic no es realmente alérgica a los besos, sino a las nueces. ¿Por qué entonces lo de algunos besos? Bueno, tiene trampa, pero todo tiene una razón. El año pasado, cuando Laura tenía 14 años, terminó en el hospital después de que su pareja le diera un beso… y todo porque él había desayunado cereales. Decía la pobre que había sido un piquito de nada, que no era nada apasionado, un simple beso de amigo… ¿no se habría lavado los dientes en todo el día el muchacho? ¿Tendría un paluego?

6. A todo

Molly Harrad es una niña británica cuyo caso salió a la luz en 2009, cuando ella tenía 10 años. Todos los grandes medios británicos publicaron lo que llamaron “alergia al siglo XXI”; no en vano, Molly no puede llevar calzado normal, calcetines normales, ropa normal y no puede pisar la moqueta. Tampoco puede consumir muchos alimentos como el pan, la pasta, la leche, el chocolate o los huevos, lleva unos guantes especiales, toma numerosas pastillas… Dicen los padres que no habría sufido esa alergia si hubiese nacido hace cien años. Será por los padres, porque la cría también es alérgica al césped, y de eso también había el siglo pasado.

5. A su propia casa

Algunos hombres (y algunas mujeres) buscan excusas para no parar por casa: a veces es el trabajo, otras le ha llamado un familiar… pero pocas veces veréis que alguien diga que tiene alergia a su propia casa. Sin embargo, eso le ocurría a Guy Wood, un británico que sufre alergia a ciertos pegamentos y pinturas que, obviamente, se encontraban en su vivienda. Por eso, mientras su mujer y su hija estaban en casa, él pasaba el tiempo… en casa de sus amigos.

4. A la madera

Dan Hill era un banquero británico con un buen sueldo, pero un día pensó “qué demonios, yo quiero ser carpintero”, de modo que esta copia del baloncestista Thiago Splitter decidió dejar su trabajo y pasarse a las maderas. Desgraciadamente para él, no contaba con que sufría alergia a este material: una erupción inundaba su cuerpo y sus ojos le estallaban. No se rindió y trabajó con guantes, máscaras y cremas, todo hasta que descubrió que su alergia no era a todas las maderas, y ahora trabaja con aquellas que no le producen reacción.

3.  Al agua

Ashleigh Morris es australiana y tiene ahora 21 años. Saltó a las primeras páginas de la prensa internacional en 2008 cuando se conoció que sufría urticaria acuagénica, también conocida como alergia al agua. Su cuerpo sufre una dolorosa erupción cutánea cada vez que entra en contacto con el agua, de modo que no puede bañarse en el mar ni en una piscina. Es más, cada vez que se da una ducha (siempre duran menos de un minuto) sufre un dolor insoportable que la deja llorando con bastante frecuencia. Para que os hagáis a una idea, la foto que veis a la derecha es el cuerpo de Ashleigh después de salir de la ducha.

2. Al esperma de su marido

Este caso es de “si no lo veo, no lo creo”. Julie Boyde es alérgica al esperma de su marido, Mike, y lo descubrieron en la noche de bodas. Según contaban en la prensa estadounidense, después de varios años de amistad él se atrevió a pedirle salir, mantuvieron una relación durante un tiempo y finalmente se casaron. El problema llegó en la noche de bodas: “Siempre habíamos sido cuidadosos, siempre habíamos usado protección, pero pensamos… estamos casados, así que si nos quedamos embarazados, nos quedamos embarazados”, cuenta ella. Al parecer, notaba mucho dolor, como si le “clavaran agujas” y “estuviera ardiendo”.

1. A su hijo

Es sin lugar a dudas la alergia más rara que he visto hasta el momento. Joanne Mackie sufre alergia a su propio hijo y desde que dio a luz su cuerpo se llena de manchas rojas que le producen un intenso picor cada vez que tiene cerca a su criatura. Afortunadamente, un tratamiento especial ha hecho posible la reconciliación entre ambos, si bien hay un 95% de posibilidades de que le ocurra lo mismo en su próximo embarazo.

PD: Si conocéis alguna alergia extraña, podéis incluirla en los comentarios.

¿Te pondrías alguno de estos bañadores?

BecConsejo: “Cuidado con el agua y con el sol”

Mientras haya septiembre hay esperanza. No guardéis los biquinis y los bañadores, porque aún estamos a tiempo de darnos un chapuzón. Vale, puede que el agua en la playa no sea la mejor opción, pero aún nos queda la piscina, ¡e incluso la bañera! A partir de ahora ya tenéis excusa para poneros el traje de baño: “Voy a darme una ducha rápida, dice Bec que con bañador se está más cómodo”. Cualquier idea es buena para probar uno de estos cachivaches que algunos se empeñan en llamar ropa de baño.

10. ¿Una partidita?

Al final, tantas horas en la playa o en la piscina pueden pasar factura. Por ello, y porque cargar con una videoconsola puede ser arriesgado (que si se rompe, que si se estropea, que si me la roban…) una solución puede estar en el bañador que me pasó dutx12, consistente en una Game Boy gigante (de momento solo hemos visto versión femenina) para que puedas echar una partida rápida en los momentos de aburrimiento. No sé si cuando le das a los botones pasará algo en la pantalla, pero yo no me arriesgaría, salvo que antes hayas convenido con la portadora en que si la cosa se amuerma igual podéis echaros… una partida, claro.

9. Deja pasar el sol

Está bien. Quizás no es lo más útil para meterte en la bañera, pero puede ser una alternativa al nudismo para quienes se quieren poner morenos de pies a cabeza. El biquini que hay sobre estas líneas deja pasar el 80% de los rayos del sol, lo que conlleva dos cosas: uno, que te puede poner moreno el culete sin enseñarlo, y dos, que te puedes quemar el culete sin enseñarlo.

8. El burquini

Polémico como él solo, el burquini (o burkini, cada uno lo llama de una forma) es un traje de baño que solamente deja al descubierto los pies, las manos y la cara y saltó a la fama hace unos años, cuando algunas piscinas empezaron a prohibirlo en occidente. Es totalmente inútil para darte una ducha, porque supongo que no te podrás ni enjabonar, pero tiene cierto éxito en numerosos sectores. Fue creado por Aheda Zanetti, una australiana de origen libanés a quien le apasionaban los deportes y parece ser que hay tres versiones: la recatada, la ajustada y la deportiva, que se obtienen en función del largo de la túnica superior y el ancho de los pantalones. [La foto es de Wikipedia]

7. No pases sed

Todos sabemos que el esfuerzo y el calor dan sed, y que muchas veces has dicho: “¡Ay, si yo tuviera una escoba un abridor!”. Bien, a partir de ahora no hay excusa. Gracias al diseño de Bottle Betty siempre llevarás un abridor incorporado a tu ropa de baño. Por si te da sed en la playa.

6. Amante de los peces

Seguramente resulta la mar de incómodo por el peso, porque tienes que echarles de comer de vez en cuando y porque no te vale para siempre, pero si tu capricho es llevar a Tenacitas (o como quiera que llames a tus peces) más cerca de su hábitat natural, quizás una opción sea darte un baño con este biquini acuario que te permite bañarte con los peces aunque estés en una piscina comunitaria.

5. Boda en la playa

Hay gente que se casa en la playa, o que acude a una fiesta en la arena o en una piscina y no sabe qué ponerse. A partir de ahora no hay excusa: con este sencillo biquini tienes un mismo modelo que te vale para todo. Basta con ponerle el velo si eres la novia y con quitárselo si simplemente quieres pasar desapercibida. Nadie se fijará en ti, seguro…

4. Comecocos

Si lo tuyo son los videojuegos pero el bañador de la Game Boy no te convence, ya sea porque te gustan más los biquinis o porque lo de los botoncitos no te termina de apañar, siempre puedes recurrir al clásico comecocos, que además de ser un biquini diferente, deja claro que tú te comes a los fantasmas.

3. Contra el cáncer de piel

Cuando salió al mercado, en 2006, su precio era de 96 euros. Podría parecer demasiado para un biquini, pero no lo es tanto si piensas que lleva un dispositivo resistente al agua que mide de 0 a 11 la radiación ultravioleta e incorpora una alarma que indica a la usuaria cuándo debe ponerse a la sombra.

2. El biquini nudista

Puede ser un regalo sorpresa (bueno, lo mismo es demasiada sorpresa) o un juego. Este biquini desaparece cuando lo mojas, algo que quizás a muchos les parezca divertido. Sin embargo, hace poco lo hablaba con un amigo que hizo que cualquier sugerente pensamiento desapareciera: “¿Imaginas que se lo regalas a tu novia y acaba en manos de tu suegra?”. Creo que está todo dicho.

1. Carga las pilas

¿Por qué desaprovechar esas valiosas horas de sol solamente con un bronceado? Es mucho mejor ponerte esta prenda hecha de celdas solares que te permite conectar casi cualquier cachivache electrónico. El diseño, obra del estadounidense Andrew Schneider, hará las delicias de los obsesionados con la música, el móvil o las fotos, porque cuando estén a punto de quedarse sin batería siempre podrán poner su cuerpo a remojo solar para cargar sus pilas y las de sus aparatos.

PD: ¿Cuál es tu favorito? ¿Usarías alguno de ellos?

¿Quién dijo que ser Miss sería fácil?

BecConsejo: “El físico importa, pero no tanto”

Es algo bastante recurrente, sobre todo en este blog. Las misses y sus aventuras (bueno, sobre todo sus desventuras) suelen protagonizar entradas que luego generan ríos de tinta en los comentarios.

Ahora ya no echan las galas por televisión, así que no tenemos momentos míticos como el “¿Qué sabe usted de mí país?” o “¿Qué opina del huevo (en verdad era el euro)?”, pero siguen pasando cosas. Es más, si echamos la vista atrás comprobaremos que las misses, desde miss confucia a miss hurtos siguen protagonizando historias. A mí me gustan, especialmente, estas diez.

10. La blusa de El Paso

A muchos no os gustó que hablara de Lorena Tavera, Miss El Paso 2008, porque según el sector crítico no merecía salir en el blog. Sin embargo, me temo que el hecho de que robara una blusa de menos de 50 euros, que los empleados la detuvieran y que tuviera que pagar más de 200 euros de fianza pra que la dejaran salir de la cárcel de El Paso, es suficiente como para ocupar el décimo puesto de Misses en apuros.

9. Pelea de misses

Rachel Christie, la mujer de la derecha, era Miss Inglaterra y se vio obligada a dejar la corona después de pegarse con Sara Beverley Jones, la chica de la izquierda, que era Miss Manchester. Según las malas lenguas, la pelea empezó cuando Sara enseñó a Rachel un sms (o un WhatsApp, que es más moderno) picante procedente del novio de Rachel, que antes había sido pareja de Sara. Un Sálvame en toda regla.

8. Su repuesta la dejó sin corona

Ella era Miss Filipinas 2010 y respondía al nombre de Maria Venus Raj. Máxima favorita para hacerse con el título de Miss Universo, dicen que no lo ganó por una respuesta desafortunada. En el cuestionario le preguntaron por su mayor error de su vida y ella dijo que no había cometido ningún gran fallo en sus 22 años. Esa falta de humildad la penalizó.

7.  Con las manos largas

Dos años de libertad vigilada fue la pena que le cayó a Ris Low, exmiss Singapur, por usar de forma fraudulenta varias tarjetas de crédito. En total se había gastado cerca de 4.000 euros en restaurantes de lujo, en móviles y en ropa interior, lo que supongo que la hizo estar localizable en todo momento, bien alimentada y con una muda limpia. Al final tuvo que renunciar a la corona.

6. Miss Guantánamo

En su momento me llovieron las críticas por meterme con Dayana Mendoza, entonces Miss Universo, que tuvo la ocurrencia de decir que visitar Guantánamo “fue muy divertido”. Las palabras de Dayana causaron un gran revuelo en todo el mundo, porque nadie (obviamente) esperaba que calificara de divertida su visita a “los campos de detenidos” y cárceles, poco esperaban que le pareciera divertido ver “cómo se entretienen con películas, clases de arte, libros…”. Parafraseando a Mourinho: “¿Por qué?”.

5. Colón no descubrió América

Ni los vikingos, ni Colón, ni nadie, América la descubrió Juan Pablo Duarte, padre también de la República Dominicana. Yo, que soy un ignorante, viví durante años en un error, hasta que una miss me sacó de mi ignorancia en 2008, y me confirmó que “si no fuera por él (Duarte), quizás la tierra no estuviera descubierta… nuestro continente”. Ahí queda eso.

4. Iba para monja

Ivián Lunasol Sarcos ganó el título de Miss Mundo en el certamen de Miss Venezuela. Esto sería algo intrascendente de no ser porque la hermosa Ivián, que ahora tiene 21 años, había decidido meterse a monja después de quedar huérfana. Por la calle todo el mundo le preguntaba si era modelo y ella, que por aquel entonces vivía en un convento, empezó a replantearse si quería realmente ser monja. Como podéis deducir, decidió que no.

3.  Un problema con los mapas

Miss Teen South Carolina pensaba que lo tenía hecho cuando le preguntaron por la educación estadounidense. Concretamente, querían saber por qué la gente de EE UU no era capaz de localizar su propio país en un mapa. A la pobre le entró la duda y se quedó en blanco, tanto que empezó a hablar de Sudáfrica, Irak, “y los países asiáticos” hasta meterse en un lío del que era difícil salir.

2. Perdió 50 kilos

Bree Boyce es Miss Carolina del Sur y ahora pesa 55 kilos, pero no siempre fue así. En su adolescencia (ahora tiene 22 años), llegó a superar los 100 kilos. Contaba que quería ser un espejo para quienes querían perder peso y que no lo hizo por belleza sino por salud. Ahora promueve el “si quieres, puedes”, acompañado de una buena alimentación y un poco de ejercicio.

1. Confucia

Sé que todos esperábais que fuera la primera y yo no os podía defraudar. Confucia, nuestra querida y amada “Confucio inventó la confusión”, ocupa el primer lugar en la lista de Qué difícil es ser Miss. Lo suyo sería que si no sabes una respuesta no te la inventes, pero… eso es solo la teoría.

PD: Ser guapa a veces es un castigo.

Lugares donde no debes aparcar tu coche

BecConsejo: “Cuida tus cosas”

A veces me impresiona comprobar que a mucha gente le da igual dónde aparca su coche. Sin miedo a las multas ni a los roces, tan pronto lo dejan en una esquina, como en un paso de cebra, como encima del bordillo y se van tan panchos.

No os preocupéis, muchachos, Bec está aquí para, al más puro estilo Coco, recordaros diez claves (sí, diez, para no variar) que os harán más fácil la vida cuando vayáis en coche. CONSEJOS para aparcar bien.

10. No metas más de lo que cabe

Te vienes arriba pensando que, como en el anuncio, “donde caben dos, caben tres”, pero no siempre es así. Por mucho que tú consideres que tu coche ocupa poco espacio, que es muy ligero, que la baca de ése parece muy resistente… no lo hagas. Nunca aceleres y montes tu coche encima de otro, porque no es la solución. Ni siquiera tienen micromachines, así que mejor abstente.

9. No eres mago

Aunque te veas capaz de todo, aunque las paredes te parezcan finas como el papel, aunque tu coche cruja tu rutina… no intentes atravesar un muro, porque lo mismo detrás de la pared está la cocina de un señor al que no le parece bien que dejes ahí tu vehículo, máxime si hace un rato que terminó de limpiarla. ¡Con la grasa que hay en las cocinas!

8. No inventes

Está bien que aproveches los huecos, que si tu coche es pequeño lo dejes en cualquier sitio. No obstante, de ahí a inventar una nueva forma de aparcamiento hay un trecho. Con tu coche puedes aparcar en paralelo, en batería… ¡pero no en horizontal! No por nada, hombre, sino porque a tu vecino del Volvo lo mismo no le parece bien que te subas en su coche para entrar en el tuyo.

7. Busca las puertas

Tan importante es aparcar como salir del aparcamiento. A ver, que concreto… no vale de nada que aparques bien, que lo dejes en su sitio, dentro de las líneas, sin rozar a nadie… y que cuando vayas a salir no metas la marcha atrás, aceleres y salgas por la ventana. Las puertas se inventaron para algo.

6. Mide tu garaje

Los problemas no acaban en casa, aunque tú pienses que sí. Es posible que para evitar seguir los BecConsejos de aparcamiento decidas comprarte un garaje. Muy bien, lo respeto e incluso podría compartirlo, según las condiciones. Aún así, me vas a permitir que te recomiende medir el ancho de la puerta y el de tu coche. Si el del coche es mayor, malo.

5. Vigila que no haya policías

Estás tú tan tranquilo buscando un lugar para aparcar y dices… “uy, ahí podría dejarlo, pero si viene la Policía…”. Sí, la Policía a veces puede resultar un problema, pero me temo que no lo vas a solucionar atropellando un coche patrulla. Eso solamente empeorará las cosas, créeme. Está bien que vigiles si hay policías, pero si los hay escapa, no te deshagas de ellos.

4. No te rebeles

Sé que tener que pagar la zona azul a veces resulta molesto, que los parquímetros son uno de los mayores enemigos de los conductores, pero… ¿qué solucionas destrozándolo? Iré más lejos… ¿qué solucionas destrozándolo con tu coche? Y aún más allá… ¿qué solucionas destrozándolo con tu coche, si también te cepillas tu vehículo? Pues eso, no te rebeles contra el sistema, por lo menos en esto.

3. En la terraza no cabe

“Tengo un piso con una enorme terraza, pero no tengo parking, ¿qué puedo hacer?”. Esta pregunta habría llegado a mi consultorio de BecAparcamientos si lo hubiese creado y habría tenido una respuesta clara: “Haz lo que quieras, amigo, pero no lo aparques en la terraza. Si subirlo es un follón, no quieres ni imaginar lo difícil que resultará bajarlo”. No valen excusas. Aunque lo haga tu vecino, no hay razón.

2. No hay parking de autolavado

No importa si te lo ha dicho tu cuñado, no importa si hace meses que no lavas el coche… te digo y te repito que por mucho que veas agua no arregla nada que metas tu coche en una piscina, sino más bien todo lo contrario. La carrocería lo mismo se limpia, pero todo lo demás se te puede estropear.

1. No por lo civil o lo criminal

No te obsesiones. Si no hay hueco, no lo hay. A ver si por no pagar la zona azul o por intentar no pagar un parking te va a tocar arreglar el coche entero. No hijo no, ahí no te entra. El coche hay que dejarlo entre las líneas del suelo, no justo encima. Me explico…

 

PD: Me desvivo por vosotros. No os quejaréis.

Las peores fotos de familia que hay

BecConsejo: “Todo pasa, sí, pero todo queda”

Rebuscando en los cajones a veces nos encontramos con gratos recuerdos que son, a su vez, ingratas sorpresas. Suelen tener forma de fotografías que te trasladan a momentos (generalmente) felices, pero que jamás enseñarías a nadie, ya sea por las pintas, las caras, el peinado, o por lo que hace tu hermana pequeña al fondo mientras tú te vistes de comunión.

Sin embargo, gracias a dutx12 descubrí que hay una página, Awkwardfamilyphotos que recoge muchas de esas instantáneas. Para que veáis que soy un tipo generoso, os he hecho una selección para el Top 10 de hoy. Son de lo bueno lo mejor, espero que lo disfrutéis tanto como yo.

Si ya conocíais la página o habíais visto las fotos, disculpadme. Tenéis que entender que no me podía resistir a enseñarlas…

10. Di “patata”

Quizás el mundo ahí fuera esté ardiendo, es posible que detrás de ti las llamas avancen de forma incontrolada, pero si toca foto familiar no hay manera de escaquarse: “A ver, todos juntitos… una sonrisita… ays, un poco más a la derecha, que aún se ve la manguera en el suelo”. La foto puede quedar perfecta y no hace falta tirar flash. Detrás arde una casa, sí, ¿pero qué más da? ¿Alguien se ha fijado en eso?

9. Doce segundos de felicidad

El título de la foto, en la web, es “siente la magia”, y no podía ser más apropiado. Estás en Disney, rodeado de muñequitos que sonríen constantemente, el paraíso hecho miniciudad, tú llevas unas orejas de Mickey y una camiseta del ratón más famoso de los dibujos animados, estás junto a toda la familia… ¿qué más se le puede pedir? Es tanta la felicidad que te encoge el corazón, te retuerce las tripas y… y claro, te impide sonreir.

8. Como si fuera de la familia

En las fotos familiares siempre suele haber alguien que tiene un mal día. Yo solo tengo una, con mis primos, y hay uno que la jodió. Se pasó llorando parte de la sesión y en la imagen final se ve al crío llorando con la mano de la madre de fondo, porque el niño no se quería poner. Ese niño, obviamente, era yo, pero en mi defensa debo decir que tenía muy pocos años, no estaba tan talludito como la chica que se aleja e intenta tirar de su padre (¿o es su padre quien la aparta?) en esta imagen.

7. ¿Tú no te disfrazas?

Si no quieres hacer el ridículo, dos consejos: ni te emborraches, ni tengas hijos. De lo contrario podrás verte en la situación de nuestro apuesto protagonista. Imagino que su hija (es niña, ¿verdad?) iba disfrazada de conejo y preguntaría a mamá que “por qué papá no se disfraza”. No hay disfraz y hay que contentar a la criatura, de modo que uno coge lo primero que encuentra por casa, en este caso un rotulador, y se pinta círculos por todo el cuerpo. “¿De qué vas, papi?”, preguntaría ella. “De Juegos Olímpicos”…

6. No señales

Quizás la pequeña se vio demasiado rubia para esa foto de familia, quizás esperaba a que inventaran el Photoshop para que le quitaran ese fondo cutre, quizás sus padres le decían eso de “no señales, que está feo” y por eso se vio obligada a tomar una drástica decisión que, afortunadamente, estropeaba una foto para olvidar: se metió el dedo en la nariz. Probablemente sus padres no, pero estoy seguro de que sus hermanos le estarán eternamente agradecidos.

5. Papá Noel se portó mal

¿Qué le puedes pedir a Papá Noel si los duendes le han dado un puñetazo en la cara y le han dejado un ojo morado? Es evidente que no inspira confianza un tipo que antes de traerte regalos se mete en trifulcas por un quítame allá esos juguetes. Aún así, los niños parecen felices en la instantánea, y eso que más que una foto de Feliz Navidad parece una prueba de vida para que los padres paguen un rescate.

4. Por si llueve

Hay abuelas que se hacen la permanente antes de ir a los parques de atracciones y luego no quieren mojarse el pelo. Sin embargo, cuando sus hijos y sus nietos deciden montarse en una atracción de agua ella quiere demostrar que no es menos que nadie y que, aunque no lleve su gorro de color gris que le cubre el pelo cuando se baña en la piscina comunitaria, es una mujer con recursos que ha sabido sacar adelante a toda la familia. Porque las bolsas de plástico no tienen que ser de un solo uso (y menos ahora que las cobran, dirá ella)…

3. Me da miedo la sangre

Una fotografía llena de detalles y que admite múltiples interpretaciones. Como no sabemos la realidad, lanzaré unas cuantas preguntas al aire, a ver qué os parece: ¿fue el niño que sonríe el que extrajo de mamá al niño que llora? ¿Era su hermano el encargado, pero como le daba miedo tuvo que delegar? ¿Venían dos y el pequeño niño de la camiseta con el dinosaurio se comió a la otra criatura? ¿El de la camiseta verde se ha tirado un cuesco? Muchas preguntas y muy pocas respuestas.

2. Tenemos invitado

Uno de los mayores problemas de los huéspedes cuando se quedan en tu casa es que no entienden que el “siéntete como en tu casa” es más bien “si quieres una cerveza puedes cogerla, pero no te pasees en calzoncillos por la casa”. Por eso, porque cada uno entiende la frase como quiere y luego hay mucha gente que no se lo cree cuando se lo cuentas, es necesario hacer una foto que inmortalice el momento. Una de dos: o se estaba vistiendo, o se estaba desnudando. No sé cuál de las opciones es peor…

1. Cara de velocidad

A mí los parques de atracciones ni fu ni fa, pero la velocidad tampoco me apasiona, pero entiendo que hay gente a la que le vuelve loca montarse en los cachivaches que te llevan a toda pastilla. Claro que es algo que no siempre se tolera bien: entre el desayuno, que no siempre sienta bien, la emoción, que a veces es incontrolable, y el sol, que a veces te quema la cara… pasa lo que pasa.

PD: Luego inventaron las cámaras digitales y nos jodieron fastidiaron el invento.

Historias curiosas protagonizadas por muñecas hinchables

BecConsejo: “Los juguetes son solo juguetes”

Muchos pensaréis que las muñecas hinchables (que ya no se hinchan en su mayoría) tienen únicamente un par de usos: como flotador y como sofá. Sin embargo, la historia reciente nos dice que hay navajas suizas con menos posibilidades que estas muñecas. Para muestra, diez botones:

10. Naufragio en muñeca hinchable

A principios de este año tuvieron que rescatar a dos jóvenes intrépidos que navegaban a través del río Yarra (Melbourne, Australia) a bordo de una muñeca hinchable. La chica perdió el control de la embarcación (quién sabe si no le dio tiempo a meter la mano en un sitio seguro) y quedó a la deriva agarrada a un tronco. Tras el naufragio de placer tuvo que rescatarlos la Policía en kayak… muy contentos no estaban los agentes.

9. Las muñecas de famosas son un problema

Lady Gaga y Kim Kardashian se enfrentaron con una empresa de productos eróticos que había creado muñecas hinchables que se les parecían. Aunque los dueños de la empresa dijeron que el parecido era casual, lo cierto es que las muñecas (que fueron retiradas del mercado) se llamaban ‘Kinky Kim Love Doll’ y ‘Lady Gag Gag Love Doll’. Otra que se cogió un rebote espantoso tras verse hecha en muñeca fue Miley Cyrus, que esperaba que en Navidades regalaran su muñeca a las niñas, no a los papás.

8. Natación hinchable

En Vilna, la capital de Lituania, tuvo lugar a finales de mayo una carrera de nado con flotador… en el que los flotadores eran muñecas hinchables. Aunque se inscribieron 200 personas en la competición, que conmemoraba el oficioso Día Nacional de los Hombres, solo una veintena se tiró al agua con la muñeca (no alterar el orden de las palabras, porque: se tiró a la muñeca en el agua acarrearía problemas).

7. El ligón de muñecas

Un hombre australiano (¿qué pasa en Australia con las muñecas hinchables? Yo siempre creí que los paisanos de mi amigo Paul eran gente sensata) asaltó tres tiendas de adultos en 2009 para acostarse con muñecas hinchables. Ay, amigos, es que en los bares australianos debe ligarse poco y el tipo decidiría que lo mejor era ligar con muñecas de plástico y luego no tener que llamarlas al día siguiente. Desde luego no fue por rapidez, porque tuvo que hincharlas y todo…

6. Vacaciones de silicona

Dave Hockey tiene 57 años y nunca viaja solo de vacaciones. Cada vez que se marcha le acompaña una legión de muñecas hinchables de las que no se hinchan (sex dolls, en inglés, son de silicona) que le ha costado 14.000 euros y que según cuenta parece no importarle a su esposa. Con ellas ha visitado parte de Reino Unido y América y aunque él está convencido de que a su mujer le da igual, no sé qué pensarán sus dos hijos cuando crezcan y vean las fotos de las vacaciones de Papá.

5. ¿A prisión por una muñeca hinchable?

Cuando acababan las clases, el joven estadounidense de 18 años Tyell Morton decidió que sería la monda colocar una muñeca hinchable dentro de la taquilla del baño. Supongo que en España esto no llega ni al nivel de gamberrada, pero en Estados Unidos es una cosa seria y se enfrentaba a ocho años de prisión. ¿Cómo es posible? Pues bueno, él lo hizo con capucha y gorro para no ser descubierto y como fue grabado en vídeo temieron que se pudiera tratar de un atentado. Llamaron a los artificieros que, con la ayuda de perros, comprobaron que lo que había en la taquilla había una muñeca hinchable. Al final, se quedó en una multa y en ocho… horas de servvicios sociales.

4. Una muñeca con fines médicos


Porque no todo en esta recopilación es depravación y locura, os cuento también que un grupo de japoneses han aprovechado una muñeca de las de silicona, con apariencia real, como conejillo de indios de dentistas (también conocido como paciente). Supongo que pensaron que si alguien se había tomado las molestias de reproducir con tanto realismo la boca de un humano era obligado aprovecharlo para uso científico y académico.

3. No olvidaba a su ex

Un empresario italiano que seguía enamorado hasta las trancas de su ex decidió reproducirla en silicona y gastó 15.000 euros en hacerlo. Una muñeca de 1,63 metros y 58 kilos con sus uñas y dientes, aunque con un aumento de pecho y de glúteos (ya que estaba…).

2. La muñeca le salva la vida

Yang, un anciano de Shangái estaba decidido a poner fin a todo y se lanzó desde su bloque de apartamentos donde otrora (siempre quise poner esto en un post residía con su mujer y su hijo. El tema está en que como es duro marcharse solo se lanzó con su muñeca hinchable, en un abrazo eterno que acabó en pinchazo. Al caer al suelo, la muñeca reventó pero él sobrevivío a la caída de seis pisos. Yang quedó inconsciente pero se recuperó posteriormente en el hospital.

1. Enamorado de su muñeca


Ya sabéis que yo tengo que me gustan las historias de amor y en un dia como éste no podía faltar. Davecat confesaba en el programa My strange addiction que está enamorado de su muñeca de silicona. Es más, tiene una relación con ella que dura ya seis años (lo que supera y mucho a algunos de mis amigos) en parte porque seguramente a ella le da igual si limpia más o menos, si salen a menudo o pasan mucho tiempo en casa, si pone partidos de fútbol, si queda con los amigos… vamos, no creo que le importe ni siquiera si le pone los cuernos. Dicen de Sidore (la muñeca) que es medio británica medio japonesa y que es guapa, fiel y sabe escuchar (ya me jodería que no supiera escuchar… de la fidelidad no digo nada, que ahí está la película Air doll).

PD: La banda sonora para hoy…

Cuando la cirugía estética se vuelve descabellada

BecConsejo: “Estás bien así”

Cuentan que la televisión nos ha creado las necesidades y que ella misma no las sacia. “No somos perfectos”, dicen, “pues a retocarse”, hacemos. Todo dentro de una lógica y mesura… bueno, no siempre. Algunas veces se nos va de las manos. Aquí tenéis diez ejemplos.

10. El hombre felino

Dennis Avner, conocido como Catman o Stalking Cat se ha operado una y otra vez para convertirse en un tigre. Se ha hecho un tatuaje, se hapuesto bigotes, ha cambiado sus dientes, lleva lentillas, ahora tiene las orejas puntiagudas… y así hasta una larguísima lista de cosas que deben hacer de sus visitas al banco o a la panadería un espectáculo digno de admirar.

9. Gastó 11.000 euros para ser Jessica Rabbit

Se pueden tener casi 60 años y querer parecerse a Jessica Rabbit. Eso es legítimo. Ahora bien, por más que te gastes 11.000 euros en operarte, difícilmente vas a conseguir parecer ni siquiera a Roger. Anette Edwards, fanática de los conejos, es el ejemplo. Su pasión por el dibujo animado y estos animales la llevó a operarse… con el resultado que podéis ver.

8. Gemelas que querían parecerse más

Las hermanas gemelas se parecen, ¿verdad? Pues no lo tienen tan claro Jo y Kerry Burton, que decidieron que para ser iguales del todo se tenían que operar las mismas cosas. Trece años de operaciones y tratamientos que van desde el bótox al aumento de pecho, pasando por rinoplastia, extensiones… Por cierto, no se lo digáis, pero a mí ahora se me parecen menos que otras parejas de gemelos que conozco.

7. El triste caso de Hang Mioku

Estoy seguro de que os acordáis de Hang Mioku. Protagonizó primeras páginas e informativos en la tele y radio después de que su adicción a la cirugía estética terminara por destrozarle la cara. Conocimos su historia en 2008, cuando ella tenía 48 años y su imagen dio la vuelta al mundo: se había realizado decenas de operaciones, sobre todo en la cara, hasta que casi ningún médico quiso operarla. Uno sí lo hizo y le dio una jeringa para que ella misma se inyectara silicona: así lo hizo, hasta que se le acabó y se inyectó aceite de cocina.

6. Cien intervenciones

Sarah Burge es famosa por su adicción a la cirugía estética que le ha llevado a gastar casi 600.000 euros en su centenar de intervenciones. Obesionada con parecer más joven, esta mujer de 51 años quiere que su hija siga el mismo camino y, aunque tiene solo siete años, ya le ha regalado una operación de pecho que podrá realizarse a los 16, edad requerida en Reino Unido para estas operacioens.

5. La mujer vampiro

La tatuadora mexicana María José Cristerna también es conocida como la mujer vampiro, después de que cambiara toda su apariencia facial para asemejarla a la que se supone que tienen estos seres sobrenaturales. Implantes, retoques en los dientes, muchos piercings y, como no podía ser de otra forma, muchísimos tatuajes. A mí me recuerda a los barones de Transilvania… ¿os acordáis de ellos?

4. Tiene ocho años… y botox

Britney Campbell es una niña de ocho años a quien su madre, Kerry, le inyectaba bótox en la frente, los labios y el contorno de los ojos. Todo para que la pequeña fuera la estrella en los concursos de belleza. Afortunadamente Kerry perdió la custodia de Britney después de que admitiera estas prácticas, que obviamente dolían a la niña, en un programa de televisión.

3. Es una Barbie 52 operaciones después

Cindy Jackson jugaba mucho con su Barbie, quizás demasiado. Tal vez si hubiese leído Un cocodrilo en mi habitación o El planeta de Mila no estaría tan obsesionada con operarse una y otra vez para parecerse a la muñeca que tenía de pequeña. Tiene el extraño récord de haberse operado 52 veces en 55 años y ha gastado 70.000 euros en asuntos cosméticos, de modo que el tiempo pasa lentamente en su cara, aunque en su cabeza los años avanzan igual que en los demás (bueno… digo yo).

2. Mamá es más joven que la hija

Según el dicho, es mejor no quitarse años de la vida y ponerle vida a los años, pero no todos lo ven así. Janet Cunliffe, una cincuentona (dicho con cariño) británica, es un ejemplo de ello. Obsesionada por parecer cada vez más joven invirtió más de 11.000 euros en cambiarse pechos, labios, nariz, ojos… todo para sentirse bien, para que por la calle le pregunten si es la hermana mayor de su hija, Jane, que además está encantada con esos cambios corporales de mamá.

1. Arruinada por las operaciones

Nileen Mania era famosa porque llevaba veinte años operándose para demostrar que era la reencarnación de Nefertiti. Sin embargo, en 2010 esa fama dio una vuelta de tuerca. Estaba arruinada, después de gastar más de 225.000 euros en cirugía, de modo que tuvo que dejar de pagar el colegio de su hija, Rachel. A este ritmo, a Nefertiti no le va a llegar para pagarse la pirámide.

PD: Sabéis lo que pienso sobre estas cosas. Salvo que sea estrictamente necesario…

Las cosas más raras extraídas del cuerpo humano

BecConsejo: “Aprovéchalo siempre, por si es el último”

Es un clásico: hay documentales, artículos en periódicos y revistas, horas de radio y televisión dedicadas a ello, pero nunca es un mal momento para recopilar unas cuantas cosas extrañas sacadas del cuerpo humano. No, no me refiero a apéndices ni piedras, que eso al fin y al cabo entra dentro de lo posible. Me refiero a lápices, gusanos o ¡botellas!, que eso es menos habitual. ¿No os lo creéis? Luego me decís…

10. Un cepillo de dientes

Una joven de 22 años intentó en 2009 (entonces tenía 20) provocarse el vómito con un cepillo de dientes. El problema es que se lo tragó accidentalmente y tuvieron que operarla para sacarlo de ahí. La protagonista de los hechos, Martha Restrepo, aseguró que se los estaba lavando, pero tenía las manos enjabonadas y por eso se lo tragó. Me cuadra más lo primero.

9. Una bala en el oído

Michael Moyla, corredor de Rabobank (no, no es ciclista, pero siempre quise decir eso de “corredor de Rabobank” después de un nombre extranjero). Perdón, perdón… empezamos. Michael Moyla descubrió que los dolores de cabeza que tenía obedecían a una bala que tenía detrás de su oído derecho.

Resulta que la mujer de Michael dormía con una pistola bajo la almohada. Sonó la alarma en casa y ella se asustó, sacó el arma y se le disparó accidentalmente. No me preguntéis cómo, pero él no se enteró. Lo peor para ambos es que ella tenía antecedentes por traficar con cocaína, lo que le impide tener armas, de modo que fue detenida.

8. Una aguja en el culo durante 31 años

Lao Du es un hombre chino que estaba resfriado en 1978, fue a ponerse una inyección, la aguja se rompió y se le quedó dentro. Notó que algo no iba bien, un dolor incipiente ahí donde la espalda pierde su casto nombre, de modo que fue al médico nuevamente. No sé que le dirían, pero aquello no lo encontraron. Vuelta a casa con la aguja en el culete.

Así pasaron los días, las semanas, los meses y los años hasta que, en abril de 2009, localizaron a la compañera puñetera y la sacaron.

7.Un electrodo en el vientre

Raquel de la Cruz sentía dolores en el vientre desde que dio a luz a su primer hijo, nacido a través de una cesárea. Le realizaron una ecografía, pero todo parecía normal. No obstante, después de una gastroenteritis que agudizó su dolor le hicieron una radiografía que descubrió “un objeto metálico similar a una pulsera” entre el útero y la vejiga. Cuatro años después le hicieron una nueva cesárea y le extrajeron un electrodo (tornillo) de los usados en la instrumentación quirúrgica.

6. Una rama en el pulmón

El ruso Artyom Sidorkin fue al hospital para ver a qué obedecían sus fuertes dolores en el pecho y su tos con sangre. Los médicos le hicieron una radiografía y descubrieron que en su pulmón había algo que parecía un tumor. Y digo parecía porque cuando le hicieron una biopsia encontraron extrañas agujas verdes clavadas en el tejido. No era un tumor, no, era una rama de abeto de cinco centímetros, fruto de un extraño brote.

5. Balas en la cabeza

Quizás penséis que esto de las balas en la cabeza es algo inusual, pero al parecer es casi más común que operarse de miopía. Tan pronto encuentas a un joven turco con una bala en el cráneo durante diez años, como un anciano a quien le extraen una bala de la Guerra de Corea después de 60 años o una mujer de 77 años a quien una bala de la II Guerra Mundial la atormenta desde los 13. Lo dicho, esto es más habitual que un capítulo repetido de Los Simpsonsn a mediodía.

4. Arañas en el oído

Los zumbidos que oía y el dolor que sentía Jesse Courtney en la cabeza eran por culpa de dos arañas (una viva y otra muerta) que se habían instalado en su oído. Los hechos tuvieron lugar en 2007, cuando Jesse dijo que oía continuamente cereales siendo bañados con leche. Irrigaron su oído por dos veces y extrajeron a las arañas (del tamaño de la goma de borrar de un lápiz), que conservó en un bote.

3. Un gusano en el cerebro

En 2008, Rosemary Álvarez tenía 37 años y un gusano en el cerebro. Bueno, más que un gusano era un ‘Taenia solium’, que llegó a su cuerpo tras ingerir un alimento contaminado por una persona que tenía el parásito. El animal le causó numerosos problemas, entre ellos entumecimiento de un brazo y dificultades para tragar. No obstante, cuando se lo retiraron su vida volvió a la normalidad.

2. Un lápiz en la cabeza

Al más puro estilo Homer Simpson, Magret Wegner convivió con un lápiz en su cabeza durante 55 años después de que a los cuatros años se cayera portando un lapicero en la mano. Éste se introdujo a través de su piel y desapareció en su cabeza, causándole durante cinco décadas jaquecas y hemorragias nasales. El lápiz, de ocho centímetros, fue extirpado… bueno, más o menos. Aún conserva dos centímetros.

1. Un feto que llevaba en su vientre 30 años

Lusianni Isa descubrió en marzo de este año que los dolores que sufría en la zona abdominal era causa de un embarazo que tuvo hace 30 años… aunque nunca llegó a dar a luz. Esta haitiana de 65 años acudió a curanderos y médicos para que la trataran, pero nadie encontró la razón. Fue ahora, 30 años después de su gestancia, cuando descubrieron que había sufrido un embarazo fuera del útero, lo que provocó que el feto (de dos kilos) quedara petrificado en su vientre.

PD: A mí una vez me quitaron un reloj… pero ni fue un médico, ni hubo anestesia…