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El dietista-nutricionista un profesional multidisciplinarmente ignorado

26 abril 2013

Distista_NestléHoy, otra vez con el cuchillo entre los dientes, voy a volver a poner en valor una profesión, la mía, que es constante y sistemáticamente ignorada por muchos. Se ignora tanto por una buena parte de la población general como por otros profesionales sanitarios, en especial por no pocos ejercientes de la medicina, la enfermería y la farmacia entre otros; al tiempo que también es ninguneada por las autoridades sanitarias de este país. Quizá te interese antes echar un vistazo a otras entradas de similar corte:

Si visitas este blog con relativa frecuencia, supongo que te habrás dado cuenta que a lo largo de este mes de abril son ya varias las entradas publicadas que participan en el III Carnaval de Nutrición que se aloja en el blog del bueno de @ScientiaJMLN. Y es posible que te preguntes el porqué de tanta entrada para un Carnaval. Pues te diré que es porque el tema sugerido en esta edición es la “La muldisciplinariedad científica en el desarrollo de la Nutrición Humana” y, por tanto he tratado de dar alguna muestra de esa multidisciplinariedad.

Pero al mismo tiempo, jugando con este poco amable término, me he propuesto darle la vuelta y poner en evidencia el sinsentido que sufren, que sufrimos, muchos de los que hoy somos diplomados o graduados universitarios en Nutrición Humana y Dietética. Para ello me propongo poner de relieve cómo es el currículo formativo de estos profesionales sanitarios y compararlo con el de los otros. Todo ello con un fin, demostrar lo absurdo de que determinados profesionales sean los colectivos de referencia cuando de lidiar con cuestiones nutricionales se trata y, al hacerlo, se pase por encima del perfil profesional del dietista-nutricionista.

Veamos los requisitos para la verificación de los títulos universitarios oficiales que habilitan para el ejercicio de las profesiones de médico, farmacéutico y enfermero respectivamente se recogen en los siguientes textos:

Y ahora los requisitos respectivos para la verificación del título universitario oficial de dietista-nutricionista:

Ahí los tienes para consultarlos si quieres. Ya te adelanto que su lectura es de todo menos amable, pero yo te hago mi particular resumen. En las tres primeras profesiones sanitarias la cuestión nutricional es (así, en general) mencionada casi de forma anecdótica entre todos los requisitos, a diferencia de lo que ocurre en el caso de la normativa para ejercer la profesión de dietista-nutricionista. Sé que habrá quien discrepe. Bien, no le culpo. Pero lo que va a ser más difícilmente rebatible es el argumento de echarle un vistazo a los planes de estudio de los distintos grados que se imparten en las universidades españolas. En resumidas cuentas, una cosa es lo que ponga en las órdenes CIN o ECI sobre las distintas titulaciones y otra muy distinta es el tiempo y dedicación (números de créditos) que se dedican a las cuestiones nutricionales en la concreta impartición de las materias relacionadas.

College Student Studying in LibraryMe explico, la cuestión dietética, nutricional, dietoterápica, bromatológica, etc. se suele resumir en las carreras de medicina, farmacia y enfermería en no más, tirando por todo lo alto y en el mejor de los casos en unos escasos 9 créditos (es posible que haya sus excepciones, pero serán eso, excepciones) Eso cuando hay tantos, porque es habitual que estos no sean más de 6 y en no pocas ocasiones aun menos. Quieres saber cuál es por término medio el número de créditos dedicados a estas materias en el caso del grado en nutrición humana y dietética: más o menos 60 créditos. Y todo ello sin tener en cuenta que en las otras titulaciones no incluyen cuestiones referentes a la tecnología de los alimentos, la tecnología culinaria, la seguridad e higiene alimentaria, aspectos sociológicos, etc. que sí están en el plan de estudios del dietista-nutricionista y que no los he tenido en cuenta en este cómputo.

Pero resulta curioso que cuando alguien quiera “ponerse a dieta” o aclarar cualquier cuestión relacionada con su alimentación el profesional de referencia sea su médico, o que cuando haya que pedir consejo se acuda a su farmacéutico o que cuando se diseñan las dietas hospitalarias en la gran mayoría de centros sanitarios, clínicas y hospitales de este país las termine planificando un personal de enfermería (no perderse esta ilustrativa entrada – ¿Sabes quién te pauta la dieta en un hospital? ¡Todos menos yo!) en el blog Dime qué comes de @Dimequecomes. Curioso. Y lamentable.

Lamentable que habiendo un profesional que podría dar “sopas con honda” en estas cuestiones a otros profesionales sanitarios sean esos otros los que terminan realizando un trabajo para lo que no están formados de manera tan completa. Lamentable que la administración pública permita que sean estos otros profesionales los que se encarguen de estas labores en el sistema nacional de salud en lo que supone una vergüenza de despilfarro por no poner el profesional que ella misma, la administración, se encarga de formar año tras año en las distintas universidades públicas (y privadas) que ofrecen el grado en Nutrición Humana y Dietética en España. Lamentable cuando no pocos médicos en la función pública se dedican a dar la típica “dieta del cajón derecho”. Lamentable que cuando un/ ciudadano/a quiera adelgazar y perder peso con salud, además de la opción de la “dieta del cajón derecho” otra, sea acudir a una farmacia para que, lo más probable, le vendan alguna zarandaja de producto milagro. Y lamentable que la última de las opciones de ese ciudadano/a sea recurrir a una de esas franquicias (centros de opereta para la pérdida de peso), donde además de un dietista-nutricionista explotado le pueda atender un/a biólogo/a, un/a técnico/a de laboratorio o incluso un/a esteticién por decir algo (también explotados/as, por supuesto) y que ni tan siquiera tienen una formación mínima como los anteriores.

Otro elemento que resulta curioso es que mientras esas otras titulaciones defienden a ultranza sus competencias y se les llena la boca con la cuestión nutricional, al resto, a los dietistas-nutricionistas no se nos permite decir “ni mu” de farmacología, fisiología, endocrinología y es que… ¡oiga! que tenemos tanta formación (o más) en estas materias como ellos en nutrición y dietética. Curioso.

Indignante es que a día de hoy la administración pública siga manteniendo al margen a unos profesionales sanitarios, los dietistas-nutricionistas, a los que reconoce dentro de Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias y a los que, sin embargo, no ofrece un hueco dentro del sistema nacional de salud. En su lugar, farmacéuticos, médicos, enfermeras y técnicos en dietética (un colectivo que proviene de la formación profesional) ocupan su puesto, realizan su trabajo (como pueden) y se erigen como los profesionales de referencia.

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Que conste que no estoy hablando de supremacías de unos profesionales sobre otros, ni cosa por el estilo, no se trata de ninguna competición. Se trata, tal y como dice la LOPS (y mira que me fastidia el citarla cuando “nos ignora” de la forma que lo hace) de que la atención sanitaria integral suponga la cooperación multidisciplinaria y la integración de los procesos de los distintos profesionales sanitarios. Se trata de trabajar todos solidariamente tratando de dar un mejor servicio, más eficaz y más rentable. No se trata de otra cosa.

Pero como de momento no es así, considero que el dietista-nutricionista es un profesional sanitario multidisciplinar y colectivamente ninguneado. Algo que solo ocurre en este país de pandereta.

Antes de despedirme quiero agradecer a todos esos otros profesionales que perteneciendo a los grupos mencionados (enfermería, farmacia, medicina y tantos otros) defienden y reconocen el valor y la necesidad de la figura profesional del dietista-nutricionista, no son muchos, pero haberlos haylos; entre ellos, por ejemplo, el reconocido Dr. José María Ordovás (para más señas químico de formación).

JM Ordovás

Por último quiero mencionar que si estás interesado en demandar la inclusión del dietista-nutricionista en la sanidad pública, tal y como sucede en el resto de los países de nuestro entorno, en las redes sociales (más en concreto en Twitter) utilices el hagstag de #dn_sns_ya (Dietistas-nutricionistas en el Servicio Nacional de Salud Ya). Además puedes hacer llegar tus demandas a través de ese canal al Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad a su dirección @sanidadgob.

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Esta entrada participa en la III Edición del Carnaval de la Nutrición, organizado por el blog Scientia

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Foto 1: Nestlé vía Flickr

 

¿Cuánta deficiencia hay de vitamina B12 entre los vegetarianos?

18 abril 2013

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El asunto del vegetarianismo, siempre ha sido relativamente controvertido tanto entre los que lo practican como entre los que no.

Dejando a un lado las diversas motivaciones que pueden llevar a cada uno a seguir este tipo de pauta dietética, que también son variadas y motivo de polémica, la cuestión de la adecuación nutricional suele terminar por ser el centro del debate. Incluso entre los propios vegetarianos ya sean de un tipo o de otro. Muy en resumen hay dos grandes grupos: los vegetarianos estrictos, también llamados veganos; y los ovo y lácteo vegetarianos, es decir los que solo comen vegetales y además lácteos y/o huevo.

En realidad, las dietas vegetarianas bien planificadas son seguras y adecuadas para una gran mayoría de la población. Sin embargo, hay una serie de nutrientes “clave” que siempre planean por encima de la cabeza de este colectivo cual si de espada de Damocles se tratara. A modo de síntesis, los nutrientes “calientes” y origen de debate con respecto al vegetarianismo por su posible deficiencia son, dentro de los minerales, el calcio, el hierro, y el cinc y, dentro de las vitaminas la B12 y la D.

Digan lo que digan, en realidad el nutriente verdaderamente limitante en este tipo de planteamientos es la vitamina B12 . La razón es que esta vitamina solo se encuentra en cantidades apreciables en los productos de origen animal. Del resto, aunque hay que asegurar su aporte, no hay un mayor riesgo de incurrir en una deficiencia siempre que se haga una adecuada planificación dietética.

Aun y todo, siempre ha habido debate acerca de cuánta deficiencia hay (prevalencia) en el colectivo de vegetarianos de esta vitamina. Con mucha frecuencia se ha sostenido que los veganos tienen un mayor riesgo de déficit frente a los vegetarianos que además incorporan lácteos y/o huevo. Sin embargo, un reciente estudio publicado en la revista Nutrition Reviews titulado como esta misma entrada How prevalent is vitamin B(12) deficiency among vegetarians? (¿Qué prevalencia hay de vitamina B12 entre los vegetarianos?) no deja nada claro que haya que ser más indulgente con la deficiencia de B12 en los vegetarianos no estrictos. Para ello se ha abordado esta cuestión realizando una revisión de la literatura a este respecto.

El principal hallazgo obtenido en este estudio fue que los vegetarianos, con independencia de su estilo de vegetarianismo, todos ellos, pueden presentar pérdidas o deficiencias de vitamina B12 independientemente de las características demográficas, de su lugar de residencia y de la edad.

En cuanto a los datos obtenidos de esta deficiencia en B12 por grupo de edad y población, se encontró que:

  • Entre los niños: entre el 25 y el 86% presentaban deficiencia.
  • Entre la población de adolescentes: entre el 21 y 41%
  • Entre las personas de edad avanzada: entre el 11 y el 90%
  • En la población de mujeres embarazadas: cerca del 62%
  • También es cierto que se encontraron mayores tasas de deficiencia entre los vegetarianos estrictos que entre los que consumían además huevo y/o lácteos.
  • Fueron mayores también las cifras de deficiencia entre aquellos que eran vegetarianos desde muy temprana edad, prácticamente desde el nacimiento, que entre aquellos que se hacían vegetarianos en edades más avanzadas.

El aspecto más interesante de este estudio a mi modo de ver es que las medidas preventivas deberían adoptarse por igual con independencia del tipo de vegetarianismo que se siga. Por tanto, recomiendan los autores de este estudio, los vegetarianos (todos) deberían tomar medidas preventivas para asegurar la ingesta adecuada de B12 incluyendo, si es el caso, el uso regular de suplementos que la contengan.

¿Pero es que el huevo y/o la leche no contienen suficiente vitamina B12 como para que quienes los consumen se olviden de su posible deficiencia?

Pues en principio parece que sí… siempre que esos vegetarianos tomen una suficiente cantidad, que no es desorbitada. Sin embargo, la realidad de este tipo de vegetarianos nos dice que con mucha frecuencia se comienza siendo vegetariano mixto (con leche y/o huevos) pero que en la trayectoria de estos vegetarianos mixtos cada vez se va prescindiendo más de estos productos. No es que se terminen por ignorar, haciéndose finalmente veganos (o sí) sino más bien que se terminan por incorporar en menor cantidad.

Así que ya sabes, si has decidido practicar el vegetarianismo controla las cantidades de esos nutrientes “clave” y, muy en especial, asegúrate de obtener regularmente una buena fuente de vitamina B12. Sin lugar a dudas yo le pediría opinión y consejo a un dietista-nutricionista.

Antes que se os disparen los dedos en los comentarios, no me quiero despedir sin citar las conclusiones de este reciente metaanálisis (Mortalidad por enfermedad cardiovascular e incidencia del cáncer entre los vegetarianos: Metaanálisis y revisión sistemática) que dicen textualmente:

Nuestros resultados apuntan hacia el hecho de que los vegetarianos tienen, frente a los no vegetarianos, una mortalidad significativamente menor (29% menos) por enfermedad isquémica del corazón y también una menor incidencia de cáncer en general (18% menos)

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Esta entrada participa en la III Edición del Carnaval de la Nutrición, organizado por el blog Scientia

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Foto: freddy

 

El atracón con nombre y apellido: Trastorno alimentario compulsivo o “binge eating”

08 abril 2013

Binge eating_Katie AndersonAlgunos trastornos de la conducta alimentaria son bien conocidos por la población general, me refiero a la anorexia nerviosa y a la bulimia nerviosa. Sin embargo, en este campo existen otros trastornos que no son tan conocidos y/o que al mismo tiempo no tienen diagnóstico sencillo. En todos los casos se trata de enfermedades psiquiátricas caracterizadas por una alteración persistente de los hábitos de alimentación o de las conductas del control del peso que se suelen acompañar de una alteración importante de la salud física y psicológica.

En este terreno, uno de esos trastornos menos conocidos es el conocido como trastorno alimentario compulsivo (TAC) o en inglés “binge eating desorder”. En esencia, los pacientes aquejados de él se caracterizan por realizar atracones similares a los observados en los casos de bulimia nerviosa pero sin que posteriormente se ejerzan conductas compensatorias desproporcionadas tras dichos atracones.

Si te estás preguntando si tú sufres de un trastorno alimentario compulsivo, has de saber que uno de los criterios diagnósticos es que estos atracones se repitan con una frecuencia de al menos una vez a la semana durante un periodo de 3 meses. Otra de las características es que a pesar de no ejercer maniobras compensatorias como en el caso de la bulimia el paciente con TAC suele presentar un sentimiento de culpa, disgusto e incluso depresión tras los atracones. Al mismo tiempo y a pesar de esos sentimientos se suelen sentir impotentes a la hora de evitar que se repitan. En resumen, el trastorno alimentario compulsivo se caracteriza por la presencia de atracones sin mayor control asociados a tres o más de estas circunstancias:

  • Comer más rápido de lo normal. Llegado este punto considero que el definir “más rápido de lo normal” no sería ninguna tontería. Está claro que la rapidez extrema será fácilmente identificable, pero ¿dónde esta el límite?
  • Comer hasta sentir malestar causado por la plenitud.
  • Comer grandes cantidades de alimentos cuando no hay una sensación física de hambre.
  • Comer solo o a escondidas debido al sentimiento de vergüenza originado por el volumen de comida que uno come.
  • Sentirse disgustado con uno mismo, muy deprimido o extremadamente culpable después del atracón.

Cierto es que yo no tengo una visión objetiva de la población en relación con estos temas ya que, al final, por mi desempeño profesional tengo más contacto con un determinado sector de la población. Sin embargo, me da la sensación que el trastorno alimentario compulsivo está más presente de lo que nos imaginamos. Sin ir más lejos los pacientes con TAC suelen presentar sobrepeso,  llegando a estimarse que hay una prevalencia del TAC entre el 15 y el 50% de las personas que participan en programas de control del peso. Si tenemos en cuenta que cerca del 53% de la población española tiene sobrepeso u obesidad y que gran parte de ella suele embarcarse en estrategias conducentes a la pérdida de peso, es bastante probable que existan más personas con TAC que las que a bote pronto pudiera sospecharse.

Binge eating nocturno_    xJason.Rogersx

Una “variante” no poco infrecuente dentro de este trastorno la constituyen las personas que además sufren del conocido como síndrome de alimentación nocturna, cuando los atracones o parte de ellos se realizan después de haber cenado y antes del desayuno, normalmente de madrugada. Es posible que este síndrome dependa en cierta medida del interés del paciente por comer solo o a escondidas, al tiempo que no es infrecuente que este tipo de pacientes presente también algún tipo de trastorno del sueño.

En cuanto al abordaje del tratamiento es complejo como suele ocurrir en el caso de todos los trastornos de la conducta alimentaria. Según la American Psychiatric Association el tratamiento del TAC ha de ser siempre individualizado teniendo en cuenta las circunstancias concretas de cada paciente. Si estas en duda sobre si sufres de TAC o crees que un familiar o amigo cercano lo puede padecer, ponte en contacto con tu médico de cabecera; él sabrá derivarte hacia un mejor consejo a la hora de enfrentarse con el trastorno. De todas formas existen tres grandes campos de intervención, muchas veces complementarios. Por un lado el del tratamiento psicoterapéutico (individual o en grupo); una segunda área sería el asesoramiento nutricional y dietético y, además estaría la posibilidad de usar medicación.

En lo que respecta al área que más afecta a los dietistas-nutricionistas la opinión de la Academy of Nutrition and Dietetics norteamericana es clara y la puedes ver en este enlace Nutrition Intervention in the Treatment of Eating Disorders, que a modo de resumen afirma que:

El asesoramiento nutricional por parte de un dietista-nutricionista acreditado, es un componente esencial en el equipo de tratamiento de los pacientes con anorexia nerviosa, bulimia nerviosa y otros trastornos de la alimentación tanto durante su evaluación como en el tratamiento a través de la continuidad en los cuidados del paciente.

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Esta entrada participa en la III Edición del Carnaval de la Nutrición, organizado por el blog Scientia

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Foto 1: Katie Anderson

Foto 2: xJason.Rogersx

¿Qué es una “alimentación saludable” y cuáles deberían ser sus características?

25 marzo 2013

Muy a menudo se habla de la necesidad de seguir una “alimentación saludable” ya que sobre este elemento se hacen descansar muchas de las circunstancias de nuestra salud. Sin embargo, no es fácil encontrar una definición integradora de todos los elementos que debieran caracterizar dicho concepto.

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Por ello, hace unas semanas el Grupo de Revisión Estudio y Posicionamiento de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas (GREP-AEDN) decidió que sería conveniente el dar una definición completa de “alimentación saludable” y comentar someramente sus características más elementales. Puede parecer una cuestión de Perogrullo, pero se hacía necesario saber a qué nos referimos cuando nos referimos a la necesidad de seguir una alimentación saludable. Así, fruto de ese trabajo el GREP-AEDN ha terminado por consensuar su definición que ha quedado tal y como transcribo (además, puedes consultarla en este enlace):

Definición de “alimentación saludable”:

Aquella que permite alcanzar y mantener un funcionamiento óptimo del organismo, conservar o restablecer la salud, disminuir el riesgo de padecer enfermedades, asegurar la reproducción, la gestación y la lactancia, y que promueve un crecimiento y desarrollo óptimos. Debe ser satisfactoria, suficiente, completa, equilibrada, armónica, segura, adaptada, sostenible y asequible.

 

Como verás hay muchos adjetivos que adornan a la definición, por eso el GREP-AEDN ha creído necesario aclarar en qué medida dichas características se ajustan a la definición de alimentación saludable. De esta forma se entiende por…

Satisfactoria: agradable y sensorialmente placentera.

Suficiente: que cubra las necesidades de energía, en función de las necesidades de las diferentes etapas o circunstancias de la vida.

Completa: que contenga todos los nutrientes que necesita el organismo y en cantidades adecuadas.

Equilibrada: con una mayor presencia de una amplia variedad de alimentos frescos y de origen principalmente vegetal, y con una escasa o nula presencia tanto de bebidas alcohólicas como de alimentos con baja calidad nutricional.

Armónica: con un equilibrio proporcional de los macronutrientes que la integran.

Segura: sin dosis de contaminantes biológicos o químicos que superen los límites de seguridad establecidos por las autoridades competentes, o exenta de tóxicos o contaminantes físicos, químicos o biológicos que puedan resultar nocivos para individuos sensibles.

Adaptada: que se adapte a las características individuales (situación fisiológica y/o fisiopatológica), sociales, culturales y del entorno del individuo.

Sostenible: que su contribución al cambio climático sea la menor posible y que priorice los productos autóctonos.

Asequible: que permita la interacción social y la convivencia y que sea económicamente viable para el individuo.

Y tú, ¿harías alguna matización sobre la que crees debiera ser una definición elemental de “alimentación sdaludable”?

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Foto: plattyjo

“Se me hace bola”, una guía indispensable para comer con tus hijos

14 marzo 2013

se_me_hace_bola_julio_basultoHay libros que los esperas como esperas la llegada de un hijo, o al menos como esperas los hijos de los buenos amigos o los de un hermano. Muy en especial cuando son tan deseados, como es este caso y además has estado al corriente de toda la gestación que ha culminado con su alumbramiento . Se trata de “Se me hace bola” del dietista-nutricionista  Julio Basulto (@JulioBasulto_DN) un manual, una guía más bien, en la que poder encontrar respuesta a muchos, no sé si todos, los paradigmas de la alimentación de los más pequeños, desde que nacen y hasta que se hacen como tú eres ahora.

Como digo, me hace una especial ilusión porque sé que a su autor también se la hace. Y eso que no se trata de su primera publicación, pero sí la primera que firma en solitario (ya era hora). Además, la temática abordada, lo sé porque me consta, es uno de los temas predilectos del autor que, aunque volcado en general en cuerpo y alma a la ciencia de la nutrición, pone desde que lo conozco un especial énfasis cuando estas cuestiones aluden a los más pequeños. Así que, de nuevo, ya era hora y, por tanto, enhorabuena.

El libro acoge muchas de las claves para que tú y tus hijos abordéis el natural momento de la alimentación con felicidad. ¿He dicho “natural”? Pues sí. Sabes bien que tengo mis reticencias con el uso de esta expresión ya que muchas veces se asocia con algunos estereotipos poco afortunados. Sin embargo, parte de esas claves que contiene el libro consisten en saber dejar hacer a nuestra naturaleza a la hora de proveernos alimentos y que ello redunde no solo en una mayor salud, sino también en una mayor satisfacción. Con menos presiones, disgustos, berrinches y sinsabores que, para ambas partes, niños y mayores, muchas veces supone el enfrentarse a un plato de comida, la que sea. Tú y tus hijos sabéis cuál es vuestro particular talón de Aquiles.

Con el permiso del autor te voy a transcribir algunas de las secciones que dentro de los distintos capítulos se encuentran en su índice y que dan buena muestra de lo que vas a poder encontrar en su interior:

  • Los dos mandamientos: no negar, no ofrecer
  • Amamantar no es de “hippies perroflautas” (ni de científicos)
  • La madre que no da el pecho es tan buena madre como las demás. La que lo da también
  • El mito: padres excesivamente prudentes
  • La realidad: padres (o sanitarios) excesivamente imprudentes
  • Apetito: errático e impredecible
  • Si no toma fruta, ¿le doy zumo?
  • ¿Y si no come nada de verdura?
  • ¿Crece porque come, o come porque está creciendo?
  • ¿Debo respetar el apetito de mi niño con obesidad?
  • Ser respetuoso no es malcriar

Y así un largo etcétera de temas candentes, de preguntas con soluciones esquivas para las que, es frecuente, cada aparente especialista tiene una respuesta, y todo ello salpicado de consejos y buenas recomendaciones para afrontar la alimentación de tus hijos a lo largo de todo su desarrollo.

Así que no lo dudes, si eres de los o las que lo tienen claro en cuanto a quienes son sus especialistas de cabecera para la edad pediátrica, como por ejemplo quienes eligen al pediatra Carlos González, este es tu libro. De hecho, y para mayor gloria de este volumen, está prologado por él, por Carlos González.

Su coste es casi simbólico y su precio casi incalculable: “Se me hace bola“. Cuando no comen como queremos que coman” de Julio Basulto, editado por “DEBOLS!LLO clave

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La carne de caballo es carne, ni maldita ni tampoco bendita

07 marzo 2013

Caballos_dirkjankraan.comLa cuestión de la carne de caballo sigue en la palestra pública. Ahora parece que la actualidad se tiene que centrar en lavar su imagen como alimento y en glosar sus virtudes nutricionales. En este momento, como digo, hay una especial proliferación de entradas en blogs diversos (ejemplo 1, 2 y 3 entre muchos otros), de reportajes en televisión, etc. que se concentran en comentar sus excelencias: que si es baja en grasa, que si tiene mucho hierro, que si tiene menos colesterol que otras carnes, etc.

Yo no estoy por la labor de loar sus virtudes, más que nada porque no estoy seguro de que las tenga o de que sean especialmente destacables. Empiezo con el resumen y luego me explico: la carne de caballo es, ante todo, carne… y la población española (y en general toda la occidental) está más que servida en lo que respecta al consumo de alimentos de este grupo.

Tengo la impresión que el alabar un determinado producto (cualquiera) implica una especie de invitación-recomendación tácita para consumir más de este. Y el caso es que no necesitamos que nadie nos azuce para comer más carne (venga de donde provenga) tal y como puse de relieve en esta entrada (La hiperproteica era alimentaria y adelgazante (2)) a resultas de la reciente Encuesta Nacional de Ingesta Dietética ENIDE 2012. Insisto que yo no me voy a prestar a jugar a este juego.

¿Por qué no estoy seguro de las cualidades de la carne de caballo, hoy tan de moda mencionarlas?

Porque la información sobre el valor nutricional la carne de caballo no es precisamente detallada y contrasta con aquella otra acerca de las carnes con otro origen, por ejemplo la del ganado porcino, vacuno, de las aves de corral, etcétera que sí es, en contraste, bastante más abundante.

¿Quieres ejemplos? Te pongo cinco.

1. Sin ir más lejos la Base de Datos Española de Composición de Alimentos (BEDCA) no contiene ni una sola referencia a la carne de caballo. Ya he mencionado alguna vez que esta base de datos es, siendo generoso y a mi juicio, bastante justita.

2. Por su parte las Tablas de Composición de Alimentos Españoles de Mataix (uno de los referentes aquí en España) sí que incluye una entrada con la carne de caballo, pero lo hace así, de forma genérica “Caballo” sin distinguir entre piezas o cortes característicos, como sí se hace para el resto de carnes (solomillo, costilla, chuleta… para otros tipos de ganado, y pechuga, muslos… para las aves) con lo cual sería totalmente injusto comparar las características nutricionales de las carnes con distintos orígenes.

3. Otra de las Tablas de Composición de Alimentos de referencia en España son sin lugar a dudas las del CESNID elaboradas por el Dr. Andreu Farran y colaboradores y, también en este caso ocurre parecido que en el anterior, figura la carne de caballo, pero sin especificar su corte o pieza como sí se especifica para otras carnes con otro origen.

4. Con las Tablas de composición de alimentos de la Universidad Complutense de Madrid sucede lo mismo.

5. Por último, en el caso de las tablas más completas que yo conozco, las del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos las referencias a la carne de caballo son también mínimas. Algo curioso porque son tablas en las que se puede consultar, por ejemplo, la composición de la carne de oso, foca, antílope, etc. Pero de nuevo nos volvemos a encontrar con una única referencia al valor nutricional de la carne de caballo y es, otra vez, genérica y sin especificar la parte analizada (más en concreto recoge la entrada de “carne de caballo” como pieza de caza) o, quien sabe, si haciendo una media de todas las posibles piezas.

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En resumen, no pongo en duda que haya diferencias apreciables en la composición nutricional de la carne de caballo en comparación con otras carnes. En mi opinión y a partir de su singular fisiología, cabría esperar que efectivamente la carne de este tipo sea algo más rica en hierro, a fin de cuentas es un animal especialmente adaptado al ejercicio aeróbico intenso, y de ahí que exista una explicación razonable para que pueda aportar más hemoglobina y mioglobina (moléculas encargadas de transportar el oxígeno) y de ahí lo del hierro (tanto mioglobina como hemoglobina contienen un átomo de este metal en su constitución). Pero esta característica es general para el grupo de las carnes. Habrá unas carnes que aporten más y otras menos, pero es una cuestión inherente al grupo en sí y no merece la pena destacar las pequeñas diferencias entre unas y otras. Además, si de verdad se quiere seguir una dieta rica en hierro hay muchas otras recomendaciones que se pueden hacer además de comer carne roja.

En cuanto a su mayor aporte de proteínas y menor de grasa y colesterol, lo suyo sería comparar piezas equivalentes de los distintos ganados y no chuletas, solomillos o costillas de distintos animales con la información general de “Caballo” que es la que nos ofrecen la mayor parte de las tablas. Mucho me temo que si nos ponemos a buscar cortes y piezas equivalentes las diferencias no serían demasiado espectaculares y además habría que ver qué sentido tienen.

Ya por último, recalco, la carne de caballo es carne. Con sus posibles pequeños puntos fuertes frente a otras carnes, pero también con sus posibles pequeñas debilidades. Y, en nuestro medio no hace falta para nada impulsar el consumo de más carne roja con independencia de su origen.

En definitiva, la carne de caballo puede ser una opción saludable dentro de un patrón de alimentación equilibrado y diversificado de forma adecuada, pero sin que se haga preciso ensalzarla hasta los altares como se está haciendo últimamente a colación de la reciente polémica con la contaminación en alimentos de cuarta y quinta gama por este tipo de carne. Una cuestión que, como ya se ha mencionado hasta la saciedad está más relacionada con el fraude que con la seguridad alimentaria.

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Foto 1: dirkjankraan.com

Foto 2: equality

Lo “fácil” de despotricar contra algo y no aportar soluciones

25 enero 2013

No es la primera vez, pero sí espero que sea la última, en la que termino contestando un comentario de un lector a resultas de la entrada de ayer. Muchos me dicen que no hago bien al entrar al trapo. Que sepáis que lo he tenido en cuenta, no obstante, me ha parecido una ocasión estupenda como para dejarla escapar y así aclarar un par de cosas: contestar un argumento recurrente de mis “trolls” más íntimos y para arrojar algo de luz sobre cómo es la labor de algunos dietistas-nutricionistas que entienden la profesión de una manera similar a la mía.

En resumen, la entrada es esta y el comentario en cuestión este que copio-pego tal cual. Mi respuesta está a continuación.

“hola” dijo:

Jo tio eres un manta de tu profesión.

¿Por qué existen todas las dietas del mundo? habiendo profesionales tan bueno como tú?

Simple. porque tu NO ERES UN PROFESIONAL DE NADA.

Como ir a tu consulta solo sirve para tirar el dinero (la verdad es que creo que no tienes ni consulta propia), la gente en su desesperación hace cualquier cosa.

Si fueras un mínimo de bueno, con tanta gente deseando adelgazar TE FORRABAS, pero como solo eres otro sacacuartos, así te va, tienes que publicar chorradas aquí para que te paguen algo e ir tirando, que la vida esta muu mala, no??

Anda listo, dinos que hay que hacer para adelgazar, tu te metes con todas las dietas PERO NO APORTAS NADA DE NADA.

DINOS UNA DIETA QUE FUNCIONE Y DEJATE DE DIETAS QUE NO FUNCIONAN TIO MEDIOCRE.

Si, suma y sigue. Dentro de una semana volverás a poner otro estúpido comentario sobre otra dieta, es lo tuyo, para otra cosa no sirves.

enfado

Hola “hola”, gracias por tu comentario. No te lo tomes por lo personal, mi respuesta es general para la gente como tú, aunque parezca que solo te hablo a ti.

Quizá te sorprenda si te digo que tienes toda la razón. Para desasosiego tuyo te diré que soy consciente de tus argumentos desde hace tiempo: qué fácil es despotricar contra algo y, al mismo tiempo, no ofrecer una solución “tan eficaz” como aquella contra la que se despotrica… Que sería, un poco en resumen, tu línea argumental (eres libre de decirme si en algo estoy equivocado)

Ahora bien, “hola”, las formas te pierden. Como sabes, no nos conocemos y sobre dichas formas te diré que te libra el que este blog esté alojado en un medio de comunicación al que de una forma u otra debo pleitesía, sea esto dicho sin empaque de ningún tipo. En otro caso, si el blog fuera estrictamente personal, quizá me arrancaría a decirte lo que pienso de ti en ese terreno, a pesar de no conocerte más allá de lo que tus apenas 12 líneas de comentario dejan entrever. Lo haría tal y como como tú lo has hecho; que sin tomar en consideración estas premisas te has atrevido opinar en lo personal. Es lo que de alguna forma creo que te mereces, sí. Pero no lo voy a hacer. En su lugar te voy a decir lo que pienso.

Si te hubieras tomado la molestia de saber un poco más de mí en vez de lanzarte de forma furibunda a cuestionar mi profesionalidad, te hubieras percatado que efectivamente tengo una consulta abierta al público. Y, si más allá de lo que “google search” te puede aportar, te hubieras interesado solo un poquito en indagar sobre el modo y manera que tengo de conducir dicha consulta te hubieras dado cuenta que tus palabras no tienen mayor sentido salvo que no sean para autorretratarte como un “troll” de wikipedia. Soy consciente que con esta respuesta incumplo la primera norma a la hora de tratar con estos, que es sencilla: no alimentar los trolls. No sé si convendrás conmigo, pero al igual que las dietas al uso, las normas están para cumplirlas casi siempre, y para saltárselas de vez en cuando y de forma discrecional. Sopesando ventajas e inconvenientes. Hoy estás de suerte, vas a tener taza y media de tu natural sustento.

exclamaciónEntérate bien. Yo no respondo por el resto de dietistas-nutricionistas de este país, pero sí respondo por mí, y para tu particular solaz te diré que yo no tengo la clave para adelgazar a nadie. A nadie. Ahora bien, sé muy bien, y me enorgullezco de ello (a pesar de considerar la posibilidad de equivocarme) reconocer cuáles son las típicas estratagemas para aprovecharse del candor general de alguien quien, sin mucho espíritu crítico desea adelgazar, o de quien demuestra más deseo que lógica en esta empresa. Estadísticamente, habiendo tantos obesos como hay, son bastantes los que podrían picar.

Como te digo yo no tengo la clave para que nadie pierda peso. Adelgazar es jodidamente difícil, en especial si se quiere hacer con salud. Y yo no sé como conseguirlo. ¿Lo ves? Si quisiera “forrarme” con este tema te diría, esgrimiría, que yo sí conozco la piedra angular del adelgazamiento, y para ello pondría todo mi empeño con el fin de sacar tajada. Con estas metas podría hacer publicidad, declaraciones, difusión de mis éxitos (ya sean reales o ficticios, en este mundillo da lo mismo, la impunidad está casi asegurada) etcétera. Entérate bien: Yo no doy ni pongo dietas. Yo no aseguro pérdidas de peso meteóricas (ni de las otras). Yo no tengo primeras consultas gratuitas. Yo no vendo, recomiendo ni dispenso suplementos ni complementos. Yo no pacto ninguna cantidad de kilos perdidos en un determinado lapso de tiempo. Yo no “fidelizo” al paciente (seguro que tu prefieres llamarle “cliente”) con “X” seguimientos semanales, quincenales o mensuales. Yo no me dedico en exclusividad a la pérdida de peso. Yo no tengo consultas de 10, 15 ó máximo 30 minutos. Yo no quiero volver a ver en mi consulta a mis pacientes. Yo no doy menús diarios. Yo no aporto soluciones. Ni las aporto, ni las prometo, ni por tanto, las ofrezco.

Un servidor ofrece, como buenamente puede, herramientas a quien las precisa y a quien al mismo tiempo quiere utilizarlas y sentirse parte, la más importante, de su proceso en el cambio de hábitos dietéticos. Y a pesar de ello no siempre funciona, ni tan siquiera la mayor parte de las veces, sin embargo, yo sigo fiel a mis criterios. Los que considero deontológicamente adecuados y veraces, aunque poco rentables, eso sí. Quizá por eso mi consulta está semivacía. Y quizá por esos mismos principios me importa un carajo que así esté. Si mis planteamientos profesionales en el terreno de la dietética no son suficientes para ganarme con ellos honradamente la vida ten por seguro que buscaré otra forma de ganármela. No sería la primera vez.

alegría en internet

Si no te gustan mis entradas en este blog te sugiero que no entres a leerlo, hoy por hoy Internet ofrece millones de alternativas distintas a la que hoy te has atrevido, quiero pensar que inconscientemente, a criticar y que posiblemente sean de tu agrado. Úsalas y deja en paz este blog bienintencionado.

Si decides insistir por este barrio, déjame decirte que serás bienvenido, siempre y cuando tus comentarios sean educados, sin prejuicios y sin juicios de valor carentes de pruebas y basados en meras conjeturas. De otro modo, siguiendo las muy fácilmente comprensibles normas de este medio para realizar comentarios, serás vetado (hoy tienes tu ración, pero a pesar de ser viernes, no te pienses que todos los días van a ser domingo). Reconozco que esta no es mi casa, pero aun ejerciendo de invitado, no voy a permitir que un donnadie (recuerda que no te identificas) utilice este espacio para menospreciar de forma injustificada mi trabajo o para insultarme.

Saludos.

Diario dietético de un dietista-nutricionista en Navidad

26 diciembre 2012

Si estás leyendo estas líneas es que has sobrevivido a la cena de Nochebuena y a la comida de Navidad. ¿Lo ves, no ha sido para tanto? O quizá no sí, quien sabe. Bueno, seamos positivos, la parte buena de esta historia es que te queda aproximadamente la mitad… o incluso menos. Lo más probable es que ya hayas superado las cenas de compañeros o de hermandad y demás, así que de lo gordo, gordo ya sólo te queda la cena de Nochevieja y la comida de Año Nuevo.

Si quieres te cuento mi experiencia, quizá te sirva para afrontar lo que te queda. Antes de continuar te he de confesar que los dietistas-nutricionistas no somos inmunes a las tentaciones de la buena mesa, o si lo prefieres te lo puedo contar en términos más pecaminosos: no estamos por encima de la gula. Es más, a muchos de nosotros nos sucede al contrario, por término medio creo que tenemos la mente más abierta en este terreno y por tanto nuestro catálogo de tentaciones es más amplio, al menos así considero que es mi caso.

A título particular estas recientes celebraciones ya pasadas de la Navidad las afronté con cierto malestar. Algún tipo de virus intestinal, o yo que sé qué, me dejó prácticamente postrado en cama la víspera del día 24 y con muy pocas expectativas gastronómicas cara a la noche venidera y la próxima comida navideña. ¿Crees que me arredré? Pues va a ser que no.

Para la cena Nochebuena andaba bastante inapetente e incluso con cierta malagana. Así, mi cena consistió en una contenida ración de cardo fresco en su salsa y un segundo plato de merluza cocida con un excepcional aceite de oliva acompañada de escarola. Es probable que te parezca comida de hospital, pues bien, a pesar de esa malagana con la que partía, he de decirte que la cena fue para mí todo un lujo. En gran medida esta positiva apreciación particular tuvo tres claves, a saber:

1. Los ingredientes de los platos eran singularmente óptimos en su categoría. El cardo vino del huerto del pueblo y su amargor característico combinado con su textura era francamente excepcional. La merluza, por su parte, también estaba francamente en su punto (pese a no ser del pueblo) y combinó a la perfección con una escarola autóctona, máxime cuando todo ello fue aliñado con un chorrito de un aceite de oliva de características lujuriosas además de una pizca mínima de ajo.

2. El segundo aspecto que facilitó una fenomenal cena de Nochebuena fue la perfecta factura de las recetas a pesar de no ser especialmente complicadas. Todo en su exacto punto de cocción. Ni por exceso ni por defecto. Vaya por delante que no fui yo el encargado de preparar la cena (esas ganas tenía) y por tanto sirvan estas líneas para agradecer a Ángel, mi suegro, el verdadero artífice, su dedicación.

3. Y por último, el tercer elemento a destacar para resaltar aquella cena, fueron mis pocas ganas iniciales.

Para la comida de Navidad ya me encontraba mejor. El menú, pese a afrontarlo con más ganas, fue también bastante contenido a la par que selecto. Una taza de consomé casero desgrasado, cardo (el mismo que el de la cena anterior), perdiz escabechada con su cebollita y una naranja.

 

¿Sorprendidos? Pues este fue el menú de la mayor parte de la familia que nos reunimos a cenar y comer estos días pasados. Cierto es que muchos de ellos incluyeron además algo de marisco, algún aperitivo y demás, cuestiones de las que yo me abstuve dada mi particular situación.

Me gustaría destacar un par de aspectos relativos a estas comidas:

  • Por un lado que para celebrar lo que hay que celebrar no hace falta echar la casa por la ventana con ingredientes especialmente caros. En mi opinión, es más importante el seleccionar aquellos que por su originalidad sean especialmente selectos y además prepararlos (cocinarlos) y presentarlos con especial detalle.
  • Y por el otro, que el protagonista en estas reuniones no es ni el qué ni el cuánto se come. Te has acicalado, vestido y preparado de forma especial para compartir mesa y mantel con familiares y personas con las que habitualmente no te reúnes. La comida como tal es un detalle más que puede ayudar a crear ese ambiente especial, pero no debería ser considerada el alma mater de la reunión.

Espero que mi experiencia te sirva de inspiración para lo que te queda.

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Foto: Arnaud Abélard

Sanidad pública, dietistas-nutricionistas y política

08 noviembre 2012

Hoy levanto de nuevo la reivindicativa hacha de guerra en favor de una profesión presente en los documentos públicos (resoluciones para la obtención del título de Dietista-Nutricionista, Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias, etc.) pero totalmente ausente de facto en las administraciones, es decir y como ya comenté, quiero protestar por la actual situación de una profesión totalmente ninguneada.

Esta entrada, no estaría mal, debiera caer en manos de algún político con voluntad política. En especial en las de esos que dicen que están luchando a brazo partido por reducir el gasto público y demás en virtud de la actual y cruel crisis económica.

Y traigo argumentos de peso. De mucho peso. Los argumentos vienen de los Países Bajos (Holanda, si lo prefieren, aunque no es lo mismo). Es decir, se basan en un caso acontecido en los Paises Bajos con este colectivo de profesionales y el rifi-rafe que han mantenido recientemente con la administración sanitaria de su país. Para no extenderme lo cuento rápidamente casi en forma de telegrama:

  • Los dietistas-nutricionistas holandeses estaban en su día incluidos dentro de la cartilla de servicios sanitarios de la administración holandesa. Más en concreto (y sólo) en atención primaria.
  • Al parecer Holanda no lo está pasando tampoco bien con la crisis y decide recortar el gasto. Y lo hace sacando a los dietistas-nutricionistas de la, llamémosle, seguridad social.
  • Los dietistas-nutricionistas están agrupados en la correspondiente Asociación Holandesa de Dietistas y protestan y afirman que su labor además de eficaz ahorra recursos a las arcas públicas.
  • La administración no les hace ni caso, todo lo más, les invitan a que prueben la eficacia de su trabajo en la sanidad pública y que demuestren que al mismo tiempo sirve para ahorrar recursos.
  • Y los dietistas holandeses, va y lo hacen. Encargan un estudio externo y se lo presentan a las autoridades públicas.
  • Las autoridades públicas holandesas comprueban que en base al informe realizado por esta entidad imparcial que la labor de los dietistas-nutricionistas en atención primaria no solo es efectiva si no que además supone un ahorro de futuros problemas y complicaciones médicas y “readmiten” a los dietistas-nutricionistas.

Igualito, igualito que aquí. Por lo que a mí me consta en el Senado y el Ministerio de Sanidad español cuentan con un informe de similares características al holandés desde el año 2010, la única diferencia (es justo reconocerlo) es que el informe está presentado y elaborado por la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas (AEDN) pero los datos y conclusiones son de la misma magnitud que el informe holandés.

¿Quieres ver el informe de Holanda?

Bien, aquí esta: “Cost-benefit analysis of dietary treatment” (“Análisis de coste-beneficio del tratamiento dietético”)

¿Quieres conocer la conclusión del estudio de coste-beneficio sobre el tratamiento dietético?

Es esta:

“Treatment by the dietitian has various social benefits. The health of the patient (and his family) improves, such that costs of health care can be avoided and the production of the patient increases. The treatment of patients with obesity and obesity-related diseases creates social benefits of € 0.5 to € 2.3 billion over a period of five years. For every € 1, – spend on dietary counseling of these patients, society gets a net € 14,- to € 63, – in return: € 56, – in terms of improved health, € 3, – net savings in total health care costs and € 4 , – in terms of productivity gains.”

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“El tratamiento practicado por un dietista-nutricionista aporta diversos beneficios sociales. La salud del paciente (y la de su familia) mejora, de esta forma se evitan costes en la atención sanitaria al tiempo que se genera un menor número de pacientes. En un periodo de 5 años se estima que el tratamiento de los pacientes con obesidad y sus enfermedades relacionadas supondrá un ahorro de entre 0,5 a 2,3 mil millones de euros. Por cada euro invertido en el asesoramiento dietético de estos pacientes, la sociedad recibe a cambio un neto de entre 14 a 63 euros: 56 euros en términos de mejora de la salud en general; 3 euros en el ahorro neto del coste de las atenciones sanitarias; y los otros 4 euros en términos de aumento de la productividad [se entiende del paciente que coge menos bajas]”.

 

Señores políticos: ¿no estaban interesados en ahorrar en gasto público? que no digo ya en mejorar la salud de la población.

Si la poblacíon neerlandesa es de unos 17 millones de habitantes y la incorporación del dietista-nutricionista supone un ahorro en 5 años de unos 0,5 a 2,3 mil millones de euros, una cantidad de ahorro proporcional para la población española (50 millones de habitantes) rondaría los 1,5 a 6,7 mil millones de euros. Pues eso. Mecagüenlamar.

 

“Por una comida sana, tú decides”. Un proyecto de la Universidad de Navarra

07 noviembre 2012

Hay algunos eslóganes que me gustan y uno de ellos es este:

 

 

 

En él se hace descansar en cada uno la responsabilidad de alimentarse de forma correcta. Vale que no es muy pegadizo, hay que reconocerlo, pero transmite un mensaje adecuado teniendo en consideración que no pocas personas y en no pocas ocasiones suelen hacer recaer el infortunio de su mala alimentación en otros factores circunstanciales. Factores que, es cierto, pueden condicionar en cierta medida las opciones de cada uno, pero que no suelen ser determinantes. El factor determinante casi siempre es nuestra voluntad. Una voluntad instruida, una voluntad educada y una voluntad previsora. No valdría por tanto decir eso de: “Como no voy a comer hoy a casa y tampoco me he traído nada, me pillo de la máquina un par de bolsas de patatas fritas, una chocolatina y dos refrescos… porque es lo único que hay“. Una voluntad con las características antedichas (instruida, educada y previsora) habría previsto y elegido mejor ante la posibilidad de quedarnos a comer ése día en el curro.

 

El eslogan en cuestión da nombre a un proyecto de la Universidad de Navarra que tiene por objetivo el promover la mejora de los hábitos alimentarios. Los profesionales al frente de del proyecto pertenecen el Área de Medicina del Trabajo del Servicio de Prevención de Riesgos Laborales de la Clínica Universidad de Navarra y de los departamentos de Medicina Preventiva y Salud Pública y de Ciencias de la Alimentación, Fisiología y Toxicología de la Universidad de Navarra. Esta campaña tiene su página web y la pueden consultar en este enlace.

A pesar de que hay algunos detalles muy puntuales en el proyecto con los que no coincido, en líneas generales me gusta mucho. En especial una de las primeras iniciativas llevadas a cabo que consiste en instalar una máquina expendedora (vending) que incluye en su oferta exclusivamente una variedad de alimentos y bebidas “saludables” (nótese que lo he puesto entre comillas ya que considero que la saludabilidad no depende tanto del alimento en sí mismo si no del uso que le demos en términos de frecuencia y cantidad -puedes consultar este enlace al respecto de este concepto). El caso es que algunos de los productos que ofrece son: ensaladas, frutos secos, productos bajos en grasa, fruta fresca, cereales integrales, palitos de pan, agua, bebidas isotónicas o refrescos sin azúcar, entre otros.

No estaría mal que este tipo de iniciativas se empezaran a extender y que en aquellos espacios públicos típicos, la población de máquinas expendedoras estuviera marcada por la presencia de las de este tipo y no tanto de las que ya conocemos. De momento me parece más que merecido el reconocer y aplaudir este tipo de prácticas campañas.

Si te ha interesado esta entrada, quizá te interese consultar esta otra: La campaña de NY contra la comida basura: Centros sanitarios en el punto de mira.

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Foto: hostelvending.com