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"El hombre es el único animal que come sin tener hambre, que bebe sin tener sed, y que habla sin tener nada que decir". Mark Twain

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Nuevo libro: Mamá come sano; guía indispensable en embarazo y lactancia

mama-come-sanoLa paternidad en general… la maternidad más en concreto, o lo que es lo mismo el saberte responsable en última instancia de una criatura que depende absolutamente de ti (padres en general y madres de nuevo más en concreto) obliga a que muchas personas se decidan a ponerse las pilas en eso de la alimentación saludable. Los hijos son un gran motor de cambio (te lo conté en este post), o al menos de buenos propósitos (ya veremos cómo se terminan por materializar) y conste que me parece fenomenal… tal y como dice el refrán, nunca es tarde si la dicha es buena. Los cambios, si son para mejorar, siempre serán bien recibidos.

Las estrategias para propiciar esos cambios pueden ser varias y no tienen por qué ser excluyentes… que si consultar con un profesional, investigar en Internet, hacerse con un libro que de forma monográfica aborde estas cuestiones, etcétera. Pues bien, en este último caso tienes un texto que debiera ser de referencia para todas aquellas madres-padres que en la aurora de la maternidad deciden poner un poco de cordura entre tanto mito y tanta controversia que hay en el terreno de la alimentación de la mujer embarazada y lactante. Pero voy a ir más allá.

Mamá come sano” escrito por Julio Basulto debiera ser un libro de lectura-consulta obligada para todos aquellos alumnos y profesionales de la nutrición humana y dietética (para los dietistas nutricionistas) ya que resume de forma magnífica las cuestiones más candentes entorno a la alimentación en este episodio de la vida de la mujer. Estoy hablando de averiguar, por ejemplo, hasta qué punto influye la alimentación en la fertilidad; aclarar la sempiterna cuestión de “comer por dos” en el embarazo; el papel de múltiples nutrientes como el ácido fólico, el yodo, la vitamina B12; el de otros elementos de los estilos de vida como el tabaco o el alcohol; los famosos suplementos; el uso de “plantas medicinales”; la mayoría de los alimentos más conflictivos (algas, café, aditivos…); la cuestión del peso antes, durante y tras el embarazo; el vegetarianismo en el embarazo y la lactancia; etcétera. Y todo ello con el estilo al que nos tiene acostumbrado Julio (padre de otras obras como No más dieta; Secretos de la gente sana, Se me hace bola y Comer y correr) es decir, aportando una apabullante bibliografía tanto en calidad como en cantidad (toda ella recogida al final de la obra) con el fin de que el lector así interesado siga por su cuenta tirando del hilo y contrastando opiniones sobre aquello que más le interese.

No merece la pena entretenerse mucho más para alabar el trabajo de Julio que ha terminado en una obra especialmente actualizada en el conocimiento de esta materia y que carece de defecto alguno. Antes de despedirme hacer mención a los dos grandes teloneros que acompañan a Julio Basulto en “Mamá come sano”. Se trata del prólogo a cargo del pediatra Carlos González (superlativo) y el epílogo de la mano de Eva Hache (estupendo).

Par despedirme no me resisto a dejar aquí por escrito parte de prólogo que Carlos González destina a explicar la finalidad del libro que, aunque sencillo en su planteamiento, no deja de ser revelador.

No se trata, pues, de hacer un “sacrificio” durante unos meses para luego volver a comer patatitas y refrescos, sino de dejar de sacrificarnos, dejar de sacrificar nuestra salud en el altar de la moda y de la publicidad, y aprender a comer normalmente el resto de nuestras vidas. Porque lo que de verdad va a influir a largo plazo en la salud de nuestros hijos no es lo que hemos comido en el embarazo (que influye solo un poco) ni lo que comemos durante la lactancia (que no influye casi nada), sino los hábitos que adquirirá comiendo a nuestro lado durante los próximos veinte años o más.

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Compa “Mamá come sano”

Nuevo libro: Coaching nutricional. Haz que tu dieta funcione (cuando lo importante es la actitud)

Coaching nutricionalHay momentos en el que el cómo es tan o más importante que el qué. En esto del adelgazar, o mejor dicho, en esto del cambio de hábitos ya que en esencia es de lo que se trata, el qué hacer es, al menos en su enunciado, bastante sencillo… lo complicado está en el cómo llegar a hacer eso habida cuenta de la enorme variabilidad interpersonal.

Cada uno somos de una madre y de un padre y, además, vivimos en unas circunstancias absolutamente particulares que hacen que el hecho de adelgazar, mejor dicho de nuevo, de cambiar de hábitos no sea tan sencillo aunque todos sepamos, teoricamente, qué es lo que hay que hacer. A las pruebas me remito, si adelgazar, o mejor dicho, cambiar de hábitos fuese sencillo (ya no lo repito más) no sería la preocupación cotidiana, perenne e irresoluta de tantas y tantas personas en el mundo entero. Y si el asunto como digo fuese sencillo, no sería este tema una cuestión de Salud Pública mundial como realmente es.

E insisto, el meollo del asunto no es tanto saber el qué hacer para solucionar un problema, sino el cómo hacer para terminar provocando un cambio vitalicio con el que estemos satisfechos… y ya puestos perder peso si esa es una de nuestras metas.

De eso en esencia se encarga el Coaching, de establecer la mejor estrategia de entre las posibles habida cuenta de las circunstancias personales para alcanzar el objetivo. Tratándose de Coaching nutricional uno de esos objetivos principales se personifica en conseguir una adherencia eficaz al nuevo plan nutricional (y de vida) que se va a establecer en virtud de unos objetivos concretos.

Reconozco que soy muy poco amigo (pero que muy poco de verdad) en eso de practicar el naming cañí, es decir, en eso de referirse con términos extranjeros (habitualmente anglófonos y acabados en “ing”) para aludir a prácticas o costumbres más o menos cotidianas pero que un día adquieren cierto renombre. En esencia: que soy más de salir a correr que de running. Ahora bien, también he de reconocer que la filosofía del Coaching no es fácil de encajar en nuestro vocabulario con todos los matices que el término ha adquirido, más allá de la traducción literal del inglés.

En cualquier caso, el tema del Coaching en general y más en concreto del Coaching nutricional supone una muy interesante herramienta para optimizar el cambio en materia de estilos de vida.

De la mano de este libro y de sus autores, Yolanda Fleta (coach y socióloga) y Jaime Giménez (dietista-nutricionista) se ayuda a los lectores a ser los protagonistas de su propio cambio, autogestionándolo a través de una actitud claramente positiva. Al mismo tiempo se ponen en alza importantes valores que son las piedras angulares del Coaching como por ejemplo la responsabilidad, la confianza y la motivación; todo con el fin de ayudar a perfilar y definir los verdaderos objetivos, poner de relieve y ser conscientes de nuestros puntos fuertes y débiles en el camino para mejorar nuestro estilo alimentario de forma permanente.

Dedicatoria Coaching nutricional

A título de crítica constructiva he de decir que me parece una obra que podría estar destinada de forma idónea a los profesionales de la salud más que a la población general, salvo que, esas personas estén verdaderamente implicadas en aquello de ponerse manos a la obra en su propio cambio. Autogestión del cambio. No obstante, opino que para los profesionales sanitarios tampoco debiera constituir una obra que habilite o capacite para operar y autodenominarse como “Coach nutricional” tras su lectura. Más al contrario, me parece una obra magníficamente estructurada para introducirse en este mundillo del Coaching nutricional que, bien llevado por profesionales debidamente formados y experimentados, puede constituir una herramienta de gran interés a la hora de reconducir nuestros hábitos.

A modo de interesante acicate es imprescindible hacer constar que el libro está prologado por Julio Basulto (@JulioBasulto_DN) y que tanto Jaime como Yolanda, los autores, formaron en 2008 Nutritional Coaching (@Nutricioncoach) la primera consultaría en España por aquel entonces especializada en estas cuestiones.

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Coaching nutricional. Haz que tu dieta funcione.

Entrevista con Lidia de Masterchef: “a día de hoy aun no sé los motivos de mi expulsión”

Lidia Folgar

Se llama Lidia Folgar es gallega, dietista-nutricionista y la hemos visto embarazada en la última edición de Masterchef, la tercera, llegar hasta la semifinal. Si sigues el programa seguro que sabes quién es y cuáles son sus características personales y sus habilidades culinarias. Además, Lidia Folgar como buena compañera que es de profesión, ya ha pasado por alguna de las entradas de este blog de una forma más o menos visible… o bien “camuflada”. Por ejemplo, aprovecho para revelar en este post (cuento con su permiso) que una de las primeras entradas con más éxito de este blog y que aun sigue batiendo records de visitas (a pesar que se publicó hace dos años y medio) se la debo en buena parte a ella… me refiero al post sobre la fraudulenta detección de intolerancias alimentarias a partir de bioresonancia y su segunda parte … pues bien, ahora ya puedo decir que Lidia Folgar era amigo 2, y por tanto la persona que averiguó que tenía una mesa de despacho intolerante a la lactosa; amigo 2 fue también quien al darse cuenta de la farsa en la que estaba siendo utilizada su persona decidió no seguir colaborando y dejar su bien remunerado puesto de trabajo. También me he referido a ella cuando hablé de las recomendaciones al respecto del consumo de cereales y te invitaba, y lo sigo haciendo, a que leas su estupendo escrito sobre cómo pueden ayudar los cereales de desayuno a “cuidar la línea”.

Bueno, sea como fuere, el caso es que siendo una conocida mía y una compañera con la que comparto buena parte de las perspectivas de esta profesión, me supuso una sorpresa el verla aparecer en esta edición de Masterchef. Mi perspectiva sobre el programa sigue siendo la misma que plasmé hace año y medio cuando se estrenó su primera edición. En aquel entonces argumenté que en mi opinión el peso de la parte de reality-show del programa (un concepto televisivo que no es de mi agrado) estaba muy por encima de las escasas aportaciones culinarias tratándose como se trata, al menos sobre el papel, de un concurso de cocina. En cualquier caso, la aparición de Lidia en esta edición hizo que no pudiera evitar el seguir cada programa y apoyarla habida cuenta del afecto que hacia ella tengo.

Así pues, veamos que nos cuenta Lidia de su paso por la tercera edición de MasterChef:

P: Hola Lidia, primero lo importante: ¿qué tal estás en relación a tu embarazo?

La verdad es que hasta ahora he tenido suerte porque he llevado un embarazo perfecto, sin mayores molestias… también es cierto que es ahora, cuando entro en el tercer trimestre del embarazo, sobre todo con el calor, cuando empiezo a llevarlo peor… pero la verdad es que no me puedo quejar, en definitivas cuentas es lo que toca y no lo llevo mal

P: Empecemos por el principio ¿Qué se te cruzó por la cabeza para que un día te decidieras apuntar a Masterchef? ¿Te animó alguien o fue cosa tuya?

Fue algo bastante casual, estaba viendo el programa de Masterchef Junior con mi marido, vi el anuncio para hacer el casting para el programa de los mayores, y como me gustaba mucho cocinar y era seguidora del programa, le consulté a mi marido que a ver qué le parecía a él que me apuntara al casting… y el caso es que él me animó e insistió para que me apuntara; además era muy sencillo inscribirse inicialmente (tanto como rellenar un simple cuestionario) lo hice así, sin pensarlo demasiado, más como un acto impulsivo ya que nunca hasta entonces me había planteado presentarme a este tipo de cosas de la televisión.

P: ¿Cuál fue tu primera motivación o tu primer objetivo para apuntarte?

Tuve en cuenta que era un programa de mucha audiencia y me parecía una buena plataforma por un lado para dar a conocer la figura del dietista-nutricionista; y por el otro para hacer llegar un mensaje al respecto de la importancia que tiene el qué comemos con la salud. Al mismo tiempo, también pretendía derribar unos cuantos mitos, como por ejemplo, el de las personas que piensan que comer sano es comer lechuga más pechuga y poco más… en contraposición a lo que yo pienso relativo a que comer sano no está para nada reñido con el cocinar… mi lema era: rico y sano van de la mano y con él quería hacer una labor de educación alimentaria.

P: ¿Sientes que has alcanzado esa meta u objetivos que inicialmente te planteaste?

No del todo… en los primeros programas me di cuenta que casi era mejor que no hablara mucho de nutrición ya que el programa era de cocina, algo que no se paraba de repetir. Así, si hablaba mucho de nutrición tenía la sensación como si se ridiculizara un poco nuestra profesión… entonces, al final, no quise insistir mucho sobre eso ya que me temía que precisamente se diera la imagen contraria a la intención que yo quería hacer llegar. Se me hacían muchas preguntas relativas a mis preferencias y gustos personales y mis respuestas se mezclaban con mi profesión… y una cosa no tiene nada que ver con la otra. Es una pena porque pienso que hubiera sido una plataforma ideal para hablar de la importancia de los hábitos de alimentación saludable.

P: Una vez que resultas elegida y aceptas las condiciones de la productora ¿Qué tal se lleva eso de vivir tan aislado y tanto tiempo?

Esa fue la parte más dura en especial al principio, no tener noticias del exterior, no poder desahogarme y contarles las cosas que me pasaban a las personas que quieres. Esa es la parte más dura aunque al final son tus compañeros los que terminan convirtiéndose en tu familia. De todas formas lo peor para mí fue el primer mes, luego ya te adaptas a las circunstancias, pero el primer mes fue bastante duro en este sentido.

P: Los participantes del programa os coláis en nuestras casas durante dos horas y media un día a la semana… pero más allá de lo que nosotros vemos en pantalla, cuéntanos lo que se pueda del día a día de un concursante de MasterChef.

Lo que más tiempo invertimos es en las horas de grabación, son muchísimas horas, muchas más de las que la gente se pueda imaginar y eso nos ocupa la mayor parte de la semana. Si a eso le sumamos los viajes, las pruebas de exteriores y las clases de cocina… el tiempo libre es bastante escaso. Para que te hagas una idea a la casa solíamos llegar a la tarde-noche. Por tanto, los días verdaderamente libres o de descanso, fueron muy raros o escasos.

P: Con respecto a los tres miembros del jurado (Samantha Vallejo-Nájera, Pepe Rodríguez y Jordi Cruz) ¿tenéis más contacto con ellos que el que se ve en las emisiones? ¿Os alientan, os enseñan, os estimulan, os dan consejos?

No tenemos más contacto con ellos que el que se ve en televisión, no les conocemos en lo personal, ni sabemos cómo son fuera de las cámaras. En las grabaciones solo hablaban con nosotros lo que se emite en el programa… y si no estábamos grabando, no teníamos la posibilidad de hablar con ellos.

P: En tu opinión qué porcentajes de reality-show y de concurso gastronómico tiene Masterchef

Yo me presenté a MasterChef con la idea de participar en un concurso de cocina ya que a mí los realitis no me gustan ni tampoco creo que yo dé el perfil típico de “persona de reality”. A mí lo que me gustaba y motivaba era la parte de cocinar, las pruebas, los retos… la parte de reality no me interesaba nada.

P: Una vez que sales del concurso y contrastas lo que se ha estado emitiendo (por que hasta que no salís no tenéis ocasión de ver nada) ¿te parece que se ajusta a la realidad la imagen que se ha proyectado de tu persona?

Aunque yo ya me hacía una idea cuando estaba dentro, ha sido al salir cuando me he dado cuenta que no, más en concreto al principio. No me gustó demasiado cómo se hacían determinadas valoraciones o los comentarios sobre mi profesión… entonces, lo cierto es que yo me puse bastante a la defensiva. Creo que inicialmente se proyectó una imagen de mi persona fría, soberbia… cuando lo único que hacía era responder en la medida de mis posibilidades cuando veía cosas que no me gustaban o que no estaban alineadas con mis principios o valores. A medida que fue avanzando el programa, el jurado fue bajando el tono en sus valoraciones, yo ahí me relajé más y es posible que en los últimos programas empezara a mostrarse algo más parecido a la persona que verdaderamente soy yo realmente.

P: Sabiendo que nadie nos va a leer ni a escuchar… si tuvieras la oportunidad de mejorar algo de MasterChef, de su funcionamiento, ¿qué consejos le darías a la productora o qué cosas cambiarías?

Como espectadora del programa me gustaría que se centraran más en las cuestiones culinarias y que se dejaran más a un lado las vidas y las características personales de los concursantes. Es decir, que se explicara mejor la elaboración de cada uno de los platos para que los espectadores pudieran, si quisieran, reproducirlos en sus casas… no que salga solo el resultado final de si el plato está más o menos bien o mal. Es decir, que haya más cocina.

P: Sabemos qué te llevó a Masterchef, pero ¿qué crees tú que vio la productora en tu perfil para elegirte como participante?

Creo que mi estilo de cocina les gustó al tener algo de diferente en el sentido de considerar, además de otros elementos, los aspectos nutricionales. Luego, como es comprensible también tenían que estar bien cocinados… no solo era el que vieran que ponía de relieve cuestiones nutricionales ya que me consta que al casting se presentaron otras personas que eran nutricionistas. Es posible que otras características mías les pudieran influir, pero lo principal creo que fue mi estilo de cocina.

P: El día de tu eliminación en las redes sociales muchas personas se preguntaban cuáles fueron los motivos que ocasionaron tu expulsión ese día. Yo, con toda sinceridad, he de decir que no los vi (y he repasado el vídeo un par de veces) y no acierto a descubrir las razones objetivas de tu eliminación. Es más, yo llegué a aventurar que te aplicaron el artículo 33. Está claro que los espectadores nos quedamos sin una explicación lógica… ¿te los han hecho saber a ti después? ¿tienes alguna idea al respecto?

Yo no sé más que lo que se vio en televisión y por lo tanto la realidad fue esa, no se me dio ningún tipo de explicación, ni tampoco desde una perspectiva más culinaria se me mencionó algún fallo que pudiera haber cometido. Además la expulsión también aconteció tras una prueba de grupo y eso, al menos en esta edición de MasterChef, creo que era la primera vez que sucedía… y me pilló un poco por sorpresa. Era un día que yo estaba contenta con el trabajo, además los comensales habían valorado bien nuestros platos (el voto de los comensales lo había ganado nuestro equipo). Luego el jurado decidió que nuestro equipo fuera el peor, detallaron algunos fallos dentro de la prueba… y ninguno de ellos lo había cometido yo. Por eso digo que ese día la expulsión me pilló de sorpresa. Así pues, solo podría especular con los motivos de la expulsión ya que sé tanto como lo que se vio en la emisión del programa.

P: ¿Has aprendido de cocina en tu paso por Masterchef?

Sí, por supuesto. Partía de un nivel bajísimo, en el sentido de que yo sabía de cocina aquello que se derivaba de lo que yo cocinaba en mi casa… no tenía base ninguna; y lo que ahora sé lo he aprendido del paso por el programa. Sí que es verdad que aprendí menos de lo que me hubiera gustado ya que las grabaciones nos dejaban muy poco tiempo para recibir todas las clases que a mí me hubiera gustado.

P: ¿Y de macrobiótica… aprendiste algo?

Sí claro, aprendí un montón (risas). Para lo que sí que me sirvió el programa aquel fue para reafirmar lo que ya pensaba sobre la alimentación macrobiótica [ver enlace]… en esencia que al hablar de salud es preciso hablar de ciencia y no de fe; que no se puede extrapolar el patrón alimenticio de una parte del mundo a otra parte bien distinta y que no se debe usar como argumento de venta el “a mí me funciona”.

P: Está claro por lo que se ve del programa que tienes un especial apoyo en Sally, pero más allá de las cuestiones personales, y centrándonos en los aspectos más culinarios… ¿Qué te parecen las naturales aptitudes de Carlos hacia la cocina? Yo te adelanto que a mí me tiene alucinado.

El apoyo de Sally lo tengo porque desde el principio fuimos compañeras de habitación y la conozco mucho más al mantener un contacto diario durante tres meses. En cualquier caso tanto Carlos como Sally tienen formación en cocina (Carlos estudia hostelería y Sally hizo un curso en el Cordon Bleu) pero hay cosas que les diferencian claramente: Sally, por edad lleva más años cocinando, se nota que es la que cocina en su casa y los platos que conoce los hace muy bien; la diferencia con Carlos es que este no tiene tanta experiencia, ni tanta variedad de platos, pero él tiene mucha mayor capacidad de improvisación para hacer algo que no había hecho nunca antes… por no hablar de sus excepcional habilidad para emplatar, lo que le hace el mejor a la hora de emplatar de entre todos los participantes.

P: ¿Crees que MasterChef ha cambiado en algún sentido tu vida? ¿Y la perspectiva del mundo televisivo… te la ha cambiado?

A día de hoy no, mi vida sigue siendo igual. La principal diferencia es que la gente ahora me conoce y no disfruto de la libertad de ser anónima. Pero bueno, soy una persona a la que le gusta llevar una vida tranquila, sigo en mi pueblo y con el mismo trabajo. Quizá aun sea muy pronto para contestar a si mi vida se verá afectada, de momento no tengo mayores inquietudes más allá de ampliar horizontes laborales si se me presenta la oportunidad. Pero vamos que no me veo haciendo cambios radicales en mi vida.

P: Lo mejor que te llevas de tu paso por MasterChef es…

Con gran diferencia el haber conocido a mis compañeros que, a pesar de ser muy distintos, nos llevamos francamente bien. La convivencia tan estrecha entre 15 personas que no se conocen de nada pudiera parecer en principio un motivo de conflicto, sin embargo fue al revés, nos llevamos fenomenal.

P: Y lo que no te gusta nada haberte llevado es…

Lo que peor me llevo es la imagen que en cierta medida se ha proyectado de mi carácter, como te decía antes, el de una persona fría, soberbia incluso por no actuar en contra de mis principios o valores. Las personas soberbias suelen ser personas que se creen por encima de los demás y no es precisamente mi caso. En este orden de cosas, una persona con una buena autoestima es alguien que no se cree inferior a los demás y que no reconoce que se le diga que no puede o no sirve para una determinada tarea. Creo que ése sería mi caso, que es muy distinto al de creerse superior. Todo ello poniendo en contexto que el participar en un concurso de televisión no es algo que la gente normal haga en su día a día y es posible que esta circunstancia pueda modificar las reacciones habituales.

P: ¿Hay algo sobre lo que no te haya preguntado y que te gustaría expresar libremente?

Pues sí, ya lo he aclarado en alguna otra entrevista pero quiero incidir sobre ello ya que cuando lo vi me angustié mucho, me refiero a lo del dichoso chorizo y el chocolate. En cuanto al primero, se me preguntó directamente, no fui yo quien sacó el tema, y he de aclarar que el chorizo como alimento, ni me gusta ni me sienta bien; y no me gusta como no me gusta la coliflor que es lo que hubiera respondido si me lo hubieran preguntado. No es algo que tenga que ver con mi trabajo ni con la cuestión de “prohibir” alimentos, algo con lo que no estoy de acuerdo desde el punto de vista profesional.

Con respecto al chocolate yo expliqué en numerosas ocasiones en el programa que yo cocino y como en mi casa de lunes a viernes y que por costumbre familiar los fines de semana como fuera con la posibilidad de que sea en esas ocasiones cuando “caiga” algo dulce… y por lo tanto en mi casa no hay nada dulce por que no lo compro, entre otras cosas chocolate, porque no considero adecuado el comer más dulce entre semana que el que pueda comer el fin de semana si es el caso. En mi casa tengo cacao puro pero no tengo “chocolate”. Eso no quiere decir, insisto, que sea una persona que se prohíbe alimentos, o que deje de comer cosas porque tenga un carácter obsesivo con las cuestiones nutricionales… ni por su puesto esa imagen que de mí se transmitió a raíz de ese comentario que hice al respecto de que en mi casa no compraba chocolate.

También me gustaría aclarar que no soy vegetariana; mucha gente cree que lo soy y, aunque es una opción ética que podría haber elegido sin problemas, no es mi caso a día de hoy. Fíjate, además tengo conejos y pollos criados en casa… y sería absurdo el criarlos y no comerlos.

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Nota: Mi agradecimiento a la productora Shine Iberia SA que finalmente y tras unas tensas e incomprensibles “negociaciones” (incomprensibles para mí) accedió a que le pudiera realizar esta entrevista a Lidia Folgar.

Ética y dietética

Ética

En el ejercicio de una profesión, las cuestiones de índole moral más allá de lo que dictan las leyes que son aplicables a toda la población, suelen ser motivo de debate. Así, los Códigos Deontológicos o la recopilación de deberes, teóricamente inexcusables, que todo profesional en su área debe cumplir son asumidos con cierta laxitud por no pocas personas. Aunque sin ser jurista (ruego que se me corrija si me equivoco) entiendo que son de obligado cumplimiento, de forma que su vulneración puede conllevar la inhabilitación profesional y, por ende, la prohibición del ejercicio durante un tiempo determinado.

Cuando se habla de ética y de deontología se habla de cómo es debido actuar, de unos valores que deben ser defendidos y respetados, de unas líneas rojas que no es aceptable traspasar y que cuya definición concreta suele plantear dilemas a cuya solución debería coincidir respuestas solidarias y responsables. Actuar con ética y en el marco de la deontología profesional tiene que ver con la justificación y con las razones que están detrás y que son previas a la decisión adoptada. No bastan solo las buenas intenciones; los comportamientos finales y sus consecuencias deben también ser previstos y orientarse de acuerdo a principios y valores sólidos.

Soy de la opinión que es preciso promover la creación de una cultura deontológica propia y específica de la nutrición humana y la dietética que, como tarde, habrá de empezar con la formación universitaria, pero que no acaba con ella si no que habrá de continuar y crecer a todo lo largo de la vida profesional. Es imprescindible incorporar en el trabajo diario esta dimensión deontológica ya que solo así conseguiremos diferenciarnos ante los demás profesionales y ante la sociedad como verdaderos expertos en nutrición humana y dietética.

Más allá de las interpretaciones del código deontológico que ya existe en esta profesión y que es de obligado cumplimiento (al ser la de dietista-nutricionista una profesión colegialmente reconocida) pretendo traer hasta el blog en entradas sucesivas algunos de los ejemplos que he llegado a conocer de algunos compañeros que tengo el placer de conocer. Ni que decir tiene que siempre que pueda traeré ejemplos de buenas prácticas y que si me lo permiten los implicados los citaré con nombre y apellidos.

Mientras tanto y a modo de preámbulo con el post de hoy, valga el conocer el Código Deontológico de la profesión de dietista-nutricionista. El mencionado texto, que se puede consultar en este enlace quizá le resulte interesante de examinar además de al profesional implicado, al ciudadano de a pie ya que ahí puede él encontrar las claves para distinguir un profesional… deontológicamente válido de otro que no lo es a resultas de contrastar hasta qué punto siguen unos y otros su código deontológico.

Se trata de un documento de apenas 11 páginas que reúne una serie de Buenas Prácticas y Principios que se resumen en 4 grandes apartados de responsabilidades del dietista-nutricionista:

  • Responsabilidades hacia la sociedad.
  • Responsabilidades hacia los clientes/pacientes.
  • Responsabilidades hacia la profesión.
  • Responsabilidades respecto a los colegas y otros profesionales.

Por cuestiones reconozco personales hoy me gustaría destacar una de esas Buenas Prácticas derivadas del Principio 22:

El dietista-nutricionista no denunciará a un colega ante el Colegio o Asociación ni dañará la imagen y su prestigio sin pruebas, basándose únicamente en conjeturas, suposiciones o razones personales.

(El que quiera entender que entienda… aunque ya adelanto que la cosa no va por mí)

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Nota: Imprescindible el agradecimiento y reconocimiento a la labor de Eva María Trescastro (@evatrescastro) actual cabeza visible como Presidenta de la Comisión de Deontología del Consejo General de Colegios de Dietistas-Nutricionistas que me pidió, con toda la razón, dedicar un post a estas cuestiones… muy en especial para que lo lean los actuales alumnos del grado de NHyD que según ella tanto siguen las actualizaciones de este blog. Pues va por ellos, así que, tomároslo en serio y tened presente que este tema no se acaba con este post, habrá más y con casos prácticos.

El texto de hoy está basad en el artículo aun no publicado pero aceptado “¿Es la ética profesional un lujo del que podemos prescindir?

Imagen: Stuart Miles vía freedigitalphotos.net

Quiero ser dietista en seis meses (y por correo)

Nutrición calavera

No sé si te acordarás de esta entrada: ¿Ejercer de médico con un curso online de 6 meses? Te recomiendo que la leas antes de dedicarte a esta.

En aquel post quise poner de relieve lo ridículo, peligroso, y quién sabe si ilícito, de aquello que consiste en vender y promocionar una formación que habilite para el ejercicio de una profesión regulada por una titulación oficial… pero sin recibir una formación, ni por supuesto una titulación, oficial. Me referí a eso que hacen algunas academias de formación a distancia de ofrecer ser dietista por correo y en seis meses para podértelo montar por tu cuenta y así aconsejar a personas y colectividades sanas y enfermas desde el punto de vista dietoterápico a la hora de intervenir en su alimentación.

También te conté que en lo que a mi parecer representa el colmo de los despropósitos había un curso en concreto (este de aquí, hoy en día) que vendía contenidos avalados, sin ambages, por una de las sociedades científicas que forman parte de la ya conocida Federación Española de Sociedades de Nutrición Alimentación y Dietética (FESNAD). En concreto quien avalaba contenidos y diploma en su día era la SEDCA, la misma Sociedad que cede el uso de su imagen para utilizarlo en diversos productos de bollería industrial… pero esa es otra historia (o quizá no).

Como habrás podido contrastar en la entrada que te he recomendado leer al principio, pregunté públicamente a los representantes de la SEDCA cómo eran capaces de avalar un curso que decía y sigue diciendo que le permitirá acceder a una profesión en menos de 6 meses y dedicando solo 1 hora al día… y que recibirá el diploma… que le abrirá las puertas del mundo laboral. Por resumir mucho el tema digamos que desde la SEDCA se me contestó que en su relación con IPS (centro que imparte los cursos por correo) la cuestión de la publicidad del curso se había escapado a su control y que habían decidido a principios de verano de 2012 requerir a IPS el cese en el uso de su nombre y logo (y que si IPS hiciera caso omiso tomarían las medidas oportunas).

Pues bien, aquí estamos tres años después, a principios de verano de 2015… ¿y que tenemos? Lo mejor que puedo hacer en este momento es pasarle el turno a una buena compañera mía para que te lo cuente ya que para eso he hecho esta entrada. Se trata de Mª José Ibáñez (@mjoseiba) presidenta del Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas de Euskadi. Esta amiga decidió contrastar hasta qué punto la SEDCA se “desvinculó” del curso de IPS… y para ello solicitó a IPS acceso al curso, tuvo los materiales un mes de prueba, los contrastó, los devolvió y luego se dedicó a alimentar un blog en el que nos va contando lo que halló dentro para averiguar hasta que punto la SEDCA se había desvinculado de algún modo de este curso que desde mi punto de vista alimenta el intrusismo más salvaje posible, y cainita, entre la población general desesperada por encontrar trabajo. El blog se llama “quieroserdietistaenseismeses” y lleva de momento cinco entradas. Y sí, es cierto, a día de hoy la SEDCA no aparece mencionada en la publicidad del curso pero… ¿avalará… no avalará el curso en cuestión… cuánto seguirá implicada en el mismo?

Mejor que te lo cuente la propia Mª José Ibáñez. Te sugiero empezar por el principio para conocer la historia de forma pormenorizada y que busques las actualizaciones los lunes de cada semana ya que la historia no ha acabado ni mucho menos.

A partir de aquí lo mejor es que cada uno saque sus conclusiones al respecto de la SEDCA… yo las saqué hace ya tiempo, y cada día que veo ciertos anuncios de bollería industrial en la tele las reafirmo.

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Imagen: artur84 vía freedigitalphotos.net

Más sardinas y menos estatinas: última llamada para la concentración #SanidadDesnutrida

No hay nada más viral que un eslogan eufónico en el que, además, se pongan de relieve no sin cierta sorna la realidad y circunstancias de nuestro tiempo.

Tal y como te comenté en este post, este próximo domingo 10 de mayo se va a celebrar una manifestación-concentración a las puertas de nuestro Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad para demandar la presencia en la sanidad pública de profesionales con titulación oficial especializados en dietética y nutrición, más en concreto, los Dietistas-Nutricionistas (diplomados o graduados universitarios en Nutrición Humana y Dietética) y los Técnicos Superiores en Dietética (aquellos con el ciclo superior de formación profesional).

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Desde hace mucho tiempo se ha contrastado que las sociedades del primer mundo asumen sus servicios sanitarios desde una perspectiva paliativa antes que preventiva. Así se puso de relieve en el conocido como “Informe Lalonde” en el que, contra toda lógica, se observó que en los países desarrollados se destinan la mayor parte de los recursos económicos y humanos (el 88% de ellos) a mejorar aquel condicionante que tiene un menor peso relativo sobre la salud, es decir, el sistema sanitario, que sin embargo tiene una influencia estimada sobre la salud de una población del 11% (frente a los estilos de vida, 43%; la genética o factores endógenos, 27%; y los factores ambientales, 19%).

De hecho, según el mencionado informe, al factor más influyente en el estado de salud de una población, los estilos de vida (43%), se le destinan la parte más pequeña de los recursos, un 2%. A resultas de la realidad cualquiera diría que según este modo de funcionar… más vale curar que prevenir.

Precisamente por esto que ahora comento vuelvo hoy a dar la murga y a solicitar tu presencia en la concentración que tendrá lugar este domingo en el que profesionales y ciudadanos (esperemos que más de los segundos que de los primeros) nos vamos a manifestar frente al Ministerio de Sanidad para solicitar la incorporación de profesionales cuya principal función (no exclusiva ni mucho menos) sea la de ayudar a prevenir antes que a tener que curar cualquiera de esas enfermedades que en nuestro tiempo tienen una estrecha relación con los hábitos alimentarios.

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El eslogan del título de hoy, cosecha de los compañeros de “Dietética sin patrocinadores”, no hace sino poner de relieve esta realidad. Tan solo hay que tener presente que las enfermedades cardiovasculares son una patología especialmente prevalente en nuestro entorno, y que lo que se hace a día de hoy es tratarlas (muy frecuentemente con estatinas) antes que prevenirlas (por ejemplo con una adecuada presencia de ácidos grasos omega 3 en la dieta entre otros elementos). Sobre el cuestionable y ¿abusivo? uso de las estatinas en el tratamiento de esta situación patológico merece la pena contrastar este informe de la OCU.

Y conste que el tema relativo a la enfermedad cardiovascular es uno entre tantos, ya que son muchos otros en los que la prevención nutricional debiera imponerse antes que el tratamiento médico (y también nutricional): cáncer, diabetes, anemia, osteoporosis… son solo unos pocos ejemplos entre tantos.

Si a esto le sumamos que España es el único país de su entorno sin este tipo de figuras en la sanidad pública (otra característica auténtica de la marca España) creo que los motivos son más que suficientes para acudir a la puertas del Ministerio de Sanidad para reivindicar y pedir cambiar esta situación. Si crees en la importancia de estas cuestiones te ruego que no faltes.

InfografiaSanidadDesnutrida

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Imagen: Alimmenta

Si los libros de nutrición y dietética fuesen personas…

Lee libros

Acudir a una librería y buscar un libro de divulgación en materia de nutrición y dietética es un deporte de riesgo. Pero a diferencia de este último tipo de prácticas que solo es realizado por una minoría, los hechos nos confirman que este otro “deporte”, el de hacerse con un “libro de dietas”, es una práctica especialmente extendida… a ver, que levante la mano aquel que no tenga en su casa algún ejemplar de este tipo. Creo que es necesario coincidir y reconocer que quien más quien menos está dando asilo en su librería al menos a uno, cuando no a varios, libros de este tipo. No pasa nada… o sí que pasa, pero nos pasa a todos.

Afortunadamente de un tiempo a esta parte el siniestro panorama de enfrentarse a la sección de “dietas” de una librería ha cambiado de forma sensible, y si bien hasta hace unos años era raro encontrar cualquier otra cosa que no fuera basura “dietética” editada al son de las modas del estilo a la dieta del grupo sanguíneo, el método Dukan, la dieta Montignac, la enzima prodigiosa, las recetas anticáncer, etcétera; a día de hoy existe una oferta mucho más imperecedera, adecuada y, en resumidas cuentas, válida en este terreno.

Empezaba a decir en el título que si los libros sobre nutrición y dietética más populares, los más accesibles y divulgativos fueran personas sería interesante poder asistir a la zapatiesta que se montaría cada noche cuando los libros se quedan solos en la oscuridad de la librería (un poco en plan Toy Story, seguro que me entiendes)… Discusiones más o menos eruditas, o más o menos subidas de tono, acalorados debates e incluso con la posibilidad de que estos volúmenes de contenidos tan dispares llegaran a las manos… mejor dicho, a las hojas y a las tapas, ya que de puro divergentes, sus postulados son a todas luces francamente irreconciliables.

Existe una perversión solapada en toda sección de cualquier librería que albergue libros sobre alimentación y dietética. Esta se pone de relieve nada más entrar y preguntar por su ubicación; para ello el usuario suele dirigirse al empleado de turno: “¿Por favor, los libros de dietas?”. Una vez entre ellos la mayoría se pueden identificar en base a dos criterios no excluyentes (es más, buena parte de ellos recogen ambos criterios). Por un lado los que proponen largas minutas alimenticias con indefectibles listados de alimentos permitidos y prohibidos en virtud de sus infantiloides planteamientos y; por el otro, los que prometen un adelgazamiento eficaz, seguro y placentero o, también con frecuencia, una salud de superhombre con el fin de terminar muriéndose uno (esto lo digo yo) con la salud por las nubes. En cualquier caso siempre buen rollo, grandilocuentes promesas de éxito seguro, de revolucionarios métodos, de millones de lectores satisfechos, de obtener incluso un placer supremo en la tarea del adelgazar. Para este tipo de libros, clásicos donde los haya por muy reciente que sea su edición, el adelgazamiento se ejecuta con la alegría de quien impone una orden desahucio a unos kilos okupas que están en casa ajena. Todo muy fácil, placentero, a la última y requeteguay.

La universidad de Harvard recomienda vender así los libros de dietas milagro

Expertos británicos recomiendan un método revolucionario para vender libros de dietas milagro (simulación)

Sin embargo y como decía más arriba, a día de hoy la oferta milagrosa de hace unos años en estas secciones ha variado en un interesante sentido. Ya no solo hay ejemplares buenrollistas que con el fin de explotar las necesidades de una población ávida de soluciones simplistas hace su agosto todo el año en las estanterías de la sección de “dietas”. No, ahora compartiendo ese espacio… o mejor dicho, robándoselo a otros ejemplares de planteamientos absurdos, se pueden encontrar otras obras de mayor enjundia que, en líneas generales, tienen en la sana divulgación su principal leitmotiv. Me refiero a autores como por ejemplo Julio Basulto, Carlos González, Luis Jiménez, José Miguel Mulet, Antonio Palomar, etcétera… y los que seguro que me dejo en el tintero y los que espero vengan.

Porque… ya que estamos de tendencias, confío que esta se quede, me refiero a que cada vez más autores pongan en alza el racionalismo dietético (sin dejar de lado amplias connotaciones hedónicas del asunto) y se lancen a escribir y divulgar todo eso que llevaban profesionalmente bueno dentro de sí. Y es que tal y como propuso de forma especialmente clarividente Luis Jiménez, un buena meta no sé si para este año pero desde luego sí para los 5 próximos, sería convertir el área de “dietética y nutrición” de las librerías en una zona llena de libros dignos y rigurosos.

Al final, mi deseo es que en base a los procesos de selección natural esta nueva forma de hacer divulgación en materia de nutrición y dietética desplace, si no hasta la extinción (eso sería demasiado utópico) sí hasta un rincón, a los anteriores libros “de dietas” y de “adelgazamiento”.

Libros dietéticaSi yo fuera mi libro, me sentiría muy pero que muy incómodo al rozar mis tapas con determinados compañeros de estantería, y al mismo tiempo estaría encantado de rozarlas con las de esos otros que de un tiempo a esta parte están colonizando un espacio anteriormente acotado para la charlatanería y la magufería. Por tanto, no sé si sería demasiado pedir que en las librerías se nos pusiera en espacios diferentes, propongo por ejemplo que se cree la sección de “Dietochorradas y sacacuartos” a la que vayan a parar todos esos libros, clásicos o no, del tipo “Yo sí que como de Patricia Pérez”; “La terapia Gerson”; “El Método Gabriel”; “Es fácil perder peso”… y que en la sección que ya existe “Nutrición y dietética” se mantenga y se queden estas nuevas obras mucho más comprometidas con la realidad y cuyos propósitos originales son otros completamente diferentes.

Espero que este post sirva para animar a que cada vez más gente con criterio, independientemente de su título, se anime a publicar obras con un valor añadido diferente del que hasta la fecha ha sido más fácil encontrar.

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Imagen: https://twitter.com/darksilvara/status/590937662162395136

#SanidadDesnutrida, una iniciativa con la que todos salimos ganando

JusticiaIba a empezar diciendo que el fin último de este post se justifica en una reivindicación profesional, la del dietista-nutricionista, pero no sería cierto. El fin último es trasladar a la ciudadanía la oportunidad de que esta reivindique, junto con nosotros, la oportunidad de contar en eso que se llama Sanidad Pública con los mejores profesionales sanitarios posibles en el ámbito de la nutrición humana y dietética. Y claro, eso incluye que el Sistema Sanitario Público, cuente con ellos, con los dietistas-nutricionistas; un hecho que hasta la fecha no se ha producido a pesar de ser considerados como profesionales sanitarios de pleno derecho según se recoge en la Ley de Ordenación de Profesiones Sanitarias ya en el año 2003. Un hecho que además choca frontalmente con lo que sucede en otros países del mismo entorno ya que en la mayoría de esos países a los que me refiero la sanidad pública cuenta con este tipo de profesionales. En todos menos aquí. Ya sabemos que Spain is different, again.

La situación de esta profesión en España es rocambolesca: la carrera universitaria tiene oficialmente reconocido su estatus desde 1998, está reconocida su utilidad en virtud de la Ley anteriormente mencionada, pero en la práctica se pasa olímpicamente de su figura… cuando además su utilidad está más que contrastada en virtud de lo que sucede en otros países.

Por eso, desde la plataforma Dietética sin patrocinadores (de la que ya te hablé en este post) se ha organizado una manifestación popular con el fin de demandar públicamente esta situación injusta e irregular. Esta tendrá lugar el próximo 10 de mayo, domingo, a las 12:00 frente a la sede del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Tienes la convocatoria en este enlace.

El caso es que las autoridades nuestros dirigentes saben perfectamente qué es un dietista-nutricionista, qué puede ofrecer, qué demanda y qué beneficios se obtendrían al darle empleo en la Sanidad Pública. Tengo pruebas, mira. En el año 2010 el Senado solicitó la comparecencia del representante del colectivo de dietistas-nutricionistas en esta cámara en el marco del estudio que se estaba llevando a cabo sobre las necesidades de recursos humanos en el sistema nacional de salud. Y allá que fue el entonces presidente de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas D. Giuseppe Russolillo (hoy transformada en Fundación Española de Dietistas-Nutricionistas) y habló a la Cámara Alta al respecto de la utilidad y beneficios de la incorporación de este profesional a la sanidad pública en diversos entornos. Tienes un resumen de su discurso en este enlace, que se basó en su mayor parte en el artículo Incorporación del dietista-nutricionista en el Sistema Nacional de Salud (SNS): Declaración de Postura de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas.

Lo más “gracioso” del tema es que, tras haber valorado la comparecencia, en las conclusiones de aquel informe que realizó el Senado se podía leer lo siguiente:

Con la inclusión de las prestaciones sanitarias de un dietista-nutricionista en el Sistema Nacional de Salud mejoraría de la calidad de vida, se reducirían las enfermedades relacionadas con la nutrición, mejoraría la relación coste-efectividad, y se reducirían, asimismo, las listas de espera y asistencia sanitaria pública para toda la población española en condiciones de igualdad efectiva, lo que es especialmente importante en una población donde los índices de obesidad están creciendo de forma alarmante, en especial en niños y adolescentes.

Esto es, repito lo que concluyó el Senado en su informe allá en el año 2010… y aquí estamos los profesionales… sin plazas; los ciudadanos… sin la posibilidad de disfrutar de un mejor servicio y; los ciudadanos de nuevo… palmando dinero público a partir de una peor relación coste-efectividad de entre los posibles recursos.

¿Lo quieres más claro? Acércate y acompáñanos…

DSP

Además tendrás la posibilidad, seguro, de poder hablar con muchos de nosotros… estaremos encantados de conocerte. Las redes sociales también son muy importantes para nosotros, por eso, te invitamos a que uses a discreción la etiqueta #SanidadDesnutrida con la que se aglutinan nuestras, vuestras… reivindicaciones en este sentido

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Imagen: Stuart Miles vía freedigitalphotos.net

Nuevo libro: “Adelgázame, miénteme”

Adelgázame miénteme

No sin cierto apuro (y espero que también con cierto orgullo) hoy quiero compartir con vosotros la puesta a la venta de mi segundo libro, titulado “Adelgázame, miénteme” y de la mano de Ediciones B.

Aunque podría, yo no soy quien para criticarlo y por tanto prefiero dejar esta cuestión en vuestras manos. Pero lo que sí quiero hacer es una breve sinopsis del mismo para que el lector interesado sepa qué se puede encontrar entre sus páginas. Al mismo tiempo me gustaría comentar algunas cuestiones al respecto de la justificación para escribirlo.

Agradecimientos sinceros

Antes de nada, sí que quiero agradecer a dos personas concretas el hecho de que este libro hoy vea la luz. La primera de ellas es, sin lugar a dudas, Bittor Rodríguez (@bittoriyo) ya que fue él y no otra persona quien hace ya casi tres años me animó a escribir un libro sobre la fraudulenta industria del adelgazamiento. De hecho él y yo, ambos, íbamos a tener una cierta relación en su edición… sin embargo, y por esas raras vueltas que da la vida, al final me quedé con un manuscrito terminado en el cajón derecho de mi escritorio durmiendo, con toda paz y sin editarse, el sueño de los justos. Y así fue, hasta que Ediciones B apareció en escena.

Otra de las personas de las que es imposible olvidarse es el gran José Manuel López Nicolás (@ScientiaJMLN) quien sin pensárselo dos veces se prestó a prologar la obra. Es más, su texto gustó tanto en la editorial que se tomó parte del mismo para ilustrar la solapa de la contracubierta.

El adelgazamiento fraudulento es el meollo del libro

Tal y como se puede prever por su título, el libro está dedicado a desentrañar ese lucrativo negocio que se ha creado desde hace décadas en torno de la espuria pérdida de kilos. Más que nada porque, no sé a ti, pero a mí me hierve la sangre ese dato facilitado por la Eating Disorder Foundation que afirma que:

La industria del adelgazamiento es el único negocio rentable del mundo con una tasa de fracaso del 98%

Una afirmación que, sea o no cierta ya que la mencionada fundación no aporta mayor prueba del dato, no hace si no poner de relieve lo que todo el mundo sabe: aquello que con tanta fuerza, vehemencia y simplicidad habitualmente se vende para adelgazar no funciona. Me refiero en especial a las tan habituales dietas de moda y productos milagro.

Así, para introducir el tema, el primer capítulo (“La obesidad, los kilos de más y sus problemas”) comienza con un repaso al concepto de obesidad, su categorización (o no) como una enfermedad con entidad propia; y se mostrará una película a cámara rápida al respecto de cómo ha sida abordada la cuestión del adelgazamiento en diversas épocas a lo largo de los siglos hasta llegar a nuestras días cuando, enfermedad o no, a la obesidad se la cataloga con pocas dudas como una epidemia de nuestro tiempo.

En la segunda parte de la obra (“La industria en torno al adelgazamiento”) se describen por un lado los puntos débiles de la población a la hora de enfrentarse al problema de los kilos que más, y por el otro las estrategias más habituales de los “cazadores de incautos” para fidelizar a la población a partir de un producto milagro o una ineficaz dieta.

La tercera parte (“Adelgazar no es fácil”) analiza las razones que terminan por explicar por qué este tipo de planteamientos, aunque muy habituales, no terminan nunca por funcionar, al menos a nivel poblacional y dejando de lado los casos aislados o el “éxito” puntual. O dicho de otra forma, más directa, por qué el adelgazar es tan complicado aunque nos lo vendan tan sencillo. Así, los factores sociales, culturales, económicos, hedónicos… y sin tocar la inherente variabilidad fisiológica y genética ponen las cosas verdaderamente difíciles.

Después de tanto nubarrón y tanto despotricar en anteriores capítulos, en el cuarto, titulado “El vaso medio lleno”, es momento de aportar algunas de las claves para ponerse manos a la obra una vez que ya se ha aprendido a discriminar las malas propuestas adelgazantes de las válidas. Pero como no podría ser de otra forma, no hay claves milagrosas que valgan (reconozco que de haberlas sería un bonito contrasentido). Se trata de más bien de una especie de “plan de obra” para ponerse manos a la tal. Un planteamiento más conceptual de lo que se quiere obtener y qué actitudes serían las más adecuadas para conseguirlo.

Público objetivo

Mi objetivo inicial cuando empecé a escribir era dirigir esta obra al ciudadano de a pie, a la población general que pretende, si ella quiere, obtener una fotografía general de la situación al respecto de los métodos y productos fraudulentos. Aunque se mencionan dietas y productos concretos a modo de ejemplo para una mejor comprensión del texto, no es la norma y por tanto en él no se va a encontrar una lista detallada de dietas o productos milagro. Y es que el resumen es muy sencillo: Si alguien te dice que adelgazar es fácil… o has leído mal o miente como un bellaco. No hay vuelta de hoja.

Supongo que además la obra puede ser interesante para algunos profesionales que, preocupados de alguna manera por las cuestiones ponderales, de los alimentos y demás, quieren tener una visión, creo que diferente, de lo que habitualmente circula por ahí y se conoce como “opinión general”.

A modo de aliciente, es preciso saber que los tres primeros capítulos comienzan con un cuento corto, una alegoría que, como si fuera una fábula ayudará a la reflexión a partir de sus analogías y dobles sentidos. Los tres cuentos, ya lo adelanto, han sido publicados en este blog y posteriormente adaptados para la obra.

Y nada más, ahora precisamente, os toca a vosotros más que a mí, ejercer de críticos y llegado el caso de jueces. Espero que os guste.

Ni que decir que se puede encontrar en las librerías y canales habituales tanto en formato tradicional como de libro electrónico.

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“Adelgázame, miénteme. Toda la verdad sobre la industria del adelgazamiento” por Juan Revenga. Ediciones B. Páginas: 200 / Formato: 15 x 23 cm / ISBN: 978-84-666-5635-1

24/11: Día del Dietista-Nutricionista

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Dentro de las conocidas efemérides del tipo “día mundial de… o día nacional de…” para poner de relieve distintas causas, hoy se conmemora por primera vez en España (y en el mundo) el “Día del Dietista-Nutricionista”. El nacimiento de esta propuesta surge a iniciativa de la International Confederation of Dietetic Associations (ICDA) una entidad que tal y como su nombre indica agrupa a diversas asociaciones o colectivos que a su vez agrupan a los colectivos profesionales de dietistas, nutricionistas y dietistas-nutricionistas. En España los encargados de organizar y promocionar esta jornada recae en manos del Consejo General de Dietistas-Nutricionistas (CGDN) y en la Fundación Española de Dietistas-Nutricionistas (FEDN).

Antes de continuar con el Día en sí, creo que es preciso aclarar el no poco lío que hay con respecto a la correcta nomenclatura de este profesional en diversos países. En España, que nos toca más cerca, se denomina “dietista-nutricionista”, y no de otra forma, al profesional universitario que según recoge la Ley de Ordenación de Profesiones Sanitarias (LOPS 44/2003)

Desarrolla actividades orientadas a la alimentación de la persona o de grupos de personas, adecuadas a las necesidades fisiológicas y, en su caso, patológicas de las mismas, y de acuerdo con los principios de prevención y salud pública.

Sin embargo, este profesional en otros países se denomina “dietista” o “nutricionista” a secas. Una circunstancia relativamente curiosa ya que, por ejemplo en el Reino Unido, los dietitians (dietistas) son reconocidos como profesionales sanitarios y, sin embargo, los nutritionists (nutricionistas) son asumidos como una especie de advenedizos en este terreno sin mayor respaldo académico y con ideas y propuestas muchas veces descontextualizadas y más que cuestionables, tal y como reconoce Ben Goldacre en su muy recomendable libro Mala Ciencia.

Volviendo al tema… El Día Mundial del Dietista-Nutricionista surge de la necesidad de promover esta profesión a lo largo y ancho de todo el mundo. Entre los principales objetivos de la ICDA y dentro de su plan estratégico está incluida la creación de una jornada mundial donde el dietista-nutricionista sea el principal protagonista. Y España es el país en el que se ha decidido realizar su proyecto piloto. Si bien la ICDA ha establecido que a partir de 2015 hará coincidir esta jornada con el Día Mundial de la Alimentación (16 de octubre) en España se ha considerado, con bastante acierto en mi opinión, que dado el impacto que tiene en el panorama mundial el Día de la Alimentación, el hacerlos coincidir empañaría o dejaría en un notable segundo plano las reivindicaciones propias del día del dietista-nutricionista.

Sea como fuere los objetivos de esta jornada son: Promocionar la profesión del dietista-nutricionista en la población; divulgar sus habilidades entre los ciudadanos y las administraciones gubernamentales; promover su reconocimiento como un profesional cercano y capaz de ayudarle en su alimentación diaria y contribuir a la nutrición comunitaria y salud pública a través de mensajes relacionados con la educación alimentaria de la población.

En este sentido y en relación con el último de los objetivos en este primer día del Dietista-Nutricionista se ha elegido un tema candente para acercarnos a la población, cáncer y nutrición, sin mitos, con el que poner de relieve tanto el importante papel que podría desempeñar este profesional en este tipo de patología, así como hacer destacar a día de hoy su ausencia (y lo que te rondaré morena) en la sanidad pública. España es el único país de nuestro entorno en el que esto sucede.

Para ello, además de los carteles, materiales informativos y demás, se ha puesto en marcha una campaña en la que de forma altruista distintos dietistas-nutricionistas ofrecerán sus servicios de forma gratuita y durante tres meses a través de una primera consulta para aquellos enfermos de cáncer que quieran acceder a este profesional. Así, los pacientes de cáncer que así lo deseen pueden solicitar esa consulta con el Dietista-Nutricionista más próximo a su lugar de residencia y que se haya sumado a esta iniciativa en este enlace.

Por último, puedes informarte de los eventos programados para este día siguiendo este enlace; también puedes descargar y consultar el materia específicamente diseñado siguiendo este otro; o más en general conocer todos los aspectos de este día y del profesional protagonista en este enlace.

Con sinceridad no puedo decir otra cosa más que me gusta mucho esta campaña ya que ya va siendo hora que se considere como se merece y se le de el protagonismos que le corresponde a este colectivo profesional del que formo parte. De todas formas si hay algo que me gusta de veras es el eslogan: 100% dietistas-nutricionistas.

Por cierto, si quieres seguir o mencionar este evento en las redes sociales, se ha propuesto el siguiente hashtag #DíaDN.

A propósito del lema de este día (Nutrición y Cáncer, sin mitos) igual te interesa consultar: Cáncer, alimentación y actividad física: recomendaciones

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