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José Ortega Cano enfada a las redes sociales tras su entrevista con Bertín

Anoche Telecinco emitió una de sus entrevistas más íntimas, y probablemente una de las más polémicas: Jose Ortega Cano abría las puertas de su casa para recibir a Bertín Osborne y a todo el equipo de Mi Casa Es La Tuya. En su encuentro con el presentador, el matador de toros habló de su relación con Rocío Jurado, de la enfermedad de la más grande y de cómo quiso morir después de que la Jurado dejase este mundo.

“Rocío era una persona de lo más normal. Familiar y sencilla. No parecía que fuese una artista o una diva, solo lo era cuando se subía al escenario. Le gustaba mucho la cocina, estaba muy pendiente de la casa y de sus hijos. Al principio iba a verme torear, pero luego lo dejó porque sufría mucho porque tuve 32 o 33 cornadas, 2 de ellas muy graves” dijo Ortega Cano.

Fue muy difícil adaptarme a estar sin ella. Un día cogí, hice las maletas y me fui con los niños a Sevilla porque era muy duro estar aquí sin ella. Perdí el rumbo de mi vida, me dio por beber. No coordinaba, me faltaba ella” añadió.

Entre otras cosas, Ortega Cano también habló de su peor momento: el instante en el que casi triplicando la tasa de alcoholemia provocó un accidente de tráfico en el que mató a Carlos Parra. Con este tema las redes sociales se encendieron, y con razón, porque aunque el matador se sintió profundamente arrepentido, al hablar del tema dijo: “Me debió entrar algún vahído y ya no me acuerdo de más. Cuando me desperté estaba fatal. Para sacarme del coche tuvieron que venir los bomberos. Y cuando me enteré de que había muerto una persona, me quise morir yo”.

¿Un “vahído”? Hombre Ortega, un vahído casual no fue: te pasaste bebiendo alcohol, fuese por la razón que fuese, y provocaste un fatal accidente con un terrible desenlace. En twitter, la gente lo tiene claro:

 

Puede que, tal y como dice esta twittera, Bertín tendría que haber repreguntado y no haber dejado pasar por alto esto.

 

Dejando el tema del accidente a un lado, la aparición del hijo menor de Ortega Cano con Ana María Aldón. El pequeño José María es monísimo y un claro reflejo del padre. Un Ortega Cano en pequeño que provocó uno de los momentos más entrañables de la noche cuando le confesó a Bertín que su cantante favorita era “la tía Rocío”, refiriéndose a la Jurado. Eso sí, en las redes sociales… a algunos les pareció fatal que expusiese a su hijo y otros resaltaron el gran parecido del niño con el matador.

 

La que sí que enamoró, como suele hacer siempre, fue Gloria Camila. La hija del torero y Rocío Jurado gana en las distancias cortas. Es hermosa, coherente, y tal y como le dijo Osborne al terminar la velada, tiene “charm“. Fue raro verla tan enamorada de Kiko Jiménez sabiendo que rompieron pocos días después y coincidiendo con que él, esta noche se sentará en el Deluxe para despotricar un poquito sobre ella.

 

Diez años sin ‘la más grande’

La más grande. La más grande era Rocío Jurado hasta que se murió, pero desde entonces no encontramos fácilmente a alguien que pueda heredar ese título honorífico que le colocó la prensa rosa. Rosa Benito está a años luz, es que ni se le acerca. Rocío Jurado era la que salía una y otra vez en Crónicas Marcianas imitada por Paz Padilla diciendo aquello de “destructores”. Se enfadaba con la prensa, a veces, pero la prensa la quería mucho porque era la más grande. Era buena, era auténtica, era una de esas personas que deja huella. Se fue hace diez años: el cáncer se la llevó el 1 de junio de 2006, maldita sea.

Rocío Jurado, en 1998, de celebración. © Gtres

Rocío Jurado, en 1998, de celebración. © Gtres

Un cáncer de páncreas, concretamente. Un cáncer contra el que luchó durante 16 meses. “Ha muerto como ella quería, rodeada de los suyos”, dijo su hermano, Amador Mohedano, el mismo que ahora apenas se habla con su sobrina Rociíto, la hija de la más grande, que podría hacerle el favor a su madre de hablarse con su familia, por ejemplo. Vale, esto es un juicio como una catedral, qué sabe nadie. Pero sí parece que tal vez a Rocío Jurado, desde el cielo (o si levantara la cabeza), le gustaría contemplar una familia un poco más unida y no esas ridículas peleas y recelos absurdos, ese no dirigirse la palabra… ¡Arreglaos, hombre! Que, como dice el sombrerero en Alicia a través del espejo, sólo hay una familia y es importante.

Tenía 61 años y se la llevaron, ya muerta, hasta Chipiona, como era su deseo. Aquel día yo fui a la capilla ardiente en Madrid a darle el último adiós en silencio. Yo era esa que escuchaba sus coplas sin decírselo a nadie. En España hay cientos de miles de personas que escuchaban y cantaban secretamente “Como una ola” y que vibraban de emoción con “la más grande”, que era enorme no solo por su voz, inigualable, ni por su sentido del humor, inimitable, ni por su increíble porte de artista. Era grande porque se entrega al público con el corazón.

El lugar en el que fue enterrada, Chipiona (Cádiz), fue también el lugar en el que nació. Su padre era zapatero y de los buenos, pero murió cuando ella tenía 15 años. Rocío empezó a cantar, se presentaba a todos los concursos, taconeó en diferentes escenarios hasta que Manolo Caracol y Pastora Imperio la contrataron para El Duende, uno de los primeros tablaos flamencos de la capital.

Con el que fue su primer marido, Pedro Carrasco.

Con el que fue su primer marido, Pedro Carrasco.

También actuó en películas, se hizo cada vez más famosa, y se enamoró locamente de un campeón del mundo de boxeo, Pedro Carrasco, con el que se casó por todo lo alto (500 invitados y toda Chipiona en la calle para verla) en 1976 y tuvo a la niña de sus ojos el 29 de abril de 1977.

Con Pedro Carrasco y su hija, Rocío Carrasco. © Gtres

Con Pedro Carrasco y su hija, Rocío Carrasco. © Gtres

 

El amor se gastó de tanto usarlo, se separaron discretamente y sin añadir polémica a la polémica. Y luego llegó, ya lo saben, el torero, José Ortega Cano. “Estoy enamorada hasta las trancas”, llegó a decir, aunque a lo largo del tiempo fuera un romance muy cuestionado por los sabelotodos del corazón.

Con José Ortega Cano © Gtres

Con José Ortega Cano © Gtres

El resto de la historia, ya la sabéis. Murió en su casa. Murió como ella quería. Y ahora, diez años después, somos much@s quienes seguimos recordándola y cantando secretamente “Como una ola”. Rocío: no te vamos a olvidar.

¡Grande! © Gtres

¡Grande! © Gtres