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Tampoco Breton Woods es una marca de Whisky. Porque el periodismo internacional no es solo cosa de hombres, ocho mujeres ofrecen un punto de vista diferente sobre lo que pasa en el mundo.

Atentado en Somalia con más de 300 muertos

Somalia, atentado yihadista

Inmediaciones del hotel Safari en Mogadiscio tras el atentado el sábado pasado. (EFE)

Somalia sufrió este sábado el peor atentado de su historia. El balance es desgarrador, más de 300 muertos y alrededor de 400 heridos causados por camiones bomba contra un hotel y un mercado en la capital, Mogadiscio. Según los medios locales, la gran mayoría de los fallecidos en el ataque eran civiles. Muchas de las víctimas murieron calcinadas, lo que dificulta mucho las tareas de identificación.

La primera explosión tuvo lugar junto al hotel Safari, situado en la conocida como intersección K5, una de las zonas más populares de la capital y donde se encuentran varios restaurantes, hoteles y sedes de oficinas gubernamentales. El segundo ataque, unas dos horas después, se llevó a cabo al lado de un abarrotado mercado situado junto a la antigua sede de la aerolínea nacional Somalia Airlines, en el distrito de Wadajir.

Los hospitales de la ciudad estaban desbordados ante la masiva llegada de heridos para los que no había ni medicamentos ni sangre para hacer transfusiones. Algunos países como Turquía o Kenia, ofrecieron ayuda médica para atender a los heridos.

Los medios locales aseguran que el atentado fue perpetrado por Al Shabab, aunque la organización terrorista no ha reivindicado aún su autoría. Según el periódico La Razón, Mogadiscio ha sido escenario de numerosos asesinatos en las últimas semanas, a pesar del gran despliegue policial en sus calles; y que la  mayoría de estos atentados sí han sido reclamados por Al Shabab.

La participación de Estados Unidos en Somalia se intensificó en los últimos años de la “administración Obama”, pero se ha incrementado significativamente desde que Donald Trump se convirtió en presidente. En el periódico The Guardian aseguran que “los críticos han argumentado que esto aumenta el riesgo de mayores bajas civiles, lo que, unido al complejo sistema de clanes de Somalia, puede desencadenar enfrentamientos y ataques de venganza”. Un estudio reciente de Naciones Unidas apuntaba que en “la mayoría de los casos, la acción estatal parece ser el factor principal que finalmente empuja a las personas al extremismo violento en África”.

El rotativo inglés también apunta como a uno de los autores de los hechos a un ex soldado del ejército somalí –que se había unido al ejército en 2010, pero que desertó de su puesto militar para unirse a Al-Shabaab unos cinco años después- cuya ciudad natal fue atacada por tropas locales y fuerzas especiales de Estados Unidos hace dos meses, en una operación en la que murieron 10 civiles. Esta incursión ocurrió en la pequeña ciudad de Bariire, a 50 km al oeste de Mogadiscio, una de las fortaleza de Al-Shabaab y que ha sido una plataforma para varios ataques importantes contra Mogadiscio.

El presidente somalí, Mohamed Abdullahi Mohamed, conocido como “Farmajo” declaró en abril el estado de guerra en todo al país y dio un plazo a Al Shabab de 60 días para participar en una amnistía, pero el grupo lo rechazó. La organización terrorista, que se afilió en 2012 a la red internacional de Al Qaeda, controla parte del territorio en el centro y el sur del país y aspira a instaurar un Estado islámico de corte wahabí en el país africano.

Según analistas locales, los problemas internos del Gobierno y el distanciamiento con la cúpula del Ejército -razón por la que el ministro de Defensa dimitó la semana pasada- han permitido a Al Shabab recuperar su capacidad de atentar a gran escala. El periódico Público nombra al analista de seguridad Ibrahim Shegow que asegura que atentados como este podrían repetirse “a menos que el Gobierno acabe con sus problemas internos y mejore su capacidad militar”.

Somalia, con casi 11 millones de habitantes, vive continuamente en estado de inestabilidad desde 1991 cuando el dictador Mohamed Siad Barré fue derrocado y el país acabó en manos de milicias radicales islámicas y señores de la guerra. Además, las sequías también producen que su población sufra hambruna. Sus ciudadanos por tanto no tienen otra que intentar escapar de su propio país, convirtiéndose así los somalíes en uno de los grandes protagonistas del éxodo migratorio hacia Europa.

1 comentario

  1. Dice ser Aída Carretero García

    Al Shabab, Isis, Al Qaeda, qué más da?.
    Acción estatal, problemas gubernamentales, ex soldados cabreados, religión, qué más da?.
    No hay explicación para tanta maldad, para tanto horror!.
    Y soluciones?, tiene que haberlas, tiene que haberlas!!!!

    19 octubre 2017 | 18:23

Los comentarios están cerrados.