Entradas etiquetadas como ‘billetes’

Un ladrón huye en bicicleta y pierde el botín por el camino

De los mismos ‘directores’ de Los ladrones que fueron descubiertos por un rastro de macarrones y El atracador de bancos que roba el dinero y pide que se lo ingresen en cuenta, llega a la ‘gran pantalla becaria’: El chico de la bici que tomó el dinero, corrió y lo perdió. ¿¿¿¿¿????

El protagonista indiscutible de este nuevo éxito del ‘celuloide criminal’ es un caco con sombrero que fue grabado por una cámara de seguridad cuando huía a toda pastilla con su bicicleta por una localidad de Pensilvania (EE UU). Lee el resto de la entrada »

Esta chica cuenta fajos de billetes mejor que una máquina

yuan_chicaLa protagonista de este vídeo se ha hecho famosa en las redes sociales de China porque es capaz de contar decenas de yuanes en pocos segundos. Tiene más velocidad en sus dedos que Juan Tamariz moviendo cartas. ¡¡¡Vaya máquina!!!

Con una habilidad digital que ya quisiera para sí un gran pianista, la joven dobla un fajo de dinero y usa los cinco dedos de su mano para realizar el cálculo. Empieza por el pulgar, luego el índice hasta llegar al meñique. Lo más sorprendente es que va incrementando la velocidad según avanza el recuento. ¡Chica para ya que se te van a salir las falanges! Lee el resto de la entrada »

Despierta de un coma al sentir el gratificante olor del dinero

Xiao-Li_despierto

Un joven chino, que pasó más de un año en estado de coma, finalmente despertó cuando un grupo de enfermeras comenzaron a agitar unos billetes en sus narices en un intento de evocar sus recuerdos más gratos. Como el Tío Gilito o Ebenezer Scrooge.

Xiao Li, de 30 años de edad, entró en coma en agosto 2013 después de pasar siete días en un cibercafé casi sin dormir. Según los médicos, el hombre sufrió un desmayo cuando buscaba ideas para abrir un negocio junto a otros socios.

Lee el resto de la entrada »

Detenido un hombre mientras intentaba tragarse billetes falsos

Hay gente muy rara por ahí suelta. El otro día, un tipo casi no lo cuenta después de intentar dar una sorpresa a su novia: se envió a él mismo en una caja abrazando un peluche y la entrega, prevista para media hora más tarde, se dilató tres horas. Nadie sabía que estaba ahí dentro.

Luego está otro muchacho que fue rescatado por 20 bomberos después de quedarse atrapado en un lago… desnudo. El tercer puesto es para el niñato que fingió su muerte antes de pedir matrimonio a su novia, para que se imaginara cómo sería la vida sin él. Y en cuarto y definitivo lugar, empatados a puntos, tenemos a dos engullidores: un señor que se tragó un diamante valorado en casi 11.000 euros y nuestro protagonista de hoy… el hombre que se intentó comerse un puñado de billetes falsos en un parque de atracciones estadounidense.

El tragabilletes se llama Larry Jones, y fue detenido en el famoso (famoso por decir algo) Darien Lake Theme Park and Resort cuando intentaba tragarse varios billetes falsos de 50 dólares (unos 40 euros cada uno) después de usar dinero falsificado para pagar unas patatas fritas en el centro de ocio.

Resulta que el empleado que recibió el billete falso se dio cuenta de que se la estaba intentando colar y avisó a los agentes de seguridad, que fueron en su busca para pedirle explicaciones y, cuando quisieron darse cuenta, lo tenían delante comiéndose los billetes para ocultar las pruebas.

Como supondréis, no tuvo éxito. Los cinco billetes que intentaba masticar quedaron lo suficientemente claros como para descubrir que había monedas de chocolate más realistas y nuestro amigo Larry fue detenido. En cualquier caso, comerse esos cinco billetes no habría valido de mucho, teniendo en cuenta que tenía casi 900 euros en billetes del mismo valor que el dinero del Monopoly.

Sé que, comparado con el tipo que se autoenvió y con el que fingió su muerte este hombre es un alma cándida, pero como ya sabéis que yo tengo cierto cariño hacia los ladrones torpes y los estafadores fracasados, me veía obligado a ampliar esta noticia que quizás marque un antes y un después en nuestras vidas.

PD: Desde este jueves tenemos posts un poco especiales.

El ‘racismo’ de los billetes de Canadá

Somos inconformistas, ya lo sabéis. Si ganamos la Champions decimos que vale, pero que no jugamos bien. Si jugamos bien decimos que vale, pero que los canteranos no juegan todo lo que deberían. Si juegan los canteranos decimos que vale, pero que nos arriesgamos a cortar su progresión precipitándonos al subirlos al primer equipo. Por eso en Canadá, donde la gente habla menos de crisis y más de otras cosas, están preocupados porque dicen que sus billetes están viviendo un caso de racismo nunca visto.

Sin haber estado jamás en el país, yo tengo a los canadienses por gente de bien. Será que me llegó al alma aquello de Bowling for Columbine, cuando Michael Moore abría las puertas de la casa de la gente, que no las cerraban con llave, porque no había peligro de ser atracados (al menos hasta entonces). Por eso no me sorprende que, mientras en Europa estamos con el agua al cuello viendo cómo los políticos se pasan la pelota de unos a otros, allí el gobernador del Banco de Canadá ha pedido disculpas por retirar un dibujo de un billete. Así como lo leéis.

Resulta que en la impresión de los billetes de 100 dólares, que se pusieron en circulación en noviembre 2011, hay una mujer mirando por un microscopio. Pues bien, en el diseño original esa mujer parecía asiática y los conejillos de indias a los que les mostraron los billetes antes de ponerlos en circulación, allá por 2009, criticaron esa circunstancia, porque consideraron que la imagen no era representativa de la mujer canadiense.

De modo que en la versión definitiva sustituyeron a la mujer aparentemente asiática por otra aparentemente caucásica, para evitar protestas. El problema es que ahora se ha conocido la historia y, en lugar de protestar porque hay una mujer asiática en los billetes, la gente ha protestado porque había una mujer asiática en los billetes y ya no. “¡RACISMO! ¡RACISMO!”, gritan algunos, que consideran un ultraje que Canadá, ejemplo de multiculturalismo, haya permitido esto.

Ante la avalancha de críticas, el gobernador del Banco de Canadá, Mark Carney, pidió disculpas y dijo, como supondréis, que admitía el error que habían cometido. Vaya por delante que la imagen fue retirada para darle una apariencia “neutral” a la figura del billete, aunque eso no ha calmado tampoco los ánimos. Sabéis de sobra que, de haber elegido la imagen original, ahora estaríamos diciendo que discriminaba a los canadienses no asiáticos, porque cuando nos ponemos pejigueros no tenemos fin.

Es sorprendente, ¿verdad? Yo ya no me meto en si hicieron bien o no en sustituir la imagen de los billetes, pero sí que digo que me sorprende que se arme este follón por una cosa así y que encima pasó hace tres años (aunque se haya sabido ahora). Será que, con la que está cayendo aquí, no termino de ponerme en situación para discutir de billetes.

PD: Mi hermano solía decir que el de los billetes de 100 (Manuel de Falla) se parecía a mi abuelo. No sé si con esto tenemos para discutir un ratillo.

El guacamayo que se ríe como los malos de las películas

Quemad cualquier ejemplo de cultura que tengáis a mano y sed bienvenidos a el blog del becario ese lugar en el que nada es lo que parece porque todo suele ser bastante peor.

Para que veáis que no os engaño, el hilo conductor de la entrada de hoy es un guacamayo llamado Polo que tiene ocho años y que se ha hecho bastante famoso por la risa que se gasta, que recuerda muy mucho a la de los malos de las películas de Hollywood (porque los malos españoles no se ríen así, las cosas como son… basta con comparar a Danny Devito en Batman Returns con Jordi Mollá en Dos policías rebeldes II).

Como si fuera a conquistar el mundo, Polo acompaña sus carcajadas de batidas de alas y gestos sospechosos con la pata. Vamos, que le falta decir “¡Maldito seas, Perry el ornitorrinco!” para ser pura maldad. El vídeo dura algo más de un minuto, pero con que veáis los primeros 20 segundos probablemente os haréis una idea, ya que de lo contrario terminaréis locos e hipnotizados y habréis sucumbido a su maquiavélico plan (perdón por lo de “maquiavélico”, sé que ha sonado culto pero no tenía intención, fue pura casualidad).

El vídeo es de 2008 pero, cosas de Internet, es ahora cuando ha empezado a coger viralidad. Y yo me pregunto… ¿cómo habrá aprendido a reír de esa forma? ¿Le habrán enchufado en casa LaSexta 3 ininterrumpidamente? Bueno, parece improbable porque hace cuatro años aún no estaba en antena. Quizás le pusieron DVD’s, quizás era el guacamayo de un mantero o quizás…

… O quizás era la mascota de Pavel Durov, el millonario que creó una red social llamada VKontakte y al que llaman el Zuckerberg ruso, que hace unos días acaparó las portadas de algunos medios después de que pusiera en marcha una medida solidaria que a mí me parece de mal gusto.

Durov se dedicó a lanzar billetes de 5.000 rublos (algo menos de 120 euros cada billete) desde la ventana de su oficina en San Petersburgo. Visto así, el tipo, de 27 años, parece un muchacho generoso que quiere ayudar a la gente anónima a superar la complicada situación que atravesamos. Ahora bien… ¿qué me diríais si os cuento que los lanzaba como avioncitos y entre risitas con sus compañeros? Pues ya no hace tanta gracia, ¿a que no?

Como cabía esperar, la gente se arremolinó en torno al lugar en el que caían los billetes peleándose por ellos mientras los directivos sonreían desde la ventana. El salario medio en Rusia es de unos 23.500 rublos mensuales (alrededor de 560 euros), de modo que haceros una idea de lo que suponía cada billete para esa gente.

(El vídeo está en ruso, pero viene a contar lo que os he explicado)

Pues bueno, por si no fuese bastante, Durov explicó que simplemente intentaba crear una “atmósfera festiva” en la ciudad y que tuvo que parar pronto porque “la gente se convirtió en animales”. Decidme o no si a este tipo le pega tener ese guacamayo y haberle enseñado esa risa. Es más, me atrevería a decir que Durov aprendió todo lo que sabe viendo al señor Burns en Los Simpsons… y así nos va.

PD: Mañana a ver si nos animamos un poco, que con lo simpática que había empezado la cosa hablando del guacamayo al final vamos a terminar el día encabronados ligeramente contrariados.

PD2: Vale, lo confieso, lo del guacamayo era una excusa para rajar del tal Durov.