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Desastres con el bronceado que no arregla ni el Photoshop

13 abril 2012

Soy más bien blanquito de piel. No tanto como el Casper de Yo, yo mismo e Irene, pero blanquito. Eso me ha abocado a situaciones bastante cómicas: la que más, hace unos años, cuando fui a ver el GP de Jerez de motos y se me quemó la oreja derecha. Sí, solo la oreja derecha… y se notaba un montón. Mi segundo mayor ridículo, después de aquella vez que Juan me pilló rajando de él.

En cualquier caso, como no soy mucho de tomar el sol, mis problemas con el bronceado no son muy recurrentes. Tengo amigos y amigas que se tuestan cada verano, que en invierno usan toallitas bronceadoras… amigos y amigas, un consejo: no lo hagáis. Ni rayos UVA, ni toallitas bronceadoras. El resultado, la mayoría de las veces, da más susto que gusto.

¿No me creéis? Bueno, pues hay una web llamada Pale is the new tan que recopila un chorro de imágenes desafortunadas de gente bronceada (o quemada) cuyo esperpento no se arregla ni con Photoshop (de ahí el título). En fin, que no me lío más. Vamos a hacer tres categorías para, por cortesía de Pale is the new tan, abrir los ojos a quienes aún se preocupan de estar morenos todo el año.

1. Quemado, pero contento

Estos casos son el típico “jodido, pero contento” que cantaría Buika. Son personas que se queman, pero se lo toman con humor. Es más, diría que se lo toman con humor desde antes de quemarse, porque supongo que para quemarte así tienes que hacer el dibujito con el protector solar antes de tostarte.

2. Los excesos no son buenos

Entiendo, en cierta medida, la obsesión por estar morenos. La gente ve a Inma Cuesta y a Eva González y cree que eso se puede coger en un par de días, de forma artificial… pero no. Así pues, muchos se empeñan en arreglarlo todo con toallitas bronceadoras y rayos UVA, pero generalmente es peor el remedio que la enfermedad. ¿Qué pasa? Pues que una sobreexposición o un bronceado artificial desemboca en cosas como las que veis sobre estas líneas: afroamericanas que en realidad son solo americanas, caras morenas con manos blancas y… bueno, lo de la última foto no soy capaz de explicarlo, os lo dejo a vosotros.

3. Un despiste imperdonable

¿Recordáis lo que os dije al principio sobre mi visita al circuito de Jerez? Pues lo mío fue un chiste comparado con lo que le pasa a otra gente. Los hay que se pasan el día al sol con una camiseta de tirantes, que no se quitan el reloj en todo el verano, que montan en bici de junio a agosto, que presumen de sandalias (tanto, que hasta se duchan con ellas)… y así, así, así hasta acabar como esta gente.

PD: ¿Tenéis alguna anécdota buena de bronceado? Soy todo oídos.

¿Qué harías si compraras un pueblo para ti?

12 abril 2012

Llevo unos días dándole vueltas. Hace no demasiado vi en las noticias que se vendía una aldea  en Francia, pero me pillaron sin cash (justo ese día no tenía en el bolsillo los 300.000 euros que pedían). Poco después, pusieron a la venta otro pueblo en Estados Unidos, pero se la vendieron a dos vietnamitas que pagaron 680.000 euros justo cuando estaba a puntito de superar su oferta.

En cualquier caso, todo este rollo me ha hecho que me plantee qué habría hecho yo con un pueblo para mí solo. Y me interesa saber qué haríais vosotros si os comprarais u os regalaran uno. ¿Qué medidas os gustaría implantar? ¿Qué cambios impondríais?

Bueno, como me gusta predicar con el ejemplo, os diré qué diez medidas clave tomaría yo si comprara un pequeño pueblo. Si esto fuera un blog serio diría que incentivaría la compra de viviendas, que la gente tuviera hijos, que propondría políticas sociales… pero lo siento, esto es el blog del becario. No me permitiría que mi pueblo no estuviese lleno de cosas locas y tontunas. Así sería BecLand, en diez claves:

1. Carril para enviar mensajes de móvil. Ya sabemos que usar el móvil mientras caminas puede resultar peligroso, por eso me gustaría implantar una medida que en Philadelphia propusieron en plan broma pero en BecLand sería una realidad: un carril para la gente que va actualizando Twitter y mandando mensajes de Whatsapp. Es imprescindible.

2. Un búnker antizombi. Desde que vi el de Dani no me he podido quitar la idea de la cabeza. BecLand necesita uno. Estaría bien que, además de ser antizombi fuera también antinuclear, pero bueno, lo fundamental es sobrevivir a un ataque de muertos vivientes, porque ahí todavía quedará algo de lo que disfrutar. Después de un ataque nuclear el resto del pueblo quedaría destrozado.

3. Carreras de cerdos. El ocio es fundamental. Si quiero seguir manteniéndome en el poder tenemos que dar a la gente pan y circo. Creo que una liga de carreras de cerdos podría ser la solución. Pensé en hacerlas de tortugas, pero igual se nos va el presupuesto en iluminación… ¿Cuántas horas puede durar una carrera de tortugas?

4. Desfile de Victoria’s Secret. Solo por darnos a conocer, que conste. En un momento dado se puede hacer mixto, si es preciso, pero yo lo de Victoria’s Secret lo digo más que nada por poner BecLand en el mapa. Seguro que cuando llegasen Miranda Kerr y Alessandra Ambrosio la gente hablaría del pueblo. ¡Aunque no tengamos equipo de fútbol!

5. Piedra, papel, tijera, lagarto, spock. Lo que os digo, el ocio es fundamental. Por eso haríamos torneos semanales de Piedra, papel, tijera, lagarto, spock, amenizados por actuaciones musicales.

6. Ordenanza de buenas costumbres. Al igual que el ayuntamiento de La Toba, en Guadalajara, publicaría una ordenanza de buenas costumbres. Saludar y despedirse cuando uno llega y se va de un sitio, decir “gracias”, sujetar la puerta cuando alguien viene, ponerse la mano en la boca al estornudar… ¡Hasta los conductores de autobús esperarían a esa pobre gente que va corriendo en lugar de cerrarle la puerta en las narices con una sonrisilla maligna!

7. Una carretera llena de billetes… de Monopoly. Un pueblo no es un buen pueblo si no se ríe de los forasteros, por eso en la carretera de entrada a BecLand pondríamos un montón de billetes (pero cuando digo un montón es cientos de ellos) para que la gente se parase a cogerlo y cuando lo hiciese… ¡descubriese que son falsos! Pondremos a un par de señores mayores sentados junto al cartel de BecLand y les gritarán: “Tú no eres de aquí, ¿verdad?”.

8. Un Gran Hermano en la plaza del pueblo. Los realities la están partiendo y no podemos ser ajenos. La plaza mayor de BecLand estaría llena de cámaras que, lejos de evitar robos, servirían solo para entretener a la población. El canal de televisión del pueblo solo emitiría, las 24 horas, lo que pasase en la plaza. También pondríamos una estantería llena de libros para que los gafapasta que critiquen la medida puedan culturizarse mientras la masa se embrutece.

9. Una casa abandonada. ¿Queréis que hagamos dinero? Muy bien, tendremos una casa abandonada y diremos que está encantada. Un montón de frikis vendrán a investigar las psicofonías (falsas) que haremos poniendo un walkman escondido en una esquina. Pondremos cerca un hostal para que esa gente que viene a ver los fantasmas y los monstruos de migas de pan se dejen los cuartos.

10. Un parque de atracciones copiado. China hizo un parque de atracciones de Disney falso que al final terminó abandonado. Por eso, y sin que nadie se entere, deberíamos montar un parque de atracciones divertido… falso, eso sí. A mí me gustaría que fuera de Phineas y Ferb, aunque lo tendríamos que llamar Fineas y Pherb (para disimular, claro). Ahora bien, como igual se nos va de presupuesto puede que tengamos que conformarnos con unos cuantos toboganes y un tipo disfrazado como los que deambulan por la Puerta del Sol. No me digáis que no estoy creando empleo.

PD: Bueno, así sería BecLand, un sitio para entrar a vivir. Pero y vuestro pueblo… ¿cómo sería?

Premio para el peor fotógrafo

19 marzo 2012

Sé que muchos de vosotros aún lo recordáis. Es más, me consta que varios os lo tatuasteis en la piel, al más puro estilo Memento, para que no cayera en saco roto. No os hagáis los tontos, que sabéis a lo que me refiero. Sí, estoy hablando del famoso post del 8 de febrero. Cómo no olvidarlo, ¿verdad? Con sus ocho comentarios (dos de ellos míos), con sus once tuiteos y sus doce facebookeos. Una entrada para recordar en la que, como si no lo recordarais, os hablaba de un concurso que buscaba al peor fotógrafo del Reino Unido.

Era un concurso organizada por la web Red Cloud (de expertos en fotografía) y el premio para el ganador era un cursillo, a fin de corregir la inutilidad con una máquina fotográfica en las manos. Las fotos finalistas, que podéis ver en el antiguo post, eran una apología a la torpeza, una oda a las zarigüeyas fotógrafas, un cúmulo de personas en el objetivo, dedos cortados y cabezas borrosas (esperad, esperad… he mezclado el orden de los nombres y los adjetivos, ¿verdad? Bueno, el caso es que las fotos eran malas, ya me entendéis).

Pues bien, ya tenemos un ganador. Ya sabemos quién es el tipo que merece una estatua becaria por ser capaz de convertirse en el peor en algo, que eso siempre tiene su mérito y está muy poco reconocido. Su nombre es Stuart McGhee y la imagen en cuestión, ésa que pasará a los anales de la historia es… (oye, ¿lo de “anales” cuándo lo vamos a cambiar por otra palabra más bonita?).

A mí no se me ocurre ningún nombre que recoja todo lo que transmite la imagen. Casper se me antoja insuficiente, Corre hacia la luz, también. El bebé que brilla intensamente podría ser una solución, aunque como nombre comercial tiene poco futuro. El niño sin nariz o Lo último que vi fue un haz de luz y después no recuerdo nada son alternativas, aunque confío en que vosotros afinéis la mala leche y el buen humor para darle una vuelta de tuerca al asunto. Esta foto necesita un buen nombre y tú puedes dárselo.

Ahora bien, como sabéis que a mí no me basta con recoger los fallos que encuentro sino todo lo contrario, me gusta animaros a que os equivoquéis, os pedí en su momento que me enviaseis las fotos desastrosas que tuvieseis. El llamamiento, al igual que el post en sí, fue un rotundo éxito. Llegaron centenares de cartas pidiendo mi dimisión felicitándome y miles de imágenes a través de las comunidades becarias de Twitter y Facebook.

Cómo se pondría la cosa, imaginad, que para elegir a mi propio ganador tuve que contratar, a través de una ETT (empresa de trabajo temporal), a una decena de oompa loompas (a los que no pagué). Y después de trabajar durante un mes entero sin descanso, se decidieron. La mejor peor foto de la comunidad becaria fue para @polinesio_, que supo captar como nadie la esencia de del London Eye.

No, no hace falta que os pongáis las gafas 3D. Está hecha así :)

PD: Y pensar que, si no llega a ser por mí, no os enteráis de esto… ¡qué país!

Lo más raro que ha pasado durante la semana (12-18 marzo)

18 marzo 2012

Muchos os preguntaréis dónde fue a parar el recopilatorio semanal de cosas extrañas que solía hacer. Pues bueno, esta semana lo recuperamos en una sección especial que bien podría llamarse: “lo más raro de la semana… capturado por amiguetes”, porque todas las historias me han llegado a través de compañeros y amigos del blog. En fin, que no me lío, que todos tenéis muchas cosas que hacer, así que ahí vamos. Esta semana han pasado cosas raras que no os conté como por ejemplo:

1. Detenidos por fingir un embarazo de quintillizos

La primera historia me llegó al correo del blog a través de cof, corresponsal becario en México. Fue él quien me dijo que Deibi Sarahí Castro Gámez y Édgar Alan Verdugo Gómez fueron detenidos el pasado lunes después de llevar a cabo una estafa millonaria y rebuscada: fingieron estar embarazados de quintillizos (bueno, ella es la que teóricamente estaba embarazada, él solo es de buen comer) y posteriormente simularon un secuestro, todo ello para conseguir dinero de las autoridades y de los buenos samaritanos. La forma en la que la policía se enteró fue de lo más surrealista: el marido (Édgar, como el malo de Men in black) denunció el secuestro y cuando llegaron ella dijo que le habían robado a los chiquillos. Entonces llamaron a los médicos y estos descubrieron que ni quintillizos ni ornitorrincos, esa señora no había estado embarazada. Se enfrentan a ocho años de cárcel, según la prensa mexicana.

2. Zoltan, el eslovaco que se cree Batman

Segunda historia, cortesía del inigualable @tinoserrano: ¿sabíais que hay un muchacho en Eslovaquia que se disfraza de Batman y combate el crimen? Está bien, no es la primera vez que hablamos de alguien así, pero… ¿os fiaríais de un tipo que cuando hay una cámara cerca parece una parodia de Joaquín Reyes en Muchachada Nui? Bueno, el Batman eslovaco es de Dunajska Streda, a 55 kilómetros de la capital, Bratislava, tiene 26 años y vive en un edificio abandonado que no tiene ni luz, ni agua ni calefacción. Además, es tan majete que lo único que pide es que le den comida a cambio de sus servicios que, por cierto, aún no han sido requeridos.

Que alguien le dé un bocadillo y le quite ese arma, por favor. Al final se va a hacer daño y la tendremos.

3. El preso que se fugó y subió sus fotos a Facebook

Tercera historia semanal, cortesía de @pequeniag, corresponsal becaria (y estrella del periodismo) en Argentina. Ya sabéis que hacer una trastada y subirla al Facebook empieza a ser bastante habitual… casi demasiado. Pues bien, en esta categoría, dentro del subapartado “delincuentes”, tenemos a Gordillo, un argentino de 23 años que estaba en prisión por robar y que durante una pelea sufrió daños en el ojo y fue trasladado a un centro hospitalario. Una vez allí, un comando formado por cinco hombres (al más puro Equipo A) se lo llevó y Gordillo vio la luz (con perdón). Empezó a hacer vida normal: se fue de vacaciones, iba a cenar fuera, salía por las discotecas… incluso le pidió matrimonio a su novia. Todo ello con su debida actualización de texto y fotos en Facebook, como debe ser. Al final, esas actualizaciones dieron la pista a las autoridades, que lo han detenido nuevamente, según recoge la prensa argentina.

4. Se divorcia de su mujer porque cree que es un extraterrestre

Supongo que hasta ver Phineas y Ferb puede resultar perjudicial para algunas cabezas, que están nada más que regular. Una sobredosis de la canción Corazón alienígena es la única explicación que encuentro para el escritor David Icke (o friki que piensa que el mundo esta gobernado por humanoides reptilianos al mas puro estilo V, como me dice Ari en Facebook), quien se divorció de su señora, Pamela Leigh Richards, tras sospechar que ella era un reptil extraterrestre… o al menos eso dice la prensa internacional. Cuentan que sus mayores sospechas residían en las mutaciones que experimentó la cara de Pamela y en que ella creció en bases militares de Estados Unidos, porque su padre era piloto. ¿Quién necesita más confirmación después de ver esto? El chivatazo esta vez me lo dio Rahel, otra amiga del blog, que lo escuchó en Milenio 3.

Aún me quedarían más cosas que contar, como las combinaciones de tecnología raras y útiles que me pasó @dutx12, el libro de recetas con esperma que localizó @juancmarti o el momento mítico que tuvo lugar el jueves en El millonario, cuando una concursante cruzó los dedos y dijo “que falle, que falle” el tipo que al final se llevó el premio gordo (esto me lo dijo @chiqui20m).

PD: Esto es todo lo importante que deberías saber. Ya no hace falta que veáis la tele, vayáis a la universidad o a trabajar. Con esto os sobra.

“Mamá, córtame el pelo ya, que creen que soy una niña”

15 marzo 2012

Ser feo tiene sus ventajas. La experiencia me ha demostrado que los guapos solo se encuentran con problemas a su paso: automáticamente les etiquetan como tontos, muchas veces solo los quieren por su físico, se ven obligados a cuidarse y a machacarse en el gimnasio… lo suyo sí es tener un examen cada día y no lo de Torres e Higuaín.

No sé si sois guapos (o si tenéis amigos que lo son), pero ese martirio del que os hablo comienza en la más tierna infancia. Existe la costumbre de, a los niños guapos, dejarles el pelito largo, en plan “Hola, me llamo Yahel y tengo diez años”. Pero claro, con el cuerpecito aún por desarrollar, el niño, y esto de pequeño molesta mucho, tiene que aguantar comentarios del estilo: “Ay… pero qué niña más guapa, ¡madre!” o “¿cómo te llamas, preciosa?” y eso molesta. En cambio, como decían en un monólogo de El club de la comedia, a un niño feo jamás le dejarán el pelo largo, porque en lugar de Brad Pitt en una portada de la Súper Pop parecería Santiago Segura en una escena de El día de la bestia.

Después de estos párrafos de introducción seguro que entendéis por qué el pequeño Rean Carter, de cinco años, le ha pedido a su madre que le corte el pelo de una santa vez. Al pobre Rean no le han cortado el pelo nunca en sus cinco años de vida, como si fuera una chiquilla a la que esperan hacerle un peinado excepcional en su comunión, y eso ha provocado que al jovencito lo tomen por jovencita demasiado a menudo, algo que le toca la moral (a esas edades no te toca ninguna otra cosa porque no pueden decir tacos) al crío.

Actualmente la hermosa cabellera del pequeño Rean le llega a la altura de la cintura (45 centímetros de largo), pero le trae más disgustos que alegrías. No piensa lo mismo su madre, Leeanne Smith que desde un primer momento se negó a cortar esos “encantadores rizos de oro” a su pequeño y que ya ha confesado a la prensa británica “haber llorado” ante la idea de que Rean pierda su melena.

En el colegio le obligaron a hacerse coleta y los niños, que son crueles como Bart y Nelson de Los Simpsons, apartaban al pobre Rean de los juegos porque “parecía una niña”, según recogen los diarios ingleses.

Ahora bien, la batalla en casa de los Carter no ha acabado todavía. Primero, porque el niño quiere que el barbero meta a fondo la tijera mientras mamá prefiere que le corten lo menos posible y segundo porque al hermano de Rean, Regan (efectivamente, no se calentaron mucho la cabeza con los nombres en esta familia), tampoco le han cortado el pelo de momento, aunque tiene solamente dos años.

Por si os interesa… el pequeño Rean vive en Sunderland, como mi primo Miguel Ángel, y se cortará la melena en las vacaciones de Semana Santa. Lo digo por si aún no tenéis decidido a dónde ir de vacaciones y os apetece pasaros por allí para ver tamaño espectáculo (y saludar a mi primo, que os pilla de paso).

PD: La historia tiene también su parte tierna, porque Leeanne prepara una subasta del pelo de Rean para donar lo recaudado a una institución benéfica.

Construirán un baño de 60.000 euros en una isla deshabitada

14 marzo 2012

Los baños solo traen problemas. Hace no demasiado estaba tomando algo con unos amigos en un bar y tuve que ir al servicio. Me detuve frente a las puertas para saber cuál era el mío y los dibujos eran un pez y un pulpo. ¡¡UN PEZ Y UN PULPO!! ¿Qué demonios soy yo? Pues como no lo tengo claro entré al de la derecha, y había una chica. “Ups, error”, pensé. Salí y fui al otro. Estaba vacío (¡BIEN!). No habían pasado ni 30 segundos cuando una muchacha aporreaba la puerta: “¡¡¡Eh, sal, que esto es el baño de mujeres!!!”. Terminé, salí, me disculpé, me pregunté qué demonios hacía la otra zagala en el baño de chicos y concluí que ella, como yo, no debía de tener claro si era pulpo o pez, y entró al primero que pilló. Con lo fácil que es poner “Caballeros” y “Señoras”.

Por eso, porque los baños solo traen problemas, no entiendo que en la pequeña isla de Handa, en Escocia (sin tilde en la “i”, no me seáis graciosos), quieran poner uno que les cuesta 50.000 libras (unos 60.000 euros). Sobre todo, estando la isla como está: deshabitada. El tiempo es tan desapacible en Handa (ni que en el resto de Escocia fuera una maravilla, vamos) que durante seis meses allí no se acerca nadie. Y cuando digo nadie es nadie, ni Goku con la nube mágica, ni Vegeta teletransportándose. Nadie de nadie, no sé si me explico.

Los otros seis meses tampoco tiene habitantes, pero sí turistas (como si fuera la isla de Benidorm), que van a ver la rica fauna y flora de la zona (esto ya no es como la isla de Benidorm: allí se va a comer paella y a ver gallos, pero la flora y la fauna está en las discotecas los sábados por la noche). El problema, porque las autoridades han entendido que era un problema, es que hasta ahora en Handa, si querías evacuar, ya fuera poco o mucho, tenías que buscarte un rincón íntimo, como si estuvieras en la isla de Supervivientes. De ahí la idea de construir un baño público.

Ahora bien, en Handa hay un aseo, que actualmente usan los voluntarios que te enseñan lo que puedes hacer y lo que debes ver de la isla. “¿No vale ése, Bec?”, preguntaréis. Pues no, hombre, no mucho, y menos teniendo en cuenta que la visitan 6.000 turistas en verano para observar su variedad de aves. Si en los bares después del tercer visitante está el baño que da pena, imaginad ahí… y más aún si es el cuarto de baño de los trabajadores… que no, hombre, que no. Lo que les faltaba a los pobres, que no tienen televisión y se las ven y se las desean para coger algo de cobertura con el móvil.

“¿Y por qué demonios es tan caro, Bec? ¿También tienes una razón para eso?” Bueno… para que os hagáis una idea: no hay electricidad ni agua corriente y los vientos que azotan la isla obligarán a David Sommerville, arquitecto responsable de la obra y que lleva cinco años trabajando en el proyecto, a inventarse algo. La solución será, según parece, meter el baño bajo tierra (un poquito, no os asustéis), utilizar acero y echar serrín para tapar cada regalo que la madre naturaleza le haga a través de nosotros.

Ale, muchachos, para que luego digáis que no os doy razones para viajar en verano. Ahí tenéis mi recomendación: una visita a la isla de Handa, pequeñita, coqueta y con un montón de aves por descubrir. Y si no os convence nada de eso, igual os motiva echar un pis en un baño de 60.000 euros, para ver si se siente algo distinto. Dicho lo cual, yo antes de entrar miraría si en la puerta hay pulpo o pez… por si las moscas.

PD: Si todo esto os parece irrelevante, no os perdáis lo que me pasó mi amigo y viñetista @juancmarti. ¡¡Un perro colándose en un reportaje de la Casa Blanca!! Nosotros hacemos periodismo extremo y de calidad, pero nadie nos lo agradece.

Tiene fobia a los botones y se queda paralizada cada vez que ve uno

09 marzo 2012

Quienes me vais conociendo un poco sabéis que yo trabajo en España por error. Primero porque me hicieron la beca sin querer y luego, viendo que ponía cara de perro pachón y que les salgo por cuatro bocadillos al mes, les dio pena prescindir de mis servicios. Segundo, porque mi hábitat natural está en un diario on line británico, o en la sección de sucesos de un medio estadounidense. Ahí es donde cuentan historias de las de verdad, de las que llegan al ciudadano, como la de hoy. Lástima que no sepa inglés (solo sé decir “my taylor is rich” y creo que eso fue lo que dijo Camps antes de meterse un buen lío, así que mejor me callo), si no… el puesto era mío.

Antes de empezar quiero confesar que yo siempre he sido un poco cabronías. Tengo una tía que sufre una fobia atroz a los reptiles, insectos y bichejos en general. Cuando digo fobia quiero decir que no soporta verlos fotografiados ni dibujados, que salta cuando ve una serpiente de plástico… ¿os hacéis a la idea? Bueno, pues cuando yo tenía unos ocho años ella se fue de vacaciones unos días y convencí a mi madre de que fuésemos a su casa para, aprovechando su ausencia, colgar de su pared una mosca de plástico gigante. No vimos la cara que puso cuando lo vio, pero tardó cosa de un minuto en llamarnos para decirnos: “¡Venid a casa, por favor, y quitadme eso de ahí”. Qué tiempos…

Pues bien, yo era un encanto de crío comparado con la hija de Louisa Francis, Bobby (que también hay que tener mala leche para ponerle ese nombre a la cría, más aún viendo cómo se ha desarrollado con los años), que tiene 11 años y se dedica a putear hacerle la puñeta a mamá cada vez que puede. Algo que le resulta extremadamente fácil porque su madre, de 30 años, padece koumpounofobia. ¿Cómo, que no sabéis lo que es? (Obviamente sí lo sabéis, lo pone en el titular, pero no me rompáis este silencio dramático). *Silencio dramático* Pues la koumpounofobia es lo que se conoce como fobia o miedo irracional a los botones (a los de la ropa, no a los de los hoteles… a esos les tenemos miedo todos cuando estiran la mano a por propina y tú no llevas nada encima), algo que quizás pensáis que es estúpido o que me acabo de inventar, pero que es un problema mayor de lo que creemos.

He estado investigando (he buscado la palabra en Google, después de bajarme unas fotos de Perry el ornitorrinco y de hacer la quiniela) y es un mal bastante común. Incluso he localizado un blog de alguien que lo padece y trata de investigar el tema, hay grupos de Facebook e incluso una canción. Pero no nos desviemos (no todavía) del tema, que luego mis jefes me regañan (o me regañarían, si me leyeran… aquí no entran ni mis padres). Volvamos al caso de Louise ¡ay que rise María Louise!.

Louise siente pánico cada vez que ve un botón, se queda paralizada, algo que le resulta extremadamente hilarante a su hija, según recoge la prensa británica que también ha fotografiado a ambas haciendo chanzas sobre la situación: podemos ver a la pequeña Bobby con un bote lleno de botones y a su madre poniendo cara de susto y enfado, porque ahora, según confiesa Louise, ha aprendido a tomárselo “a broma”, aunque no se ha quitado de encima el miedo.

Cuenta la leyenda (bueno, la leyenda no, la prensa inglesa) que esta mujer de Newcastle teme a los botones desde los siete años, después de participar en un juego donde había botones involucrados. Fijaos hasta dónde llega su acojone temor, que un día, cuando llegó a casa y encontró a su hija con un botón en la mano, Louise gritó y terminó arrinconada en una esquina de su casa, con su pequeña disfrutando de la escena. Supongo que la pobre madre no sabe si llamar a Supernanny o enviarla directamente al Kampamento Krusty.

En otra ocasión, esta mujer que no lleva ni un botón en la ropa, estaba comprando en un supermercado cuando vio que el cajero que estaba pasando su compra llevaba una pulsera hecha de botones. La pobre salió corriendo sin compra ni nada, bajo la atenta mirada del resto de clientes, que pensarían: “¡Coñe, Forrest Gump!”.

Quizás creáis que ser koumpounofóbico (dicho así suena a insulto) es lo peor que te puede pasar, pero no. Entre otras fobias raras he encontrado la ablutofobia, o miedo a bañarse (es un mal endémico en el metro de Madrid), la bibliofobia, o miedo a los libros (una enfermedad que yo padezco desde mi más tierna hinfanzia) o la caliginefobia, o miedo a las mujeres guapas (lo que se conoce como “ni a pagafantas llegas, amigo”).

PD: Si tenéis algún miedo extraño es el momento de confesar, ahora que os podéis amparar en el anonimato :)

 

Nunca verás volar tan lejos un avión de papel

29 febrero 2012

[Los dos primeros párrafos son "paja", que diría @jaijime. Podéis ver el vídeo y salir. Avisados estáis]

A muchas películas americanas les falta una segunda parte. A las que ya la tienen, les falta a veces una tercera. Y a algunas trilogías, les vendría de perlas una secuela extra, para explicar lo que ocurre después del beso y el fundido en negro, para ver si eso del “felices para siempre” es verdad o una patraña que nos intentan colar para darnos envidia.

Porque estoy en contra de los finales abiertos. ¿Qué es eso de dar lugar a la imaginación para que tú te montes tu final? ¡Que yo estoy pagando mi entrada! Bueno, mejor dicho… ¡que la estoy viendo on line con subtítulos mientras los de la primera fila se levantan y me joden la parte más interesante! Yo también tengo derechos, hoygan.

Pues bien, hoy, todos los lectores de el blog del becario (Trolly incluido), vais a saber cómo acaba una típica película yanqui, de ésas de instituto. Joe Ayoob, protagonista de los hechos, era el típico quarterback que se dedicaba a hacer avioncitos de papel en clase, un tipo duro, el que en el cine siempre se termina llevando a la chica y aprobando con la ayuda de su amigo empollón. El final de la película, con el fundido en negro, nos dejaría a Ayoob como un quarterback prometedor, pero…

… Pero el muchacho no terminó de explotar (un De la Peña, Julen Guerrero, Javi Moreno o Parejo de la vida) y al final, después de dos temporadas rozando la profesionalidad, dejó su sueño y se dedicó a otros asuntos. Ahora es vendedor en San Francisco, un trabajo que no le debe llenar mucho, por lo que se propuso ingresar en el Guinness de los Récords para que su nombre quedara grabado en la historia (hasta aquí, encajaría en la segunda parte de una película estadounidense cualquiera).

¿Y qué hizo? Pues (aquí llega lo que el cine nos oculta) retomar la costumbre de los avioncitos de papel y hacer medio centenar (50, dejad de hacer cuentas) de lanzamientos diarios para superar el récord de distancia recorrida por un avión de papel, que hasta el domingo estaba en 63 metros y lo ostentaba Stephen Kreiger (quizás primo lejano del tipo que escribe libros de miedo).

Así fue cómo terminó conociendo a John Collins, un estudioso del origami (las figuritas de papel en general) que había diseñado aviones desde la infancia y perseguía este récord desde hace varios años (había colaborado sin éxito con dos quarterbacks anteriormente). Alcanzaron un acuerdo de colaboración y Ayoob (la fuerza) se unió a Collins (el cerebro) para conseguir el récord, que como suponéis a estas alturas del post, logró el domingo.

Disponía de diez lanzamientos, según ESPN, pero le bastaron cuatro para alcanzar los 69 metros, en el lanzamiento que habéis visto sobre estas líneas. Una chorrada, sí, pero de las que te dejan con la boca abierta. Cómo será el tiro que lo tuvo que realizar en un hangar.

Son récords becarios, por su escasa importancia, aunque un servidor no encaja en ninguno de los dos perfiles: ni podría ser el forzudo, ni podría ser el cerebro. Si acaso podría ser Pinky, como mucho.

PD: Esto aún no ha acabado. El anterior récordman, Stephen, formaba parte del jurado encargado de verificar el récord y estudia presentarse nuevamente para batir la marca de Joe. Ríete tú de la Champions, ¡¡¡lo emocionante es la liga de los aviones de papel!!!

Dos versiones de fútbol: una suicida y otra sobreprotectora

22 febrero 2012

Sabéis que este blog no va de fútbol. Bueno, como bien apuntan muchos, este blog no va de nada. Es solo una concatenación de tonterías que nos sirve de excusa para reírnos. Además, como ya os he dicho infinidad de veces, esto lo hacemos entre todos. Por todo ello, antes de hablar del post de hoy, quiero comentaros una cosa que me hizo llegar Sascha al correo: mis compañeros veinteminuteros en Suiza tienen en marcha un concurso que bien podría llamarse “las fotos más cailentes de este frío invierno”. ¡Esos modelos sí que son valientes!

Ahora al tema, que se nos pasan los párrafos y nos despistamos más que Peter Griffin en un supermercado. Dicen que ya está todo inventado, y no es así. Está CASI todo inventado, pero aún podemos añadir y quitar cosas a lo que ya tenemos para hacer una cosa que pueda pasar por nueva. Algo así como pillar Pocahontas, pintar a todos de azul y estrenar Avatar en 3D, no sé si me explico.

En estos casos lo recomendable es coger algo que esté inventado y ya tenga un público más o menos fiel. Me explico: no vale que cojáis las canicas, le metáis kárate e inventéis el karanicas, donde se conjugan las artes marciales y la precisión al golpear unas bolitas para meterlas en un agujero. Si queréis inventar un deporte nuevo y que tenga cierta repercusión, os recomiendo que cojáis el fútbol y lo hagáis más bruto (para que Pepe, Ballesteros, Soldado y compañía tengan un lugar en el que refugiarse el día de mañana) o más blando (porque Valerón e Iniesta tendrán que jugar a algo cuando se retiren).

Puede que hayáis visto ya los dos vídeos, pero yo me veo en la obligación de publicarlos. Primero vamos con la versión dura y luego con la blanda (que me hizo llegar @oscmon a través de Twitter): empezamos con los brutos del fútbol:

1. Ultimate Tazer Ball

No sé si tenéis un táser (pistola de descargas) en casa, o si pensáis comprarla. En ambos casos os recomiendo encarecidamente que no practiquéis el Ultimate Tazer Ball, porque este deporte está reservado solo para descerebrados profesionales y podéis terminar en el hospital. Consiste en dos equipos de cuatro jugadores que tienen que intentar meter una pelota gigante en la portería contraria. No parece nada del otro mundo… de no ser porque al contrario se le puede parar de casi todas las maneras posibles (riéte tú del Vale Tudo), incluso con una pistola de descargas, de esas que vemos en las series de detectives de Estados Unidos. Cada partido tiene tres partes de siete minutos, hay tiempos muertos… bueno, una serie de reglas que intentan dar sentido a esta locura absoluta. A mí me gusta la idea, pero le quitaría las pistolitas, que diría Torrente.

2. Boblefotball

Sé que muchos de vosotros sois más bien pacíficos. Incluso cuando el jefe tiene un día de esos en los que no ha podido ir al baño, le han quitado tres aparcamientos, se ha quemado con el café… siempre tenéis una sonrisa que ofrecerle (y un “me cago en tus recuerdos” por dentro, pero eso no es el tema). Para todos vosotros os traigo el Boblefotball, que se escribe así porque lo han inventado en Noruega. Consiste en jugar a fútbol un poco a lo bestia también, pero dentro de burbujas, de modo que si te caes al suelo rebotas y mucho daño no te haces. Hay varias pegas, como que tienes que correr con los brazos pegados o que ser portero es un coñazo, pero a mí este rollo coches de choque en plan fútbol me gusta. Puedes desahogarte sin necesidad de armas y unos empujones inofensivos siempre vienen bien, ¿no? En cualquier caso, aquí no invitaría a Pepe, porque las piernas van al descubierto, ni a Busquets, porque como se ponga a rodar con estas burbujaslo mismo termina en Pekín.

PD: ¿Cuál os gusta más?

Tiene 18 años y es adicta a comer plástico

10 febrero 2012

“Cuando haya que reclutar a un ejército freak, ¡vos tenés a muchos candidatos!”. Me lo decía en Twitter Gaby, la corresponsal trasatlántica más destacada de este blog, cuando le comentaba que el post de hoy lo protagonizaba una joven de 18 años adicta a comer plástico.

La muchacha en cuestión (la adicta al plástico, no Gaby) se llama Kailyn y es natural de Sacramento, California (Estados Unidos). Participa en el programa My strange addiction, que seguramente ya conocéis, porque por el blog han pasado ya más de una decena de adictos a comer cosas raras (parece que Gaby no va muy desencaminada y podemos montar como mínimo un escuadrón, aunque en caso de guerra no sé de qué forma nos serán útiles personas que comen sofás o duermen con secadores).

Kailyn es incapaz de dejar de comer plástico y protagoniza una de las historias de esta tercera temporada, en la que también podremos ver a un hombre que se siente atraído sexualmente por su coche. Dado que este muchacho no nos valdría ni de señuelo en la supuesta rebelión de los frikis, concentrémonos en Kailyn, que bastante tenemos con eso.

Lleva once años dedicándose a comer plástico y, dado que muchas veces prefiere eso a ingerir alimentos, no os extrañará que en ese tiempo se haya jalado 60.000 artículos de plástico. ¡¡60.000!! No es lo mismo decirlo que verlo. Imaginad 60 cositas de plástico. Ahora 600. Ahora 6.000. Y ahora, si os cabe en la imaginación (yo es que tengo la imaginación pequeña y me hace tope, así que no puedo) dibujad en la cabeza 60.000 cacharrillos de plástico. Yo ya me doy por desayunado, comido y cenado, gracias.

En el vídeo vemos cómo la pequeña Kailyn muerde botellas de agua, mandos a distancia, tenedores de plástico… y como es un tema suculento (bueno, igual no es la palabra más adecuada), la prensa anglosajona le da mucha bola. En los diarios británicos podéis leer (aunque también sale en el vídeo) que Kailyn lleva la cuenta y cifra su dieta plastificada en 50 perchas, 1.000 espaditas de cóctel, 100 tenedores, 10 botellas de agua, 5.000 bolitas, 12 mandos a distancia… ¡¡12 mandos a distancia!! Por Dios, compren una televisión de las antiguas, que no tenían mando y tenías que levantarte para cambiarla.

[offtopic] Mi hermano una vez pulsó los ocho botones de la tele a la vez para ver “si se veía un canal nuevo”, pero lo único que consiguió fue una tele que a partir de entonces no funcionaba[/offtopic]

Cuenta que más que el sabor lo que le gusta es la textura y que su comida favorita, por si no os habíais dado cuenta, son las espaditas de cóctel, que consigue en el restaurante en el que trabaja. Supongo que es su favorita porque le sale gratis y se siente como una especie de faquir cada vez que engulle una.

En cualquier caso, después de que terminéis de leer el post de hoy (si habéis llegado hasta aquí, claro) os mando deberes: quiero que penséis que cualquier día de estos se nos rebelan los frikis y nos va a faltar espacio en el búnker antizombi para escondernos… y quiero que no olvidéis que hay gente por ahí que se siente atraída sexualmente por su coche. Para que os montéis en cualquier vehículo así sin preguntar ni nada…

PD: Hace tiempo que no lo digo y es un buen momento para recordarlo… ¡cómo están las cabezas!