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‘La ruleta de la tarjeta’, la nueva moda para saber quién paga la comida

Hay muchos tipos de ruletas en el mundo: la francesa, esa que se juega normalmente en los casinos; la rusa, en la que puedes morir en el intento; la de tortilla con setas venenosas, como en la película Airbag; y una nueva versión más light llamada ‘la ruleta de la tarjeta‘, que te puede dejar temblando el bolsillo en cuanto te descuides.

Tres amigos (o enemigos, según se mire) han podido crear una moda a la hora de pagar la cuenta en los restaurantes después de una comida o una cena con colegas. En vez de repartir la minuta a partes iguales, dejan que el camero/a elija la tarjeta de uno de ellos para que ‘invite’ al resto. ¡¡¡Mierdo, tengo miedo!!! Lee el resto de la entrada »

Se pasó de listo en un restaurante y le pusieron un recargo en la cuenta

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Si tienes un amigo o compañero con una boca más grande que un buzón de correos y que no calla ni bajo el agua cuando lleva la razón, mejor avísale que en ciertos establecimiento pasarse de listo puede llevar recargo.

Aunque os parezca mentira, un bocazas probó de su propia medicina cuando al recibir la cuenta en un restaurante, observó que entre todos los platos había un curioso aditamento bajo el calificativo de ‘Smartass (sabelotodo o listillo de manual, según os plazca). o-O Lee el resto de la entrada »

Tres chicas se encuentran una sorpresa “muy gorda” en la cuenta de un restaurante

Se están perdiendo las maneras. Ya no se respeta ni aquello de “el cliente siempre tiene la razón”, un tópico que cualquiera que haya trabajado cara al público sabe que es una suerte de mandamiento de obligado cumplimiento, algo así como “cuida al cliente por encima de todas las cosas”. De ejemplos de ello están las hojas de reclamaciones llenas, pero no por ese motivo debemos dejar de denunciar comportamientos impropios.

En un restaurante, a tres amigas les faltaron al respeto de forma peyorativa. Christine Duran, Christina Huerta e Isabel Robles quedaron para cenar y compartir un rato agradable en el Chilly D’s Sports Lounge de Stockton, California, un local de comida típica estadounidense, en el que sirven, por lo visto, unas deliciosas hamburguesas y en el que se puede jugar al poker. Una vez terminada la cena, las muchachas se llevaron una sorpresa desagradable al pedir la cuenta. Y no fue por el precio (tres hamburguesas y tres refrescos por 25,50 dólares), sino por la identificación que hizo el camarero de su mesa. El sujeto, de nombre Jeff, bautizó a las tres comensales como “Fat Girls/1” (chicas gordas). ¡Se cubrió de gloria, el iluminado!

Con la cuenta en la mano, las protagonistas se indignaron de lo lindo. “¿Por qué el recibo dice ‘chicas gordas’? Al principio, mis amigas no me creían, pero les dije: ¡lo digo en serio, mirad!”, contó Christine Duran a los medios locales, que se hicieron eco de la noticia.

Pero el enfado de las tres jóvenes fue ‘in crescendo’ cuando pidieron explicaciones al jefe. Por lo visto, según la propia Christine, “su cara denotaba que (el arranque de ingenio de su camarero) le parecía gracioso, pero a la vez trataba de no reírse”. Al percatarse de que el asunto le hacía maldita la gracia a las tres clientas, el gerente trató de apaciguar sus ánimos ofreciéndoles un descuento del 50%, pero las afectadas se negaron categóricamente y se marcharon del local indignadas, después de abonar íntegra su cuenta.

PS. Días después, y tras verse afectados por el revuelo que ha causado el asunto, los propietarios del Chilly D’s Sports Lounge aprovecharon su página de Facebook para pedir disculpas a las tres amigas y anunciar que habían despedido a Jeff, ‘el camarero chistoso’. Os dejo esta imagen con las excusas del restaurante.

Un restaurante te descuenta el 5% si no usas el teléfono móvil

Cuando los teléfonos móviles se popularizaron, hace más de 15 años, a mí me molestaba muchísimo que la gente fuese hablando por la calle con ellos. Ahora parece una tontería, pero entonces yo no terminaba de entender cómo los había que priorizaban la charla telefónica a la charla personal. Vamos, que no entendía por qué muchos se afanaban en hablar con alguien a quien tenían lejos obviando y haciendo el vacío a quien tenían cerca.

Después llegaron los SMS y la cosa se puso aún peor. Los había que no leían ni los rótulos del telediario y estaban todo el día enganchados al teléfono. Y luego llegó el Whatsapp, ese arruinacitas, arruinacenas, arruinatodo. Alguna vez os habrá pasado: estáis hablando con alguien cara a cara y suena el ruidito. La conversación se para, él saca el teléfono y te dice: “Espera un segundo”. Responde y lo vuelve a guardar. La conversación se retoma, vuelve a sonar, y esperas “otro segundo”. Al final, es más fluida la conversación textual que la oral… y así nos va.

Por eso el Eva Restaurant de Los Angeles ha propuesto una iniciativa interesante: ofrece un 5% de descuento a quienes no usen el teléfono móvil durante su estancia en el local. En el mundo ideal valdría la palabrita de niño Jesús de no usar el aparato, pero como nos conocemos y no somos de fiar, si quieres el descuento tienes que dejar el teléfono en la entrada.

FOTO: kreyten

La idea surgió hace algo más de un mes, según cuenta CNN, para hacer hincapié en que el local es un sitio familiar. No en vano, lo regenta Mark Gold junto a su esposa, Alejandra, y cuentan que “se trata de sentirse en casa y queremos dar ejemplo”.

Alrededor de la mitad de los comensales optan por dejar el móvil, no sé si tanto por el descuento o por tener una cena tranquila con la excusa perfecta. Hasta ahora había restaurantes que te cobraban un extra por cada vez que usaras el teléfono y otros que tienen terminantemente prohibido su utilización, pero sobre descuentos no teníamos constancia (ni yo, ni CNN, que es donde leí la información).

A mí me parece una idea genial, pero entiendo que habrá gente que no podrá soportarlo. Como aquellos que se vean obligados a hablar durante la comida y descubran que no tienen nada que decirse. ¡Ah! ¡Y los instagramers! Si no pueden hacer fotos a la comida, ¿qué harán? ¿Llevarse gatos al restaurante?

PD: ¿Dejarías el móvil en la entrada del restaurante o ya no puedes vivir sin él?