Sputnik Basket Time

Un blog de baloncesto, desde corta, media y larga distancia, que trata aquellos aspectos poco habituales cuando se habla del deporte de la canasta.

Archivo de septiembre, 2014

Pongamos que hablo del Madrid

El Real Madrid ganó la Supercopa ACB y mostró síntomas de buen juego y, especialmente, de recuperación anímica. Asunto que agradecerán los aficionados madridistas porque desde la final de Milán aquello parecía un velatorio dramático. Pablo Laso pasó de llevarse todos los elogios por el juego de su equipo, a protagonizar una imagen esperpéntica abandonando el Palau en silla de ruedas malencarado contra los árbitros y el mundo en el último partido de la final de la Liga ACB. Triste epílogo de una temporada que se había construido alrededor de marcadores que rondaban la centena y alegría en la cancha a base de ataques de menos de quince segundos. El final de aquella fiesta terminó de la peor manera posible, con el equipo cabizbajo y el banquillo temblando.

Pablo Laso

Pablo Laso abandona el Palau expulsado.

La repercusión más evidente de aquel tropiezo fue la purga en el cuerpo técnico. Hugo López y Jota Cuspinera, ayudantes de Pablo Laso, recibieron un burofax comunicando su no renovación al finalizar sus contratos en julio. Un jarro de agua fría en la confianza del primer entrenador, que según parece no estaba al corriente de la decisión. La derrota en la Final Four de Milán y la Liga perdida contra el Barça se cobraba dos víctimas de peso. Según cuentan, había algún mosqueo y falta de entendimiento dentro del vestuario, en buena medida por la indigestión producida en Italia frente al Maccabi. Además, durante el verano se escuchó el runrún de que Laso no seguiría al frente del equipo. Alberto Herreros, director deportivo del club merengue, señaló: “Pablo Laso es entrenador del Real Madrid, tiene contrato, no veo debate”. Poco más.

Tibio apoyo al entrenador que ha logrado identificar un estilo de juego con la grada. Si sigue, parece decir Herreros, es por una cuestión contractual. Mala formula porque se podría interpretar esa flema como palmadita con mueca de aviso, más que como confianza y apoyo. En cualquier caso, Laso sigue y en buena medida su destino depende de él, también de lo que logren sus jugadores, obviamente.

La cuestión de los entrenadores y el banquillo se suelen gestionar en este país como elementos menores de la construcción de la identidad de un equipo. Exceptuando algunos ejemplos, el entrenador está más de paso que de permanencia. Cuestión que no deja de resultar perjudicial para la salud de un equipo, su entorno y su proyección. Obviamente hablo, en esta ocasión, de equipos en formato club o Sociedad Anónima Deportiva, por no entrar en un debate pasado recientemente. En el caso del Real Madrid, no entendí la marcha de Joan Plaza en su momento, me pareció una pesadilla la etapa Messina y me parece poco elegante poner en duda a Laso después de abrir noticiarios por el juego de su equipo, hasta aquella noche del 18 de mayo en el Mediolanum Foro de Milán.

Real Madrid

El Real Madrid tras ganar al Valencia en la Supercopa (EFE)

Es obvio que la grada del Real Madrid se mueve mayoritariamente por títulos. Lo digo desde el respeto sincero. También que en el Palco de autoridades pesan más las alhajas que los estilos de juego, y que esa carga atrofia la paciencia de los directivos. Pero si el Real Madrid de baloncesto no quiere volver a los tiempos de la rutina y el pabellón medio vacío -o a la de los rumores de que Florentino se va a cargar la sección- lo mejor es seguir confiando en Pablo Laso, aquel que les dio una identidad de juego y que con la Supercopa se ha garantizado la tranquilidad que las tormentas de verano le negaron.

Habrá que ver cómo les va en una temporada a punto de empezar.

Mundial de baloncesto femenino: Competir con cabeza

Empieza el Mundial de baloncesto femenino en Turquía y el asunto merece atención. Más que nada porque la selección española presenta un equipo con opciones y tremendamente competitivo. No es un asunto menor, el futuro de nuestro baloncesto será femenino. El primer deporte practicado por mujeres, con fichas federativas, de nuestro país es el baloncesto femenino. Y los premios en categorías de formación se acumulan, con lo que el futuro parece prometedor.

Alba Torrens

Alba Torrens, pieza clave de la selección (RAQUEL MANZANARES/EFE)

Por lo pronto, las declaraciones de intenciones de nuestras jugadoras muestran ganas y concentración. Una circunstancias diferentes a las que habitó el equipo masculino hace pocas semanas, donde parecía que la confianza fue uno de los excesos que pagamos. Aquí se pueden ver los horarios que tendrá la selección.

Me gusta lo que comenta el seleccionador Lucas Mondelo en una entrevista reciente “Esas jugadoras y yo estamos compenetrados y hablamos el mismo idioma. Eso hace que funcionemos como un equipo más que como una selección”. No es una frase para quedar bien, en los partidos de preparación que he visto me ha gustado mucho el ritmo del equipo y el encaje de las rotaciones. Hay posibilidades de llegar alto, pero la prudencia es una seña de identidad de un equipo que sabe que para llegar arriba hace falta mucho trabajo.

Laia Palau, Marta Xargay, Alba Torrens y Sancho Lyttle, será las referencias de un equipo que promete muchas alegrías, además de la garantía de ser unas jugadoras con una voluntad de conjunto tremenda. Cuestión fundamental cuando se trata de competir en torneos tan difíciles como un Mundial, y eso a pesar de las expectativas de éxito que podría tener el equipo tras ser campeonas de Europa haca un año en Francia. Lo comentaba Alba Torrens hace unos días: “Creo que es mucho más fácil competir tras un éxito siempre que tengas claro que aquello forma parte de un pasado inolvidable, pero que ahora ya es historia. Estamos muy centradas en la dificultad que supone un Mundial donde ya en la preparación hemos podido comprobar que hay selecciones de muchísimo nivel”. Palabra de una de las mejores jugadoras de baloncesto de todos los tiempos.

Ahora habrá que ver como funciona el equipo en Turquía, paso a paso y con cabeza.

El basket ‘taleguero’ de Wade Cole Dickinson

El baloncesto tiene muchas posibilidades, más de las que uno intuye. En verano, un buen amigo, me mandó un recorte de prensa sorprendente. El baloncesto había logrado que una persona saliera de prisión. La nota reseñaba la fuga en Arizona de un preso utilizando perfectamente técnica y estrategia: Balonazo a la cámara de seguridad y saltar el muro usando la canasta. Os recomiendo pinchar en la imagen para conocer la genial historia de la fuga.

Si hacemos un ejercicio de imaginación, la noticia podría ser una escena de película carcelaria: En el nombre del padre, Papillon o La leyenda del indomable, por citar solo tres bestialmente buenas. Además la localización de la cárcel en Yavapai (Arizona) remite a la desternillante película de los hermanos Cohen Arizona Baby. También podría ser una nueva versión del doctor Kimball en su extenuante huída. Visto así, la noticia es excelente. Ya lo dijo Claudio Tamburrini, con conocimiento de causa sobre su fuga durante la dictadura Argentina: “no hay nada más excitante y maravilloso que una fuga que termina bien”.

A Wade Cole Dickinson le detuvieron en julio de 2012 por fraude, drogas y posesión de armas, lo metieron en la cárcel con una condena de 25 años. No he investigado mucho más, así que no tengo ni idea de cómo era el personaje. Dos meses después de su fuga lo volvieron a arrestar nada menos que en Las Vegas. En la nota sobre el arresto del fugado las autoridades señalaron que no creían que “Dickinson fuera un hombre violento. Por el contrario, dijeron que era un hábil estafador”. Sin duda, un tipo listo en una cancha de baloncesto.

Toni Nadal, Becky Hammon y las mujeres en un vestuario

Las formas de habitar los vestuarios difieren de un país a otro. Y eso tiene que ver con lo cultural y con la pedagogía. Me contaba una persona que vivió en Madrid la posguerra, que lo más sorprendente de su generación, era que ella de pequeña había sido mucho más “recatada” en cuestiones de sexualidad que la generación de sus padres. El franquismo gobernó la moral a golpe de beatería y valores masculinos basados en el mando, no en el respeto. Aquello duró cuarenta años, tiempo suficiente para que en este país las mentalidades se contaminaran de la estupidez del patriarcado más reaccionario en escuelas, cuarteles, púlpitos, comunidades de vecinos y vestuarios. Había salidas y liberaciones, pero eran la excepción en la mayoría de los barrios. No digamos en los pueblos donde el control era cosa de los “poderes fácticos”.

Gala León

Gala León, nueva directora deportiva de la Federación Española de Tenis (FEDERACIÓN ESPAÑOLA DE TENIS)

El nombramiento de Gala León para que dirija la selección de tenis de Copa Davis, ha dejado aturdido al mundo de la raqueta. Toni Nadal, un tipo que no conozco pero que siempre que he escuchado me parece bastante razonable, señaló sobre la nueva dirección del equipo: “No deja de sorprenderme (la elección de Gala León) por varias razones: no es una persona que conozcamos en el circuito masculino, lo que es una dificultad añadida para ella, no tiene conocimiento del juego del circuito masculino; creo que no conoce a los jugadores, al menos a Rafael; y hay una dificultad logística difícil de solventar, porque en los equipos de Davis se pasa mucho tiempo en los vestuarios con poca ropa y con una mujer no deja de ser extraño. Es posible, probable, que lo haga muy bien. Mi lógica me decía que era más normal que fuera capitán Juan Carlos Ferrero, o un exjugador… a mí me gustan las cosas lo más simples posibles y entiendo que es más fácil que el capitán sea un hombre”.

Hay objeciones técnicas, que pueden ser razonables, pero “se pasa mucho tiempo en los vestuarios con poca ropa y con una mujer no deja de ser extraño” es una declaración poco afortunada, que muestra el catetismo en el que todavía vivimos en este país respecto a algunas cuestiones. Una muy evidente es la que tiene que ver con el vestuario y la sexualidad.

Hace unos días una chica que estuvo de voluntaria en la pasada Copa del Mundo, comentaba en su Facebook como se había sentido muy bien en el vestuario de la selección de Estados Unidos: Todos los jugadores fueron extremadamente amables, ningún problema por ser mujer, todo muy normal, lógicamente con desnudeces y toallas. Por el contrario, contaba, en el vestuario de la selección española el trato fue mucho más distante, menos educado y en algún momento hubo la típica bromita patética por ser chica. No lo digo para crucificar a nuestros jugadores. Es una realidad distinta: en los vestuarios de la NBA los jugadores se mueven en pelotas entre periodistas y trabajadores, masculinos y femeninos, y nadie hace apología del gañanismo. Deportistas en un vestuario, sin más zarandajas.

Hace unas semanas, Becky Hammon se unió al cuerpo técnico de los San Antonio Spurs, la exjugadora ingresaba en la dirección de uno de los mejores equipos de la NBA, con la confianza de la franquicia y los jugadores. Nadie ha comentado nada contra su incorporación, mucho menos sobre su presencia en el vestuario por ser mujer. Tan solo un jugador mediocre como Matt Walsh, que juega en Italia, señaló: “No digo que Becky no sepa de baloncesto, solo digo que no escucharía ni una palabra de lo que una mujer me dijera”. Una afirmación que le retrata como imbécil integral, algo muy distinto al caso de Toni Nadal que parece una persona inteligente. Hammon llevaba tiempo colaborando con los Spurs, una vez confirmado su fichaje, el entrenador Greg Popovich señaló a los medios de comunicación: “Después de observar su trabajo con nuestro equipo la pasada campaña, confío en que su inteligencia baloncestística, su ética de trabajo y sus habilidades en el trato personal serán un gran beneficio para los Spurs”. Quizá es que todavía en algunas cuestiones hay cuarenta años de diferencia. Un vestuario es un vestuario, por encima de las vergüenzas y el landismo.

Tiene la palabra Mr. Earvin ‘Magic’ Johnson

magic02Son días de pretemporadas a ambos lados del atlántico; de resacas de difícil digestión alrededor de la selección; y de preparativos para una temporada ACB que se pronostica en la misma línea que en los últimos años. Asunto este último, que produce cierta pereza a la vista de lo errática -en cuanto a audiencia e interés social- que resulta para muchos “la mejor liga de baloncesto del mundo después de la NBA”. Así que mientras preparamos los uniformes y sacamos brillo a los nuevos abonos, no es mal momento para darse una alegría visual.

El señor Earvin Magic Johnson aterrizó en nuestros televisores hace ya unos cuantos años para asombrarnos con un baloncesto estratosférico. Nadie ha logrado en una cancha poner a un equipo entero a soñar como lo hizo él. Así que, ya que tenemos que aguantar que es lunes, y esperar unos días para comprar las palomitas y ver los nuevos ajustes, aprovechemos para recordar lo que hizo un jugador único con un balón y cuatro compañeros. Disfruten.

Juan Antonio Orenga (no) debería llamar a Sálvame

Pedro Sánchez llama en directo a Sálvame para hablar con Jorge Javier Vázquez, le convence para que siga votando al PSOE, y se compromete el candidato ante la audiencia con “la defensa de los animales”. Que se preparen los programas de televisión, la política se juega ahora en formato reality. Con el baloncesto podría pasar algo parecido, al fin y al cabo algunos debates parecen más un show morboso que algo serio. El último y más sonado episodio es el que tiene que ver con Juan Antonio Orenga y lo ocurrido en la última Copa del Mundo celebrada en España.

Juan Antonio Orenga

Juan Antonio Orenga durante un encuentro en la Copa del Mundo (Miguél Ángel Molina/EFE)

Pasados unos días, los protagonistas de la debacle se van acercando a los micrófonos para ofrecer distintas versiones del fracaso. Sito Alonso, ayudante de Orenga en la selección, comentó a los medios que, como señaló Juan Carlos Navarro, el partido no se había “preparado bien”, para añadir que esa falta de preparación no fue solo “en lo táctico”. Sorprende la normalidad con la que se narra un hecho de tanta gravedad. En uno de los momentos más importantes de la historia de nuestro baloncesto, resulta que los protagonistas se dejaron llevar por la dejadez. No solo en lo táctico, también en lo sicológico. Visto así, la victoria de Francia resulta cada vez más merecida.

Por los pasillos de este mundo que habitamos los que nos relacionamos con el baloncesto, suenan rumores y comentarios: Felipe Reyes tremendamente mosqueado; Sito Alonso con excursión a Bilbao en la previa del partido más importante; día libre para jugadores que pasan de desperezarse y bajan solo dos al entrenamiento voluntario… En resumen, exceso de confianzas y actitudes de soberbia. El que más tendría que mandar, según parece, fue el que menos ejerció de autoridad. Pero la autoridad hay que ganarla y el grupo ya apuntaba actitudes de indomable desde aquella noche toledana en la final de Londres 2012.

Me cuentan jugadores que han entrenado con Juan Antonio Orenga, que el de Castellón es un grandísimo entrenador y muy buena persona. He coincidido con él un par de veces y tengo muy buena impresión de él. El puesto, quizá, le quedó grande, pero, con perspectiva, me da la sensación que hubo algo de orfandad en su cargo. Me sorprendió verle salir del Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid enfilando el autobús solo y sentarse sin compañía en la primera fila del autocar que les llevaba al hotel tras hacer el ridículo contra Francia. Ahí hacia falta un ayudante que apoye y de cobertura a un primer entrenador que está pasando un trago amargo. La soledad de Orenga en ese momento es un síntoma de un cuerpo técnico poco atento.

Se barajan nombres como posible sustituto de Orenga, más valdría ser prudentes y mantener las cosas con cierto rigor, lo que se precisa es un cambio de actitud considerable de todo el equipo, porque los retos, si se quiere llegar a los Juegos Olímpicos de Brasil 2016, son mayúsculos. No es el momento de parches solitarios, sino de apretarse el cinturón y bajar a tierra. Nada de declaraciones a media voz para quedar bien uno mismo, hace falta deconstruir la imagen de sobrados para recuperar el espíritu de un grupo humilde con voluntad de hacer un buen trabajo juntos. En definitiva, no se trata de llamar a Sálvame, solicitar la confianza del presentador y pedir que se siga votando a “la ÑBA”. El cambio tiene que ser profundo y creíble.

Estados Unidos, las canchas de mi barrio, Juan Antonio Orenga y Kyrie Irving

El MVP de la Copa del Mundo tendría que ser Coach K. El afamado entrenador de la Universidad de Duke ha logrado ganarse el respeto del mundo, entre otras cosas por manejar con inteligencia un grupo nada sencillo. Comentaba Pedro Martínez en Twitter como Mike Krzyzewski fue eliminado la pasada temporada en la primera ronda de la NCAA y que, el hoy entrenador campeón, si hubiera vivido esa situación en España habría sido crucificado. Ocurre que el baloncesto universitario estadounidense se mueve por otros parámetros que el profesional, entre otras cosas existe confianza. Un ejemplo, la renovación de contrato que hicieron a Brad Stevens cuando el técnico tenía 33 años y en 2010 llevó a la Universidad de Butler a las puertas del título de la NCAA: contrato con los Bulldogs por doce temporadas. Luego cambió la universidad por los Celtics, pero me cuesta creer que en esto de los banquillos calientes, alguien con un mínimo de sensibilidad y criterio hubiera puesto en duda que Pablo Laso debía seguir en el Real Madrid de baloncesto. Aquí, en Spain, sin embargo se le puso en cuestión, algo igual de grave por cierto, como la no renovación de Pedro Martínez en Gran Canaria, después de acariciar el cielo con su equipo. La conclusión, como con el caso Orenga, es que en España el banquillo tiene un peso muy distinto al de otros universos baloncestísticos. La prueba de ello es el propio Coach K.

Coach K

El seleccionador de Estados Unidos, Mike Krzyzewski. (ALBERTO ESTÉVEZ/EFE)

En las canchas de mi barrio, Lavapiés (Madrid), juega gente con un físico afortunado para la práctica del baloncesto. Chavales y chavalas de altura considerable, envergadura, resistencia física y tremenda velocidad. Muchos han llegado de otros países (Senegal, Camerún, República Dominicana o Guinea Ecuatorial). Son chicos, la mayoría, que ya jugaban al baloncesto en su país de nacimiento. Tienen habilidad y no andan mal de fundamentos individuales. Sin embargo en un 3×3 o un 5×5 se les puede ganar si armas un equipo más disminuido físicamente pero con más criterio en cuanto a fundamentos colectivos. Los que apuntan al tema del “físico” para justificar la superioridad de Estados Unidos en esta última Copa del Mundo están utilizando un prejuicio simplista. Estados Unidos ha ganado con la gorra por una gran disposición táctica y técnica. Cierto que tienen un desarrollo físico que genera una intensidad defensiva impresionante, pero no es menos cierto que esa intensidad la aplican desde edad escolar. El mérito que tienen es que son unos jugadorazos y que están perfectamente entrenados para competir contra cualquiera. Si fuera solo por el físico habría ganado Senegal, en Lavapiés y en la Copa del Mundo.

Juan Antonio Orenga está en la picota. Los aficionados han focalizado en el entrenador de la selección española el desastre de ver eliminada de la competición a España en un partido horroroso. En la semifinal entre Serbia y Francia -para mí el mejor partido del torneo- incluso los comentaristas de televisión, liderados por Siro López, abrieron el debate sobre posibles sustitutos. No me parece muy elegante entrar en ese juego en directo y con la sangre caliente. Orenga lleva muchos años trabajando para la FEB, su puesto es responsabilidad de la dirección técnica de la federación española, es decir de Ángel Palmi. Dice Orenga que quiere seguir al frente del equipo. Me parece una mala opción para todos, lo que no quiere decir que deba irse de la FEB. Orenga conoce bien nuestro baloncesto, ha sido ayudante de importantes entrenadores y ha estado en la selección con Scariolo y Aíto. No es necesario hacer política de desgarro absoluto, volver a ser ayudante no es ningún desprestigio, seguir trabajando para el baloncesto español es un lugar muy saludable donde mantener a un entrenador que conoce bien lo que se mueve. Pero seguir como primer entrenador de la selección, después de la que le ha caído, sería un error por la perdida de confianza que supone el batacazo de esta Copa del Mundo para todos, principalmente para él mismo.

Kyrie Irving estuvo sublime en la final. Personalizó la diferencia, a golpe de triples y de penetraciones, entre la NBA y el resto del mundo. Aquellos que dicen que la NBA es solo farándula habrán visto en el juego del número uno del draft de 2011 y MVP del último All Star celebrado en Nueva Orleans, que la calidad de sus jugadores no es una cuestión publicitaria. Mr. Kyrie Irving lo dejó claro por si alguien tenía dudas, suyo fue el premio al mejor jugador del torneo. Pero no fue el único que se lo merecía, al contrario, los doce jugadores del team USA, más la tropa de entrenadores y asistentes, dejaron claro que para alcanzar ese nivel hay mucho que trabajar. La diferencia con el resto del mundo vuelve a ser tremenda. Mis felicitaciones a Coach K por poner las cosas claras desde el banquillo. Un lugar que tiene una importancia fundamental en esto de competir al baloncesto.

Dimisiones, soberbia, aficionados, prensa y baloncesto

“No es el momento de hablar de dimisiones, ni de simplificar los temas y focalizarlos en algo o en alguien. Debemos reflexionar y ver qué partes tenemos que mejorar y qué cambios tenemos que hacer. Focalizar en Orenga ahora sería injusto y cobarde”, afirmó José Luis Sáez en rueda de prensa ante numerosos medios de comunicación. El presidente de la Federación Española de Baloncesto, aprovechó para alabar el método que ha utilizado la federación en estos últimos años, con resultados exitosos en el primer equipo, también en las categorías de formación del baloncesto español.

José Luis Sáez

José Luis Sáez, presidente de la Federación Española de Baloncesto. (EP)

El mérito del “método FEB” es indiscutible, pero lo cierto es que el sopapo del partido contra Francia no es cuestión de un día malo, sino de una dinámica criticable, alrededor de la dirección del banquillo de la selección, que se ha roto en el momento de mayor ilusión y expectación: Copa del Mundo de baloncesto en casa con el mejor equipo de la historia de nuestro baloncesto. No es un tema menor. Todo estaba planificado para ese partido, hasta los jugadores estadounidenses han lamentado en público que no sea así. Los aficionados no digamos. Prensa, patrocinadores, casas de apuestas y expertos se han quedado con la boca abierta. Pero para lo que nos gusta el baloncesto, la cuestión no es solo la derrota, sino ciertos síntomas de exceso de confianza, desaguisado y falta de respuestas que mostró el partido y la previa. De puertas para fuera y de puertas para dentro.

Se está comentando que es “injusto” tachar por parte de algunos medios de comunicación como “soberbia”, en el sentido altanero del término, la actitud de la selección española. El adjetivo no se refiere a los jugadores, sino a la planificación. No es una acusación individualizada con voluntad de aprovechar la ola y hacer sangre. La culpa de la exagerada expectación no es de aficionados y prensa, la ilusión era más que razonable, sino de una dirección técnica que apuntó desde el principio a la medalla dorada. Lo dijo el propio Juan Antonio Orenga antes del inicio de torneo: “Es el momento, estamos preparado para el oro”. También el presidente de la FEB señaló que teníamos “el mejor equipo del mundo”. El Cholo Simeone con su famosa reiteración de “partido a partido” dejó claro que la pausa y contención es buena política con grupos que generan posibilidades de éxito y expectación. El fútbol, a veces, también tiene cosas buenas.

Algunos fuimos considerados poco menos que traidores a la patria cuando criticamos en su día la destitución de Pepu. Desde entonces la política de los jugadores fue estar siempre del lado de la FEB. Es lo que hay, pero la cuestión en la selección estadounidense no tiene discusión, por muy buenos que sean los jugadores y mucho ego que puedan tener individualmente, el que dirige el tinglado a pie de pista es el prestigioso Coach K. Con voz y galones para ordenar y poner a cada uno en su sitio, con ayudantes con el culo pelado en la NBA y el baloncesto universitario. Aquí no ha pasado, se ha decidido otros criterios. Tras lo resultados, como dice José Luis Sáez, habrá que hacer las lecturas que toquen. La más evidente, es que lo ocurrido en la Copa del Mundo 2014 es un fracaso.

Catástrofe Mundial

“No hemos preparado bien el partido” dice Juan Carlos Navarro ante las cámaras de televisión al enfilar el vestuario. Visto lo visto, parece una obviedad. La selección jugó muchas veces sin saber qué hacer en ataque, sin presión en defensa y con los ajustes desajustados por las cinco costuras. La periodista repregunta, y el alero del Barça reconoce con mirada baja “hemos confiado”, para añadir, “no salía ninguna jugada”. La catástrofe de la selección española en esta Copa del Mundo, preparada con mesa, mantel y postre en forma de final anunciada contra Estados Unidos, al perder contra Francia en cuartos es un auténtico fiasco. Un tortazo en toda la cara con los aplaude globos de una grada entregada para la gran fiesta de nuestro baloncesto.

Pau Gasol

Pau Gasol tras la derrota ante Francia. (EFE)

La soberbia no es buen compañero de viaje. En un grupo regido por un alto grado de autogestión por parte de los jugadores, lo que ha faltado ha sido dirección. Los galones no valen nada si uno no empolla, por la cara bonita no aprueba nadie cuando se le exige, y Francia exigió. Lo hizo con una legión de jugadores honestos, disciplinados en defensa, con las cosas claras en ataque. Buena parte del mérito es del entrenador galo, Vincent Collet, respetado por todos los jugadores franceses, hasta por los que no han venido. Intensidad defensiva, ataques largos, seriedad en la pista, rotaciones sin nervios. Todo lo contrario que España, atascada en cada ataque, sin saber cuáles eran las respuestas, a veces sin saber dónde estaba el aro, ni quién asumía como propia la pelota. Pau Gasol lo intentó solo contra el mundo cuando ya era tarde, para ganar a Francia hace falta más que un solo jugador. Los principales protagonistas estaban desaparecidos, no había cambio de dinámica mientras pasaban los minutos a golpe de martillo.

Victor Claver y alguno más se preguntarán qué hacían en un equipo que no confíaba en su fondo de armario. No soy partidario del juego del valenciano, pero el baloncesto es un equipo de doce. Eso lo tenía muy claro Obradovic cuando sacaba a Alvertis para incendiar la grada griega y espabilar al equipo. Ya que son doce, que cada uno tenga una misión. En una buena banda, cada uno cumple un papel, tener a algunos de relleno es un desperdicio. En el Mundial de Japón dos outsiders dejaron claro que tenían sitio, entonces Sergio Rodríguez y Marc Gasol parecían invitados de última hora a una fiesta que terminó de manera feliz gracias a la confianza que les dieron, el antídoto inesperado de un grupo. Aquél equipo maravilló, el director de la banda supo usar elementos novedosos en el momento necesario. Los doce eran uno.

Al final del encuentro se escuchó “Orenga dimisión” en el Palacio. Trago amargo para un entrenador, mucho más para uno que es buena persona, dicho con conocimiento de causa, pero que se ha estrellado en una Copa del Mundo que aventuró con exceso de confianza y algunas muestras de hinchazón. “El respeto se gana en la pista” dijo Orenga tras el partido contra Serbia y la bronca, totalmente evitable, con Sasha Djordjevic cuando se ganaba de veinte puntos. Ahí se encendió una alarma, cuando tocaba templar y retirarse elegantemente, vino la altanería, quizá el peor compañero de quien se siente ganador, algo que nos ha pasado a muchos. Algo que no le tendría que haber ocurrido al entrenador.

José Luis Sáez tendrá una noche incómoda. No es para menos. El presidente de la Federación Española de Baloncesto tiene mucha culpa del éxito de la selección en los últimos años. Ha mimado a los jugadores, a los patrocinadores, a las administraciones, e incluso a los periodistas. Pero el banquillo ha sido una gelatina, como si no fuera un lugar importante desde el que asentar todo el trabajo realizado en este tiempo. Ya lo comentó Kant: “Todo conocimiento empieza con la experiencia”. Lo ocurrido en el Palacio de los Deportes contra Francia, es una catástrofe. Que el partido no estuviera bien preparado, además, es una injusticia para la mejor generación de la historia del baloncesto español. Un trago tremendamente amargo para los que amamos este deporte.

Charles Barkley cree que va a ganar España

Charles Barkley es un habitual de las tertulias de baloncesto estadounidense. Al bueno de Barkley le gusta ser polémico y nada condescendiente cuando comenta partidos o la actualidad de la NBA.
Charles Barkley
Al contrario de lo que suele ser habitual por aquí, el estilo de Barkley es sincero y crítico cuando es necesario serlo. El que fuera uno de los jugadores más rocosos de su época, se la juega y apuesta por una victoria de España en la Copa del Mundo porque “primero juegan en casa y segundo ya no están intimidados por los NBA”.

No lo dice un jugador cualquiera, tampoco un fanático de “la ÑBA”, sino uno de los más grandes jugadores de todos los tiempos de la mejor liga de baloncesto del mundo, que además formó parte del mítico Dream Team de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 junto a Magic Johnson, Larry Bird, Michael Jordan y compañía.

Palabra de campeón.