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Un blog de baloncesto, desde corta, media y larga distancia, que trata aquellos aspectos poco habituales cuando se habla del deporte de la canasta.

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España medalla de plata en Turquía: ¡Viva el baloncesto femenino!

Hace ya un tiempo, un mentecato me comentó que para él, el baloncesto femenino “no era baloncesto”. Afirmación estúpida se coja por donde se coja. Dicho esto, a semejante sujeto se le habrá cambiado el gesto al ver lo que ha pasado en el Mundial de Baloncesto celebrado en Turquía estos días. Una auténtica gozada para el espectador del deporte de la canasta. Un espectáculo maravilloso en el que además la selección española ha logrado el mejor resultado de su historia: medalla de plata ante Estados Unidos sin bajar la cabeza y con emisión por el primer canal de TVE.

Selección española

Las jugadoras y el cuerpo técnico con la medalla de plata (EFE)

En el mundillo se lleva tiempo hablando de que el futuro del baloncesto en nuestro país pasa en buena medida por el baloncesto femenino, el primer deporte en cuanto a fichas federadas de chicas y mujeres de España. Asunto que no es menor si además tenemos en cuenta que las selecciones de formación de la FEB están obteniendo excelentes resultados. Por lo que yo veo a pie de cancha, la distancia con Estados Unidos y su fantástico equipo irá menguando. Al tiempo.

Lo que ha logrado el equipo de Lucas Mondelo tiene un mérito enorme. Hace años al grupo que hoy lidera el equipo se las conocía como “las hippies”. Una de aquellas jugadoras era Laia Palau, la hoy capitana de la selección me comentó en una entrevista en 2007: “A mí me gusta bailar un poco entre los conceptos. En este deporte hay unos conceptos, como en la música hay un pentagrama. A mí me gusta interpretar, sobre la marcha. Sobre una base ir construyendo variaciones diferentes, saber adaptarte de la mejor manera. Creo que así se juega al baloncesto. Luego tienes que poner gente que quiere jugar así y que te dejen hacerlo. Tiene que haber un orden y a partir de ahí romperlo atendiendo a esas bases. Para mí sólo hay un baloncesto, y creo que para todo el mundo también, pero hay visiones diferentes”. Unas declaraciones que suenan a música, combinación que -en mi opinión- siempre es perfecta cuando se mezcla con baloncesto.

Algo más tarde de aquél encuentro, tuve la suerte de entrevistar a Alba Torrens, precisamente en Estambul, en su primera temporada con el Galatasaray. Una jugadoraza que ha dado un salto de calidad tremendo al equipo, y que en la semifinal contra Turquía hizo un partido excelente. Son solo dos ejemplos de un plantel en el que se nota una química estupenda y una dirección de juego sensata, lo que genera muy buena sintonía. La lista la completan Laura Nicholls, Marta Xargay, Sancho Lyttle (impresionante y admirable), Anna Cruz, Silvia Domínguez, Nuria Martínez, Laura Gil, Leticia Romero, Leonor Rodríguez y Lucila Pascua.

Los tiempos muertos de Mondelo que hemos podido escuchar por televisión, han sido un estímulo para aquellos que pensamos que un buen banquillo es fundamental para creer en la victoria. Ver la alegría de las jugadoras y la concentración del equipo ha sido verdaderamente una lección de saber estar y competir. A pesar de los ignorantes que piensan que en un vestuario no puede entrar una mujer, pero ven normal que lo haga un hombre; a pesar también de los mentecatos que desprecian el deporte practicado por mujeres.

El baloncesto femenino ha llegado a una cima histórica, nada menos que la final de un Mundial, para mirar sin sonrojo el juego de las estadounidenses que todavía están muy por delante y que tienen jugadoras que cierran bocas a cualquier cretino. La sensación es que buena parte del futuro del baloncesto en España es de ellas, porque su baloncesto es de enorme calidad y genera afición. Motivos para felicitarnos tras este campeonato, que sí ha dejado buen sabor de boca.

Mundial de baloncesto femenino: Competir con cabeza

Empieza el Mundial de baloncesto femenino en Turquía y el asunto merece atención. Más que nada porque la selección española presenta un equipo con opciones y tremendamente competitivo. No es un asunto menor, el futuro de nuestro baloncesto será femenino. El primer deporte practicado por mujeres, con fichas federativas, de nuestro país es el baloncesto femenino. Y los premios en categorías de formación se acumulan, con lo que el futuro parece prometedor.

Alba Torrens

Alba Torrens, pieza clave de la selección (RAQUEL MANZANARES/EFE)

Por lo pronto, las declaraciones de intenciones de nuestras jugadoras muestran ganas y concentración. Una circunstancias diferentes a las que habitó el equipo masculino hace pocas semanas, donde parecía que la confianza fue uno de los excesos que pagamos. Aquí se pueden ver los horarios que tendrá la selección.

Me gusta lo que comenta el seleccionador Lucas Mondelo en una entrevista reciente “Esas jugadoras y yo estamos compenetrados y hablamos el mismo idioma. Eso hace que funcionemos como un equipo más que como una selección”. No es una frase para quedar bien, en los partidos de preparación que he visto me ha gustado mucho el ritmo del equipo y el encaje de las rotaciones. Hay posibilidades de llegar alto, pero la prudencia es una seña de identidad de un equipo que sabe que para llegar arriba hace falta mucho trabajo.

Laia Palau, Marta Xargay, Alba Torrens y Sancho Lyttle, será las referencias de un equipo que promete muchas alegrías, además de la garantía de ser unas jugadoras con una voluntad de conjunto tremenda. Cuestión fundamental cuando se trata de competir en torneos tan difíciles como un Mundial, y eso a pesar de las expectativas de éxito que podría tener el equipo tras ser campeonas de Europa haca un año en Francia. Lo comentaba Alba Torrens hace unos días: “Creo que es mucho más fácil competir tras un éxito siempre que tengas claro que aquello forma parte de un pasado inolvidable, pero que ahora ya es historia. Estamos muy centradas en la dificultad que supone un Mundial donde ya en la preparación hemos podido comprobar que hay selecciones de muchísimo nivel”. Palabra de una de las mejores jugadoras de baloncesto de todos los tiempos.

Ahora habrá que ver como funciona el equipo en Turquía, paso a paso y con cabeza.

Toni Nadal, Becky Hammon y las mujeres en un vestuario

Las formas de habitar los vestuarios difieren de un país a otro. Y eso tiene que ver con lo cultural y con la pedagogía. Me contaba una persona que vivió en Madrid la posguerra, que lo más sorprendente de su generación, era que ella de pequeña había sido mucho más “recatada” en cuestiones de sexualidad que la generación de sus padres. El franquismo gobernó la moral a golpe de beatería y valores masculinos basados en el mando, no en el respeto. Aquello duró cuarenta años, tiempo suficiente para que en este país las mentalidades se contaminaran de la estupidez del patriarcado más reaccionario en escuelas, cuarteles, púlpitos, comunidades de vecinos y vestuarios. Había salidas y liberaciones, pero eran la excepción en la mayoría de los barrios. No digamos en los pueblos donde el control era cosa de los “poderes fácticos”.

Gala León

Gala León, nueva directora deportiva de la Federación Española de Tenis (FEDERACIÓN ESPAÑOLA DE TENIS)

El nombramiento de Gala León para que dirija la selección de tenis de Copa Davis, ha dejado aturdido al mundo de la raqueta. Toni Nadal, un tipo que no conozco pero que siempre que he escuchado me parece bastante razonable, señaló sobre la nueva dirección del equipo: “No deja de sorprenderme (la elección de Gala León) por varias razones: no es una persona que conozcamos en el circuito masculino, lo que es una dificultad añadida para ella, no tiene conocimiento del juego del circuito masculino; creo que no conoce a los jugadores, al menos a Rafael; y hay una dificultad logística difícil de solventar, porque en los equipos de Davis se pasa mucho tiempo en los vestuarios con poca ropa y con una mujer no deja de ser extraño. Es posible, probable, que lo haga muy bien. Mi lógica me decía que era más normal que fuera capitán Juan Carlos Ferrero, o un exjugador… a mí me gustan las cosas lo más simples posibles y entiendo que es más fácil que el capitán sea un hombre”.

Hay objeciones técnicas, que pueden ser razonables, pero “se pasa mucho tiempo en los vestuarios con poca ropa y con una mujer no deja de ser extraño” es una declaración poco afortunada, que muestra el catetismo en el que todavía vivimos en este país respecto a algunas cuestiones. Una muy evidente es la que tiene que ver con el vestuario y la sexualidad.

Hace unos días una chica que estuvo de voluntaria en la pasada Copa del Mundo, comentaba en su Facebook como se había sentido muy bien en el vestuario de la selección de Estados Unidos: Todos los jugadores fueron extremadamente amables, ningún problema por ser mujer, todo muy normal, lógicamente con desnudeces y toallas. Por el contrario, contaba, en el vestuario de la selección española el trato fue mucho más distante, menos educado y en algún momento hubo la típica bromita patética por ser chica. No lo digo para crucificar a nuestros jugadores. Es una realidad distinta: en los vestuarios de la NBA los jugadores se mueven en pelotas entre periodistas y trabajadores, masculinos y femeninos, y nadie hace apología del gañanismo. Deportistas en un vestuario, sin más zarandajas.

Hace unas semanas, Becky Hammon se unió al cuerpo técnico de los San Antonio Spurs, la exjugadora ingresaba en la dirección de uno de los mejores equipos de la NBA, con la confianza de la franquicia y los jugadores. Nadie ha comentado nada contra su incorporación, mucho menos sobre su presencia en el vestuario por ser mujer. Tan solo un jugador mediocre como Matt Walsh, que juega en Italia, señaló: “No digo que Becky no sepa de baloncesto, solo digo que no escucharía ni una palabra de lo que una mujer me dijera”. Una afirmación que le retrata como imbécil integral, algo muy distinto al caso de Toni Nadal que parece una persona inteligente. Hammon llevaba tiempo colaborando con los Spurs, una vez confirmado su fichaje, el entrenador Greg Popovich señaló a los medios de comunicación: “Después de observar su trabajo con nuestro equipo la pasada campaña, confío en que su inteligencia baloncestística, su ética de trabajo y sus habilidades en el trato personal serán un gran beneficio para los Spurs”. Quizá es que todavía en algunas cuestiones hay cuarenta años de diferencia. Un vestuario es un vestuario, por encima de las vergüenzas y el landismo.

Juan Antonio Orenga (no) debería llamar a Sálvame

Pedro Sánchez llama en directo a Sálvame para hablar con Jorge Javier Vázquez, le convence para que siga votando al PSOE, y se compromete el candidato ante la audiencia con “la defensa de los animales”. Que se preparen los programas de televisión, la política se juega ahora en formato reality. Con el baloncesto podría pasar algo parecido, al fin y al cabo algunos debates parecen más un show morboso que algo serio. El último y más sonado episodio es el que tiene que ver con Juan Antonio Orenga y lo ocurrido en la última Copa del Mundo celebrada en España.

Juan Antonio Orenga

Juan Antonio Orenga durante un encuentro en la Copa del Mundo (Miguél Ángel Molina/EFE)

Pasados unos días, los protagonistas de la debacle se van acercando a los micrófonos para ofrecer distintas versiones del fracaso. Sito Alonso, ayudante de Orenga en la selección, comentó a los medios que, como señaló Juan Carlos Navarro, el partido no se había “preparado bien”, para añadir que esa falta de preparación no fue solo “en lo táctico”. Sorprende la normalidad con la que se narra un hecho de tanta gravedad. En uno de los momentos más importantes de la historia de nuestro baloncesto, resulta que los protagonistas se dejaron llevar por la dejadez. No solo en lo táctico, también en lo sicológico. Visto así, la victoria de Francia resulta cada vez más merecida.

Por los pasillos de este mundo que habitamos los que nos relacionamos con el baloncesto, suenan rumores y comentarios: Felipe Reyes tremendamente mosqueado; Sito Alonso con excursión a Bilbao en la previa del partido más importante; día libre para jugadores que pasan de desperezarse y bajan solo dos al entrenamiento voluntario… En resumen, exceso de confianzas y actitudes de soberbia. El que más tendría que mandar, según parece, fue el que menos ejerció de autoridad. Pero la autoridad hay que ganarla y el grupo ya apuntaba actitudes de indomable desde aquella noche toledana en la final de Londres 2012.

Me cuentan jugadores que han entrenado con Juan Antonio Orenga, que el de Castellón es un grandísimo entrenador y muy buena persona. He coincidido con él un par de veces y tengo muy buena impresión de él. El puesto, quizá, le quedó grande, pero, con perspectiva, me da la sensación que hubo algo de orfandad en su cargo. Me sorprendió verle salir del Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid enfilando el autobús solo y sentarse sin compañía en la primera fila del autocar que les llevaba al hotel tras hacer el ridículo contra Francia. Ahí hacia falta un ayudante que apoye y de cobertura a un primer entrenador que está pasando un trago amargo. La soledad de Orenga en ese momento es un síntoma de un cuerpo técnico poco atento.

Se barajan nombres como posible sustituto de Orenga, más valdría ser prudentes y mantener las cosas con cierto rigor, lo que se precisa es un cambio de actitud considerable de todo el equipo, porque los retos, si se quiere llegar a los Juegos Olímpicos de Brasil 2016, son mayúsculos. No es el momento de parches solitarios, sino de apretarse el cinturón y bajar a tierra. Nada de declaraciones a media voz para quedar bien uno mismo, hace falta deconstruir la imagen de sobrados para recuperar el espíritu de un grupo humilde con voluntad de hacer un buen trabajo juntos. En definitiva, no se trata de llamar a Sálvame, solicitar la confianza del presentador y pedir que se siga votando a “la ÑBA”. El cambio tiene que ser profundo y creíble.

Estados Unidos, las canchas de mi barrio, Juan Antonio Orenga y Kyrie Irving

El MVP de la Copa del Mundo tendría que ser Coach K. El afamado entrenador de la Universidad de Duke ha logrado ganarse el respeto del mundo, entre otras cosas por manejar con inteligencia un grupo nada sencillo. Comentaba Pedro Martínez en Twitter como Mike Krzyzewski fue eliminado la pasada temporada en la primera ronda de la NCAA y que, el hoy entrenador campeón, si hubiera vivido esa situación en España habría sido crucificado. Ocurre que el baloncesto universitario estadounidense se mueve por otros parámetros que el profesional, entre otras cosas existe confianza. Un ejemplo, la renovación de contrato que hicieron a Brad Stevens cuando el técnico tenía 33 años y en 2010 llevó a la Universidad de Butler a las puertas del título de la NCAA: contrato con los Bulldogs por doce temporadas. Luego cambió la universidad por los Celtics, pero me cuesta creer que en esto de los banquillos calientes, alguien con un mínimo de sensibilidad y criterio hubiera puesto en duda que Pablo Laso debía seguir en el Real Madrid de baloncesto. Aquí, en Spain, sin embargo se le puso en cuestión, algo igual de grave por cierto, como la no renovación de Pedro Martínez en Gran Canaria, después de acariciar el cielo con su equipo. La conclusión, como con el caso Orenga, es que en España el banquillo tiene un peso muy distinto al de otros universos baloncestísticos. La prueba de ello es el propio Coach K.

Coach K

El seleccionador de Estados Unidos, Mike Krzyzewski. (ALBERTO ESTÉVEZ/EFE)

En las canchas de mi barrio, Lavapiés (Madrid), juega gente con un físico afortunado para la práctica del baloncesto. Chavales y chavalas de altura considerable, envergadura, resistencia física y tremenda velocidad. Muchos han llegado de otros países (Senegal, Camerún, República Dominicana o Guinea Ecuatorial). Son chicos, la mayoría, que ya jugaban al baloncesto en su país de nacimiento. Tienen habilidad y no andan mal de fundamentos individuales. Sin embargo en un 3×3 o un 5×5 se les puede ganar si armas un equipo más disminuido físicamente pero con más criterio en cuanto a fundamentos colectivos. Los que apuntan al tema del “físico” para justificar la superioridad de Estados Unidos en esta última Copa del Mundo están utilizando un prejuicio simplista. Estados Unidos ha ganado con la gorra por una gran disposición táctica y técnica. Cierto que tienen un desarrollo físico que genera una intensidad defensiva impresionante, pero no es menos cierto que esa intensidad la aplican desde edad escolar. El mérito que tienen es que son unos jugadorazos y que están perfectamente entrenados para competir contra cualquiera. Si fuera solo por el físico habría ganado Senegal, en Lavapiés y en la Copa del Mundo.

Juan Antonio Orenga está en la picota. Los aficionados han focalizado en el entrenador de la selección española el desastre de ver eliminada de la competición a España en un partido horroroso. En la semifinal entre Serbia y Francia -para mí el mejor partido del torneo- incluso los comentaristas de televisión, liderados por Siro López, abrieron el debate sobre posibles sustitutos. No me parece muy elegante entrar en ese juego en directo y con la sangre caliente. Orenga lleva muchos años trabajando para la FEB, su puesto es responsabilidad de la dirección técnica de la federación española, es decir de Ángel Palmi. Dice Orenga que quiere seguir al frente del equipo. Me parece una mala opción para todos, lo que no quiere decir que deba irse de la FEB. Orenga conoce bien nuestro baloncesto, ha sido ayudante de importantes entrenadores y ha estado en la selección con Scariolo y Aíto. No es necesario hacer política de desgarro absoluto, volver a ser ayudante no es ningún desprestigio, seguir trabajando para el baloncesto español es un lugar muy saludable donde mantener a un entrenador que conoce bien lo que se mueve. Pero seguir como primer entrenador de la selección, después de la que le ha caído, sería un error por la perdida de confianza que supone el batacazo de esta Copa del Mundo para todos, principalmente para él mismo.

Kyrie Irving estuvo sublime en la final. Personalizó la diferencia, a golpe de triples y de penetraciones, entre la NBA y el resto del mundo. Aquellos que dicen que la NBA es solo farándula habrán visto en el juego del número uno del draft de 2011 y MVP del último All Star celebrado en Nueva Orleans, que la calidad de sus jugadores no es una cuestión publicitaria. Mr. Kyrie Irving lo dejó claro por si alguien tenía dudas, suyo fue el premio al mejor jugador del torneo. Pero no fue el único que se lo merecía, al contrario, los doce jugadores del team USA, más la tropa de entrenadores y asistentes, dejaron claro que para alcanzar ese nivel hay mucho que trabajar. La diferencia con el resto del mundo vuelve a ser tremenda. Mis felicitaciones a Coach K por poner las cosas claras desde el banquillo. Un lugar que tiene una importancia fundamental en esto de competir al baloncesto.

Dimisiones, soberbia, aficionados, prensa y baloncesto

“No es el momento de hablar de dimisiones, ni de simplificar los temas y focalizarlos en algo o en alguien. Debemos reflexionar y ver qué partes tenemos que mejorar y qué cambios tenemos que hacer. Focalizar en Orenga ahora sería injusto y cobarde”, afirmó José Luis Sáez en rueda de prensa ante numerosos medios de comunicación. El presidente de la Federación Española de Baloncesto, aprovechó para alabar el método que ha utilizado la federación en estos últimos años, con resultados exitosos en el primer equipo, también en las categorías de formación del baloncesto español.

José Luis Sáez

José Luis Sáez, presidente de la Federación Española de Baloncesto. (EP)

El mérito del “método FEB” es indiscutible, pero lo cierto es que el sopapo del partido contra Francia no es cuestión de un día malo, sino de una dinámica criticable, alrededor de la dirección del banquillo de la selección, que se ha roto en el momento de mayor ilusión y expectación: Copa del Mundo de baloncesto en casa con el mejor equipo de la historia de nuestro baloncesto. No es un tema menor. Todo estaba planificado para ese partido, hasta los jugadores estadounidenses han lamentado en público que no sea así. Los aficionados no digamos. Prensa, patrocinadores, casas de apuestas y expertos se han quedado con la boca abierta. Pero para lo que nos gusta el baloncesto, la cuestión no es solo la derrota, sino ciertos síntomas de exceso de confianza, desaguisado y falta de respuestas que mostró el partido y la previa. De puertas para fuera y de puertas para dentro.

Se está comentando que es “injusto” tachar por parte de algunos medios de comunicación como “soberbia”, en el sentido altanero del término, la actitud de la selección española. El adjetivo no se refiere a los jugadores, sino a la planificación. No es una acusación individualizada con voluntad de aprovechar la ola y hacer sangre. La culpa de la exagerada expectación no es de aficionados y prensa, la ilusión era más que razonable, sino de una dirección técnica que apuntó desde el principio a la medalla dorada. Lo dijo el propio Juan Antonio Orenga antes del inicio de torneo: “Es el momento, estamos preparado para el oro”. También el presidente de la FEB señaló que teníamos “el mejor equipo del mundo”. El Cholo Simeone con su famosa reiteración de “partido a partido” dejó claro que la pausa y contención es buena política con grupos que generan posibilidades de éxito y expectación. El fútbol, a veces, también tiene cosas buenas.

Algunos fuimos considerados poco menos que traidores a la patria cuando criticamos en su día la destitución de Pepu. Desde entonces la política de los jugadores fue estar siempre del lado de la FEB. Es lo que hay, pero la cuestión en la selección estadounidense no tiene discusión, por muy buenos que sean los jugadores y mucho ego que puedan tener individualmente, el que dirige el tinglado a pie de pista es el prestigioso Coach K. Con voz y galones para ordenar y poner a cada uno en su sitio, con ayudantes con el culo pelado en la NBA y el baloncesto universitario. Aquí no ha pasado, se ha decidido otros criterios. Tras lo resultados, como dice José Luis Sáez, habrá que hacer las lecturas que toquen. La más evidente, es que lo ocurrido en la Copa del Mundo 2014 es un fracaso.

Catástrofe Mundial

“No hemos preparado bien el partido” dice Juan Carlos Navarro ante las cámaras de televisión al enfilar el vestuario. Visto lo visto, parece una obviedad. La selección jugó muchas veces sin saber qué hacer en ataque, sin presión en defensa y con los ajustes desajustados por las cinco costuras. La periodista repregunta, y el alero del Barça reconoce con mirada baja “hemos confiado”, para añadir, “no salía ninguna jugada”. La catástrofe de la selección española en esta Copa del Mundo, preparada con mesa, mantel y postre en forma de final anunciada contra Estados Unidos, al perder contra Francia en cuartos es un auténtico fiasco. Un tortazo en toda la cara con los aplaude globos de una grada entregada para la gran fiesta de nuestro baloncesto.

Pau Gasol

Pau Gasol tras la derrota ante Francia. (EFE)

La soberbia no es buen compañero de viaje. En un grupo regido por un alto grado de autogestión por parte de los jugadores, lo que ha faltado ha sido dirección. Los galones no valen nada si uno no empolla, por la cara bonita no aprueba nadie cuando se le exige, y Francia exigió. Lo hizo con una legión de jugadores honestos, disciplinados en defensa, con las cosas claras en ataque. Buena parte del mérito es del entrenador galo, Vincent Collet, respetado por todos los jugadores franceses, hasta por los que no han venido. Intensidad defensiva, ataques largos, seriedad en la pista, rotaciones sin nervios. Todo lo contrario que España, atascada en cada ataque, sin saber cuáles eran las respuestas, a veces sin saber dónde estaba el aro, ni quién asumía como propia la pelota. Pau Gasol lo intentó solo contra el mundo cuando ya era tarde, para ganar a Francia hace falta más que un solo jugador. Los principales protagonistas estaban desaparecidos, no había cambio de dinámica mientras pasaban los minutos a golpe de martillo.

Victor Claver y alguno más se preguntarán qué hacían en un equipo que no confíaba en su fondo de armario. No soy partidario del juego del valenciano, pero el baloncesto es un equipo de doce. Eso lo tenía muy claro Obradovic cuando sacaba a Alvertis para incendiar la grada griega y espabilar al equipo. Ya que son doce, que cada uno tenga una misión. En una buena banda, cada uno cumple un papel, tener a algunos de relleno es un desperdicio. En el Mundial de Japón dos outsiders dejaron claro que tenían sitio, entonces Sergio Rodríguez y Marc Gasol parecían invitados de última hora a una fiesta que terminó de manera feliz gracias a la confianza que les dieron, el antídoto inesperado de un grupo. Aquél equipo maravilló, el director de la banda supo usar elementos novedosos en el momento necesario. Los doce eran uno.

Al final del encuentro se escuchó “Orenga dimisión” en el Palacio. Trago amargo para un entrenador, mucho más para uno que es buena persona, dicho con conocimiento de causa, pero que se ha estrellado en una Copa del Mundo que aventuró con exceso de confianza y algunas muestras de hinchazón. “El respeto se gana en la pista” dijo Orenga tras el partido contra Serbia y la bronca, totalmente evitable, con Sasha Djordjevic cuando se ganaba de veinte puntos. Ahí se encendió una alarma, cuando tocaba templar y retirarse elegantemente, vino la altanería, quizá el peor compañero de quien se siente ganador, algo que nos ha pasado a muchos. Algo que no le tendría que haber ocurrido al entrenador.

José Luis Sáez tendrá una noche incómoda. No es para menos. El presidente de la Federación Española de Baloncesto tiene mucha culpa del éxito de la selección en los últimos años. Ha mimado a los jugadores, a los patrocinadores, a las administraciones, e incluso a los periodistas. Pero el banquillo ha sido una gelatina, como si no fuera un lugar importante desde el que asentar todo el trabajo realizado en este tiempo. Ya lo comentó Kant: “Todo conocimiento empieza con la experiencia”. Lo ocurrido en el Palacio de los Deportes contra Francia, es una catástrofe. Que el partido no estuviera bien preparado, además, es una injusticia para la mejor generación de la historia del baloncesto español. Un trago tremendamente amargo para los que amamos este deporte.

Charles Barkley cree que va a ganar España

Charles Barkley es un habitual de las tertulias de baloncesto estadounidense. Al bueno de Barkley le gusta ser polémico y nada condescendiente cuando comenta partidos o la actualidad de la NBA.
Charles Barkley
Al contrario de lo que suele ser habitual por aquí, el estilo de Barkley es sincero y crítico cuando es necesario serlo. El que fuera uno de los jugadores más rocosos de su época, se la juega y apuesta por una victoria de España en la Copa del Mundo porque “primero juegan en casa y segundo ya no están intimidados por los NBA”.

No lo dice un jugador cualquiera, tampoco un fanático de “la ÑBA”, sino uno de los más grandes jugadores de todos los tiempos de la mejor liga de baloncesto del mundo, que además formó parte del mítico Dream Team de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 junto a Magic Johnson, Larry Bird, Michael Jordan y compañía.

Palabra de campeón.

Cuestiones alrededor de la Copa del Mundo de baloncesto

Llegados a este punto de la Copa del Mundo de baloncesto, no está de más recopilar algunos apuntes. Cuestiones que, además, tienen que ver con comentarios que me han llegado estos días.

Argentina parece que pone carpetazo a una de las mejores generaciones del baloncesto de todos los tiempos. El partido contra Brasil tuvo aire de despedida, Nocioni defendiendo a Varejao y Scola con Nene eran la imagen de un equipo que se ha quedado mayor de edad y corto de centímetros. Habrá que ver si los Ginobili, Prigioni, Scola o Nocioni tienen relevo. Campazzo no parece suficiente para levantar a la albiceleste, la hegemonía en el baloncesto latinoamericano le toca a Brasil. Para certificar su dominio, en las gradas del Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid estaba el gran Oscar Schmidt, el mejor jugador brasileño de todos los tiempos no tenía dudas, Brasil ha llegado a la élite para quedarse. Palabra de Mano Santa.

MANO SANTA

Con Oscar Schmidt en el Palacio de los Deportes de Madrid (FOTO: FRAN PANADERO)

Dicen en el telediario de Televisión Española (TVE), al hilo de la actuación de Stephen Curry contra México (20 puntos, 11 de ellos consecutivos al principio de la segunda mitad), que el jugador de los Warriors demuestra que Estados Unidos no son solo “saltos acrobáticos”. La mayoría de majaderías que se pueden decir sobre el juego del equipo de Coach K suelen estar relacionadas con el físico de sus jugadores en relación a la calidad. Un tópico clásico, manido y absurdo. La acrobacia nada tiene que ver con el baloncesto. Tampoco con el salto de altura o la natación sincronizada. Las lecturas de ese tipo -físico, acrobático, masa muscular- son propias de antropólogos, no de comentaristas deportivos.

Me comenta un vecino que Francia ganó a Croacia “gracias al juego de Heurtel”. Difiero en la apreciación. Heurtel es el clásico base que agota a sus compañeros con tanto bote, inicia los ataques cuando quedan menos de diez segundos y genera poco juego colectivo. Cierto que los últimos puntos de Francia fueron suyos, pero es que si no los mete, después de chupar tanto, habría sido para matarlo. Es un eufemismo. La ausencia de Tony Parker es evidente en una plantilla que tiene jugadores brillantes, no será fácil el cruce con ellos. Por cierto que Croacia lleva años generando la sensación de que le falta un hervor, los gritos de Repesa no solucionan el problema de su inconsistencia. Al contrario, parece que sus jugadores terminaron hasta las narices de sus gritos. Los tiempos han cambiado. Otro día habría que hablar más tranquilamente de los bases chupopteros, el líder de cuya corriente podría ser el serbio Teodosic.

Precisamente, Grecia se derritió ante Serbia. El equipo que dirige Sasha Djordjevic sabe que el carácter forma parte del juego. Tras el partido contra España dijo el entrenador serbio que “Orenga no respetó a nuestro equipo”. Palabras que forman parte de la formación de un equipo que no se va a rendir mientras tenga oportunidad de pelear y que seguro resurgirán en próximas citas. A Grecia, que estaba haciendo una Copa del Mundo perfecta, se le atragantó el carácter a golpe de triplazo y martilleo reboteador. Una cuestión que distingue a unos equipos de otros. Solo hay que ver cómo solucionó Turquía su partido contra Australia cuando ya tenían pie y medio fuera del torneo. A los aussies esta vez les dejó fuera un tiro perfecto de Preldzic.

Una última reseña: El baloncesto europeo está en buena forma. De los ocho equipos que pasan a cuartos, seis son del viejo continente: Lituania, Eslovenia, Turquía, Francia, Serbia y España. Brasil y Estados Unidos son los versos sueltos. Todo el mundo espera una final entre España y Estados Unidos desde el día que se supo que la Copa del Mundo se celebraría en nuestro país, yo también. Más que nada porque será un partido de exigencias máximas. Lo cuál es una gozada para los que amamos el baloncesto. A la espera de ese deseado, que siga la Copa, todavía hay mucho que ver y comentar.

Baloncesto, música y Copa del Mundo

Gasol se hace un 'selfie' con sus seguidores

Pau Gasol se hace una foto con los voluntarios al término del partido ante Serbia. (Miguel Ángel Molina / EFE)

Acabada la primera fase de la Copa del Mundo, llega un parón para reflexionar y descansar. La reflexión es sencilla: Estados Unidos y España avanzan hacia una final programada, ambos equipos están sobradamente preparados para enfrentarse, su juego está muy por encima del resto. Solo un cataclismo podría evitar un encuentro con cuentas pendientes y voluntad de reivindicación. El resto de la competición consiste en aventurar quien ocupará terceros puestos o quien estará mejor preparado para partidos en que no hay espacio para el error. Puestos a elegir me quedo con Brasil como tercera opción. Así que a la espera de que se produzcan los cruces, es tiempo para distracciones. Propongo una sugerencia musical, el gran Jarekus Singleton.

Nacido en una familia de músicos relacionada con la iglesia de su pueblo natal, Jarekus Singleton (Clinton, Mississippi, 1984) estuvo inmerso en la música gospel desde niño. Jarekus comenzó a tocar guitarra a los nueve años. Sus influencias van desde la música de los tres Reyes (B.B. King, Albert King y Freddie King), como del guitarrista y cantante de blues Stevie Ray Vaughan, el rapero Jay-Z o el músico de country Brad Paisley. Jarekus jugó al baloncesto, apuntaba maneras de estrella y fue un jugador importante en la Universidad, hasta que una lesión le apartó de las canchas y le llevó a dedicarse completamente a la música. Pedagogía pura de los buenos ritmos, esos que de una forma contundente señalan que España tenga probablemente el mejor equipo de su historia. Así lo creo yo.