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Un blog de baloncesto, desde corta, media y larga distancia, que trata aquellos aspectos poco habituales cuando se habla del deporte de la canasta.

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Podemos y el deporte: acuerdos y desacuerdos

Asistimos estos días a una avalancha de informaciones (en medios deportivos) alrededor de las propuestas del Círculo de Deportes de Podemos. La sensación, desde el máximo respeto, es que algunas de las ideas son más una política de buenas intenciones que un programa consistente. En cualquier caso, sorprende que en un momento que Podemos está estudiando fuera de foco propuestas vinculadas a la economía o la “regeneración democrática”, desde el mundo del deporte ya haya unas bases programáticas. Cierto que ni están cerradas ni son un programa de gobierno, son solo ideas. El periodista Fonsi Loaiza es la persona que ha defendido en los medios de comunicación algunas propuestas con las que aspira a formar parte del Consejo Ciudadano de Podemos. Hago algunas aportaciones sobre lo que he leído en los medios de comunicación para hacer unos breves comentarios, sin voluntad ninguna ni de interferir ni de juzgar.

deporte escolar

Deporte de formación (Foto: GTRES)

Cuando se habla de “ampliar la actividad física en colegios e institutos” hay que añadir mucho más que decir que “esto no es por ideología, sino que la Ciencia nos ha ‘descrito’ la actividad física como un ‘medicamento’”. No creo que la solución pase por tener más horas de educación física, o no solo, sino en fomentar políticas que estimulen socialmente la práctica deportiva y el acceso de los ciudadanos al deporte. No como “medicamento” sino como parte de la cultura social. Algo que no se hace por obligación, sino por estímulos económicos públicos y promoción. Un ejemplo, la lotería nacional finlandesa, llamada Veikkaus, es la principal patrocinadora individual de la actividad física y el deporte en el país nórdico. Veikkaus destina el 25% de los beneficios a la actividad física a través del Ministerio de Educación y Cultura, que ayuda a las organizaciones deportivas nacionales y locales, además de conceder subvenciones directas a los clubs deportivos. Los clubes son precisamente una especie en peligro de extinción en nuestro país y un elemento esencial de la construcción de comunidad en el territorio.

Otra de las informaciones que han aparecido en los medios es “incitar a las empresas y empleados a la práctica de deporte”. Dicho así la medida me genera ciertas dudas. Puestos a fomentar necesidades en los centros de trabajo, se me ocurre que son más necesarias las guarderías o las bibliotecas, pero quizá sí hay elementos aplicables de facilitación, como son los vestuarios para aquella gente que va a sus centros de trabajo en bicicleta o corriendo (lo que se llama ahora running). Dicho esto, la reivindicación recurrente del deporte como “medicamento” me preocupa en la medida en que me suena a higienismo más que a voluntad de transformación de hábitos cotidianos y cultura. Un camino peligroso cuando se trata de proyectar políticas, por eso de que si no entras en ese círculo de sanitud quedas relegado de los valores sociales. En esa dicotomía, el lado salvaje de la vida suena mejor…

Leo también que “se debe dejar claro el rol del licenciado en INEF, protegiendo al profesional de la actividad física para diferenciarle de quienes no poseen tal especialización ni profesionalización”. Bueno, habría que matizar. Muchos entrenadores tenemos el título por federaciones deportivas y no por INEF. En la Comunidad de Madrid, al menos hasta donde yo conozco, solo pueden entrenar personas tituladas. En mi opinión y desde mi experiencia, ser titulado por INEF no es garantía por sí mismo de nada. Al contrario muchos entrenadores que he conocido titulados eran más científicos que educadores. Las titulaciones de las federaciones tienen varios problemas. Una es su coste (aunque a veces los clubes son los que pagan una parte) y otra es que las materias que se estudian están poco adecuadas a las necesidades formativas. Mucha teoría de andar por casa y poca pedagogía, mucho desarrollo técnico-táctico y poca ética. Cuestiones que no son menores en un mundo donde el deporte profesional es reflejo de aspectos negativos en el deporte de formación.

Sigo. Los deportistas profesionales deben tener “unos estudios mínimos”. En España la escolarización es obligatoria a partir de los seis años. El ciclo formativo está garantizado por ley y es obligatorio en Primaria y Secundaria, es decir hasta los dieciséis años. En principio esos estudios mínimos existen, pero es cierto que habría que implementar medidas de formación y también de proyección del deportista más allá de su carrera deportiva profesional. Se trataría, creo yo, de implicarse en políticas de formación e inserción laboral, porque hay deportistas que vienen de contextos sociales en los que no han podido estudiar y también son “ejemplo para los niños y la sociedad” aunque no tengan estudios. Aquella famosa frase de Maradona es un buen recurso para situar la fotografía: “Crecí en un barrio privado de Buenos Aires… Sí, privado de agua, de luz, de teléfono…” Quizás también de educación, fomentar códigos éticos en los vestuarios, o intervenir en proyectos comunitarios (como hace la NBA a través de su programa NBAcares) es una forma de estimular la proyección social del deportista. La obligatoriedad puede llevar a la marginalidad, no necesariamente a la inclusión. Habría que hilar más fino con este tipo de propuestas.

Sobre el deporte femenino, la propuesta del Círculo de Deportes señala: “Al contrario que en otros ámbitos, no existe una ley para dar entrada a las mujeres en órganos deportivos y queremos cambiarlo. Del mismo modo que también pretendemos modificar el Real Decreto que impide que el fútbol femenino pueda ser profesional, aunque la jugadora esté en Primera. Esperamos fortalecer el deporte femenino, por ejemplo, incluyendo en la Quiniela partidos femeninos. De este modo, tal vez nuestras mejores futbolistas no tuvieran que jugar en otras ligas extranjeras. Es sólo un ejemplo, pero este tipo de acciones darían una mayor presencia al deporte femenino, lo que implicaría más publicidad, interés…”. Suena bien, mucho más cuando parece que el futuro del deporte en nuestro país será femenino, pero cuando al mismo tiempo el declive de las competiciones es evidente. En baloncesto, el mayor éxito de la historia, la medalla de plata en el último Mundial, coincide con la desaparición de equipos, el éxodo de jugadoras y la falta de seguimiento e interés. Precisamente con un deporte, el baloncesto femenino, que es el que cuenta con más fichas federativas. La pedagogía social alrededor del deporte femenino, la proyección mediática, etcétera también es fundamental. Pero también habrá que hablar de las políticas de igualdad, atletas transexuales o políticas de género en relación al deporte de formación y profesional. Cuestiones complejas pero imprescindibles de tratar en nuestros días.

“Incrementar la presencia de deportes minoritarios”. Como no se trata de que escriba un libro, añado la propuesta tal y como la he leído y con la que básicamente, pero con muchos matices y perfecciones, estoy de acuerdo: “Fomentar y educar al niño desde la base. El niño que solo ha jugado al fútbol siempre será un gran seguidor de este deporte, si las actividades extraescolares se reducen a clases de idiomas, apoyo al estudio y fútbol… Desde la educación podemos fomentar la creación de equipos y escuelas de balonmano, rugby, bádminton, gimnasia deportiva… que sirvan de semilla futura”. Aquí hay un problema de instalaciones deportivas y acceso a ellas. Como señalan en el texto que uso de referencia “la función de Teledeporte es fundamental”, aunque me temo que Teledeporte está en vías de desaparecer por falta de sensibilidad de TVE y un uso raquítico de sus posibilidades.

No quiero seguir porque como digo son solo unos breves apuntes sobre algunas cuestiones. No dudo de las buenas intenciones de los promotores del Circulo de Deportes de Podemos. Al contrario, me consta que están realizadas desde la mejor de las voluntades. Hay mucho que cambiar en nuestro deporte a todos los niveles, lo que se precisa son políticas concretas y medidas aplicables. Regulaciones y reglamentaciones, códigos de conducta y fomento de políticas públicas. Solo con un repaso a la Ley del Deporte habría mucho que hablar y cambiar. Espero que el debate aporte elementos de análisis que superen la superficialidad con la que habitualmente se habla del deporte y sus necesidades. En ese camino, espero y deseo, se articulen discursos de transformación. Encantado estaré de que así sea. Por ahora lo que me parece, dicho desde la absoluta humildad, es que queda mucho trabajo por hacer y afinar.

PD: Añado el enlace a la entrevista a Fonsi Loaiza en El larguero de la Cadena Ser. Veo cierta polémica entre algunos colegas. Polémica que en parte tiene que ver con el mundo cainita que habitamos en el deporte y sus circunstancias, pero también reflejo de que hay mucho trabajo que realizar para contestar a unas preguntas que abusan de las generalidades, tópicos y estereotipos, cuando se habla de deportes y cuando se habla de Podemos.