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"Ya no se hacen películas como las de ahora"

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Los guerreros de terracota resucitarán… como una película de superhéroes

Como en tantas otras cosas, el futuro del cine puede estar… En China. Hablamos de un país con 1350 millones de habitantes. Del segundo mercado cinematográfico mundial después de EE UU (a quien superará en 2020). Y de cifras que crecen sin parar: en 2013 se vendieron 3.000 millones de euros en entradas, un 27% más que el año anterior.

Pero hay otra cosa: a los chinos les gusta, sobre todo… El cine chino. Sólo tres de las diez películas más taquilleras de 2013 no lo eran: Iron Man 3, Pacific Rim y Gravity, aunque casualmente (o más bien no) las tres tenían algún personaje, escenario o elemento en la trama de dicho país.

Exposición en Madrid de los guerreros de terracota (GTRES)

Exposición en Madrid de los guerreros de terracota (GTRES)

Ahora, China también quiere exportar historias. O, mejor dicho, busca ayuda para sacarlas adelante. Y un buen primer paso será Super Terracotta Warriors o Rise of the Terracotta Warriors, proyecto nacido bajo el manto de Shanghai Film Group (conglomerado de estudios cinematográficos chinos) que ha sido ofrecido a Paramount Pictures.

Se afirma que Avi Arad es el elegido para producir la película. Arad es uno de los pesos pesados de Hollywood gracias a su papel en las sagas X-Men, Spider-Man o Iron Man, entre otras. Arad fue, además, clave para que Marvel saliera de la bancarrota en los años noventa.

Por motivos históricos, estéticos y, desde luego, económicos, la historia de los guerreros parece una prometedora idea. Hablamos de 8000 guerreros, recreados en terracota y a tamaño real, enterrados en Xian, al noreste de China. Fueron descubiertos en 1974 por unos campesinos y, desde entonces, han concitado el interés internacional.

Los rumores sobre el argumento de la película son tan descabellados que hasta podrían ser ciertos: The Hollywood Reporter asegura que el ejército sería resucitado para defender la Tierra de un ataque alienígena. ¿Absurdo? Desde luego. ¿Es eso un problema en el absurdo cine actual? Es más, suena muy coherente: tenemos una historia conocida en todo el planeta. Un posible rodaje en China (con unos costes infinitamente más bajos que en cualquier otro lugar del mundo). Y una inmejorable puerta de entrada para las compañías occidentales en el todopoderoso y lucrativo gigante asiático. ¿Resucitamos o no a los soldados?

El día en el que Mick Jagger pudo convertirse en Spider-Man

Me cansan las películas de superhéroes. Me cansa que el superhéroe siempre sea un chico atormentado, que la chica siempre acabe con él y que el villano, el más divertido de todos, pierda.

Me cansa, sobre todo, que las películas de superhéroes siempre tengan una segunda, una tercera y una cuarta parte, y que ahora las vendan como historias dramáticas y tortuosas cuando son mero entretenimiento (en mi caso, aburrimiento).

Pero hay una bonita historia sobre un proyecto que no fue, y que probablemente habría sido la película de superhéroes más hortera y divertida de la historia. Quizá, con un poco de suerte, hasta habría arruinado la carrera cinematográfica de Spider-Man, ahorrándonos un montón de bodrios protagonizados por el hombre araña.

Mick Jagger en un concierto de The Rolling Stones en Newark en 2012 (GTRES).

Mick Jagger en un concierto de The Rolling Stones en Newark en 2012 (GTRES).

Sucedió a mediados de los setenta, y lo cuenta un libro llamado Marvel Comics: The Untold Story. El libro habla mucho de tebeos y superhéroes, pero también de cosas más divertidas como disputas empresariales y odios, traiciones, venganza y cómo un grupo de tipos raros, obsesionados con los cómics, conquistaron el mundo haciendo de su marginal obsesión una cultura de masas.

El libro arranca en los años sesenta, cuando toda una nueva generación de héroes propulsa a Marvel, y concluye narrando cómo, tras estar en bancarrota en 1996, Marvel resurge y es comprada a precio de oro por Disney en 2009.

Y el libro habla de cómo en 1975, animado por los éxitos televisivos de las series de dibujos Marvel Super Heroes (estrenada en 1966) y Spider-Man (1967), el productor Steve Krantz se empeña en hacer con actores reales una película sobre el hombre araña.

Krantz debía de ser divertido: era muy amigo de Ralph Bakshi, logró convencer a Robert Crumb para que les cediese los derechos de Fritz the Cat y decidió que Spider-Man no tenía que ser una película de acción convencional, sino un frenético musical lleno de canciones y bailes.

Cuando Kratz le contó su idea a Stan Lee, “padre” de Spider-Man y uno de los personajes más venerados del mundo del cómic, éste se entusiasmó. No sólo eso: exigió que Mick Jagger fuera el protagonista, y que la única alternativa admisible sería Elton John.

Por desgracia, la película no llegó a rodarse. Krantz intentó convencer a Lee para que supervisara el proyecto por una cantidad irrisoria, 10.000 dólares, la centésima parte del presupuesto que pensaba destinar a la película, un millón de dólares.

Una cifra insuficiente para que Jagger se embutiera en el traje de hombre araña. Una lástima: quizá, sólo quizá, ese habría sido el papel que le consagrara en el cine, donde Jagger ha desfilado por títulos casi olvidados como Performance. Respecto a Elton John… Sólo imaginarlo lanzando telarañas y balanceándose colgado de un hilo causa hilaridad, aunque al menos él sí ha encontrado su lugar en la industria cinematográfica como productor y compositor.

¿Y Spider-Man? Mucho después, en 2002, fue clave para que Marvel conquistara las salas de cine y comenzara la insufrible marabunta de películas de superhéroes que ahora vivimos. Y todo hay que decirlo: Stan Lee y Krantz no andaban tan equivocados. La historia del chico al que picó una araña radiactiva merecía ser cantada, y en 2011 se estrenó en Broadway el musical Turn Off the Dark, con música y letra de Bono y The Edge y el dudoso honor de ser la producción teatral más cara de todos los tiempos.

Habrá una quinta parte de Indiana Jones… Y será de Disney

Malas noticias para los que se rasgaron las vestiduras cuando Disney se hizo con los derechos de la saga de La Guerra de las Galaxias: la casa de Mickey Mouse es también, desde ahora, la de Indiana Jones.

Indiana Jones

Los derechos para producir nuevas aventuras del arqueólogo más famoso del mundo ya pertenecían a Disney desde que, en 2012, compró LucasFilm por 3.125 millones de euros, pero era Paramount Pictures quien conservaba la última palabra en todo lo referente a la distribución. Eso suponía que, en teoría, Disney podía desarrollar nuevos proyectos, pero siempre con el permiso de Paramount… Que acaba de concederlo a cambio de una pequeña parte de los  beneficios de próximas entregas, y que conserva todos los derechos de las cuatro primeras películas de la saga.

Cuando hace poco más de un año Disney anunció que adquiría LucasFilm, también se precipitó a anunciar que pronto habría nuevas entregas de La Guerra de las Galaxias, películas satélite sobre algunos de sus personajes y todo tipo de posibles inventos. De momento no ha pasado lo mismo con Indiana Jones, aunque es de esperar que muy pronto haya noticias al respecto.

Para empezar, las piezas para que Harrison Ford participe en el Episodio VII de Star Wars empiezan a encajar: ambas franquicias están en las mismas manos, Disney, y el manager del señor Ford tendrá que sentarse a negociar con muchas menos personas.

Por otra parte, muchos consideran que la llegada de Disney implicará muchos cambios en todo lo que respecta a Indy. Steven Spielberg no parece muy interesado en participar en una quinta entrega, y algo parecido le pasaría a George Lucas. Ford, por muchas ganas que tenga, ha cumplido ya los 70 años. Y la presencia de tipos como John Lasseter o cualquiera de las mentes pensantes de Marvel en Disney ha hecho especular a algunos con que habrá un Indiana Jones V, pero será de dibujos animados y supondrá una refundación de la saga.

¿Un Indiana Jones otoñal y melancólico con Harrison Ford o una película de animación que reinvente al personaje? Lo veremos, seguro, en breve, porque muchos millones de dólares están en juego.