Entradas etiquetadas como ‘tokio’

Subirse a un tren en la India, un acto de puro heroísmo

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Al ver este abarrotado andén de una estación en la India, me ha venido a la memoria la labor del empujador (oshiya), con impolutos guantes blancos, en el metro de Tokio. Pero cuando veáis las imágenes, esto supera con creces lo imaginable y se salta a la torera cualquier norma de seguridad para el viajero.

Ante la llegada inminente del siguiente tren, el apeadero cada vez se va llenando de más gente. Al ver el tumulto, uno piensa que es imposible que todas esas personas quepan en unos vagones que ya bien atestados. Nada más lejos de la realidad. Lee el resto de la entrada »

Un hotel ofrece habitaciones solo para lloronas

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Mitsui Garden Yotsuya es un hotel de Tokio que ha anunciado una ‘curiosa’ promoción en la que ofrece ‘habitaciones del llanto’ solo para clientes femeninas (los hombres no tienen derecho a ahogar sus penas en soledad o acompañados), según publica el Huffington Post.

Estas suites, que cuestan 75 euros por noche, cuentan con pañuelos de papel “de lujo” (no valen unos desechables, pura seda) así como películas ‘típicamente femeninas’ (las masculinas deben de ser las de mamporros), que permitirán a las mujeres “llorar con ganas” (a moco tendido) con comodidad y discreción. Esto último son frases sacadas de la publicidad del hotel. Lee el resto de la entrada »

La curiosa historia del hombre que no sabía si iba o venía

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Derecha, izquierda. Aquí, allá. Lejos, cerca. No, no me he vuelto loco. Ni soy el muñeco Coco (Grover, en inglés) de Barrio Sésamo explicando la diferencia entre estar arriba y estar abajo. Al ver este vídeo os daréis cuenta de que no importa si vas o si vienes, el impacto visual es tan bueno que todo queda en un segundo plano.

El protagonista de este peculiar paseo por la ciudad de Tokio es Ludovic Zuili, un joven francés que ha estado caminado hacia atrás durante nueve horas. ¿Por qué? Simplemente por observar las reacciones de los transeúntes. Hay gente con mucho tiempo libre y con unas ganas locas de llamar la atención.

La experiencia, que formaba parte de un programa de televisión galo, fue reproducida de atrás hacia adelante, es decir a la inversa. ¿O fue al revés? Ya no sé dónde está el norte y dónde está el sur. ¿Alguien me puede prestar una brújula?

Lo que queda claro es que Zuili parece ser el único que se mueve normalmente y el resto de Tokio camina en sentido contrario. Una grabación perfecta para quedarte con ‘cara de bucle’ delante de la pantalla.

(Foto: Ludovic Zuili – Captura de YOUTUBE / Tokio Reverse)

Pagan 600 € al mes por vivir en un armario

Alerta: este es un post no apto para claustrofóbicos.

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Sabemos de Tokio que es la ciudad más poblada del planeta, con más de 36 millones de habitantes y que tiene una densidad muy elevada, por lo que no nos extraña nada que los tokiotas vivan en pisos muy pequeños. Lo que es la repera es la nueva moda urbanística de la capital de Japón: armarios. Y digo armarios por cortesía, porque lo que me pide el cuerpo es llamarlos ataúdes para vivos.

Por la desproporcionadísima cantidad de unos 600 euros al mes, un joven puede alquilar un raquítico geki-sema, un armario de unos 2,5 metros cuadrados que se utiliza, casi exclusivamente, para guardar algo de ropa y dormir. Vale que los japoneses suelen ser pequeñitos, pero esta afición suya por los espacios reducidos parece enfermiza.

Estas ‘soluciones habitacionales‘, que diría la exministra de Vivienda María Antonia Trujillo, se apilan unas encima de otras a modo de colmena. No tienen ventanas, claro, pero sí calefacción y puntos de luz para poder enchufar un portátil o una tele, de muy pocas pulgadas, supongo. El baño, como en los hostales cutres o en aquellas viejas corralas, se comparte con el resto de inquilinos. A pesar de tanto inconveniente, los defensores de estos ataúdes para vivos suelen argüir a su favor que se ubican en edificios céntricos, muy cerca de sus trabajos y de los centros de ocio y compras que tanto frecuentan. Por lo visto, la cercanía a estos lugares es un bien muy preciado, ya que el transporte en la capital japonesa está al precio del kilo de angula en Navidad.

Estas ¿viviendas? están indicadas para gente que pasa la mayor parte de su tiempo en el trabajo y haciendo vida social y también para los que no tienen mucha ropa. No valen para aquellos que se autodefinen como ‘caseros’, pues el agobio sería tal que supongo que se incrementaría la ya de por sí elevada tasa de suicidios del país del Sol Naciente. Ah, tampoco podría vivir allí mi hermana, que tiene una cantidad de ropa que no cabe ni en diez geki-semas.


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¿Cuánto estás dispuesto a pagar por dormir sobre el trasero de una señorita?

En mi enésima vuelta al mundo virtual -dice @willysabater que soy el Phileas Fogg de la Red- me ha llamado la atención un club muy peculiar de Tokio. Se llama Soineya, abrió sus puertas en el distrito de Akihabara y ha tenido tanto éxito que sus dueños han abierto una sucursal en Shinjuku, la principal zona de negocios de la capital japonesa. ¿Su secreto? Ofrece un servicio sorprendentemente casto para clientes solitarios.

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Bajo el eslogan “la comodidad simple y definitiva de dormir junto a alguien”, Soineya ha desarrollado un negocio entorno a la necesidad de afecto, algo bastante común, por lo visto, en la estresante Tokio. El local nació como cafetería y evolucionó a “café del abrazo”. Tras una intensa jornada laboral, con sus sinsabores correspondientes, los clientes podían encontrar allí los brazos cálidos de una hermosa mujer. Eso sí, sólo abrazos, nada de sexo. NADA DE SEXO.

Ahora, sus servicios han dado un paso más. No sólo puedes tomarte un café y ser abrazado por una ninfa asiática, también puedes echar una cabezadita reposado en sus nalgas. Pero, que quede claro, NADA DE SEXO. Eso sí, la siesta puede salirte muy cara, ya que el precio por usar tan original almohada es de de 1.000 yenes (unos 10 euros) por minuto. Si tu economía no da para tanto, también tienes un servicio ‘soft’: si optas por dormir en su regazo, los 1.000 yenes te dan para tres minutos.

Ésta es su lista de precios por servicio:

  • Dormir en los brazos de la chica (3 min) – 10 euros
  • Recibir palmaditas en la espalda (3 min) – 10 euros
  • Darle unas palmaditas a la chica en la espalda (3 min) – 10 euros
  • Recibir un masaje en los pies (3 min) – 10 euros
  • Dar un masaje en los pies a una chica (3 min) – 20 euros
  • Reposar tu cabeza en el regazo de una chica (3 min) – 10 euros
  • Que la chica duerma con su cabeza en tu regazo (3 min) – 20 euros
  • Reposar tu cabeza en las nalgas de una chica (1 min) – 10 euros
  • Mirar fijamente a los ojos de una chica (1 min) – 10 euros
  • Ver cómo la chica se cambia de ropa – 10 euros

Su menú es ¿sugerente?, ¿peculiar?, ¿atractivo?, ¿absurdo? Ponedle el calificativo que queráis. Yo, mientras sea legal y dé un buen rendimiento económico, lo respeto.