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Tampoco Breton Woods es una marca de Whisky. Porque el periodismo internacional no es solo cosa de hombres, ocho mujeres ofrecen un punto de vista diferente sobre lo que pasa en el mundo.

¿Sexismo? Pregúntenle a Google

Por Cláudia Morán

El velo molesta. Es un hecho. Pregunten a la gente por la calle, en un foro de Internet o durante un descanso del trabajo. No gusta ver a la mujer tapada. Al fin y al cabo “somos occidentales, un modelo a seguir, y nosotros marcamos las reglas”. Pero no se confundan, porque cuando no es el velo, son otras cosas. Por ejemplo, los tacones. Sí, los tacones.

El velo molesta, por ejemplo, a organizaciones que se autodenominan feministas por el mismo motivo por el que a muchas se nos ha juzgado por llevar tacones: los grupos deciden qué es opresión y qué es libertad. Lo han hecho personajes públicos, partidos políticos, multinacionales, ONG, el tío Manolo y la vecina del quinto. Optar voluntariamente por taparse el rostro o calzarse una aguja de quince centímetros en el pie, entre otros muchos ejemplos, para algunos no es libertad. Y punto.

Pero la verdadera opresión está en el punto. Por eso yo invito al punto y aparte, al punto y coma, al adverbio y a la preposición a entrar en este debate. Siempre defenderé que la opresión existe, pero hay que buscarla. No vale con generalizar, “aquí todas son libres” o “allí todas están oprimidas” y creerse con una superioridad moral que, por mucho que lo creamos, no tenemos. Por eso, y aquí va una grave acusación, el problema que tiene el mundo no es el velo ni los tacones. El problema del mundo es la mujer.

Por todo ello (y con permiso de Émile Zola), yo acuso al mundo, mujeres, hombres e instituciones, de tener un problema grave, consciente o inconscientemente, con las mujeres. Y si todavía tienen dudas, pregúntenle a Google.

Eso es exactamente lo que ha hecho Naciones Unidas en su reciente campaña contra el sexismo, preguntarle al Gran Oráculo de Internet. Probaron a escribir en sus buscadores women shouldn’t (las mujeres no deberían) y comprobaron las sugerencias para completar la frase que aparecían a continuación. Para quien no lo sepa, estas sugerencias están basadas en las búsquedas más comunes de los usuarios, que en este caso son: “Las mujeres no deberían conducir”, “Las mujeres no deberían tener autoestima” o “Las mujeres no deberían ser doctoras”. Al comprobarlo por mí misma, también encontré el atajo “Las mujeres no deberían hacer campaña política”.

Campaña de Naciones Unidas contra el sexismo, 2013 / Naciones Unidas

Campaña de Naciones Unidas contra el sexismo, 2013 / Naciones Unidas

Si cambiamos el verbo a positivo, women should (las mujeres deberían), los atajos encontrados por Naciones Unidas fueron estos: “Las mujeres deberían quedarse en casa”, “Las mujeres deberían ser esclavas”, “Las mujeres deberían estar en la cocina” y “Las mujeres (no) deberían hablar en la iglesia”. Salvo el verbo, el buscador de Google no ofrece un solo elemento positivo más. En mi propia búsqueda, también encontré sugerencias como “Las mujeres (no) deberían enseñar”.

En una tercera prueba, utilizando un verbo más prohibitivo como women cannot (las mujeres no pueden), el resultado fue: “Las mujeres no pueden conducir”, “Las mujeres no pueden ser daltónicas”, “Las mujeres no pueden ser de fiar” y “Las mujeres no pueden hablar en la iglesia”. Como ven, la carretera y la iglesia son ámbitos donde la mujer no es bien recibida (al menos para los usuarios de Google). Por mi parte, además, encontré “Las mujeres no pueden predicar”, de nuevo una connotación negativa de la mujer en el ámbito religioso.

Por último, al consultar en Google lo que women need to (las mujeres necesitan), descubrimos: “Las mujeres necesitan ser puestas en su lugar”, “Las mujeres necesitan saber cuál es su lugar”, “Las mujeres necesitan ser controladas” o “Las mujeres necesitan ser disciplinadas”.

Ahora, si alguien tiene alguna queja acerca de este post (seguro que muchas) le invito a que se queje a Google.

CLÁUDIA MORÁN

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