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El nutricionista de la general El nutricionista de la general

"El hombre es el único animal que come sin tener hambre, que bebe sin tener sed, y que habla sin tener nada que decir". Mark Twain

Recochineo con lo “natural” y una distopía ecológica (vídeo dos en uno)

Utopía natural

La distorsión de la palabra “natural” ha alcanzado el paroxismo dentro de la publicidad de alimentos. Todos sabemos que hay muchas otras palabras que podrían perfectamente pertenecer a este poco selecto club… llamémosle el club de las palabras nutricionalmente prostituidas. Sin embargo, pocas tienen el nivel que ha alcanzado “natural”, término que en mi opinión merece ostentar, sin duda alguna, el cargo de madame-presidenta de este burdel publi-alimentario.

Qué así sea es fácil de comprender ya que no existe absolutamente ningún tipo de legislación que limite su uso. De esta forma se le puede decir “natural” a lo que uno quiera… sí, sí, a lo que cualquiera quiera. Todo alimento sobre el que se pretenda puede lucir o alegar que es “natural” si su fabricante así lo desea. Y nadie le puede pedir cuentas por así hacerlo. Por muy descontextualizado que sea su uso. Así que, naturalmente, no te creas nada de aquel alimento que luce en su envase o tiene a gala en la publi ser “natural”. Es más ¿sabes qué? los productos verdaderamente naturales no suelen necesitar anunciarlo… y no lo dicen (¿te imaginas que en la publi de un avión se alegase que es capaz de volar? Pues eso. Por eso yo desconfío de quienes lo esgrimen. Y cuanto más lo gritan mayor suele ser mi sordera.

Da igual lo cierta que sea esta realidad, una buena parte de los consumidores lo saben perfectamente y la industria sabe que lo sabemos… pero como digo da igual, lo siguen utilizando de forma indiscriminada, como si no fuéramos conscientes. O peor aún (me temo) lo emplean sin la menor de las justificaciones, sabiendo que no nos lo creemos pero aun y todo porque les reporta sus ansiados beneficios en el punto de venta: frente a dos similares ignominias alimenticias industriales, aquella con el marchamo “natural” se vende mucho mejor, así que… ¿qué razón podría haber para no utilizarla? Como ves, ninguna.

El clarificador vídeo que hoy te traigo representa una sátira de lo que te cuento. Vale que es estadounidense, pero da igual… tanto el concepto como las circunstancias legales que le afectan (ninguna) son los mismos que por estos lares. Subtitulado gracias al genial Guillermo Peris (@waltzing_piglet) conchabado al efecto con la no menos recomendable Rosa Porcel (@bioamara); en él y en tono de humor, un publicitario nos cuenta “el secreto” en el uso del término “natural” y de los beneficios que su empleo en no importa qué producto alimenticio puede aportar a su productor. Te dejo con él, es simplemente soberbio… si no fuera por una pequeña pega… que te contaré después.

No defrauda, a qué no. Mi parte favorita es en la que el publicitario justifica el uso de “natural” en los alimentos transgénicos ya que de ellos se puede decir que son… “200 % naturales”. Insuperable.

La pega, no sé si coincidirás conmigo es que este pequeño corto está realizado por una plataforma para la promoción de alimentos ecológicos… dando a entender que los que obtienen este sello sí que son verdaderamente “naturales” en lo que constituye un alambicado ejercicio de retorcida manipulación publicitaria. Contrainteligencia marketiniana… o algo así.

Y es que no… se mire por donde se mire una “hamburguesa” de algas y chucrut (por decir algo) envasada al vacío y termosellada tiene muy poco de “natural”. Hay centenares de ejemplos sobre este tema… pero muy en resumen la cuestión se sintetiza en que “ecológico” no es, ni de lejos, “natural”. Se trata más bien solo de un sello que garantiza una forma de producción particular que en su más íntima filosofía tiene más agujeros que una flauta.

Aunque bien pensado, quién soy yo para opinar así, sí como hemos comprobado, a estas alturas “natural” puede ser cualquier cosa. Naturalmente y con un par.

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Nota: mi más sentido agradecimiento, una vez más, a Miguel Justribó (@migueljustribo)

Imagen: renjith krishnan vía freedigitalphotos.net

8 comentarios

  1. Dice ser Sicólogo Astrál

    Es terrible lo que le están haciendo a nuestras frutas y verduras: cambiando su estructura moleculár para que parezcan otra cosa y no se las coman las orugas.les están integrando el veneno a la estructura moleculár de nuestros alimentos y despues los venden como si tal cosa.seguro que han experimentado con ratas y como las ratas no mueren nos lo dan a nosotros.

    Algo muy grave le pasa a nuestros alimentos si no lo quieren ni los gusanos.si amigos: una cosa que no se comen los insectos es porque NO ES BUENA.

    A vosotros os gustarán las frutas y verduras con el veneno integrado,A MI NO.

    13 enero 2015 | 12:20

  2. Que los transgénicos son, no ya 100% sino 200% naturales es como para quedarse de una pieza. El “fraude” y la mentira campan a sus anchas en la publicidad…es un hecho!!.

    Y recuerda que si buscas Tiendas Online de Alimentación y Bebidas en España somos tu web de consulta, visítanos en http://elpedidohosteleria.com

    13 enero 2015 | 12:29

  3. Dice ser Daniel L.

    es muy complicado todo esto.
    antes se podía llamar “bio” cualquier cosa hasta que lo legalizaron y ahora se llaman “bi” o algo parecido.
    como las patatas “artesancis” que antes de otra ley se llamaban “artesanas”. o los productos “light”.
    siempre quedarán palabras con las que engañar y cuando las “ilegalicen” saldrán otras.
    ahora está muy de moda poner “delicatessen” o “gourmet”, lo puede poner cualquiera en cualquier mierda (con perdón), cuando se lo prohíban lo llamarán “etiqueta negra” o “VIP” o lo que vaya quedando libre.
    casi mejor comprarle a alguien de confianza, sin marcas multinacionales, sin empaquetamiento excesivo y sin largos viajes desde donde se produzcan estos alimentos.

    13 enero 2015 | 13:14

  4. Dice ser Guille

    Propongo al diario 20 minutos dar un blog a “Sicólogo astral”, por los extensos conocimientos de química, bioquímica, fisiología animal y vegetal, y agricultura que acaba de destrozar en un solo párrafo. Aunque con ese nombrecito no sé por qué me extraño…

    13 enero 2015 | 13:50

  5. Dice ser Miguel

    No entiendo muy bien el por qué de esa aprensión por la agricultura ecológica, Juan. Como toda empresa, habrá formas y formas de trabajar y promocionar la modalidad ecológica de los alimentos, pero no es lógico que se incluyan a todas asociaciones que trabajan de esta manera en el mismo saco.

    Yo consumo alimentos ecológicos (únicamente frutas, verduras, hortalizas y granos integrales, y no hamburguesas envasadas de tofu…) desde hace tiempo y estoy muy satisfecho con sus propiedades organolépticas. No digo que la fruta que no sea ecológica no sepa bien, en absoluto, pues siendo de temporada mantienen el sabor igual que la ecológica, pero es una opción muy interesante el poder consumir una manzana sin lavarla 300 veces para eliminar ceras, pesticidas y demás historias.

    Como bien dijiste en esta entrada http://blogs.20minutos.es/el-nutricionista-de-la-general/2012/09/12/los-alimentos-ecologicos-esos-alimentos/, se ha visto que las propiedades nutricionales de los alimentos ecológicos frente a los convencionales son idénticas. Absolutamente de acuerdo, pero creo que los consumidores de este tipo de agricultura no buscan más vitamina C en las naranjas, sino colaborar en una mejor forma de hacer las cosas con la tierra que nos da los ansiados alimentos. Es la manera de tratar a la tierra y al animal lo que me llevó a formar parte de esto, y no los “múltiples” antioxidantes que me proporciona una col lombarda eco…

    En definitiva, al igual que tu no estoy de acuerdo con el mensaje del video que has colgado. Este tipo intenta vender lo ecológico como natural, y se equivoca absolutamente. No se trata de eso, y lo que provoca es más confusión que otra cosa.

    Un saludo y como siempre, enhorabuena por tu gran gran blog.

    13 enero 2015 | 16:28

  6. Dice ser Miguel

    Perdón, pero acabo de leer las respuestas a tu entrada del 2012 sobre este tema y ya me ha quedado clara tu postura frente a lo ecológico. Para qué vamos a darle más vueltas,¿no?

    Gracias y a seguir así.

    13 enero 2015 | 17:15

  7. Dice ser José Uranga

    Es curioso que desde una especialidad- disciplina, la nutrición no se tengan en cuenta para evaluar otra

    Me resulta curioso que un “nutricionista” utilice métodos estadísticos, “metaanálisis”, para evaluar a otra disciplina cuando comparte sus criterios y sus valores. Me explico: La calidad organoléptica, nutritiva, sanitaria de un alimento, pongamos una patata, depende de la variedad, del donde y sobre todo como se ha cultivado. En el “como” el elemento diferencial y determinante es la nutrición, lo que en términos agrarios se llama fertilización. ¿Cuales de estas patatas creéis que es más sabrosa, tiene textura más cremosa, se oxida más lentamente, se conserva mejor? Patata 1: Cultivada en el Pirineo navarro a 1000 metros de altura por Manuel Andueza agricultor y ganadero. Aporta 20 Tm/ha de compost hecho con estiércol de su ovejas. Se cultivan sin riego y son recolectadas en septiembre. Producción 18-20 tm/ha. Patata 2: Cultivada aportando 180 unidades/ha de Nitrógeno, 300 unidades de Potasio (K2O) con riego, con 8 tratamientos de Ridomil (fungicida sistemico activo contra el mildiu, hongo causante de la podredumbre de la patata). Producción 80 tm/ha. Cuando la utiliza la industria, se pela y se somete a un baño de con cal para formar una segunda piel de pectatos de calcio para que pueda aguantar la cocción.
    Este es un ejemplo, solo un ejemplo, pero real de un alimento de agricultura ecológica y otro de agricultura convencional.

    Para Miguel. Sabor es salud.

    14 enero 2015 | 09:54

  8. Dice ser Ángel

    Se cansará algún día Daniel_L de decir tonterías en cada entrada? Será que no quedó claro en esta otra entrada por qué pone “artesanais” en las bolsas de patatas: http://blogs.20minutos.es/el-nutricionista-de-la-general/tag/lays/

    21 enero 2015 | 20:54

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